Está en la página 1de 20

EL RAZONAMIENTO JUDICIAL EN EL ESTADO CONSTITUCIONAL

Hecho por: Alejandro Ranilla Collado

Sumilla: Presentación; I). Estado Constitucional y Poder Judicial; 1. Del Estado


Legislativo al Estado Constitucional; 2. Concepciones del EC; 3. Funciones de los jueces;
4. Poderes salvajes y EC. II). Razonamiento Decisorio. 1.Noción. 2. El RD como
presupuesto del razonamiento justificatorio; 3. RD como proceso. 4. Metodología: del RD:
tres etapas; 4.1. La relación procesal: problemas procesales; 4.2. La relación sustantiva:
problemas de puro derecho; 4.3. La relación sustantiva: problemas sobre hechos; 5. El
Problema (s): 6. La hipótesis: 7. Incidencia de las concepciones e ideologías en el RD; 8.
Incidencia de factores extraprocesales. 9. Otras teorías sobre el RD. III) Razonamiento
Justificatorio. 1. Noción. 2. Funciones. 3. Justificación interna y externa; 4. Terminología.
5. Conclusiones. Bibliografía.

Resumen. En el presente artículo se expone y sustenta una Teoría del


Razonamiento Judicial para resolver casos judiciales complejos en el Estado
Constitucional, que comprende Razonamiento Decisorio y Justificatorio, sin
perjuicio de su contrastación con otros modelos que tienen el mismo propósito. El
desarrollo del tema tiene un enfoque teórico-práctico, con atención al quehacer de
los jueces, por extensión de los fiscales y abogados. Se trata de fortalecer
habilidades y competencias de los operadores jurídicos que tienen el deber de
observar las exigencias de validez, legitimación y calidad en la producción funcional
y profesional, calidad en la resolución de los conflictos de la administración de
justicia.

Abstract. In the present article a theory of judicial reasoning is proposed to apply


the law in the resolution of jurisdictional cases in the constitutional State. The judicial
reasoning includes the reasoning decision and reasoning justificatory. The
development of the topic has a theoretical-practical focus, focusing attention on the
work of judges, by extension of prosecutors and lawyers. It is about strengthening
skills and competences of legal operators who have the duty to observe the
requirements of validity, legitimacy and quality in functional and professional
production, quality in the resolution of conflicts when administering justice.

Palabras Clave

Razonamiento decisorio, Razonamiento justificatorio, justificación interna,


justificación externa, Estado Constitucional.

Kay Works.

Razonamiento decisorio, Razonamiento justificatorio, justificación interna,


justificación externa, Estado Constitucional.
INTRODUCCION
El Razonamiento Judicial en el Estado Constitucional comprende, en lo principal, al
Razonamiento Decisorio y Justificatorio. El primero como método para formular la
hipótesis de decisión en casos judiciales complejos, con conocimiento,
sistematización y registro de los actos postulatorios, de composición, decisiones si
hubieren, identificación de problemas relevantes y formulación de una hipótesis de
decisión fundada en el derecho y el sentido del pronunciamiento, con el aporte de
las ciencias empíricas, avances tecnológicos y sin desconocer la incidencia de
factores extrajurídicos, como son los sentimientos, emociones, simpatías,
prejuicios, intereses creados, intuiciones o extracción social de los jueces, que unas
veces concurren en forma positiva y otras, negativamente. El razonamiento
justificatorio son los argumentos o razones internas y externas con los que la
decisión se legitima institucionalmente.

El propósito es fortalecer habilidades y competencias de jueces y por extensión de


fiscales y abogados para decidir en casos complejos (razonamiento decisorio) y
construir razones que justifiquen decisiones (razonamiento justificatorio). Se
relaciona el Estado Constitucional con el Poder Judicial, en sus funciones comunes
y específicas. En la segunda parte, luego de una breve reseña de las diversas
percepciones del razonamiento decisorio (contexto de descubrimiento) como medio
o conjunto de factores que inciden al decidir los casos judiciales, .....se expone y
desarrolla el tema propuesto; el mismo comprende sucesivamente: priorizar el
juzgamiento de los temas procesales, resolver en causas de puro derecho y sobre
problemas de fondo, supuesto éste último en el que es necesario revisar el tema
probatorio y sus dificultades. En la tercera parte se trata el razonamiento
justificatorio, que comprende calificar el tipo de caso complejo atendiendo a la
validez de la actividad procesal, el derecho aplicable y los hechos probados,
paralelamente, la justificación interna como expresión de racionalidad lógica y, la
justificación externa como racionalidad material y pragmática. La relevancia del
razonamiento judicial en las dos dimensiones acotadas, tiene relación con la
necesidad de estudiar el tema con racionalidad jurídica al aplicar el derecho en el
estado constitucional, sin perjuicio de denunciar las distorsiones derivadas de la
acción de los recursos humanos en la administración de justicia; en esa percepción
se contextualiza el tema en el Estado Constitucional, en el que los jueces tienen
función controladora de la constitucionalidad a la actividad administrativa y
legislativa, la que requiere saber decidir y justificar las resoluciones judiciales.

Las siguientes interrogantes orientan la ejecución del propósito del presente trabajo:
¿Por qué estudiar el razonamiento decisorio y justificatorio judicial? ¿Para qué
sistematizar y registrar la información relevante de un caso judicial por resolver?
¿Con qué criterios se delimitan y sistematizan los extremos controvertidos de un
proceso judicial? ¿Qué problemas se presentan al estudiar un proceso? ¿Con qué
criterios se ordenan y resuelven los problemas de un caso judicial? ¿Con qué
fuentes de información y que contenido tiene la hipótesis de solución? ¿Qué es,
para qué y con qué criterios se justifican las resoluciones judiciales?

I). ESTADO CONSTITUCIONAL Y PODER JUDICIAL.


1. Del Estado Legislativo al Estado Constitucional. En la Edad Moderna fue
vigente el Estado Legislativo, garante del imperio de la autoridad del Estado como
único dador del Derecho, fundado en el positivismo jurídico, exegético y voluntarista;
en ese contexto, los jueces debían limitar su función a ser aplicadores de las leyes,
sucesivamente, conforme a la literalidad, la voluntad del legislador o finalidad de las
leyes. En la evolución del modelo, la interpretación jurídica importó enunciar el
sentido de las leyes recurriendo a la literalidad lingüística, la lógica, la dogmática, el
razonamiento sistemático o teleológico, siendo las leyes expresión soberana del
Estado que se ejerció mediante el Poder Legislativo. El tránsito del Estado
Legislativo al Estado Constitucional transformó el entendimiento del Derecho, los
jueces tienen nuevas responsabilidades: garantes de la vigencia de los derechos
fundamentales y no meros aplicadores de las leyes, al interpretar las leyes deben
compatibilizar con las normas y principios constitucionales, en casos de conflictos
entre reglas y principios constitucionales o entre principios del mismo rango deben
aplicar el principio de proporcionalidad, los hechos y las pruebas requieren de
estándares de control de racionalidad y constitucionalidad, son competentes para
controlar la constitucionalidad de las leyes. El Estado Constitucional, de Democracia
Constitucional o de Democracia Social está vigente solo después de la segunda
guerra mundial. La República del Perú se declara Estado de Democracia Social
según el artículo 43 de la Constitución de 1993.

1.1. Proceso de consolidación del Estado Constitucional. El proceso de


consolidación del estado constitucional supone un proceso de constitucionalización
del Ordenamiento Jurídico. Riccardo Guastini (2010; 56) identifica las siguientes
condiciones del proceso de constitucionalización:

1) Una Constitución rígida, escrita y protegida contra la legislación ordinaria.


Significa que las normas constitucionales solo se derogan o se modifican con un
procedimiento especial complejo; las normas constitucionales se integran con
reglas, principios derivados de la política más conocidos como directrices y,
principios derivados de la moral o principios en sentido estricto. Los principios
también son conocidos como “Constitución Material”.

2) El Poder Judicial es garante del control de constitucionalidad. Función que


consiste en controlar la legalidad y constitucionalidad de la actividad y de los actos
de la administración estatal y del Poder Legislativo, mediante la interpretación e
inaplicación de los actos administrativos o legislativos que correspondan por ser
contrarios a la Constitución; en todo caso, por el Tribunal Constitucional donde
prevalece el control concentrado.

3) Fuerza vinculante de la Constitución. Las normas constitucionales son


vinculantes, por producir efectos jurídicos subordinando las normas ordinarias o
reglamentarias a las normas constitucionales y al mismo tiempo imponiendo el
deber de interpretar las normas ordinarias en concordancia con las normas
constitucionales.
4) Sobreinterpretación de la Constitución. La Constitución carece de lagunas, no
reconoce discrecionalidad legislativa, porque la Constitución se estructura con
reglas de aplicación directa y de orden superior, contiene principios con alcance
general que se derivan de la política y se traducen en directrices, que son normas
para la promoción económica y social destinadas a tutelar los derechos sociales,
colectivos y desarrollo de los pueblos, de igual forma, contiene principios en sentido
estricto, derivados de la moral, que son normas que tutelan los derechos
individuales. En consecuencia, los poderes del estado, de todas las entidades
públicas, incluyendo al poder legislativo y los administrados, subordinan sus
acciones a las normas constitucionales.

5) Aplicación directa de las normas constitucionales. Las normas constitucionales


son de aplicación directa en sede jurisdiccional; es más, la interpretación de las
normas ordinarias a cargo de los jueces debe realizarse en concordancia con las
normas constitucionales; con la regla de excepción, en cuanto a las normas de
principio en la categoría de directrices que devienen en programáticas, es decir, su
cumplimiento se subordina a la disponibilidad económica del estado.

6) Interpretación de las leyes conforme a la Constitución. Toda interpretación de las


disposiciones normativas legales o reglamentarias debe realizarse en forma
“adecuadora” o “armonizante” con las normas constitucionales. Se trata sobre cómo
deben interpretarse las leyes y no sobre cómo debe interpretarse las normas
constitucionales La interpretación “adecuadora” o “armonizante” es correcta cuando
al interpretar una ley se realiza conforme a la Constitución, siendo el efecto de esa
modalidad de interpretación conservar la validez de una ley que diversamente
debería ser declarada inconstitucional.

7) Influencia de la Constitución sobre las relaciones políticas. Los conflictos políticos


entre instituciones públicas se resuelven por órganos jurisdiccionales. En otros
casos se encarga la competencia al Tribunal Constitucional.

2. Concepciones del constitucionalismo en el Siglo XXI. El desarrollo de la


constitucionalización de los ordenamientos jurídicos dio lugar a dos concepciones o
percepciones del constitucionalismo y del Estado Constitucional: Estos son el
Estado Constitucional Garantista, patrocinado por Luigui Ferrajoli y; El Estado
Constitucional Principialista, representado por Robert Alexy.

2.1. El Estado Constitucional Garantista. Ferrajoli (2007; 35; TII) destaca los
siguientes cambios con relación al estado anterior:

1) La naturaleza y estructura del derecho en el Estado Constitucional se fundan en


la validez formal y sustancial. Las normas constitucionales se encuentran
positivizadas, en atención a la garantía de los derechos fundamentales; esto
significa que las leyes y las decisiones jurisdiccionales están sometidas no solo a la
validez formal en su formación, sino también a la validez sustancial, es decir, al
formarse las leyes y al ser interpretadas debe tenerse en cuenta su concordancia
con las normas constitucionales que garantizan los derechos fundamentales.
2) En el plano de la aplicación jurisdiccional, el sometimiento a la ley opera solo si
ésta es considerada constitucionalmente válida por el juez; la interpretación y
aplicación de las leyes por los jueces es conforme a la Constitución, estando a su
cargo el deber jurisdiccional de control de legalidad y constitucionalidad de la
actividad legislativa, censurando como inválida las leyes cuando son
inconstitucionales.

3) La ciencia jurídica cumple como siempre una función descriptiva, pero ahora
también, desarrolla una función de crítica proyectiva respecto a su objeto; la ciencia
jurídica y la jurisprudencia tienen la función de promocionar la superación de las
antinomias con las garantías existentes, así como las lagunas, con la proyección de
las garantías pendientes. La ciencia jurídica y la jurisprudencia coadyuvan al
desarrollo y perfeccionamiento del orden jurídico.

4) La estructura de la democracia, no solo es política sino inmediatamente jurídica.


El constitucionalismo rígido al positivizar el deber ser del derecho con las normas
constitucionales sustantivas que tutelan los derechos fundamentales, cambia el
estatuto de la doctrina de los límites de los poderes del Estado, permitiendo
formularla no con la filosofía política, sino con la teoría del estado de derecho
constitucional y de la democracia, estableciendo límites y vínculos jurídicos internos
impuestos a todo poder normativo por efecto de los derechos constitucionales
establecidos, el poder legislativo deja de ser soberano para someterse a los
mandatos constitucionales. Precisa Ferrajoli (2007; 852; TI), que en la democracia
constitucional y los derechos fundamentales son expectativas vitales de las
personas de carne y hueso y al mismo tiempo, son normas constitucionales en el
vértice de la jerarquía de las normas, de legitimación sustancial externa y de
legitimación sustancial interna, democracia constitucional y derechos
fundamentales están conectados como las dos caras de la misma moneda.

Para Ferrajoli (2007; 29;TI) La teoría del garantismo es la inevitable dimensión


pragmática del paradigma constitucional iuspositivista, formal como modelo
normativo vinculante más allá de los principios constitucionalizados y un valor
teórico político que es el fundamento de la separación laica entre derecho y la moral,
correspondiendo a la teoría de la democracia identificar las distintas garantías
requeridas en el paradigma constitucional. Una teoría garantista del derecho, ofrece
la clave de las lecturas de las antinomias y las lagunas del derecho, permite redefinir
la esfera pública de las garantías de los derechos fundamentales para adecuarlos
a las nuevas sedes extra y supraestatales, tanto de los nuevos poderes como de
las nuevas garantías.

2.2. El Estado Constitucional Principialista. Alexy, citado por Zamir Llanos (2011;
64) se ocupa del Estado Democrático Constitucional, ocupándose de la revisión de
los conceptos que se refieren a continuación, proponiendo su propio enfoque, con
el aporte de herramientas con las que se integra el entendimiento del Estado
Democrático Constitucional.

1) Conexión del derecho con la moral. Niega la tesis del positivismo, entiéndase
constitucional, que separa el derecho de la moral, adquiriendo relevancia con ese
propósito, el análisis de las antinomias y de las lagunas del derecho que se
manifestaron en el juzgamiento de los líderes nazis al finalizar la segunda guerra
mundial, experiencia histórica en la que se recurrió a principios de moralidad
universal, que sirvieron para sustentar la tesis de conexión del derecho con la moral
y además, para sostener que los principios constitucionales son normas de carácter
sustancial que adquieren la categoría de derechos fundamentales y se ubican en
la cúspide de los principios constitucionales. .

2) El principio de proporcionalidad ante la insuficiencia de la subsunción. La


subsunción como método para aplicar el derecho es insuficiente ante la complejidad
de los casos jurisdiccionales, la subsunción es eficaz cuando se trata de aplicar
reglas, pero cuando concurren principios en contradicción vinculados a la tutela de
la libertad es insuficiente; propone para esos casos, la valoración y como método el
principio de proporcionalidad, herramienta jurídica para la ponderación y la
argumentación jurídica.

3. Funciones de los jueces en el Estado Constitucional. Todos los poderes del


Estado, funcionarios y autoridades tienen el deber de respetar la vigencia de los
derechos fundamentales y por extensión todos los particulares. El Poder Judicial y
por lo tanto los jueces, tienen por función principal preservar y tutelar la vigencia y
eficacia de los derechos fundamentales, en un debido proceso, con autoridad de
cosa juzgada. En segundo lugar, el Poder Judicial y por lo tanto los jueces, son
competentes para ejercer control de legalidad y constitucionalidad de la actividad y
de los actos de la administración estatal, incluyendo los actos del Poder Legislativo.
El Poder Legislativo deja de ser soberano al aprobar la legislación por estar
subordinado a las normas constitucionales. Artículos 103 de la Constitución de
México de 1917; 53 de la Constitución Española de 1978; 2; 239 de la Constitución
Colombiana de 1991); 44, 2, 138 y 139.3 de la Constitución Peruana de 1993. En el
contexto expuesto son funciones básicas de los jueces en el Estado Constitucional:

1) La función tradicional de los jueces en el Estado Legislativo y en el Estado


Constitucional es resolver los conflictos con relevancia jurídica de interés privado o
público en un debido proceso; estos se clasifican en conflictos de intereses entre
particulares, entre particulares con la sociedad o el Estado, entre el Estado con los
administrados o del Estado con intereses de la sociedad, de carácter civil, familiar,
penal, comercial, laboral, contencioso administrativo, constitucional, etc.

2) Los jueces en el estado constitucional tienen la función de ser garantes de la


vigencia y tutela de los derechos fundamentales en los procesos de su competencia.
Los fiscales tienen la misma función como funcionarios y defensores de la legalidad.
Por extensión a los abogados les asiste también la función de respetar la vigencia
de los derechos fundamentales, porque el ejercicio profesional debe ser conforme
a la Constitución y la Ley y como defensores de las causas justas.

3) Los jueces en el estado constitucional tienen la función de dirigir y resolver con


arreglo a Derecho, que supone preservar el acceso a la tutela jurisdiccional, el
debido proceso procesal y sustantivo, con arreglo a la Constitución y la Ley,
disponiendo del auxilio de los precedentes jurisdiccionales y la doctrina, que operan
como parámetros con connotación jurídica de racionalidad y razonabilidad.

4) Los jueces en el estado constitucional tienen la función de ejercer control de


constitucionalidad de la actividad administrativa y legislativa. La interpretación
jurídica y la inaplicación de las normas inconstitucionales son instrumentos del
control de constitucionalidad, aplicables en los procesos de competencia de los
jueces, procesos contenciosos administrativos o de garantías constitucionales.

5) Deber de motivación, como justificación y garantía. La motivación de las


resoluciones judiciales es un deber de los jueces y un derecho fundamental de toda
persona, que consiste en lo principal, en dar o exponer razones de justificación
(razonamiento justificatorio) de las decisiones jurisdiccionales (razonamiento
decisorio). La motivación es un derecho y una garantía endoprocesal y
extraprocesal; la primera a favor de los justiciables, quienes tienen derecho a
conocer las razones con las que se justifican las resoluciones y hacer uso de los
recursos impugnatorios para cuestionar la validez de la motivación; asimismo, es
una garantía institucional que asegura el control de legalidad y constitucionalidad
por los órganos jurisdiccionales superiores, quienes deben preservar la vigencia de
la Constitución y la Ley en la composición y resolución de los conflictos, como
expresión democrática de control de poder, evitando la arbitrariedad. La motivación
es una garantía extraprocesal para el control de corrección o aceptabilidad de las
resoluciones judiciales, por las instituciones de la sociedad civil, colegios
profesionales, Facultades de Derecho, organizaciones sociales, la prensa, en
síntesis, por el pueblo porque el poder de administrar justicia emana del pueblo.

6) Los jueces como garantes de los derechos fundamentales. El Poder Judicial en


el Estado Constitucional, por mandato constitucional, es garante de los derechos
fundamentales en una doble proyección: procesal y sustantiva. Son garantías
procesales los derechos de acción, contradicción, debido emplazamiento, defensa,
derecho a la prueba, a ser oído, motivación de las resoluciones judiciales, la
instancia plural, ser juzgado con arreglo a Derecho. Son derechos sustantivos o
materiales, que igualmente deben ser tutelados, la vida, la libertad, igualdad ante la
ley, dignidad, honor, información, inviolabilidad de domicilio, elección de residencia,
reunión, identidad, libertad de trabajo, salud, educación, seguridad social, al
ambiente, desarrollo integral de la personalidad, que no tienen carácter procesal y
que están reconocidos en tratados y pactos internacionales. Al decir de Ferrajoili,
todos los derechos fundamentales merecen tutela jurisdiccional efectiva sin
prelación de categorías, es decir, los derechos individuales, civiles, políticos,
sociales o al desarrollo merecen las mismas exigencias de tutela. En los países del
tercer mundo, ahora denominados periféricos, esa apreciación es inviable en cuanto
a los derechos sociales, al estar subordinados su desarrollo a las disponibilidades
económicas estatales, bajo la aseveración de ser programáticos.

4. Estado Constitucional y los “poderes salvajes”. La aspiración de la


consolidación del estado Constitucional y Democrático está en contradicción con la
incidencia de los “poderes salvajes” de las élites transnacionales que imponen sus
políticas financieras y jurídicas unilateralmente a los estados periféricos, con la
intermediación de sus estados miembros e instituciones financieras internacionales,
que operan con recomendaciones de flexibilización, desregulación, tratados
internacionales, convenios, políticas de presión y otras, orientadas a consolidar una
sociedad liberal y global de consumo, incompatible con las aspiraciones de tutela
de los derechos sociales y al desarrollo de los pueblos, limitando el ejercicio de los
derechos a la defensa de los derechos individuales y de orden procesal, con
subsecuente frustración de los ideales filosóficos, teóricos y políticos del
garantismo.

4.1. Ferrajoli (2010; 109) aborda el tema de los poderes salvajes, como
manifestación de la crisis de la democracia constitucional, que se genera desde
arriba y desde abajo: a causa de las medidas de desregulación y flexibilización en
materia laboral, con medidas de tercerización y precariedad laboral, política
pensionaria, medidas demagógicas en la educación salud, control político de la
información, sobretodo televisivos, manipulación en la contratación, crisis
destructiva de la representación política, con afectación a las esferas de los
intereses públicos y privados. Por separado las presiones internacionales para el
alineamiento en el sistema, con consecuencias de medidas de represalia o de
agresión mediante la violencia, que hoy se traducen en las guerras del medio
oriente. Se denuncia también la crisis desde abajo con actos de delincuencia de los
“cuellos blancos” en la gestión pública, la delincuencia callejera agravada, la
manipulación de la información y la decadencia de la moral pública y social.

4.2. Consecuencias y perspectivas. La contradicción derivada del deber de


garantizar los derechos fundamentales con los intereses de los capitales financieros
transnacionales se traduce con la presencia de defensores de los derechos
humanos y defensores de la sociedad global de mercado, en diversos escenarios
de la política interna e internacional, de reivindicación social, académica y docencia
universitaria, ejercicio profesional y funcional, que indudablemente tienen sus
efectos en la aplicación jurisdiccional del derecho. La contradicción entre los
abogados se traduce en dos percepciones del derecho: los defensores de los
intereses del capital y la sociedad liberal, con los defensores de los derechos
sociales, del ambiente y el desarrollo de los pueblos.

Las funciones jurisdiccionales a cargo del estado se limitan y afectan ante las
nuevas modalidades de conflictos derivados de las medidas de desregulación y
flexibilización, en las relaciones de los estados hegemónicos e instituciones
internacionales con los estados periféricos, del estado con los administrados, entre
particulares, al incorporarse el arbitraje y nuevas formas de resolución de conflictos;
por separado la masificación de la delincuencia, políticas de presión y represión,
como medios de control social que no resultan eficaces ante un problema estructural
que va más allá de soluciones represivas.

4.3. Ferrajoli (2010; 109), aconseja como medidas para superar la crisis del estado
constitucional poner atención en el desarrollo de los planos político y social de una
cultura constitucional y de una concepción de la democracia, un nexo entre forma y
sustancia de la democracia constitucional, con un sistema de garantías y de
instituciones de garantía para colmar las divergencias entre “el deber ser” y “el ser”
del derecho y el sistema político. Las recomendaciones del maestro son de carácter
formal al referirse a la organización de las instituciones y la aplicación del derecho.
Soy de opinión que debe ponerse atención en soluciones integrales y de carácter
sustancial, como son: Persistir en la exigencia en el reparto de los beneficios de la
producción mundial en condiciones de equidad; no es razonable que el 1% de la
población mundial sea beneficiaria de más del 50% de las utilidades y el 90% por
ciento de la población mundial sea perceptora del 10% por ciento de los beneficios
de la producción de la humanidad anualmente. Un proceso de generación de
conciencia social debe servir a los pueblos para concretar esa exigencia masiva.
Las organizaciones promotoras de los derechos humanos con representación
nacional e internacional tienen en ese extremo la palabra y la gestión pertinente.
Los jueces desde su puesto una razón de reflexión institucional ante el compromiso
de ejercicio de sus funciones jurisdiccionales.

II) RAZONAMIENTO DECISORIO JUDICIAL

1. Noción. El razonamiento decisorio es un presupuesto del razonamiento


justificatorio, que tiene como objeto verificar la validez de la relación procesal y
sustantiva, identificar el problema (s) por resolver y proponer una hipótesis de
decisión con arreglo a derecho, unas veces con auxilio de la ciencia y concurso de
factores ideológicos, la incidencia de factores extraprocesales que concurren
negativamente y excepcionalmente en forma favorable. El Razonamiento Decisorio,
se le nomina también Razonamiento Decisional (RD), Proceso Decisional, Decisión
Judicial, Contexto de Descubrimiento (CD). Términos que se utilizan como
sinónimos, pero con entendimientos diversos sobre el mismo tema.

2. Razonamiento decisorio: presupuesto del razonamiento justificatorio. Se


afirma que el razonamiento decisorio es un presupuesto del razonamiento
justificatorio porque el juzgamiento de una causa judicial y con mayor razón si es
compleja, exige previamente conocer el caso en su complejidad, identificar la
naturaleza del problema que contiene y enunciarlo, así como construir y enunciar
una propuesta de decisión o hipótesis, organizando, sistematizando, delimitando y
facilitando de tal forma el pronunciamiento jurisdiccional (razonamiento decisorio);
debiendo desarrollarse en acto seguido, la justificación, sustentación o
fundamentación con la motivación de la sentencia (razonamiento justificatorio). Es
verdad que la distinción de ambos tipos de razonamiento se entrecruzan o
entrelazan con frecuencia, esa cuestión no conduce a aseverar que el razonamiento
argumentativo no requiere del razonamiento decisorio y menos que la decisión se
adopta en el proceso de la argumentación, porque significaría pretender argumentar
sin conocimiento detallado del caso en sus dimensiones de las pretensiones y
defensas postuladas, la validez de la actividad procesal, los supuestos de hecho
necesarios probados, las razones que sustentan las posiciones de las partes.
3. El razonamiento decisorio como proceso. Tiene una estructura dinámica,
dialéctica, relacionada con un conflicto de intereses sometido a un proceso judicial
con problemas de orden procesal, de derecho o sobre los hechos. La dialéctica fue
tema de Aristóteles, en la modernidad de Hegel y Marx, con percepciones disímiles
pero coincidentes en cuanto a su estructura: tesis, antítesis y síntesis. La tesis se
integra con las pretensiones (demanda y prueba de cargo); la antítesis (con las
defensas y prueba de descargo); la síntesis es la solución a la que se llega mediante
la identificación y formulación del problema y la hipótesis, como propuesta de
decisión. El razonamiento justificatorio se ocupa de justificar la decisión procesal en
base a la verificación de un debido proceso adjetivo; la justificación de los hechos
en base a la prueba y argumentos demostrativos, inductivos y de valoración o
apreciación; la justificación del derecho en base a la interpretación y ponderación
en los casos pertinentes, la justificación interna y externa. La hipótesis de decisión
es correcta si se ajusta a un marco normativo inobjetable y aceptable, cuando en el
defecto de la ley o el tema probatorio se ajusta a juicios de ponderación axiológica
y sustentada con las mejores razones.

4. Metodología del razonamiento decisorio: tres etapas. El razonamiento


decisorio se integra con tres etapas: 1) Verificación de la relación procesal, para
confirmar el debido proceso adjetivo, en su caso, emitir resolución sobre las
causales de nulidad procesal e incidencias; 2) Verificación de la relación sustantiva
para resolver causas de puro derecho; 3) Verificar la relación sustantiva para revisar
el tema probatorio y decidir si se han probado los supuestos de prueba o identificar
el problema y la hipótesis de decisión.

4.1. Verificar la relación procesal: nulidades insubsanables e incidencias. La


verificación de la relación procesal se orienta a confirmar la regularidad de la
actividad procesal y a detectar causales de nulidad insubsanables o incidencias
pendientes de resolver, a partir de los actos procesales relevantes, como son en un
proceso civil: demanda, contestación, defensas de forma, saneamiento, puntos
controvertidos, declaración de rebeldía, sentencia, recursos impugnatorios,
seguimiento de un debido proceso adjetivo; para el caso de no existir ninguna causal
de nulidad se habrá confirmado la regularidad procesal y se estará en condiciones
de pasar a la segunda etapa; en contrario, debe considerarse si las causales de
nulidad son o no subsanables o convalidables y si las incidencias pendientes son
cuestiones fáciles a ser resueltas de inmediato o si contienen problemas que deben
ser delimitados y enunciados formalmente, así como una subsecuente hipótesis de
un pronunciamiento y si sus efectos son o no preclusivos.

4.1.1. Nulidades procesales insubsanables. Se detectan conforme a estos criterios:


1) Exigencias de validez de actos procesales relevantes (demanda tramitada sin
cumplir un supuesto material de la pretensión, como falta de interés o legitimidad;
acusación sin imputación necesaria); 2) Violación de un derecho fundamental
(omisión en el emplazamiento con acto relevante, como falta de notificación con la
demanda a un demandado) 3) Inobservancia del debido procedimiento afectando
los derechos de una de las partes (se omitió la actuación de pruebas de una de las
partes); 4) Defectos en la motivación (Expediente 728-2008-HC/TC Caso Llamoja).
4.1.2. Incidencias no resueltas. Es frecuente descubrir defensas formales por
resolver con efecto preclusivo, que impiden el seguimiento del trámite. Ejemplo: en
la audiencia de un proceso civil se observó la actuación pericial, disponiendo
tráigase para resolver; resultando fundada la observación, debiendo elaborarse
nuevo dictamen. La misma consecuencia se presenta ante omisiones o defectos en
los emplazamientos u omisión en la integración de terceros necesarios. En estas
eventualidades, se expedirá resolución correspondiente, careciendo de objeto
seguir revisando el expediente.

4.1.3. Sugerencias para confirmar la validez de la relación procesal. Comprende el


estudio secuencial de los actos procesales para verificar que se garantizaron los
derechos fundamentales de las partes y terceros con legítimo interés, que no existen
causales de nulidad procesal y tampoco incidencias pendientes de resolver que
requieran previo y especial pronunciamiento o a tenerse en cuenta al emitir
sentencia de fondo, conforme a los siguientes pasos: 1) Identificar el número de
personas que integran las partes y pretensiones demandadas; 2) Revisar la
actividad procesal a partir del último acto procesal realizado, registrando los actos
relevantes que confirmen la regularidad del proceso, resolución de incidencias y de
nulidades u observaciones.

4.1.4. Relevancia. En primer lugar, se confirma la regularidad del debido proceso


adjetivo. En segundo lugar, se resuelve el caso al identificarse un defecto procesal
que exige previo y especial pronunciamiento conclusivo o, que requiere reponer la
causa al estado de regularizarse el proceso, evitando nulidades posteriores
derivadas de un pronunciamiento apresurado sobre el fondo. En tercer lugar, facilita
la identificación de un problema (s) de orden procesal y subsecuente hipótesis de
resolución. En cuarto lugar, se brinda eficacia procesal con economía procesal y
aseguramiento del orden y juzgamiento con arreglo a derecho.

4.2. Verificar la relación sustantiva: causa de puro derecho. La relación jurídica


sustantiva está constituida por el conflicto de intereses discutido en el proceso,
derivada de los actos postulatorios. En un proceso civil, la pretensión (s) en la
demanda y defensas de fondo en la contestación. En un proceso penal, la
imputación necesaria en la acusación y defensas de fondo de los alegatos de
entrada. Los problemas a ser identificados son: 1) Si la causa, en todo o en parte,
debe ser resuelta de puro derecho; para el caso que no concluya el proceso por ese
medio, interesa: 2) El tema de la prueba de los hechos discutidos.

4.2.1. Caso de puro derecho. Un caso judicial es de puro derecho si en un proceso


las partes discuten solo el derecho aplicable, con admisión de las proposiciones
sobre hechos o por estar sujetos a un acto de simple verificación, cuando se
constata que no existen hechos objeto de prueba y las partes están de acuerdo en
los hechos y el juez es del mismo parecer o; en tratándose de causas por resolver
en segunda instancia, la causa es de puro derecho, si el recurso de apelación solo
cuestiona el derecho que se aplicó en la sentencia o resolución de primera instancia.

Ejemplo: En la demanda de nulidad de acuerdos societarios, será la causa de puro


derecho, si las partes solo discuten si ha operado la caducidad deducida, alegando
el demandante que no ha operado la caducidad porque demandó nulidad de actos
jurídicos, fundándose en causales materiales previstas en el artículo 219 del Código
Civil y además, el proceso se tramitó en proceso de conocimiento, debiendo por lo
tanto, sujetarse el proceso al plazo de prescripción que es de diez años y no al plazo
de caducidad de treinta días; mientras que el demandado sostiene que debe
aplicarse el plazo de caducidad de treinta días por ser de orden público y porque la
ley previene que la caducidad en procesos de impugnación de acuerdos societarios
opera a los treinta días luego de haberse inscrito los actos societarios impugnados.
¿Es fundada la excepción de caducidad, deducida en el proceso de impugnación
de acuerdos societarios?

4.2.2. Criterios para reseñar los actos postulatorios. Las pretensiones están en la
demanda, sus aclaraciones, modificaciones o ampliaciones a ser revisadas,
reseñadas y registradas como una unidad. Con ese objeto, se sugiere tener como
criterio los elementos estructurales de la pretensión procesal, éstos son: A) Las
partes (demandante, demandados y terceros integrados); B) La nominación de la
(s) pretensión (s) y petitorio (s); C) Los fundamentos de hecho, sistematizados en
función de hechos precedentes y constitutivos de cada pretensión; D) Los
fundamentos de derecho, sirviendo de referencia las disposiciones jurídico positivas
invocadas. En notas marginales se anotarán las observaciones, defectos o ideas
que faciliten una mejor explicación o prospección en el caso.

4.2.3. Ejemplo: Pretensión de reivindicación: A) Consignar los nombres de las


partes, sin margen de error. B) Pretensión y petitorio: Reivindicación. Que los
demandados entreguen a los demandantes el bien inscrito en la Ficha Registral P-
12324555, ubicado en Calle Las Flores 520, Miraflores, Arequipa. C) Hechos
constitutivos: 1) Los demandantes son propietarios del inmueble cuya entrega se
pide, con título inscrito en la Ficha citada; 2) Los demandados son poseedores del
bien; 3) Los demandados carecen de título para poseer; 4) El inmueble objeto de
reivindicación consiste en un lote de terreno de 220 metros cuadrados, más una
fábrica tipo casa habitación inscritos en la Ficha Registral citada. Con los mismos
criterios se registran las defensas, compatibilizando los argumentos de defensa con
los hechos constitutivos de la pretensión, si cada uno de ellos son refutados con
hechos extintivos, excluyentes, impeditivos, modificativos de responsabilidad,
hechos nuevos, etcétera. Aleatoriamente se requerirá indagar información sobre los
extremos controvertidos y los alegatos finales.

4.2.4. Relevancia. La verificación de la relación jurídica sustantiva facilita, en un


primer momento, identificar si el caso debe o no ser resuelto como de puro derecho,
agotando de esa forma la instancia, con ahorro de tiempo, gastos y esfuerzos.
Concurrentemente, permite descubrir si alguno o algunos de los extremos
controvertidos corresponden ser resueltos como cuestiones de puro derecho,
depurando de esa forma la resolución del caso. Para el supuesto de identificarse la
causa como de puro derecho debe delimitarse el problema real o aparente que
contiene. Los problemas de puro derecho pueden derivarse o comprender: a) Casos
de indeterminación normativa, bajo las modalidades de vaguedad, oscuridad o
ambigüedad, imputables a la naturaleza del lenguaje; b) Casos de antinomias o
lagunas imputables a defectos del legislador; c) Casos de real o aparente
contradicción entre reglas y principios constitucionales, imputables a las
percepciones de los operadores y conformación del sistema jurídico; c) Casos de
conflictos de principios y valores constitucionales; los que requieren atención
especial y criterios para ser superados, cuyo desarrollo se trata en trabajo
independiente.

4.3. Verificar la relación sustantiva en causas sobre hechos. Revisada la


relación procesal y sustantiva, para el supuesto de verificarse un debido proceso
adjetivo y confirmarse que la causa no es de puro derecho, corresponderá ocuparse
del tema probatorio, esto significa, verificar si los medios de prueba admitidos fueron
actuados y la eficacia probatoria con relación a cada uno de los supuestos de
prueba necesarios; para estos efectos, los supuestos de prueba necesarios son los
hechos constitutivos de cada pretensión y de las defensas de fondo discutidas; de
tal forma que, si el demandante o el Ministerio Público en los asuntos de su interés
o competencia no prueban alguno de los elementos constitutivos de sus
pretensiones o imputaciones punitivas, por inferencia elemental deviene en
infundada la pretensión o una sentencia absolutoria del acusado. Los problemas se
presentan cuando la calificación de los hechos en el derecho, la interpretación del
derecho aplicable o los efectos de la prueba son discutidos; en esas eventualidades
será necesario delimitar el problema y enunciarlo formalmente, para después
formular una hipótesis de solución.

4.3.1. Dificultades vinculadas a la finalidad de la prueba. ¿Cuál es la finalidad de la


prueba en el proceso judicial? ¿Qué teorías asumen los ordenamientos procesales
y los precedentes en el Perú? ¿Se deben fundar las sentencias en el principio de
universalidad respecto a la finalidad probatoria? Las respuestas a la primera
interrogante son diversas, concurren las teorías cognoscitivista, persuasiva o
subjetivista y mixta. La legislación peruana no es uniforme en fijar la finalidad de la
prueba; en el proceso civil, la finalidad de la prueba es “acreditar los hechos
expuestos por las partes, producir certeza en el juez en los puntos controvertidos”
(artículo 188 del CPC); los jueces pueden ordenar prueba de oficio que consideren
necesaria para formar convicción, siempre que la fuente de prueba haya sido citada
en el proceso (artículo 194 del CPC). En el proceso penal la finalidad de la prueba
es investigar la verdad; pudiendo ordenarse, previo debate, la actuación de prueba
de oficio de inspección o reconstrucción y, entiéndase también, requerir informes
registrales públicos o privados (artículos 385 y 192 CPP). La CIDH tiene la facultad
de ordenar pruebas de oficio cuando estime pertinentes. Las diferencias de opinión
sobre la interpretación de las regulaciones normativas dan lugar a la necesidad de
generar acuerdos plenarios para abordar el tema de la finalidad de la prueba en los
procesos judiciales en una percepción constitucional y sobre las condiciones para
la actuación de la prueba de oficio, como una forma de brindar seguridad jurídica y
predictibilidad.

4.3.2. Dificultades vinculadas a la valoración de las pruebas psicológicas. La prueba


en el proceso judicial, desde el punto de vista de los criterios de valoración, puede
clasificarse en pruebas científicas y pruebas psicológicas. Las pruebas científicas
constatan hechos físicos o biológicos mediante las “ciencias duras”, que disponen
de métodos sujetos a principios de rigor mediante la comprobación o demostración,
otorgando evidencia en grado o certeza, compatible con la verdad como
correspondencia con la realidad. Las pruebas psicológicas están referidas a hechos
o actos humanos, realizados con consciencia o inconsciencia, con incidencia de
estados emocionales y niveles de comprensión diferentes, que requieren
apreciación de juicio (no de ciencia) con auxilio de las ciencias sociales o la
experiencia y cuyos juicios conducen a grados de probabilidad o convicción
integrada y probabilidad. Mientras las pruebas científicas tienen por finalidad
investigar la verdad de los hechos objeto de prueba como correspondencia con la
realidad; las pruebas psicológicas tienen por finalidad investigar los hechos objeto
de prueba en el mayor grado de probabilidad de su ocurrencia. Algunos países
cuentan con laboratorios científicos altamente especializados al servicio de la
administración de justicia; en otros, la ciencia aplicada a la administración de justicia
es contingente. ¿Qué criterios de valoración de la prueba prevalecen en la
administración de justicia en Perú? En los últimos años se habla de estándares de
prueba para asegurar la eficacia y la eficiencia de la actividad probatoria.

4.3.3. Identificación y formulación del problema y la hipótesis de resolución. La


complicación del tema probatorio es más amplia, cualquiera sea la fuente de la
implicancia o criterios de clasificación de los problemas, se trata luego de
identificarse el problema, de enunciarlo formalmente y; posteriormente de formular
una hipótesis de resolución.

5. El problema. Es una dificultad ante una cuestión controvertida que presenta dos
o más opciones de resolución, por implicancias procesales, sobre los hechos o el
derecho aplicable, requiriendo ser identificado en función de su resolución
prevalente, delimitado en atención a los extremos controvertidos y enunciado
formalmente, para facilitar la construcción de la hipótesis de resolución. Los
requerimientos de información en cuanto a los extremos de la relación procesal y
sustantiva han sido expuestos en el acápite anterior, interesa aquí la delimitación y
el enunciado del problema.

5.1. Delimitación del problema. Un problema con relevancia jurídica por resolver
se delimita teniendo en cuenta dos circunstancias: 1) En atención al tema y
peticiones discutidas, supuestos de hecho y de derecho que sustentan los pedidos,
puntos o extremos discutidos y calificación de las posiciones opuestas, sobre
hechos o sobre el derecho aplicable; 2) En atención a defectos encontrados al
revisar los antecedentes del caso, que pueden estar referidos al debido
procedimiento, legitimidad de las pretensiones o defensas, eficacia probatoria o
aplicación del derecho; en este supuesto debe tenerse en cuenta la concepción
publicista o garantista asumida por el ordenamiento jurídico procesal para un
pronunciamiento de oficio. Ejemplo de la primera circunstancia: en el proceso de
reivindicación referido en el acápite 4.2.3, supongamos que el demandado sostiene
que el terreno y construcciones que conduce se ubican fuera de los linderos de la
propiedad del demandante, existiendo superposición de linderos con la propiedad
del demandado, en la que él construyó la fábrica existente y de la cual es poseedor.
La delimitación del problema requerirá absolver las siguientes interrogantes: ¿Qué
supuesto o supuestos de la pretensión se discuten en el proceso? ¿La discusión
está circunscrita a los hechos, el derecho o ambos extremos? ¿Qué pruebas o
cuestiones de derecho tienen incidencia para individualizar el problema?

5.2. Enunciado del problema. Está referido a la estructura o partes que integran
la formulación del problema y son:

1) Primera parte: Una interrogante, que está referida al problema por resolver y se
representa con alguna de las siguientes inflexiones: Qué, Por qué, Para qué, Cómo,
Cuándo, Quien (s), Cuantos, Particularmente. Ejemplo: En el problema por enunciar
del proceso de reivindicación citado: ¿Quién es el propietario...? Es decir, el
problema en el caso, está referido a conocer o probar quien es el propietario ...

2) Segunda parte: Un problema por resolver, esto es el problema por resolver en el


caso concreto Ejemplo: (Quien es el propietario) del inmueble que ocupa el
demandado. En esta parte se individualiza o delimita el problema, precisando para
el caso concreto el bien o la cosa objeto del petitorio, toda vez que está en discusión
indagar la persona o personas titulares de dicho inmueble.

3) Tercera parte: Un tema conocido dentro del cual está el problema por resolver.
El tema conocido para los efectos es el proceso de reivindicación.

El problema debe ser enunciado bajo la forma de pregunta que se integra con 11 a
15 palabras, sin contar conjunciones y números. Con estos antecedentes, el
enunciado del problema sería el siguiente: ¿Quiénes propietario del inmueble que
ocupa el demandado, objeto del proceso de reivindicación?

6. La hipótesis. La hipótesis es la respuesta al problema o problemas de un caso


complejo por resolver, basada en el estudio sistemático de la relación procesal y
sustantiva, la identificación de problemas derivados de defectos procesales,
exigencias de resolución de cuestiones de puro derecho o pronunciamiento de
fondo. Por ejemplo: si al estudiar la relación procesal se descubre alguna causal de
nulidad insubsanable por defecto en el emplazamiento con la demanda y sin
posibilidad de subsanación o convalidación, la hipótesis sería: Debe declararse la
nulidad de lo actuado, reponiéndose la causa al estado de emplazarse con la
demanda al demandado; con el carácter de previo y especial pronunciamiento,
careciendo de objeto el juzgamiento sobre el fondo.

7 Incidencia de concepciones e ideologías en el razonamiento decisorio. Las


concepciones y las ideologías son percepciones con las que se aprecian las cosas,
los eventos o fenómenos naturales, sociales, económicos o políticos con relevancia
para el Derecho. Rodrigo Borja (1998; 508) refiriéndose a la ideología: refiere que
es un sistema de ideas, creencias y valores filosófico políticos sobre el fenómeno
humano y el fenómeno social, que entrañan una ética y una justificación
deontológica en sus planteamientos. Con las ideologías de la conquista triunfó
Roma, con la ideología de la democracia triunfó la revolución francesa, con las
ideologías de defensa de la sociedad de mercado el liberalismo económico y n el
Siglo XXI, con la defensa de los derechos fundamentales se intenta reivindicar la
condición humana. Cárcova citando a Kelsen (1999; 128) señala que las ideologías
son expresiones de la voluntad de las personas que responden a determinado
interés y para evitar sus repercusiones es necesario mantener al derecho como un
sistema cerrado, una teoría pura. El Derecho y sus instituciones están concebidas
bajo concepciones e ideologías no siempre uniformes, basta revisar los temas de la
persona, los derechos fundamentales, el estado, la argumentación jurídica para
confirmar lo expuesto. Las concepciones e ideologías inciden en la decisión de los
conflictos judiciales; eso se observa en las decisiones con votos en discordia de
Colegiados o los Tribunales. Idealmente, las concepciones académicas depuran el
sentido de un juzgamiento, pero cuando tienen un fundamento ideológico político,
denotan las decisiones tendencias en el manejo del poder. A menos que se estime
que el Derecho es ajeno a la moral, la ética y la política.

8. Incidencia de factores extraprocesales en el razonamiento decisorio. Entre


estos factores o motivaciones están comprendidos:

8.1. Los prejuicios de los jueces. Estos son el conjunto de opiniones preconcebidas,
generalmente negativas hacia algo o hacia alguien, que en el quehacer
jurisdiccional tienden a orientar las decisiones de ciertos jueces o en ciertas
circunstancias, motivados por las primeras impresiones de la demanda, la
acusación, los actos postulatorios del contrario, la conducta procesal, la antipatía,
etcétera, tratando en adelante de cerrar los ojos para escuchar a la parte a quien se
estima que no tiene la razón, fortaleciendo de esa forma el ego, influenciado por el
poder de decidir, con la convicción de saberlo todo.

8.2. La tendencia al compromiso con un círculo social determinado. Como son el


círculo de los amigos, las amistades, los familiares, el club al cual se pertenece,
generan en algunos jueces la tentación y la tendencia para inclinar la balanza hacia
el lado con el cual están comprometidos, porque de esa forma se conserva la
ascendencia social y también profesional;

8.3. La tendencia al compromiso con las esferas del poder. Los representantes de
las esferas del poder tienen muchas caras, poder económico, institucional, religioso,
militar y no solo el poder político. Cuando sus representantes están involucrados en
un proceso judicial, es frecuente la predisposición de ciertos jueces para
comprometerse con esas esferas, por los ofrecimientos o esperanzas de ser
beneficiarios con alguna mejor perspectiva futura, siendo obvio en esos casos la
causa de las decisiones.
.
8.4. La tendencia a la actuación con intereses creados: conductas delictivas. Es
propia de los jueces venales, aquellos que venden sus resoluciones por dádivas o
sobornos, prostituyendo la función judicial. En la administración de justicia, no solo
suelen estar involucrados los jueces, también los auxiliares de la jurisdicción,
abogados, partes y aun terceros mediadores. Jueces venales han existido desde
siempre. La cultura persa registra el siguiente antecedente: Sisamnes fue un juez
corrupto sorprendido en acto infraganti de venta de sus sentencias. Enterado el Rey
Cambises II, ordenó su detención y de inmediato fue condenado a ser despellejado
vivo. Su piel se usó para tapizar el asiento en el que el juez prevaricó y en el que
debía sentarse su hijo Otanes, designado como juez por sucesión. Otanes debía
recordar el origen del cuero donde se sentaba cada día para tenerlo en cuenta en
sus audiencias y al resolver los casos de su competencia. Actualmente, en algunos
países de la cultura oriental a los jueces corruptos se les sanciona con la pena de
muerte. ¿Son adecuadas las sanciones por actos de corrupción en el Perú?

9. Otras teorías sobre el razonamiento decisorio. Richard Posner (2011)


identifica más de diez teorías sobre cómo deciden los jueces.

1) Teoría estratégica. Se decide en función de las reacciones que pueda causar una
sentencia, ante la opinión de otros jueces de igual categoría o superiores,
legisladores, órganos de control o en general la opinión pública. La tesis nuclear es
el sentido común y lo que se quiere conseguir es la aceptación de otros individuos
o de la cadena de autoridades en sentido amplio.
2) Teoría sociológica. La decisión se centra en la dinámica de los grupos judiciales,
la práctica judicial de la apelación, es una mezcla de las teorías actitudinal (que se
orienta por la recepción de las sentencias por los círculos de poder) y la teoría
estratégica, antes referida; justificándose la elección de racional con esas
percepciones.
3) Teoría psicológica. La decisión tiene su fuente en estrategias para hacer frente a
la incertidumbre, destacando las preconcepciones; se ampara en la racionalidad
psicológica del impacto por el conocimiento del caso por los grupos sociales, las
influencias que polarizan a la opinión pública y la aversión al disenso.
4) Teoría económica. Se decide maximizando la utilidad, que es estilo de los
economistas. La función de utilidad judicial incluye los ingresos, el ocio, el poder, el
prestigio, la reputación, el auto respeto, retos, estímulos y recompensas.
5) La teoría organizacional. Se decide teniendo en cuenta que existe un mandante,
como es El Estado, debiendo por lo tanto un juez que preserva la organización
preservar los interesas del Estado como empleador. La decisión basada en los
precedentes adquiere relevancia.
6) La teoría pragmatista. La teoría pragmática del comportamiento judicial y del
razonamiento decisorio se funda en los efectos de la decisión, esto es las
consecuencias de la sentencia a ser expedida, antes que en la deducción a partir
de las premisas jurídicas o las mejores razones que pueda merecer la decisión del
caso.
7) La teoría fenomenológica. Las decisiones judiciales dependen de un puente entre
la teoría pragmática y la legalista, lo que significa que la sentencia se convierte en
la conciencia del juez ante las consecuencias de su decisión y la sujeción a la ley.
8) Teoría legalista. Las decisiones judiciales están predeterminadas por las
disposiciones normativas, el derecho concebido como un cuerpo de reglas
preexistentes, contenidas en las leyes, los propios precedentes o de un tribunal
superior.
10) Concepciones del derecho y su incidencia en el razonamiento decisorio. Las
concepciones del Derecho concurren como modelos de interpretación del derecho
a ser aplicado, con relevancia determinante para identificar el derecho aplicable.
García Amado (2017; 105), con el nombre de teorías, doctrinas o escuelas
metodológicas de la decisión judicial, identifica las siguientes doctrinas del
razonamiento decisorio judicial:
11) Doctrina irracionalista del derecho. Concepción filosófica del realismo jurídico.
Afirma que son subjetivos el derecho y las decisiones judiciales, no existe método
para medir con objetividad su corrección o incorrección, el único derecho real y
eficaz es el que dictan los jueces en sus sentencias y se le conoce con la
jurisprudencia; no con las normas estatales por presentar contradicciones,
oscuridades y vacíos, tampoco el derecho está en los códigos, los libros o tratados
de dogmática. Quien obre con esta percepción ideológica del Derecho y aplique a
las decisiones judiciales, entenderá que el contexto de descubrimiento de las
sentencias judiciales responde a un proceso psicológico integrado por creencias y
convicciones subjetivas de los jueces.
12) Doctrinas racionalistas del derecho y las decisiones judiciales. Corresponden al
positivismo jurídico las siguientes variantes: escuelas logicistas (de la exégesis y
jurisprudencia de conceptos) y escuelas no logicistas (jurisprudencia de intereses y
jurisprudencia de valores), de las cuales se dan algunas referencias básicas.
13) Escuelas logicistas (de la exégesis y jurisprudencia de conceptos) Organizan un
sistema jurídico en base a un concepto de racionalidad fuerte, como creación ideal
de un Ordenamiento Jurídico, se asegura la regulación de todas las posibilidades
de conflictos de la realidad, ésta debe ser subsumida en la idealidad operando el
sistema en forma perfecta; niega toda posibilidad de oscuridad, contradicciones o
lagunas.
13.1) Escuela de la exégesis. Impuesto en Francia, inicialmente con la instauración
del Estado Legislativo, el Código Civil vigente a partir de 1804 y el proceso de
codificación del orden jurídico. Luego se extendió a los estados de occidente y
américa latina. Los jueces deben ser la boca de la ley y el Derecho se aprende
memorizando sus disposiciones normativas. El Derecho normativo es objetivo y
perfecto, debe conservarse puro e incontaminado para su correcta aplicación,
debiendo ser interpretado conforme a los términos de las disposiciones jurídico
positivas y mediante silogismos Fuentes originarias: el Código Napoleónico, Domaz,
Daquessean, Pothier). Quien obre con este paradigma sostendrá que el
razonamiento decisorio (contexto de descubrimiento) consiste en identificar las
normas jurídicas aplicables al caso por resolver.
13.2) Escuela de la jurisprudencia de conceptos. Alemania como sucesora de la
escuela histórica del derecho intentó conectar el derecho con el espíritu del pueblo,
la personalidad de la nación, evolucionando hasta formar un sistema jurídico bajo
un orden racional estimado perfecto, construido en base a categorías conceptuales
ideales, nociones abstractas que contienen los fundamentos intemporales e
inmemorables al decir de García Amado (2017; 125); de tal modo, que al regular las
instituciones jurídicas o una práctica determinada, los legisladores y juristas debían
respetar y observar las prefiguraciones conceptuales, facilitándose la interpretación
del derecho a los operadores jurídicos con el respaldo de los conceptos prefijados.
Al inicio del Siglo XX, la dogmática jurídica hizo objetiva su influencia en la
depuración de una mejor técnica y elaboración de los códigos. Quien obre con este
paradigma de entendimiento del derecho pondrá atención especial en los conceptos
involucrados en las disposiciones normativas para interpretar en mejor forma el
derecho aplicable y desarrollar el razonamiento decisorio (contexto de
descubrimiento).
14) Escuelas racionalistas no logicistas. Comprende tres tendencias: la
jurisprudencia teleológica, jurisprudencia de intereses y jurisprudencia de valores,
de las cuales se dan algunas referencias básicas.
14.1) Escuela racionalista no logicista de la jurisprudencia teleológica o finalista.
Toda norma tiene un fin práctico, no la voluntad del legislador por ser subjetiva,
puede o no coincidir con el fin normativo, El fin se deduce de las necesidades de la
observancia objetiva de los hechos, de la ponderación de las exigencias reales, las
normas jurídicas tienen un fin práctico y son para arreglar conflictos. El intérprete
debe contemplar el fin de las normas jurídicas. Jhering, en la década del 60 del Siglo
XIX, después de haber exaltado la jurisprudencia de conceptos, se integra en la
relación de los críticos de las concepciones precedentes, afirmando que estaban en
el cielo, lejos de la realidad y ajenas a la historia, declarándose adepto de la
jurisprudencia teleológica, por eso se le conoce como el segundo Jhering (Fuentes
originarias: Pablo Verdery, Eeyohena). Quien obre con este paradigma sostendrá
que el razonamiento decisorio (contexto de descubrimiento) depende de la
identificación de los fines de las normas jurídicas aplicables al caso por resolver.
14.2) Escuela racionalista no logicista de la jurisprudencia de intereses. Los
defensores de esta escuela sostienen que el derecho es el resultado de los
intereses materiales, nacionales, éticos, religiosos, que luchan en la comunidad
jurídica, las leyes se aprueban para resolver los conflictos de intereses; esta
percepción del derecho no rechaza la idea que las leyes se aprueban en función de
finalidades, pero adiciona el factor de los intereses como cuestión consustancial y
principal. El intérprete del derecho debe ponderar los intereses en conflicto dando
preferencia al interés mejor protegido por la ley, adecuando el texto de la ley
mediante interpretación restrictiva, extensiva o correctora, cuando un nuevo orden
social o político lo reclamen. Quien obre con este paradigma sostendrá que el
razonamiento decisorio (contexto de descubrimiento) depende de las disposiciones
normativas aplicables interpretadas confrontando los intereses en conflicto y
haciendo prevalecer los intereses con mayor peso en función del orden social y
político vigente.
14.3) Escuela racionalista no logicista de la jurisprudencia de valores. Esta escuela
asume los postulados de la jurisprudencia teleológica y la jurisprudencia de
intereses, admite que las normas jurídicas se aprueban para cumplir fines y resolver
conflictos de intereses, agregando que las normas jurídicas son aprobadas,
además, para alcanzar valores previstos en el ordenamiento jurídico, los
enunciados normativos regulan soluciones a los conflictos con un trasfondo
valorativo, el derecho realiza tres valores fundamentales: seguridad, orden público
y justicia. Los jueces al interpretar las disposiciones normativas deben hacerlo
desde el fondo valorativo, dando sentido al fallo con el valor jurídico que sea
prevalente para dar una respuesta correcta. Quien obra con este paradigma
sostendrá que el razonamiento decisorio (contexto de descubrimiento) depende de
la identificación de los fines de las normas jurídicas y además con los valores que
contiene para resolver el conflicto de intereses en forma correcta.
III) RAZONAMIENTO JUSTIFICATORIO
Bibliografía
Alexy, Robert. Teoría de la argumentación jurídica. Palestra. Lima. 2010
Atienza, Manuel. Sobre la analogía en el derecho. Civitas. Madrid. 1986
Atienza, Manuel. Cuestiones judiciales. Fontamara. México. 2008
Atienza, Manuel. Las razones del derecho. Palestra. Lima. 2010
Cárcova, Carlos María. La Opacidad del derecho. Trotta. Madris. 1999
Chiassoni, Pierluigi. Interpretación y razonamiento jurídico. Ara Editores. Lima. 2010
Ferrajoli, Luigui. Positivismo crítico, derechos y democracia. En Revista Isonomía 16. 2002
García Amado, Juan Antonio. Razonamiento jurídico y argumentación. Zela. Lima. 2017
Guastini, Riccardo. Derecho constitucional. Ediciones Legales. Lima 2016
Guastini, Riccardo. Interpretación y razonamiento jurídico. Ara Editores. Lima. 2010
Hart, H. El concepto del derecho. Abeledo Perrot. Buenos Aires. 1963
Kelsen, Hans. Teoría General del derecho y del estado. UNAM. México. 1995
Klug, Ulrich. Problemas de filosofía y de la pragmática del derecho. Alfa. Barcelona. 2002
Ferrajoli, Luigi. Principia Iuris. Trotta. T. I-II. Madrid. 2007
Lorenzetti, Ricardo. Teoría de la decisión judicial. Rubinzal Culzoni. Buenos Aires. 2008
MacCormick, Neil. Razonamiento jurídico y teoría del derecho. Palestra. Lima. 2018
Moreso, Juan José. Pensar el Derecho. Ara Editores. Lima. 2010
Moreso, Juan. Introducción a la teoría del derecho. Marcial Pons. Barcelona. 2004
Popper, Karl. La lógica del conocimiento científico. Londres. 1939
Posner, Richard. Cómo piensan los jueces. Marcial Pons. Madrid. 2011
Reichenbach, H. La filosofía científica. FCE. México. 1967
Taruffo, Michele. Proceso y decisión. Marcial Pons. Madrid. 2012
Vilajosana, Josep. Identificación y justificación del derecho. M Pons. Madrid. 2007
Wroblewski, Jerzy. Sentido y hecho en el derecho. Fontamara. México. 2003