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18 NOVIEMBRE

Realidad Nacional, Constitución y


Derechos Humanos

HAYDE NICOL POMALIA SUYO


20194011H

1
La paradoja de la estabilidad peruana
¿En qué consiste?

La paradoja presenta una discrepancia e interroga la coexistencia entre una realidad de


un país cuya economía es líder del crecimiento de América Latina y al mismo tiempo es
una nación con el más bajo nivel de legitimidad de sus instituciones políticas, de
confianza e identificación con el Estado y los actores políticos de la región, con crecientes
niveles de conflictividad social.

Entonces surge la interrogante de por qué se da el desarrollo continuo del Perú a pesar
de no contar con un apoyo político común a lo largo de su historia. Más centradamente,
sin contar con partidos políticos.

“Para muchos teóricos en ciencias políticas, durante mucho


tiempo, la democracia peruana era una democracia
prácticamente sin partidos políticos”.

Figura 1. Martin Tanaka.


Fuente: La Republica.

2
Causas

Es difiicil imaginar una democracia sin partidos politicos, pues sin estos tendriamos el
peso de líderes que podrían desarrollar dinámicas autoritarias; o bien, se puede vivir el
caos, de aquí la importancia de ellos.

Una de las causas principales de esta paradoja es que, como se mencionó anteriormente,
durante mucho tiempo la democracia peruana era una democracia prácticamente sin
partidos políticos, ya que, desde la caída del gobierno de Fujimori, no se han tenido
partidos que funcionen completamente; es decir, estos si existen en las actas pero no
cumplen realmente las funciones que cumplen los partidos políticos: no son
representativos de la población; no presentan cuadros o vida partidaria a lo largo del
tiempo; no recogen las demandas sociales; etc.

Una vez entendido los tópicos anteriores podemos entender las diferencias estatales que
dan cuenta de la paradoja. La pregunta a continuación es ¿cómo es posible esta
coexistencia? ¿Por qué la falta de legitimidad de las instituciones y la debilidad de los
actores políticos no “estorba” la dinámica de crecimiento?

Si en alguna parte deberíamos poner nuestra atención y mejores esfuerzos es


precisamente en mejorar la calidad del Estado en los sectores sociales y en todo el
territorio. Este es el desafío más importante para el Perú de las próximas décadas.

3
Solución
A lo largo de las últimas dos décadas, un sector del Estado peruano, asociado en términos
generales al manejo de la macroeconomía, logró generar un consenso bastante amplio
sobre la necesidad de no volver a un pasado como el de los años 80, con una economía
que contaba más que nada con altos índices de recesión, déficit e hiperinflación; de esta
manera se busca promover políticas orientadas al mercado.

Ese consenso atraviesa sectores políticos, económicos, tecnocráticos, internacionales, lo


que ha permitido construir instituciones que amparan y regulan esas políticas, que han
gozado de continuidad, estabilidad, predictibilidad. El problema es que otras áreas,
precisamente aquellas más vinculadas a la atención del ciudadano y fundamentales para
el desarrollo a mediano y largo plazo (combate a la pobreza, salud, educación, acceso a
la justicia, seguridad ciudadana, por ejemplo) fueron prácticamente abandonadas a su
suerte, utilizadas para pagar favores políticos.

La respuesta está en que “la política” se ha vuelto cada vez menos relevante para la toma
de decisiones en materia macroeconómica, consecuencia de la debilidad de los partidos.
Ella responde más a lógicas tecnocráticas, a consensos entre expertos nacionales e
internacionales, que, a decisiones derivadas de la composición del parlamento, o del
balance de poder de fuerzas partidarias dentro del poder ejecutivo. En los últimos
gobiernos, no ha habido ni el interés, ni la fuerza necesaria para cambiar este modo de
hacer las cosas, que, por lo demás, está dando buenos resultados. “La política” sí importa
para decisiones que afectan el funcionamiento de la burocracia y los sectores sociales, y
allí sí impactan fuerte y negativamente la inestabilidad, el clientelismo, la ausencia de
políticas de Estado, la corrupción, etc.