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GLICOLISIS DE LOS RESIDUOS PET PARA LA OBTENCIÓN DE UNA

RESINA ALQUÍDICA

El polietilentereftalato (PET) es un polímero termoplástico obtenido por la


reacción de policondensación entre el ácido tereftálico y el etilenglicol. Al ser
clasificado como un polímero termoplástico implícitamente se cataloga como un
material no biodegradable en condiciones normales, debido a la naturaleza de
los enlaces presentes en los polímeros termoplásticos, los cuales en su
mayoría son enlaces covalentes C-C. Por lo tanto, el PET presentara unas
propiedades aceptables que hacen atractivo su uso a escala industrial, además
ha surgido como una alternativa económicamente viable para reemplazar el
uso de los envases de vidrio en la industria de los refrescos. Aproximadamente
la producción global de PET excede las 24,39 millones de toneladas en el año
2015.

En Colombia la producción y el consumo de PET han seguido en aumento de


acuerdo a la tendencia global. Una de las empresas más representativas de
nuestro país es Enka la cual provee PET a empresas reconocidas a nivel
mundial como Coca-Cola, Postobón, Pirelli, Goodyear y Continental, esta
empresa en su informe anual del año 2014 afirmo que el consumo de PET en
Colombia alcanzaba aproximadamente las 127 mil toneladas y el porcentaje de
reciclaje del PET consumido era alrededor del 28%.

El PET al ser un material no biodegradable, genera la acumulación de grandes


volúmenes de este material en los rellenos sanitarios, por lo que se ha
convertido en una problemática debido al impedimento que ocasiona al
tratamiento adecuado de los residuos orgánicos generados por el ser humano.
Sin embargo el PET puede degradarse gradualmente en acetaldehído, aunque
para minimizar esta cantidad de acetaldehído se agregan algunos
estabilizantes, esto no deja de ser otro problema inmerso en la acumulación de
los residuos PET en los rellenos sanitarios, ya que la cantidad de acetaldehído
a esa escala puede llegar a ser considerable, siendo perjudicial tanto para los
trabajadores del relleno sanitario como para la seguridad del mismo, debido a
las propiedades del acetaldehído el cual es considerado como un material
carcinógeno y volátil.

La agencia de protección ambiental (EPA) ha clasificado en tres categorías el


reciclado de los desechos PET, aunque esta clasificación para otros autores
puede contener otra categoría más [1, 2]. En donde, el reciclado primario hace
referencia a la reutilización de los desechos industriales pre-consumo en la
producción del PET, tales como recortes y rebabas, para la producción de
productos de material similar. Es una práctica común en muchas plantas
productoras de artículos de plástico, dado que permite reaprovechar residuos
limpios y claramente identificados, disminuyendo la necesidad de materias
primas. El reciclado secundario involucra el reciclado mecánico de los
desechos PET, el cual se puede realizar a partir de residuos post-industriales o
post-consumo en los cuales mediante tratamientos térmicos son nuevamente
transformados en pellets, perfiles o madera plástica. El reciclado terciario o
químico involucra la transformación de la estructura del PET para dar origen a
nuevas moléculas, que pueden ser similares o diferentes a los monómeros
precursores. Este tipo de reciclaje también es conocido como
despolimerización. El reciclado cuaternario hace referencia a la recuperación
de forma directa de la capacidad calorífica de los productos plásticos. Esto se
basa en el hecho en que la reacción de combustión del carbono e hidrogeno
(principales constituyentes de las cadenas poliméricas) libera mucha energía.
Esta energía en forma de calor puede ser aprovechada para calentar algún
fluido, o para la generación de energía eléctrica producida a través de la
generación de vapor de agua que hace funcionar a una turbina. El proceso
puede aplicarse a plásticos mezclados y permite reducir su volumen hasta en
un 99%, disminuyendo los requerimientos de rellenos sanitarios. Durante el
mismo se destruyen compuestos como los agentes espumantes, pero al mismo
tiempo se genera CO2 que contribuye al calentamiento global.

Dependiendo de las características de los residuos plásticos y las variables del


proceso, pueden formarse además otros contaminantes como los óxidos de
nitrógeno o de azufre, compuestos volátiles y partículas, que se encuentran
regulados en las emisiones debido a su carácter contaminante. El mayor riesgo
es el de formación de dioxinas y furanos, un conjunto de compuestos altamente
tóxicos que se pueden producir durante la combustión de compuestos que
tienen cloro, como el PVC. Por lo anterior, los procesos de valorización
energética de residuos plásticos requieren de instalaciones que controlen las
emisiones que se generan durante el proceso. A pesar de las dificultades, la
valorización energética concentra una proporción significativa de los residuos
plásticos en los países desarrollados. En 2009 se estimaba que en Europa se
reciclaba el 22.5% del plástico post-consumo, del cual el 31.5% del mismo se
usaba en valorización energética, 4% en reciclaje químico y el resto en reciclaje
mecánico [3].

El reciclado químico presenta algunas ventajas con respecto a los demás tipos
de reciclado, ya que permite tratar plásticos contaminados y mezclados, sin
necesidad de un pretratamiento complejo, así como la posibilidad de obtener
productos de alto valor agregado. El reciclado químico puede llevarse a cabo
mediante solvólisis o mediante pirolisis, donde la solvólisis involucra el uso de
solventes incluyendo el agua y la pirolisis involucra el uso de calor bajo una
atmosfera ausente de oxigeno (vacío), para la degradación de la cadena
polimérica. Las reacciones solvoliticas incluyen la hidrolisis, metanolisis,
glicolisis, aminolisis y amonolisis [4].
1. Al-Salem, S.M., P. Lettieri, and J. Baeyens, Recycling and recovery routes of plastic solid
waste (PSW): A review. Waste Management, 2009. 29(10): p. 2625-2643.
2. Al-Sabagh, A.M., et al., Greener routes for recycling of polyethylene terephthalate.
Egyptian Journal of Petroleum, 2015.
3. Barlow, C.Y. and D.C. Morgan, Polymer film packaging for food: An environmental
assessment. Resources, Conservation and Recycling, 2013. 78: p. 74-80.
4. Wang, S., et al., Sodium titanium tris(glycolate) as a catalyst for the chemical recycling
of poly(ethylene terephthalate) via glycolysis and repolycondensation. Polymer
Degradation and Stability, 2015. 114: p. 105-114.