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Contenido

Introducción ................................................................................................................................................ 1
SUPREMACÍA DE LA CONSTITUCIÓN ......................................................................................................... 3

DEFINICIÓN ............................................................................................................................................. 3
Antecedentes .......................................................................................................................................... 5
En la época post industrial................................................................................................................. 6
Doctrina Kelseniana ........................................................................................................................... 6
................................................................................................................................................................ 8

Naturaleza de la Supremacía Constitucional .......................................................................................... 8


La supremacía de la Constitución como jerarquía normativa .............................................................. 10
La Supremacía Constitucional en el Ordenamiento Jurídico Guatemalteco ........................................ 17
Bibliografía .............................................................................................................................................. 28
Introducción

La ciencia del estudio de las normas jurídicas están basadas en principios básicos

que permiten a la ciudadanía experimentar un verdadero Estado de Derecho. Una

de las escuelas más reconocidas es la que plantea la jerarquía o la supremacía de

unas normas sobre las otras. La norma de más alta jerarquía o suprema siempre

iniciará siendo la constitucional, pues es a partir de ella que el pueblo ha

manifestado la voluntad para la creación de un Estado, su conformación y los

valores que la regirán. Las siguientes normas, serán conocidas como las ordinarias,

que desarrollarán con más detalle otros temas para la estructuración del Estado,

procurando no contrarias la Ley Fundamental. Las normas reglamentarias, que

explican con más detalle las ordinarias, las cuales nuevamente no pueden contrariar

ni las ordinarias ni mucho menos la constitucional. Por último queda entonces, las

normas individuales, que emanan de una resolución administrativa o de la misma

voluntad de las partes.

Este trabajo monográfico hará un breve recorrido en cuanto al tema de supremacía

constitucional, abarcando un poco sobre sus antecedentes, naturaleza, la

importancia del principio, cómo está regulado en el ordenamiento guatemalteco y

se expondrá un caso que la Corte de Constitucionalidad ha expuesto en cuanto al

tema en mención.
SUPREMACÍA DE LA CONSTITUCIÓN

DEFINICIÓN
Como lo menciona Gerardo Prado en su libro de Derecho Constitucional, el

castellano es amplio en su terminología, por lo que supremacía, preeminencia,

jerarquía de la normativa constitucional se entienden de forma amplia como lo

mismo, de esa cuenta, se diferentes autores lo han trabajado desde esas

diferentes terminologías, pero llegando a constar la misma cuestión.

En un diccionario especializado en Derecho, en este caso, cuya autoría

corresponde a Manuel Ossorio, estableciendo supremacía constitucional,

como una “doctrina según la cual las normas de la Constitución prevalecen

sobre todas las demás, de tal suerte y manera que, cualquier disposición de las

leyes, decretos, ordenanzas, resoluciones administrativas, sentencias, negocios

jurídicos, etc., que no estén de acuerdo con la Constitución, carecen de validez

y corresponde declarar su nulidad o más propiamente hablando en el lenguaje

de esta ciencia, su inconstitucionalidad.” (Ossorio, 2004, pág. 919)

“En la mayoría de los sistemas jurídicos modernos un conjunto de normas va a

adquirir unidad, cuando la validez de todas ellas derive de una norma en la cual

todas las demás deben apoyarse y a la que se le denomina norma fundamental.”

(Gutiérrez de Colmenares & Chacón de Machado, 2003, pág. 27) Usualmente

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esta norma fundamental, de donde se derivan las demás y que incluso regula la

creación de estas, los valores vigentes que cada sociedad pretende promover y

proteger, es a la que se le denomina Ley Fundamental o Constitución.

Juan Francisco Flores Juárez, “el principio de supremacía constitucional es el

substratum del sistema constitucional; es una garantía en torno de la cual

gravitan otras que posibilitan su plena vigencia”. (Flores Juárez, 2005, pág. 74)

La supremacía “conlleva el sometimiento de las normas inferiores a las

superiores o sea las constitucionales. Aquellas están verticalmente

subordinadas a éstas, a fin de fortificar esa relación de dependencia y contribuir

a mantener dicha integridad, guardando así un equilibrio jurídico normativo.”

(Rey Cantor, 1998, pág. 774)

Para García Maynes, “la norma suprema no es un acto, pues, como su nombre

lo indica, es un principio límite, es decir, una norma sobre la que no existe ningún

precepto de superior categoría.” (García Maynes, 2016, pág. 84)

“La supremacía constitucional, tiene un origen en el Poder constituyente, éste,

es la facultad de que el pueblo (soberano) decide instituir un orden constitucional

que permite crear, sustentar y cancelar la Constitución en esa pretensión de

validez que ya fue explicada. Tiene como características el ser un poder único,

extraordinario e ilimitado. Es un poder omnímodo pues no admite poderes

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paralelos y es extraordinario pues su funcionamiento no es permanente sino

excepcional, y es ilimitado porque asume todas las facultades, dimanentes del

pueblo soberano que ha delegado en la Asamblea Nacional Constituyente las

facultades para legislar constitucionalmente” ( Medina Salas, 2016, pág. 133)

El tratadista argentino German J. Bidart Campos, citado por Ernesto Rey Cantor,

establece que “la teoría constitucional moderna y el constitucionalismo clásico

han construido la doctrina de la supremacía de la constitución. Para entender lo

que significa esta supremacía en el sistema aludido constitucionalismo hay que

recordar que éste acoge y difunde la tipología de las constituciones escritas, o

codificadas, o formales, como complejos normativos unitarios.” (Rey Cantor,

1998, pág. 773)

ANTECEDENTES

Desde la antigua Grecia, existía una figura denominada Graphe Paranomon, que

básicamente era una acción de inconstitucionalidad criminal “y que vino a poner

la ley por encima de los caprichos populares y de las luchas civiles, autorizando

a todo ciudadano, para actuar en su defensa como acusador y aplicando

sanciones capitales como garante de su soberanía.” (Petzold Rodríguez, 2012,

pág. 378)

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Para los romanos, una de las instituciones más importantes es la Justicia Mayor

de Aragón, el cual es de origen musulmán. “El Justicia era inamovible, y podía

tomar bajo su amparo los ciudadanos violentados.” (Petzold Rodríguez, 2012,

pág. 379) Ambas figuras, las han comparado como los antecedentes más

lejanos de la supremacía constitucional, aunque para los Griegos se trataba de

una cuestión específica de la materia penal al igual que para los Romanos.

En la época post industrial


En Estados Unidos de Norteamérica, durante los años 1800, se puede reportar

la importancia de la resolución emitida por el Juez John Marshall en el caso

Mabury vr. Madison, en el tema de la supremacía constitucional, se encuentra la

resolución en la cual la Corte “declara que una determinada ley era nula porque,

en su opinión, era opuesta al texto de la Constitución y, lo que era más

importante, que ese poder de interpretar la ley y por consecuencia de declarar

la invalidez de una ley cuando ésta es contraria a la Constitución, como la

verdadera esencia del deber judicial.” (Valdés, 2005, pág. 357)

Doctrina Kelseniana

Para Kelsen, las normas, son formas coercitivas que dirigen la conducta

humana, el derecho viene a ser “un sistema gradual de tales normas coactivas,

que es, en esencia, un orden coactivo gradual. Este orden, recibe su unidad del
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hecho de que todas las múltiples normas de que se compone el sistema jurídico,

pueden ser referidas a una fuente última. Esta norma es la fuente “básica” o

“fundamental”. (...) Esa norma es la cúspide de la pirámide de la estructura

jerárquica denominada sistema jurídico. Su función esencial es la determinación

de los órganos y procedimientos para el establecimiento del derecho en general,

por el legislativo.” (Bodenheimer, 2004, pág. 329)

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NATURALEZA DE LA SUPREMACÍA
CONSTITUCIONAL
Partimos del concepto de Constitución el cual contiene varios aspectos

importantes, que Vergottini define muy bien “una noción deontológica de la

Constitución (en cuanto modelo ideal de organización estatal), una noción

sociológico-fenomenológica (en cuanto modo de ser del Estado), una noción

política (en cuanto organización basada sobre determinados principios de

orientación política) y, en fin, particularmente, una noción jurídica. Esta última se

identifica con el ordenamiento estatal o, de modo más estricto, con la norma

primaria sobre la que se funda tal ordenamiento” (Vergottini, 1985, pág. 131)

Es por eso que una de las características esenciales de la Constitución como tal

es su supremacía, la cual radica en dos elementos importantes la formal y

material.

Una Constitución es formal al ser una ley que tiene como objetivo primordial la

organización, fundamentación y ordenamiento de todo un sistema jurídico-

político y social, “(...) en la Constitución Formal se concentran los valores y

principios fundamentales que rigen a una organización político-social, los cuales

solventan las necesidades vitales de justicia de sus integrantes.” (Gustavo

Zagrebelsky, 2002, pág. 114- 116).

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Esos valores y principios son lo que dan forma al objeto de la Constitución, ya

que se encuentran intrínsecos también los derechos inherentes de los

ciudadanos regidos por dicha Constitución.

Por lo anteriormente expuesto podemos manifestar que las constituciones

vinieron a reemplazar el absolutismo, la monarquía y otras formas de gobierno

en donde estaba manifestada la voluntad del gobernante o monarca, la cual era

completamente limitada a las decisiones de este. Con la introducción de la

Constitución como ley suprema esta vino a reglamentar el poder político ya que

como Estado tienen que sujetarse a lo establecido en la Constitución, teniendo

como objetivo primordial la garantía de la libertad de los habitantes, y así evitar

los abusos del poder político.

Al hablar de Constitución Material es imperativo referirnos a la voluntad popular

por ello nos referimos a un hecho histórico importante el cual es surgimiento de

la Constitución Norteamericana de 1787, esta se consolida como suprema al

incluir el consentimiento de la voluntad popular, bajo este aspecto la

“Constitución se concibe como un documento de naturaleza contractual, que

manifiesta el consentimiento popular y la forma en que el pueblo se ha decidido

organizar” (Marcos Francisco del Rosario Rodríguez, 2011, pág. 14)

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Otro de los elementos esenciales de la supremacía Constitucional es la división

de poderes, como también el reconocimiento de los derechos fundamentales, lo

que dieron origen a la soberanía.

Por Soberanía se entiende “poder supremo e ilimitado, tradicionalmente

atribuido a la nación, al pueblo o al Estado, para establecer su constitución y

adoptar las decisiones políticas y fundamentales tanto en el ámbito interno como

en el plano internacional” (Diccionario del Español Jurídico, 2018)

La Soberanía entonces se trata de un concepto abstracto, el cual sirvió como

argumento para la construcción del Estado moderno, como se mencionó

anteriormente la Constitución Norteamericana es un ejemplo claro de soberanía,

pero también la Constitución Francesa de 1791 y 1793 porque emanan el

principio de soberanía popular.

LA SUPREMACÍA DE LA CONSTITUCIÓN
COMO JERARQUÍA NORMATIVA

Los preceptos jurídicos pueden pertenecer a un sistema jurídico que puede

clasificarse en un mismo o de diverso rango. “En la primera hipótesis hay entre

ellos una relación de coordinación; en la segunda, un nexo de supr o

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subordinación. La existencia de relaciones de este último tipo permite la

ordenación escalonada de aquellos preceptos y revela, al popio tiempo, el

fundamento de su validez.” (García Maynes, 2014, pág. 82)

El ordenamiento jerárquico normativo fue propuesto por primera vez en la Edad

Media, cuestión que fue olvidada en tiempos modernos y fue Bierling quien

nuevamente lo trajo a colación. “El mencionado jurista analiza la posibilidad de

establecer una jerarquización de los preceptos del derecho, y considera ya,

como partes constitutivas, del orden jurídico, no solamente la totalidad de las

normas en vigor, sino la individualización de éstas en actos como los

testamentos, las resoluciones administrativas, los contratos y las sentencias

judiciales.” (García Maynes, 2014, pág. 82)

La creación de una escuela que clasifica las normas desde un punto de vista de

jerarquización se debe a la postura de Bierling, al profesor vienés Adolph Merkl,

Kelsen y al profesor Vedross. Todos representantes de la misma escuela.

Según García Maynes, norma suprema no es un acto, pues, “como su nombre

lo indica, es un principio límite, es decir, una norma sobre la que no existe ningún

precepto de superior categoría”. De esa cuenta se entiende o se le nombre como

la ley fundamental. “Por su parte, los actos postreros de aplicación carecen de

significación normativa, ya que representan la definitiva realización de un deber

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jurídico. El orden jerárquico normativo de cada sistema de derecho, se compone

de los siguientes grados:

1. Normas constitucionales

2. Normas ordinarias

3. Normas reglamentarias

4. Normas individualizadas

Tanto los preceptos constitucionales, como los ordinarios y reglamentarios son

normas de carácter general; las individualizadas, en cambio refiérense a

situaciones jurídicas concretas.” (García Maynes, 2014, pág. 84)

1. Normas constitucionales

Las emanadas del poder constituyente del pueblo, “cuya finalidad es la

creación de los órganos fundamentales del Estado y las regulación de su

funcionamiento, así como el reconocimiento de los derechos

fundamentales del individuo frente al poder estatal.” (Gutiérrez de

Colmenares & Chacón de Machado, 2004, pág. 28)

Se dice entonces que la constitución es ley suprema, porque “por encima

de ella, no existe ninguna otra ley y no está sujeta a ningún órgano o poder

estatal.” (Gutiérrez de Colmenares & Chacón de Machado, 2004, pág. 28)

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Para el Estado de Guatemala, este principio de supremacía constitucional

tiene una única excepción, y es en materia de derechos humanos, cuando

en el artículo 46 constitucional establece que “en materia de derechos

humanos, los tratados y convenciones aceptados y ratificados por

Guatemala tienen preeminencia sobre el derecho interno.” Sin embargo,

según el criterio de la Corte de Constitucionalidad, la Constitución

prevalece sobre los tratados internacionales ha establecido lo siguiente:

“... esta Corte estima conveniente definir su posición al respecto. Para ello parte del principio
hermenéutico de que la Constitución debe interpretarse como un conjunto armónico, en el
significado de que cada parte debe determinarse en forma acorde con las restantes, que
ninguna disposición debe ser considerada aisladamente y que debe preferirse la conclusión
que armonice y no la que coloque en pugna a las distintas cláusulas del texto. En primer
término, el hecho de que la Constitución haya establecido esa supremacía sobre el Derecho
interno debe entenderse como su reconocimiento a la evolución que en materia de derechos
humanos se ha dado y tiene que ir dando, pero su jerarquización es la de ingresar al
ordenamiento jurídico con carácter de norma constitucional que concuerde con su conjunto,
pero nunca con potestad reformadora y menos derogatoria de sus preceptos por la
eventualidad de entrar en contradicción con las normas de la propia Constitución, y este
ingreso se daría no por la vía de su artículo 46, sino –en consonancia por el artículo 2 de la
Convención- por la del primer párrafo del 44 constitucional… “ El artículo 46 jerarquiza tales
derechos humanos con rango superior a la legislación ordinaria o derivada, pero no puede
reconocércele ninguna superioridad sobre la Constitución, porque si tales derechos, en el
caso de serlo, guardan armonía con la misma, entonces su ingreso al sistema normativo no
tienen problema, pero si entraren en contradicción con la Carta Magna, su efecto sería
modificador o derogatorio, lo cual provocaría conflicto con las cláusulas de la misma que
garantizan su rigidez y superioridad y con la disposición que únicamente el poder
constituyente o el refrendo popular, según sea el caso, tienen facultad reformadora de la
Constitución (Artículos 44, párrafo tercero, 175 párrafo primero, 204, 277, 278, 280 y 281 de
la Constitución Política) Por otro lado, la pretensión de preeminencia en contravención con

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la primera, puesto que la compatibilidad no ofrece problemas a la luz de lo establecido en el
artículo 44 constitucional, pero resulta que el poder público guatemalteco está limitado a
ejercer sus funciones dentro del marco de la Constitución, por lo que no podría concurrir al
perfeccionamiento de un convenio o tratado internacional que a contravenga…” Gaceta No.
18, expediente No. 280-90, página 99, sentencia 19-10-90

1.1. Leyes constitucionales. “La Constitución enuncia principios generales

que deben ser desarrollados por normas jurídicas contenidas en cuerpos

legales distintos de ella, pero que regulan materia constitucional.”

(Gutiérrez de Colmenares & Chacón de Machado, 2004, pág. 30)

1.2. Tratados internacionales “Los tratados internacionales son acuerdos

regulados por el Derechos Internacional Público y celebrados por escrito

entre dos o más Estados u Organismos de carácter gubernamental.

Constan en un instrumento escrito o en varios conexos en que deben

llenarse las formalidades prescritas por el Derechos Internacional así

como por el derecho interno de los países que lo suscriben.” (Gutiérrez

de Colmenares & Chacón de Machado, 2004, pág. 30)

2. Normas ordinarias

“Son las normas generales y abstractas que emanan del Organismo

Legislativo del Estado, previo cumplimiento de los requisitos establecidos

para la creación y sanción de la ley” (Gutiérrez de Colmenares & Chacón

de Machado, 2004, pág. 31)

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Las leyes ordinarias son clasificadas por Gutiérrez de

Colmenares Chacón de Machado, en su libro Introducción a Derecho, en:

a. Ordinarias propiamente dichas. Son las dictadas por el Congreso

sobre materia distinta de la Constitución.

b. Orgánicas. Son las que regulan la estructura o funcionamiento de

algún órgano estatal.

c. Decretos Leyes. Son las normas emanadas del Organismo

Ejecutivo con valor y eficacia de ley.

3. Normas reglamentarias

“Los reglamentos sirven para explicar y facilitar la aplicación de las leyes

ordinarias. Ocupan posición jerárquica inferior a ellas y no pueden variar

o contradecir el espíritu o fundamento en la ley ordinaria que están

reglamentando.” (Gutiérrez de Colmenares & Chacón de Machado, 2004,

pág. 32)

4. Normas individualizadas

“Estas normas se diferencian de todas las anteriores porque se dictan

para ser aplicadas en la resolución de situaciones concretas y

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exclusivamente para resolver un caso determinado. (...) Los mismo

sucede con la resolución administrativa que se dicta únicamente para

aplicarse a la persona individual o jurídica involucrada en un asunto

específico o determinado.” (Gutiérrez de Colmenares & Chacón de

Machado, 2004, pág. 32)

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LA SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL EN EL
ORDENAMIENTO JURÍDICO GUATEMALTECO
Partimos por la definición de principio, y es que filosóficamente entendemos por

principio, el punto de partida y el fundamento de cualquier proceso.

Constitucionalmente hablando son, los llamados principios rectores, que tiene

por objeto otorgar una orientación sustantiva o de procedimiento, en cualquier

proceso constitucional, estos principios se derivan de las normas. “Un principio

es un axioma que plasma una determinada valoración de justicia de una

sociedad, sobre la que se construyen las instituciones del Derecho y que en un

momento histórico determinado informa del contenido de las normas jurídicas de

un Estado.” (Ermo Quisbert, 2006, pág. 28)

“Dentro de los principios fundamentales que informan al Derecho guatemalteco,

se encuentra el de supremacía o de superlegalidad constitucional, que significa

que en la cúspide del ordenamiento jurídico está la Constitución, y esta, como

ley suprema, es vinculante para gobernantes y gobernados a efecto de lograr la

consolidación del Estado Constitucional de Derecho”. (Gaceta No.34.Expediente

No.205-94.Sentencia:03-11-94)

El principio de la supremacía constitucional está contenido en forma taxativa en

los artículos 44, 175 y 204 de la Constitución Política de la República de

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Guatemala y en los artículos 3, 114 y 115 de la Ley de Amparo, Exhibición y de

Constitucionalidad, Decreto 1-86 de la Asamblea Nacional Constituyente, y en

el artículo 9 de la Ley del Organismo Judicial, Decreto 2-89 del Congreso de la

República.

La Supralegalidad Constitucional se encuentra contenida en cuatro artículos de

nuestra Constitución:

Artículo 44 segundo párrafo “Serán nulas ipso jure las leyes y las disposiciones

gubernativas o de cualquier otro orden que disminuyan, restrinjan o tergiversen

los derechos que la Constitución garantiza”.

Artículo 149.- De las relaciones internacionales. Guatemala normará sus

relaciones con otros Estados, de conformidad con los principios, reglas y

prácticas internacionales con el propósito de contribuir al mantenimiento de la

paz y la libertad, al respeto y defensa de los derechos humanos, al

fortalecimiento de los procesos democráticos e instituciones internacionales que

garanticen el beneficio mutuo y equitativo entre los Estados. (principio pacta sunt

servanda y de buena fe)

Artículo 175.- Jerarquía constitucional. Ninguna ley podrá contrariar las

disposiciones de la Constitución. Las leyes que violen o tergiversen los

mandatos constitucionales son nulas ipso jure.


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Artículo 204.- Condiciones esenciales de la administración de justicia. Los

tribunales de justicia en toda resolución o sentencia observarán obligadamente

el principio de que la Constitución de la República prevalece sobre cualquier ley

o tratado.

Se puede entender entonces el principio de Supremacía Constitucional que es

el que ubica la Constitución jerárquicamente en un escalón por encima de todas

las demás normas jurídicas, internas y externas.

Es de vital importancia destacar que el principio de supremacía constitucional es

doble: supremacía normativa y supremacía ideológica.

La supremacía normativa se refiere básicamente a que la Constitución está por

encima de las demás normas subconstitucionales; la supremacía ideológica “(...)

se atenta contra una constitución cuando se actúa contraviniendo sus reglas

normativas, como cuando se adopta una conducta opuesta a su techo

ideológico”. (Sagüés, 2004, pág. 99)

El principio de Supremacía Constitucional también se debe advertir que es

relativo, porque puede entrar en crisis, de acuerdo a lo siguiente:

1. Renuncia de los operadores y del control de supremacía de la

Constitución: si los operadores de la constitución deciden no ampliarla, y

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los órganos encargados de controlar la defensa de la constitución y de su

supremacía, no sancionan esas infracciones, el principio de supremacía

constitucional pierde eficacia.

2. Interpretaciones desnaturalizadoras de la constitución: existen diferentes

doctrinas jurídicas, con referencia a la interpretación mutativa y del uso

alternativo del derecho, podemos establecer como ejemplo de esto, puede

darse el caso en que el intérprete u operador se desligue del texto formal,

para encontrar respuestas con enfoque diferente al establecido en la

constitución, esto puede ocurrir porque se quiere adaptar a la realidad

actual o porque simplemente se quiere cambiar a la voluntad del

intérprete.

3. La internacionalización de las constituciones: la supremacía constitucional

nacional cede a normas de carácter internacional, que pueden

superponerse a la norma nacional, en nuestro país de acuerdo a lo

establecido en el artículo 46 constitucional se establece lo siguiente:

Artículo 46. Preeminencia del Derecho Internacional. Se establece el principio

general de que, en materia de derechos humanos, los tratados y convenciones

aceptados y ratificados por Guatemala, tienen preeminencia sobre el derecho

interno.

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Y es que resulta inevitable la aplicación de esta norma que es el resultado

del desarrollo a nivel mundial, aplicando el principio de buena fe y pacta

sunt servanda, y las reglas derivada de la convención de Viena sobre los

tratados.

4. El estado de necesidad: aquí pueden darse varias situaciones como lo es

un estado de necesidad excepcionalmente grave que provoca una crisis

nacional en donde se hace peligrar la estabilidad del sistema político; un

acto necesario para afrontar una situación de necesidad; el sujeto

necesitado en donde generalmente es el Estado mismo, y por último un

derecho de necesidad, es decir un acto necesario. claro que estos casos

pueden ser genuinos o espurios.

JURISPRUDENCIA EN CUANTO AL PRINCIPIO DE


SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL
Gaceta Jurisprudencial Nº 34 -Inconstitucionalidades Generales EXPEDIENTE No. 205-94

I. FUNDAMENTO JURÍDICO DE LA IMPUGNACIÓN

Lo expuesto por el accionante se resume: a) el Acuerdo Gubernativo número 146 emitido

el seis de mayo de mil novecientos noventa y cuatro por el Presidente de la República, que

contiene el nombramiento del abogado Acisclo Valladares Molina como Procurador General

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de la Nación, es inconstitucional porque viola los artículos 207 y 252 de la Constitución

Política de la República, los cuales regulan las calidades que debe tener dicho funcionario,

entre las que se encuentra la de ser de reconocida honorabilidad, calidad que ha sido

cuestionada en la persona nombrada para ese cargo por encontrarse sujeto a

procedimientos penales, en los que no existe auto de sobreseimiento, ni tampoco

declaratoria judicial de que su reputación no está perjudicada, razones por las cuales tiene

impedimento para ser nombrado Procurador General de la Nación; además, no puede

tomar posesión del cargo ya que no existe la Ley Orgánica de la Institución, contraviniendo

con ello también el artículo 252 de la Constitución Política de la República modificado por

el artículo 34 de la reforma constitucional; b) el nombramiento del abogado Acisclo

Valladares Molina tampoco es idóneo pues ha demandado al Estado de Guatemala por el

pago de salarios que dejó de percibir mientras estuvo suspendido del cargo de Procurador;

c) asimismo se le procesa por el delito de fraude en virtud de que siendo funcionario público

contrató con su madre, María Molina viuda de Valladares, publicidad a favor del Jefe del

Ministerio Público; d) se viola también la Ley del Presupuesto porque en el acuerdo

impugnado no se establece a qué partida presupuestaria quedó asignado el Procurador

nombrado. Solicita se declare con lugar la acción de inconstitucionalidad promovida contra

el Acuerdo Gubernativo 146 emitido por el presidente de la República.

TRÁMITE DE LA INCONSTITUCIONALIDAD

No se decretó la suspensión provisional. Se dio audiencia por el término legal al solicitante,

al presidente de la República, a Acisclo Valladares Molina y al Ministerio Público.

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Descripción de la resolución emitida

La Corte de Constitucionalidad manifiesta:

Dentro de los principios fundamentales que informan al Derecho guatemalteco, se

encuentra el de supremacía o superlegalidad constitucional, que significa que en la cúspide

del ordenamiento jurídico está la Constitución y ésta, como ley suprema, es vinculante para

gobernantes y gobernados a efecto de lograr la consolidación del Estado Constitucional de

Derecho. Esta superlegalidad constitucional se reconoce, con absoluta precisión en tres

artículos de la Constitución Política de la República: el 44 que dispone: "Serán nulas ipso

jure las leyes y disposiciones gubernativas o de cualquier otro orden que disminuyan,

restrinjan o tergiversen los derechos que la Constitución garantiza"; el 175, que establece

que: "Ninguna ley podrá contrariar las disposiciones de la Constitución" y las que "violen o

tergiversen los mandatos constitucionales serán nulas ipso jure"; y el 204 que preceptúa:

"Los tribunales de justicia en toda resolución o sentencia observarán obligadamente el

principio de que la Constitución de la República prevalece sobre cualquier ley o tratado".

Otro principio básico del orden constitucional es el de legalidad, que se encuentra

incorporado en el artículo 152 de la Constitución, que implica la sujeción de los órganos del

Estado al Derecho. La citada norma preceptúa que el ejercicio del poder, que proviene del

pueblo, está sujeto a las limitaciones señaladas por la Constitución y la ley, es decir que,

se establece un sistema de atribuciones expresas para los órganos del Poder Público.

Para la efectividad de los dos principios anteriores el de supremacía y el de legalidad se

establecen las garantías contraloras de los actos contrarios al Derecho. Entre los medios

jurídicos por los que se asegura la superlegalidad de las normas fundamentales que rigen

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la vida de la República, se encuentra la acción de inconstitucionalidad, contenida en el

artículo 267 de la Constitución Política que dice: "Las acciones en contra de leyes,

reglamentos o disposiciones de carácter general que contengan vicio parcial o total de

inconstitucionalidad, se plantearán directamente ante el Tribunal o Corte de

Constitucionalidad". De acuerdo con dicha norma, el control de constitucionalidad no se

limita a la ley en sentido estricto, como producto de la potestad legislativa del Congreso de

la República, sino que también comprende los reglamentos y disposiciones de carácter

general que dicte el Organismo Ejecutivo, así como las demás regulaciones de esta

naturaleza que emitan las instituciones públicas,

Lo que trae aparejada, como consecuencia, la invalidez de las normas y disposiciones

emitidas por el poder público, que contraríen o no guarden la debida conformidad con lo

dispuesto en la ley fundamental. Para hacer efectiva esa garantía, la Constitución, en el

artículo 268, otorga a esta Corte la función esencial de la defensa del orden constitucional.

Cuando los actos del poder público se realizan fuera de la competencia prevista en la

Constitución o sin cumplir con los requisitos establecidos por ella, es procedente poner en

funcionamiento la actividad de la justicia constitucional, para restablecer la supremacía

constitucional, a fin de asegurar el régimen de Derecho.

La Corte de Constitucionalidad declara que el nombramiento por medio Acuerdo

Gubernativo número 146 emitido el seis de mayo de mil novecientos noventa y cuatro por

el Presidente de la República, que contiene el nombramiento del abogado Acisclo

Valladares Molina como Procurador General de la Nación, no es inconstitucional en virtud

que:

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(…) En el caso concreto, se sostiene que está cuestionada la honorabilidad de la persona

designada como Procurador General de la Nación porque en los tribunales se tramitan

procesos penales en su contra, entre ellos el de fraude, porque cuando ejerció el cargo de

Jefe del Ministerio Público contrató con su madre, publicidad a su favor. Conforme a la

Constitución no puede estimarse que sufra menoscabo la honorabilidad de una

persona por el sólo hecho de que se haya iniciado proceso penal en su contra. En

consecuencia, no se han violado por ese motivo los artículos 207 y 252 de la

Constitución Política al emitir el Acuerdo por el que se nombra al Abogado Acisclo

Valladares Molina como Procurador General de la Nación.

El accionante argumenta que el Acuerdo impugnado viola también el artículo 252

constitucional al nombrar al Procurador General de la Nación sin que exista Ley Orgánica

de la institución, y, además, porque dicho cargo no ha sido asignado a ninguna partida

presupuestaria, con lo cual se viola la "Ley del Presupuesto".

Al respecto cabe afirmar que el artículo 24 inciso d) de las Disposiciones Transitorias y

Finales de la Constitución Política de la República, establece que el Presidente de la

República deberá nombrar al Procurador General de la Nación dentro de los treinta días

siguientes al ocho de abril del año en curso, fecha en que entraron en vigencia las reformas

constitucionales, fecha en que deberá tomar posesión y en la que terminaría el período y

funciones del Procurador a quien sustituirá.

De conformidad con el referido mandato y de acuerdo a la vigencia inmediata de las citadas

disposiciones constitucionales, dicho precepto debía ser ejecutado dentro del plazo

señalado en la norma, que además es de aplicación directa, debiéndose nombrar para el

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efecto al Procurador General de la Nación, no encontrándose sujeto tal nombramiento a la

promulgación o vigencia de ninguna ley ordinaria, por lo que al haber procedido el

Presidente de la República a la emisión del Acuerdo Gubernativo número 146, de

nombramiento del abogado Acisclo Valladares Molina, actuó en ejecución de un mandato

constitucional expreso y en ejercicio de las funciones que la Ley fundamental le asigna.

Respecto de la Ley que regule la estructura y funcionamiento de la Procuraduría General

de la Nación, este es el Decreto 512 del Congreso que en la parte conducente continuó en

vigor, así como la asignación de dicho cargo a una partida presupuestaria, pues ello no

incide en que el Acuerdo impugnado adolezca de inconstitucionalidad. Congruente con lo

considerado, la acción promovida debe ser declarada sin lugar, en virtud de no adolecer la

norma impugnada de los vicios que se le atribuyen. Lo anterior se confirma con la Ley

Orgánica del Ministerio Público (Decreto 40-94 del Congreso de la República).

Alega el accionante que el Acuerdo impugnado también adolece de inconstitucionalidad por

contener la designación de una persona que tiene demandas contra el Estado, puesto que

la persona nombrada ha promovido en los tribunales reclamaciones por el pago de

prestaciones laborales. A ese respecto cabe considerar que de conformidad con el artículo

29 de la Constitución Política de la República, toda persona tiene libre acceso a los

tribunales, dependencias y oficinas del Estado para ejercer sus acciones y hacer valer sus

derechos de conformidad con la ley. En consecuencia, el motivo alegado no hace

inconstitucional el Acuerdo impugnado.

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Por lo anteriormente expuesto y en palabras del Dr. Medina “La constitución política de la

republica de Guatemala, garantiza la efectividad de los derechos fundamentales a través

de los mecanismos de la tutela y protección que ofrecen a la persona la posibilidad de

obtener la satisfacción de los derechos, frente a los sujetos obligados a respetarlos.” (Juan

Carlos Medina Salas, 2016, pág. 140)

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