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PRINCIPIO FAVOR REI

El principio in dubio pro reo pertenece a la esfera de la valoración o apreciación probatoria


aplicándose cuando, a pesar de existir una prueba, persista una duda racional sobre la
concurrencia de los elementos objetivos y subjetivos que integran el tipo penal de que se
trate. En cambio, el derecho a la presunción de inocencia será eficaz cuando no existan
pruebas o cuando las practicadas no reúnan las garantías procesales necesarias.
El principio in dubio pro reo constituye una regla de valoración de la prueba, dirigido al Juez
o Tribunal sentenciador, para que atemperen la valoración de la prueba a criterios
favorables al acusado, cuando su contenido arroje alguna duda sobre su virtualidad
inculpatoria.
A este sentir responde el viejo aforismo de ULPIANO que reza: “Mejor es dejar sin castigar el
crimen de un delincuente, que condenar al inocente” (“statius este impunitum relinqui
facinus nocentis, quam innocentem damnare”.

PRINCIPIO FAVOR REI Y EXTRACTIVIDAD DE LA LEY PENAL


El principio de favorabilidad (favor rei), protege al imputado en caso de conflicto de leyes, se
materializa a través de la aplicación de lo más favorable al imputado. La ley penal tiene
fuerza y efecto retroactivos cuando favorece al reo, en virtud de ello el favor rei se manifiesta
al señalar que en caso la ley vigente al momento de la comisión del delito y la vigente
durante el juzgamiento y sentencia no sea la misma, es decir cuando exista tránsito de
legislación respecto a un tipo penal determinado, se debe aplicar la ley menos grave al
imputado.
El principio de In dubio pro reo tiene como objeto la defensa de la libertad frente a la
parcialización que pueda asumir el aparato penal en la persecución de sus fines, explícitos
u ocultos.
PRINCIPIO FAVOR REI

Este principio fundamenta las siguientes características del derecho penal:


1. La retroactividad de la ley penal, siempre que favorezca al imputado;
2. Reformatio in peius, que se refiere a que cuando el procesado es el único que
impugna una resolución, el tribunal de alzada no puede modificarla o revocarla en
perjuicio del reo;
3. La sentencia condenatoria se promulga únicamente si hay certeza de culpabilidad;
4. No es posible la interpretación extensiva ni analógica de la ley penal, salvo cuando
favorezca a la libertad del imputado o el ejercicio de sus facultades;
5. El favor rei es una regla de interpretación que en caso de duda obliga a elegir lo más
favorable al imputado;

FAVOR REI Y EXTRACTIVIDAD DE LA LEY PENAL


Según el principio general del "favor rei", se ha de aplicar la ley que sea más benigna a los
intereses del acusado, contemplando dentro de su seno la posibilidad de la aplicación
EXTRACTIVIDAD DE LA LEY, al menos, en dos formas de utilización: la de
RETROACTIVIDAD y la ULTRACTIVIDAD.
La denominada Extractividad de la ley penal, no es más que una particular excepción al
principio general de IRRETROACTIVIDAD en cualquier clase de ley, por el cual una ley solo
debe aplicarse a hechos ocurridos bajo su imperio, es decir bajo su eficacia temporal de
validez.
EXTRACTIVIDAD DE LA LEY PENAL

La Corte de Constitucionalidad ha estimado que: “El principio de irretroactividad, indica que


la ley se aplicará únicamente a los hechos ocurridos durante su vigencia, es decir, bajo su
eficacia temporal de validez; sin embargo, el principio de extractividad de la ley penal
constituye una excepción al anterior y está conformado por la retroactividad y ultractividad de
la ley penal. En cuanto a la retroactividad de la ley penal, consiste en aplicar una ley vigente
con efecto hacia el pasado, siempre que favorezca al reo, no obstante que el hecho se haya
cometido bajo el imperio de una ley distinta ya derogada y se haya dictado sentencia; la
ultractividad de la ley penal, se refiere a que si una ley posterior al hecho es perjudicial al reo,
seguirá teniendo vigencia la ley anterior; es decir, que una ley ya abrogada se aplica a un
caso originado durante su vigencia”. (Exp. 296-2009 Fecha: 06/11/2009)

RETROACTIVIDAD Y ULTRACTIVIDAD DE LA LEY PENAL

• La retroactividad consiste en aplicar una ley vigente con efecto hacia el pasado, a
pesar de que se haya cometido el hecho bajo el imperio de una ley distinta.
• La ultraactividad ocurre en caso de que una ley posterior al hecho sea perjudicial al
reo, entonces seguirá́ teniendo vigencia la anterior, es decir, que cuando una ley ya
abrogada y/o derogada, se aplica a un caso nacido bajo su vigencia.

RETROACTIVIDAD Y DERECHOS ADQUIRIDOS


La Corte de Constitucionalidad ha sostenido: “El artículo 15 de la Constitución Política dice
que la ley no tiene efecto retroactivo, salvo en materia penal cuando favorezca al reo. En
armonía con esa disposición, el artículo 7 de la Ley del Organismo Judicial dice: "La ley no
tiene efecto retroactivo ni modifica derechos adquiridos". No existe en el ordenamiento
jurídico guatemalteco ningún precepto que defina o determine cuándo una ley deba
calificarse de retroactiva; sin embargo, la última norma transcrita hace referencia a los
derechos adquiridos, que es uno de los conceptos que sirve de fundamento a ciertas
corrientes doctrinarias para explicar los alcances del principio de la no retroactividad de la
ley. La legislación guatemalteca, puede afirmarse, ha optado -entre las diversas teorías- por
la de los derechos adquiridos, la que tiene, como todas las demás sobre esta materia, una
conceptualización todavía imprecisa. Para que una ley sea retroactiva, es indispensable que
obre sobre el pasado y que lesione derechos plenamente adquiridos bajo el amparo de leyes
anteriores, para modificarlos. El derecho adquirido existe cuando se consolida una facultad,
un beneficio o una relación en el ámbito de la esfera jurídica de una persona; por el
contrario, la expectativa de derecho es la esperanza o pretensión de que se consoliden tales
facultades, beneficios o relaciones; en tal caso, el derecho existe potencialmente, pero no ha
creado una situación jurídica concreta, no se ha incorporado en el ámbito de los derechos
del sujeto. Por esto, el principio de irretroactividad sólo es aplicable a los derechos
consolidados, asumidos plenamente, a las situaciones agotadas o a las relaciones jurídicas
consagradas; y no a las simples expectativas de derechos ni a los pendientes o
futuros”.(Exp. 364-90 Fecha: 26/06/1991).

EXTRACTIVIDAD DE LA LEY PENAL


Los casos en que se puede presentar:
 LA NUEVA LEY DESTIPIFICA UN HECHO DELICTIVO;
 LA NUEVA LEY MANTIENE LA TIPIFICACION DE UN HECHO DELICTIVO Y ES MAS SEVERA;
 LA NUEVA LEY CREA UN TIPO PENAL NUEVO;
 LA LEY NUEVA MANTIENE LA TIPIFICACION DEL HECHO DELICTIVO Y ES MENOS SEVERA.
LA IRRETROACTIVIDAD EN LOS DELITOS PERMANENTES
La Corte de Constitucionalidad ha considerado lo siguiente: “La desaparición forzosa puede
haber iniciado con antelación a la entrada en vigencia de la norma que la describe como ilícita
y penable, pero aquel carácter –recogido en el texto legal por ser intrínseco a su naturaleza–
supone que, en caso de persistir, aquella situación fáctica queda inmersa dentro del alcance
temporal de la ley; es decir, lo relevante en función de determinar si es penalmente
perseguible dicha conducta no es cuándo empezó, sino si ha terminado de producirse. (…)
(…)”. Conteste con ello, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha afirmado en su
jurisprudencia que la desaparición forzada de personas constituye, salvo la existencia de
prueba en contrario, un delito de carácter permanente y continuado, que como ello indica, y
valga la redundancia, aún hoy se está cometiendo [Sentencias de veintinueve de julio de mil
novecientos ochenta y ocho y dos de julio de mil novecientos noventa y seis, dictadas con
ocasión de los Casos Velásquez Rodríguez vrs. Honduras y Blake vrs. Guatemala,
respectivamente]. De lo relacionado precedentemente se colige que el hecho de que el
legislador haya fijado la permanencia como un elemento constitutivo del delito de
desaparición forzosa no se traduce en lesión al principio de irretroactividad entronizado en el
artículo 15 de la Constitución Política de la República, por cuanto la continuidad en el tiempo
inherente a tal acción ilícita permite que su comisión se prolongue hasta un momento posterior
al inicio del ámbito temporal de validez del precepto que le regula, pese a haber podido tener
origen en un momento anterior …”. (EXPEDIENTE 2197-2010 FECHA: 20/09/2010).

PRESUNCIÓN DE INOCENCIA
Antecedentes históricos:
Derecho Romano (In dubio pro reo)
Declaración de Virginia (1776)
Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789). La Declaración de Derechos
establecía en su artículo 9 lo siguiente: «Puesto que todo hombre se presume inocente
mientras no sea declarado culpable, si se juzga indispensable detenerlo, todo rigor que no
sea necesario para apoderarse de su persona debe ser severamente reprimido porla ley».
Declaración Universal de Humanos (1948)

EL DERECHO DE PRESUNCIÓN DE INOCENCIA Y EL PRINCIPIO IN DUBIO PRO REO

• La presunción de inocencia como el principio in dubio pro reo son una


manifestación del clásico principio favor rei, siendo este un principio general
informador del proceso penal moderno.
• “En caso de duda sobre la responsabilidad penal o la ley aplicable, debe estarse a
los más favorable al reo”.
¿Existe diferencia entre la Presunción de Inocencia y el In dubio pro reo, o se trata del
mismo principio?

PRESUNCIÓN IURIS TANTUM Y VALORACIÓN PROBATORIA


• La inocencia se presume, la culpabilidad se prueba, la carga de la prueba
actualmente la tiene el Ministerio Público en los delitos de acción pública; mientras
que en los delitos de acción privada la tiene el querellante.
• El imputado MANTIENE SU ESTATUS DE INOCENTE, mientras no se le haya
declarado responsable judicialmente, en sentencia debidamente ejecutoriada.
La presunción de inocencia es una presunción “iuris tantum”, en consiguiente es posible
destruirla.
La interrogante a plantear sería: ¿Cómo se destruye la presunción de inocencia?
Al respecto la Corte de Constitucionalidad ha sostenido lo siguiente: “Este principio
constituye una presunción iuris tantum que garantiza a la persona sindicada de la comisión
de un hecho ilícito que no podrá sufrir una sanción o pena sin que medie prueba suficiente
que demuestre su responsabilidad en el hecho penado. Este Tribunal considera que el
citado principio en nuestra legislación es propio a los procedimientos punitivos, sean del
orden administrativo o penal.”. (Exp. 276-99 Fecha: 05/01/2000).

MEDIDAS CAUTELARES Y PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

Se debe comprender estas medidas cautelares que en proceso penal, tienen como finalidad
asegurar la presencia del imputado.
La interrogante sería la siguiente: ¿se infracciona la presunción de inocencia al dictar
medidas cautelares?
“Al respecto esta Corte considera que la prisión preventiva y la improcedencia de su
sustitución en el procesamiento no implica la imposición de una pena. Aquélla constituye
sólo una resolución judicial de imputación formal y provisional, que ha de ser objeto del
correspondiente debate contradictorio y de ulterior decisión, lo que no implica afirmar la
culpabilidad del procesado. Consecuentemente, el procesamiento no puede, por su
naturaleza, vulnerar por sí mismo el derecho invocado. La presunción de inocencia es
compatible con la aplicación de medidas cautelares previstas por la ley, siempre que se
adopten por resolución fundada en derecho y basada en un juicio de razonabilidad acerca
de la finalidad perseguida”. (Exp. 572-97 Fecha: 11/09/1997).

DERECHO A LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA VS DERECHO A L A INFORMACIÓN


• La presunción de inocencia, como derecho humano, tutela la dignidad, la integridad
personal (física y psíquica), la libertad, la igualdad jurídica y los demás derechos
fundamentales del imputado; es un límite al Poder punitivo del Estado, pues busca
garantizar que se lleve a cabo un debido proceso con base en los principios de
imparcialidad, objetividad y contradicción, con el que respeta la igualdad jurídica de
las partes y permite que todo imputado tenga oportunidad de defenderse frente a su
acusador.
• Por ello, cuando un investigador o un fiscal revelan la identidad de una persona
imputada sin que se hubiere emitido, por parte de un órgano jurisdiccional
competente, una sentencia condenatoria que la declare penalmente responsable, se
está ante una violación directa a sus derechos humanos.
• El caso Cabrera García y Montiel Flores vs. México, la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, resolvió los siguiente: “De acuerdo con lo establecido por el
Tribunal Europeo, el principio de presunción de inocencia implica que los juzgadores
no inicien el proceso con una idea preconcebida de que el acusado ha cometido el
delito que se le imputa, por lo que la carga de la prueba está a cargo de quien acusa y
cualquier duda debe ser usada en beneficio del acusado. La presunción de inocencia
se vulnera si antes de que el acusado sea encontrado culpable una decisión judicial
relacionada con él refleja la opinión de que es culpable”.
• De esta manera, la jurisdicción interamericana aborda la presunción de
inocencia desde su acepción más antigua, romana; es decir, la de in dubio pro
reo. Por ello se dice que la culpabilidad del acusado debe ser probada por el
acusador, y calificada por el juzgador, “más allá de cualquier duda razonable”.
• En el caso Loayza Tamayo vs. Perú, “La Corte Interamericana condenó
enfáticamente la práctica consistente en exponer ante los medios de
comunicación a personas acusadas por la comisión de delitos, cuando aún no
han sido condenadas por sentencia firme”.
• De lo que se trata, finalmente, y conforme al criterio aquí analizado, es evitar
que el Estado “condene informalmente a una persona o emita un juicio ante la
sociedad que contribuya así a formar una opinión pública, mientras no se
acredite conforme a la ley la responsabilidad penal de aquélla”.

En el caso Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo Contencioso administrativo”)


vs. Venezuela, la Corte Interamaricana de Derechos Humanos, expresó lo siguiente: “La
Corte ha reiterado numerosas veces la importancia que posee la libertad de expresión en
una sociedad democrática, especialmente aquella referida a asuntos de interés público.
Con todo, la libertad de expresión no es un derecho absoluto y puede estar sujeta a
restricciones, en particular cuando interfiere con otros derechos garantizados por la
Convención. Por lo anterior, no sólo es legítimo sino que en ciertas ocasiones es un deber
de las autoridades estatales pronunciarse sobre cuestiones de interés público. Sin
embargo, al hacerlo están sometidos a ciertas limitaciones en cuanto a constatar en
forma razonable, aunque no necesariamente exhaustiva, los hechos en los que
fundamentan sus opiniones, y deberían hacerlo con una diligencia aún mayor a la
empleada por los particulares, en atención al alto grado de credibilidad de la que gozan y
en aras a evitar que los ciudadanos reciban una versión manipulada de los hechos.
Además, deben tener en cuenta que en tanto funcionarios públicos tienen una posición
de garante de los derechos fundamentales de las personas y, por tanto, sus
declaraciones no pueden llegar a desconocer dichos derechos. Del mismo modo, los
funcionarios públicos, en especial las más altas autoridades de Gobierno, deben ser
particularmente cuidadosos en orden a que sus declaraciones públicas no
constituyan una forma de injerencia o presión lesiva de la independencia judicial o
puedan inducir o sugerir acciones por parte de otras autoridades que vulneren la
independencia o afecten la libertad del juzgador”.

DERECHO DE DEFENSA
El derecho de defensa conteste del debido proceso, constituye el derecho fundamental
por medio del cual el imputado ejerce el derecho de audiencia o de contradicción (óigase al
parte contraria) y que reviste a su vez de una serie de garantías, como notificación
inmediata de la causa de detención y autoridad competente que la ordenó; así como el
derecho de proveerse de un letrado que esté presente en todas las diligencias policiales y
judiciales, el derecho a ser escuchado en un plazo razonable y a no declarar contra sí
mismo y únicamente ante juez competente, independiente e imparcial; a ejercitar todos los
arbitrios que sean indispensables para hacer valer en todo momento y en todas las
actuaciones procesales dichos atributos que naturalmente le corresponden en los que se
deben observar el derecho a la igualdad.

La Corte de Constitucionalidad estima lo siguiente: “Por imperio de la previsión


constitucional contenida en el artículo 12 del Texto Supremo, para el respeto al debido proceso
y al derecho de defensa, se debe observar el principio procesal de audiencia o contradicción
que suele enunciarse tradicionalmente con el brocardo latino "audiatur et altera pars" (óiganse
a la otra parte). Por ello, las normas de naturaleza procesal regulan los mecanismos de
defensa de que disponen las partes para hacerlos valer en juicio, determinando así las formas
y oportunidades para la realización de tales actos procesales. Es mediante la observancia de
la normativa procesal que se posibilita a las partes una defensa integral que se concrete y se
consolide en una resolución final” (Exp: 1462-2009 Fecha: 23/02/2010).

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea


General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III) el 10 de diciembre de 1948,
establece que toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída
públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la
determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación
contra ella en materia penal.

La Corte de Constitucionalidad de igual manera con respecto a la Tutela Judicial


Efectiva que se encuentra inmersa en del debido proceso y por consiguiente en el Derecho
de Defesna considera lo siguiente: (…) “Tomando en cuenta que la debida tutela judicial
consiste en la garantía que al justiciable asiste, de acceder en condiciones de igualdad a los
tribunales de justicia, con el objeto de solicitar de estos la reivindicación (tutela) de derechos e
intereses legítimos. El acceso a este derecho y la efectividad del mismo, se dan por medio de
un debido proceso, que debe culminar con la emisión de una decisión judicial que, observando
de manera estricta este, resuelva la viabilidad o inviablidad de la pretensión deducida. Por
medio de una tutela judicial debida, el justiciable obtiene de manera legítima una resolución
judicial que da respuesta al fondo del asunto, la que para ser válida constitucionalmente y no
incurrir en arbitrariedad, debe emitirse con la pertinente fundamentación jurídica, y la debida
congruencia de la decisión con lo pedido y aquello que consta en las actuaciones judiciales,
aspectos que fueron observados al emitirse la sentencia de casación, ya que la accionante
acudió a las instancias que consideró pertinentes obteniendo una resolución apegada a
derecho, respuesta que aunque no le favorecía fue fundamentada” (Exp. 1143-2012 Fecha:
31/01/2013).

Analizaremos los diversos elementos que, estimamos, son constitutivos del derecho
de defensa y que son los siguientes:
1. El derecho de audiencia o derecho a ser oído.
2. La pronta comparecencia del detenido ante el juez.
3. El derecho con relación a las pruebas, que comprende no solo la posibilidad de
producirlas, sino que igualmente la facultad de rebatir las contrarias.
4. La defensa técnica o derecho a contar con la asistencia de un letrado desde el inicio de
las primeras diligencias del proceso e incluso aun antes de que este formalmente comience
o el derecho a un defensor público en caso no se posean la condición económica para
acceder a un abogado privado.
5. Necesario conocimiento de la imputación: El derecho de defensa implica el derecho a
conocer los hechos que se le imputan, tanto antes de la primera declaración (Art. 81 CPP),
como al plantearse la acusación y al iniciarse el debate, para de esta manera defenderse
sobre los mismos. El respeto a este principio genera la obligatoria correlación entre
acusación y sentencia, por el cual no se puede condenar por hechos por los que no se ha
acusado.

El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos es muy claro: durante el


proceso, toda persona acusada de un delito tendrá derecho, en plena igualdad, a las
siguientes garantías mínimas:
• A ser informado sin demora, en un idioma que comprenda y en forma detallada, de la
naturaleza y causas de la acusación formulada contra ella;
• A disponer del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa y
a comunicarse con el defensor de su elección;
• A ser juzgado sin dilaciones indebidas;
• A hallarse presente en el proceso y a defenderse personalmente o ser asistida por el
defensor de su elección; a ser informada, si no tuviera defensor, del derecho que le
asiste, a tenerlo y, siempre que el interés de la justicia lo exija, a que se le nombre un
defensor de oficio, gratuitamente, si careciera de medios suficientes para pagarlo;
• A interrogar o hacer interrogar a los testigos de cargo y a obtener la comparecencia
de los testigos de descargo y que éstos sean interrogados en las mismas condiciones
que los testigos de cargo;
• A ser asistido gratuitamente por un intérprete, si no comprende o no habla el idioma
empleado en el tribunal;
• A no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a confesarse culpable
(Autoincriminación).

DEFENSA MATERIAL Y DEFENSA TÉCNICA


El Código Procesal Penal, desarrollando la normativa constitucional del derecho de defensa,
le otorga al imputado la facultad de hacer valer por sí mismo o por medio de abogado
defensor sus derechos, desde el primer acto del procedimiento dirigido en su contra (Art.71
CPP).
Artículo 101.- (Facultades). Tanto el imputado como su defensor pueden indistintamente
pedir, proponer o intervenir en el proceso, sin limitación, en la forma que la ley señala.

DEFENSA MATERIAL
El derecho a la defensa material es el derecho que tiene el imputado a intervenir
personalmente en el proceso para ejercer su defensa. De esta forma, el imputado puede, a lo
largo del procedimiento realizar declaraciones, hacer pedidos al fiscal o al juez, proponer por
sí mismo pruebas, etc. El artículo 92 (CPP) faculta al imputado a defenderse por sí mismo,
sin necesidad de defensor técnico. Sin embargo, será necesaria la autorización del juez
quien deberá asegurarse que el derecho de defensa no va a ser afectado.

“(…) Al tenor del asunto que se conoce y lo establecido en el artículo 14 constitucional, es de


indicar que el espíritu de dicha norma es que la persona señalada de cometer un hecho
delictivo tenga acceso al proceso para conocer sobre aquello de lo que se le sindica y así poder
aportar los elementos que desvirtúen su participación y plantear los medios de defensa que
considere pertinentes. Lo que se encuentra desarrollado en el artículo 71 del Código Procesal
Penal, que regula: “(…) Los derechos que la Constitución y este Código otorgan al imputado,
puede hacerlos valer por sí o por medio de su defensor, desde el primer acto del procedimiento
dirigido en su contra hasta su finalización. Se entenderá por primer acto del procedimiento
cualquier indicación que señale a una persona como posible autor de un hecho punible o de
participar en él, ante alguna de las autoridades de la persecución penal que este Código
establece. Si el sindicado estuviere privado de su libertad, toda autoridad que intervenga en el
procedimiento velará para que conozca, inmediatamente, los derechos que las leyes
fundamentales del Estado y este Código le conceden (…)”. De lo anterior se puede concluir que
desde el momento en que se presenta un acto introductorio en el que se establezca un sujeto
identificado, éste tiene derecho a conocer de todo lo que obre en el proceso sobre él y plantear
los medios de defensa que estime pertinentes, sin necesidad que se haya dictado auto de
procesamiento, puesto que con los elementos que puede aportar el imputado podrá demostrar
que no existen motivos racionales para creer que lo cometió y así el ente encargado de la
persecución penal dirigir sus investigaciones hacia otros aspectos y sujetos, formulando
respecto a sus investigaciones las peticiones pertinentes al juez contralor” (Expediente: 1063-
2011 Fecha: 23/06/2011).

DEFENSA TÉCNICA
La defensa técnica es la que se realiza por letrado con el fin de orientar adecuadamente su
ejercicio de tutela para la persona sindicada o procesada en cada una de las actuaciones,
argumentaciones, alegatos u observaciones que se basan en normas de derecho sustantivo
o procesal. Cabe puntualizar, que debido a los conocimientos jurídicos que demanda la
defensa técnica, debe estar a cargo de un profesional del derecho colegiado activo. El
artículo 104 del Código Procesal Penal prohíbe al abogado descubrir circunstancias
adversas a su defendido, en cualquier forma en que las hubiere conocido, con lo que se
refuerza la idea de que la obligación primera del abogado no es el esclarecimiento de los
hechos, sino la defensa del imputado.
La Corete de Constitucionalidad ha considerado: “(…) En el ámbito del Derecho Procesal
Penal, la defensa del procesado es una institución de orden público que corresponde a los
abogados colegiados y al encausado cuando tenga conocimientos profesionales para el efecto,
y tanto el imputado como su defensor pueden indistintamente promover en el proceso. La
continuidad de esta función, implica que el abogado defensor debe auxiliar a su defendido en
todos aquellos asuntos que tengan relación con la defensa. Así, la institución de la defensa,
en su cometido entraña una misión de justicia, pues éste es el encargado de hacer valer todos
medios de impugnación a favor de su defendido (…) Luego del análisis de las instituciones
procesales del juicio de faltas y la defensa técnica; Expediente 2750-2009 6 así como de la
jurisprudencia internacional citada y del estudio de las actuaciones, se concluye que la
autoridad impugnada violó los derechos y principios garantizados en la Constitución Política
de la República de Guatemala, especialmente en el artículo 12, contenidos también en los
Tratados Internacionales suscritos y ratificados por el Estado de Guatemala, en materia de
derechos humanos, ya que, al permitir y llevar a cabo un proceso contra el sindicado y no
proveerle de una defensa técnica que le asistiera, todo el procedimiento estuvo viciado, por
incumplir con la garantía que la defensa de la persona es inviolable, máxime cuando era
evidente que el sindicado no tenía los conocimientos suficientes para realizar la propia
(Expediente 2750-2009 Fecha: 30/09/2009).

DEFENSOR PRIVADO Y DE OFICIO


ARTICULO 92.- Derecho a elegir defensor.
El sindicado tiene derecho a elegir un abogado defensor de su confianza. Si no lo hiciere, el
tribunal lo designará de oficio, a más tardar antes de que se produzca su primera
declaración sobre el hecho, según la reglamentación para la defensa oficial. Si prefiere
defenderse por si mismo, el tribunal lo autorizará sólo cuando no perjudique la eficacia de la
defensa técnica y, en caso contrario, lo designará de oficio. La intervención del defensor no
menoscaba el derecho del imputado a formular solicitudes y observaciones.

DEFENSA PRIVADA Y DE OFICIO


Convención Americana de Derechos Humanos
Artículo 8. Garantías Judiciales
d) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de
su elección y de comunicarse libre y privadamente con su defensor;
e) derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado,
remunerado o no según la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí mismo
ni nombrare defensor dentro del plazo establecido por la ley;

En relación con este punto, la Corte IDH ha señalado en la Opinión Consultiva OC 11/90,
que “así como la Convención garantiza el derecho de asistencia legal en procedimientos
penales…como no ordena que la asistencia legal, cuando se requiera, sea gratuita, un
indigente se vería discriminado por razón de su situación económica si, requiriendo asistencia
legal, el Estado no se la provee gratuitamente”

GARANTIA DE DEFENSA COMO ANTITÉSIS DE DEFENSA DE LA FACULTAD ESTATAL


DE ACUSAR Y PERSEGUIR PENALMENTE
Los derechos fundamentales que, por respeto a la dignidad del ser humano han sido
proclamados en la Declaración de Derechos Humanos y en otros convenios o pactos
internacionales, requieren para su efectiva realización de un sistema de enjuiciamiento
criminal que armonice las exigencias de la justicia penal con el respeto efectivo de las
garantías de las personas cuyos derechos se ven afectados por el procedimiento penal.
La Justicia Penal es un instrumento de poder en manos del Estado y puede afectar
los derechos de las personas, sean culpables o inocentes pudiendo constituirse,
incorrectamente empleada en un instrumento de violencia que desde luego requiere de
mecanismos de control que puedan ser eficaces para atender, en opinión de Wolfgang
Schone "con cuidado y equilibrio a la siguiente paradoja: que el ciudadano tiene que ser
protegido por y contra el derecho penal”.

LA PRIVACIDAD COMO FUNDAMENTO DE LA INVIOLABILIDAD DEL DOMICILIO Y


CORRESPONDENCIA

Al respecto la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ha considerado: “El artículo 11


de la Convención prohíbe toda injerencia arbitraria o abusiva en la vida privada de las
personas, enunciando diversos ámbitos de la misma como la vida privada de sus familias,
sus domicilios o sus correspondencias. La Corte ha sostenido que el ámbito de la privacidad
se caracteriza por quedar exento e inmune a las invasiones o agresiones abusivas o
arbitrarias por parte de terceros o de la autoridad pública”. (Caso Tristán Donoso Vs. Panamá
Fecha de Sentencia 27/01/2009)

INVIOLABILIDAD DEL DOMICILIO


La inviolabilidad del domicilio es reconocido como un derecho fundamental, establecido
como garantía de que el ámbito de privacidad, dentro del espacio limitado que la propia
persona elige, resulte «exento de» o «inmune a» cualquier tipo de invasión o agresión exterior
de otras personas o de la autoridad pública. Para que se admita la vulneración del derecho
no es necesaria la penetración física, sino que se comprende también la que se efectúe
mediante aparatos visuales o auditivos.

Titulares del derecho fundamental


Este derecho se reconoce a las personas físicas, pero también se ha hecho extensivo a las
personas jurídicas por la jurisprudencia constitucional.
La Corte de Constitucionalidad ha considerado lo siguiente: “Al respecto, esta Corte estima
que, aunque esta norma se circunscribe a la "vivienda" la previsión debe extenderse a la
esfera privada de acción de las personas, tales como el de sus actividades profesionales,
negocios o empresas. La protección constitucional del domicilio de las personas implica
claramente que el ingreso por parte de la autoridad no puede hacerse sino con autorización
del dueño, y, a falta de dicha licencia, por orden de juez competente que especificará el motivo
de la diligencia, que nunca podrá practicarse antes de las seis ni después de las dieciocho
horas. De manera que la facultad concedida para "realizar investigaciones y practicar
reconocimientos en cualquier local, edificio o establecimiento" debe entenderse limitada a
cumplirlas como la Constitución dispone. Debe, entonces, tenerse presente que, para ingresar
a la vivienda ajena, salvo orden judicial correctamente emitida, será siempre necesaria la
autorización del morador, y que no es indispensable que la oposición se manifieste de manera
expresa, sino basta que conste o se revele de algún modo”. (Exp. 482-98 Fecha de opinión
consultiva 04/11/1998)

INVIOLABILIDAD DE CORRESPONDENCIA, DOCUMENTOS Y LIBROS

La inviolabilidad de la correspondencia implica un espacio de abstención estatal respecto de


las comunicaciones interpersonales, de cuyo contenido el estado no puede interiorizarse,
salvo en el caso que la misma tenga consecuencias fuera de la esfera íntima del titular,
como los casos en que la misma constituya un elemento de prueba de un delito o tenga
efectos respecto de terceros.
El reconocimiento del derecho a la inviolabilidad de la correspondencia no es absoluto, sino
que está sujeto a determinadas limitaciones o restricciones tendientes a salvaguardar el
interés general o público.

Al respecto la Corte de Constitucionalidad ha considerado: “El derecho a la inviolabilidad de


correspondencia, documentos y libros, forma parte de los derechos humanos que protegen la
intimidad de la persona, el cual es un derecho personalísimo que permite sustraer a las
personas de la publicidad o de otras turbaciones a su vida privada y está limitado por las
necesidades sociales y los intereses públicos; sólo las personas físicas gozan de intimidad,
las personas jurídicas no, aunque éstas últimas, gozan de cierta privacidad, cuyos alcances y
límites se encuentran regulados en las distintas leyes del ordenamiento jurídico nacional. En
relación con el artículo 24 de la Constitución Política de la República de Guatemala, esta Corte
ha señalado que: "...Para analizar debidamente la constitucionalidad o inconstitucionalidad
denunciada debe ponerse atención en la primera parte del artículo 24 de la Constitución que
se refiere a la correspondencia de toda persona, sus documentos y libros. El hecho de
referirse directamente a persona, indica que se trata de correspondencia, documentos y libros
de carácter privado; las contabilidades y documentos mercantiles no tienen este carácter, se
rigen por el artículo 43 de la Carta Magna, que reconoce la libertad de industria y de comercio,
pero con las limitaciones que impongan las leyes, pues si las autoridades competentes no
pudieran revisar tales contabilidades, nunca podrían garantizar que las empresas de esa
índole cumplen con la Ley, ni informar a los Tribunales competentes, cuando las infracciones
caigan bajo aquella jurisdicción, y desnaturalizaría el carácter público de esta clase de
documentación, cuya operación está sujeta a las autoridades correspondientes y permiten a
los comerciantes formar títulos y probanzas, con eficacia frente a otras personas. (Exp. 2622-
2006 Fecha: 26/04/2007)

INTERCEPTACIONES TELÉFONICAS
La Corte Interamericana de Derechos Humanos, ha considerado lo siguiente: “Aunque las
conversaciones telefónicas no se encuentran expresamente previstas en el artículo 11 de la
Convención, se trata de una forma de comunicación que, al igual que la correspondencia, se
encuentra incluida dentro del ámbito de protección del derecho a la vida privada. El derecho a
la vida privada no es un derecho absoluto y, por lo tanto, puede ser restringido por los
Estados siempre que las injerencias no sean abusivas o arbitrarias; por ello, las mismas
deben estar previstas en ley, perseguir un fin legítimo y cumplir con los requisitos de
idoneidad, necesidad y proporcionalidad, es decir, deben ser necesarias en una sociedad
democrática”. (…) El primer paso para evaluar si una injerencia a un derecho establecido en
la Convención Americana es permitida a la luz de dicho tratado consiste en examinar si la
medida cuestionada cumple con el requisito de legalidad. Ello significa que las condiciones y
circunstancias generales que autorizan una restricción al ejercicio de un derecho humano
determinado deben estar claramente establecidas por ley. La norma que establece la
restricción debe ser una ley en el sentido formal y material.(Caso Tristán Donoso Vs.
Panamá Fecha de Sentencia 27/01/2009)

La Ley Contra la Delincuencia Organizada establece en el artículo 51 Necesidad e


idoneidad de la medida.Se entenderá que existe necesidad de la interceptación de las
comunicaciones cuando, los medios de investigación realizados demuestren que en los
delitos cometidos por miembros de grupos delictivos organizados se estén utilizando los
medios de comunicación establecidos en la presente Ley. Asimismo, se entenderá, que
existe idoneidad del uso de la interceptación de las comunicaciones cuando, atendiendo a la
naturaleza del delito, se puede determinar que la interceptación de las comunicaciones es
eficaz para obtener elementos de Investigación que permitan evitar, interrumpir o
esclarecerla comisión de los delitos ejecutados por miembros de grupos delictivos
organizados.
Por su parte la CIDH ha sostenido: “Necesidad de la medida. En una sociedad democrática el
poder punitivo sólo se ejerce en la medida estrictamente necesaria para proteger los bienes
jurídicos fundamentales de los ataques más graves que los dañen o pongan en peligro. Lo
contrario conduciría al ejercicio abusivo del poder punitivo del Estado”. (Caso Tristán Donoso
Vs. Panamá Fecha de Sentencia 27/01/2009)

HABEAS DATA
El habeas data es el derecho que tienen todas las personas a conocer, actualizar y rectificar
las informaciones que se hayan recogido sobre ellas en bancos de datos y en archivos de
entidades públicas y privadas.
De acuerdo con la Corte Constitucional, el núcleo esencial del habeas data está integrado
por el derecho a la autodeterminación informática -entendiendo por esto la facultad de la
persona a la cual se refieren los datos, para autorizar su conservación, uso y circulación- y
la libertad, especialmente la económica, porque esta podría ser vulnerada en virtud de la
circulación de datos que no sean veraces o cuya circulación no haya sido autorizada.

LEY DE INFORMACIÓN PÚBLICA


ARTICULO 30. Hábeas data. Los sujetos obligados serán responsables de los datos
personales y, en relación con éstos, deberán: 1. Adoptar los procedimientos adecuados para
recibir y responder las solicitudes de acceso y corrección de datos que sean, presentados
por los titulares de los mismos o sus representantes legales, así como capacitar a los
servidores públicos y dar a conocer información sobre sus políticas en relación con la
protección de tales datos; 2. Administrar datos personales sólo cuando éstos sean
adecuados, pertinentes y no excesivos, en relación con los propósitos para los cuales se
hayan obtenido; 3. Poner a disposición de la persona individual, a partir del momento en el
cual se recaben datos personales, el documento en el que se establezcan los propósitos para
su tratamiento; 4. Procurar que los datos personales sean exactos y actualizados; 5.
Adoptar las medidas necesarias que garanticen la seguridad, y en su caso confidencia o
reserva de los datos personales y eviten su alteración, pérdida, transmisión y acceso no
autorizado. Los sujetos activos no podrán usar la información obtenida para fines
comerciales, salvo autorización expresa del titular de la información.

HABEAS DATA
La Corte de Constitucionalidad considera al respecto: “Reconocida entonces la
existencia del derecho de una persona a determinar la existencia o inexistencia de
registros o bases de datos en los que consten sus datos personales, y de obtener una
rectificación, supresión o eventual bloqueo de los mismos, si en la utilización indebida
de éstos se pueda, en efecto, afectar su intimidad y honor, corresponde ahora
determinar la manera en la que puede solicitarse la tutela judicial de tales derechos.
Es sabido que en la legislación comparada y de acuerdo con la doctrina procesal
constitucional moderna, la tutela de tales derechos se hace por medio de la acción
procesal denominada “hábeas data”, misma que en Guatemala está establecida en el
Decreto cincuenta y siete – dos mil ocho (57-2008) de la Ley de Acceso a la
Información Pública, en el artículo 30 numeral 2 se encuentra previsto que “(…)
Administrar datos personales sólo cuando estos sean adecuados, pertinentes y no
excesivos, en relación con los propósitos para los cuales se hayan obtenido; (…)”. Por
tal razón, esta Corte sostiene que por la amplitud con la que está establecido el
ámbito de conocimiento del amparo, este último resulta ser la acción constitucional
idónea para garantizar el derecho que a toda persona asiste de acceder a su
información personal recabada en bancos de datos o registros particulares u oficiales
(observándose, respecto de este último, las situaciones de excepcionalidad contenidas
en el artículo 30 constitucional), o cuando esos datos sean proporcionados por
personas individuales o jurídicas que prestan un servicio al público de suministro de
información de personas, a fin de positivar aquellos derechos de corregir, actualizar,
rectificar, suprimir o mantener en confidencialidad información o datos que tengan
carácter personal, y así garantizar el adecuado goce de los derechos reconocidos en
los artículos 4º., 28 y 31 de la Constitución Política de la República”. (Exp. 863-2011
Fecha: 25/06/2011)