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LA LEY GENERAL ABSOLUTA DE LA DEGRADACION AMBIENTAL EN EL CAPITALISMO “ John Bellamy Foster James O'Connor nos ha hecho conside- ar la relacién entre lo que ha llamado «la primera y la segunda contradicciones» del capitalismo. Me referiré, al igual que Marx, ala primera contradiccién, como a la «ley general absoluta de la acumulacién capita- listan'. La segunda contradiccién se puede Hamar entonces «la ley general absoluta de la degradacién ambiental bajo el capitalis- mop. Es caracteristico del capitalismo que Ja segunda de estas «leyes generales absolu- ” tas» derive su fuerza de la primera: asi es imposible acabar con la segunda sin haber acabado con la primera, Sin embargo, es la segunda contradiccién mas que la primera Ja que constituye cada vez més la amenaza més obvia no s6lo para la existencia del ca- pitalismo sino para la vida del planeta. O'Connor dice que la primera contradic- ci6n «expresa el poder social y politico del capital sobre el trabajo, asi como la tenden- cia inherente en el capitatismo a la crisis de realizacién, o a la crisis de In superproduc- cién del capital». Se expresa en el conti- nuo intento de aumentar la tasa de explotacién, Esta «ley general absoluta de la acumulacién capitalistan tiene como re- sultado por un lado la acumulacién de ri- 'aComo todas las otras leyes» escribié Marx sobre ‘esa ley general absoluta, «ésta es modificada por ma- cchas circumstancias, el andlisis de las cuales no nos in- teresa ahoran, El Capital I (New York: Internat Publishers, 1967), p. 644. El término «absolut ‘usa aqui, como sefala Paul Sweezy wen el sentido he ‘geliano de “abstracto’.,.» Ver The Theory of Capit {ist Development (New York: Monthly Review Press, 1942), p. 19. queza y por otro la relativa miseria y degradacién humana. Refleja una «osci cién de los salarios» que es «mantenida en un limite satisfactorio para la explotacién capitalista» por la reproduccién constante de un relativo excedente de poblacién de desempleados 0 subempleados. Hoy el «campo de operacién» de esta ley es el mundo entero’. Es més dificil caracterizar la segunda contradiccién del capitalismo 0 «ley gene- ral absoluta de la degradacién ambiental» ya que la economia politica burguesa (al igual que la critica marxista clasica), por ra- zones relacionadas con el funcionamiento del mismo capitalismo, nunca ha incorpo- rado en su légica interna lo que Marx llamé las «condiciones de produccién» (natura- les, personales y comunales)’. Sin embar- 80, esta contradiccién puede ser expresada ‘como una tendencia a la acumulacién de ri- queza por un lado y por otro al agotamien- to de recursos, contaminacién, destruccién: de especies y habitats, congestién urbana, y deterioro sociolégico del ambiente vital (en resumen, «condiciones de produccién» de- gradadas). Bajo ¢l capitalismo «cuanto mayor ¢s la 24ames O'Connor. «On the Two Contradictions of Copitatisenm. CNS 8 (2,3), October, 1991. 3Capital I. po. cit, pp 645, 769: Harry Magdoft y Paul M. Sweezy, Stagnation and the Fioancial Explo- sign (New York: Monthly Review Press, 1987), p. 204. “James O'Connor, «Capitalism, Nature, Socia- lism: A Theoretical Introduction,» CNS 1, 1988, pp. 16.17. Ecologia Politica - 167 Fiqueza social, el capital circulante, la ex- tensidn y la energia de su crecimiento», ma- yores son las demandas ecolégicas del capital, y el nivel de degradacién ambien- tal. Mientras que la segunda ley de la ter- modindmica garantiza que habré un incremento en la adegradacién entrépican ‘con el crecimiento de la produccion, la exis- tencia de un modo capitalista de apropia- cion, con su objetivo de promover las ganacias privadas sin tener en cuenta los costes sociales o ambientales, garantiza que esta degradacién entrépica tenderd global- mente a niveles méximos econémicamente posibles en cuaquier fase histérica dada. Peor atin, la estructura contempordnea de produccién de mercancias, que depende de los pesticidas, las petroquimicas, los com- bustibles fésiles y la energia nuclear, y su trato de los habitats externos como espa- cios comunes extensos, tiende a maximizar la toxicidad total de la produccién y pro- mover la destruccién acelerada de habitats, creando problemas de sustentabilidad eco- Jégica que pesan mas que el efecto entrépi- co general’. Aunque fa «ley general absoluta de de- gradacién ambiental» trata principalmente del campo de los procesos natural- materiales, y del valor de uso mds que del valor de cambio, los costos soportados por ¢] ambiente repercuten en el campo econé- mico de muchas formas diferentes, refle- Jando lo que Engels llamé «la venganzan de Ja naturaleza que sigue a cada «conquista (humana) sobre la naturaleza traba- Jo,» observé Marx, «no es la nica fuente de riqueza material, de valor de uso produ- ido por el trabajo. Como sefialé William Petty, el trabajo es el padre y la tierra es la madren. El capitalismo crece, sefiala Marx, explotando al primero y «robando» a la segunda’, 3 Nicholas eAfierword» en Je- ‘remy Rif in, Entropy (New York: Bantam, 1989), p. 305: Narindar Singh, Economics and the Crisis of Ecology (New Delhi: Oxford, 1976), pp 20-24, 30-35. © Friedrich Engels, The Dialectics of Nature, New York, International Publishers, 1940, pp. 291-92; Ca- ital 1, op cit. pp. 43, 505-06. ‘Paul M. Sweezy, «Capitalism and the Eaviron- meni», Monthly Review, 41, 2, June 1989, pp 1-10; Michael Lebowitz, «The General and Specific in 168 - Ecologia Politica Obviamente una tal relacién de saqueo con los sistemas ecolégicos no puede alar- garse sin consecuencias desastrosas para la propia economia. Asi hemos sido testigos del surgimiento de lo que conocemos glo- balmente como «/a crisis ambiental» en la segunda mitad del siglo veinte (que empieza con e! inicio de la era nuclear)— como un punto en el desarrollo del sistema cuando la scala y la extensién de su operacién esté en peligro de aplastar los ciclos ecoldgicos més importantes del planeta. Esta nueva cons- ciencia de ta degradacién ecolégica ha lle- gado a la consciencia de la misma sociedad sobre todo a través de los efectos econémi- os, pues sélo ahora las barreras fisicas ge- merales repercuten en las barreras econémicas especificas contra progresos del capital’. La reestructuracién del capitalismo que se dio con su fase monopolistica en el siglo XX Hlev a la agudizacién de la primera contradiccién, al hacer que para el capital fuese mas y més necesario ampliar el circu- Jo de consumo, mientras se mantenian in- tactas las relaciones basicas entre capital y trabajo*. Asi, la penetracién de los esfuer- os de venta en la produccién, ya percibida por Veblen, se ha vuelto evidente, minando la pretensidn capitalista de ajustarse a las condiciones de produccién necesarias en general? Un panecillo inglés corriente, por ejemplo, pasa por 17 «pasos de energia» a partir de la cosecha det trigo, con el resulta~ do que aproximadamente se utiliza ahora dos veces més energia para procesar el pa necillo que su contenido en calorias'® precio de la oferta, ast, gua teajore aloe principios racionales de ahorro de costes. De hecho, siempre estan surgiendo «cade- nas de mercancias» mas barrocas, y cada eslabén en la cadena se justifica por el in- ‘cremento de la ganancia que proporciona al ‘Marx's Theory of Crisisn, Studies in Political Eco- omy, 7, Winter 1982, pp. 5-25. "Karl Marx, Grundrisse (New York: Vimage, 1973, p. 408). ° Ver Paul Baran y Paul Sweezy, Monopoly Capi- tal (New York: Monthly Review Press, 1966), pp. 131-39; Thorstein Veblen, Absentee Ownership and Business Enterprise in Modern Times (New York: ‘Augustus M. Kelley. 1923), pp. 284-319, 4 Rifkin, op. cit., pp. 148-49. contribuir a la venta del producto final!!. Los productos sintéticos, venenosos para los ambientes natural y humano, se han vuelto intrinsecos al desarrollo del sistema'?. Comprender este problema (jun- to con la expansién de los armamentos) le v6 a Joan Robinson a insistir en que ala segunda crisis de la teoria econémica» (la cuestiOn no ya del significado sino de su contenido) es ahora mayor!?, Desde principios de la década de 1970, la economia mundial esté sufriendo un rela vo estancamiento (0 un declive en su ten- dencia de crecimiento secular) asi como un aumento del desempleo y del exceso de ca- pacidad de produccién. El capital ha rés- pondido a esta crisis como acostumbra, con una creestructuracién» desde la ofert Hevando al sistema a una explotacién mas intensiva (una superexplotacién) del traba- Joydel ambiente. Muchas regulaciones que Antes intentaban proteger las condiciones de produccién ahora éstan siendo desecha- das —como habia previsto Polanyi— bajo el manto ideolégico del «mercado auto- regulador'*. Al mismo tiempo, el centro del sistema se ha desplazado de la produc- ccidn de bienes y servicios hacia la prolifera- ccidn especulativa de activos financieros. Un resultado de estos procesos ha sido la acele- racién de la degradacién ambiental. Asi, 0 ¢s un accidennte que las dos ultimas déca- das hayan sido testigo de una aceleracién de la destruccién de los restantes ecosiste- mas forestales naturales en todo el mundo, que segtin el criterio de Wall Street son vis- tos como activos sin rentabilidad suficiente 11 Con relacién las acadenas de mercancias» ver Im- ‘manuel Wallerstein, Historical Capitalism (Londres: ‘Verso, 1983), pp. 15-16. "2 Barry Commoner, The Closing Circle (New York: Bantam, 1971), pp. 138-75. 13 Joan Robinson, Contributions to Modern Eco- que deben ser liquidados tan répidamente como sea posible. Asi la segunda contradiccién del capita- lismo rdpidamente gana terreno a la prime- Ta —en parte debido a las medidas tomadas para compensar a la primera— sin que ésta realmente se reduzca. E] resultado es un de- sorden «hiper-capitalista» en el que el siste- ma estd obsesionado a /a vez con ampliar os mercados y con hallar maneras de hacer frente a los costes ambientales', Hasta ahora solamente una pequefia parte de los costos ambientales han sido asi internaliza- dos por el capital y el estado, y por tanto es una conclusién segura que las repercusi nes econémicas de la segunda contradic- cién creceran a pasos agigantados (en parte debido a la presién de los movimientos so- ciales) selalando asi la ultima «venganza» de Ja naturaleza contra ¢} proceso de acu- mulacién de capital. Desde la perspectiva de los movimientos sociales las implicaciones son claras. Cual- quier lucha que intente combatir solo unas de las «leyes generales absolutas» del capi- talismo mientras se perpetiia la otra, sera inefectiva. El futuro de la humanidad y de Ta tierra asi esté unido a Ja formacién de una alianza entre los trabajadores y los am- bientalistas que sea capaz de confrontar ambas leyes generales absolutas del capit lismo. La creacién de esta alianza puede marcar la llegada de la ecologia socialista como una fuerza histérica mundial, y el ini- cio de una lucha que mas que cualquier otra definird la historia del siglo XX1. nomics (Oxford: Basil Blackwell, 1978), pp. 1-13. \ Karl Polanyi, The Great Transformation (bos- ton: Beason, 1944). '8 James O'Connor, «The Second Contradiction of Capitalism: Causes and Consequences», Conference Papers (Santa Cruz: CES/CNS Pamphlet 1), p. 10. Ecologia Politica - 169