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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTIN DE AREQUIPA

FACULTAD DE GEOLOGIA, GEOFISICA Y MINAS


ESCUELA PROFESIONAL DE INGENIERIA DE MINAS

“EL CALOR INTERNO DE LA TIERRA”

ALUMNO:

MORALES NOA EDWIN

AREQUIPA – PERÚ

2018
El origen del calor de la Tierra
A finales del siglo XVII se concebía la Tierra como una masa fundida recubierta de una
corteza sólida consecuencia de su enfriamiento. Hasta el siglo XIX no se elaboraron los
primeros cálculos de la edad de la Tierra basados en su evolución térmica, y se definió por
primera vez el término geotermia como la disciplina científica que estudia el calor terrestre,
así como su origen, distribución y aprovechamiento.
La Tierra es un cuerpo caliente inmerso en un espacio frío, cuya pérdida continua de
temperatura alcanza un ritmo de 130 ºC cada 1.000 millones de años.
Los volcanes, los sistemas hidrotermales que dan lugar a surgencias de agua a temperaturas
elevadas, son las manifestaciones más evidentes del calor interno de la Tierra que pueden
observarse en su superficie.
El origen del calor terrestre es la suma de procesos físicos y químicos que tienen lugar de
forma diferenciada en su interior.
A continuación, se describen los diversos procesos que originan el calor de la Tierra,
considerando la parte del interior del planeta donde tienen lugar.
- Calor latente de cristalización: límite entre el núcleo interno y el núcleo externo. El
núcleo interno se halla en estado sólido mientras que el núcleo externo es líquido. En el
núcleo externo se dan reacciones de cristalización de forma continuada; estas reacciones de
son exotérmicas y por tanto desprenden calor. Este calor se denomina calor latente de
cristalización.
- Gravitación: La gravedad ejerce una fuerza de compresión hacia el centro del planeta, y
en el proceso de contracción de la masa terrestre se genera calentamiento por fricción.
- Calor remanente de la formación del planeta: Se trata del calor, aún presente, producto
de las colisiones entre los residuos estelares del disco protoplanetario que dio origen a la
Tierra.
- Calor cinético o de rozamiento: entre el núcleo externo y el manto terrestre. Es la
energía en forma de calor que se libera como consecuencia del rozamiento producido por la
distinta respuesta del núcleo externo y el manto ante los campos de fuerza de la Luna y el
Sol (fuerzas de marea).
- Reacciones fisicoquímicas exotérmicas: manto terrestre. Las elevadas presiones y la alta
temperatura provocan que los minerales sean inestables y se produzcan cambios de fases
continuos, que a su vez generan energía en forma de calor.
- Descomposición radiogénica de isótopos: corteza y manto. Las rocas que forman la
litosfera (compuesta por la corteza y la parte superior del manto), son ricas en minerales
que contienen elementos radioactivos como los isótopos 235U, 238U, 232Th y 40K. Las
reacciones de descomposición de estos isótopos son exotérmicas. La descomposición
radiogénica de isótopos es el proceso que aporta más calor a la superficie de la Tierra. Hay
que tener presente que la temperatura de la Tierra aumenta hacia el interior desde una
media global en superficie de 15 ºC hasta más de 5000 ºC en el núcleo interno.

Un cálculo aproximado del índice de enfriamiento de un globo del tamaño del planeta
Tierra nos indica que la Tierra, después de tantos miles de años enfriándose, ya debería ser
una roca fría desde hace mucho tiempo
Sin embargo, el magma líquido que arrojan los volcanes y el calor sofocante de las
profundidades de las minas prueban que no es así. Es decir, que hay algo que está
actuando como fuente de calor.

¿De qué se trata?

Pues se trata de la radioactividad generada por los rastros de uranio, torio y potasio que
quedaron atrapados dentro de la Tierra durante su formación. Dado que estos
elementos se desintegran lentamente, liberan partículas que chocan contra el material
circundante y lo calientan hasta temperaturas de 5.500 ºC en el núcleo.
En la superficie, todo este calor se filtra con una tasa media de alrededor de 58 kW/
kilómetro al cuadrado.

En otras palabras: vivimos sobre la superficie de un reactor nuclear enorme.

Del interior del planeta emana suficiente calor como para hacer 200 tazas de café humeante
por hora para cada uno de los 6.200 millones de habitantes del mundo, dijo Chris Marone,
profesor de geociencias de la Universidad del Estado de Pennsylvania.

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