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A veces los números adquieren propiedades míticas.

Ante la llegada del año 2000, multitud de


creyentes en todo el planeta daban por hecho que el fin del mundo estaba la vuelta de la esquina.
La posibilidad de que todos los sistemas informáticos fallaran a causa de los dos ceros (o los dos
últimos dígitos) en el número 2000, produjo un pánico tecnológico mundial. Es evidente que hemos
salido adelante…

El siglo XXI se ha convertido en una palabra clave recurrente en el discurso educativo. Ha resultado
ser un concepto que se define por sí mismo, una tautología. Por ejemplo, nos preguntamos “¿qué
debemos hacer para preparar a nuestros hijos para el siglo XXI?” Deben adquirir las habilidades
propias de este siglo.

Por más que ritualicemos el siglo XXI y lo convirtamos en un símbolo, eso no significa que podamos
ignorar sus dimensiones. Por el contrario, debido a nuestra tendencia a ritualizar, deberíamos
profundizar en el fenómeno en sí mismo. Todavía más, deberíamos hacerlo con la suposición
implícita de que la educación no es sólo un vehículo para una adaptación sin problemas, sino
también un modo de prepararse ante los desafíos cruciales con que nos enfrentamos. Quizá no
sepamos cómo predecir el futuro, pero nuestra responsabilidad es darle forma.

Objetivos

El objetivo de este curso es describir las características principales del siglo XXI, desarrollando
algunas de sus implicaciones sociales y políticas para, finalmente, analizar los principales desafíos
a los que se enfrenta la educación.

https://www.iaeu.net/cursos/desafios_educativos_siglo_xxi/ESQUEMA.gif
Rasgos básicos del siglo XXI
En este apartado describiremos cuatro
de los principales rasgos que caracterizan al siglo XXI y analizaremos cuáles son sus implicaciones
para la educación. La conclusión más importante de este análisis es la necesidad de desarrollar
una aproximación dialéctica a demandas nuevas o renovadas. Cada reto requiere respuestas
educativas complejas, no siempre complementarias y muchas veces contradictorias.

Teniendo en cuenta la exposición introductoria sobre el simbolismo de las fechas, vamos a utilizar
el término “habilidades para el siglo XXI” porque es el más ampliamente reconocido a nivel
internacional. Los rasgos del siglo XXI que discutiremos aquí no surgieron de repente. Sus facetas
básicas fueron evolucionando durante el siglo XX, pero su desarrollo se ha acelerado
tremendamente. En este apartado describiremos y analizaremos algunos de los desarrollos más
importantes de la nueva época (la globalización, los cambios en la fuerza de trabajo, el
conocimiento y la información, los desarrollos tecnológicos, los cambios en la estructura familiar
y el tiempo de ocio).

Nuestra atención se centrará en cuatro aspectos principales que plantean los mayores desafíos
para la educación: la globalización, el mercado laboral, el desarrollo tecnológico y la revolución de
la información.

1. La globalización
La era de la globalización se caracteriza por las economías abiertas, la interdependencia de los
mercados mundiales, la expansión de las relaciones políticas y culturales entre países y el refuerzo
de las relaciones internacionales. La expansión de las conexiones entre países ha incrementado
su transparencia, pero al mismo tiempo también su dependencia mutua. La globalización es un
proceso por el cual la experiencia cotidiana, marcada por la difusión de productos e ideas, se ha
estandarizado a nivel mundial.

Entre los factores que han contribuido a la globalización se encuentran las exponencialmente
sofisticadas tecnologías de la comunicación, del transporte y de los servicios, las migraciones en
masa y el movimiento de personas, un nivel de actividad económica que ha crecido más allá de
los mercados nacionales a través de combinaciones industriales y grupos comerciales que
atraviesan las fronteras, y acuerdos internacionales que reducen el coste de los negocios
realizados en países extranjeros. Económicamente, la globalización ofrece beneficios potenciales
a las empresas y naciones pero las muy diferentes expectativas, estándares de vida, cultura y
sistemas legales así como la unión de causas y efectos globales inesperados la han complicado.

En este apartado subrayaremos dos implicaciones educativas fundamentales en relación a la


globalización: los valores y la estandarización. La interdependencia entre países requiere el
establecimiento de valores internacionales y estándares comunes para asegurar la
calidad acordada así como disposiciones comparativas que posibiliten la competición. La
estandarización reduce la diversidad entre los países y sus economías y los hace, por un lado, más
competitivos, pero por otro, más dependientes entre sí. Quienes favorecen los procesos de
globalización argumentan que, a primera vista, estos procesos debilitan el estado-nación -lo que
Gardner (2006) llama “desterritorialización”-, por lo tanto contribuyen a una mayor tolerancia.
Los oponentes sostienen que la uniformidad promovida por la globalización daña la tolerancia y
que existen más ventajas en una sociedad heterogénea y en la diversidad.

La globalización tiene efectos directos e indirectos en los sistemas educativos mundiales, a pesar
de que la noción de educación es percibida como local y sujeta a la economía y a las influencias
culturales y sociales del país en el que ésta se desarrolla. La idea de que los procesos de
globalización en educación serán lentos porque están vinculados a la cultura local ha resultado
falsa. La experiencia ha demostrado que estos procesos se producen muy rápidamente y que
muchos países adoptan muy rápido los estándares internacionales para la educación (Meyer &
Ramírez, 2000). Efectivamente, la creciente estandarización en educación y el deseo de una
presencia global intensifica la necesidad de llevar a cabo evaluaciones internacionales.

Hacer frente a la cuestión de la identidad agudiza el problema de la dualidad y de los objetivos


conflictivos de la educación en el siglo XXI. La aspiración de un país a formar parte de la comunidad
global requiere un aumento de la profesionalidad, la estandarización y la evaluación en el sistema
educativo. Y simultáneamente, cada país se ve comprometido a intentar reforzar su cultura local
e impulsar valores locales que crean contradicciones estructurales para el sistema y sus objetivos.

El deseo de un país de formar parte de la empresa global obliga a incrementar la estandarización


y la evaluación en el sistema educativo, mediante el uso de exámenes internacionales
comparativos (como el TIMMS -Trends in International Mathematics and Science
Study:Tendencias internacionales en el estudio de las Matemáticas y la Ciencia- y PISA -
Programme for International Student Assessment: Programa Internacional para la Evaluación de
Estudiantes) y reforzando curriculums comunes o similares en ciencias y matemáticas, que no
conllevan demasiados problemas para las comparaciones entre diversos países, reduciendo a
menudo los de las humanidades y las artes, que son mucho más difíciles de comparar. En efecto,
hay demasiados signos de que el acento en lo global, cuantificable y medible, reduce la inversión
en temas de humanidades. Al mismo tiempo, una menor inversión amenaza con reducir la
importancia de enseñar temas de relevancia local, como la literatura o la historia del arte, que son
propios de cada país. Por una parte, la necesidad de reconocimiento internacional y la aspiración
de cada país a impulsar la cultura local crea una dualidad estructural en el sistema educativo.

Como se ha subrayado anteriormente, el deseo de reconocimiento internacional tiende


hacia la estandarización y las evaluaciones internacionales, mientras que centrarse en
la cultura local permite destacar la diversidad, fortaleciendo los valores locales y la
educación en humanidades, y se pone el acento en la pedagogía sin la exigencia de las
evaluaciones a nivel internacional.

Asimismo, como se planteó anteriormente, la globalización podría llevar a la pérdida de identidad


cultural. En consecuencia, la cuestión principal que surge de las comunidades locales, atendiendo
a la realidad global, es un problema de identidad individual y local. La educación es una de las
instituciones más importantes en la responsabilidad de fortalecer la identidad local y transmitirla
a la siguiente generación.
Hacer frente a la cuestión de la identidad agudiza el tema de la dualidad de los objetivos
y el sistema educacional en el siglo XXI.

2. El mercado de trabajo
El núcleo de este apartado son las características cambiantes del trabajo y del lugar de trabajo
que plantean un desafío a los sistemas educacionales cuando se le exige desarrollar una
perspectiva diferente de la enseñanza y el aprendizaje. Para ser más específicos, uno de los
objetivos importantes de la educación es preparar a la siguiente generación para integrar con éxito
la fuerza de trabajo del mañana. La tecnología está alterando esta fuerza de trabajo. Lo que pueda
ser hecho por una máquina, lo hará una máquina. En consecuencia, para poder encontrar empleo
se necesitan una serie de capacidades que los ordenadores no pueden imitar, como la comprensión
lectora, el pensamiento crítico, la solución de problemas, la creatividad y la colaboración.

El siglo XXI se caracteriza por


cambios rápidos en el mercado de trabajo, que son el resultado de cambios económicos globales,
cambios demográficos y desarrollos tecnológico y de la economía global (Karoly & Panis, 2004).
El nuevo mercado de trabajo está marcado por el dinamismo y la competitividad. El mercado de
trabajo local se ve afectado por el mercado de trabajo global y está en permanente competición
no sólo con el mercado económico local sino también con el mercado global.

El mercado laboral del siglo XXI se caracteriza, más que en el pasado, por los frecuentes cambios
dentro de una misma profesión y el movimiento continuo de una profesión a otra. Profesiones que
existieron tiempo atrás han desaparecido, y profesiones que existen, ya no subsistirán dentro de
diez años.

El mercado de trabajo del siglo XXI está gravemente afectado por la continuación de procesos que
empezaron en el siglo XX -como los cambios rápidos en la tecnología de la información (Savickas
et al., 2009). Esta transformación hace esencial cambiar el carácter del trabajo y la conducta. Tres
principios importantes caracterizan estos cambios: autonomía, experiencia y propósito. Se
requiere del nuevo trabajador, tener un conocimiento multidisciplinar, amplio pensamiento
conceptual y ser emprendedor y versátil. El nuevo mercado de trabajo necesita trabajadores
capaces de identificar, entender, interpretar, crear y comunicar mediante el conocimiento, gente
capaz de asesorar, de hacer uso de sus conocimientos de una manera nueva y de crear nuevo
conocimiento. En un mercado dinámico y competitivo como el que tenemos, se espera que los
trabajadores sean curiosos, que tengan una habilidad para pensar de forma independiente y un
deseo ferviente de aprender.

La globalización y la tecnología punta pusieron la economía en marcha y crearon unas nuevas


condiciones de empleo para los trabajadores. Por ejemplo, la necesidad de personalizar el servicio
al cliente en todo el mundo crea una creciente necesidad de movilidad de los trabajadores de un
lugar de trabajo a otro y de la gestión virtual del personal. En este mercado, los trabajadores
deben ser cada vez más capaces de llevar a cabo las tareas desde su casa, y esto requiere nuevas
técnicas de gestión. Por lo tanto, las relaciones laborales entre empleado y empleador están
experimentando un cambio profundo y se están creando nuevas jerarquías. El concepto de
permanencia en el trabajo se está debilitando y la rotación de personal es cada vez mayor. Estos
cambios requieren de personal capaz de adquirir nuevos conocimientos de forma rápida y eficiente,
saber cómo poner en práctica los nuevos conocimientos en una variedad de formas y situaciones,
trabajar en equipo con el fin de resolver problemas complejos, demostrar cooperación
interpersonal y crear nuevo conocimiento.

La siguiente Figura 1 muestra claramente los cambios en la naturaleza de la fuerza de trabajo en


los últimos años. El trabajo en tareas cognitivas y manuales de rutina se ha reducido, y el trabajo
en tareas analíticas e interactivas no rutinarias ha aumentado.

La introducción cada vez mayor de computadoras sustituye a los trabajadores en la ejecución de


un conjunto limitado y bien definido de actividades cognitivas y manuales que pueden llevarse a
cabo siguiendo reglas explícitas (tareas de rutina). ¿Qué es lo que hacen las computadoras -o qué
es lo que la gente hace con los ordenadores- que parece aumentar la demanda de trabajadores
formados? "La tecnología informática sustituye a los trabajadores en el desempeño de las tareas
de rutina que pueden describirse fácilmente con reglas programadas, al tiempo que los
trabajadores las complementan en la ejecución de tareas no rutinarias que exigen flexibilidad,
creatividad, capacidad de resolución de problemas generalizados y comunicaciones complejas. A
medida que el precio del capital informático caía vertiginosamente en las últimas décadas, estos
dos mecanismos -sustitución y complementariedad- han elevado la demanda relativa de
trabajadores que tengan una considerable ventaja en tareas no rutinarias, por lo general
trabajadores con educación universitaria" (Autor, Levy & Murnane, 2003, p. 1322).

Por lo tanto hay razones económicas y sociales de peso para que los sistemas educativos
desarrollen las actualmente denominadas "habilidades de los estudiantes del siglo XXI".
Dado que los ordenadores y las máquinas hacen el tipo de trabajo que pueden hacer las
personas que sólo poseen conocimientos y habilidades rutinarios, el lugar de trabajo
necesita menos gente con sólo habilidades básicas y más personas con habilidades de
pensamiento de orden superior.

Figura 1 - Tendencias en tareas de rutina y no rutinarias, 1960 a 1998


(Autor, Levy &Murnane, 2003)

A medida que la revolución tecnológica y económica se acelera, los sistemas educativos de todo
el mundo se someten a procesos de ajuste. Estas alternancias casi siempre están dirigidas a
corregir o mejorar el sistema existente. En términos generales, las reformas tienen dos
vertientes: una apunta a mejorar el acceso a la educación, el desarrollo de una actitud de
inclusión en la educación y en especial el aumento del número de estudiantes en la educación
media y superior.

La segunda pretende elevar los estándares educativos. El nivel de educación tiene que ser alto y
está claro que es una buena idea para elevar el nivel –bajarlo no tiene sentido. Sin embargo, como
ya hemos comentado, la globalización aumenta la presión hacia la competencia. Nos enfrentamos
a cambios en el mismo paradigma, cambios de primer orden en lugar de un cambio de paradigma
que exige cambios de segundo orden. Los sistemas educativos se formaron de acuerdo con ciertas
suposiciones acerca de la fuerza de trabajo y muchas de ellas están actualmente obsoletas. Los
sistemas se crearon según determinadas nociones acerca de la capacitación académica, ignorando
totalmente otras habilidades que no son menos importantes, sobre todo la creatividad y la
innovación (Robinson, 2011).

La educación no sólo tiene que ver con obtener más o mejor de lo mismo, tiene que ser
algo diferente. Hay que cambiar el paradigma. La educación debería buscar una serie de
resultados diferentes que se lograrían a través de otros métodos pedagógicos.

3. El desarrollo tecnológico, Internet y las redes sociales


En los dos siguientes apartados nos centraremos en las múltiples caras del desarrollo de la
tecnología de información y sus implicaciones educativas. La idea básica es que se ha producido
un cambio repentino y dramático en un mundo que se caracterizaba por una cantidad limitada de
información, con una disponibilidad restringida, a un mundo de flujo constante y saturación de
información. Por separado, cada uno de estos cambios representa un enorme desafío para nuestro
sistema educativo. Tomados en conjunto, obligan a un replanteamiento fundamental de los
supuestos acerca de lo que los niños necesitan aprender y cómo se llevará a cabo el aprendizaje
en el futuro.

La tecnología de Internet facilita la comunicación, expresión, presentación y transmisión de la


información de forma rápida y en tiempo real. El ritmo de desarrollo en el campo de la informática

y de Internet es un ejemplo de los


acelerados avances tecnológicos. Este ritmo acelerado de desarrollo y este cambio requieren que,
para adaptarse rápidamente a los cambios, los usuarios de la tecnología tengan la capacidad de
aprender de inmediato y constantemente a lo largo de su vida laboral.

Internet ha cambiado el rostro de la comunicación interpersonal y la forma en que nos


comunicamos entre nosotros y con nuestro entorno. La expresión clave es la reconfiguración de
las relaciones interpersonales y el crecimiento de las comunidades virtuales significativas. La
comunicación inalámbrica e Internet han hecho que la gente pueda estar disponible a cualquier
hora del día, independientemente de su ubicación geográfica. Es posible ver y hablar con gente
que está a miles de kilómetros de nosotros -la distancia geográfica no presenta ningún obstáculo.
El individuo ya no depende del tiempo ni del espacio. Más aún, la cantidad de información que
llega al individuo es enorme.

El uso de Internet y del ordenador como el principal instrumento para el consumo del conocimiento
ha cambiado la naturaleza de la lectura y los métodos de pensamiento (Carr, 2008). El método de
lectura en Internet destaca la eficiencia y la inmediatez, sin profundizar demasiado y saltando de
una fuente a otra. Este tipo de lectura es susceptible de debilitar la capacidad de leer en
profundidad, una característica necesaria para leer libros extensos y complejos. La lectura en
Internet es como resolver un código de información; cuando leemos atenta e
ininterrumpidamente, la capacidad de interpretar y comprender el texto profundizando tanto como
sea necesario es casi imposible en una pantalla en movimiento (Wolf, 2007).
Este medio principal de obtener información que constituye Internet es esencialmente diferente
de los medios impresos en papel, ampliamente utilizados en las escuelas, porque es bidireccional
y porque se caracteriza por una mayor ramificación y alternancia de la información y una menor
continuidad lógica en la misma. No es sorprendente entonces, dados estos cambios tecnológicos,
que el papel del profesor deba cambiar, inclusive que deba hacerlo de tres maneras: la revolución
de Internet está reduciendo el papel central del profesor en la transmisión de conocimientos e
información, pero al mismo tiempo, aumenta la responsabilidad de éste para desarrollar y
promover nuevas habilidades en sus alumnos. Y por último, el profesor se ha convertido en una
figura importante en las relaciones interpersonales, ya que representa el papel de "alto contacto"
–hightouch- en una sociedad de "alta tecnología" -hightech.

El término High Touch fue acuñado al inicio de los años ochenta por John Naisbitt en su best
seller Megatrends (Megatendencias). Naisbitt señala que automatizar todas las transacciones
comerciales sin que en algún punto haya una intervención humana es un error. Nada puede
sustituir el High Touch, el toque personal, el contacto humano. Esto contrasta con el High Tech,
la alta tecnología. En su último libro, High Tech, High Touch (1999), Naisbitt subrayó que en un
mundo de alta tecnología con una creciente búsqueda de equilibrio, el High Touch será la clave
para diferenciar los productos y servicios. Al centrarse en los efectos de la tecnología en la
remodelación de la sociedad, Naisbitt reúne un cúmulo de pruebas que implican a la tecnología en
la aceleración de nuestras vidas y en el surgimiento de intensos deseos de una existencia
emocionalmente más satisfactoria.

En esencia, esto significa que muchas de las tecnologías destinadas a liberarnos de las tareas
prosaicas (o sustituirnos en éstas), en realidad pueden hacer exactamente lo contrario, es decir
que a veces la tecnología puede realmente esclavizarnos, como lo demuestra nuestra dependencia
de dispositivos móviles como los teléfonos y los iPods.

En cambio, "high tech high touch" significa que la gente debe encontrar un equilibrio entre las
habilidades de la alta tecnología y las habilidades personales vitales, ya que son estas últimas las
actividades que nos mantienen sanos, creativos y llenos de energía.

Parte del problema de la tecnología educativa es que, como educadores, a menudo sentimos la
presión de lanzarnos al último vagón tecnológico para tener éxito, a pesar de que no
necesariamente tengamos una justificación pedagógica para ello. Tendemos a pasar demasiado
tiempo, en el trabajo y en el hogar, explorando nuevas e innovadoras herramientas digitales, y
probablemente no lo suficiente en las llamadas habilidades de contacto humano, de "toque
personal".

¿Qué significa esto para la educación? Parece necesario dar un paso atrás de vez en cuando para
ver qué estamos haciendo realmente con el uso de la tecnología en la educación, y si lo que
estamos haciendo se apoya en puntos de vista curriculares y pedagógicos. Tenemos que tener
cuidado de no introducir nuevas tecnologías, simplemente porque sea posible.

Para avanzar un paso más, es interesante tener en cuenta lo que sostiene Pink (2006): el cerebro
derecho, el toque personal y los empleos que requieran una gran capacidad de conceptualización
dominarán el nuevo "conceptual Age". Pink propugna seis "sentidos" que guiarán cada vez más
nuestras vidas: el diseño (la estética por encima de la funcionalidad), la historia (la persuasión
sobre el argumento), la sinfonía (la síntesis sobre el análisis), la empatía (las relaciones sobre la
lógica), el juego (la creatividad y la metáfora sobre la analítica) y el significado (el rendimiento
sobre la acumulación).

La revolución de Internet aumenta la alienación y el aislamiento del individuo en el


sistema y por lo tanto asigna más importancia a la función del profesor al prestar
atención personal, proporcionar un sentimiento de cercanía y ser capaz de creación de
diálogo. Los medios y redes sociales han adquirido un papel central en nuestra vida
diaria. Estas comunidades virtuales significativas están reemplazando a las
comunidades tradicionales a las que pertenecemos.
Entre las diversas aproximaciones a las tecnologías de la información y su influencia destacan
principalmente dos corrientes: la utópica, que afirma que las tecnologías de la información darán
lugar al aumento de la participación ciudadana y a la creación de una sociedad más igualitaria y
democrática. Por el contrario, aquellos que tienen reservas sobre la tecnología de la información
temen que la comunicación a través de ordenadores sustituya a la gama de conexiones directas
entre los individuos, promueva el aislamiento social y cree una sociedad alienada y polarizada. Lo
interesante es que este debate pone en primer plano la importancia de la educación. En efecto, si
la vasta y creciente variedad de información no resulta fácilmente accesible a la comprensión y no
es constantemente evaluada y criticada, el poder de la información en manos de unos pocos haría
desaparecer la democracia. Por otro lado, si una tecnología no controlada se hiciera cargo de la
información, sin ninguna regulación ética y social, podríamos terminar en una sociedad virtual
basada en “likes”, en el "me gusta".

En resumen, el debate acerca de las diversas transformaciones tecnológicas no puede


estar divorciado del debate sobre la educación en el siglo XXI. Los cambios tecnológicos
en todos los campos se están desarrollando a un ritmo mucho mayor que la conciencia
social. Al ser un discurso interdisciplinar, el debate público y la legislación están muy
por detrás de la creación de infraestructura y la aplicación de la tecnología. La tecnología
va más rápido que la ética.

El crecimiento de Internet y el uso de las redes sociales han creado una nueva cultura educativa
que debe abordarse (Rotherham y Willingham, 2009). Las redes sociales e Internet están creando
un nuevo tipo de discurso interpersonal y nuevas comunidades de afiliación. Hay que plantearse
si la creación de nuevas comunidades virtuales aumenta la alienación y el aislamiento del individuo
en el sistema. Y por tanto, también si el papel del profesor se está ampliando al proporcionar una
relación personal y un sentimiento de cercanía y de diálogo. A la luz de estos numerosos cambios,
la formación docente debe ser objeto de revisión y debe prestar atención a las nuevas habilidades
que se requieren para que el profesor pueda enseñar (Alegra y Kopcha, 2009; Rotherham y
Willingham, 2009).

Las redes sociales y la conectividad móvil han cambiado no sólo la forma en que nos comunicamos,
sino también la forma en que interactuamos con los demás. Los sociólogos están comparando los
cambios de la sociedad de las redes digitales con la revolución industrial o la invención de la
imprenta (Shirky, 2010). Las conexiones digitales y el robot sociable pueden "ofrecer la ilusión de
una compañía sin las exigencias de la amistad" (ibid., p. 5). Nuestra vida en la red nos permite
ocultarnos unos a otros, aunque estemos atados unos a otros. Curiosamente, desde un punto de
vista diferente, Turkle (2011) señala que este punto de vista se ve compensado con el argumento
de que la nueva tecnología es seductora, ya que responde a una vulnerabilidad muy humana, la
inseguridad en nuestras relaciones y, por lo tanto, buscamos que la tecnología mejore nuestras
relaciones, pero que al mismo tiempo nos proteja de ellas. Robinson (2011, p. 51) lo ha
demostrado con el siguiente relato: A mediados de los años cincuenta, un artículo del New York
Times afirmó que “la televisión no podrá competir con la radio”, ya que una persona que escucha
la radio puede hacer otras cosas al mismo tiempo, pero para ver la televisión "la gente tiene que
sentarse y pegar los ojos a la pantalla”. Irónicamente, se convirtió en evidente, por supuesto, que
eso era precisamente la atracción del sistema. Pero a pesar de ello, el escritor estaba seguro de
que "la familia estadounidense promedio no tendría tiempo para eso". Es evidente que encontraron
ese tiempo. La familia media estadounidense se las arregló para encontrar en su apretada agenda
unas veinticinco horas a la semana para sentarse y mirar la pantalla del televisor.

4. El conocimiento y la revolución de la información


No se justifica que nuestra época sea conocida como la era de la revolución del conocimiento. Ya
en 1970 Alvin Toffler escribió sobre la explosión de la información: "demasiados cambios en un
periodo muy corto de tiempo", a la que se refirió célebremente como "shock del futuro".

El principal argumento de este apartado es que la explosión de la información y su disponibilidad


y accesibilidad casi ilimitada requiere un alto nivel de pensamiento y análisis crítico. De lo
contrario, no sólo vamos a perder la oportunidad de formar parte de una sociedad viable, sino que
también podríamos renunciar a la oportunidad de vivir en una sociedad democrática.

Internet simboliza una época completamente nueva en la que el conocimiento no sólo está
disponible en grandes cantidades, sino que se duplica cada pocos años. El uso de Internet ha
hecho que la gran cantidad de información que existe en el mundo sea accesible y fácil de usar.
Actualmente, donde quiera que estemos, la información está a un click de distancia.

Mientras que en el pasado la


información estaba en manos de los gobiernos, organizaciones y profesionales poderosos y
esencialmente se convirtió en una fuente de poder, lo que explica también la reticencia a divulgar
información, ahora la situación ha cambiado dramáticamente. En el siglo XXI se ha producido un
cambio y la información se ha convertido en disponible para todos (Denning & Bell, 2012). Ahora
el objetivo es organizar la información mundial, convirtiéndola así en disponible y utilizable para
todos (Carr, 2008). El monopolio del conocimiento desaparecerá por completo, las fuentes de
información serán muy diversas y el conocimiento en sí será más libre y estará más disponible.
Por el contrario, esa disponibilidad de la información está en función no sólo de su importancia
sino también del algoritmo empleado para ella en los motores de búsqueda. También será más
difícil distinguir entre las fuentes de información fiables y las poco fiables. Las fuentes de
información en Internet son tan numerosas que estamos experimentando una "explosión de la
información" (Toffler, 1970). La tecnología permite una gran accesibilidad para enviar y recibir
información al instante y en todo momento. En la práctica, cualquiera tiene la posibilidad de
difundir al instante su material entre innumerables audiencias potenciales. Efectivamente,
estamos frente a una explosión de la información.

Pariser (2011) argumenta que la combinación de los cambios producidos en la comunicación


interpersonal por la tecnología de Internet con la explosión de la información crea el problema de
que el aumento de la personalización en Internet está controlando -y limitando- la información
que consumimos.

En el ámbito en el que el conocimiento es tan vasto y disponible, hay una gran cantidad de
opciones, lo que Schwartz (2004) denominó " la tiranía de la elección", y se están creando nuevos
patrones de comportamiento individual.
La multiplicidad y la disponibilidad de fuentes de conocimiento hacen necesario un cambio en los
valores que se están enseñando (Rotherham y Willingham, 2009), en los procesos de enseñanza
y aprendizaje y en las habilidades adquiridas. El individuo debe adoptar nuevas habilidades antes
poco habituales, como procesos de estudio independientes, gestión del conocimiento, evaluación
y elección (Schwartz, 2004). Varios investigadores definen la habilidad en la evaluación como la
más importante para el siglo XXI. Evaluación significa evaluar la fiabilidad de las diversas fuentes
de información. En una época en la que hay tantas fuentes de información, el individuo no sólo
debe adquirir habilidades para elegir entre una gran cantidad de ofertas, sino también debe saber
cómo juzgar y evaluar la veracidad y fiabilidad de la información.

En estos tiempos, el sistema educativo tiene un papel central que desempeñar. Por un lado, debe
hacer frente a la época de la "explosión de la información"; navegar por las distintas fuentes de
información y la disponibilidad de éstas socava en gran medida la autoridad del profesor como
fuente principal de información en el aula. Por otra parte, hacer frente a tal cantidad de información
aumenta la necesidad de desarrollar el pensamiento complejo en los estudiantes, teniendo en
cuenta que éste se basa en la comprensión en profundidad, en el análisis crítico y el uso
independiente y creativo de las bases de datos existentes. Los rápidos cambios tecnológicos y la
enorme cantidad de conocimiento que está siendo constantemente renovada refuerzan la
necesidad del aprendizaje permanente. Los medios de aprendizaje permanente desarrollan la
curiosidad del alumno y refuerzan el amor al estudio y la capacidad de aprender de forma
independiente. A pesar de la erosión de su estatus, al profesor se le pedirá proporcionar las
herramientas y las nuevas habilidades que permitan a sus alumnos obtener una educación superior
para integrarse en la fuerza de trabajo, adaptarse al mundo en general, ser ciudadanos activos en
su estado-nación y proteger la democracia.

El papel de los profesores está cambiando al pasar a tener dos funciones. La revolución tecnológica
reduce el papel del profesor en la transmisión de conocimientos e información pero aumenta su
responsabilidad a la hora de proveer a los estudiantes de las habilidades para buscar, analizar,
comparar y elegir. Los graduados del sistema educativo deben tener una avanzada capacidad de
entender y procesar la información así como las habilidades que permiten distinguir y juzgar a
través del pensamiento crítico. Estos no deberían sustituir a los valores tradicionales, como la
justicia, la igualdad y la integridad.

La revolución tecnológica intensifica la alienación y el aislamiento del individuo en el


sistema,subrayando así el papel del docente en la prestación de relaciones personales, sentimiento
de cercanía y creación de diálogo. En consecuencia, todo el concepto de formación del profesorado
tiene que transformarse. Estamos atrapados en un círculo vicioso: los profesores, que se formaron
en el pasado, enseñan en el presente a unos niños que van a vivir sus vidas en el futuro. Sin
embargo, el necesario cambio de paradigma no es una tarea fácil. Si preparamos a los profesores
para que enseñen en las escuelas que tenemos, ¿quién enseñará en las escuelas que necesitamos?
Si preparamos a los profesores para las escuelas que necesitamos, ¿quién enseñará en las escuelas
que tenemos?

Para resumir este apartado: el discurso sobre la educación en el siglo XXI tiene que
hacer frente a las nuevas demandas presentadas por el cambiante mercado de trabajo.
Estas exigencias se aplican a los estudiantes que se convertirán en parte del mercado
de trabajo futuro y, no menos importante, a los maestros que son una parte integral del
mercado de trabajo. Las habilidades y las herramientas que adquieran deben hacer
hincapié en la capacidad para el estudio independiente, la curiosidad y el Eros
intelectual, es decir, la pasión interior por aprender, la capacidad de comprender y
procesar la información, la capacidad de diferenciar y juzgar, así como para mantener
valores como la justicia, la igualdad y la integridad.

Si antes hemos aprendido a trabajar, y por tanto hemos aprendido a saber, ahora es
urgente que aprendamos a aprender. Esperemos que esto nos permita aprender a vivir.

¿La tecnología reemplazará a la escolarización?


En este breve apartado vamos a centrar la discusión en una de las más importantes y frecuentes
preguntas: La escolaridad como principal medio educativo, ¿cambiará hacia formas nuevas e
imprevisibles? O más concretamente, ¿reemplazarán los ordenadores las tres dimensiones básicas
de la escolarización: profesor - clase - lección? Haremos el intento de analizar este proceso y tratar
de extrapolarlo al futuro.

El argumento básico de este apartado es que si no prestamos suficiente atención a los cambios
tecnológicos en desarrollo, podríamos encontrarnos con una educación para los ricos y una
escolarización informatizada para los pobres. Durante más de veinticinco años, el ordenador
personal ha estado llamando a la puerta de la escuela en un esfuerzo por abrirse paso en el aula,
para llegar al alumno y al profesor.

La primera etapa de la introducción de la informática en las escuelas de todo el mundo ha


supuesto una inversión de miles de millones de dólares, pero los resultados obtenidos no justifican
el enorme gasto. Se compraron miles de ordenadores, que se abrieron paso en los laboratorios de
la escuela, pero el tiempo que se le asigna a cada alumno para el uso del ordenador se puede
medir en minutos (Cuban, 2001). El ordenador no cambió los métodos de enseñanza ni afectó
significativamente los procesos de estudio o la eficacia de éstos en términos de logros. Los
ordenadores no cerraron las brechas y, de hecho, como muchos accesorios nuevos para la
enseñanza, podrían haberlas ampliado. Por supuesto, hubo escuelas que tuvieron éxito en la
operación de "aulas inteligentes", la creación de entornos de aprendizaje informatizados y la
construcción de un nuevo sistema de aprendizaje. Son las escuelas que supieron explotar el
potencial latente del ordenador personal, con su gran riqueza de información. También debe
admitirse que los ordenadores escolares prepararon a los alumnos para el mundo computarizado
moderno, les permitieron no tener miedo o no acabar alienados por la red electrónica que se está
tejiendo en sus vidas, y de esta manera se sentaron las bases para su integración en la sociedad
y la economía mundial.

La segunda etapa es mucho más compleja. Es la etapa en la que el ordenador personal avanza
en el mundo de la educación, un espacio en el que la escuela es sólo uno de los lugares para la
educación y el aprendizaje. Esto se ha plasmado en dos niveles: en primer lugar, destaca la
independencia del software de estudio específico instalado en los ordenadores. El enlace a los
centros de información mundiales, a Internet global, que no está limitada por las fronteras, reduce
la dependencia de los alumnos respecto del profesor y socava el monopolio de autoridad del
maestro sobre las fuentes de conocimiento. En segundo lugar, el acceso y la disponibilidad de
ordenadores –computadoras familiares, computadoras situadas en lugares públicos, como
restaurantes y centros comunitarios, ordenadores portátiles conectados a centros mundiales de
aprendizaje, i-phones y teléfonos inteligentes, y tal vez en breve ordenadores en las salas de
espera de los dentistas, por ejemplo, -todos sirven para cortar la conexión entre el aprendizaje y
la escuela, entre el aprendizaje y el aula.
La escuela, tal como la
conocemos actualmente, está perdiendo su monopolio como centro de aprendizaje en favor de la
"escuela virtual", cuyos primeros signos ya se pueden ver hoy en día. Hay nuevas opciones
disponibles, que en términos de presupuesto local resultan mucho más baratas que la estructura
tradicional. Esta es la etapa en que estamos hoy.

¿Qué aporta este desarrollo a una mejora en el aprendizaje? ¿Eleva el nivel de comprensión y
conocimiento? ¿Conduce a una reducción de los desniveles en el aprendizaje, tan relacionados
con las diferencias socio-económicas? No hay una respuesta simple. Por supuesto, el nivel de
acceso a la información ha aumentado, y esto es una condición necesaria para el sostenimiento
de la democracia. Las oportunidades para el bloqueo del acceso a la información han disminuido.
El monopolio de la información se ha erosionado. Pero las diferencias no se han reducido. Por el
contrario, la brecha electrónica, hoy llamada brecha digital, ha aumentado las diferencias en el
aprendizaje y en los logros. Los alumnos con habilidades, que saben cómo obtener el mayor
beneficio, han aprendido más y saben más.

Sin embargo, esta es una situación temporal.

El uso de ordenadores y la conectividad a Internet serán casi gratuitos en los lugares públicos y
totalmente gratuitos en varios centros de aprendizaje como son actualmente en las universidades
y escuelas. La brecha digital basada en el acceso al ordenador va a desaparecer. Este es el final
de la segunda etapa, la del avance informático en el mundo de la educación y del debilitamiento
de la exclusividad de las escuelas.

Hacia el final de esta etapa, está comenzando la tercera, en la que las escuelas se ocuparán de
los que tengan capacidad, mientras que los ordenadores se ocuparán del resto. La educación para
la comprensión, para el desarrollo de la capacidad de elegir y sacar conclusiones, los procesos
para desarrollar el pensamiento crítico y para fomentar el pensamiento creativo, todo ello estará
condicionado a la capacidad de subir los escalones del aprendizaje, que comienza con la
recopilación de información para trasladarla al conocimiento y la comprensión, convirtiéndola en
saber e integrándola en la conciencia moral.

Desde mi punto de vista, la educación ha estado, está y seguirá estando basada en un diálogo sin
intermediarios entre seres humanos, en la interacción humana. La “hightech" no sustituirá al
"hightouch", la atención personal. Y podemos sentirlo ya. Por esa razón, el futuro predice el
desarrollo de escuelas íntimas basadas en la comunicación no mediatizada, en el debate y la
discusión y en la retórica humana acompañada por la emoción y los sentimientos. Esta escuela
contendrá ordenadores, muchos de los cuales servirán como fuente de recursos, de información y
conocimientos, como focos de enlaces internacionales con grupos de estudio equivalentes, pero el
centro de la enseñanza estará en la discusión, la conversación, la reflexión y la escucha, es decir,
en el contacto personal sin mediación directa. Será un sistema educativo caro, basado en el
aprendizaje en pequeños grupos. En consecuencia, podríamos terminar en la situación siguiente:
los ordenadores para los pobres, la educación para los ricos.

Sólo los que tengan medios -que no van a conformarse con el equipo de los centros de aprendizaje
repartidos por todas partes para la mayoría y con las escuelas virtuales- podrán permitirse estas
escuelas. Serán escuelas para las élites.

Esta es la tercera etapa, aquella en la que la mayoría va a aprender por medio de ordenadores
y la minoría en escuelas caras y exclusivas.

Los procesos de privatización de la educación que estamos presenciando actualmente, están


promoviendo esta etapa. Es cierto que aún no hemos llegado a esta tercera etapa, pero será mejor
que estemos preparados para ello. Deberíamos estar actuando para darle forma de una manera
distinta.

Para ello necesitamos un liderazgo educativo único, aquel para el cual el objetivo es la
pedagogía humana; necesitamos una sociedad que examine cuidadosamente el
significado y los límites de la privatización en relación con los intereses de los
educandos; necesitamos un sistema educativo en el que la tecnología educativa
continúe desarrollándose para jugar un papel importante, pero en el cual el pensamiento
y el sentimiento personal, la persona que se comunica directamente, esté situada en el
centro del proceso educativo.

abilidades del siglo XXI


A lo largo de los dos primeros apartados hemos mencionado, discutido y elaborado la necesidad
de ciertas habilidades, predisposiciones y desafíos educativos; en este apartado, vamos a
organizar en categorías las diferentes habilidades que hemos venido discutiendo, lo que nos
permitirá elevar la revisión a un nivel más alto y a una discusión más elaborada.

Saavedra y Opfer (2012) organizan las habilidades del siglo XXI en las siguientes categorías:
1. Formas de pensamiento: creatividad / innovación, pensamiento crítico, resolución de
problemas, toma de decisiones y aprender a aprender (o metacognición)
2. Modos de trabajo: la comunicación y el trabajo en equipo
3. Herramientas de trabajo: conocimientos generales e información, comunicaciones y
alfabetización tecnológica
4. Vivir en el mundo: ciudadanía, vida y carrera profesional y responsabilidad social y personal,
incluyendo la conciencia cultural y la competencia.

Mientras que las tres primeras categorías se centran principalmente en los medios para luchar a
través de los cambios dinámicos del siglo XXI, la cuarta categoría se amplía a las habilidades
definidas en el ámbito social y a las implicaciones morales de las sociedades y la ciudadanía.

Sobre la base de un centenar de entrevistas con líderes empresariales, organizaciones sin ánimo
de lucro y educativas, Wagner (2008) planteó que los estudiantes necesitan siete habilidades de
supervivencia para estar preparados para la vida del siglo XXI, el trabajo y la ciudadanía. Estas
representan un "conjunto básico de habilidades de supervivencia para el lugar de trabajo de hoy,
así como habilidades para el aprendizaje y la ciudadanía activa a lo largo de la vida que ni se
enseñan ni se han probado aún en nuestros mejores sistemas escolares" (p. 14). Wagner sostiene
que las reformas que se centran en estas habilidades, así como sus otras sugerencias, elevan los
estándares y serán un vehículo para cerrar el desfase en el rendimiento global. Esta brecha es el
catalizador de la idea de capacidad de supervivencia. La brecha en el rendimiento se define como
el "desfase entre lo que los maestros competentes enseñan cada día a muchos niños en las buenas
escuelas en comparación con lo que el mundo requerirá de ellos" (pp. 13-14). Las siete habilidades
de supervivencia son:

1. Pensamiento crítico y resolución de


problemas
2. Colaboración y liderazgo
3. Agilidad y adaptabilidad
4. Iniciativa y espíritu emprendedor
5. Comunicación eficaz oral y escrita
6. Acceso y análisis de la información
7. Curiosidad e imaginación

El denominador común es que en el siglo XXI el dominio de las habilidades básicas convencionales
de lectura, escritura y aritmética ya no es suficiente.

Lo interesante es que estas habilidades del siglo XXI representan perspectivas interdisciplinares y
actualmente no tienen un lugar específico en la mayoría de los planes de estudio. Además, no
ponen directamente el acento en los logros importantes en ciertos temas (tal vez eso se da por
hecho), sino que más bien se centran en la necesidad de lograr un alto nivel de alfabetización, lo
que significa tener la cualidad de estar informado en un tema o campo en particular. Ser capaz de
comprender, criticar y transferir conocimientos.

El punto importante es la perspectiva de que estas habilidades son mucho más que
habilidades de ajuste, son habilidades de supervivencia, supervivencia del individuo y
supervivencia de la sociedad.

En los últimos años, los sistemas educativos mundiales han desarrollado marcos con un mayor
énfasis en el desarrollo de habilidades, conocimientos y actitudes necesarias para el éxito en el
siglo XXI. En la Tabla 1 se resumen algunas de las reformas que han abordado las habilidades de
pensamiento necesarias para el siglo XXI. Si bien los métodos que presentan los sistemas
educativos nacionales difieren, son similares en el reconocimiento de la necesidad de alcanzar un
nivel de pensamiento y habilidades de comunicación más elaborados (Saavedra y Opfer, 2012).

Tabla 1 - Cómo se plantean las habilidades del siglo XXI los sistemas educativos
nacionales

Hong Kong Japón China Finlandia Singapur Estados Unidos


“Aprender a "Ganas de vivir" Mayor Nuevo enfoque Nuevo "Marco La Common Core
aprender” la Esta reforma de la énfasis en la en las para las State Standards Initiative rede
reforma educación hace capacidad de "Competencias competencias los estándares para hacerlos "C
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incluyendo lugar de la simple plantear y problemas y mejor a los
servicio y memorización solucionar pensamiento estudiantes
aprendizaje problemas y creativo. para
en el lugar de aprender a aprovechar las
trabajo aprender 2) Formas de de oportunidades
trabajo e que ofrece la
interacción, comunidad
global”
3) Artesanía y
habilidades
expresivas;

4) Participación
e iniciativa;

5) Auto-
conciencia y
responsabilidad
personal

2000 2006 2010 2010 2010 2010

Saavedra & Opfer, 2012, p. 5

Fiel a su enfoque de la mente orientada, Gardner, en su libro Las cinco mentes del futuro (2006),
sostiene que para prosperar en el futuro digital es imprescindible identificar los tipos de mente
que deberían desarrollarse. Aunque algunos de ellos caen en la categoría de competencias, por lo
general su enfoque es bastante diferente. Gardner propuso las siguientes estructuras mentales:

1. La mente disciplinada
2. La mente sintetizadora
3. La mente creativa
4. La mente respetuosa
5. La mente ética
1. La mente disciplinada

La mente disciplinada se refiere a la capacidad de pensar tal como lo hacen las principales
disciplinas académicas como la historia, las matemáticas y la filosofía, o profesiones como la
medicina y la economía. Con demasiada frecuencia, los profesores y los estudiantes no aprecian
las diferencias entre materia y disciplina. La mayoría de los alumnos estudian la materia, tratando
de memorizar una gran cantidad de datos, fórmulas y figuras. A continuación, se evalúan en esta
información, y se cree que son buenos estudiantes y que tendrán éxito en el curso, si son capaces
de contener toda esa información.

Pero hay una clara distinción entre materia y disciplina. Una disciplina no es la suma de datos que
tienen que ser memorizados, sino que constituye una manera distinta de pensar el mundo. El
aprendizaje debe ayudar a los estudiantes a adquirir el hábito de estas formas específicas de
disciplina del pensamiento. Los estudiantes necesitan entender la información no como un fin en
sí mismo, sino más bien como un escalón hacia la información más avanzada y para el ejercicio
profesional mejor informado.

El término “mente disciplinada” tiene aparentemente un doble significado. Por una parte se refiere
a la materia, y por otra parte se refiere a la disciplina como control del comportamiento. Pero al
profundizar en los dos significados, es evidente que ambos derivan del mismo fenómeno.

2. La mente sintética

Sintetizar es la capacidad de seleccionar información entre las copiosas cantidades disponibles,


ordenándola de tal manera que produzca un sentido nuevo. En otras palabras, combinar la
información y el conocimiento a fin de formar un nuevo producto complejo. La capacidad de
estudiar una amplia gama de fuentes para decidir lo que es importante y a lo que vale la pena
prestar atención, y tejer esta información en un todo coherente es una habilidad vital. Como la
cantidad de conocimiento acumulado se duplica a sí misma cada ciertos años, la capacidad de
darle coherencia e integración es una necesidad. Por otra parte, la división del trabajo que decanta
al mercado hacia la especialización, en la que sabemos cada vez más acerca de esferas cada vez
más estrechas, hace hincapié en la necesidad de la capacidad de síntesis.

3. La mente creativa

La mente creativa es capaz de ir más allá del conocimiento y la síntesis existentes para plantear
nuevas preguntas y ofrecer nuevas soluciones. Tiene la capacidad de trascender las ideas
tradicionales, las normas, patrones, relaciones, y desarrollar nuevas ideas significativas. Mientras
que el objetivo del sintetizador es plantear lo que ya se ha establecido en la forma más útil y
esclarecedora posible, el objetivo del creador es ampliar los conocimientos y guiar un conjunto de
prácticas hacia nuevas direcciones. El sintetizador busca el orden, el equilibrio y la conclusión,
mientras que el creador está motivado por la incertidumbre, la sorpresa, las innovaciones, los
descubrimientos, tomando riesgos y continuos desafíos

4. La mente respetuosa

Dado que la globalización aumenta la transmisión de la cultura, hace hincapié en la


multiculturalidad por un lado pero al mismo tiempo refuerza la normalización, la educación debe
dirigirse hacia el desafío de la diversidad y la heterogeneidad. La mente respetuosa toma nota y
se congratula de las diferencias entre las diversas personas y culturas. Para considerar que se
tiene una mente respetuosa, es necesario aceptar estas diferencias y tratar de entenderlas y
trabajar exitosamente con ellas.

Un individuo verdaderamente respetuoso ofrece el beneficio de la duda a todos los seres humanos.
La mente respetuosa evita pensar en términos de grupo y permanece abierta a la posibilidad de
que el juicio pasado de otros puede haber sido un error.
Por lo tanto, la mente respetuosa, que responde con simpatía y de manera constructiva a las
diferencias entre individuos y grupos y trata de comprender y trabajar con los que son diferentes,
extendiéndose más allá de la simple tolerancia y la corrección política, más allá de la simple
aceptación de diferencias inherentes a las personas, será imprescindible. Para funcionar en un
lugar de trabajo globalizado,una mente respetuosa no sólo es beneficiosa, sino una necesidad
absoluta. Además, el choque de ideas de diferentes disciplinas y culturas suele provocar la
creatividad (Pariser, 2011).

5. La mente ética

Pensar la mente como un conjunto de capacidades cognitivas ayuda a distinguir la mente ética de
los otros cuatro tipos de mentes. Una mente ética amplía el respeto a los demás para convertirlo
en algo más abstracto. La ética se refiere a un conjunto de conceptos, principios y valores
relacionados con la conducta humana, con respecto a lo correcto o incorrecto de ciertas acciones
y a la bondad y la maldad de los motivos y los fines de las acciones que nos guían en la
determinación de nuestro comportamiento. La ética se manifiesta en los códigos de normas
morales, tanto escritos como no escritos, que son esenciales para las actividades actuales y las
aspiraciones futuras.

Un ángulo diferente de la ética social se puede ver en la obra de Fukuyama sobre la confianza
(Confianza, 1996). Según Fukuyama: "Una de las lecciones más importantes que podemos
aprender de un análisis de la vida económica es que el bienestar de una nación, así como su
capacidad de competir, está condicionada por una única característica cultural generalizada: el
nivel de confianza inherente a la sociedad" (1996, p. 7). Por lo tanto, la regeneración de los
recursos fiduciarios es una cuestión clave para las sociedades modernas. Las sociedades pueden
construir organizaciones económicas y sociales eficientes, que tienen redes de confianza amplias
y eficientes, sostener e integrar el desarrollo científico y gestionar sus disidentes internos y
externos. La elección de los valores y procedimientos culturales tiene una fuerte influencia sobre
la capacidad de una sociedad para ser eficiente en el sentido de una estabilidad prevista.

Una vez más, la confianza no se manifiesta en códigos escritos, sino más bien se comunica a
través del comportamiento de las personas y las organizaciones que transmiten información
implícita mediante las normas a las que se ajustan.
- Dan Inbar - Dan Inbar es profesor emérito de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Se doctoró en
la Universidad de California, Berkeley. Su investigación principal e intereses docentes son la
política educativa, la planificación y el liderazgo educativos y la gestión de centros. Fue Director de
la Escuela de Educación y Decano asociado de la Facultad de Humanidades, y actualmente es el
titular de la Cátedra Shifman de Educación Secundaria. Ha sido miembro de diversos Comités de
Expertos en el Ministerio de Educación y Portavoz del Comité Nacional de Elección Parental, así
como también Portavoz de Educación Científica en el Parlamento Israelí. También ha sido
Investigador ayudante en la Universidad de Stanford, en OISE, Toronto, en el Instituto de
Educación de la London University, así como también en la Universidad de Melbourne (Australia).
Enseñó durante cuatro años en Universidad de Verano de Harvard. En los años 1994-1996 fue
Presidente de la Sociedad Internacional de Planificadores de Educación (ISEP). Durante diez años,
el profesor Inbar ha sido el editor de la revista científica “Dapim” focalizada en investigación
educativa y formación de maestros. Fue el responsable de diseñar en 2006 el Departamento de
Educación en el Van Leer Jerusalem Institute junto con Nurit Herman-Almoznino, Departamento a
su cargo hasta 2013.