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Universidad ECCI
Profesional en Lenguas Modernas

Investigación Aplicada

Humanos: Capacidad Cognitiva y Evolución

Camilo Andrés Ferro Suárez

Laura Sofía Carreño Ríos

Lic. Eduard Rodríguez Valderrama

Bogotá, D.C., 03 de septiembre de 2019


Humanos: capacidad cognitiva y evolución

A lo largo de la historia, los seres humanos se han caracterizado por estar dotados de cierta
superioridad en comparación con los demás seres de la naturaleza, pues, si bien todos los
animales son capaces de adoptar determinados comportamientos que se han atribuido a la
experiencia y el instinto que como tal poseen, en el caso de los humanos, su desarrollo cognitivo
es intrínsecamente superior toda vez que, desde sus orígenes, estos han dejado claros rastros
de su diferencial capacidad de obtención de conocimiento, ya definido como la facultad que
posee el ser humano para comprender la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas a través
de la razón. Metódicamente, los seres humanos han logrado emplear dicha facultad para llegar
a lo que hace años no podía, de ninguna manera, concebirse. Pero, si el ser humano siempre ha
sido el mismo, ¿por qué le tomó miles de años desarrollar la capacidad cognitiva suficiente
para pensar de manera razonable, creativa e inteligente?

Bien, la teoría de la evolución podría responder el cuestionamiento anteriormente


planteado y dar por terminado el presente escrito. Sin embargo, no es posible dejar de lado la
teoría creacionista, entendiendo que su existencia se debe también a años de estudio de grandes
intelectos como Henry Madison Morris, quien, a través de la Sociedad de Investigación de la
Creación fundada por él, dio por sentado que el relato bíblico era verídico y completamente
plausible (IES Floridablanca, 2012). Entonces, según la biblia, Dios creó a los seres humanos
a su imagen, es decir, que muchos de sus atributos fueron implantados en ellos desde el mismo
día que fueron creados; lo que continúa dejando sin respuesta a la pregunta problema.

Aun así, es importante tener presente que ambas teorías parten de casualidades para
explicar y sustentar la relación causa-efecto que cimienta la base de sus respuestas a preguntas
existenciales propuestas a lo largo de la historia y para interpretar posibles motivos del porqué
el ser humano se comprende como un individuo racional, social, inteligente, creativo, creador
y capaz de manejar sistemas lingüísticos, dominador de la naturaleza a través de tecnología y
ciencia, entre otras cuestiones que centran al hombre como objeto de estudio de ambas
creencias.

Por un lado, se sabe que la teoría creacionista propone en resumidas palabras que todo
lo existente proviene de una creación divina. Ahora bien, respecto al evolucionismo, se propone
la idea de que el desarrollo progresivo de las diferentes áreas del conocimiento humano son el
producto de miles de años de transformaciones corporales en el hombre. Sin embargo, en el
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libro Arqueología de la Mente: Orígenes del arte, de la religión y de la ciencia Steven Mithens
(1998) señala que “los neandertales (hace entre 200.000 y 30.000 años) tenían un cerebro tan
grande como el nuestro, y sin embargo su cultura se mantuvo a niveles sumamente limitados:
sin arte, sin tecnología compleja y, seguramente, sin actividad religiosa” (p. 17). De este modo,
es posible afirmar que, a pesar de que el hombre neandertal contaba con características físicas
y fisiológicas similares a las del ser humano moderno, haciendo hincapié en el hecho de que su
masa cerebral era de igual tamaño y que su capacidad encefálica era incluso mayor a la de un
individuo actual, con una media de 1.518 cm3, no logró desarrollar características conductuales
ni capacidades mentales de la misma manera que el homo sapiens sapiens.

Adicionalmente, dentro del mismo ejemplar se menciona el hecho de que la


transformación conductual del ser humano, tal como se conoce hoy en día, sucedió mucho
tiempo después de que el volumen cerebral alcanzara su tamaño actual, pues se asocia
directamente con dos explosiones culturales en las que surgieron las primeras expresiones de
tecnología, arte, religión, procesos y técnicas de cosecha y domesticación de animales para la
convivencia con humanos, momentos que tuvieron lugar hace menos de 65.000 años.

Por lo tanto, es cuestionable la aserción evolucionista, en la medida que es evidente


que dichas explosiones culturales surgieron de repente en un momento de la historia que no
presentaba mayores transformaciones corporales para los humanos. No obstante, es innegable
el hecho de que mediante evidencia arqueológica, se ha trazado una cronología que permite
comprobar que el ser humano ha evolucionado con la finalidad de adaptarse a su entorno y es,
justamente esa, una de las principales razones que han mantenido viva la especie a través de la
historia. En este orden de ideas, se pone sobre la mesa que si bien la teoría evolucionista niega
rotundamente los ideales creacionistas respecto a la aparición de las capacidades de los
individuos en un momento no determinado, algunas de sus afirmaciones carecen también de la
identificación de una razón y tiempo específicos.

A través de lo anteriormente expuesto, es posible notar que tanto la teoría creacionista


como la evolucionista están dotadas de importantes cimientos que las hacen válidas ante una
concepción imparcial e incluso, ante la mirada de algunos de los defensores de una u otra. Es
por eso que, ante los indeterminados cuestionamientos acerca de la existencia del hombre, nace
la creencia del creacionismo evolutivo, cuyo fundamento se basa en que la biblia, o el libro
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sagrado de la religión cristiana, contiene los datos históricos reales acerca de la creación del
hombre, pero del mismo modo supone toda importancia en la ciencia, como la forma de
entender el mundo tras la concepción creacionista y, defendiendo dos ideas básicas, a saber,
que Dios creó todas las cosas y que la evolución es la explicación científica más acertada con
la que en la actualidad se cuenta para llegar a la explicación de la vida diversificada, pero sobre
todo inteligente, que hoy por hoy se conoce, lo que en resumen sugiere que la ciencia provee
las herramientas más poderosas para investigar la creación.

Así, se llega a una cercana concordancia con lo expuesto en el artículo desarrollado


por Augusto Ramírez (2009) La teoría del conocimiento en investigación científica: una visión
actual en el que señala que “la mitología configura el inicio del desarrollo del conocimiento y,
vista con ojos actuales, puede resultar acientífica; pero, es imposible negar su influencia en el
camino del hombre hacia el conocimiento” (p. 220). En ese sentido, más que la estimación
mitológica, la creencia de que todos los procesos naturales de la existencia humana son
efectuados por un ser divino con el fin de llevar a cabo sus propósitos, es aquello que se
defiende desde una perspectiva creacionista evolutiva, siendo esta la respuesta al interrogante
problema. La existencia del hombre está regida por ámbitos evolutivos que han permitido su
concepción actual, bajo la disposición del creador, quien a través de la historia de la humanidad
ha permitido su evolución y alcance de los grandes avances mundiales.

En conclusión, los cientos y miles de años de estudio desde diferentes perspectivas han
brindado una variedad de argumentos a partir de los que se pretende dar una explicación
acertada a preguntas como la ya planteada al principio del documento. Sin embargo, la
existencia de una única y rotunda verdad contradice lo que ya establece el relativismo, que
según Ramírez (2009), sostiene que todo conocimiento es relativo y se opone a cualquier
absoluto. Es decir que, en definitiva, la creencia de ser poseedor de la verdad absoluta llega a
ser contraproducente para las diferentes teorías en solitud. Así las cosas, a través del
creacionismo evolutivo se logra una perspectiva más amplia de lo que puede, de algún modo,
llegar a constituirse como la explicación más cercana a la realidad del porqué el ser humano es
y seguirá siendo, con todas sus capacidades ya descritas, el ser de la creación capaz de razonar
y evolucionar hasta el punto al que ha llegado. Lo anterior, en consideración de la adopción de
una creencia en la evolución y en todo lo que ya mediante estudios de hecho se ha identificado,
sin dejar de lado el instinto que acerca al ser humano hacia una deidad que a través de la
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cronología ha puesto en acción todas las capacidades del hombre valiéndose de un desarrollo
evolutivo, que pone de manifiesto que no se llega a la respuesta, sin la consideración
perfectamente híbrida de estas dos teorías.

Referencias

IES Floridablanca. (2012). Teorías Creacionista y Evolucionistas. Colombia. Recuperado el


29 de agosto de 2019, de: https://es.slideshare.net/cmcontemporaneo/teoras-creacionistas-y-
evolucionistas

Mithen, S. (1998). Arqueología de la Mente: Orígenes del arte, de la religión y de la ciencia


(Maria José Aubet, trad.). Barcelona, España: Grijalbo Mondadori. (Obra original publicada
en 1996). Recuperado el 29 de agosto de 2019, de: http://api.ning.com/files/q-
fyqLxW0E6RmDh4ERkpFvVRhm6ff3Ak6ty4cMPSQOj2VTS8KJ5gKJsiC0EbeJ8NvYQg-
GRMgNyJZCgX27pSL7VP10fpBvjI/Mithen_Steven__Arqueologia_de_la_mente.pdf

Pérez, A. (2012). Apologética Cristiana. Recuperado el 29 de agosto de 2019, de:


https://www.slideshare.net/rubysaez/13-lateoriadelaevolucion

GotQuestions. (s.f.). ¿Cuál es la naturaleza humana? ¿Qué dice la Biblia acerca de la


naturaleza humana?. Recuperado el 29 de agosto de 2019, de:
https://www.gotquestions.org/Espanol/naturaleza-humana.html

Biologos. (2019). What is Evolutionary Creation? Recuperado el 29 de agosto de 2019, de:


https://biologos.org/common-questions/what-is-evolutionary-creation

Ramírez, A. (2009). La teoría del conocimiento en investigación científica: una visión actual.
Cajamarca, Perú. 217-224.

Biologos. (2019). On what grounds can one claim that the Christian God is the creator?
Recuperado el 29 de agosto de 2019, de: https://biologos.org/common-questions/on-what-
grounds-can-one-claim-that-the-christian-god-is-the-creator