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IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN SOCIOEMOCIONAL.

Los procesos de aprendizaje son procesos extremadamente complejos debido a ser


el resultado de múltiples causas que se articulan en un solo producto. Sin embargo,
estas causas son fundamentalmente de dos órdenes: cognitivo y emocional. A pesar
de esto, el modelo educativo imperante, en general tiende a ignorar o minimizar los
aspectos emocionales y en la medida que el educando asciende dentro del mismo,
éstos son cada vez menos tomados en cuenta. Sin embargo, como resultado de la
revolución educativa generada a partir del surgimiento del constructivismo y el
impacto de la teoría de las inteligencias múltiples, se ha abierto un nuevo debate en
pedagogía que incluye el papel de las emociones como uno de los aspectos
fundamentales a ser considerados en la formación integral del educando.

Las emociones predisponen a los individuos a una respuesta organizada en calidad


de valoración primaria (Bisquerra, 2001), esta respuesta puede llegar a ser
controlada como producto de una educación emocional, lo que significa poder
ejercer control sobre la conducta que se manifiesta, pero no sobre la emoción en sí
misma, puesto que las emociones son involuntarias, en tanto las conductas son el
producto de las decisiones tomadas por el individuo (Casassus, 2006).

Esto significa que, las emociones son eventos o fenómenos de carácter biológico y
cognitivo, que tienen sentido en términos sociales. Se pueden clasificar en positivas
cuando van acompañadas de sentimientos placenteros y significan que la situación
es beneficiosa, como lo son la felicidad y el amor; negativas cuando van
acompañadas de sentimientos desagradables y se percibe la situación como una
amenaza, entre las que se encuentran el miedo, la ansiedad, la ira, hostilidad, la
tristeza, el asco, o neutras cuando no van acompañadas de ningún sentimiento,
entre las que se encuentra la esperanza y la sorpresa (Casassus, 2006). Las
emociones se clasifican además según la respuesta que brinda el sujeto como de
alta o baja energía, por último, es importante destacar que es posible que se
manifiesten distintas emociones a la vez (Santrock, 2002).
La persona otorga una significación a un evento, por medio de sus emociones, es
decir, la emoción es un recurso por el cual, el individuo procura expresar el
significado que le otorga a un estímulo aceptado, lo que implica que las emociones
remiten a lo que significan, y en su caso incluyen el significado que se le da a la
totalidad de las relaciones de la realidad humana, a las relaciones con las demás
personas y con el mundo. De ahí que se pueda considerar que una emoción es
precisamente una “toma de conciencia del ser humano”, que abarca sus diferentes
dimensiones bio-psico-sociales, de lo anterior, la conducta racional y la conducta
emocional no deben ser vistas como elementos opuestos dado que constituyen dos
componentes de la personalidad.

Por tanto, la educación de la afectividad y las emociones debe ser considerada


como una condición primaria para el despliegue de la personalidad (Martínez-Otero,
2007, a), por cuanto constituye parte de un proceso continuo y permanente para
lograr el desenvolvimiento de las competencias emocionales como elementos
fundamentales, para lograr el desarrollo integral de la persona, posibilitándole al
individuo capacitarse para mejorar su calidad de vida, su capacidad de
comunicación, aprender a resolver conflictos, tomar decisiones, planificar su vida,
elevar su autoestima, incrementar su capacidad de flujo, y sobre todo, desarrollar
una actitud positiva ante la vida (Bisquerra, 2005).

Los propósitos generales que sugiere el documento de Aprendizajes Clave de la


SEP para la educación socioemocionales, son:

1. Lograr el autoconocimiento a partir de la exploración de las motivaciones,


necesidades, pensamientos y emociones propias, así como su efecto en la conducta
y en los vínculos que se establecen con otros y con el entorno.

2. Aprender a autorregular las emociones y generar las destrezas necesarias para


solucionar conflictos de forma pacífica, a partir de la anticipación y la mediación
como estrategias para aprender a convivir en la inclusión y el aprecio por la
diversidad.
3. Comprender al otro de manera empática y establecer relaciones interpersonales
de atención y cuidado por los demás, mirando más allá de uno mismo.

4. Fortalecer la autoconfianza y la capacidad de elegir a partir de la toma de


decisiones fundamentadas.

5. Aprender a escuchar y a respetar las ideas de los otros, tanto en lo individual


como en lo colectivo, para construir un ambiente de trabajo colaborativo.

6. Cultivar una actitud responsable, positiva y optimista, y una percepción de


autoeficacia tal que le permita al estudiante mantener la motivación para
desempeñarse con éxito en sus actividades cotidianas.

7. Desarrollar la capacidad de resiliencia para enfrentar las adversidades y salir de


ellas fortalecidos.

8. Minimizar la vulnerabilidad y prevenir el consumo de drogas, los embarazos no


deseados, la deserción escolar, el estrés, la ansiedad, la depresión, la violencia y el
suicidio, entre otros.

Hoy sabemos por los resultados de las neurociencias, la genética y la psicología del
desarrollo, que el movimiento y la potenciación sensorio-motora y físico- muscular
influyen- especialmente en la edad temprana- de manera notoria en la evolución y
plasticidad del cerebro y sus procesos mentales de pensamiento y conciencia; y a
su vez, la potenciación de la mente y sus capacidades inteligentes y creadoras
hacen posible el despliegue onírico y volitivo, obteniendo máximos rendimientos del
movimiento corporal, de destreza física y fuerza muscular , sólo posibles cuando
cuerpo y mente actúan integrados, energizándose mutuamente.

De aquí que la formación educativa por medio de las emociones tenga como base
y fundamento la unidad activa cuerpo-mente. Por lo dicho, toda formación educativa
se dirige a desarrollar las capacidades sensorio-motoras y volitivas, intelectuales
cognitivas, ideológico valorativas y productivas transformadoras; todas ellas
suponen desempeños y acciones específicas de la persona, en lo posible,
interactuando armónicamente, a pesar de su diversidad y diferencia, en un todo
estructural y vital.
Por último, dado que la educación debe ser un proceso integral, donde cognición y
emoción constituyen un todo, estos dos componentes del proceso educativo no
deben ser vistos como los extremos de un intervalo que define la vida de las
personas, sus conductas o comportamientos. La cognición y la emoción constituyen
un todo dialéctico, de manera tal que la modificación de uno irremediablemente
influye en el otro y en el todo del que forman parte. Por ello en el aula muchas veces
el aprender depende más de la emoción que de la razón con que se trabajan los
objetivos del aprendizaje, y se actúa sobre los mismos. Todo esto nos conduce a
señalar que, si se gana el corazón del alumno o de la alumna, el aprendizaje está
prácticamente asegurado.
ESCUELA NORMAL DE ATLACOMULCO
“PROFESORA EVANGELINA
ALCÁNTARA DÍAZ”

Importancia de la
Educación
Socioemocional (ESE).

DOCENTE EN FORMACIÓN: ERIK NOVERÓN BARTOLO.

GRADO: 1° GRUPO: LEAEES.