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Casa Kike

Introducción

Combinando viejas técnicas indígenas en la utilización de la madera, como los


encastres, así como nuevas tecnologías y diseño, el estudio inglés Gianni Botsford
Architects levantó esta vivienda estudio en forma de paralelepípedo, en un plazo
de cuatro meses, durante el 2006.

En 2008 esta casa fue galardonada con el Premio Lubetkin, galardón dirigido a la
mejor obra arquitectónica fuera de la Unión Europea.
El premio incluye solamente a arquitectos británicos miembros de la RIBA que han
construido alguna obra fuera de la UE.

Aunque el nombre del propietario es Keith Botsford, padre del arquitecto, la casa
lleva el nombre de Kike, porque es por ese nombre que le conocen los vecinos del
lugar.

Situación

El sitio escogido para levantar esta particular construcción fue Cahuita, en la


provincia de Limón, a 42 kilómetros al sur de Puerto Limón, uno de los puertos
más importantes de Costa Rica, a orillas del mar del Caribe.

Concepto

El eje principal en la concepción del proyecto fue la necesidad de albergar los


17.000 volúmenes que colecciona el propietario, que es escritor, y al mismo
tiempo también tendría que servir de espacio para el disfrute de la música.

Descripción
Es una construcción que aunque difiere de las típicas construcciones caribeñas,
se integra con el entorno, tanto visual como ambientalmente.

Ambos pabellones están sostenidos por pilotes que se entierran dos metros en el
suelo y que constituyen una forma de ventilar la casa y protegerla de las
inundaciones.

Las celosías están diseñadas de manera que el viento fluya según la brisa del
mar, ubicado al frente de este pabellón.

Los techos de los dos pabellones están también diseñados con base en la forma
geométrica del paralelogramo.
El arquitecto estudió los movimientos solares para ubicar la casa de modo que se
calentara lo menos posible según la ubicación de los árboles y le dio a los techos
un desnivel de entre dos y tres centímetros para que la lluvia caiga siempre al
mismo lado.

Entre los dos pabellones se edificó un puente, pues el escritor Botsford le pidió a
su hijo que no se eliminara ningún árbol del terreno. Esta es la razón principal por
la que el arquitecto Gianni dividió la casa en dos pabellones.

Espacios

La Casa Kike está compuesta por dos pabellones unidos por un puente en un área
total de 280 metros cuadrados.

El patrón común de la construcción es el paralelogramo, figura que constituye la


forma de los pabellones, el techo y el escritorio.

El pabellón principal es un gran salón utilizado como biblioteca y espacio para el


escritor, es el de mayor superficie y tiene vistas al mar.

El segundo pabellón, aunque reflejo del primero, es más pequeño, dos tercios de
la superficie del otro y alberga otra biblioteca más pequeña, las habitaciones, el
baño y una terraza. Sus vistas son hacia el bosque.
Estructura

Los pabellones están compuestos por una estructura de madera procedente de


fuentes locales, asentadas sobre una base de cemento y elevada del suelo.

Las vigas de la cubierta cubren una luz de 10 metros con un canto de 35,5
centímetros, de este modo evitan columnas verticales en el interior.

Los techos de un agua se elevan hacia el lado del mar.

Materiales

Las paredes de la casa se diseñaron en forma de paralelogramo con madera


laurel y la piel externa de zinc cubriendo completamente los laterales de la casa.
Debajo de esta “piel” Botsford creó un sistema de ventilación mediante una pared
hueca por la que circula aire y evita que el calor externo se irradie en el interior de
la residencia.

Los ventanales son otro elemento importante en la ventilación. Están formados


por celosías de vidrio colocadas para controlar el movimiento del aire por el
espacio y ofrecer una exquisita calidad de luz interna.

Los pilotes de 1,20 metros que elevan la construcción son de madera cachá al
igual que el pavimento del pabellón principal, madera autóctona apreciada por sus
dureza y resistencia a la humedad y a las termitas.

El pavimento del pabellón pequeño es de madera surá y las vigas de la cubierta


son de madera de níspero.
Newen Ruka
El comité NEWEN RUKA (casa de fuerza) está constituido por
24 familias, en su mayoría de origen mapuche-huilliche, pero
también integrado por rapa nui y chilenos. Un asentamiento
territorial definitivo favorecería a la organización comunitaria
de la creación, mantención y valorización de espacios
comunes en la recuperación de la quebrada y que se
concretan en espacios de aguas naturales, un proyecto de
forestación con flora nativa para preservar el ámbito
ecológico de la quebrada y huertos de cultivos, además de un
centro comunitario de acogida mapuche y una cancha de
Palín (chueca).

Este proyecto fue presentado al Fondo Solidario de


Vivienda, siendo seleccionado como un caso de
proyecto participativo de la comunidad en la
configuración de su propio modo de habitar.

Proyecto Participativo
El proyecto fue realizado conjuntamente entre los
equipos profesionales de bordeURBANO y la
comunidad, destacándose la alta participación y
motivación especialmente de las mujeres y niños. La
construcción también ha contado con participación de
la comunidad en los fines de semana en que colaboran
en tareas anexas como cierros, excavaciones, etc., como
manera lograr una mayor identificación y cariño con lo
que sus propias manos ayudan a construir.

Proyecto del Conjunto


Dado el modo comunitario de su organización
ancestral, se plantea un espacio en que se conjugan la
recuperación de quebradas como espacio de cultivo
común, el acercamiento a sus tradiciones a través de
espacios rituales y juegos propios. La unidad de
habitaciones, dado su inserción en la legalidad, se
configura como un lote en condominio tipo A, donde la
vivienda se coloca levemente en el suelo con mínimos
movimientos de tierra, respetando la orientación Este –
Oeste (nacimiento y declinación de la vida) para la
vivienda, en una manera de instalarse que produzca un
crecimiento hacia abajo, como manera de minimizar los
costos de la ampliación.

Vivienda
Dada la mínima intervención sobre el suelo y por sus
elementos significativos se elige con el Comité el uso
de la madera. Se funda aisladamente sobre poyos de
H.A. y se construye una estructura de pilares y vigas
donde se asienta la vivienda en su primera etapa.
Hotel Palafito del Mar /
Ortuzar Gebauer Arquitectos
Descripción enviada por el equipo del proyecto. El
barrio de palafitos Pedro Montt, en la ciudad
deCastro, Chiloé, es uno de los barrios más antiguos
y característicos de la ciudad, la isla grande, como
también de Chile, una suerte de toma sobre el mar,
en donde no existe normativa, solo los códigos
internos de una comunidad que se ha dispuesto por
años sobre el borde costero, sobre el mar,
manifestando de paso, un modo de habitar, una
cultura.
La ciudad de Castro presenta a gran velocidad cambios, muchos de ellos
relacionados al turismo y con ello, este barrio palafitico, comienza a esbozarse como
uno de los puntos más atractivos para quienes visitan la isla de Chiloé. Diferentes
emprendimientos privados asociados al turismo revitalizan con fuerza un barrio
degradado, exonerado y marginal, para ojos y autoridades locales, que se contradice
con su, fuerza y encantamiento, el cual, atrae a múltiples viajeros de numerosas
partes del mundo, con una mirada desprejuiciada a una identidad cultural.

ISLA PASIÓN

Iniciativas de privados permiten que muchas de estas


construcciones hoy en día en abandono o en
profundo deterioro, se puedan reutilizar, recuperando
o reconvirtiéndose, en donde conviven, el barrio
tradicional, los hostels y los viajeros de paso.
Esta situación ha producido, un fenómeno de orden
sociológico que hemos visto en el transcurso de un
par de años, una vez concluida la obra, una
singular “auto revitalización”, de su gente a su barrio.
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Este fenómeno, que quizás ya hemos visto en otros


lugares particulares de Chile, como por ejemplo
Valparaíso, de forma tangencial y fuera de apoyos
estatales, ha creado a ojos de esta comunidad una
reconsideración de su espacio propio, al cual siempre
vieron como marginal y pobre, y con ello, el cuidado
del espacio común y del espacio propio, su vivienda,
por el respeto de personas externas a su medio.
El encargo del proyecto consistió por requerimiento
del propietario, proyectar un hotel boutique, que
fuese una experiencia de vivir Chiloé, conservando el
espacio del antiguo palafito, en donde todos los
dormitorios tuviesen vista al estero de Castro, y en
donde las mareas estuviesen siempre presentes en
cada rincón del proyecto. Es importante mencionar,
que en Chiloé las mareas bajan y suben
drásticamente y como tal, la arquitectura debe dar
cuenta de ese fenómeno.
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Es así que la propuesta y valiendo el encargo en


juego, surge la idea de hacer un palafito compuesto
por desiguales palafitos, que en su total componen
un paisaje unitario, pero disperso y dispuesto entorno
a la vida junto al mar, y de la composición collage
que forman en su sumatoria, diversos coloridos,
formas y texturas, propias de su entorno.

Un recorrido central nutrida de una lucarna lineal,


alimenta los distintos recintos que se organizan
linealmente, cruzando consecutivamente los
distintos “umbrales del mar”, que es desde donde uno
observa la marea desde el interior del palafito, para
concluir finalmente en el principio del proyecto, un
estar común, junto al fuego, de acogimiento a sus
huéspedes, para el encuentro de los canales y la
cultura Chiloé.