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TABLA DE CONTENIDO

1. HISTORIA DE COLOMBIA

1.1 HISTORIA PRECOLOMBINA DE COLOMBIA

1.1.1 ETAPAS ARQUEOLÓGICAS PRECOLOMBINAS DE COLOMBIA

1.1.2 CULTURAS PRECOLOMBINAS DE COLOMBIA

1.2 CONQUISTA DE COLOMBIA – CONQUISTA DEL TERRITORIO

1.3 INDEPENDENCIA DE COLOMBIA

1.3.1 PERIODO DE LA PATRIA BOBA EN COLOMBIA

1.4 LA REPÚBLICA DE COLOMBIA

1.4.1 20 DE JULIO DE 1810 - INDEPENDENCIA DE COLOMBIA

1.4.2 ACTA DE INDEPENDENCIA DE COLOMBIA

1.4.3 BATALLA DEL PANTANO DE VARGAS – COLOMBIA

1.4.4 BATALLA DE BOYACÁ 7 DE AGOSTO DE 1819 - COLOMBIA


Historia De Colombia

La república de Colombia es una nación relativamente nueva, cuenta con menos de 200 años de historia como
republica y al igual que el resto del continente americano, sus orígenes como estado se remontan a solo un poco más
de cinco siglos. Sin embargo, a pesar de su corta existencia como nación, son varios los sucesos significativos que se
han presentado; en esta sección encontrarás información sobre la historia de Colombia partiendo desde la época
precolombina hasta nuestros tiempos.

Historia precolombina de Colombia

Hasta hace poco se suponía que en la Etapa Formativa Cultural americana las expresiones más precoces de cultura
debieron darse en territorios de Mesoamérica, hasta producir las civilizaciones maya, olmeca, tolteca, zapoteca y
teothiuacana, a las cuales sobrevinieron los Aztecas. O quizás en el Perú, donde se generaron las igualmente
conocidas de Chavin, Paracas, Mochica, Nazca y Huari- Tiahuanacu, que derivaron en los Incas. Ambos procesos,
entre quinientos años A.C. y el primer milenio de la era cristiana
Hoy se sabe que la primera agricultura intensiva vinculada a asentamientos estables tuvo su verdadero origen en la
selva amazónica, y de allí partió por el año 4.000 a.C. hacia la costas. En Ecuador se han hallado rastros de más de
3.000 años dejados por aldeas mayores a dos mil habitantes, que ya entonces se dedicaban a cultivar yuca y maíz,
muchísimo antes que en Méjico o en el altiplano andino.

En la Costa Atlántica colombiana ( Monsú y Puerto Hormiga) también hay indicios equivalentes de comunidades
dedicadas a la recolección de moluscos en el cuarto milenio a.C. Los yacimientos de Puerto Hormiga abundan en
objetos de piedra, fogones, depósitos de conchas, huesos y muestras cerámicas análogas a las de Valdivia, Ecuador,
las últimas de las cuales se atribuyeron en un comienzo a origen japonés, pero que luego una y otra se han
relacionado con hallazgos cerámicos vecinos más remotos.

La investigación se extiende por secuencia bien documentada ( Canapote, Barlovento), primero en la Costa caribe,
después en la vertiente del Magdalena ( Malambo, 1.120 a. C.), perteneciente esta última a una comunidad sedentaria
más desarrollada, donde se da comienzo de la remonta de los ríos hacia el interior. Mucho más tarde, Momil y otros
yacimientos presentan orfebrería y algunos rasgos comunes con cerámica mesoamericana, que originalmente
parecen haber partido de aquí hacia allá y no al revés. Esa semejanza vuelve a aparecer en las primitivas culturas del
Pacífico (Tumaco, Río Mira), adonde sí pueden haber llegado migraciones de origen maya en el último milenio.

Pero si habláramos de presencia humana en el territorio anteriores al horizonte formativo cultural, las más antiguas
muestras del Paleo-indio en Colombia proceden de El Abra, muy cerca a Bogotá, y corresponden a 10.450 años a.C.
Se encuentran en abrigos rocosos formados por un lago que ocupó la Sabana hace 30.000 años. Otros yacimientos
( Tibitó, Tequendama, entre 6.000 y 11.700 años) contienen muestras de la megafauna del pleistoceno - caballo
americano, mastodontes - y entierros humanos.

En Suramérica hay algunos rastros más antiguos que El Abra, y más antiguos todavía se registran en América del
Norte, comoquiera que el primitivo poblamiento proviene de allí y se extiende al menos a 35.000 años, cuando se
abrió el paso de Asia a América por la zona de Beringia, a través de los puentes secos dejados por el mar en los
períodos interglaciares.

Regresando a la memoria cultural precolombina, las primeras formas de sociedad tribal asentadas en la costa y en los
ríos dieron un vuelco con el aparecimiento de los "cacicazgos" y las estructuras jerarquizadas de poder, hacia el último
milenio a.C.. Entonces viene una etapa colonizadora de las vertientes montañosas; la adopción generalizada del maíz;
la ocupación extendida del territorio; los asentamientos con algún nivel de infraestructura; el descubrimiento y práctica
de tecnologías de producción, de urbanismo y de comunicación; el comercio de trueque y algunas formas de
conocimiento científico-matemático- astronómico.

De este proceso sobresalen los Panzenúes, grupos tribales de las zonas inundables en los deltas de los ríos Sinú y
San Jorge, los cuales dominaban técnicas de drenaje y cultivos estaciónales hace ya dos mil años. Y otras dos
culturas aún más refinadas, desaparecidas ya para los tiempos históricos: San Agustín y Tierradentro.
En el plano político se empiezan a dar simultáneamente las "federaciones de aldeas", con lo cual se acaban por
diferenciar hacia el primer milenio de nuestra era - y así se mantenían por el tiempo de la llegada de los españoles -,
dos grandes culturas en proceso de formación de "estados": la Muisca, en el altiplano cundi-boyacense; y la Tayrona,
en la Sierra Nevada de Santa Marta. En el espectro general, el medio aborigen fue desarrollando seis grandes familias
lingüísticas:

Chibcha, en el centro, Urabá y Sierra Nevada


Caribe, en las costas y las vertientes fluviales
Arawak, en la vertiente amazónica y la Guajira
Maya, hacia el sur del litoral Pacífico
Quechua-aymara, en el sur occidente (Nariño-Cauca), y
Tupí-guaraní, en ciertas riberas orientales

Al comienzo de la Conquista, aparte de los muiscas y los tayronas ya mencionados, había por lo menos una docena
de otros grupos, el mayor de los cuales fueron los "caribes", situados al norte y en las vertientes de los ríos. En su
inmensa mayoría fueron aniquilados en el proceso. Se les atribuyen estadios de civilización mucho más atrasados que
muiscas y tayronas, lo cual es tal vez válido respecto a su desarrollo político-social, pero no tanto en cuanto a su arte:
quimbayas, sinúes, calimas, tolimas y otros grupos, dejaron cerámica y orfebrería insuperables.

Contribuyó a su exterminio el espíritu guerrero, su poca vocación de servidumbre, la menor nucleación y escasa
organización política para negociar, el nomadismo en algunos casos y la hostilidad ancestral entre unos grupos y
otros, bien aprovechada por el conquistador.

A ello se sumaba la mayor desprotección de ciertas etnias frente a las enfermedades introducidas por los europeos; y
la escasa aplicación de las Leyes de Indias (que fueron muy afirmativas en la defensa de las comunidades indígenas),
allí donde no había una vigilancia muy directa de las autoridades coloniales. El caso extremo es el de los caribes, que
fueron desde siempre acusados de canibalismo (y de allí su nombre), buen pretexto para cazarlos y esclavizarlos sin
escrúpulos teológicos ni objeciones civiles.

En otro contexto empezaba a consolidarse también una incipiente cultura tributaria del Incario al extremo sur del país.
El expansionismo de los Incas hacia el norte del Perú, iniciado por Pachacútec, había dominado Ecuador y el sur de
Colombia casi al tiempo con la venida de Colón. Algo más tarde, al dividirse el Imperio por el enfrentamiento de
Huáscar - con sede en el Cuzco- , contra Atahualpa - instalado en las tierras recién conquistadas -, Pizarro atizó
astutamente las rencillas entre los dos Incas hermanos y pescó en el río revuelto de una guerra civil, que involucró la
parte sur de Colombia
Etapas arqueológicas precolombinas de Colombia

Los pueblos indígenas son en su origen anteriores a la conformación del Estado Nacional. La antigüedad de la
ocupación americana de los pueblos originarios es todavía tema de estudio e investigación, sin embargo se ha
aceptado para América un poblamiento cuyas evidencias arqueológicas se remontan a 30.000 años antes de la era
presente.

Los pueblos originarios llegaron al territorio americano del norte y del sur del continente, de migraciones oceánicas
promovidas por los cambios climáticos de la ultima glaciación. Muchos de ellos se mezclaron con otros pueblos o
desaparecieron dejando huellas que hoy se conservan como un patrimonio arqueológico de los pueblos indígenas y
de la Nación.

En el territorio de los que hoy es Colombia estos primeros habitantes desarrollaron hacia los 14.000-12.000 AC
sistemas de vida móvil basados en la caza y la recolección, sistemas que miles de años después ante la extinción de
la megafauna, se transformarían a la explotación de medio ambientes costeros, a la adopción de la agricultura y de la
residencia sedentaria. A finales del último milenio AC la vida de los antiguos pobladores contaba con un marcado
desarrollo cerámico y agrícola orientado hacia los cultivos de maíz y yuca, mostrando nuevas tendencias de
poblamiento (hacia las laderas de las cordilleras), sí como profundas transformaciones en su sistema económico,
político y social.

Hacia los primeros siglos de la era cristiana, Colombia se convirtió en escenario de la interacción de numerosas
sociedades cacicales con un marcado acento regional. Algunas de estas sociedades de las que perduran piezas de
alfarería, orfebrería, recintos ceremoniales y obra hidráulicas, entre otros elementos de la cultura material, alcanzaron
una avanzada organización política y social como lo muestra el caso de los grupos Tairona y Muisca.
Simultáneamente, cientos de cacicazgos autónomos se distribuían por la amplia geografía de la Costa Atlántica, Los
Andes y valles interandinos, mientras en las tierras bajas de la Orinoquia, la Amazonia y el Pacífico vivían
comunidades de horticultores, cazadores y pescadores con patrones de vida y de subsistencia diferentes.

La arqueología ha clasificado el pasado aborigen en tres períodos, y en algunos casos, y para algunas regiones de
América en seis. Esta categorización, que tiene las limitaciones propias de toda explicación evolucionista muestra de
todas maneras la complejidad e importancia de estas ocupaciones humanas que antecedieron a la de los pueblos
amerindios de la actualidad y que de alguna manera modelaron los paisajes de la Colombia de hoy, y cuyo legado
histórico, cultural y económico, no se puede ignorar

El Paleoindio .

Época en la cual los antiguos habitantes del continente llevaban una vida nómada, cazaban, inclusive grandes
mamíferos de las zonas frías, utilizando puntas de proyectil labradas en piedra y recolectaban frutos silvestres.

En Colombia hay evidencias arqueológicas que datan de los 14.000 y 16.000 años a.p. El Paleoíndio apenas
comienza a conocerse. Correal y Van der Hammen en 1967 en El Abra, Zipaquirá, Cundinamarca, encontraron un
yacimiento de herramientas y objetos del Paleoindio de aproximadamente 12.460 años. En 1970 hallaron en Soacha,
en la Hacienda Tequendama restos humanos de más de 10.000 años

El Arcaico

Suceden importantes cambios en el clima; el nomadismo tiene períodos estacionales y las gentes se establecen en
las costas y valles a orillas de los ríos. Se hace más intensa la recolección de frutos silvestres y de moluscos. Se
amplia la división social por sexo y edad para el cumplimiento de actividades especializadas relacionadas con la caza,
la pesca y la recolección. Los antiguos habitantes, de este período dejaron evidencia de su modo de vivir en los
llamados conchales, cúmulos de restos de conchas entre los que se hallan restos de herramientas de hueso y piedra.
En Colombia el conchal más antiguo encontrado hasta el momento es el de Puerto Hormiga, a orillas del Canal del
Dique, en el Departamento de Bolívar que data del año 3000 a.p. y que presenta fragmentos cerámicos, uno de los
más antiguos de América.
En las zonas bajas de selva tropical grupos pequeños y autónomos de cazadores, recolectores y agricultores
nómades, hace mas de mil años ocuparon las riberas de numerosos ríos de la Amazonia, la Orinoquia y la Región del
Pacífico. Para autores como Lathrap (1970) el poblamiento amazónico fue el resultado de una expansión originada
desde la costa en la desembocadura y llanura aluvial del río Amazonas 3000 años antes de la era presente

El Formativo
Es un período muy complejo que abarca desde el año 2000 a.p. hasta el siglo XVI de la era presente. En este período
hay un desarrollo de la agricultura, la metalurgia y la cerámica.

En el Formativo Inferior aparece la cerámica utilitaria; se da una organización social más compleja, posiblemente de
tipo clanil, y se presentan algunas comunidades relativamente estables de horticultores. En Colombia el Formativo
Inferior tuvo un desarrollo particular en la Costa Atlántica -Malambo, 1120 a.p, Momil -. En esta época se domestica y
cultiva la yuca y se desarrolla la cacería. En Momil, en sus fase II, hace 1500 años aparece el cultivo del maíz.

En el Formativo Medio existen ya grupos sedentarios dedicados a la agricultura -maíz, yuca-; se ocupan las tierras
altas; aparecen los primeros cacicazgos, organización compleja que agrupa clanes diferentes con una relativa
organización económica. Surge la metalurgia del oro y el cobre. La cerámica se enriquece con motivos decorativos,
aparece la estatuaria y se hacen tejidos de algodón. Los principales cacicazgos correspondientes a este período en
Colombia corresponden a las culturas Tairona, Sinú, Quimbaya, Pijao, Muisca, Calima, Páez, Pasto y Quillacinga,
Tumaco y el complejo San Agustín, cultura esta última que construyó terrazas, montículos y centros funerarios
monumentales con estatuas y templetes que podemos apreciar hoy en día.

En el Formativo Superior se presentan confederaciones de tribus, hay una compleja estratificación social y una mayor
división social del trabajo. Se desarrollan técnicas avanzadas de cultivo con la construcción de terrazas y sistemas de
riego. Hay un gran desarrollo de la cerámica decorativa, los tejidos y la orfebrería. Se destacan en este período la
cultura Tairona de la Sierra Nevada y la Muisca; esta última, ocupó el altiplano de Cundinamarca y Boyacá. En el río
San Jorge todavía puede verse hoy la compleja red de canales y terrazas dejadas por los Zenú que muestran el
conocimiento de avanzadas técnicas hidráulicas y agrícolas
Culturas precolombinas de Colombia

"Lo que los indígenas colombianos nos pueden enseñar no son grandes obras de arte arquitectónico, escultural o
poético, sino son sus sistemas filosóficos, conceptos que tratan de la relación entre el hombre y la naturaleza,
conceptos sobre la necesidad de la convivencia sosegada, la conducta discreta, la opción por el equilibrio."
Gerardo Reichel-Dolmatoff. Antropólogo y arqueólogo colombiano, 1912-1994
En el territorio que hoy conforma la República de Colombia habitaron un amplio número de culturas precolombinas, la
mayoría de ellas con un elevado desarrollo socio-cultural y una buena adaptación a su entorno. Sin embargo, a pesar
de su adelanto, la gran mayoría de ellas desapareció, dejándonos solo muestras arqueológicas de su grandeza.

En está sección se exploran los aspectos más destacados de las principales culturas indígenas precolombinas de
Colombia, haciendo una descripción de los aspectos de cada cultura. Para acceder a la información selecciona la
cultura que desees conocer en el listado.

Las culturas precolombinas son:


Calima
Muisca
San Agustin
Tierradentro
Malagana
Quimbaya
Tayrona
Tumaco

En Colombia como en casi todo el territorio Americano, la aparición de la agricultura produjo una transformación
socioeconómica en los grupos indígenas, propiciando en muchas comunidades un cambio fundamental: se pasó de
una sociedad tribal igualitaria, a pequeños Reinos, en los cuales comenzó a aparecer cierta diferenciación social, sin
existir aún la propiedad privada. Este nuevo tipo de organización se conoce como Cacicazgo y en la mayoría de las
regiones colombianas se prolongó hasta la llegada de los europeos.

Dentro de este marco se dio el surgimiento de algunas comunidades indígenas sobre otras. A esas comunidades se
les conoce como las Culturas Indígenas Precolombinas, que en Colombia fueron conformadas por varios grupos
importantes, como la Cultura de Nariño, Cultura de Tierradentro, y los Pijaos.

Debido al escaso desarrollo de las fuerzas productivas (técnicas de trabajo y herramientas) casi toda la población de
estos grupos tuvo que dedicarse a la agricultura para producir su alimento y poder subsistir.

Sin embargo estas culturas se destacaron por otros logros, ya que además de agricultor el individuo perteneciente a
estos grupos era ceramista, tejedor, orfebre; es así que son algunas de sus obras el legado que nos dejaron y
describen su estilo de vida.

Los hallazgos arqueológicos en Colombia confirman que los grupos indígenas de esta zona fueron los mejores
orfebres de la América precolombina , tanto en la técnica como en la calidad artística

Las más recientes investigaciones arqueológicas han demostrado que no hay una cultura Calima uniforme sino una
correspondencia de varias culturas sucesivas que tenían su propia tecnología, estilo artístico y modo de vida, que se
conocen hoy como los periodos culturales de Llama, Yotoco y Sonso.

Esto explica la diversidad de influencias culturales que se perciben en esta cultura , cuya cronología no se ha
establecido con claridad. En la región existe un gran numero de terrazas, sobre las cuales se construyeron viviendas.
También se encuentran dibujos grabados sobre rocas un gran número de tumbas de pozo, en las cuales depositaban
los cadáveres junto con sus pertenencias, especialmente cerámica y piezas de orfebrería.
Cultura precolombina calima

La cultura calima, es un conjunto de antiguas culturas que habitaron el departamento del Valle del Cauca y que no
cohabitaron de manera simultánea. Las excavaciones , estudios y hallazgos de piezas de orfebrería y cerámica
indican que la región estuvo densamente poblada y que fue un importante centro de orfebrería, puesto que sus
habitantes conocieron avanzadas técnicas para el trabajo del oro. Según parece, el fácil acceso al Valle del río de
Cauca y a la costa pacifica, convirtió esta región en centro de intercambio indígena

UBICACIÓN CULTURA CALIMA


La cordillera Occidental de los Andes colombianos presenta sobre las poblaciones vallecaucanas de Restrepo-Darién
una depresión por donde se llega bajando hacia el océano Pacifico, a una amplia llanura entre los ríos San Juan al
Norte y el Dagua por el Sur. La cruza, serpenteando el río Calima y está cubierta de alta selva tropical que
paulatinamente se va convirtiendo en los manglares de la costa cruzados por múltiples canales.

La región Calima está ubicada en las estribaciones altas de la cordillera occidental, en la zona central del
departamento del valle del cauca, con una altura promedio de 1.500 m.s.n.m. Es una región caracterizada por suaves
colinas, abundante agua y un clima templado que abarca los municipios de: Restrepo, Calima-Darién y, de manera
parcial, Yotoco y Vijes.

A mediados del siglo XX esta región se abrió a la colonización; los arados de los labradores y las palas de los
guaqueros descubrieron un gran número de tumbas de una cultura de características singulares que es llamada de los
Calima, la cual en sus monumentos lleva trazos inconfundibles de la familia caribe y también afinidad con los
quimbaya.

HISTORIA CULTURA CALIMA


Las antiguas sociedades que habitaron esta región tenían territorios más amplios de los que se les atribuyen
actualmente, pero según las evidencias arqueológicas, los Calimas vivieron en el lugar donde primero se rescataron
sus rastros culturales y donde está el mayor número de sitios de excavación. De hecho, el poblamiento de la zona se
remonta a principios del holoceno, es decir, alrededor del 8.000 antes de Cristo, cuando la región estaba habitada por
grupos pequeños que vivían de la caza y la recolección de plantas y frutos silvestres.

Los rastros de la primera sociedad de cazadores y horticultores incipientes, a la cual todavía no se le ha dado nombre,
indican que se encontraron en la región Calima a lo largo de seis mil años, hasta finales del tercer milenio antes de
Cristo. Las tres sociedades agro-alfareras que ocuparon sucesivamente la región se distinguen por nombres
arbitrarios impuestos por los arqueólogos. Las más recientes yotoco y sonso, recibieron sus nombres de lugares
situados en la parte plana del valle del río Cauca, cerca de los cuales se localizaron por primera vez sus restos
estratificados. Se trata de sitios habitados primero por los portadores de la cultura yotoco sobre los cuales se
encontraron los rastros de la cultura sonso, lo que indica la secuencia cultural ya mencionada.

Los términos yotoco y sonso son términos indígenas que sobrevivieron a la época colonial. Ilama, era el nombre de un
pueblo de territorio sonso que en 1.552 se encontraba bajo el mando de un cacique de nombre “Bonba”.

Hasta donde se ha podido investigar, y con grandes lagunas de conocimiento debido a múltiples saqueos de tumbas y
restos arqueológicos, las sociedades ilama y yotoco tuvieron muchos rasgos comunes.
En la cerámica se presentan similitudes de formas, como la vasija con cuerpo globular y cuello invertido y la vasija de
doble vertedera y asa puente, llamada popularmente alcarraza. En la orfebrería de ambos periodos también se
encuentran diversos objetos de tamaño considerable elaborados en oro de buena ley con técnicas de martillado y
repujado. En las tumbas, una de las variadas formas yotoco, recuerda las del periodo ilama.

Sin embargo, también hay diferencias importantes. Los objetos de oro son mucho más comunes en el periodo yotoco
y presentan una gama de técnicas más amplia, que permitió elaborar piezas espectaculares. Los alfareros del yotoco
dominaron la técnica de la pintura polícroma, en contraste con los del periodo anterior que se limitaron al uso de dos
colores: rojo y negro. En el campo de la representación cosmológica se encuentran durante el periodo ilama los
personajes míticos en cerámica, mientras que en el periodo siguiente se prefiere el oro.

Los indicios del periodo sonso son mucho menos numerosos que los de las culturas anteriores, sobre todos en el
campo de la cosmología, cuyos íconos desaparecen sin rastro. Sin embargo, queda todavía mucho por estudiar
acerca de los orígenes de la cultura sonso y las circunstancias que permitieron a esta sociedad reemplazar a la
anterior.

La cerámica es uno de los campos donde mejor se refleja ese quiebre: el número de formas comunes a los dos
periodos es mínimo y los perfiles irregulares de las vasijas sonso contrastan marcadamente con las formas nítidas y
equilibradas de los periodos anteriores.

Los objetos en metal son escasos en esta cultura y el oro con el que trabajaron no fue de buena ley como el de sus
antecesores, puesto que lo mezclaban con cobre para formar tumbaga. Del mismo modo se evidencia un cambio
abrupto en las técnicas, pues la presencia del martillado casi desaparece, imponiéndose el fundido

OCUPACION Y SUSTENTO CULTURA CALIMA

Considerando el medio en que vivieron los calima se puede razonar que sus ocupaciones fueron agrícolas en los
cultivos de yuca, maíz, ñame, tabaco, batatas y ahuyamas; que la caza del monte les debió suministrar zainos,
monos, nevados, guaguas, dantas y pavas, y que los ríos y lagunas les fueron generosos en pescado y manatíes.
Fueron, a pesar de la proximidad al mar, un pueblo sedentario.

VIVIENDA CULTURA CALIMA

Aún se aprecian en las laderas de los montes, las pequeñas plataformas excavadas donde los calimas construyeron
sus casas, dominando las colinas. Debido a las características de la zona, debieron ser chozas fabricadas con
variadas maderas abundantes en los bosques aledaños, techadas con hojas de palma y sutilmente decoradas.

MANUFACTURAS CULTURA CALIMA

Es singular en los calima la fabricación de cordeles hechos con pelo humano; la cerámica muy bien elaborada con
motivos zoomorfos; pintada con ocre, naranja, rojo y negro, con incisiones y relieves. Particularmente, los calima
acostumbraban crear vasijas de tres asas, aptas para colgar a la espalda. fabricaban hachas de piedra, cinceles,
collares de cuentas de cuarzo, silbatos, esteras de corteza de majagua torcida y amarrada con cordeles de cabello;
torteros en pizarra y grabados incisos en este ultimo material, y también urnas funerarias para sus enterramientos
secundarios y para depositar bajo la tierra los huesos de sus muertos.

Sobresalió en los calima el arte ceramista, que dominaron con caracteres de grandiosidad, por lo cual están
catalogados como uno de los más grandes de nuestro suelo. Igual que en otros casos los alfareros Calimas dieron
prelación a confecciones domésticas. Y así fue como elaboraban gran diversidad de tazas, copas y recipientes de
todo orden y formas.

Hay así mismo recipientes con decoración muy especial que nos hace pensar que tenían exclusivamente una finalidad
ritual. Casi siempre llevan dibujos en formas de animal o bien de figuras humanas estilizadas. En otros casos tienen
diseños en alto relieve o, más bien, como adiciones de diseños muy curiosas que representan algo mítico. Cuyo
significado estamos lejos de descifrar. Parece que la imaginación nativa tomaba vuelos abstracionistas difícilmente
superados en nuestras culturas precolombinas, a no ser por los Taironas y Tumacos, tan dados a representaciones
alegóricas en sus confecciones alfareras.

Lo más representativo de la cerámica calima son los canasteros o pequeñas esculturas de figuras humanas que llevan
a la espalda un elemento de carga, canastos o vasijas de forma tubular. Impresiona el realismo de estas figuras en las
cuales pueden apreciarse los rasgos físicos , el vestido y hasta expresiones de la cara.. Los canasteros antropomorfos
están maravillosamente ejecutados, tanto que en muchos casos parecen verdaderas estatuillas. Muchas de estas
piezas llevan decoraciones incisas, geométricas, mientras otras son lisas.

Otra variedad Calima se constituye en una especie de estatuilla, es la que se conoce con el nombre de “patón”. Se
trata de estatuillas huecas, de paredes más o menos delgadas, siempre en posición de pie y con las piernas
ligeramente apartadas. En realidad se trata de recipientes, seguramente utilizados para fines rituales, donde los fieles
depositaban preseas para sus dioses tutelares. En este caso tendrían la misma finalidad que los gazofilacios
Quimbayas. Piezas típicas de la región Calima son las maternidades, las figuras femeninas gordas y personajes de
ojos rasgados y labios gruesos.

ORFEBRERÍA CULTURA CALIMA

Los Calimas figuran entre los más grandes orfebres de nuestra época prehispánica, a tal grado, llegaron en este arte
que pueden equipararse con los Quimbayas, Taironas, Chibchas y Sinúes, que fueron verdaderos maestros en el arte
orífice, cuya reputación como tales se ha extendido por todos los ámbitos de la tierra.

El llamado estilo Calima se caracteriza por el exceso de decoración. Fabricaron sutilmente diademas, arcos, carretes y
vasijas cónicas, orejeras, pectorales, narigueras ceremoniales, vasijas antropomorfas y zoomorfas, caracoles de gran
perfección, posiblemente tomando como horma caracoles naturales; propulsores, pinzas para depilar, alfileres para
sostener los mantos, collares modelados sobre alma de arcilla y tiaras. Todas estas piezas revelan que los calima
alcanzaron una cultura refinada, lujosa y de gran contenido espiritual.

COSTUMBRES CULTURA CALIMA

Poco, sin embargo, sabemos de las costumbres de los calima. Ateniéndonos a la figuras humanas conservadas en su
alfarería y orfebrería, descubrimos que usaron el cabello largo, arreglado en lo alto con artísticos peinados, y que fue
general entre ellos ese carácter caribe de deformarse los músculos con ligaduras transversales. La riqueza y método
de sus enterramientos los equiparan, en lo que toca a sus creencias en el más allá, con los pueblos más avanzados
del territorio colombiano.

El mundo mítico Calima estuvo inundado de bestias fabulosas. Se combinaban varios animales en un solo ser. Al
parecer el culto funerario tuvo gran importancia para los distintos periodos de la cultura Calima. Guaqueros y
arqueólogos han encontrado gran cantidad de tumbas, unas con cantidades de piezas de oro y otras donde estas
estaban ausentes

Cultura precolombina malagana

El nombre atribuido a los antiguos pobladores de las cercanías del río Bolo en el actual municipio de Palmira, ha sido
un préstamo caprichoso que los arqueólogos, dado que los primeros hallazgos de esta civilización fueron encontrados
en la hacienda de este nombre, en los corregimientos de El Bolo y San Isidro

Entre 1992 y 1994 fueron encontrados los primeros objetos que evidencian la existencia de estos antiguos pobladores.
El descubrimiento fue accidental y en poco tiempo la noticia de guacas en la zona, se difundió atrayendo muchos
curiosos, guaqueros y saqueadores que, sin control alguno, extrajeron todo tipo de vestigios de los tesoros malagana,
dejando desprovistos a los hombres y mujeres de ciencia de una valiosa información para la reconstrucción social y
organizativa de estos pueblos.

Sin embargo, estos hallazgos permiten afirmar que se trata un cacicazgo importante en el sur occidente colombiano
que tuvo su periodo de mayor auge y desarrollo durante los primeros siglos de la era cristiana. Las excavaciones
arqueológicas indican que existieron por lo menos dos ocupaciones humanas anteriores y una posterior a la malagana
en el río Bolo, todas ellas relacionadas con los periodos calima (ilama, yotoco y sonso).
En ese sentido, la aparición de los malagana en el periodo comprendido entre los años 70 y 140 D.C, lapso inscrito en
el periodo de existencia de los calimas, es un punto de quiebre respecto a quienes consideran a la cultura calima
como propia de un territorio y la circunscriben estrictamente a la región que le da su nombre (estribaciones media y
alta de la cordillera occidental en la zona centro del departamento del Valle del Cauca, abarcando los municipio de
Restrepo, El Calima –Darién, Yotoco y Vijes.).

Los vestigios malagana muestran que las técnicas y estilo de estos pobladores presentan ciertas similitudes, en
cuanto a forma y simbología, con el suroccidente precolombino, es decir, con las culturas Calima, San Agustín,
Tierradentro, Tolima, Quimbaya, Tumaco y Nariño; lo que sugiere que los malagana participaron en un intercambio
cultural que se manifestó justo en el momento de mayor complejidad social y política, con un esplendor tecnológico y
artístico que perduró durante el primer milenio de la era cristiana.

La producción orfebre de los malagana, caracterizada por el trabajo sobre láminas de oro de buena ley, el tamaño de
las piezas y los usos para los cuales fueron diseñadas, concuerdan con la producción del periodo yotoco – calima.
Estos pobladores practicaron las técnicas del martillado de láminas gruesas de oro para convertirlas en máscaras
rituales y funerarias.

También practicaron el enchape de láminas de oro sobre trozos de madera o hueso, el repujado, la soldadura por
fusión o frotamiento y la cera perdida, recubierta con molde de barro, que al someterse al calor se derretía dando paso
al oro fundido que quedaba al descubierto después de romper el molde.

En cuanto a la producción cerámica, esta se caracteriza por ser fina y pulida; sobresalen las ocarinas, cántaros para la
recolección y almacenamiento de líquidos y las alcarrazas, vasijas de cuerpo globular con doble vertedera y asa
puente. Predominan los colores blanco y terracota.

Cultura precolombina muisca

El centro del territorio que hoy forma la República de Colombia y que antes se llamó Nuevo Reino de Granada se halló
habitado por indígenas pacíficos y organizados, agricultores y vestidos, descendientes de la familia lingüística chibcha
procedentes de Centroamérica y quienes se llamaron a si mismos Los Muiscas o moscas.

Su patria eran las ricas sabanas de Zipaquirá, Nemocom, Ubate, Chiquinquirá, Tunja y Sogamoso, comprendidas
entre los nacimientos de varios ríos: del Upía, que desciende al Orinoco; del Chicamocha, del Suárez, del Opón y de
Carare, que van al Norte; del río Negro Cundinamarqués y sobre el Funza que, corriendo de Nordeste a Sudeste,
busca el Magdalena..

Sus tierras eran frías o ligeramente templadas, llanuras abiertas donde, más que hoy, extensas lagunas y juncales
reflejaban el horizonte. Esa habitación del pueblo muisca condujo a una densa población y con ella a una organización
más refinada de la vida social. En efecto, los muiscas de la época descubridora, a semejanza de los mayas-aztecas
de Méjico, de los incas del Perú y de los aymarás de Bolivia, habían sobrepasado ya la civilización primitiva de las
tribus o pequeñas agrupaciones regidas por el más fuerte, y se habían convertido en pueblos que obedecían con sus
caciques a jefes superiores, sin cuya voluntad no se llevaban a cabo los grandes movimientos sociales, y cuya
designación era hereditaria matriarcal.

UBICACIÓN GEOGRÁFICA CULTURA MUISCA

El territorio de los muiscas abarcaba las cuencas y valles del río Bogotá hasta Ten; del río Negro hasta Quetame, el
Guavio hasta Gachalá, de Garagoa hasta Somondoco, de Chicamocha hasta Soatá y del río Suárez hasta Vélez. No
existe un acuerdo sobre cifras de población, pero los conquistadores son enfáticos en destacar la multitud de los
indígenas.

Vista desde lo alto del cerro de Suba, la sabana de Bogotá presentaba una amplia zona pantanosa rodeada por una
llanura cubierta de pastos y vegetación baja. En ella se destacaban numerosas aldeas: Suba, Tuna, Tibabuyes,
Usaquén, Teusaquillo, Cota, Engativá, Funza, Fontibón, Techo, Bosa, Soacha y palacios compuestos por bohíos
rodeados por dos o tres empalizadas concéntricas, semejantes a los alcázares árabes del sur de España.

Este "Valle de los Alcázares" que con las sierras nevadas de la Cordillera Central en el horizonte, dio pie para el
nombre de Nuevo Reino de Granada, era en efecto el núcleo del cacicazgo de Bogotá. Las Sierras Nevadas de
granada continúan en España la cadena sagrada para los grupos Muiscas.

Con su sede de gobierno en Funza, este era el cacicazgo regional más extenso y poblado, no sólo del territorio
Muisca sino de todo el norte de Sudamérica en aquel siglo. Sus gobernantes, los Zipas, lo habían conformado
recientemente anexando los cacicazgos intermedios de Guatavita, Ubaque, Ubaté, Zipaquirá y Fusagasugá (Londoño,
1988).

Sin embargo, y por esa misma razón, Bogotá era a la vez el más inestable de los cuatro cacicazgos regionales en que
se dividía en ese entonces el territorio de los muiscas. Así, aunque el cacique de Bogotá opuso resistencia a la
conquista, muchos de sus sujetos prefirieron sacudirse su dominio aliándose a los europeos, como sucedió cuando
Quesada salió por el valle del Teusacá hacia el norte.

TIPO FISICO CULTURA MUISCA

El tipo del indígena muisca aún se conserva y puede describirse así: talla mediana y robusta, pelo negro y lacio; nariz
ancha y corta, ojos pequeños, boca y dientes grandes, pómulos salientes. Eran inteligentes, valerosos y sufridos.

VESTUARIO CULTURA MUISCA

Por las mismas condiciones de su clima frío, los muiscas usaron vestidos abrigados, consistentes en mantas de
algodón que les cubrían el cuerpo hasta los pies y que ajustaban a los hombros, unas veces con nudos, otras con
alfileres de oro o de cobre. Usaron ponchos también a manera de ruana y cubrían sus cabezas con monteras de lana,
las cuales al presente llaman juraícas, y también gorras de pieles de animales como de tigre y de oso. El calzado les
fue desconocido.

Tales instrumentos los hicieron en algodón valiéndose de rústicos telares; después de hilarlo en ruecas y coserlo con
agujas de hueso, los teñian con diversos tintes vegetales. Entre los pueblos colombianos, fueron los muiscas los que
mejor dominaron las artes de los textiles. Con ellos comerciaban, pagaban tributos y hacían ofrendas en sus templos y
santuarios.

Para las festividades, los muiscas se adornaban con joyas de oro de gran valor y virtuosidad; tiaras, coronas,
pecheras, narigueras, orejeras; zarcillos, pulseras, ajorcas y caracoles de oro que eran las mejores pruebas del
ingenio, de la habilidad de sus manos y de su gusto, los cuales nos conserva la Arqueología.

CONSTRUCCIONES Y CASAS CULTURA MUISCA

La arquitectura precolombina que alcanzó entre los aztecas, los mayas y los peruanos sus más brillantes y admiradas
expresiones artísticas, no tubo entre los muiscas siquiera un desarrollo comprable con el de aquellas culturas. La
diferencia esencial consiste en el empleo de la piedra para las construcciones. Los muiscas tenían la piedra
profusamente desparramada en su medio geográfico pero fueron incapaces de utilizarla para la escultura y para las
construcciones. Los muiscas hacían sus casas utilizando como principal material la caña y el barro para hacer las
tapias llamadas bahareque.

Las casas comunes eran de dos formas: unas cónicas y otras rectangulares. Las primeras consistían en una pared en
circulo echo de palos enterrados como pilares más fuertes sobre los cuales se sostenía de lado y lado un doble entre
tejido de cañas cuyo intersticio era tupido de barro. El techo era cónico y cubierto de pajas aseguradas sobre varas la
profusión de tales construcciones en forma cónica en la sabana de Bogotá, dio origen a que Gonzalo Jiménez de
Quezada le diera a esta altiplanicie l nombre de Valles de los Alcázares. Las onstrucciones rectangulares consistían
en paredes paralelas también de bahareque, como las anteriores, con techo en dos alas en forma rectangular.
Tanto las construcciones cónicas como las rectangulares tenían puertas y ventanas pequeñas. En el interior el moblaje
era sencillo y consistía principalmente en camas hechas también de cañas, llamadas barbacoas, sobre las cuales se
tendía gran profusión de mantas; los asientos eran escasos pues los indígenas solían descansar en cuclillas en el
suelo. Además de las casas comunes existían otras dos clases de construcciones: una para los señores principales,
probablemente jefe de tribu y de clan, y otras para los jefes de las confederaciones muiscas, como los Zaque y los
Zipas.

AGRICULTURA CULTURA MUISCA

Los Muiscas fueron básicamente agricultores y tuvieron grandes conocimientos sobre los ciclos de la lluvia, los
cambios de la luna y el cuidado de los cultivos. Cultivaron en tierras planas utilizando en algunos casos hileras de
montículos; también usaron terrazas y se valieron de la irrigación natural con apoyo de los ríos y las lagunas cercanas
a sus poblados; entre las más importantes están Guatavita, Siecha, Tota, Fúquene e Iguaque.

La base esencial de la economía muisca fue la agricultura; cultivaron principalmente el maíz de diferentes variedades,
que se convirtió en la base de la alimentación. Además, sembraron algodón, yuca, batata, calabaza, hibia, arracacha,
piña, aguacate, coca, tabaco, etc.

CAZA Y PESCA CULTURA MUISCA

Los muiscas obtenían y consumían carnes de curi, conejo, venado, peces y aves. La carne de venado era consumida
únicamente por la aristocracia. La caza y la pesca eran actividades poco practicadas por los muiscas y no
domesticaron animales

COMERCIO CULTURA MUISCA

Sobresalieron por su habilidad como mercaderes; practicaron el intercambio mercantil entre sus tierras frías y las de
los llanos. Esto lo hacían a través de caravanas por sus caminos empedrados algunos y puentes colgantes, o en
medio de trochas que les permitían llegar ante sus interlocutores comerciales. Se concentraban para sus mercados en
Funza, Tocancipá y Turmequé.

Uno de los principales productos que los Muiscas intercambiaron a través del sistema de trueque fue la sal, a cambio
de la cual recibían oro, que luego trabajaban a su manera para volverlo a intercambiar. Lo mismo pasaba con las
esmeraldas, amatistas y topacios, piedras preciosas que cambiaban por sal y después regresaban a sus antiguos
dueños, pero esta vez pulidas y talladas, y por lo tanto, con mayor valor agregado.

Caso similar sucedía con el algodón, producto del que carecían. Lo obtenían mediante el intercambio mercantil y con
él elaboraban ruanas o ponchos, que tejían y decoraban con estilo y colorido particular. De esta manera lograron
desarrollar una industria textil de gran aceptación, incluso en nuestros días.

La versatilidad comercial de los Muiscas se complementó con el desarrollo que lograron en los medios contables
crediticios, ya que supieron diferenciar el producto y su equivalente luego de agregarle más trabajo. De la misma
manera llegaron a establecer tasas de interés sobre créditos comerciales, lo que quedó sustentado en una legislación
de acuerdos comerciales entre las partes, que debía respetarse, so pena de recibir sanción de tipo social o
económico, mediante la confiscación de sus bienes. También usaban como monedas discos de oro.

TEXTILES CULTURA MUISCA

Esta industria fue de gran significado en los altiplanos fríos de Cundinamarca y Boyacá. El Cronista Fray Pedro Simón,
refiere que los muiscas usaban mantas coloradas en señal de luto. Los indios de Lenguazaque las usaban de diversos
colores y los cortesanos de Tunja muy ricas y decoradas; los sugamoxis envolvían los cadáveres de sus antepasados
en mantas de algodón. En estas mantas pintaron una gran variedad de motivos geométricos, al parecer de carácter
simbólico.

Gracias a las exploraciones realizadas por Eliécer Silva Celis, se sabe que las coberturas de las momias eran telas de
algodón, mallas de fique y pieles de animales. La industria del tejido tenia para los indios una importancia
extraordinaria; todos los acontecimientos de la vida los festejaban con regalos de mantas. Para decorarles usaban
como colorantes numerosas plantas. También utilizaron los colorantes de origen mineral o especie de barro a base de
tierras de colores.

MINERIA CULTURA MUISCA

La posesión de la sal, permitió a este grupo indígena obtener una ventaja natural sobre las tribus circunvecinas; la
extraían de las salinas de Zipaquirá, Nemocón, Sesquilé y Tausa. Tales minas constituían el tesoro del soberano
muisca y su principal recurso fiscal. El reconocimiento del prestigio que las minas de sal representaban a la soberanía
de los Muiscas, se descubre por el comercio con las demás tribus. Según los cronistas, en Barrancabermeja los
españoles encontraron algunos panes de sal, por lo que comprendieron el sendero que debían seguir para encontrar
el pueblo civilizado.

Los muiscas explotaron los yacimientos de esmeraldas existentes en Somondoco. Para extraerlas, removían la tierra
con barras de madera resistentes y hacían correr agua con el fin de descubrir y recoger las piedras preciosas. La
extracción se realizaba en época de lluvias. Con las esmeraldas hacían intercambio comercial por lo que fueron
conocidas y apreciadas por tribus lejanas.

Mérito especial de los muiscas entre todos los grupos indígenas americanos fue el haber empleado el carbón mineral
de Sogamoso, Tópaga, Gámeza, Corrales y Tasco, así para quemarlo en sus hogares como para el uso industrial de
sus artesanos y en los hornos que concentraban la sal. Para obtener carbón abrieron con hachas de piedra y de
macana largas y profundas galerías de donde extraían el material.

ALFARERÍA Y CERAMICA CULTURA MUISCA


Notables alfareros fueron los muiscas, así para fabricar sus vasijas de cocina como los vasos o múcuras en que
bebían la chicha. Fabricaban vasijas en forma de hombres, a las cuales les abrían un agujero, o en el vientre o en la
cabeza, para guardar en ellas los tunjos y esmeraldas, vasijas estas que guardaban en los bohíos dedicados a sus
dioses.

Los Alfareros muiscas, con los artificios de su tosca industria llenaban otras necesidades, tales como: husos y torteros
de hilandería, rodillos labrados para impresión de relieves, bruñidores, crisoles y matrices de fundición, ocarinas y
otros instrumentos musicales, así como multitud de pequeños implementos cuya aplicación no se ha podido
establecer.

ORFEBRERÍA CULTURA MUISCA

Los Muiscas fueron magníficos orfebres; fabricaban figurillas y objetos de adorno, como diademas, collares,
narigueras, tiaras, pulseras, pectorales, mascaras y los famosos tunjos decorados con hilos de oro y, en general,
figuras antropomorfas y zoomorfas planas.

Para los orfebres Muiscas, el arte tenía un doble significado: expresión estética y simbolismo religioso. Entre la
orfebrería muisca sobresalen los tunjos, piezas con unas características definidas: pequeñas figuras humanas de una
pieza, construidas en lámina delgada, en forma de placa triangular. Son estilizaciones hechas en la técnica de la cera
fundida. En los cementerios y santuarios indígenas se han encontrado muestras de estas industrias, como patenas,
instrumentos musicales, vasijas y como cosa sobresaliente los tunjos o ídolos de oro.
Dado que en el territorio muisca no existían yacimientos de oro, lo obtenían por transacción con las tribus vecinas.
Cambiaban esmeraldas, mantas y algodón por oro. Aleaban el oro argentífero nativo en proporción variable con el
cobre puro y obtenían así aleaciones de color bronceado, conocidas en Colombia con el nombre de tumbaga.

Estilos de orfebrería muisca


A partir del estudio de la iconografía y las técnicas de manufactura de las piezas de orfebrería de la Cordillera Oriental,
se determinó la existencia de tres estilos diferentes, que parecen corresponder a diferentes áreas de influencia,
diversos contextos de uso y posiblemente épocas distintas en el desarrollo de la industria metalúrgica.

El primero de estos estilos, asociado a los objetos del área central de la Cordillera, se conoce con el nombre de
Muisca nuclear. Está conformado por piezas utilizadas por los señores principales y para ofrenda, y corresponde a
figuras votivas; collares con formas geométricas, zoomorfas y antropomorfas; aplicaciones para textil; brazaletes;
bandejas para yopo; narigueras rectangulares; entre otras funciones. Son piezas predominantemente fundidas
utilizando la técnica de la cera perdida. Aunque algunos de los diseños son geométricos, el tema predominante fueron
las aves y la figura humana con ojos y boca en forma de ‘grano de café’.

Por otra parte, los objetos que se encuentran bajo el estilo conocido como Occidental complejo, hallados en las
vertientes occidentales y suroccidentales de la cordillera, tienen una iconografía más recargada, influenciada por las
formas y los diseños de los pueblos que se ubicaron en la región Quimbaya y Tolima. Son piezas antropomorfas con
ojos semicerrados y elaborados tocados con espirales; colgantes de orejera cónicos y troncocónicos, y pectorales
acorazonados.

Finalmente, el tercer estilo, conocido bajo el nombre de Martillado simple, se relaciona con objetos más simples y
sencillos encontrados en el área de Santander y hechos a partir de la técnica del martillado. Son narigueras, orejeras
en forma de anillo, o semilunares y circulares como algunos colgantes y pectorales, entre otros.

ARTE RUPESTRE CULTURA MUISCA

Los muiscas desde sus primeras generaciones, quisieron dejar dibujados en las rocas los hechos mas sobresalientes
que acontecieron en su nación, y a ese deseo en ellos de perpetuarse obedecieron los jeroglíficos o petroglifos que
acá y allá se conservan en muchas rocas del territorio habitado por ellos.

En el territorio Muisca especialmente en Facatativá, Bojacá, Fusagasugá y en algunos sitios de la región ocupadas por
los Guanes se encuentran piedras, generalmente grandes rocas, con dibujos indígenas con tintas indelebles. Suelen
hallarse las mismas formas o figuras talladas en rocas. En Facatativá las piedras de Tunja con sus corpulentas masas
geológicas, aparecen tatuadas con estas pinturas a tinta roja encendida, como testimonios callados, como garabatos
prehistóricos que muestran la huella que dejo un pueblo en su peregrinación de siglos.

Cultura precolombina quimbaya

Durante milenios, grupos humanos con diferentes culturas y formas de vida aprovecharon la diversidad de climas y la
variedad y abundancia en recursos de las montañas del Cauca Medio. Sus primeros pobladores, diez mil años atrás,
fueron cazadores y recolectores.

Más tarde, por cerca de dos milenios hasta la Conquista, en los períodos Quimbaya Temprano y Quimbaya Tardío,
habitaron la región agricultores y mineros de oro y sal, artífices de cerámica y orfebrería sorprendente.

Los quimbayas eran uno de los grupos que habitaban el valle medio del río Cauca a la llegada de los conquistadores
españoles. Por tradición todos los objetos arqueológicos encontrados en esta región de Colombia han sido
denominados con el nombre Quimbaya y se ha identificado a los quimbayas como sus artífices, a pesar de que
muchos de ellos fueron producidos por otra gente y en distintas épocas.
UBICACIÓN GEOGRÁFICA CULTURA QUIMBAYA

En el área que circunscriben las cordilleras occidental y central de los Andes colombianos y los ríos Otún y Paila,
afluentes derechos del Cauca torrentoso, tuvo su asentamiento la civilización Quimbaya.

Estas tierras que hoy son porción riquísima de los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda, para la época
precolombina estaban cubiertas de tupida selva. A ella debieron llegar estos hijos de la familia lingüística caribe y
desde las orillas del Cauca, divisaron la altas cordilleras donde las cumbres del Ruiz y Santa Isabel platean al sol. En
este maravilloso lugar hicieron su morada permanente la cultura Quimbaya.

CULTIVOS Y ALIMENTACIÓN CULTURA QUIMBAYA

Las principales ocupaciones de este pueblo de elevada cultura eran la agrícola, la orfebrería y la guerra. Obtenían su
alimentación cultivando en sus fertilísimas tierras maíz, frijoles, chachafrutos, yuca, arracacha, ahuyama o zapallo, y
los consumían cociéndolos con sal. Su agricultura se vio favorecida por abundantes ríos que utilizaron para riego.
Fuera de eso, la montaña les ofrecía los frutos del aguacate, del chulupo, de la guayaba, de la piña, de los zapotes,
del guamo y las almendras muy nutritivas de la olla del mono. Se proveían de carne por medio de la cacería, a la cual
eran muy adictos; en los bosques había zaínos, venados, conejos, guatines, guartibajas, monos, armadillos y
numerosas aves. Además, los ríos le deparaban abundante y variada pesca.

La sal para cuya extracción cada familia mantenía todos los utensilios indispensables, la obtenían de las fuentes
vecinas al río Consota, sometiendo las aguas a la evaporación en enormes vasijas de barro o en las palas puestas al
fuego, sacando así panes blanquísimos, que los españoles calificaron como iguales en su blancura a la sal de Castilla.
Sus bebidas eran el vino de palma y la chicha del maíz fermentado, elemento principal de sus fiestas. La agricultura
Quimbaya alcanzo gran perfección y aun en época reciente se hallaron surcos y terrazas de su sembrados.

APICULTURA CULTURA QUIMBAYA

Entre los espesos guaduales de la zona Quimbaya se levantaban grandes ceibas cuyos troncos constituían un medio
favorable para la formación de colmenas, que explotaban los indios para complementar su alimentación y para utilizar
la cera en la confección de los rostros de sus ídolos, en la fabricación de objetos de oro por el sistema de la fundición
a la cera perdida y en la técnica de la pintura negativa en vasijas y cerámicas figurativas de carácter ceremonial.

VIVIENDA CULTURA QUIMBAYA

Las viviendas de los Quimbayas eran chozas fabricadas con varas de árboles, de palmas, de helechos y de guaduas,
que en esas tierras eran y son abundantes. Las cubrían con hojas de palma con techado de dos aguas y no les
construían ninguna clase de paredes ni puertas. Ahí colgaban sus hamacas y albergaban sus familias, no muy
numerosas. Las habitaciones de los señores se distinguían a veces por el tamaño mayor, en otras porque tenían
enfrente cercados de las mismas cañas gordas.

Los utensilios de su cocina eran de barro cocido, así como a manera de hachas, usaron las piedras de pedernal
afilado y amarrados con finos cordeles de fibra de palma y con manijas de madera. De estas se valían para derribar
los árboles del monte y para fabricar las canoas con que navegaban en los ríos más profundos.

ARMAS Y UTENSILIOS CULTURA QUIMBAYA

Las armas con que combatían los Quimbayas a sus enemigos eran tiraderas, lanzas, macanas, hondas, arcos y
dardos. Hacían en los caminos hoyos sembrados en su fondo con agudas púas para que los enemigos que fueran a
atacarlos cayeran en ellos. Para su transporte utilizaban canoas y remos; así como puentes de guadua. Para llamarse
a la distancia y como instrumento musical emplearon bocinas y tambores.

El cronista castellanos refiere, además que en los cercados de los quimbayas solía haber guaduas de tal suerte
horadadas que con el viento que corría formaban tal consonancia que se podía oír música a todas horas.

Fue famosa entre los conquistadores la belicosidad de los Quimbayas. Es verdad que sus batallas consistían, sobre
todo en la algarabía que hacían los guerreros adornados de todas sus preseas y antecedidos de banderas salpicadas
con estrellas de oro. Pero su habilidad en dispara el arco era tan certera que muchos españoles resultaban heridos y
aun muertos por el curare de las flechas. Este veneno se preparaba por los indios con zumos de plantas y con la
secreciones venenosas de algunas ranas.

Casi todos los caciques tenían la bárbara costumbre de colocar picotas de guaduas en las cabezas y miembros de los
habían hecho prisioneros o que habían matado en la refriega. Aquellos cráneos desecados con sus cabellos flotando
al viento daban el más espantable espectáculo y el olor más nauseabundo; esta medida la empleaban para infundir
terror en los invasores.

TEXTILES CULTURA QUIMBAYA

La industria textil tuvo dos centros principales de desarrollo durante la época prehispánica: uno en la zona oriental,
entre los grupos chibchas de Cundinamarca, Boyacá y Santander, y otro en la región occidental, en los territorios de
los departamentos de Antioquia, Caldas, Quindío, Risaralda y algunas zonas vecinas.

En la región Occidental, el mayor incremento de la industria se registró en el piso térmico templado y en la zona
cálida. El empleo de ropas de algodón con galanas pinturas se dio entre los Quimbayas y otros a pesar de que varias
poblaciones usaban pocas ropas: la escasez de ropa confeccionada con esta fibra la suplían con el empleo de corteza
de árboles que ellos hacían.

DANZAS Y CANTOS CEREMONIALES CULTURA QUIMBAYA

Acostumbraban a celebrar los Quimbayas fiestas de carácter ritual, seguramente para propiciar el favor de sus dioses
en las cosechas y en otras actividades de su vida cotidiana. Estas fiestas consistían en danzas ceremoniales al
compás de tambores, acompañadas de frecuentes libaciones de chicha y de cantos en los cuales se expresaban las
dificultades y necesidades de la tribu, a la vez que se rememoraban las hazañas de sus mayores.

Un carácter ritual parece que tenían también otras fiestas, como aquella en que se reunían para beber y solazarse,
después de lo cual se formaban entre las mujeres, muchachos y hombres adultos donde arremetían unos contra otros,
con propulsores o tiraderas, varas y otras armas, con el resultado de que de tales lides resultaban muchos heridos y
un buen numero de muertos.

HISTORIA QUIMBAYA

Por dos milenios antes de la Conquista, el Cauca Medio estuvo poblado por agricultores y mineros de oro y sal,
ceramistas y orfebres. La orfebrería del período Temprano (500 a.C. a 600 d.C.) muestra figuras icónicas de líderes,
hombres y mujeres, como símbolos de identidad. Los colores, brillos y las formas de calabazas, ahuyamas, totumas y
mujeres aludían a la fertilidad. Se destaca un poporo o recipiente para cal con forma de una mujer de alto rango en
actitud ritual.

En el período Tardío (800 a 1600 d.C.) se dieron cambios profundos, hubo gran diversidad cultural y un incremento de
población. Se pintaban el cuerpo, usaban ligaduras de cuentas en las extremidades y se insertaban adornos en la
nariz y bajo la boca. La orfebrería, que usó mucho el cobre, y la cerámica se tornaron geométricas y esquemáticas.
Con sus adornos y pinturas, los caciques parecían hombres-jaguar, hombres-rana y hombres-lagartija. Hacia 1540,
por las diferencias de costumbres y lengua, los europeos clasificaron a los indígenas en "provincias": Caramanta,
Anserma, Arma, Picara, Carrapa, Quimbaya, Quindo y otras. La mayoría fue aniquilada en la conquista.

PERÍODO QUIMBAYA TEMPRANO O CLÁSICO

Entre 500 a.C. y 600 d.C., las primeras sociedades orfebres se dedicaban a la agricultura, la cacería, la pesca y la
recolección de frutos silvestres. Ubicaban sus viviendas dispersas sobre planicies naturales o en explanadas
construidas en las laderas. Extraían oro de las arenas de los ríos y sal de fuentes de aguasal, y los utilizaban para el
intercambio. Los orfebres eran especialistas que elaboraban objetos notables por la maestría técnica y estética, en los
cuales plasmaron aspectos de la organización social y el pensamiento simbólico de sus comunidades.

Tanto los objetos de orfebrería como los de cerámica de este período tienen características como las superficies lisas
y brillantes, sobriedad en el estilo y formas escultóricas realistas inspiradas en frutos y figuras femeninas. Las
representaciones humanas en orfebrería muestran rasgos como desnudez, contornos redondeados, torso grueso,
cara triangular, pómulos salientes, ojos rasgados semicerrados, uso de adornos y ligaduras, y placas colgantes. Estas
figuras eran símbolos de identidad cultural de estos grupos.

Los adornos y objetos rituales usados por los líderes transmitían mensajes acerca de su cargo, posición social y
pensamiento. En el curso medio del Cauca y las montañas antioqueñas los atuendos de estos personajes se
componían de pocos objetos, casi todos pequeños. Son frecuentes las narigueras y orejeras fundidas a la cera
perdida en aleación de oro y cobre o tumbaga. El notorio desgaste de muchos de los adornos evidencia su uso
frecuente. Solo los cascos y las coronas eran emblemas grandes y visibles.

Los poporos para guardar la cal utilizada con las hojas de coca eran símbolos de fertilidad por su color y brillo, y por
sus formas de mujeres, calabazos, ahuyamas y totumas. Los líderes los empleaban en ceremonias orientadas a la
reproducción de la naturaleza y el bienestar de la sociedad, donde ellos mismos se hacían ver como indispensables
para la continuación de la vida. También algunas urnas para las cenizas de los muertos, que se han hallado
enterradas en tumbas de pozo simple, representaban calabazas y mujeres embarazadas, como si fueran úteros donde
renace la vida tras la muerte. Una urna cineraria tiene la forma de un paujil.

Otro de los objetos más destacados de la colección del Museo del Oro es un poporo que representa una mujer de alto
rango adornada con pintura facial, casco y nariguera. Su expresión meditativa y su postura solemne, sosteniendo
barras con aves, le confieren la apariencia de estar participando de un ritual.

Este objeto maestro, los dos cascos, la corona con adorno imitando plumas y dos recipientes en forma de totuma
alargada, con tapa, utilizados probablemente para guardar y llevar las hojas de coca, hacían parte de los ajuares con
los que se enterraron varios líderes en una tumba en el municipio de Puerto Nare, en el Magdalena Medio antioqueño.

Los orfebres del período Quimbaya Temprano elaboraron además figuras realistas y estilizadas de diversos animales.
Los más representados fueron caracoles e insectos en metamorfosis, como pupas de mariposa, que pudieron tener
significados relacionados con los ciclos de la naturaleza y la sociedad.

Un colgante en forma de cuadrúpedo con cabeza de ave, proveniente de Antioquia, contenía carbón que fue fechado
por el Museo del Oro en 240 a.C. Otro colgante zoomorfo, con dos animales estilizados, data de 190 d.C.

PERÍODO QUIMBAYA TARDÍO

A partir del 800 d.C. se dieron cambios profundos en las sociedades del Cauca Medio. La población creció y asimismo
la producción agrícola y textil, de cerámica y de adornos de orfebrería. Se transformaron las creencias, los objetos y
los símbolos; los entierros primarios en tumbas de pozo con cámara se tornaron comunes.

Las modificaciones del cuerpo y ciertas posturas comunicaban características de las personas, como su grupo social y
su rango. En figuras humanas enterradas con los muertos para acompañarlos y protegerlos, los ceramistas
reprodujeron la pintura corporal que se aplicaba con sellos y rodillos de cerámica, las ligaduras de cuentas blancas
que deformaban brazos y piernas, y las deformaciones del cráneo.

Durante el período Quimbaya Tardío los adornos de orfebrería tenían con frecuencia formas geométricas simples y
decoraciones esquemáticas. Algunos, como las narigueras en forma de aro y de alambre retorcido, fueron de uso
común. Se insertaban adornos en las aletas de la nariz, debajo de la boca y otras partes del rostro.

Las sociedades del período Quimbaya Tardío habitaron con preferencia las zonas templadas, tanto en casas
dispersas como en aldeas. Vivían de la agricultura, la cacería, la pesca y la recolección. Sembraban maíz, fríjol y
batata en las laderas, con eras y zanjas para controlar las avalanchas y la erosión. Extraían oro y sal, hilaban, tejían y
trabajaban la arcilla y los metales, parte de cuya producción dedicaban al intercambio con grupos vecinos y lejanos.

Numerosos objetos se preservaron y hoy nos permiten formarnos una idea de la vida cotidiana de estas comunidades.
En la cacería y la guerra utilizaban propulsores y dardos fabricados en madera de palma. Cazaban venados
(Mazama), dantas (Tapirus), pecaríes (Tayassu pecari), zarigüeyas (Didelphis), armadillos (Dasypus), conejos
(Sylvilagus) y otros animales.

Los volantes de huso elaborados en cerámica eran utilizados en el hilado del algodón. El volante, ajustado a la parte
inferior de una varilla de madera, mantenía el movimiento de rotación necesario para torcer el hilo y enrollarlo
alrededor del huso. Estos instrumentos para el hilado son tan frecuentes que nos permiten imaginar que los textiles lo
eran también. Una cinta tejida en algodón, con placas colgantes de metal, se preserva en el Museo y fue fechada en
850 d.C. La producción de cerámica variaba dentro de la región del Cauca Medio. Hacia el sur elaboraban objetos de
múltiples formas, algunos decorados con pintura negra sobre fondo rojo, crema o una combinación de ambos colores.
Por su parte, los grupos asentados al norte del Cauca Medio elaboraron una alfarería de color marrón o gris con
formas romboidales, decorada con incisiones y figuras aplicadas, así como vasijas de color naranja adornadas con
pintura blanca.

La producción de objetos en cobre era una actividad importante. Con este metal los orfebres manufacturaron
pectorales, brazaletes, collares y cascabeles.

Hacia 1540 los europeos encontraron en la región del Cauca Medio una población numerosa y diversa que con las
guerras de conquista sufrió caos y aniquilación. Los conquistadores españoles contaron en las crónicas que los
caciques de esta región vivían en grandes casas rodeadas por empalizadas, donde guardaban imágenes y los
cuerpos desecados de sus enemigos, y realizaban rituales de canibalismo. También relataron que se adornaban y
vestían para parecer animales; que usaban adornos de metal y plumas, se pintaban la cara y el cuerpo, llevaban un
taparrabos largo como una cola, las uñas largas como garras y pieles de animales en la espalda.

Ante las diferencias de costumbres, lengua y política, los europeos clasificaron a los indígenas en "provincias" que
llamaron Caramanta, Zopía, Quincha, Irra, Anserma, Chanco, Arma, Paucura, Pozo, Picara, Carrapa, Quimbaya,
Quindo y otras. Varios de estos nombres permanecen en la geografía de la región.

En los pectorales de orfebrería se ven repujadas figuras de hombre-jaguar, hombre-rana y hombre-lagartija, que
probablemente representaban a los caciques con sus atuendos rituales de animal

Cultura precolombina san Agustín

Las culturas prehispánicas de América que nos han dejado huellas vigorosas de su existencia, son universalmente
conocidas, La Inca, La Maya, y la Azteca. Sin embargo, existen otras culturas prehispánicas mucho menos conocidas
y que, aún así, merecen atraer la atención de los especialistas y del público en general, por la grandeza y belleza de
sus vestigios. Tal es el caso de la cultura de San Agustín, cuya milenaria herencia de piedra podemos hoy admirar en
Colombia dentro del departamento del Huila.
Los monumentos denominados como agustinianos, integrados por estatuaria lítica, dólmenes y montículos, que en
gran número se encuentran diseminados en un hermoso y extenso territorio del Macizo Colombiano; constituyeron el
más importante centro de producción escultórica de toda la región andina, durante la época precolombina.

Cuando se produjo la Conquista, los monumentos funerarios que siglos atrás habían sido hechos en el valle que
domina el primer curso del río Magdalena, yacían abandonados por circunstancias que todavía no se conocen bien.
Una densa vegetación poco a poco, había cubierto de bosques el territorio ancestral que durante milenios, fuera el
hábitat de una de las culturas prehispánicas más importantes de Colombia, tal como lo atestigua su estatuaria lítica
monumental.

Los sitios donde anteriormente se había elegido los centros ceremoniales dedicados a culto funerario, o los lugares de
habitación y los campos de cultivo, desaparecieron por la acción incontrolada de la naturaleza especialmente feroz en
este medio.

En el transcurso del Siglo XVI, cuando lentamente comenzó a producirse la penetración española en la región del Alto
Magdalena, esta se encontraba poblada por numerosas tribus indígenas, como son los Quinchana, Mulales, Laculata
y Laboyos. Es posible que hubieran ocupado este territorio debido a las presiones migratorias ejercidas por otros
grupos, en épocas anteriores, a través del Alto del Magdalena.

El desconocimiento de los vestigios de esta cultura durante la Conquista fundamentalmente se debe a dos hechos: En
primer lugar, esta cultura se extinguió antes de que llegaran los españoles por lo tanto no existió contacto. En segundo
lugar porque principalmente se trataba de imágenes escultóricas, hechas para ser depositadas dentro de túmulos
funerarios, que eran construcciones muy sencillas, que por esas mismas características rápidamente podían ser
recubiertas por la vegetación, obras totalmente diferentes a la arquitectura pétrea colosal, que los conquistadores
encontraron en México ó Perú.

UBICACIÓN GEOGRÁFICA CULTURA SAN AGUSTÍN


Cerca de los paramos donde nacen juntos los ríos Magdalena, Cuaca, Patía y Caquetá, montañas frías habitualmente
cubiertas de neblina y azotadas por la llovizna, se encuentra los monumentos de la civilización de San Agustín.

Allí vivió un pueblo que solo conocemos por sus restos arqueológicos y que desarrolló una cultura que si, por un lado,
ha sido un misterio, por otro nos declara muchas realidades sobre la antigüedad del hombre en América, sobre las
vías que pudo seguir la inmigración asiática a nuestro territorio y sobre el grado que pudo lograr en su cultura
espiritual.

La aldea de San Agustín, centro principal donde se han descubierto extraños monumentos designados con su
nombre, se halla en una alta meseta a 1.636 metros sobre el nivel del mar, en territorio huilense, dentro de la horqueta
que forman, corriendo al fondo de profundos cañones, el río Magdalena y el Sombrerillo, uno de sus primeros
afluentes por la banda derecha.

Ya en la población de San Agustín puede ver el viajero muchas estatuas, tallas y cerámicas que son otros tantos
restos de antiquísimos moradores de la región. Pero lo más sorprendente desde el punto de vista arqueológico, se
halla más allá, en las Mesitas de Uyumbe y en sus cercanas laderas, hoy convertidas en uno de los Parques
Arqueológicos más interesantes de América, obra que debemos a la inteligencia y fervor científico de Luis Duque
Gómez.

VIVIENDA CULTURA SAN AGUSTÍN

Las casa estaban construidas con columnas de madera clavadas en planta circular; los muros eran de bahareque,
recubierto de barro; el diámetro era de tres metros mínimos; el techo era cónico y de paja.

Formaban bohíos construidos cerca de las corrientes de agua, a las cuales iban caminos, cuyas huellas todavía se
advierten. En algunas de las habitaciones se encuentran tumbas. Cerca de las casa hay muestras de los talleres y
huellas de las cocinas y fogones. No se han encontrado señales de pueblos o aldeas; probablemente vivían, dispersos
dentro de una extensión bastante grande.

ECONOMIA CULTURA SAN AGUSTIN

Se puede afirmar que la economía agustiniana se basó en el cultivo del maíz, complementado con el de los tubérculos
y frutos, así como por la casa y la pesca. Además durante las ultimas fases del poblamiento el maní procedentes de
las selvas del oriente, el cual desempeño un papel importante en la alimentación.

Es factible que la población de San Agustín mantuviera a lo largo de su historia un control vertical sobre los diversos
pisos térmicos posibles, en este caso una densa población habría tenido acceso a un sinnúmero de recursos propios
de tierras de muy diversos climas, desde los páramos hasta las templadas vertientes del ramal andino.

ORGANIZACION POLITICA CULTURA SAN AGUSTIN

Poco se puede afirmar sobre el modelo de organización política de este pueblo escultor. La sociedad agustiniana se
organizaba en "Cacicazgos" con una clara estratificación social y económica de la población. En este caso, el papel de
los líderes políticos y religiosos habría sido destacado, sin embargo, es seguro que los pobladores más tardíos no
tenían un sistema complejo de organización política.

Es posible que el poder de los caciques del alto magdalena en la región del Alto Magdalena en el siglo XVI cuente un
modelo básicamente tribal; los roles políticos aún no estaban plenamente desarrollados y su poder dependía de la
voluntad popular. Se presume asimismo, que la familia fue la base de la sociedad y que los agustinianos habitaron en
casa muy juntas unas de otras.

TIPÒ FISICO CULTURA SAN AGUSTÍN

Muy poco es lo que puede decirse acerca de las características físicas de los antiguos agustinianos, por falta de
suficientes elementos de juicio. A pesar de que algunos de los motivos antropomorfos son de notable realismo, sería
en extremo aventurado hacer deducciones con base en ellos sobre el aspecto somático de estos antiguos pueblos.

Hasta hace poco los hallazgos osteológicos en la zona eran muy escasos por la alta lluviosidad y la elevada humedad
ambiente de esta que no permiten la conservación de restos óseos.

La práctica de exploraciones cuidadosas llevadas a cabos en las necrópolis de las Mesitas B y D, en el Batán y en
Quinchana, permitió localizar un buen número de restos óseos en algunas tumbas, a veces casi completos como en la
Mesita D y Quinchana.

Los hallazgos antedichos permiten suponer para estos pueblos una aparente tendencia a la braquicefalia notable
robusticidad de los segmentos tibiales y femorales, lo que habla en favor de un fuerte complexión, y estaturas
elevadas, superiores a 1,65 metros. Así lo indican esqueletos hallados en las Mesitas B y D del Parque Arqueológico y
Quinchana.

INDUMENTARIA CULTURA SAN AGUSTÍN

Algunos arqueólogos que han visitado a San Agustín como K. Th. Preuss, basándose en las representaciones que
aparecen en la estatuaria, afirma que los pueblos de San Agustín usaban vestidos de variadas formas, a saber: una
falda corta, sostenida por un cinturón, como se observa en varias estatuas femeninas. En algunos casos se ve que
sólo usaban las mujeres un pequeño lienzo o cubre-sexo, en forma de delantal.

Los hombres usaban a veces un taparrabo que pasaba por entre las piernas y que se originaba en un cinturón ancho
del cual descendían los extremos. En ciertas figuras aparece un cordón que amarra el sexo y que remata en artístico
nudo hacia el lado derecho; en otras se aprecia una banda escalonada en forma de triángulo, que sirve de cubre-sexo.
La ausencia en las tumbas de basurales, en las dos primeras fases del desarrollo cultural, de implementos
relacionados con la industria de los hilados y tejidos, lo mismo que ciertos rasgos de las representaciones
escultóricas, parecen demostrar que, al menos en este período, la indumentaria de los nativos estaba confeccionada
con tela de corteza de árboles. El uso de los pesos o valantes sólo aparecen en lo que se puede considerar la fase
tardía.

ADORNOS PERSONALES CULTURA SAN AGUSTIN

Los principales adornos usados por los antiguos agustinianos fueron, entre otros, collares de cuentas de piedra,
concha, semillas, hueso y oro; pulseras hechas de sartas de chaquira; narigueras de oro, unas en forma de lúnulas,
otras circulares, laminadas tubulares; zarcillos de oro, unos consistentes en alambres entorchados con engarce de
cuentas de cuerno o de piedras; joyeles o pendientes de oro macizo, generalmente figurando águilas o cóndores
diminutos.

El uso de los adornos de oro, especialmente de diademas y colgantes o pendientes, parece haber sido un privilegio de
las gentes pertenecientes a un rango elevado, bien fuera por su jerarquía religiosa, por su autoridad política o por su
estatus social. De todos modos el hallazgo de esta suerte de adornos sólo se registra en tumbas que por su
construcción, ubicación y ofrendas, indican que fueron destinadas a guardar los despojos de señores principales.

La práctica de la pintura corporal está reafirmada por el hallazgos que se han realizado, de núcleos de ocre de
distintas coloraciones, con superficies notoriamente pulimentadas que denotan que fueron destinados a estos
menesteres. Estos elementos han sido encontrados en las basuras de sus sitios de habitación y en las ofrendas
funerarias. Además algunas estatuas todavía conservan pequeñas pigmentaciones rojas, amarillas y negras, lo que
lleva a deducir que en una primera etapa estos monolitos estuvieron pintados de variados colores y que la pintura
corporal constituyó una práctica ceremonial de mucha importancia entre la población.

ORFEBRERIA CULTURA SAN AGUSTIN

Los hallazgos verificados hasta ahora demuestran plenamente que entre las actividades de estos pueblos existía la
industria de la orfebrería. No alcanzaron, desde luego, los acabados productos ni las adelantadas técnicas que
lograron los orfebres prehispánicos de otras regiones de Colombia, tales como los Quimbayas y los Sinúes. Sin
embargo, conocieron la metalurgia del oro y del cobre, que mezclaron para hacer, mediante las técnicas de
alambrado, laminado y fundición, cuentas diminutas de collar, al parecer fundidas a la cera perdida, zarcillos,
narigueras, diademas y colgantes, estos últimos a veces con engarces de cuentas de cuerno o de piedras finamente
pulimentadas.

La presencia de gotas de oro fundido, fragmentos de láminas, pedazos de narigueras y crisoles de cerámica, en los
depósitos arqueológicos de la Mesita B, lo mismo que la identidad de algunas de las piezas halladas con los adornos
que aparecen representadas en varias estatuas, demuestra claramente que no se trataba de productos de intercambio
comercial, sino de una industria local, que utilizó los aluviones auríferos del Mazamorras, Naranjos y otros ríos y
quebradas de la región de San Agustín, y que representó en algunos de sus productos motivaciones de acentuada
significación religiosa, como son los motivos ornitomorfos.

Todo parece indicar que el trabajo de la orfebrería se inicia en San Agustín en la fase inferior, es decir, desde los
comienzos mismos del desarrollo cultural. Así lo indican los hallazgos hechos en el sitio denominado Alto de
Lavapatas y en estratos de la Mesita B, que han sido fechados por el sistema del Carbón 14 y que corresponden,
estos últimos, a las primeras décadas de la era cristiana.

CERAMICA CULTURA SAN AGUSTIN


Constituyó ésta una importante actividad entre los pueblos agustinianos y sus productos tuvieron un notable uso,
como se desprende de los hallazgos arqueológicos realizados por las distintas misiones que se han ocupado del
estudio de esta cultura. La cerámica agustiniana se orientó principalmente a la confección de aquellos elementos de
uso diario en el hogar.

Usaron la técnica de enrollado, aplicado y modelado la cual fue empleada para la elaboración de una gran variedad de
recipientes y figurillas de los más diversos acabados, formas y tamaños. Para pintar usaron tintes extraídos de las
plantas, aunque esto no fue muy notable ya que la mayoría de cerámicas quedaban al natural

INDUSTRIA LITICA CULTURA SAN AGUSTÍN

El arte de los antiguos agustinianos se orientó especialmente hacia la escultura lítica monumental, en la cual
desarrollaron un estilo simbólico, sin haber dejado de alcanzar formas de un impresionante naturalismo. Como hemos
anotado, las lito-esculturas son el mensaje de su complejo mundo religioso y fueron colocadas al lado de los despojos
de sus muertos. Son deidades que representan el origen de la vida y los atributos de la muerte, las fuerzas de la
naturaleza, los seres protectores, los ancestros míticos, los entes que pueblan el camino que recorren los muertos
hasta llegar al sitio donde inician la vida ultraterrena.

Los bloques de piedra en los cuales se labraron las estatuas son cantos erráticos o rodados, algunos de grandes
dimensiones, hasta de cinco metros, de los que abundan en el subsuelo de San Agustín y regiones aledañas.
Carecen, pues, de razón, los que imaginaron el esfuerzo colosal que habría hecho este pueblo para llevar aquellos
pesados bloques hasta el taller de los escultores o al sitio de los enterramientos, recorriendo grandes distancias y
venciendo toda suerte de dificultades a través de un terreno accidentado.

Las investigaciones adelantadas por Luis Duque Gómez en varios sitios de la zona, han permitido establecer que el
zócalo rígido del valle está a pocos metros de profundidad y aparece formado por aglomeraciones de estos cantos,
algunos de los cuales afloran en los taludes de los viejos caminos, en donde fueron labradas figuras antropomorfas y
zoomorfas directamente, in situ - en sitio -, y veneradas sus imágenes en el lugar mismo de origen, como es el caso
de los monumentos de La Chaquira, de "La Rana de Lavapatas" y de "La Rana de Matanzas".

De todos modos, es indudable que estas grandes piedras, con las excepciones anotadas, fueron transportadas a
través de varias cuadras de distancia, no obstante su enorme peso, lo que supone, desde luego, el conocimiento de
recursos especiales para tales maniobras, quizás el empleo de rodillos de madera para sus desplazamiento, tal como
todavía lo acostumbran los campesinos de la región.

Además de la estatuaria, los antiguos agustinianos, desde las fases iniciales de su poblamiento en el Valle de San
Agustín, emplearon la piedra dura, eruptiva (basaltos y andesitas) para astillaría y utilizar los núcleos como busardas y
las lascas como cuchillos, navajas, raspadores, buriles y otros artefactos. Esta industria persistió con sus rasgos
primitivos hasta las fases finales del desarrollo cultural en esta zona La obsidiana, o vidrio volcánico, también se
empleó con fines similares, aunque parece haber tenido, además, una significación especial en los ritos mortuorios.

Los instrumentos de piedra pulida (hachas, cinceles) se encuentran esporádicamente y corresponden a una fase
tardía del desarrollo cultural.

Además de los artefactos mencionados, fabricaron cuentas de collar de piedra, discordes, tabulares, globulares y
poligonales, que se encuentran en collares y colgantes en las tumbas y como ofrendas en las colinas artificiales o
túmulos mortuorios. Bruñidores, con lados muy pulidos por la práctica del frotamiento, quizás en la fabricación de la
cerámica.

En piedra de distintas calidades fabricaron también molinos o metates, con sus respectivas manos, para la trituración
de granos y otros productos alimenticios. Los ejemplares encontrados en las tumbas y en los sitios de habitación
presentan la mayoría superficies de trituración cóncavas y unas pocas superficies planas. Por regla general, se hallan
fragmentados intencionalmente, lo que parece haber obedecido a la práctica de un rito funerario.
Investigaciones geológicas recientes señalan la existencia de un importante yacimiento de obsidiana al pie del volcán
de Sotorá (Departamento del Cauca), en el curso del alto río Quilcasé. Es muy posible que hubiese sido de este lugar,
que no está muy lejos de San Agustín, de donde se aprovisionaron los nativos de tales materiales, que, como se ha
dicho, se encuentran abundantemente en las tumbas, como ajuar funerario, y en los sitios de habitación. Igualmente
se indican yacimientos en las vertientes de la Cordillera Centro-Oriental nariñense (Laguna de la Cocha y región de
Ipiales-La Victoria), en donde han sido observados en forma de riego.

LOS MONUMENTOS Y LA RELIGIÓN CULTURA SAN AGUSTÍN

Los antiguos habitantes de San Agustín transmitieron hereditariamente las técnicas y los secretos del oficio de la
escultura su poder residía precisamente en el arte de su estatuaria.

La boca cuadrada de colmillos prominentes, imagen que aparece con mucha frecuencia en San Agustín, se relaciona
con el mito del jaguar y es considerada como un emblema protector. Este tema, así como el de la dualidad águila -
serpiente, se repite en las representaciones artísticas de los antiguos habitantes de México, Perú y otras zonas
arqueológicas de Colombia.

El Jaguar es en muchas culturas, representación de una deidad mayor o principal, tal vez por estar en la cima de la
pirámide ecológica, ya que es el gran depredador de América, pero también tiene claras intenciones chamánicas. El
Chaman cuando muere se dice, retorna a la región en forma de tigre, por esta razón durante su vida, él puede hacer
excursiones tomando forma de Jaguar y puede matar si lo desea. Cada Chaman posee una piel de Jaguar para usarla
cuando toma esta forma y la posesión de la piel le confiere el poder de resucitar en forma de Tigre.

HISTORIA CULTURA SAN AGUSTIN

Las regiones montañosas de San Agustín y el valle de La Plata, en las cabeceras del río Magdalena, fueron habitadas
de forma continua desde el año 1000 a.C. hasta la conquista europea. Durante los períodos Formativo, Clásico
Regional y Reciente las sociedades de agricultores, ceramistas y escultores crecieron de manera gradual y se
distribuyeron en aldeas cada vez más centralizadas.

Durante el período Formativo, entre 1000 a.C y 1 d.C., pequeñas sociedades agrícolas vieron surgir las primeras
jerarquías sociales. En este período fue una práctica común retirar los huesos de las tumbas después de cierto tiempo
y guardarlos en urnas funerarias de cerámica. Estas se colocaban en tumbas de pozo con cámara lateral, a veces con
narigueras de oro o de tumbaga.

En el Clásico Regional, que duró asimismo un milenio, entre 1 y 900 d.C., las diferencias sociales se acentuaron en el
ámbito religioso, manifestándose en la construcción de monumentos funerarios. Las tumbas tenían pocos elementos
suntuarios; algunas contenían diademas, collares, vasijas u objetos de madera. Algunos líderes del período Clásico
Regional se enterraron también con ajuares que contenían objetos de oro, aunque parece ser que el uso y la
acumulación de adornos de orfebrería no fueron tan comunes aquí como en Calima. Se destaca un colgante en forma
de pez alado y llama la atención un pequeño colgante similar a las estatuas de piedra, comunes en la región durante
el período Clásico Regional.

En efecto, lo más notorio de este período fue que las comunidades trabajaron en resaltar el poder y el prestigio de sus
caciques construyéndoles monumentos funerarios acompañados por estatuas talladas en toba volcánica y cubiertos
por montículos de tierra. Estas esculturas de agresivas fauces felinas hoy hacen famoso al Alto Magdalena.

Durante el período Reciente, desde 900 a 1500 d.C., la población aumentó y continuó viviendo en las mismas aldeas,
bajo nuevos líderes que basaron su poder en el control de la economía. Sus sepulturas contienen vasijas de cerámica
de uso doméstico.

Cultura precolombina tairona


El noroccidente de la Sierra Nevada de Santa Marta, al norte de Colombia, fue habitado desde el año 200 d.C. hasta
la Conquista por agricultores y artesanos de la piedra y el metal que aprovecharon los recursos disponibles desde el
mar hasta las nieves perpetuas, a quienes se les denomina la nación Tayrona.

Los Tayrona contaban con una compleja organización sociopolítica, y con un avanzado conocimiento de la ingeniería y
la arquitectura que se refleja en los restos de grandes obras líticas, plantas de habitación, caminos, muros de
contención, escaleras y puentes.

Inicialmente asentados en el litoral, se expandieron luego hacia las zonas altas donde construyeron ciudades de
piedra. Su historia prehispánica comprende los períodos Nahuange y Tayrona. Actualmente habitan allí los koguis,
wiwas, ikas y kankuamos.

Los Tayronas descuellan como ejemplo de la insistencia en al autenticidad, que les costo ser aniquilados
bárbaramente después de un siglo de constante lucha contra el dominador. Indómitos y belicosos, no aceptaron el
yugo español, que implicaba el renunciamiento a sus costumbres ancestrales, a su idioma, a su núcleo social y sobre
todo a sus creencias religiosas.

UBICACIÓN GEOGRÁFICA CULTURA TAYRONA

La Sierra Nevada de Santa Marta localizada en la parte norte de Colombia, es un macizo montañoso, aislado del
sistema de los Andes. La variada topografía de la Sierra Nevada, produce gran diversidad de condiciones ecológicas,
radicalmente diferenciadas de las que presentan las regiones adyacentes, e influye sensiblemente en las condiciones
climáticas de una gran parte de la región caribe del país.

Los Tayronas se situaron entre el nivel del mar y una altura aproximada de 2.000 metros, principalmente en la zona de
Santa Marta, cerca del río Bonda y a lo largo de los ríos Ariguaní, Cesar y Ranchería, también en los valles de los ríos
Palomino y Buritaca.

Los Tayrona se acogieron, tanto a las bondades que le brindaban la Sierra Nevada como a las restricciones que esta
les imponía, y poco a poco lograron combinar esas bondades y esas restricciones del medio para afianzar y garantizar
su permanencia y reproducción biológica en esta región, como lo señalan hoy día las ruinas de numerosos poblados
con infraestructura de piedra, caminos terrazas de cultivos, canales y puentes.

VIVIENDA CULTURA TAYRONA

Las casas Tayronas eran admirablemente construidas, en forma de enormes cabañas de madera o bahareque con
techos de paja y de palma, por lo general, de forma cónica, y que por su elaboración se deduce que fueron excelentes
carpinteros. Las puertas eran adornadas con caracoles colgados de hilos, los cuales, soplados por el viento producían
un armonioso sonido. Su mobiliario era de espartos y de cañas, y las esteras que tendían en el suelo eran tejidas y
pintadas con muchos y variados colores. En los tapetes de algodón dibujaban figuras de animales, como tigres,
águilas, y serpientes.

Las viviendas Tayronas se construyeron sobre terrazas artificiales a las que se llegaba por caminos o escaleras de
piedra. Según el tipo de cimiento, de acuerdo con lo expresado por al arqueólogo Reichel-dolmatoff hay tres tipos de
construcción:

1) Un primer tipo constituido por un anillo sencillo de piedra casi redonda y sin talla alguna, no bien unidas entre si y
que forman una superficie discontinua. En este caso las únicas piedras talladas son las que conforman los pisos de
las entradas que en todos los casos son dos diametralmente opuestas. Se encuentran en lugares algo alejados del
centro de la aldea, en lugares relativamente poco favorables para construir.

2). Un segundo tipo, conformado por dos anillos. El primero, exterior, de lajas delgadas, regularmente talladas,
enterradas verticalmente, el extremo enterrado es recto, el saliente redondeado y generalmente están bien unidas
entre si. A veces estas lajas bien talladas se encontraron solo cerca de las dos puerta, mientras que le resto del circulo
esta construido con otras menos elaboradas. El segundo anillo, en el interior del primero, es de lajas colocadas
horizontalmente al nivel del piso de la habitación. Estos dos constituyen propiamente el cimiento de la casa pero con
frecuencia se encuentran al exterior de la misma y a un nivel mas bajo, un segundo y a veces un tercer par de anillos
escalonados como los anteriores. En ellos las lajas horizontales de cada anillo interior y las verticales enterradas del
exterior forman como los pasos y los contrapasos respectivamente, de una escalera perimetral. De esta manera se
forma una construcción a modo de pirámide circular escalonada, que sirve de base a la vivienda, a la cual se accede,
frente a cada una de las dos puertas opuesta, por medio de escalones de lajas muy bien talladas.

3) El tercer tipo, menos frecuente y que se encuentra solo en los núcleos mas densamente habitados tiene las
mismas características estructurales el segundo, pero se diferencia de él por la perfección de trabajo. Las lajas
horizontales de los anillos interiores tiene en planta, cada una la forma de un sector de circulo perfecto para encajar
completamente con las otras y las verticales de los anillos exteriores están talladas por todas sus seis caras. También
las lajas grandes que forman el piso de las puertas tiene la forma del sector de circulo para adaptarse a la
configuración de la circunferencia.

POBLAMIENTO Y ARQUITECTURA CULTURA TAYRONA

La región estuvo densamente poblada; se menciona en las crónicas la existencia de centenares de poblaciones y
ciudades, algunas con mil casa grandes. Pocigueica, Bonda y Tayronaca se mencionan como las ciudades más
importantes. La primera era la capital o ciudad principal, la más rica; quedaba en la región entre las cabeceras de los
ríos Córdoba, Mendiguaca y Don Diego, a dos leguas del mar y con clima fresco. Bonda se encontraba en las actuales
sabanas de Limón o de Terán. Por su parte Tayronaca estaba localizada en las márgenes del río Don Diego, ya en
tierra templada.

Los grandes centros poblados y la arquitectura lítica, son las características más destacadas de la cultura Tayrona,
pues ninguna otra alcanzó tal desarrollo en cuanto a las realizaciones materiales. Tayronaca tenía plazas triangulares,
de grandes lajas y con casa grandes en las esquinas, donde moraban los caciques principales, y que podían albergar
cómodamente trescientas personas. Las calles estaban bien trazadas y para llegar a la ciudad se ascendía por
anchos caminos de piedra y por escaleras hasta de novecientos escalones.

VESTIDOS Y ADORNOS CULTURA TAYRONA

En sus trabajos los Tayronas acostumbraban estar casi desnudos. Pero cuando salían de sus faenas usaban trajes de
telas firmes de algodón. Las mujeres, además de la falda, se echaban sobre las espalda una especie de chal o
pañolón de tela blanca. Hombres y mujeres se adornaban con joyas de oro, penachos de plumas y mantas pintadas,
adornadas con cristales de cuarzo, coralina, jaspes y otras piedras engarzadas en oro.

Los Tayrona fueron hábiles en el arte plumaria; de plumas de papagayo, de pavas y otras aves hicieron diademas,
penachos, capas como mucetas, flores, rosas, vestidos de colores vistosísimos, abanicos; inclusive mantenían en
cautiverio guacamayas y tominejas para extraerles el plumaje cada año y utilizarlo en sus trajes de ceremonia.

Encima de tan lujosa indumentaria se ponían sus joyas de oro, consistentes en narigueras, chagualas como patenas o
medias lunas, petos, collares de caracoles y cuentas. Para las mujeres había, además, brazaletes, ahorcadas y
gargantillas.

AGRICULTURA CULTURA TAYRONA

Los Tayronas eran excelentes horticultores y, favorecidos por la diversidad de sus climas, pudieron cultivar e
intercambiar casi todos los frutos que se cosecharon en Precolombia. En ninguna otra cultura de nuestro territorio
aparecen tan claros los procedimientos para mantener la fertilidad del suelo, consistentes en terrazas que impedían la
erosión de los suelos, ni otras aplicaron tan hábilmente la irrigación artificial, conduciendo por canales el agua de los
ríos hasta sus sementeras.
Como no tenían rebaños, sino que vivían principalmente de vegetales y frutas, su vecindad al mar determino para los
Tayrona una alimentación a base de pescado, mientras que sus montañas les dieron cuantiosa cacería de venados y
aves como paujiles, tórtolas y pavas. También el mar les suministraba la sal, no sólo para condimentar sus alimentos,
sino para conservar el pescado seco, del cual hacían comercio con las tribus que les proveían de oro.

Complementaban su nutrición con la miel de abejas, que supieron cultivar con gran esmero y en abundancia tal, que
cierto soldado español contaba haber visto en tierras Tayronas hasta 8.000 colmenas. De frutas y granos supieron
fermentar muchas clases de bebidas embriagantes.

COMERCIO CULTURA TAYRONA

Las relaciones comerciales se efectuaron interna y externamente. Los grupos de la Sierra daban oro y mantas a
cambio del pescado y la sal de los costeros. Las esteras, los collares de oro y cuentas de piedras semipreciosas,
sirvieron de elementos de trueque con otras culturas, inclusive con las de las tierras altas de Cundinamarca y Boyacá,
de donde llegaron esmeraldas a la Sierra Nevada.

ARMAS CULTURA TAYRONA

Sus principales armas eran arcos, dardos, flechas, carcajs y macanas; también tensores de arco, flechas silbantes y
flechas incendiarias con las puntas envueltas en algodón que disparaban ardiendo. Las puntas de los dardos eran de
madera o de espina de raya y estaban generalmente envenenadas. Empleaban también piedras como proyectiles.

Eran tan buenos tiradores que, teniendo que alcanzar un blanco a distancia, arrojaban las flechas a lo alto para que al
caer se clavaran en su enemigo. Tenían cerbatanas curiosísimas que, con sutiles flechas, mataban toda clase de
aves.

CERAMICA TAYRONAS

La mayor parte de los estudios arqueológicos actuales referentes a esta área señalan que la cerámica que se conoce
como clásica Tayrona procede de una época protohistorica muy próxima a la conquista denominado periodo Tayrona
II. Según una clasificación general de la cerámica, se pueden reconocer tres tipos característicos que se distinguen
fácilmente por su color negro, rojizo o habano.

En cerámica roja aparecen principalmente vasijas culinarias y de almacenamiento mas bien toscas, urnas, copas
grandes, platos y vasijas en forma de copas para macerar alimentos. Algunos de estos recipientes están decorados
con incisiones de puntos, rayas, muescas e impresiones angulares, y otros presentan caras humanas modeladas en la
parte superior.

En la cerámica negra las formas son muy variadas, y algunas de ellas tuvieron, sin duda, carácter ceremonial. Por lo
general, el color de la superficie externa es negro brillante, mientras que el de la pasta es el mismo de la arcilla. Las
vasijas más características son las siguientes: copas, que varían mucho de acuerdo con sus elementos constitutivos,
base, cuerpo y cuello; vasijas globulares sencillas, con una cabeza o dos cabezas pareadas de animales adosadas al
vientre; vasos de cuello alargado, que a veces lleva una efigie antropomorfa elaborada con una técnica mixta de
modelado, pastillaje e incisión. También aparecen silbatos con representaciones humanas que muestran personajes
ricamente ataviados, los cuales llevan mascaras, coronas e insignias de mando. La decoración adicional consiste en
incisiones poco profundas.

Se han hallado urnas, sillares ofrendatorios de más de un metro de altura en forma cilíndrica y esférica decorados con
figuras zoomorfas o antropomorfas; cantidad de pitos, vasos, ocarinas, platos, jarras, alcarrazas, etc.; en las cuales se
puede observar un gran dominio de técnicas como la firmeza de su pasta, la perfección de su acabado y la variedad
de estilos.

ORFEBRERIA TAYRONAS
Se considera que el desarrollo de la orfebrería Tayrona estaba en pleno apogeo en los comienzos del siglo XVI ya que
poseían bastantes talleres de fundición, cuando los aborígenes tuvieron el primer contacto con los españoles.

La orfebrería Tayrona se caracteriza por la perfección técnica que lograron al elaborar sus trabajos; emplearon la
fundición a la cera perdida complementado con el martillado, el repujado, la soldadura y la fundición en moldes
abiertos o cerrados.

En la metalurgia Tayrona, los objetos son variados en cuanto a la forma y a las técnicas empleadas en su elaboración.
Existen figuritas fantásticas que llevan grandes atavíos de plumas y máscaras de felinos; hay aves y reptiles, discos
repujados, cascabeles, brazaletes, narigueras y otros objetos, en su mayor parte hechos de cobre dorado o de
tumbaga.

TALLADO EN PIEDRA TAYRONAS

Los Tayronas trabajan admirablemente la piedra, no solo para extraer y labrar grandes bloques destinados a las obras
públicas, sino también para confeccionar objetos de culto o de uso común, como bastones ceremoniales, máscaras,
hachas rituales o utilitarias, cinceles, piedras y manos de moler, cuentas para collares o para fijar a los vestidos,
pendientes, placas colgantes y rodillos para estampar tela. Para la elaboración de todos estos objetos emplearon
principalmente granito, esquistos, cuarzo, comalina, jadeita y nefrita, entre otras.

INGENIERIA TAYRONA

Los Tayronas sobresalieron por su destreza urbanística en ingeniería, lo que en cierta forma los situó como una de
culturas precolombinas más adelantadas de América. En lo urbanístico se destacaron por la construcción de poblados
o ciudades en forma circular en las zonas planas de las estribaciones de la Sierra Nevada, a las cuales se llegaba por
medio de caminos empedrados y/o puentes colgantes.

Estos poblados contaron con canales de desagüe, zonas públicas y residenciales con casas de ricos y pobres, que se
diferenciaron por el tipo de base sobre la cual se construyeron. En el caso de las casas de ricos los cimientos eran de
varios círculos, mientras que la base de los pobres era de un sólo círculo, lo que las hacía más frágiles.

Un ejemplo de lo que fue el sistema de una urbanización Tayrona es Ciudad Perdida o Buritaca 200, la cual fue
descubierta en 1975. Se designa con ese número por haber sido el poblado doscientos de esa cultura hallado con las
características propias de las ciudades Tayronas, tales como plataformas curvas y revestidas de piedra para las casas
situadas en las laderas, escaleras de piedra, muros de contención para evitar deslizamientos, canales y sistemas de
drenaje tanto para la parte urbana como para las zonas agrícolas y una plaza pública para transitar y para ceremonias
especiales.

ORGANIZACION SOCIAL Y POLITICA TAYRONAS

A la llegada de los españoles la sociedad Tayrona había evolucionado hacia un sistema de clases, en el cual los
factores económicos tenían mayor importancia. Había un grupo importante de artesanos y comerciantes Intertribales,
agentes de intercambio cultural.

Durante el siglo XVI, la población indígena de cultura Tayrona tenia su asiento principalmente en pueblos nucleados y,
al parecer, existía, un particularismo político pronunciado, arraigado en grupos locales cuyas autoridades políticas
residían en algún pueblo central donde se encontraba la mayor parte de la población.

La estructura política de estos grupos locales indica que todos los pueblos tenían un cacique, los cuales dependían a
su vez, de otros caciques principales. Se menciona que algunas poblaciones estaban divididas en barrios, que eran
más, un grupo de casas o aldeas dependientes de otra población. Cada barrio tenia su propio cacique, y el conjunto
de varios barrios tenia un cacique principal.
En la cúspide de la pirámide social estarían los caciques, de quienes descansa la responsabilidad política y religiosa.
Entre el pueblo común, en la base de la estructura social, se encuentran los especialistas de oficio, tales como
agricultores, artesanos y mercaderes.

RELIGION TAYRONAS

Es muy escasa la información sobre la religión de los Tayronas. Rendían culto a las estrellas, adjudicándoles
identidades masculina o femenina y suponiendo en ellas relaciones carnales; adoraban a un niño nacido de una
virgen, el cual permanecía debajo de la tierra, sin crecer ni menguar. Entre sus mitos figuraba el del diluvio.

Contaban con casa ceremoniales y con centros religiosos a donde acudían en romería a solicitar beneficios de sus
dioses. Allí oficiaban sacerdotes, hechiceros y agoreros que adivinaban por el vuelo de las aves y habían recibido
instrucción en un aprendizaje de dieciséis a veinte años, encerrados en casa especiales, sin ver la luz del día ni las
mujeres, y sometiéndose a ayunos.

Entre las dioses de los Taioronas figuran: Gauteovan, madre de todas las cosas, creadora del sol y de los espíritus
causantes de todas las enfermedades. Peico, quien llegó del mar y les enseño a trabajar el oro y la tierra a tejer
mantas y chinchorros. Creían en el más allá y se comunicaban con el naoma o sacerdote, quien, además, presidía las
ceremonias religiosas que se celebraban con cantos y danzas acompañadas de música.

Practicaban la homosexualidad como ritual en los templos y las representaciones fálicas fueron corrientes en esta
cultura, lo que espantaba la mentalidad medieval del conquistador y de los misioneros, al punto de considerarla la
nación mas deshonesta de estas tierras.

Se han hallado cementerios en los que se observa diferentes tipos de sepulturas; tumbas rectangulares cubiertas con
loza, bóvedas de piedras con cubiertas labradas, tumbas de pozo con cámara lateral y algunas fosas simples,
encontrándose además, urnas de cerámica generalmente tapadas. Se tiene noticia de que guardaban los huesos y
cenizas de sus antepasados en urnas y vasos grandes de tierra cocida, y que a algunas personas, al morir, las
desecaban al fuego.

PERIODO NAHUANGE TAIRONA

Las primeras comunidades de orfebres, agricultores y pescadores que habitaron las costas de las vertientes norte y
occidental de la Sierra Nevada de Santa Marta explotaban diversos recursos del mar, la playa, las ciénagas, ríos y
montes aledaños, además de cultivar maíz y otros productos. Desde 200 d.C. fueron expertos orfebres y hábiles
artesanos de la talla de conchas y piedras semipreciosas.

En recipientes cerámicos y en colgantes o pectorales de concha, piedra o metal, representaron de forma realista
mujeres, aves y felinos. Las ranas y los lagartos repujados en láminas de metal muestran cierta esquematización.

La escena de señores principales o héroes míticos llevados en andas por personajes auxiliares fue plasmada en
diversos pectorales. Personajes adornados con pectorales de aves y penachos se relacionan con el sol y con
serpientes de dos cabezas que los sostienen.

En la orfebrería Nahuange sobresalen las piezas martilladas en aleación de cobre y oro, denominada tumbaga. Tienen
superficies muy pulidas, muchas de llamativas tonalidades rojizas. Puntos, círculos, triángulos, animales esquemáticos
y serpientes de dos cabezas se combinan en motivos decorativos que adornan narigueras y pectorales emblemáticos.

En excavaciones arqueológicas realizadas por Alden Mason en 1922 en la bahía de Nahuange se halló una sepultura
construida con lajas de piedra que fue importante para definir el estilo de orfebrería Nahuange. La tumba incluía
objetos similares a los expuestos en la reconstrucción museográfica realizada en el Museo del Oro, y que hoy se
preservan en el museo Field de Chicago. Uno de los colgantes metálicos de la tumba, una figura femenina, contenía
carbón que fue fechado en 310 d.C. Gracias a que un profesional registró cuidadosamente esta asociación de objetos
de orfebrería, cerámica, piedra y concha, los arqueólogos pudieron identificar el tipo de adornos y utensilios usados
durante el período al que denominaron con el nombre de la bahía.

Hacia el año 900 d.C. la forma de vida del período Nahuange cambia y se da inicio a lo que se denomina período
Tairona.

PERIODO TAIRONA - CULTURA TAIRONA

En los afilados contrafuertes y los valles profundos cubiertos de bosque de la esquina noroccidental de la Sierra
Nevada, la gente del período Tairona levantó ciudades sobre cimientos de piedra, caminos enlozados y drenajes. En
terrazas de cultivo escalonadas cultivaron maíz, yuca y aguacate. Una orfebrería recargada en adornos distinguía a
los caciques, dotados de poder político y religioso. Colgantes y pectorales en forma de aves con alas desplegadas
demuestran la continuidad de algunas ideas del pensamiento simbólico de estas sociedades desde el período
Nahuange hasta la Conquista.

Los taironas resistieron la Conquista con guerras que duraron más de 75 años. Varios cronistas españoles los
conocieron y escribieron maravillados relatos y descripciones. Fray Pedro de Aguado relató en 1573:

“Traen sus personas muy adornadas con piezas y joyas de oro. Los varones traen orejeras y caricuríes puestos en las
narices y grandes chagualas en los pechos. Al cuello muchos géneros de cuentas… Las mujeres casi traen las
propias joyas que los varones”.

En 1514 el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo escribía asimismo que los indígenas de Santa Marta … “tenían
joyas de oro, penachos de pluma y mantas con muchas pinturas entretejidas, y en ellas muchas piedras cornalinas, …
esmeraldas y casidonias y jaspes y otras”.

Durante el período Tairona los destinos de la comunidad eran regidos por una poderosa élite de chamanes que decían
tener control sobre las fuerzas esenciales de la naturaleza, el ordenamiento del cosmos y las acciones humanas. Eran
los encargados de velar por el bienestar material y espiritual de la comunidad. En múltiples objetos se los ve
representados en el trance de la transformación, como en la emblemática figura del hombre-murciélago, señor de la
noche y el inframundo.

La figura del hombre transformado en murciélago puede verse en pectorales, colgantes y campanas metálicas, en
remates de bastón tallados en hueso y en objetos de cerámica. Pero también se encuentran en las tumbas de los
personajes importantes del período Tairona los atuendos que les servían para simbolizar esta transformación. Los
adornos de sus viseras metálicas aludían a las membranas internas o tragus de la oreja del animal; las narigueras
cilíndricas levantaban la nariz como la hoja nasal de algunas especies y los adornos sublabiales imitaban las
carnosidades de su labio inferior.

Durante el ritual se recreaba la historia mítica de la sociedad. En un ambiente especial, y gracias a las sustancias
enteógenas, los participantes se transformaban en los ancestros míticos para mediar por el equilibrio del universo. En
ceremonias de ofrenda o pagamento fueron depositadas piedras talladas y otros objetos dentro de templos, viviendas,
caminos, cultivos o lagunas, con propósitos de fertilidad y curación de enfermedades o para obtener protección para la
familia y la comunidad.

Los grupos tardíos de la Sierra Nevada, de lengua chibcha, tenían conceptos y creencias comunes con otras
sociedades de la misma familia lingüística. Con los habitantes de la Cordillera Oriental compartieron el símbolo e
ideología del ave con alas desplegadas y el sentido de las ofrendas.

CONQUISTA CULTURA TAIRONA


Los tairona fueron los primeros habitantes del territorio colombiano que sufrieron la trágica presión de la conquista
española. Fue don Rodrigo de Bastidas, fundador de Santa Marta y descubridor de la desembocadura del río
Magdalena, quien emprendió primero la conquista de los tairona, según la Recopilación historial de fray Pedro de
Aguado.

Bastidas con la mitad de la gente española que había en Santa Marta, metiéndose tierra adentro por los pueblos de
los indígenas, los cuales le recibieron en PAZ y le dieron presentes de las riquezas que tenían en cantidad de 18.000
pesos de oro fino.

Después, García de Lerma y el teniente Palomino salieron a pacificar algunas provincias de los indios. Como pueblos
situados en la misma costa que recibía las naves de España, los taironas fueron sometidos a la servidumbre y
rápidamente desapareció su cultura en la región limítrofe con los conquistadores para refugiarse en las cumbres de la
Sierra

Cultura precolombina tierradentro

El nororiente del departamento del Cauca tiene una topografía de nudos montañosos y profundos cañones; los
españoles lo llamaron Tierra adentro porque se sentían encerrados entre montañas. Desde el año 1000 a.C. y a lo
largo de los períodos Temprano, Medio, Tardío y Moderno, vivieron allí sociedades de agricultores y ceramistas que
labraron cámaras mortuorias, tallaron estatuas de piedra volcánica y trabajaron la orfebrería de forma sorprendente.
En la actualidad este territorio esta habitado por los indígenas paeces, quienes llegaron a la región luego de la
Conquista, y no cuentan con ninguna relación de sangre o de herencia cultural con los antiguos habitantes.

UBICACIÓN GOEGRÁFICA CULTURA TIERRADENTRO

La cultura de Tierradentro esta localizada en las sierras y valles que descienden a lado y lado de un sector de la
cordillera central, en los municipios de Inzá, San Andrés, Belalcázar y vitonco, en el actual departamento del Cauca.

RASGOS FÍSICOS CULTURA TIERRADENTRO

Las condiciones de acidez de los suelos y de humedad ambiental hacen que, hasta la presente, haya sido imposible
aislar restos óseos para determinar características físicas de los antiguos habitantes. Es también la estatuaria el único
indicador de su forma de vestir.

Los hombres usaban cubre sexos escalonados, y tocados formados por dos bandas anchas, superpuestas, que
ceñían la parte alta de la cabeza y caían sobre la nuca o sobre la espalda. Se adornaban con collares y pendientes
antropomorfos, pulseras en una o ambas muñecas y un adorno circular en el tobillo. En las orejas lucían grandes
carreteles incrustados en agujeros abiertos en el lóbulo.

Las mujeres llevaban una cinta sobre la frente, con los extremos colgados en la parte de atrás de la cabeza; se
cubrían con una especie de camisa sin mangas, y la falda era corta y lisa. También usaban carreteles en las orejas,
además de collares, pendientes y pulseras, que debieron ser de oro.

Los volantes de huso indican que se ejercitaban en el hilado y, consecuentemente, en el tejido, que sin duda hacían
de las fibras del algodón y del maguey, que crecen en la región. Es posible que practicaran la pintura facial y corporal
aplicada con pinceles o pintaderas de cerámica, puesto que estas últimas se han encontrado en varios sitios.

VIVIENDA CULTURA TIERRADENTRO

La vivienda estaba situada en pequeñas planadas artificiales construidas en las laderas de las montañas, con vista
hacia el río o hacia los valles bajos. El poblamiento encontrado hasta ahora es disperso, es decir, cada casa está
separada de las demás, lo que se explica por las características de la topografía de la región y también por la
conveniencia de tener la vivienda cerca de los campos de cultivo. No se descarta la posibilidad de que existieran
poblados.
Los hallazgos de viviendas en varias localidades, como Patucue, Turminá Coscuro, Inzá y San Isidro, evidencian el
asentamiento de grupos humanos en la región. Las casas, eran de planta circular u oval, y con piso de tierra,
estructura y paredes de madera, caña y techos de paja, tenían, en el centro, un fogón con tres piedras, y en algunas
se ha hallado una zanja interna para la conducción de agua, con desagüe al exterior.

Utilizaron barbacoas para lechos y estantes, y en el exterior ubicaron el telar vertical, los semilleros y los postes para
sacar el fique. Los fragmentos cerámicos encontrados en el piso relacionan estas viviendas con los enterramientos, de
tal manera que cerámica, tumbas y casas forman un conjunto unitario.

ECONOMIA CULTURA TIERRADENTRO

Empleaban el maíz como alimento; este grano, con la calabaza y el fríjol, fue la base económica de los pueblos
precolombinos. Una producción agrícola eficiente permitió la dedicación de un grupo de individuos tareas diferentes de
sembrar y cosechar, lo cual trajo la especialización del trabajo. La caza y la pesca proporcionaban la variación en la
dieta. Plantas como el maguey y el algodón daban la materia prima para los tejidos, y estos, junto con la cerámica y la
sal obtenía de las fuentes subterráneas que manan a orilla del río Ullucos, servían para el intercambio comercial con
los pueblos vecinos.

SOCIEDAD Y POLITICA CULTURA TIERRADENTRO

Un pueblo que construyó monumentos de la calidad y tamaño de las tumbas e hipogeos de Tierradentro tuvo, sin
duda, una organización social compleja y estratificada. Posiblemente el clan fue uno de los componentes principales
de la organización familiar y social, como lo indica la representación reiterada de animales en la pintura, la talla de
piedra y la cerámica.

El poder político lo asumían los sacerdotes. Seres humanos que tienen la serenidad de los soberanos, pero sus
adornos son pectorales, pulseras y tocados, y muy pocos llevan armas o escudos.

Las tumbas demuestran también por su número y calidad, que aquel pueblo tuvo una honda preocupación por lo
sobrenatural, por el culto a la muerte o a los antepasados, todo lo cual configura un sistema de creencias cuyos
principales representantes y mantenedores fueron los sacerdotes.

En la cerámica, los pocos ejemplos de representaciones humanas muestran hombres sentados en bancos, rodeados
de lagartijas y serpientes; no llevan armas ni ornamentos, parece que su categoría esta expresada por la relación con
esos animales simbólicos. Todo ello induce a pensar que la religión puede considerarse la institución principal de
aquella sociedad que tuvo como rasgo característico su pacifismo, lo cual contrasta con la belicosidad de otras
culturas, entre ellas la de los indígenas Páez, que les sucedieron.

RITUAL FUNERARIO CULTURA TIERRADENTRO

El rasgo arqueológico especifico y diferenciador de Tierradentro es el hipogeo o tumbas de entierro secundario. Las
investigaciones de los últimos tiempos han permitido diferenciar, en esa cultura, dos etapas del ritual funerario; la del
entierro primario e individual en fosos cilíndricos o en tumbas de pozo no muy profundo con una pequeña cámara
lateral, acompañado de cerámica domestica, hachas líticas, cuentas de collar, manos y piedras de moler, aislándolo
del pozo mediante la colocación de losas que tapaban la entrada de la cámara.

Este primer entierro duraba un tiempo aun no determinado, pasado el cual se sacaban los restos óseos para llevarlos
a otro recinto.

Iniciando la segunda etapa, es decir el entierro secundario y colectivo, se ponían los restos dentro de una urna de
cerámica sin tapa, para luego colocarlos en otra tumba mas profunda, denominada hipogeo, que presenta escaleras
en el pozo y una amplia cámara lateral de planta oval y techo cóncavo. Los hipogeos mayores tienen escaleras de
caracol en el pozo, cámara con nichos anexos y dos o tres columnas centrales, así como una decoración interna de
pintura geométrica en rojo y negro sobre fondo blanco. La forma de la cámara del hipogeo es similar a la de las
construcciones que, en la actualidad sirven como casas ceremoniales.

En el piso de la cámara del hipogeo se colocaban las urnas, cada una con los huesos de un individuo, pero también
se abrían agujeros para poner allí los restos óseos de varios individuos. Se aprecia un tratamiento diferente para los
muertos, que reflejan una diferenciación social entre los vivos: en las urnas guardarían los restos de los gobernantes,
sacerdotes o personajes notables, y en las fosas comunes los de la gente del pueblo.

Las lagartijas como representación de lo masculino y el cien pies como su contraparte femenina aparecen
repetidamente como temas decorativos en las urnas funerarias y están acordes con los conceptos duales que
caracterizan a las religiones Prehispánicas de toda América.

Las tumbas de Tierradentro son construcciones subterráneas, talladas en la toba o ceniza volcánica endurecida que
forma el subsuelo de la región. Entre pozo y cámara se colocaba una losa grande para impedir que, al rellenarlo con
tierra, esta entrara a la cámara. A veces la separación no se hacia con losas sino con una valla de troncos o guaduas
colocada a manera de puerta. Hasta el presente no se ha rodeado la boca de los hipogeos, a pesar de que se supone
que hubo una manera de cubrirlas, mientras se cumplía el trabajo de su construcción y el del ritual funerario

CERAMICA CULTURA TIERRADENTRO

Existe concordancia general entre la cerámica de San Agustín y la de Tierradentro. En la cerámica doméstica,
predominaban los cuencos y platos sencillos, las vasijas sin asas y las copas. Se define como típica la forma de la
vasija trípode, de patas altas, diseñadas específicamente para colocar entre ellas la leña para la cocción de los
alimentos. En cuanto a la decoración, también hay similitud, con predominio de engobes, incisión, escisión y empaste
en blanco, con diseños geométricos, simples de líneas, zigzag, triángulos y rombos, y con escasos ejemplos de
pintura, modelado y aplicación.

La cerámica denominada ceremonial, debido a su mayor y mejor decoración y a la colocación en las tumbas e
hipogeos, se relaciona, en cuanto a la forma, con recipientes en forma de calabazos y, principalmente, las urnas
funerarias. Estas urnas se fabricaron con arcilla amasada con trozos diminutos de cuarzo y mica, para evitar el
resquebrajamiento de la vasija en el momento de la cocción, la cual se hacia al aire libre y con leña como combustible.
A los hipogeos pequeños y sencillos corresponden urnas sin decoración; en los grandes hipogeos totalmente pintados,
las urnas funerarias están colocadas sobre bases de piedra, unas en forma cilíndrica y otras semejantes a pequeños
bancos de tres patas.

Los motivos mas comúnmente representados en la decoración de urnas son, la serpiente, la lagartija, el cien pies y la
figura humana. Esta, la figura humana, es menos corriente y se halla a veces, en forma muy semejante a la de las
caras gigantescas talladas en la parte alta de las columnas y pilastras de los hipogeos. También hay figuras míticas,
mezcla de hombre y animal.

Otros artefactos de cerámica encontrados en las tumbas son pequeñas ollas que debieron usarse para comida ritual,
cuencos en los cuales se ponía resina o grasa para la iluminación de esos recintos, y recipientes ceremoniales de fino
acabado, llamados alcazarras, que representan aves, mamíferos y frutas.

ESTATUARIA CULTURA TIERRADENTRO

En diversos sitios de Tierradentro se han encontrado estatuas de piedra, la mayoría enterradas, caídas en las cañadas
o escondidas entre las raíces de grandes árboles. En cuanto a forma, dimensiones y rasgos, podemos dividir la
estatuaria en dos grandes grupos: el primero comprende ejemplares de menos de un metro, de talla rudimentaria, y el
segundo, obras que alcanzan hasta dos metros y medio de altura, cuya técnica de fabricación denota mayor precisión
y más detalle en el acabado de rasgos e implementos de figura.

Es evidente la relación de esta estatuaria con la de San Agustín. Las esculturas de ambas regiones tienen como
características principales el ser simétricas y representar figuras hieráticas que impresionan por su estatismo, rigidez y
frontalidad, representada en personajes importantes en su cultura: dignatarios, sacerdotes, guerreros y seres
mitológicos.

Para un pueblo agricultor, las lluvias son un factor primordial: influyen en las cosechas, y de la misma manera que
pueden traer beneficios, pueden ocasionar pérdidas; el pueblo necesita que las fuerzas que las causan les sean
favorables, por lo que representarlas es indispensable para el ritual de propiciación. Por eso las ranas, animales
anfibios, símbolos del agua y la tierra, o sea la fertilidad, que además anuncian la lluvia con su canto, son la
materialización que hizo el hombre de aquellas fuerzas, y forman parte de la estatuaria en piedra, de proporciones
monumentales para destacar su importancia, como los ejemplares que se encuentran actualmente en la plaza de Inzá.

Algunas de las estatuas son pequeñas y sencillas, representan seres humanos desnudos y casi sin adornos. Otro
grupo de esculturas son de mayor tamaño y mejor técnica, se catalogan como masculinas o femeninas porque varias
de ellas tienen cubierto el pecho y la espalda con una especie de poncho o blusa, usan faldas cortas y tocado de cinta
que circunda la frente y dobla por detrás de la cabeza formando dos espirales superpuestas las cuales corresponden
a mujeres o diosas, los varones llevan el pecho descubierto, cubren el sexo con un guayuco escalonado, tienen en los
tobillos un adorno circular y la cabeza cubierta por dos cintas que caen una sobre la otra en la nuca o en la espalda.
Una característica específica de Tierradentro es la oreja destapada, adornada con grandes pendientes en forma de
carretel.

La estatuaria de Tierradentro es la representación de dioses, hombres, animales y seres míticos, con similitudes en
forma y proporción a la Agustiniana, pero sin alcanzar su perfección en cuanto a técnica de trabajo y detalle en el
acabado.

El hecho de que muchas estatuas se encuentren rotas intencionalmente, casi siempre con la cara destrozada, parece
indicar que hubo un enfrentamiento de pueblos que ocasiono la destrucción de sus símbolos religiosos o políticos.

ORFEBRERIA CULTURA TIERRADENTRO

Hasta ahora no hay ninguna evidencia de que en Tierradentro se trabajara en orfebrería. Los objetos hallados
pertenecen a excavaciones clandestinas sin información fiable. Se trata de colgantes con formas humanas y animales,
pectorales circulares, pinzas depilatorias y narigueras de torzal y de argolla.

Tres ejemplares se destacan por su tamaño y factura: una pulsera ancha, trabajada en lámina delgada, decorada con
cuatro caras antropomorfas repujadas, de rasgos muy similares a las de San Agustín; una máscara que representa
una cabeza con facciones mezcladas de hombre, murciélago y felino, y otra cuyo rostro, de nariz aguileña, lleva
decoración curvilínea sobre los pómulos. Estas piezas debieron ser llevadas a la región como botín de guerra o como
resultado de trueque comercial

Cultura precolombina tumaco – tolita

En las llanuras inundables y los manglares de la costa del Pacífico, entre Esmeraldas en el Ecuador y Buenaventura
en el Valle del Cauca, vivieron durante mil años sociedades de pescadores, cazadores y agricultores que navegaron
en el mar y trabajaron los metales. Los arqueólogos fechan su presencia desde el 700 a.C. hasta el 350 d.C. Otras
sociedades sin orfebrería ocuparon luego la isla de El Morro y la llanura costera, y permanecieron hasta la Conquista.

LA GENTE DEL MANGLAR - CULTURA TUMACO - TOLITA


Sobre islotes rodeados de bosques de manglar las antiguas comunidades de Tumaco construyeron montículos y en
ellos sus viviendas y enterramientos. Pescaron, recogieron frutos de mar, cazaron aves y pequeños mamíferos. Para
cultivar en las llanuras del litoral adecuaron las tierras con zanjas y camellones. De las arenas de los ríos obtuvieron
oro y platino que trabajaron por lo general en pequeños y delicados adornos.

Las viviendas, de planta rectangular y techo a dos aguas, se levantaban sobre plataformas artificiales que las
protegían de las inundaciones. Los navegantes se desplazaban en canoa a lo largo de las costas, de isla en isla e
incluso hacia las llanuras, ya que la marea alta facilitaba la navegación al inundar los manglares, las bocanas y los
esteros. Pesas para red en piedra y anzuelos de oro se encuentran con frecuencia y son evidencia de las actividades
de pesca.

También es frecuente encontrar figuritas de cerámica en basureros, entierros o cerca al mar. La mayoría de ellas
aparecen descabezadas como si hubieran sido rotas en un ritual. Tema principal de los alfareros, la figura humana es
siempre realista, con adornos insertados en la piel, orejeras y narigueras, y con marcadas deformaciones craneales,
símbolo de rango social.

Las figuras de cerámica eran por lo general pintadas pero han perdido el color con el paso del tiempo. Sellos y rodillos
eran los utensilios utilizados para pintarse el cuerpo.

En 1756 Fray Juan de Santa Gertrudis visitó la Costa Pacífica y relató su experiencia en el libro “Maravillas de la
naturaleza”:

“Hállanse allí por lo regular varias figuritas hechas de barro con mucha perfección… Hállanse también hechas de oro
con los ojos de esmeraldas, hállanse también unas cuentecitas de oro hechas de filigrana, tan chicas como la cabeza
de un alfiler…”

También escribió Santa Gertrudis:

“Llaman a este pueblo La Tola porque todo está lleno de tolas que quiere decir montones de tierra… Son entierros de
los indios antiguos, y como ellos se enterraban con cuanto tenían, en alguna se ha encontrado bastante riqueza…”

CACIQUE Y CHAMANES - CULTURA TUMACO - TOLITA

El privilegio de ser enterrados bajo montículos de tierra correspondía a los caciques, quienes dirigían la vida
económica y ceremonial de comunidades numerosas y organizadas. También eran destacados por el uso de objetos
suntuosos como colgantes, diademas y narigueras de oro, que los acompañaron en sus tumbas. En La Tolita algunos
montículos o tolas contienen ollas superpuestas en forma de columna, llamados timburas.

El chamán era en estas sociedades el hombre de conocimiento, el encargado de la comunicación con el mundo
espiritual. Es posible que sean chamanes los personajes que vemos portando máscaras de felinos. En efecto, el
jaguar (Felix concolor) y el puma (Leo onca) simbolizan en el pensamiento amerindio el poder y la fuerza masculinos,
así como la destreza y sagacidad del animal cazador y guerrero, que el sacerdote busca apropiar en su rol de
mediador de la comunidad ante los distintos mundos cosmológicos.

Varias escenas de la vida cotidiana fueron representadas en la cerámica de Tumaco. El tema de la maternidad es
recurrente, así como las enfermedades, el erotismo y la vejez.

CERAMICA CULTURA TUMACO - TOLITA

Los Tumaco se caracterizaron por ser extraordinarios ceramistas. A tal punto llegó su maestría en este arte que se
ubican entre los más grandes alfareros, no solo de nuestro pasado precolombino sino de todo el continente
Americano. Los alfareros Tumaco sólo llegaron hasta la terracota y el producto de su arte es generalmente modelado.
Las figurillas se hicieron con dos técnicas: modeladas directamente o bien acudiendo al empleo de moldes, de los
cuales se han encontrado varios en los yacimientos arqueológicos, lo que explica la frecuencia de piezas que se
repiten en forma idéntica.

Además de las reconocidas figurillas humanas, los Tumaco fabricaron ollas globulares, cuencos, platos, vasijas
trípodes, copas, ralladores, tejuelos circulares, alcarrazas, botellas, volantes de huso, silbatos, pintaderas planas y
cilíndricas, etc.
Las técnicas decorativas que se observan en la cerámica son la incisión, hecha antes del cocimiento de las vasijas, en
la arcilla fresca; la presión, lograda con un instrumento aplicado sobre el barro húmedo; el relieve, por medio del
modelado de la mismas arcilla o por aplicación de los motivos, y la pintura, aplicada directamente sobre el barro o
engobe de las vasijas y generalmente en tonalidades de rojo, blanco, carmelita o negro.

ARTE CULTURA TUMACO - TOLITA

El tema antropomorfo fue tratado por los artistas Tumaco con verdadera maestría y puede afirmarse que él define la
orientación primordial de la plástica alfarera en esta región de Colombia. Dentro de las figuras – retratos, en las cuales
emulan con las viejas cultura peruanas, hasta el mensaje religioso expresado en las máscaras antropo-zoomorfas. La
fuerza expresiva es quizás su rasgo mas sobresaliente y permite apreciar su profunda emoción estética y la
inspiración de su artífices.

En estos expresivos rostros el modelado alcanzo una gran perfección y permitió al artífice infundir en el barro fresco la
fuerza sicológica de su mensaje, desde el gesto de placer hasta la expresión serena, el ademán bélico o el rasgo
irónico y caricaturesco.

Caciques de la tribu, guerreros, sacerdotes, brujos, curanderos o chamanes, mascaras de distintas deidades o la
admirable copia de motivos de la naturaleza fueron la fuente principal que inspiro a estos avanzados ceramistas
suramericanos, que moldearon la figura humana casi hasta la perfección del retrato ornamentándola en forma
armónica con los símbolos de su jerarquía política o de sus potestades religiosas.

El jaguar, el coatí, el pez, la serpiente, el mono, el alcatraz, el búho y el águila, fueron los animales incorporados a su
religión y estos ocuparon un lugar muy destacado en el mundo de sus ancestros míticos.

En las figurillas Tumaco se advierte, como en casi todas las manifestaciones artísticas precolombinas, un carácter
votivo y una clara significación religiosa en muchas de sus composiciones. Ello explica el crecido numero en que se
encuentran los depósitos arqueológicos del río Mataje y en otros sitios de la costa meridional de la vertiente del
Pacífico, hacia los límites con Ecuador.

EXPRESIÓN DEL PODER EN TUMACO - LA TOLITA

Los grupos Tumaco - La Tolita conformaron sociedades con centros políticos y económicos que alcanzaron el nivel de
cacicazgos. Estos centros son la isla de La Tolita, parte de Tumaco y el área de Santiago-Cayapas (Ecuador), los
cuales mantuvieron nexos culturales y económicos con otros grupos a lo largo de la Costa Pacífica a través de redes
de intercambio a corta y larga distancia, tanto de alimentos como de objetos suntuarios, importantes para las élites.

En los poblados mencionados, las élites fueron capaces de movilizar individuos para la construcción de tolas o
montículos, las cuales pudieron ser vistas como “templos montículos” ocupando los espacios arquitectónicos más
importantes dentro del poblado. Las tolas fueron utilizadas como bases para edificaciones o sitios a cielo abierto
donde se llevaban a cabo prácticas religiosas. Igualmente fueron utilizadas como lugares de enterramiento, de
acuerdo con las inhumaciones encontradas en ciertas áreas de los montículos.

Los arqueólogos han encontrado en las tolas evidencias de fogones, talleres y huellas de postes así como entierros en
urnas y fosas con ajuares diversos con cerámica, concha y metales, que reflejan el rango alcanzado por los miembros
de estas sociedades.

Con relación a la Tolita y en general a las tolas se conoce una descripción que hizo Fray Juan de Santa Gertrudis en el
año de l756: “llaman a este pueblo La Tola, porque todo está lleno de tolas que quiere decir montones de tierra, y así
es porque lo he visto… Estas tolas son entierros de los indios antiguos, y como ellos se enterraban con cuanto tenían,
en alguna se ha encontrado bastante riqueza. Allí el mar tiene sus marcas, y cuando sale queda un pedazo de playa
de lo que el agua se retira delante de el pueblo, y entonces van los indios a ver si hallan que de las tolas que están en
la raya, y poco a poco se les va comiendo el mar con sus entradas”.

Otro rasgo importante de estas sociedades es la invención y desarrollo de diversas técnicas metalúrgicas, de formas y
de símbolos. La metalurgia fue un vehículo a través del cual los grupos sociales expresaron diversas ideas
fundamentales de su pensamiento religioso, muchas de las cuales aún se encuentran en los pueblos indígenas de
Colombia.

Conquista de Colombia – Conquista del territorio

Con la llegada de los exploradores españoles al área alrededor del año 1500 entra en la región un nuevo factor
poblacional que alteró completamente el anterior panorama que se había venido desarrollando entre los pueblos
indígenas. Cuando llegaron los europeos encontraron un pueblo disperso. La diversidad de lenguas, costumbres,
religiones y la posición geográfica se convirtieron en desventaja para que los nativos enfrentaran a los invasores

En la conquista el Rey de España dio a cada conquistador el derecho de fundar poblaciones y gobernar su territorio
bajo la misión de convertir al cristianismo a los indígenas y dar un tributo a la corona. A medida que los españoles
fueron avanzando construyeron varios asentamientos y dispusieron una nueva ordenación del territorio según
correspondiera a los intereses de cada grupo conquistador, que respondían a los recursos que en estos se
encontraran, proceso en el cual generalmente no fueron tenidas en cuenta la opinión de las naciones que allí
habitaban.

Estos establecimientos en los siguientes tres siglos continuaron con un proceso de expansión guerrera y colonizadora,
introduciendo además, una numerosa población negra africana como mano de obra esclava, avanzando sobre las
poblaciones indígenas y de palanqueros que se vieron sometidos a periódicos desplazamientos. De esta manera se
desarrollaron y consolidaron las provincias que conformaron la Nueva Granada, al principio como Real Audiencia y
desde 1717 como virreinato, incluyendo varias provincias que habían pertenecido hasta ese momento a la jurisdicción
del virreinato de Perú.

La invasión - Conquista de Colombia


Las primeras expediciones en el territorio se llevaron a cabo en el litoral Atlántico en 1499, aunque el proceso de
colonización se inició en 1509 cuando se fundaron las primeras poblaciones en la región de Urabá y el Darién. Estos
primeros asentamientos no prosperaron, siendo Santa Marta, fundada en 1525 por Rodrigo de Bastidas, la más
antigua ciudad española que sobrevive en la actualidad en el continente americano.

Tras la exploración de la costa caribe, comenzó la exploración del interior, encomendada por
España al Gobernador de Santa marta Fernández de Lugo, en busca de una ruta más corta a
las riquezas del Perú, esta expedición la comandó el Capitán Gonzalo Jiménez de Quesada,
quien se adentró remontando el Río Magdalena, y cuyo plan inicial era llegar hasta su
nacimiento. Cuando la expedición estaba a punto de fracasar, se desvía al oír de una nación
(la Muisca) con grandes riquezas, donde conocen sobre la Leyenda de El Dorado, fundando a
Santa fe de Bogotá el 6 de agosto de 1538.

Para consolidar la ciudad se señalaron la plaza mayor, las calles y las carreteras, el lugar
donde edificar una iglesia, el Cabildo y otros edificios públicos. Alrededor de la plaza se
construyeron doce chozas pajizas para el alojamiento de las tropas y una iglesia en donde
realizó la primera misa el dominico fray Domingo de las Casas, protector de los indígenas.

Quesada de regreso a Santa Marta, se ve obligado a devolverse al enterarse de dos


expediciones que se dirigen a su recién fundada (1538) Santa Fe de Bogotá, estas son las de Sebastián de Belalcázar
que parte de Quito y la de los exploradores alemanes dirigidos por Nicolás de Federmán proveniente de Coro
(Venezuela), estos arriban en 1539. Para evitar una guerra civil viajan los tres comandantes a España, el rey-
emperador, nombra a Quesada Adelantado, a Federmán lo remite a los Welser y a Belarcázar lo nombra gobernador
de Popayán, sus hombres fundan Pasto y Neiva, y su segundo Jorge Robledo continua la exploración y conquista del
occidente, fundando Cartago y Santafé de Antioquia, independientemente años atrás Pedro de Heredia completa la
conquista de la costa al fundar Cartagena de Indias (1533).

El actual territorio de Colombia, como parte de Las Indias no fue considerada como colonia por la administración
española, sino como reino (o parte de reinos), gobernado(s) directamente por el monarca, ya que la Corona era la
dueña sobre las tierras y mares que se descubrieren y conquistaren, de acuerdo a las Capitulaciones.Por Real Cédula
de 1500 se prohibió esclavizar a los indigenas.

Luego las Leyes de Burgos 1512 establecen la Encomienda, para


incorporar a los nativos a la civilización europea y evitar la extinción de la
población, pero los encomenderos no acatan y desobedecen los mandatos
reales, por ello los funcionarios reales solicitan su abolición. Luego se
estableció la Mita, que obliga al natural a trabajar tanto al gobernador como
al funcionario, ello conduce a una alta mortalidad indígena en el siglo XVI, y
la necesidad de la colonización.

Con el riesgo de que las tierras quedasen deshabitadas, la corona vendió


propiedades a los gobernantes, conquistadores y a sus descendientes,
creándose las grandes haciendas y la posesión de minas, se introducen
esclavos negros como mano de obra, igualmente para proteger a la
diezmada población indígena se creo el Resguardo, el repoblamiento se consigue al permitir la colonización por
campesinos y sus familias que proceden de España. Siendo lo anterior, las bases que inician el período colonial.

La Nueva Granada estuvo gobernada por la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá, pero las decisiones importantes
para la Colonia se tomaban desde España por El Consejo de Indias. Luego se crea el Virreinato de Santa Fe 1717,
para gobernarlo se organizan dos audiencias una en Quito y otra en Bogotá. El visitador Juan Francisco Gutiérrez de
Piñeres reorganiza las rentas y haciendas publicas, lo que origina levantamientos populares como la Revolución de
los Comuneros 1781. Posteriormente el neogranadino Antonio Nariño divulga "Los derechos del Hombre y del
Ciudadano". Por último el virrey, Amar y Borbón, tuvo que enfrentar la inconformidad de los criollos y los intentos de
estos de formar una Junta de Gobierno

independencia de Colombia

El conflicto que condujo a la independencia de España se desarrolló en Colombia entre 1810 y 1819. Cuando
Napoleón invade España, el repudio popular - allá y aquí - al Pacto de Bayona (l.808), por el cual se protocolizó la
abdicación de Carlos IV, hace la coyuntura favorable al ánimo independentista.
Había de antaño malestares de diverso tipo: la exclusión de los criollos de toda participación en el gobierno; el peso
excesivo de los impuestos; el monopolio del comercio que desazonaba a ingleses, holandeses y franceses, y que
generaba además factores estructurales de recesión; así como el absolutismo, que campeaba a contracorriente de las
nuevas ideas liberales, fueron factores que impulsaron la independencia de Colombia

Independencia de Colombia
En Julio de 1.810 se produjo en Santa Fe un alzamiento detonado por motivos
más bien triviales, cuando los hermanos criollos Francisco de Paula y Antonio
Morales Galavís fueron a la casa del español José González Llorente a que les
prestara un florero para adornar una mesa en que se serviría un banquete a don
Antonio Villavicencio, comisario del rey que llegaba a Santa fe de Bogotá.

El español insultó a los criollos, el pueblo se enfureció y estos le dieron una


paliza, y se organizó una Junta Suprema de Gobierno del Nuevo Reino de
Granada, dirigida por los Criollos, que llevó a declarar Cabildo Abierto, a deponer
al Virrey y a suscribir un Acta de Independencia, replicada en otras capitales y en
las provincias.

En muchas ciudades empezaron a aparecer juntas que no buscaban independencia sino autonomía con respecto a
España. Sin embargo, los criollos terminaron por cambiar de opinión. La proclamación de independencia formal se
inició en Venezuela el 5 de julio de 1811, mientras que en la Nueva Granada, debido a la división interna que sufría, se
fue realizando de manera gradual, siendo Cartagena la primera provincia en proclamar la independencia el 11 de
noviembre de 1811.
El 16 de julio de 1813 siguió su ejemplo Cundinamarca y posteriormente Antioquia, Neiva y Tunja. Las independencias
de estas provincias dieron inicio al primer periodo de vida independiente de la Nueva Granada, llamado Primera
República, pero también conocido como Patria Boba. El origen de este nombre se debe a las dificultades que
enfrentaron los criollos para lograr el gobierno del territorio y que desembocaron en una guerra civil.

Esta primera guerra civil, con la que surgió la nación, tuvo un elemento político de trasfondo: el enfrentamiento entre
quienes, como Antonio Nariño, pugnaban por un gobierno centralista y los que defendían el federalismo, como Camilo
Torres. Mientras en la América hispana se luchaba por la independencia, en Europa, después de la derrota definitiva
de Napoleón Bonaparte en 1814, hace que Fernando VII sea repuesto en el trono español.

El monarca no se aviene a forma alguna de negociación con las antiguas colonias y


se inicia la Reconquista , para eso encomendó a Pablo Morillo, quien al mando de
un ejército de más de 10.000 soldados emprendió su campaña militar por Venezuela
en 1815. La rápida victoria que logró en Cartagena le permitió iniciar el sometimiento
del interior de la Nueva Granada.

La reconquista se facilitó en muchas regiones porque los pobladores estaban


agotados por la guerra civil. En poco tiempo, los españoles volvieron a dominar el
territorio granadino, con excepción de los Llanos Orientales, donde empezó el
desarrollo de la tercera etapa del proceso de independencia. Tras la reconquista,
vienen la cárcel o el fusilamiento de los líderes granadinos y el exilio de Bolívar en
Jamaica.

Mientras Santander reorganiza en los llanos de Casanare un nuevo ejército y Páez


combate en el Apure, Bolívar obtiene ayuda del régimen independiente de Haití para
embarcarse de regreso, pero fracasa.

Luego con el apoyo de algunos soldados franceses y de Inglaterra, nación que


aportó armas, dinero, municiones y un ejército de cinco mil hombres conocido como la Legión Británica, reinicia la
guerra en el Orinoco en l.817, unificando alrededor de Bolívar el mando. Deja a Páez en Venezuela y en compañía de
Santander emprende la etapa final de la independencia, combatiendo a los españoles en la batalla definitiva del
Pantano de Vargas, de la que José María Barreiro, jefe de las tropas españolas, salió debilitado. La victoria criolla fue
posible gracias a la decidida participación del comandante Juan José Rondón, quien al mando de 14 lanceros atacó
en el preciso momento en que los realistas estaban a punto de ganar la contienda.

La victoria en la Batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819 selló la derrota definitiva


del ejercito español. Días después, el ejército patriota entró en Bogotá, mientras que
las tropas españolas buscaban huir a Cartagena o al sur del país. Esta batalla abrió
paso para que se llevaran a cabo las campañas libertadoras de Venezuela, Quito,
Perú y alto Perú.

En Diciembre de ese mismo año se crea en Angostura La Gran Colombia, formada


por lo que habrían de ser luego Colombia (que comprendía entonces a Panamá),
Venezuela y Ecuador, parcialmente aún bajo el dominio español. El nuevo país, con
capital en Santa fe de Bogotá, quedó al cuidado del Vicepresidente Santander,
mientras Bolívar proseguía la guerra.

En España, entre tanto, el reinado de Fernando VII hace crisis: el amotinamiento de


Riego impedirá el zarpe de nuevas fuerzas de apoyo a la Reconquista, acelerándose
así la liberación de los territorios que permanecían bajo control de la Corona. Morillo regresa a España en l.821,
dejando un ejército maltrecho. San Martín, desde el Mar del Plata, ascendía victorioso hacia el Perú, donde Bolívar
consigue la expulsión definitiva de los españoles en l.824. Sucre (venezolano) y Córdoba (granadino), fueron los
héroes principales de la última fase de la contienda, en cuya provisión material Colombia asumió los suministros y la
mayor parte de la deuda contraída con los ingleses.

El sueño bolivariano de mantener unidas las ex-colonias hispánicas tuvo un intento fallido en el Congreso Anfictiónico
de Panamá (l.826). Ni silquiera la unidad de las tres naciones socias iniciales de la Gran Colombia prosperó: primero
el caudillismo de Páez en Venezuela, y luego el de Flores, en Ecuador, la liquidan. Bolívar muere en Santa Marta en
l.830, repudiado por sus compatriotas venezolanos y combatido en Colombia por una generación de jóvenes civilistas,
contrarios a la dictadura

periodo de la patria boba en Colombia

La rivalidad entre las provincias motivada por las ambiciones regionales y la avaricia, dan origen al período de la
Patria Boba. Cartagena fue la primera provincia en controvertir la decisión de escoger a Santa Fé de Bogotá y no a
ellos como la capital, pues Cartagena tenía los mismos títulos o inclusive más; todo esto era discutido por Santa Fé
que desde 1550 había sido capital, y así lo había aceptado la Real Audiencia

Periodo de la Patria Boba


Los cartageneros buscando sabotear la reunión de los diputados, invitan a las demás provincias a que no envíen
representantes, argumentando que también Medellín podría ser la capital, en ese momento era muy pequeña, apenas
se estaba formando; también propusieron a Mompox.

El Congreso General del Reino se reúne el 22 diciembre de 1810, concurren a ese primer congreso nacional las
provincias de Santa Fé, Mariquita, Neiva, Pamplona, Socorro y Novita (Chocó), quedando por fuera provincias tan
importantes como Cauca, Antioquia, y Cartagena. Se reúne en esas circunstancias adversas, abocado al fracaso
desde el comienzo; en primer lugar, por la ausencia de otras provincias, después por la división interna en los mismos
estados; Camilo Torres plantea una constitución federal, y los diputados de Santa Fé principalmente, se oponen.

Además, surge una rivalidad entre el Congreso y la Junta Suprema, los diputados del Congreso pretendían que éste
apenas se instalara, asumiera el gobierno; los miembros de la Junta no estaban de acuerdo, pues para ellos la
máxima autoridad seguía en la Junta. Por estas razones, no va a funcionar el primer congreso nacional, cuyo objetivo
era crear la Constitución.

En otras partes también sucedió lo mismo, se planteaban de entrada las corrientes federalistas y unitarias; igual pasó
en Argentina, Venezuela y Quito. En Venezuela contra la oposición del joven Simón Bolívar, se aprueba el federalismo,
esto va a hacer fracasar la primera república de Venezuela, lo mismo que pasó acá, pero con el nombre peyorativo de
Patria Boba, cuando en realidad debió llamarse fracaso de la primera república.

Fue llamada Patria Boba por la pérdida de tiempo, y en realidad no fue tan boba, se estaban dando los primeros
pasos y fue un gran esfuerzo el que se hizo, para llegar hasta la conformación de la República. En vista de que el
Congreso fracasa, regresa a Santa Fé, don Antonio Nariño; llegó por Cartagena, critica la actitud de los cartageneros
de sabotear la reunión del consejo, y empieza a escribir sobre la defensa del estado unitario.

Por influencia de Nariño se va a empezar a hablar de Cundinamarca , y no de la


provincia de Santa Fe; se propone crear una constitución para la provincia de
Cundinamarca, ya que no se pudo crear para todo el territorio. Se convoca la
reunión de un Colegio Constituyente de la provincia de Cundinamarca, cuyos
diputados fueron elegidos por los padres de familia de cada parroquia el 19 de
febrero de 1811. Se reúnen en el 27 de febrero y expiden la Constitución de
Cundinamarca de 1811, primera constitución escrita que hubo en el territorio
colombiano, de carácter provincial. Esta Constitución es muy importante por
varias razones:

a. Por el hecho de ser la primera constitución escrita.


b. Serviría de modelo en gran medida a las demás que se iban a expedir por las provincias, posteriormente.
c. Fue la única constitución monárquica que hemos tenido.
d. El artículo 1º. Del título III, decía:
“La provincia de Cundinamarca se rige en monarquía constitucional, para que el rey la gobierne según las leyes,
moderando su autoridad por la representación nacional que en esta constitución se expresa y se determina. El
ejercicio del poder ejecutivo de estas provincias corresponde al rey, cuando se halle dentro de su territorio, y no este
impedido”.

El gobierno se le confía a la Representación nacional, concretamente a su presidente, secundado por dos consejeros;
se designó presidente de Cundinamarca a don Jorge Tadeo Lozano, en calidad de viceregente. La representación
nacional estaría compuesta por una Cámara de diputados o de representantes, de 19 miembros elegidos por colegios
electorales, y un Senado de 5 miembros encargados de la defensa de la constitución.

Se consagra el derecho al voto a los ciudadanos mayores de 25 años, padres o cabezas de familia que vivan de su
renta u ocupación, sin depender de otros. Inspirados en la legislación francesa se establece una declaración de
deberes, donde se decía que no era buen ciudadano el que no era buen hijo, buen padre, buen hermano, buen amigo
y buen esposo.

Don Antonio Nariño había regresado de su largo padecer en las prisiones y asume el liderazgo de la oposición al
federalismo; funda el periódico La Bagatela, desde donde combate la idea federal y critica la debilidad del gobierno
recientemente instalado, del presidente Lozano; su escrito sobre la inminencia de una reacción realista, provoca una
manifestación popular; renuncia Lozano, y él es nombrado en su reemplazo. Antonio Nariño consideraba con toda
razón que el gobierno que presidía en calidad de viceregente don Jorge Tadeo Lozano, era un gobierno débil; no era
una persona para el gobierno, era más bien de estudio, científico, pero sin dotes de mando.

Mientras tanto, en Santa Fé de Bogotá seguía reunido el Congreso de las


provincias, en el mes de noviembre de 1811 se aprueba el Acta de
Confederación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada , considerada la
primera Constitución Nacional. Fue esta acta, un pacto de confederación
redactado fundamentalmente por Camilo Torres, calcado prácticamente del Acta
de Confederación que se había aprobado en Estados Unidos en 1777, a raíz de
la independencia, por el cual las trece colonias se unen, y se confederan como
estados soberanos.

Lo que se buscaba mediante esta Acta de Confederación, es que las provincias


de la Nueva Granada se unieran, manteniendo cada una su independencia y su
soberanía respecto de las demás; típica confederación; con el fin de presentar un
solo frente ante el mundo exterior, en este caso España, por una posible
reconquista española. Consagraba otros temas que serían de potestad del
Congreso, la defensa común, las relaciones internacionales, la fijación de una
moneda, hacer la paz y la guerra; pero en los asuntos reservados a las provincias, señalaba que podían darse su
propio gobierno como a bien lo tuvieran, bajo condición de que el gobierno fuera popular, representativo, alternativo,
responsable y tener su propia constitución.

Lo más importante del Acta de Confederación de las provincias unidas de la Nueva Granada, fue que desconoció
tajantemente las autoridades españolas. Esa acta fue firmada en Santa Fe de Bogotá en noviembre de 1811,
únicamente por las provincias de Cartagena, Antioquia, Neiva, Pamplona, y Tunja; no la quisieron aprobar los
diputados de Cundinamarca y Chocó, que eran don Ignacio de Herrera y Manuel Bernardo Álvarez.

Independencia de Cartagena
Por la misma época en Cartagena de Indias se proclama la independencia absoluta de España, el 11 de noviembre de
1811. En el acta suscrita en el palacio del Cabildo, se manifiesta los motivos poderosos que llevan a esta solemne
declaración, y justifica la resolución tan necesaria que va a separarnos para siempre de la monarquía española. Se
instala la Junta de Gobierno y se extingue el Tribunal de la Inquisición. Esta independencia fue muy importante, ya que
sería la primera provincia que aisladamente se independiza de la corona española.

la república de Colombia

Desde la cración de la República, la vida del país en el siglo XIX transcurre en una sucesión de enfrentamientos entre
bolivarianos y santanderistas; artesanos y librecambistas; conservadores y liberales; federalistas y centralistas;
terratenientes, esclavos y aparceros; clericales y radicales, que dan lugar a un rosario de conflictos civiles. Entre ellos:
revolución de Obando y guerra "de los Supremos" (l.839-41); revolución de Melo en el 54; levantamiento de Mosquera
en 59-61; guerra contra Ecuador; guerra del 76; guerra del 84.

TRANSCURRIR DE LA REPÚBLICA EN EL SIGLO XIX

Hubo entre un choque y otro varias Constituciones y cambios de nombre y de rumbo de la República, entre los cuales
destacan los ensayos federales, cuya expresión máxima se alcanza en la Constitución de Rionegro (Estados Unidos
de Colombia, l.863), a partir de la cual nueve Estados Soberanos viven con alto grado de autonomía, unos pocos para
su progreso y la mayoría, para perpetuar privilegios de las oligarquías regionales. En l.851 el Congreso decretó la
abolición definitiva de la esclavitud.

En l.861, Mosquera, quien fuera tres veces Presidente y quien ordenó también la
segunda expulsión de los jesuitas , impone la "desamortización de bienes de manos
muertas", mediante la cual pasaron a manos laicas los latifundios propios o administrados
por la Iglesia, una tercera parte del suelo útil del país. Otro tanto se venía haciendo con
los resguardos y los ejidos, con lo cual se obtuvo una reacción de la economía agraria, a
costa de dejar a los indígenas y las formas comunitarias tradicionales de producción, en
desventaja.

El desorden institucional, la quiebra de la Hacienda Pública, las rivalidades entre


caudillos, encontraron al fin un dique en la Constitución de l.886, que canceló el
federalismo definitivamente y fortaleció el poder central. Núñez fue su gestor, al
encabezar el movimiento de la "Regeneración". Pero las garantías democráticas
quedaron suspendidas y la persecución contra los radicales llevó a una última contienda
finisecular denominada de "Guerra de los Mil Días", en mitad de la cual se inicia el siglo
XX. Con ésta, la peor de las guerras "declaradas", se consolida el bipartidismo liberal-conservador.

Apenas empezaba la reconstrucción cuando Colombia sufre el más profundo trauma de su historia: la separación de
Panamá (l.903), instigada por los intereses de los Estados Unidos en el Canal.

Los siguientes treinta años marcan un lento proceso de integración territorial y de delimitación fronteriza. Al culminar la
"hegemonía" conservadora, habrá un incidente de guerra contra el Perú en l.932, donde Colombia recupera la franja
amazónica invadida. Se avanza en la construcción de caminos, puertos y ferrocarriles; se fomentan la caficultura, el
tabaco, el banano (que dará lugar a un grave choque entre trabajadores de las plantaciones de la United Fruit y el
Ejército, en 1.928, con lo cual surge a la historia el movimiento sindical); y la producción minera de oro, plata y
petróleo, estas últimas con fuertes inversiones extranjeras. Se exportan banano, cacao, oro, caucho y maderas, café y
tabaco. Y surgen las primeras manufacturas.

Los liberales llegan al poder en los treintas, con ánimo de modernizar los criterios de
desarrollo e introducen reformas al sistema laboral, al régimen de propiedad de la
tierra y a otros aspectos, como la educación, muy descuidada desde las
administraciones radicales del siglo anterior. Y renuevan el impulso a la
industrialización, impuesta por la coyuntura de la Segunda Guerra Mundial.

El regreso de los conservadores al poder en l.946, en medio de fuertes tensiones


políticas, agudiza viejos enfrentamientos: Jorge Eliécer Gaitán, líder liberal de amplio
arraigo popular, es asesinado en l.948, cuando se celebraba en Bogotá la Conferencia Panamericana que dio origen a
la O.E.A. Hubo grandes motines urbanos y se desató el período de "la Violencia", un quinquenio de barbarie que asoló
campos y ciudades. En algunas zonas se formaron guerrillas para enfrentar a la Policía. Un golpe de estado
interrumpió por corto lapso (l.953-58) la larga historia de democracia formal en Colombia.

El Gobierno Militar obtuvo un armisticio parcial en las luchas campesinas, pero las restricciones a la prensa y a la
actividad de los partidos llevaron a liberales y conservadores a unirse para derrocarlo. El acuerdo del "Frente
Nacional" cobró carácter constitucional de gobiernos compartidos y alternados a partir de l.958, y duró con variaciones
más de lo previsto, sin lograr erradicar las guerrillas, que resurgieron con otro carácter (agrarista en unos casos,
comunista o castrista en otros, maoísta los de más allá, sin excluir el aparecimiento entre ellas hacia el final, de
bandas de delincuentes comunes). Ello se debió en parte a la nula oportunidad que el modelo daba a opciones
diferentes a los dos partidos mencionados, y en parte a la tardanza de los gobernantes en atender situaciones de
extrema pobreza o marginalidad en amplias zonas de la población.

Dentro de un inocultable progreso material y con una economía más saludable que la de sus vecinos, en los últimos
años Colombia se muestra como un país notablemente integrado, diversificado e inteligente en el manejo de sus
recursos, con admirable capacidad para lograr sutiles equilibrios en las más difíciles crisis, pero todavía distante de
resolverlas. Hoy en día prosiguen enfrentamientos entre militares y guerrillas en ciertas regiones, sin demasiado
riesgo a la población civil. También se adelanta una lucha constante contra los productores y exportadores de droga,
en la que han muerto centenares de jueces, varios ministros, tres candidatos presidenciales y millares de civiles y
policías.

Los últimos gobiernos han reconocido la necesidad de apertura a la participación política de los grupos disidentes, y la
han intentado con éxito parcial. La nueva Constitución de l.991, redactada por indígenas, grupos de izquierda,
guerrilleros desmovilizados, minorías religiosas y representantes de los poderes tradicionales, es reconocidamente
democrática y bien recibida por la opinión pública, y con ella los colombianos creen haber abierto un nuevo ambiente
institucional a la reconciliación

20 de Julio de 1810 - Independencia de Colombia

La historia nos dice que todo comenzó con un florero. Era viernes - 20 de julio y día de mercado - cuando un criollo fue
a pedir prestado un florero. Un acto, en apariencia efímero, desató en un enfrentamiento entre criollos y españoles y
culminó en la independencia de Colombia

Sin embargo, hoy en día es claro que lo que sucedió este día no fue un hecho espontáneo como aquellos que habían
caracterizado la vida política colonial. Fue la consecuencia de varias circunstancias que sucedieron en cascada y
desembocaron en una gran rebelión del pueblo.

Los criollos tenían razones de fondo, que el 20 de julio se convirtieron en la gota que rebosó la copa. En las juntas
realizadas entre 1808 y 1810, a pesar de que los criollos fueron invitados, la representación era mínima: entre 36
peninsulares, había 9 americanos. Esto hizo que los criollos por primera vez pensaran en la posibilidad de acatar un
Estado- Nación.

Otro suceso fue el arresto, el 10 de agosto de 1809, del presidente de la audiencia de Quito, el Conde Ruiz de Castilla
y sus ministros fueron sustituidos por la junta suprema de gobierno integrada por la elite criolla quiteña. Otra de las
causas fueron los motines de Cartagena, del 22 de mayo de 1810 y los del Socorro en el 9 de julio del mismo año.

En consecuencia se creó la junta de notables integrada por autoridades civiles e intelectuales criollos. Los principales
personeros de la oligarquía criolla que conformaban la junta eran: José Miguel Pey, Camilo Torres, Acevedo Gómez,
Joaquín Camacho, Jorge Tadeo Lozano, Antonio Morales, entre otros.

Comenzaron a realizar reuniones sucesivas en las casas de los integrantes y luego en el observatorio astronómico,
cuyo director era Francisco José de Caldas. En estas reuniones empezaron a pensar en la táctica política que
consistía en provocar una limitada y transitoria perturbación del orden público y así aprovechar para tomar el poder
español.

La junta de notables propuso promover un incidente con los españoles, a fin de crear una situación conflictiva que
diera salida al descontento potencial que existía en Santa fe contra la audiencia española. Lo importante era conseguir
que el Virrey, presionado por la perturbación del orden, constituyera ese mismo día la Junta Suprema de Gobierno,
presidida por el señor Amar e integrada por los Regidores del Cabildo de Santa fe.

Don Antonio Morales manifestó que el incidente podía provocarse con el comerciante peninsular don José González
Llorente y se ofreció "gustoso" a intervenir en el altercado. Los notables criollos aceptaron la propuesta y decidieron
ejecutar el proyecto el viernes, 20 de julio, fecha en que la Plaza Mayor estaría colmada de gente de todas las clases
sociales, por ser el día habitual de mercado.
Para evitar la sospecha de provocación se convino que Don Luis Rubio fuera el día indicado a la tienda de Llorente a
pedirle prestado un florero o cualquier clase de adorno que les sirviera para decorar la mesa del anunciado banquete
a Villavicencio. En el caso de una negativa, los hermanos Morales procederían a agredir al español.

A fin de garantizar el éxito del plan, si Llorente entregaba el florero o se negaba de manera cortés, se acordó que don
Francisco José de Caldas pasara a la misma hora por frente del almacén de Llorente y le saludara, lo cuál daría
oportunidad a Morales para reprenderlo por dirigir la palabra a un "chapetón" enemigo de los americanos y dar así
comienzo al incidente.

Llegó el día indicado - 20 de julio 1810


Eran las 11 de la mañana y la plaza mayor estaba colmada por una heterogénea
concurrencia, compuesta de tratantes y vivanderos, indios de los resguardos de
la sabana y gente de todas las clases sociales de la capital.

Poco antes de las doce del día, como estaba previsto, se presentó don Luis de
Rubio en el almacén de Llorente y después de hablarle del anunciado banquete
a Villavicencio, le pidió prestado el florero para adornar la mesa. Llorente se negó
a facilitar el florero, pero su negativa no fue dada en términos despectivos o
groseros. Se limitó a explicar diciendo que había prestado la pieza varias veces y
ésta se estaba maltratando y por lo tanto, perdiendo su valor.

Entonces intervino Caldas, quien pasó por frente del almacén y saludó a Llorente, lo que permitió a don Antonio
Morales, como estaba acordado, tomar la iniciativa y formular duras críticas hacia Llorente. Morales y sus compañeros
comenzaron entonces a gritar que el comerciante español había dicho a Rubio malas palabras contra Villavicencio y
los americanos, afirmación que Llorente negó categóricamente.

Mientras tanto los principales conjurados se dispersaron por la plaza gritando:


¡Están insultando a los americanos! ¡Queremos Junta! ¡Viva el Cabildo! ¡Abajo el
mal gobierno! ¡Mueran los bonapartistas!. La ira se tomó el sentir del pueblo.

Indios, blancos, patricios, plebeyos, ricos y pobres empezaron a romper a pedradas


las vidrieras y a forzar las puertas. El virrey don Antonio Amar y Borbón desde su
palacio, observaba con alarma la situación que se escapaba de sus manos; la
guardia que era por cierto muy escasa, estaba al mando de Baraya, quien
rápidamente puso las tropas al servicio de la revolución, a tal punto que los cañones
se enfilaron hacia el palacio del virrey.

El virrey muy asustado, aceptó reunir un cabildo extraordinario presidido por él, los oidores y los miembros del Cabildo
de Santa Fe; al final de la tarde se impuso dicha reunión, se procedió a la elección de los vocales, de los voceros, que
se fue haciendo por admiración; desde el balcón de la casa se iban proponiendo nombres de todos los próceres, y el
pueblo los iba aclamando: Camilo Torres, Luis Caicedo y Flórez, Joaquín Gutiérrez, José Miguel Pey, Frutus Joaquín
Gutiérrez, Sinforoso Mutis, Miguel Pombo, Luis Fernando Azuola Pedro Groot, Andrés Rosillo, Antonio y Francisco
Morales, Antonio Baraya. Hacía las seis de la tarde, José Acevedo y Gómez lanza una arenga que le mereció el título
de Tribuno del pueblo, invitando a la gente a que se mantuviera en pie, defendiendo lo que se estaba buscando.

La arenga, termina con unas palabras conocidas:


“Si perdéis estos momentos de efervescencia y calor, si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, antes de 12 horas,
seréis tratados como los insurgentes, ved los calrabozos, los grillos y las cadeinas que os esperan.”

Reunido el Cabildo, se procedió a elegir una Junta Suprema de Gobierno; la cual se encargaría del gobierno y se
desconocía la autoridad del virrey.

Al día siguiente, el virrey fue puesto preso junto con la virreina, el pueblo se llevó al virrey a la gendarmería y a la
virreina la llevaron en medio de insultos a la cárcel del divorcio, que era la cárcel de mujeres; eso no fue bien visto por
los miembros de la Junta Suprema de Gobierno, consideraron que era una medida drástica, y por orden de Camilo
Torres y de otros miembros de la Junta, fueron liberados y vueltos a palacio, pero ya estaban destituidos. El 15 de
agosto son deportados primero a Cartagena y más tarde a España. Acabando así con el virreinato.

Una vez instalada la Junta Suprema, durante las horas finales de la tarde, la noche del 20 de julio y el amanecer del
21 de julio, se redactó el acta que se conoce con el nombre de Acta de Independencia .

En dicha acta, se hace mención entre otras cosas:


Se depositaba en la Junta Suprema el gobierno del reino, interinamente; mientras la misma Junta formaría la
Constitución, que lograría afianzar la felicidad pública, contando con las nobles provincias a las que se les pedirán sus
diputados, este cuerpo formará el reglamento para elegirlas; y tanto este reglamento, como la Constitución de
Gobierno, deberá formarse sobre las bases de la libertad, e independencia, ligadas únicamente por un sistema
federativo, cuya representación deberá residir en esta capital para que vele por la seguridad de la Nueva Granada.

Se le empieza a quitar la autoridad al virrey, y se le da a la Junta Suprema, que esta compuesta por criollos, mientras
se establece una constitución. Se habla por primera vez de una constitución.

Se alcanza la felicidad pública.


Se involucra a todo el pueblo, con diputados representándolos.
Se considera por primera vez las elecciones.
Se dan las bases de la libertad y de federalismo.

En el acta se dice: “Que protesta no abdicar los derechos imprescriptibles de la soberanía del pueblo en otra persona
que la de su augusto y desgraciado monarca don Fernando VII.” Pedían que el rey viniera a gobernar entre ellos, algo
que de antemano se sabía no podía ser, puesto que estaba preso, y porque ni siquiera reinaba en España. Quedaba
entonces, el gobierno sujeto a la Suprema Junta de Regencia existente en la península y sobre la Constitución que de
al pueblo .

El nexo con la Junta de Regencia fue discutido, ahí se podía decir que no había un ánimo de independencia; se dieron
cuenta que de un momento a otro, no podían romper los vínculos del pueblo con el monarca, considerado una víctima
ante los ojos de la gente, por lo que había hecho el déspota Napoleón. El pobre Fernando VII vivía como un holgazán
en su castillo, su padre y su madre en otro; Carlos IV padre designaba a su hijo Fernando VII, quien a su vez
designaba a Napoleón, éste a un virrey, y por ello no se daba el gobierno; esta situación no era entendida por el
pueblo.

El reconocimiento de la Junta de Regencia origina en el seno mismo de la Junta Suprema una división, denominada
regentista y anteregentista; una corriente liberal que era partidaria de desconocer la Regencia, y el otro sector
conservador de la Junta, que era partidario de mantener el título de la Regencia.

El acta del 20 de julio es realmente un Acta de Independencia, se reconoce a Fernando VII pero de manera teórica,
porque en la práctica se da un gobierno, la voluntad de convocar un congreso, de hacer una constitución, de sentar
una patria, y de una vez adoptar una forma federal.
Los acontecimientos continuaron en una forma precipitada, se sigue la propia dinámica de una revolución; don José
María Carbonell y otros próceres muy exaltados, se mantenían durante esos días recorriendo las calles agitando las
masas, para mantener viva esa llama. El 29 de julio la Junta Suprema convoca “El Congreso General del Reino”, que
tendría la misión de darle al territorio emancipado su primera Constitución.

El Congreso General del Reino se reunió el 22 de diciembre, prestó el juramento de “sostener los derechos del rey
Fernando VII contra el usurpador de su corona Napoleón Bonaparte y su hermano José; defender la independencia y
soberanía de este reino contra toda opresión exterior” . No se daba una ruptura total con el soberano español

acta de independencia de Colombia

A continuación encontrarás una copia idéntica del contenido del Acta de independencia de Colombia redactada el 20
de julio de 1810

Acta del Cabildo Extraordinario de Santa Fe 20 de julio de 1810


Colombia
En la ciudad de Santafé, a veinte de julio de mil ochocientos diez, y hora de las seis de la tarde, se juntaron los S. S.
del M. I. C. en calidad de extraordinario, en virtud de haberse juntado el pueblo en la plaza pública y proclamado por
su Diputado el señor Regidor don José Acevedo y Gómez para que le propusiese los vocales en quienes el mismo
pueblo iba a depositar el Supremo Gobierno del Reino; y habiendo hecho presente dicho señor Regidor que era
necesario contar con la autoridad del actual Jefe, el Excelentísimo señor don Antonio Amar, se mandó una diputación
compuesta del señor Contador de la Real Casa de Moneda, don Manuel de Pombo, el doctor don Miguel de Pombo y
don Luis Rubio, vecinos, a dicho señor Excelentísimo, haciéndole presentes las solicitudes justas y arregladas de este
pueblo, y pidiéndole, para su seguridad y por las ocurrencias del día de hoy, pusiese a disposición de este Cuerpo las
armas, mandando por lo pronto una Compañía para resguardo de las casas capitulares, comandada por el capitán
don Antonio Baraya. Impuesto su Excelencia de las solicitudes del pueblo, se prestó con la mayor franqueza a ellas.

Enseguida se manifestó al mismo pueblo la lista de los sujetos que había proclamado anteriormente, para que unidos
a los miembros legítimos de este cuerpo (con exclusión de los intrusos don Bernardo Gutiérrez, don Ramón Infiesta,
don Vicente Rojo, don José Joaquín Álvarez, don Lorenzo Marroquín, don José Carpintero y don Joaquín Urdaneta)
(Salva la memoria del ilustre patricio doctor don Carlos de Burgos), se deposite en toda la Junta el Gobierno Supremo
de este Reino interinamente, mientras la misma Junta forma la Constitución que afiance la felicidad pública, contando
con las nobles Provincias, a las que en el instante se les pedirán sus Diputados, firmando este Cuerpo el reglamento
para las elecciones en dichas Provincias, y tanto éste como la Constitución de Gobierno deberán formarse sobre las
bases de libertad e independencia respectiva de ellas, ligadas únicamente por un sistema federativo, cuya
representación deberá residir en esta capital, para que vele por la seguridad de la Nueva Granada, que protesta no
abdicar los derechos imprescindibles de la soberanía del pueblo a otra persona que a la de su augusto y desgraciado
Monarca don Fernando VII, siempre que venga a reinar entre nosotros, quedando por ahora sujeto este nuevo
Gobierno a la Superior Junta de Regencia, ínterin exista en la Península, y sobre la Constitución que le dé el pueblo, y
en los términos dichos, y después de haberle exhortado el señor Regidor su Diputado a que guardase la inviolabilidad
de las personas de los europeos en el momento de esta fatal crisis, porque de la recíproca unión de los americanos y
los europeos debe resultar la felicidad pública, protestando que el nuevo Gobierno castigará a los delincuentes
conforme a las leyes, concluyó recomendando muy particularmente al pueblo la persona del Excelentísimo Señor
Antonio Amar; respondió el pueblo con las señales de la mayor complacencia, aprobando cuanto expuso su diputado.

Y enseguida se leyó la lista de las personas elegidas y proclamadas, en quienes con el Ilustre Cabildo ha depositado
el Gobierno Supremo del Reino, y fueron los señores: doctor Juan Bautista Pey, Arcediano de esta Santa Iglesia
Catedral; don José Sanz de Santamaría, Tesorero de esta Real Casa de Moneda; don Manuel de Pombo, Contador de
la misma; doctor don Camilo de Torres; don Luis Caycedo y Flórez; doctor don Miguel Pombo; don Francisco Morales;
doctor don Pedro Groot; doctor don Frutos Gutiérrez; doctor don José Miguel Pey, Alcalde Ordinario de primer voto;
don Juan Gómez, de segundo; doctor don Luis Eduardo de Azuola; doctor don Manuel Álvarez; doctor don Ignacio
Herrera; don Joaquín Camacho: doctor don Emigdio Benítez; el Capitán don Antonio Baraya; Teniente Coronel José
María Moledo; el Reverendo Padre Fray Diego Padilla; don Sinforoso Mutis; doctor don Juan Francisco Serrano
Gómez; don José Martín París, Administrador Principal de Tabacos; doctor don Antonio Morales; doctor don Nicolás
Mauricio de Omaña.

En este estado proclamó el pueblo con vivas y aclamaciones a favor de todos los nombrados; y notando la
moderación de su Diputado el expresado señor Regidor don José Acevedo, dijo que debía ser el primero de los
vocales, y en seguida nombró también de tal vocal al señor Magistral doctor don Andrés Rosillo, aclamando su libertad
como lo ha hecho en toda la tarde, y protestando ir en este momento a sacarle de la prisión en que se halla; el señor
Regidor hizo presente a la multitud de los riesgos a que se exponía la seguridad personal de los individuos del pueblo
si se le precipitaba a una violencia ofreciéndole que la primera disposición que tomará la Junta será la libertad de
dicho señor Magistral y su incorporación en ella.

En este estado, habiendo concurrido los vocales electos con todos los vecinos notables de la ciudad, prelados,
eclesiásticos, seculares y regulares, con asistencia del señor don Juan Jurado, Oidor de esta Real Audiencia, a
nombre y representando la persona del Excelentísimo señor don Antonio Amar, y habiéndole pedido al Congreso
pusiese el parque de artillería a su disposición por las desconfianzas que tiene el pueblo, y excusándose por falta de
facultades, se mandó una diputación a Su Excelencia, compuesta de los señores doctor don José Miguel Pey, don
José Moledo y doctor don Camilo Torres, pidiéndole mandase poner dicho parque a las órdenes de don José Ayala.
Impuesto Su Excelencia del mensaje, contestó que lejos de dar providencia ninguna contraria a la seguridad del
pueblo, había prevenido que la tropa no hiciese el menor movimiento, y que bajo de esta confianza viese el ilustre
Congreso qué nuevas medidas quería tomar en esta parte.

Se le respondió que los individuos del mismo Congreso descansaban con la mayor confianza en la verdad de Su
Excelencia; pero que el pueblo no se aquietaba, sin embargo de habérsele repetido varias veces desde los balcones
por su Diputado que no tenía qué temer en esta parte, y que era preciso, para lograr su tranquilidad que fuese a
encargarse y cuidar de la artillería una persona de su satisfacción, que tal lo era el referido don José de Ayala. En
cuya virtud previno dicho señor Excelentísimo Virrey que fuese el Mayor de la plaza don Rafael de Córdoba con el
citado Ayala a dar esta orden al Comandante de la Artillería, y así se ejecutó. En este estado, impuesto el Congreso
del vacío de facultades que expuso el señor Oidor don Juan Jurado, mandó otra diputación, suplicando a Su
Excelencia se sirviese concurrir personalmente, a que se excusó por hallarse enfermo; y habiéndolas delegado todas
verbalmente a dicho señor Oidor según expusieron los diputados, se repitió el mensaje para que las mande por escrito
con su secretario don José de Leiva, a fin de que se puedan dar las disposiciones convenientes sobre la fuerza militar,
y de que autoricen este acto.

Entretanto, se recibió juramento a los señores Vocales presentes, que hicieron en esta forma, a presencia del M. I.
Cabildo y en manos del señor Regidor primer Diputado del pueblo don José Acevedo y Gómez, puesta la una mano
sobre los Santos Evangelios y la otra formando la señal de la cruz, a presencia de Jesucristo Crucificado, dijeron:
«Juramos por el Dios que existe en el Cielo, cuya imagen está presente y cuyas sagradas y adorables máximas
contiene este libro, cumplir religiosamente la Constitución y voluntad del pueblo expresada en esta acta, acerca de la
forma del Gobierno provisional que ha instalado; derramar hasta la última gota de nuestra sangre por defender nuestra
sagrada religión C. A. R. nuestro amado Monarca Don Fernando VII y la libertad de la Patria; conservar la libertad e
independencia de este Reino en los términos acordados; trabajar con infatigable celo para formar la Constitución bajo
los puntos acordados, y en una palabra, cuanto conduzca a la felicidad de la Patria».

En este estado me previno dicho señor Regidor Diputado, a mí, el Secretario, certificase el motivo que ha tenido pára
extender esta Acta hasta donde se halla. En su cumplimiento digo: que habiendo venido dicho señor Diputado a la
oración llamando a Cabildo extraordinario, el pueblo lo aclamó luego que lo vio en las galerías del Cabildo, y después
de haberle excitado dicho señor a la tranquilidad, el pueblo le gritó que se encargase de extender el Acta, por donde
constase que reasumía sus derechos, confiando en su ilustración y patriotismo, lo hiciese del modo más conforme a la
tranquilidad y felicidad pública, cuya comisión aceptó dicho señor.

Lo que así certifico bajo juramento, y que esto mismo proclamó todo el pueblo.
Eugenio Martín Melendro.
En este estado, habiendo recibido por escrito la comisión que pedía el señor Jurado a Su Excelencia, y esto estando
presentes la mayor parte de los señores Vocales elegidos por el Pueblo, con asistencia de su particular Diputado y
Vocal el Regidor don José Acevedo, se procedió a oír el dictamen del Síndico Personero, doctor don Ignacio Herrera,
quien, impuesto de lo que hasta aquí tiene sancionado el pueblo y consta del acta anterior, dirigida por especial
comisión y encargo del mismo pueblo, conferida a su Diputado el señor Regidor don José Acevedo, dijo que el
Congreso presente, compuesto del M. I. C., cuerpos, autoridades y vecinos, y también de los Vocales del nuevo
Gobierno, nada tenía que deliberar, pues el pueblo soberano tenía manifestada su voluntad por el acto más solemne y
augusto con que los pueblos libres usan de sus derechos, para depositarlos en aquellas personas que merezcan su
confianza; que en esta virtud los vocales procediesen a prestar el juramento, y en seguida la Junta dicte las más
activas Providencias de seguridad pública.

Enseguida se oyó el voto de todos los individuos del Congreso, que convinieron unánimemente y sobre que hicieron
largas y eruditas arengas, demostrando en ellas los incontestables derechos de los pueblos, y particularmente los de
este Nuevo Reino, que no es posible puntualizar en medio del inmenso pueblo que nos rodea.

El público se ha opuesto en los términos más claros, terminantes y decisivos a que ninguna persona salga del
Congreso antes de que quede instalada la Junta prestando sus Vocales el juramento en manos del señor Arcediano
Gobernador del Arzobispado, en las de los dos señores Curas de la Catedral, bajo la fórmula que queda establecido y
con la asistencia del señor Diputado don José Acevedo; que enseguida presten el juramento de reconocimiento de
estilo a este nuevo Gobierno los Cuerpos civiles, militares y políticos que existen en esta capital, con los Prelados
seculares y regulares. Gobernadores del Arzobispado, Curas de la Catedral y Parroquias de la capital, con los
Rectores de los Colegios.

Impuesto de todo lo ocurrido hasta aquí el señor don Juan Jurado, comisionado por Su Excelencia para presidir este
acto, expuso no creía poder autorizarle en virtud de la orden escrita que se agrega, sin dar parte antes a Su
Excelencia de lo acordado por el pueblo y el Congreso, como considera dicho señor que lo previene Su Excelencia.
Con este motivo se levantaron sucesivamente varios de los Vocales nombrados por el pueblo, y con sólidos y
elocuentes discursos demostraron ser un delito de lesa majestad y alta traición el sujetar o pretender sujetar la
soberana voluntad del pueblo, tan expresamente declarada en este día, a la aprobación o improbación de un Jefe
cuya autoridad ha cesado desde el momento en que este pueblo ha reasumido en este día sus derechos y los ha
depositado en personas conocidas y determinadas. Pero, reiterando dicho señor su solicitud con el mayor
encarecimiento, aunque fuera resignando su toga, para que el señor Virrey quedase persuadido del deseo que tenía
dicho señor de cumplir su encargo en los términos que cree habérsele conferido; a esta proposición tomó la voz el
pueblo ofreciendo a dicho señor garantías y seguridades por su persona y por su empleo; pero que de ningún modo
permitía saliese persona alguna de la sala sin que quedase instalada la Junta, pues a la que lo intentase se trataría
como a reo de alta traición, según lo había protestado el señor Diputado en su exposición, y que le diese a dicho
señor certificación de este acto para los usos que le convengan.

Y en este estado dijo dicho señor que su voluntad en ningún modo se entendiera ser contraria a los derechos del
pueblo que reconoce y se ha hecho siempre honor por su educación y principios de reconocer; que se conforma y
jurará el nuevo Gobierno, con la protesta de que reconozca el Supremo Consejo de Regencia. Y, procediendo al acto
del juramento, recordaron los Vocales doctor don Camilo Torres y el señor Regidor don José Acevedo que en su voto
habían propuesto se nombrase Presidente de esta Junta Suprema del Reino al Excelentísimo señor Teniente General
don Antonio Amar y Borbón; y habiéndose vuelto a discutir el negocio, se hicieron ver al pueblo con la mayor energía
por el doctor Frutos Joaquín Gutiérrez, las virtudes y nobles cualidades que adornan a este distinguido y condecorado
militar, y más particularmente manifestadas en este día y noche, en que por su consumada prudencia se ha terminado
una revolución que amenazaba las mayores catástrofes, atendida la inmensa multitud del pueblo que ha concurrido ha
ella, que pasa de 9.000 personas que se hallan armadas, y comenzaron por pedir la prisión y cabezas de varios
ciudadanos cuyos ánimos se hallaban en la mayor división y recíprocas desconfianzas desde que supo el pueblo el
asesinato que se cometió a sangre fría en la Villa del Socorro por su Corregidor don José Valdés usando de la fuerza
militar, y particularmente desde ayer tarde, en que se aseguró públicamente que en estos días iban a poner en
ejecución varios facciosos la fatal lista de 19 ciudadanos condenados al cuchillo porque en sus respectivos empleos
han sostenido los derechos de la patria; en cuya consideración, tanto los Vocales como Cuerpos y vecinos que se
hallan presentes, como el pueblo que nos rodea, proclamaron a dicho señor Excelentísimo don Antonio Amar por
Presidente de este nuevo Gobierno con lo cual y nombrando de Vicepresidente de la Junta Suprema de Gobierno del
Reino al señor Alcalde Ordinario de Primer Voto doctor don José Miguel Pey de Andrade, se procedió al acto del
juramento de los señores Vocales en los términos acordados. Y enseguida prestaron el de obediencia y
reconocimiento de este nuevo Gobierno el señor Oidor que ha presidido la Asamblea; el señor don Rafael de Córdoba,
mayor de la Plaza; el señor Teniente Coronel don José de Leiva, Secretario de Su Excelencia; el señor Arcediano,
como Gobernador del Arzobispado y como Presidente del Cabildo Eclesiástico; el Reverendo Padre Provincial de San
Agustín; el Prelado del Colegio de San Nicolás; los Curas de Catedral y parroquiales; Rectores de la Universidad y
Colegios; el señor don José María Moledo, como Jefe militar; el M. I. Cabildo secular; que son las autoridades que se
hallan actualmente presentes, omitiéndose llamar por ahora a las que faltan, por ser las tres y media de la mañana. En
este estado se acordó mandar una diputación al Excelentísimo señor don Antonio Amar, para que participe a Su
Excelencia el empleo que le ha conferido el pueblo de Presidente de esta Junta, para que se sirva pasar el día de hoy
a las nueve a tomar posesión de él, para cuya hora el presente Secretario citará los demás Cuerpos y autoridades que
deben jurar la obediencia y reconocimiento de este nuevo Gobierno.

Juan Jurado
Doctor Josef Miguel Pey
Juan Gómez
Juan Bautista Pey
José María Domínguez del Castillo
Josef Ortega
Fernando de Benjumea
José Acevedo y Gómez
Francisco Fernández Heredia Suescún
Doctor Ignacio de Herrera
Nepomuceno Rodríguez Lago
Joaquín Camacho
José de Leiva
Rafael Córdoba
José María Moledo
Antonio Baraya
Manuel Bernardo Álvarez
Pedro Groot
Manuel de Pombo
José Sanz de Santamaría
Fr. Antonio González
Guardián de San Francisco
Nicolás Mauricio de Omaña
Pablo Plata
Emigdio Benítez
Frutos Joaquín Torres Gutiérrez de Caviedes
Camilo Torres
Doctor Leandro Torres y Peña
Francisco Javier Serrano Gómez de la Parra
Celi de Alvear
Fr. Mariano Gurnica
Fr. José Chaves
Nicolás Cuervo, Antonio Ignacio Gallardo
Rector del Rosario
Dr. José Ignacio Pescador
Antonio Morales
José Ignacio Álvarez
Sinforoso Mutis
Manuel Pardo
Eugenio Martín Melendro
Las firmas que faltan en esta Acta, y están en el cuaderno de la Suprema Junta, son las siguientes: Luis Sarmiento,
José María Carbonell, doctor Vicente de la Rocha, José Antonio Amaya, Miguel Rosillo y Meruelo, José Martín París,
Gregorio José Martínez Portillo, Juan María Pardo, José María León, doctor Miguel de Pombo, Luis Eduardo de
Azuola, doctor Juan Nepomuceno Azuero Plata, doctor Julián Joaquín de la Rocha, Juan Manuel Ramírez, Juan José
Mutienx. Ante mí, Eugenio Martín Melendro

batalla del pantano de vargas – Colombia

En Tame, el libertador Simón Bolívar decide que ruta tomar para emprender la campaña libertadora, desde ahí le
escribe a los Jefes patriotas participándoles sus movimientos. En ese entonces, existían dos caminos utilizados por el
escaso comercio local: el de la Salinas y el de Labranza Grande. Estos caminos presentaban alto riesgo, ya que
podían encontrarse tropas realistas que le impedirían el paso

Batalla del Pantano de Vargas


De Tame partieron los próceres con el ejercito organizado así:

La tropa de Santander continuaba lo mismo bajo la denominación de División de Vanguardia; Todas la tropas de
caballería e infantería formarían una sola división comandada por el General Anzoategui, se llamaría División de
Retaguardia; por su parte El Cuerpo de Artillería estaría al mando del Coronel Bartolomé Salom.

De Tame a Pore el ejercito fue faldeando la cordillera, luego tomando el camino de Labranza Grande pero al llegar a
Paya encontraron un fuerte realista, el cual fue tomado por el general Santander. El temor de encontrar más fuerzas
realistas hace que Bolívar resuelva atravesar por el Páramo de Pisba, lo que representaba un alto riesgo debido a las
dificultades del terreno y las inclementes condiciones atmosféricas del trayecto, pero solo El Libertador podría
atreverse a tanto.

El frío aumentaba día a día al subir las tropas, pasando muchas


penalidades, en los abismos se perdieron muchos hombres. Lo
único que mantenía la moral era el ejemplo de Bolívar, quien los
motivaba para que siguieran adelante, con su gran voluntad era
normal verlo ayudando para acomodar una carga o a los
soldados cansados. El camino quedo lleno de muertos pero los
mas fuertes pudieron pasar. La caballería había llegado sin un
solo caballo, las provisiones fueron abandonadas por falta de
mulas para transportarlas, la infantería por poco no puede
mantener secos los cartuchos en medio de la lluvias, las armas
estaban sucias.

El 5 de Julio llego Santander con la vanguardia al pueblo de Socha al otro lado del páramo, mientras que Anzoategui
llega al mismo sitio al día siguiente. Los pueblos le prestaron apoyo y ayudaron a ese ejercito a recuperarse.

Por su parte, al enterarse los españoles de la invasión, se dirigen hacia la región invadida del Sogamoso. El General
Barreiro presento dos columnas de 800 hombres en Corrales y Gameza, a ambos lados del río Sogamoso. Allí
acontecen enfrentamientos donde Justo Briceño derrota a los realistas mientras Barreiro no empeñaba la lucha, para
reunir mayores fuerzas.

El comando patriota debido a lo inexpugnable de las posiciones realistas en Tasco deciden concentrar todo el ejercito
para invadir a Cerinza y Santa Rosa. Marchan Santander y Anzoategui, mientras Soublette se reconcentra en Tasco.
Siguen avanzando y con este hábil movimiento entran en las provincias de El Socorro y Pamplona, dominando el Valle
del Sogamoso.

Para el 25 de julio, los patriotas habían logrado aumentar sus efectivos a 2600 hombres, por lo que Bolívar decide
llevar a su tropa por el camino del Salitre de Paipa para atacar al enemigo por su espalda o forzarlo a abandonar sus
defensas. Pero al este del Pantano de Vargas se presentaron los relistas para cerrarle el paso. El ejercito patriota se
sitúa al frente de la posición realista , pero con desventajas de terreno, lo que supieron aprovechar los españoles para
atacar.

La táctica salvadora improvisada a última hora por Simón Bolívar consistió en primer lugar en colocar en reserva casi
toda su caballería, legión británica y llaneros. Se quedarían encerrados en el patio de una hacienda situada al pie de
la cota que había convertido en su puesto de observación. Consistía también en enviar al resto de sus tropas por olas
sucesivas, con orden de disputar el terreno milímetro por milímetro, a sabiendas claramente que no estaban en
capacidad de resistir frente a la presión de los españoles. El resultado era que con cada repliego de los patriotas se
incitaba a Barreiro a comprometer parte de sus reservas para lanzarlas contra ellos. La acción se había iniciado a las
once de la mañana.

A las dos horas del combate, la derecha realista desaloja la izquierda patriota de la altura del este que tenía
Santander, pero bolívar organiza un contraataque con las tropas vanguardistas dispersas recuperando nuevamente el
terreno. El jefe realista, para repelerlos y acabar de una vez por todas, utilizó el resto de sus tropas. Los patriotas
retrocedieron en desorden y se creyeron perdidos, con un enemigo encarnizado que les pisaba los talones y cuyo
ardor se duplicaba ante la perspectiva de un triunfo inminente. Fue el momento que escogió Bolívar para lanzar la
masa de sus tropas frescas. La legión británica en primer lugar, con james Rooke a la cabeza, quien cargó y se echó
en el combate. Desconcertados, con su avance detenido, los españoles, sin embargo, seguían luchando
encarnizadamente y era incierta la suerte de la batalla.

Bolívar seguía cuidadosamente, con su catalejo, las fases del combate. Detrás de él, percibía la agitación de algunos
llaneros, ansiosos ante las noticias y que temblaban de impaciencia; pero todavía no había llegado el momento. Eran
las seis de la tarde cuando por fin el Libertador ante la inminencia de la derrota se volteó hacia el jefe llanero.

—Coronel, gritó, ¡Salve usted la patria! a lo que el intrépido coronel


contestó “es que Rondón no ha peleado todavía”. Rondón, un negro, hijo
de esclavo, electrizado, se desprendió como un resorte largamente
comprimido y descendió, a galope tendido y con lanza en punta, por la
colina, en dirección de la batalla. Detrás de él, catorce llaneros
arrastrados por el ejemplo y la voz: “¡Que los valientes me sigan!”
clavaban las espuelas sobre sus monturas. Catorce fieras que surgieron
en el medio de las filas enemigas para perforar con sus lanzas a los
infantes espantados que rápidamente fueron sumergidos por el resto de
la caballería llanera que siguió de cerca la heroica carga de Rondón.

Con está heroica acción, el ejercito de Bolívar logra arrebatarle la


victoria de las manos a los españoles, en el pantano de vargas, quienes
al verse derrotados se repliegan a Paipa y a Molinos de Bonza. Por su parte, el ejercito patriota se aloja en el campo y
el 26 de julio retrocede a sus posiciones de Corrales de Bonza. Esta cruel pero crucial batalla deja como resultado 500
bajas en el ejercito realista y 350 más en el ejercito patriota; forjando las bases que darían la libertad definitiva a la
nueva granada solo 12 días después en la batalla final del puente de Boyacá

Batalla de Boyacá 7 de Agosto de 1819 - Colombia

Tras la victoria en el pantano de vargas, Simón Bolívar toma posesión de la ciudad de Tunja el 5 de agosto de 1819,
interfiriendo las comunicaciones de la tercera división realista bajo el mando del coronel José María Barreiro, quien,
para recuperarlas, se desplazó por el camino principal, a través del páramo de Cómbita, para llegar a la localidad de
Motavita el día 6.

El sábado 7 de agosto en la mañana, el ejército realista desde Motavita inició su desplazamiento hacia Santafé de
Bogotá. Su objetivo era llegar a la capital para unir sus fuerzas con las del virrey Sámano y organizar un frente militar
contra Bolívar y el ejército libertador. Escogieron la vía por el Puente de Boyacá en el camino real, con dirección a la
capital del Virreinato. Advertido de este movimiento, Bolívar ordenó la marcha de su ejército, también hacia el puente
de Boyacá, dispuesto a tomarlo para impedir a Barreiro su desplazamiento hacia la capital granadina.
Las dos fuerzas se encontraron en el campo de Boyacá. El ejército libertador estaba conformado por 2.850
combatientes al mando del general Simón Bolívar. La vanguardia patriota estaba comandada por el general Francisco
de Paula Santander y la retaguardia, por el general José Antonio Anzoátegui. El general Carlos Soublette era el jefe
del estado mayor.

Las tropas patriotas estaban compuestas por venezolanos, granadinos y algunos grupos extranjeros, como la legión
británica. Sus integrantes eran criollos, mestizos, mulatos, zambos, negros e indígenas, generalmente gentes pobres,
escasas de alimentos y vestidos, llamados por las autoridades españolas "insurgentes". El ejército tuvo mucho apoyo
popular de los granadinos, y en especial de los campesinos de Tunja.

Por su parte, el ejército realista estaba conformado por 2.670 soldados, de los cuales 2.300 eran de infantería, 350 de
caballería y 20 de artillería. Éste pertenecía a la tercera división del Ejército Expedicionario de la Reconquista. Su
comandante general era el coronel José María Barreiro; el jefe del estado mayor, el coronel Sebastián Díaz, y la
vanguardia estaba comandada por el coronel Francisco Jiménez.

Desde el alto de San Lázaro en Tunja, el Libertador y el estado mayor


observaron los movimientos del Ejército realista. A las 10 de la mañana
ordenaron impedir el paso por el Puente de Boyacá, en el cual confluyen los dos
caminos: el de Samacá, utilizado por los realistas desde Motavita y el camino
real, utilizado por los patriotas.
A las 2 de la tarde la descubierta del Ejército patriota, encomendada al capitán
Andrés Ibarra con sus jinetes, descendió del Boquerón de El Tobal y llegó hasta
la Casa de Teja y sus alrededores, donde se enfrentó a la vanguardia realista
que estaba en pleno almuerzo. El general Francisco de Paula Santander inició
con la vanguardia el combate, y puso en retroceso a la vanguardia realista hasta
el Puente de Boyacá, donde estaba fuerte en la orilla opuesta del río Teatinos.

En ese momento llegó al campo de Boyacá el grueso de la división de Barreiro por el camino de Samacá y se enfrentó
a la retaguardia patriota comandada por el general Anzoátegui. En esos momentos llegó a la casa de Teja el
Libertador Bolívar, quien se ubicó en una colina equidistante entre el puente y la casa. Así dice el coronel Antonio
Obando en sus Apuntamientos para la historia: "El general Bolívar con nuestra retaguardia siguió el movimiento de
Barreiro y se formó un frente al lado opuesto del río". A las 3 de la tarde la acción militar era intensa en dos combates
simultáneos: las dos vanguardias en los alrededores del puente y el grueso de los ejércitos en la planicie hacia el
camino de Samacá. Las fuerzas patriotas tenían unidad y facilidad en las comunicaciones; en cambio, las realistas
estaban incomunicadas y separadas por el Teatinos y la vanguardia patriota.

Los soldados patriotas presionaron con heroísmo contra las


fuerzas de Barreiro. La infantería patriota, con perfecta disciplina
y asombrosa actividad militar, hizo un movimiento rápido y
envolvente. Por su parte, el coronel Juan José Rondón con sus
lanceros de Llano Arriba recibió la orden de atacar por el centro
al ejército realista. Los lanceros de Rondón arremetieron con
ímpetu a la infantería realista, que incapaz de resistir retrocedió
en desorden. Un escuadrón de la caballería realista huyó por el
camino de Samacá sin presentar resistencia. Asimismo, los
patriotas aniquilaron al Batallón 2 de Dragones del ejército
español.

Por su parte, simultáneamente Santander ordenó a las guías de


Casanare, guiados por José María Ruiz, pasar al riachuelo Teatinos para volver por la espalda a la vanguardia
realista. Los patriotas treparon por los escarpados lugares llenos de matorrales y se presentaron de improviso para
envolver por la espalda a la vanguardia realista comandada por el coronel Francisco Jiménez. Dos escuadrones de
españoles se enfrentaron a los llaneros, pero fueron derrotados. El general Santander aprovechó el desconcierto del
enemigo para lanzar sobre el Puente de Boyacá a los batallones Cazadores y Primero de Línea, comandados por los
tenientes coroneles Joaquín París y Antonio Obando. La vanguardia patriota pasó a la orilla derecha del río Teatinos o
Boyacá y se tomó el Puente, el objetivo de la contienda.

El coronel Barreiro siguió combatiendo a la defensiva. Trató de rehacer su


infantería en otra altura, pero la rapidez de las tropas patriotas cerró aquel anillo
de fuego, por lo cual la retaguardia realista, cercada por todas partes, tuvo que
rendirse. Así mismo se rindió la vanguardia ante la fuerza militar de la patriota,
con su comandante Santander, considerado el 'Héroe de Boyacá'. La batalla
terminó a las 4 de la tarde del 7 de agosto de 1819. Murieron más de 100
realistas, entre ellos el coronel Juan Tolrá y el comandante Salazar, y 150
quedaron heridos. De los patriotas murieron 13 soldados, entre ellos el capellán
de la vanguardia, Fray Ignacio Díaz, y 53 quedaron heridos.

En la noche del 7 de agosto, un niño héroe de 12 años, Pedro Pascasio


Martínez, quien no se dejó sobornar por monedas de oro, hizo prisionero a
Barreiro y lo entregó a Bolívar en la casa de Teja. El niño fue ascendido a sargento por el Libertador y recibió una
gratificación de 100 pesos. Los principales jefes realistas y 1.600 soldados españoles fueron hechos prisioneros.

En Ventaquemada el 8 de agosto, el general Carlos Soublette expidió el Boletín Nº 4 sobre la Batalla de Boyacá. El
Libertador dictó el decreto de la 'Orden de Boyacá' para enaltecer a todos los batallones y escuadrones que
participaron en la memorable batalla.

Con este enfrentamiento culminó la Campaña Libertadora de 1819, realizada en su corto período de 77 días, desde el
23 de mayo, cuando el Libertador Simón Bolívar expuso el plan en la aldea de los Setenta ante los jefes del ejército
patriota, siguiendo un itinerario militar desde los Llanos de Casanare, la Cordillera de los Andes y las tierras de la
antigua providencia de Tunja, el cual culminó en el Puente de Boyacá.

Cuatro claves de la batalla de Boyacá


En el puente sobre la quebrada Teatinos se selló la independencia de Colombia. Por la forma feroz como combatió a
los españoles, Santander fue considerado el "Héroe de Boyacá".

La Batalla de Boyacá se convirtió en la piedra angular de la independencia del norte de Suramérica, que llevó a los
triunfos de las batallas de Carabobo en Venezuela, Pichincha en Ecuador y Junín Ayacucho en el Perú y Alto Perú o
Bolivia.

Hay cuatro hechos que si no se presentan podrían haber cambiado el curso de la guerra de la independencia.

1. El ataque Heroico de Rondón y sus lanceros, que volteó la batalla del Pantano de Vargas, porque si esto no ocurre
los patriotas habrían sido derrotados.

2. La información clave de la niña Estefanía Parra en el Puente de Boyacá facilitó el ataque y la encerrona a las
fuerzas de Barreiro, que si logran pasar el ducto habrían huido, al menos la mayor parte.

3. La captura del general Barreiro por parte del niño-soldado Pascasio Martínez, que de no producirse hubiera
permitido al oficial español huir hasta Santa Fe, donde había una fuerza de más de 3.500 hombres, reagruparlos y dar
pelea con mejores recursos.

4. El rumor de derrota que llegó a Santa Fe, donde el virrey Juan Sámano encabezó una desbandada general de las
fuerzas militares y del gobierno español. Si ese chisme no llega, así y en forma oportuna, seguramente otro sería el
destino de esta campaña libertadora, que duró 77 días y en la cual se libraron cinco combates con resultados de
victoria: el del Trincherón de la Paya, el 27 de junio de 1819; los de Gámeza y Tópaga 5 y 6 de julio), después del
increíble paso del ejército libertador por el Páramo de Pisba; Pantano de Vargas (25 de julio); Puente de Boyacá, 7 de
agosto.