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I.

ANTECEDENTES DE LA HISTORIA CLÍNICA

El saber psicopatológico se nutre de dos saberes principalmente, del saber


científico y del saber clínico, sien que este último mencionado quede reducido
o englobado en el primero.

Por ello es importante rescatar la importancia del relato, la historia, la


patografía, la mirada y escucha clínica, así como los subjetivo, lo singular y
específico, como campo del saber propio del saber psíquico.

La Historia Clínica es el documento e instrumento mediante el cual a través del


tiempo se ha ido redactando, recogiendo y reflejando lo que es el proceso
biológico de la enfermedad en las diferentes épocas. La Historia clínica es el
medio por el cual podemos conocer el desarrollo, la evolución que ha ido
teniendo la clínica, con respecto a las técnicas, instrumentos y más cosas
usadas para el tratamiento de las diferentes enfermedades.

La historia clínica se ha ido modificando y avanzando como los diferentes


conocimientos científicos-técnicos. Nace con la medicina hipocrática como un
saber técnico, alejado de lo mágico, divino o fantástico, más bien cercano o
apegado a la realidad. Dominado por un afán de un saber transmisible, ya que
en ese momento no sólo se pretendía curar al paciente, también se quería
ilustrar, hacer del conocimiento del paciente como podría ser el proceso de su
enfermedad. Entendiendo a la enfermedad, como algo morboso que afecta a
todo el organismo en su conjunto, el sujeto de la historia clínica en sí no es la
enfermedad, sino la persona, el paciente con su naturaleza individual y su
organismo humano.

¿En virtud de qué pudo ser el médico hipocrático el primero en redactar


historias clínicas propiamente dichas? Entre las muchas cosas que se podrían
mencionar, hay dos las cuales son más importantes, esas son la profunda y
vigorosa versión de la mente de los griegos hacia la realidad natural y la
voluntad de precisión con que la contemplaban.
Movidos por ese apetito de realidad, los asclepiadas hipocráticos se sintieron
en la necesidad intelectual de consignar por escrito, con precisión y orden, su
experiencia de médicos ante la individual enfermedad de algunos de sus
pacientes. Nació así el documento que llamamos "historia clínica”. Y de ese
enorme empeño nos ha quedado una espléndida muestra en las cuarenta y
dos que contienen los libros I y III de las Epidemias hipocráticas.

Las primeras Historias clínicas nos muestran la función docente del relato,
mostraban el saber ver y el saber hacer, destacando la fidelidad a la realidad
clínica y la exquisita individualidad de la narración patológica. “el enfermo es
contemplado y descrito como un ente estrictamente singular y original.”

A finales del siglo XIX en los textos de historia clínica aparece la “descriptio
subjecti”, la importancia dada al individuo humano. Hasta entonces en el relato
pato-gráfico el individuo aparecía dividido en muchas partes, ya que había la
historia clínica del hígado, del pulmón, del estómago, etc. EL sujeto quedaba
reducido a su organismo solamente. Se da mayor importancia al relato
biográfico de la persona como historia, por lo que se consideraba autentica la
historia sólo si era personal y científica si en alguna medida tenía que ser
universal.

La patografía de la historia clínica comenzaba mencionando de quien se


trataba con una breve mención de los antecedentes seguido del desarrollo de la
enfermedad, ejemplo:

El hombre que habitaba en el jardín de Dealces tuvo durante mucho tiempo


pesadez de cabeza y dolores en la sien derecha; tras una causa ocasional, le
sobrevino fiebre y se encamó. En el segundo día fluyó de su orificio nasal
izquierdo un poco dé sangre no mezclada; dio de vientre una buena deposición;
orinas tenues, de vario color, con pequeños eneoremas como harina de cebada
y semejantes al esperma.

Desde el vitalismo hasta los neuropatologos, el relato pato-gráfico se abre y


tiene en cuenta, la vida personal y la mentalidad antropológica tomándose la
enfermedad individual como un momento constitutivo de la total biografía del
sujeto.

Con Freud la Historia clínica el paciente empieza a narrar no sólo síntomas o


como es su vida, sino que también lo que cree de su vida, es así como Freud
devela el campo de lo inconsciente.

Para Goldstein, desde su experiencia neuroplogica, hará hincapié en la


importancia del relato patografico y en los aspectos psicológicos de la historia
clínica, reiterando que en la configuración de un síntoma colabora el organismo
entero.

Con Von Weizsaker, creador de la nueva neurología, es donde la historia clínica


alcanza su valor en lo subjetivo y personalizado, para Weizsaker la enfermedad
que tenía un hombre estaba estrechamente relacionado con su verdad de su
ser…el objetivo del saber médico no es el diagnóstico de la enfermedad en sí,
sino entender la verdad de una vida humana.

La historia clínica es el documento inicial, elemental, fundamental del saber


médico, la plenitud de la biografía de un hombre y no sólo su dimensión
biológica, influye de algún modo en la configuración sintomática de sus
dolencias.

Después de este resumido recorrido de las historias clínicas, ¿Con qué nos
encontramos en la clínica actual? Si hacemos una búsqueda de la clínica
actual, vemos los adelantos científicos-técnicos (pruebas complementarias,
diferentes exámenes e instrumentos para dar un diagnóstico).

Ya no es la escucha y mirada clínica quienes definen el diagnóstico y la


veracidad, sino la mirada “escopica”, a través de lo que nos muestras los
aparatos y técnicas exploratorias, endoscopias, escáneres, radiografías, etc.