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La

geodiversidad de un territorio es reflejo de los procesos y acontecimientos


geológicos que han tenido lugar a lo largo de su historia.

La geodiversidad o diversidad geológica se refiere al número y variedad de


elementos geológicos presentes en un lugar: las rocas y sedimentos del sustrato, la
geometría y estructura que presentan, su composición y los minerales que las forman,
los suelos formados sobre ellas, los fósiles que contienen, las formas del relieve y los
procesos que dan lugar a cada uno de ellos. También forman parte de la geodiversidad
los recursos naturales de origen geológico, como los yacimientos minerales, recursos
energéticos (carbón, petróleo, gas), acuíferos y recursos hídricos.

Desde la Prehistoria y hasta la actualidad, la geodiversidad del territorio


español ha abastecido de recursos a las culturas y civilizaciones que han vivido en él.
Los antiguos aprovechamientos del cobre de Río Tinto, el mercurio de Almadén, el
plomo y cinc de La Unión, el oro de Las Médulas son sólo unos ejemplos. Actualmente,
adquieren especial relevancia la explotaciones de rocas industriales y ornamentales,
de las que España es uno de los principales productores a escala mundial (celestina,
sulfato de sodio, sepiolita, caolín, granito, pizarra, mármol, etc.). Esta variedad y
riqueza de recursos geológicos es otro indicador de la geodiversidad española

La flora y la fauna de una región está fuertemente condicionada por los


diferentes hábitats, en cuyo origen a menudo la geodiversidad participa. En muchos
espacios naturales de España, la riqueza biológica y geológica van unidas, y ambas
constituyen el patrimonio natural de esos lugares privilegiados.

(El ciclo litológico o ciclo de las rocas es un concepto de geología que describe las transiciones
de material en el tiempo geológico que permiten que toda roca pueda transformarse en uno de
estos tres tipos: Rocas sedimentarias, Rocas metamórficas y rocas ígneas)
A. Rocas Sedimentarias: Testigos del clima

Las rocas sedimentarias nos cuentan muchas cosas del clima del pasado. La
forma en que los sedimentos se depositan en la franja más superficial de la Tierra,
tanto en continentes como océanos, nos da mucha información sobre las condiciones
ambientales en que se produjo la sedimentación. Así, los geólogos pueden registrar
cada uno de los cambios climáticos que tuvieron lugar en los 4800 millones de años de
la Tierra. Ninguno de los cambios climáticos grabados en las rocas ha sido tan rápido
como el que estamos experimentando en la actualidad.

El tipo de sedimento depende del clima del momento. En este área tenemos
tres ejemplos cuya información puede ampliarse con el código QR:

1) Los yesos. Son acumulacion de sales que se producen cuando el agua del
mar se evapora.

2) Sílex en una caliza: materia prima para las herramientas del pasado. La
caliza es una roca sedimentaria que proviene de la acumulación de los
esqueletos de organismos que viven en el mar

3) Calizas rojas: unas piedras ornamentales que dan lustre a los monumentos.
Esta caliza roja es una roca formada a partir de los esqueletos del plancton y
otros organismos marinos que al morir se acumulan formando sedimentos
fangosos calcáreos.

B. Rocas metamórficas: Antiguas cordilleras allanadas

Las cordilleras de montañas como el Himalaya o los Alpes se generan durante el


movimiento de las placas tectónicas, cuando colisionan dos continentes. Desde el
momento que se forman relieves, empieza a actuar la erosión, que permite poco a
poco acceder a lo que eran las raíces más profundas de las montañas. La roca se
transforma, aunque no llega a fundirse, y en estado sólido nuevos minerales se
forman, es el metamorfismo.
Los ejemplos de rocas metamórficas en este espacio son:

1) Anfibolitas. Son restos de corteza oceanica metamorfizada.

2) Cuarcita armoricana: una playa arenosa, de Andalucía a Asturias. Esta roca


está formada por granos de cuarzo cementados con sílice. Es una metacuarcita,
una roca de gran dureza y muy resistente a la erosión. Origina paisajes
encajados con cañones y desfiladeros de paredes abruptas como los de
Despeñaperros

3) Mármoles: recristalización de una caliza.

C. Rocas Ígneas: Las rocas del fuego interior

Estas tres rocas, aunque de aspecto muy distinto, se han generado a partir de
una masa de rocas fundidas en el interior de la Tierra, un magma. Por ello se llaman
rocas ígneas. Como ejemplo de rocas ígneas en Andalucía:

1) Andesitas del Cabo de Gata: (Vólcán de Cabo de Gata)

2) Granitos de Sierra Morena

3) Peridotitas de Ronda

D. ¡Todos esquistos!

Los esquistos son rocas metamórficas generadas durante la colisión de las


placas tectónicas. En este proceso, las rocas arrastradas a grandes profundidades
tuvieron que adaptarse a nuevas condiciones de presión y temperatura, mucho más
elevadas.

Podemos observar:

1) Esquisto de la Serie Negra


2) Esquisto vulcanosedimentario

3) Esquisto de Sierra Nevada: en el corazón de una cordillera

E. El reciclaje de la Tierra .

El agua, el hielo, el sol, el viento, las olas, … intervienen en la erosión de las


rocas que se fragmentan en pequeños trozos. Estos sedimentos, transportados y
distribuidos por los ríos, pueden llegar a depositarse al pie de una ladera, en el delta
de un río, cerca de la costa, en el fondo del mar, en cualquier lado donde disminuye la
velocidad del agua y ésta no tiene energía para transportarlos. Cuando se acumulan y
consolidan los sedimentos, se forma una nueva roca: es parte del ciclo de las rocas.

Son rocas sedimentarias. Las titulamos así porque se erosionan y se depositan.


Y como tipo de ellas están:

1) Areniscas de Gibraltar: arenas del Sahara . La arenisca es una roca


sedimentaria formada por granos de arena cohesionados.

2) Las bioclastitas: fósiles en parques, jardines y plazas de toros. (alvero). Esta


muestra es una caliza formada por fragmentos de conchas marinas fósiles
unidos por un cemento calcáreo. Por ello se llama una bioclastita (“bio”= vida,
“clastita”=trozo).

3) Las brechas: en la Tierra, todo se recupera…Desde el momento que se


forman relieves asociados al desarrollo de una cadena de montaña, éstos se
ven sometidos a procesos de erosión que tienden a rebajar la topografía. Dos
procesos particularmente efectivos van de la mano: la erosión fluvial y los
derrumbes de rocas. La erosión crea valles profundos y escarpados que a su
vez, favorecen los derrumbes.