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Hematosis uterina

Los miomas, leiomiomas o fibromas, son los tumores benignos más frecuentes del
útero (matriz). En >99% de los casos, son benignos (no cancerosos). La mayor
parte de las portadoras son asintomáticas. Después de la menopausia no se
forman miomas y los que existen tienden a involucionar.

Son más frecuentes en la tercera y cuarta décadas de la vida, pero se detectan


con mayor frecuencia en mujeres más jóvenes o de edades avanzadas. Son más
comunes mujeres que nunca han tenido hijos o en infértiles.

Etimología

Los miomas uterinos son comunes. Hasta una de cada cinco mujeres puede tener
miomas durante sus años de fertilidad. La mitad de todas las mujeres tiene
miomas hacia los 50 años.

Los miomas son poco frecuentes en mujeres menores de 20 años. Son más
comunes en mujeres afroamericanas que en mujeres blancas, hispanas o
asiáticas.

Nadie sabe exactamente qué causa los miomas. Se cree que son ocasionados
por:

 Hormonas del cuerpo

 Genes (pueden ser hereditarios)

Los miomas uterinos pueden ser tan diminutos que se necesita un microscopio
para verlos. También pueden alcanzar un gran tamaño. Pueden llenar todo el
útero y pesar varias libras o kilogramos. Aunque es posible que solo se desarrolle
un mioma uterino, en la mayoría de los casos hay más de uno.

Los miomas pueden crecer:

 En la pared muscular del útero (miometriales)

 Justo bajo la superficie del revestimiento uterino (submucosos)

 Justo bajo la cubierta externa del útero (subserosos)

 En un tallo o pedúnculo largo en la parte externa del útero o dentro de la cavidad


del útero (pedunculados)
Cuadro clínico

En general, la cirugía se reserva para las mujeres con cualquiera de las


siguientes características:

 Una tumoración pelviana que se agranda rápidamente

 Sangrado uterino recurrente refractario a los medicamentos

 Dolor severo o presión persistente (p. ej., que requiere de opioides para el
control o que es intolerable para la paciente)

 Un útero grande que tiene efecto de masa en el abdomen, causando


síntomas urinarios o intestinales o comprimiendo otros órganos y causando
alteraciones funcionales (p. ej., hidronefrosis, polaquiuria, dispareunia)

 Infertilidad (si se desea el embarazo)

 Abortos espontáneos recurrentes (si se desea el embarazo)

Otros factores que favorecen la cirugía son haber completado la maternidad y el


deseo de la paciente de un tratamiento definitivo.

La miomectomía se hace habitualmente por vía laparoscópica o histeroscópica


(usando un instrumento con un endoscopio de ángulo ancho y un ansa eléctrica
para la extirpación), con técnicas de cirugía robótica o sin ellas.
La histerectomía también puede realizarse por laparoscopia, por vía vaginal o
por laparotomía.
La mayoría de las indicaciones para la miomectomía y la histerectomía son
similares. La elección de las pacientes es importante, pero deben estar
completamente informadas acerca de las posibles dificultades y las secuelas de
la miomectomía y la histerectomía.

La morcelación a menudo se realiza durante la miomectomía o la histerectomía.


La morcelación consiste en cortar los fibromas o el tejido endometrial en trozos
pequeños para que las piezas se puedan extraer a través de una incisión más
pequeña (p. ej., laparoscópicamente). En muy raras ocasiones, las mujeres que
se someten a una cirugía de fibromas uterinos tienen un sarcoma no
diagnosticado u otro tipo de cáncer uterino no sospechado. Si se realiza la
morcelación, las células malignas se pueden diseminar al peritoneo. Se debe
informar a los pacientes que si se utiliza la morcelación, existe un riesgo muy
pequeño de diseminación de células cancerosas.

Diagnostico

 Al considerar el uso de morcelación para tratar fibromas, informe a los pacientes


que aumenta el riesgo de diseminación de cáncer uterino no diagnosticado.

Si la mujer desea embarazarse o quiere conservar su útero, se usa la


miomectomía. En alrededor del 55% de las mujeres con infertilidad por miomas
solamente, la miomectomía restablece la fertilidad y se alcanza el embarazo en
unos 15 meses. Sin embargo, a menudo la histerectomía es necesaria o
preferida por la paciente.

Los factores que favorecen la histerectomía incluyen

 Es el tratamiento más definitivo. Después de la miomectomía, pueden


comenzar a crecer nuevos fibromas, y alrededor del 25% de las mujeres
que se sometieron a una miomectomía deben realizarse una histerectomía
entre 4 y 8 años después.

 La miomectomía múltiple puede ser mucho más difícil de realizar que la


histerectomía.

 Otros tratamientos menos invasivos han sido ineficaces.

 Las pacientes tienen otras anomalías que hacen que la cirugía sea más
complicada (p. ej., adherencias extensas, endometriosis).

 La histerectomía puede reducir el riesgo de otro trastorno (p. ej., neoplasia


intraepitelial cervical, hiperplasia endometrial, endometriosis, cáncer de
ovario en las mujeres con una mutación BRCA).
Nuevos procedimientos pueden aliviar los síntomas, pero la duración del alivio
y la eficacia para restablecer la fertilidad no han sido evaluadas. Estos
procedimientos incluyen
 Ecografía enfocada de alta intensidad

 Crioterapia

 Ablación por radiofrecuencia

 Cirugía con ultrasonido focalizado guiada por resonancia magnética (RM)

 Embolización de la arteria uterina

La embolia de la arteria uterina se realiza para provocar el infarto de los


miomas en todo el útero preservando el tejido uterino normal. Después de este
procedimiento, las mujeres se recuperan más rápidamente que con la
histerectomía o con la miomectomía, pero las tasas de complicaciones y de
reconsulta tienden a ser más altas. Las tasas de fracaso del tratamiento son del
20 al 23%; en tales casos, se requiere un tratamiento definitivo con
histerectomía.
Elección del tratamiento
El tratamiento de los miomas uterinos debe individualizarse, pero algunos
factores pueden ayudar a tomar la decisión:

 Miomas asintomáticos: sin tratamiento

 Mujeres posmenopáusicas: ensayo de manejo expectante (porque los


síntomas tienden a remitir cuando el mioma disminuye de tamaño después
de la menopausia)

 Miomas sintomáticos, en especial si hay deseo de embarazo: embolización


de la arteria uterina, otra técnica nueva (p. ej., ecografía enfocada de alta
intensidad), o miomectomía

 Síntomas graves cuando otros tratamientos no fueron efectivos, en especial


si no se desea el embarazo: histerectomía, posiblemente precedida de
terapia medicamentosa (p. ej., con agonistas de la GnRH)
TRATAMIENTO

Si te han diagnosticado sospechas que puedes tener Miomas, es importante que


te informes adecuadamente sobre cuáles son tus opciones antes de tomar una
decisión sobre tu tratamiento.

Al momento de diagnosticar miomatosis uterina, la mayoría de los ginecólogos


suelen indicar la Histerectomía (extirpar el útero) como única opción de
tratamiento. Sin embargo, al realizarte ésta cirugía, perderías tu capacidad de
tener hijos.

Si aún deseas tener hijos, ¡no permitas que te quiten tu matriz! la Histerectomía
debe ser tu última opción.

La buena noticia es que existen nuevos métodos de tratamiento que permiten


eliminar los Fibromas de una forma menos agresiva y sin necesidad de que
pierdas tu matriz.

En el Centro Especializado en Miomas contamos con médicos expertos en las


más avanzadas técnicas de mínima invasión, queremos ayudarte a conservar tu
matriz y tus posibilidades de formar una familia.
CUIDADOS DE ENFERMERIA

En un porcentaje amplio, los miomas resultan indoloros y, en la mayoría de los casos,


las algias pélvicas, o dolor pélvico muy fuerte, que acompañan a los miomas son
síntomas de compresión y dependen del volumen y la localización del mioma.
En cuanto al dolor característico de los miomas, suele ser debido a tres posibles
factores: torsión del mioma, degeneración del mismo, o bien, por parto de
miomas submucosos pediculados, concepto que conlleva que el pedículo se
seccione y sea expulsado por la vagina.
Por otro lado, es posible que los miomas se presenten con síntomas durante el
embarazo, o bien, son detectados en el momento en el que la paciente se realiza
una ecografía.
RECUPERACION - REHABILITACION

Los miomas son tumores benignos del músculo uterino, de tamaño y forma
diversa, que suelen presentarse después de los treinta años, sin una razón
conocida.

El doctor Sebastián Prado explica que el útero es un órgano que responde a las
variaciones hormonales del cuerpo de la mujer, por lo que su actividad celular, es
decir su producción y destrucción celular, ocurre permanentemente durante
el ciclo menstrual, durante el embarazo entre otros, “lo que explica el por qué
puede haber un grupo de células que pierda el control normal e inicie un proceso
de replicación y crecimiento produciendo los miomas”, dice.

Cerca del 40% de las mujeres tendrán un mioma en su vida, los que podrán
aparecer y no cambiar, aumentar progresivamente de tamaño o en ocasiones -
menos frecuentes- disminuir su tamaño. Es una enfermedad del útero más
frecuente en mujeres que no se han embarazado
PRONOSTICO

Se realiza a través del examen ginecológico, con el que se puede detectar un


útero con nódulos palpables e irregular. “La ecografía transvaginal es el examen
más útil, ya que podemos visualizar directamente el útero. En ocasiones la
resonancia magnética nos entrega una mejor descripción cuando los miomas son
de gran volumen”, agrega el especialista.

“Cabe mencionar que muchos de ellos no provocarán síntomas y no presentan


crecimiento progresivo, por lo que sólo se requiere un control periódico”,
sostiene. Si es necesario extirparlo se hace a través de cirugía.

“Dependiendo del deseo de fertilidad de la paciente y las características como


cantidad y tamaño de ellos, se podría realizar sólo una extracción de los miomas
con conservación del útero o realizar una histerectomía, que consiste en una
extracción total del útero”