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EL FROTIS SANGUÍNEO Y SU UTILIDAD EN LA CLÍNICA EN PEQUEÑAS ESPECIES

MVZ EPCV M en C Luis Enrique García Ortuño

Introducción

El hemograma es una de las pruebas más frecuentemente utilizadas en la práctica clínica diaria,
debido a que es una herramienta diagnóstica que nos proporciona bastante información
principalmente relacionada con la respuesta del sistema hematopoyético a diferentes estímulos
fisiológicos o patológicos. A través del hemograma se puede evaluar la línea roja (eritrocitos,
hematocrito y hemoglobina) para determinar alteraciones como anemia y eritrocitosis, de igual
forma podemos evaluar hemostasia primaria realizando el conteo total de plaquetas cuyas
alteraciones corresponden a trombocitopenia y trombocitosis y la línea blanca en donde se realiza
un conteo total y diferencial de los leucocitos. Una de las partes fundamentales y necesarias
dentro de la elaboración del hemograma es la evaluación del frotis sanguíneo, con el cual se
corroboran o confirman algunos de los datos que proporciona un analizador automatizado o
conteos manuales, y se obtiene información adicional, que resulta necesaria para interpretar los
resultados. El objetivo del siguiente trabajo es dar a conocer la gran utilidad que representa una
simple evaluación del frotis sanguíneo, inclusive sin tener el resto de los valores del hemograma.

Confección del frotis sanguíneo

Es indispensable una correcta confección del frotis, ya que de esta forma se facilita en gran
medida su observación y evaluación puesto que las células se encontrarán homogéneamente
distribuidas. Para la confección del frotis sanguíneo se requiere únicamente un par de laminillas,
un capilar y la sangre con anticoagulante EDTA y se realiza de las siguiente forma: 1) se coloca una
laminilla horizontalmente sobre la mesa de trabajo la cual va a ser en donde se extiende la sangre
2) Se toma sangre con el capilar y se coloca una gota en el extremo de la laminilla colocada
anteriormente, 3) una segunda laminilla que se utilizará para extender la sangre se posiciona
perpendicular a la primera formando un ángulo aproximado de 35 grados y justo por enfrente de
la gota de sangre, 4) para iniciar a hacer el extendido se hace hacia atrás la segunda laminilla hasta
hacer contacto con la gota de sangre (la cual por capilaridad se distribuirá en la base de la
laminilla) y posteriormente se extiende hacia el extremo opuesto de la primera laminilla.

Consejos: 1) es importante que las laminillas estén perfectamente limpias, 2) la laminilla con la
que se va a hacer el extendido debe tener los extremos esmerilados y lo más lisos posible, de no
ser así se deberá cambiar de laminilla ya que de otro modo será imposible obtener un adecuado
frotis, 3) toda la gota de sangre debe quedar dentro de la laminilla ya que la parte final del frotis
(llamada cola) debe también ser evaluada y debe quedar lo menos rayada posible, 4) si se reduce
el ángulo de la laminilla colocada perpendicularmente obtendremos frotis más delgados, si el
ángulo se aumenta los frotis serán más gruesos y 5) no olvidar marcar cada uno de los frotis con la
identificación del paciente.
Tinción del frotis sanguíneo

Básicamente son dos tipos de tinciones hematológicas que se utilizan para teñir los frotis
sanguíneos: Diff-Quik y Wright.

Tinción de Diff-Quik: Esta tinción es la más recomendada a nivel de clínica, ya que es mucho más
rápida y no se requiere preparar ningún reactivo. Esta tinción consta de un alcohol para fijar la
laminilla y los colorantes de eosina y azul de metileno. La forma de teñir es muy sencilla, ya que
solamente se introduce la laminilla en cada uno de los reactivos por un lapso de 15 a 30 segundos
en el mismo orden antes mencionado, sin enjuagar entre cada pase. Después del último colorante
se enjuaga con agua corriente, se deja secar y está listo para su evaluación.

Tinción de Wright: Esta tinción tiene como ventaja ser más económica que la anterior. La
desventaja es que es ligeramente más tardada y eventualmente si no se utilizan bien los tiempos
pueden quedar las células muy pálidas, sobre teñidas u obtener precipitados en el fondo del frotis
o sobre las células. Para teñir el frotis se coloca una capa de la tinción por un lapso aproximado de
3 minutos (el tiempo va a variar entre cada tinción preparada, así es que los tiempos se tienen que
ajustar cada vez que se cambie de tinción), posteriormente se coloca otra capa de amortiguador,
aproximadamente la misma cantidad que se adicionó de colorante y se deja por 6 minutos. Una
vez transcurrido el tiempo se escurre el colorante y se enjuaga la laminilla con agua corriente y se
deja secar.

Evaluación del frotis sanguíneo

Una vez que el frotis sanguíneo ha sido debidamente teñido y montado, se inicia con la
evaluación microscópica. Es fundamental una aproximación sistemática para obtener mejores
resultados. La evaluación se debe iniciar con el objetivo de 10X (100 aumentos), para tratar de
identificar si las células están distribuidas homogéneamente o la presencia de cúmulos de
plaquetas u otro tipo de células. Posteriormente con el objetivo de 40 X se puede hacer una
revisión general de los eritrocitos y leucocitos, en caso de encontrar alguna anormalidad muy
evidente a este aumento deberá anotarse. Por último, se debe hacer la revisión con el objetivo de
100 X en donde se evaluará de forma detallada la línea roja, blanca y plaquetas. Cabe mencionar
que para poder detectar anormalidades morfológicas en las células sanguíneas es necesario
primero conocer características normales de cada una de estas células.

Evaluación de los eritrocitos

Es de gran utilidad a nivel de clínica conocer las principales anormalidades morfológicas en


eritrocitos ya que si bien no sustituyen los valores obtenidos por el hemograma, si nos dan en
muchas ocasiones una aproximación muy cercana a estos. La evaluación de los eritrocitos toma
mayor relevancia en casos de pacientes con anemia, por lo tanto es deseable conocer el valor del
hematocrito. Si bien existen diferentes formas de clasificar a las anemias, una de las más
importantes corresponde a la clasificación con base en la respuesta medular, en regenerativas o
no regenerativas. Los hallazgos que podemos observar en anemias regenerativas son los
siguientes: 1) anisocitosis: diferencia en el tamaño de los eritrocitos, 2) policromasia: presencia de
eritrocitos con una coloración azul grisácea debido a la presencia de restos de material nuclear, 3)
eritrocitos nucleados, que pueden ser metarrubricitos o rubricitos y 4) cuerpos de Howell-Jolly: se
observan como estructuras únicas, redondas y basófilas, frecuentemente en la periferia del
eritrocito. Todos estos indican que los eritrocitos están saliendo a sangre periférica con cierto
grado de inmadurez y por lo tanto la médula ósea está respondiendo adecuadamente a la
disminución de eritrocitos. En el caso de anemias no regenerativas los hallazgos en los eritrocitos
no son diferentes a los que esperaríamos encontrar en un perro normal, lo cual es indicativo de
ausencia de respuesta medular.

Existen diferentes anormalidades morfológicas inespecíficas en eritrocitos las cuales se denominan


poiquilocitos. Los poiquilocitos pueden clasificarse de acuerdo a su forma en diferentes tipos y
cada uno de estos puede indicar ciertas alteraciones u enfermedades en el paciente. En general
los podemos clasificar de la siguiente manera: 1) producidos por daño oxidativo: excentrocitos y
cuerpos de Heinz, 2) producidos por daño mecánico: esquistocitos y queratocitos, 3) producidos
por alteración metabólica de membrana: codocitos, acantocitos y equinocitos, 4) enfermedades
inmunomediadas y genéticas: esferocitos y estomatocitos. De igual forma debe evaluarse el
patrón de acomodo de los eritrocitos en el frotis, en donde básicamente encontramos 2
alteraciones: 1) aglutinación, la cual se observa en procesos inmunomediados dada la presencia de
anticuerpos en la superficie de los eritrocitos y 2) rouleaux, en donde los eritrocitos se encuentran
apilados unos sobre otros formando una columna. Este hallazgo se puede observar en los casos de
inflamación crónica, ya que la hiperproteinemia puede modificar las cargas de la membrana del
eritrocito.

Evaluación de plaquetas

Las plaquetas fisiológicamente participan principalmente en el mecanismo de hemostasia por lo


tanto cualquier paciente que tenga signos clínicos relacionados con hemorragias (petequias,
equimosis, epistaxis, melena, hematoquezia, hematuria, etc.) debería ser evaluado para confirmar
o descartar la probable presencia de trombocitopenia.

El estimado plaquetario determinado en un frotis sanguíneo es muy confiable si se lleva a cabo


correctamente y se aproxima mucho a conteos con analizadores automatizados. La forma de
estimar el conteo plaquetario en un frotis sanguíneo se realiza de la siguiente manera: 1) En un
frotis sanguíneo teñido y con el objetivo de 100X se cuentan las plaquetas en cada uno de 10
campos, 2) se obtiene un promedio de las plaquetas contadas en los 10 campos, 3) el promedio se
multiplica por 20 y el resultado es el conteo total de plaquetas expresado en X109/L. Este valor se
deberá comparar con los valores de referencia para la especie y de esa forma se podrán detectar
hallazgos como trombocitopenia o trombocitosis. Para esta técnica es muy importante que las
plaquetas estén distribuidas homogéneamente, ya que en casos de encontrar cúmulos de
plaquetas en la cola del frotis o en la monocapa, podemos subestimar el estimado plaquetario y
diagnosticar una falsa trombocitopenia.
Pueden observarse alteraciones morfológicas en las plaquetas, sin embargo, estas no son de
mucho valor diagnóstico. Las microplaquetas (<2µm) pueden observarse en casos de
trombocitopenia inmunomediada, y las macroplaquetas (> 7µm) suelen reflejar respuesta medular
en algunos casos con trombocitopenia. Eventualmente pueden observarse prolongaciones
citoplasmáticas en las plaquetas lo cual indica actividad de las mismas.

Evaluación de leucocitos

La evaluación de los leucocitos debe realizarse por tres razones: 1) estimar el conteo total y
tratar de detectar alteraciones como leucocitosis o leucopenia, 2) realizar un diferencial e
identificar si existe predominio de alguno de los diferentes tipos de los leucocitos, 3) detectar
alteraciones morfológicas.

El estimado de leucocitos se puede realizar de la siguiente forma: 1) en un frotis sanguíneo


teñido y con el objetivo de 10X se cuentan la cantidad de leucocitos observados en un mínimo de
3 campos, 2) se obtiene un promedio de los leucocitos contados, 3) se multiplica por el factor de
0.36. El resultado final será un aproximado del conteo total de leucocitos expresado en X10 9/L. El
estimado de leucocitos no suele ser tan confiable como lo es para plaquetas, por lo tanto en todos
los casos será un resultado preliminar que deberá confirmarse con el hemograma completo.
Existen algunas enfermedades en que resulta fácil detectar las alteraciones, por ejemplo en
leucemias en donde podemos encontrar leucocitosis marcadas o leucopenias severas como en el
caso de aplasia medular.

El diferencial de leucocitos se realiza en el frotis sanguíneo de preferencia utilizando el objetivo


de 100X. Se debe recorrer la laminilla en forma de Zig-Zag y contabilizar 100 leucocitos, definiendo
el tipo específico al que corresponde cada uno de ellos (neutrófilos, linfocitos, monocitos,
eosinófilos o basófilos). A través de este conteo se puede obtener un valor relativo porcentual de
los diferentes leucocitos, sin embargo, para compararlo con el valor de referencia es necesario
obtener los valores absolutos. Para esto puede utilizarse el valor total de leucocitos previamente
estimado y realizar una regla de tres en donde el 100% corresponde al valor estimado de
leucocitos. El valor final obtenido de cada uno de los leucocitos se expresa en X10 9/L y podrá
compararse con los valores de referencia para definir alteraciones en cada línea.

Con respecto a la morfología, deben evaluarse alteraciones principalmente en el tamaño de las


células, color y características del citoplasma. Dentro de los hallazgos frecuentes que deberán
identificarse son: la presencia de neutrófilos en banda y neutrófilos tóxicos. Los neutrófilos en
banda suelen ser formas inmaduras que se presentan con mucha frecuencia en procesos
inflamatorios, a este hallazgo también se le denomina desviación a la izquierda y mientras más
marcado sea, el proceso inflamatorio es más severo. Los neutrófilos tóxicos son anormalidades
morfológicas que se producen por defectos en la maduración del neutrófilo en médula ósea y son
indicativos también de procesos inflamatorios severos.
Conclusión

El frotis sanguíneo puede representar una herramienta diagnóstica de gran utilidad en la clínica,
debido a la gran cantidad de información que se puede obtener a través de una correcta
evaluación. Si bien no se pretende sustituir un hemograma completo o la experiencia de un
Patólogo Clínico, si es aconsejable que los clínicos conozcan las bases de su interpretación para
poder tomar decisiones adecuados principalmente en casos de urgencias.