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Norelkys Osorio

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Sección 12. Modalidad: Semipresencial

Resumen: tomando en consideración que según González y Mitjáns (1989) la creatividad es un “proceso de descubrimiento o
creación de lago nuevo que cumple determinadas exigencias sociales en el cual se da el vínculo de los aspectos cognitivos y afectivos
de la personalidad”, como docentes debemos tomar conciencia de que el surgimiento de ideas creativas no es algo que “nos vaya a
ocurrir” por casualidad, sino que debemos propiciar de forma voluntaria y sistemática. Entonces, cabe la interrogante: ¿Cómo
podemos ser docentes creativos?

Palabra Clave: creatividad.

Introducción: La creatividad es un proceso, no surge de la nada ni aparece como obra de magia, además, para ser creativo hay estar
motivado. El desarrollo de un comportamiento creativo en la labor docente, requiere el desarrollo de una actitud activa y
transformadora ante la realidad. No obstante, aún observamos en nuestro sistema educativo la actuación de docentes bajo paradigmas
que no se adecúan a la imperante necesidad social de explorar nuevas maneras de resolver los problemas que se van presentando o
agudizando en cada campo del quehacer humano. En ese sentido la creatividad debe introducir una serie de acciones concretas
realizadas en forma personal o en grupo, que se orienten a ser algo utilizable en el futuro.

Desarrollo:

Para desarrollarnos como docentes creativos, primeramente, deberíamos autoevaluarnos en cuanto a nuestra concepción de educación
y aprendizaje y preguntarnos si nuestro rol se limita exclusivamente a la transmisión de contenidos y si utilizamos básicamente la
evaluación como método para asegurarnos que los alumnos aprendieron.

Debemos imaginarnos cómo podemos convertir nuestra experiencia en una labor más gratificante, que logre su cometido principal de
“enseñar”, pero en un ambiente que fomente y valore la participación de cada alumno desde su propia creatividad. Lo que implica,
diseñar espacios de aprendizaje seguros donde los estudiantes tengan la posibilidad de probar, experimentar y tomar riesgos.

De igual manera, el docente debe propiciar situaciones imprevistas e impredecibles a fin de acompañar a los estudiantes en el
desarrollo de la confianza en sí mismos. Por tanto, también como docentes debemos tener habilidades para trabajar con personas y
grupos, y con las emociones que en éstos se puedan generar a raíz de la incertidumbre, lo que se traducirá en ir desmantelando la
costumbre que el sistema educativo nos ha implantado como alumnos con respecto a saber “la” respuesta.

El planteamiento anterior, no debe desligarse de plantear al alumno situaciones de aprendizaje tomados de la realidad, el trabajo con
casos reales y/o visitas a terreno es fundamental para que los alumnos comprendan cómo funciona su propio campo profesional.
Permitirá también disminuir la sensación de muchos egresados de “haber estudiado años y finalmente no saber”.

Otro desafío que plantea ser docentes creativos consiste en desarrollar en los alumnos el auto-conocimiento y el aprendizaje reflexivo,
esto es, no sólo aprender sobre aspectos que se encuentra fuera de ellos, sino también poder comprender y aprender de ellos y del
cómo aprenden. Para demostrar que como docentes hemos desarrollado el autoconocimiento, debemos ser capaces de demostrar
nuestra propia creatividad, constituirnos en modelos que van más allá de ser sólo “transmisor” de contenidos, cuidando que nuestros
testimonios no se proyecten como códigos de conductas únicos.

El docente debe ser flexible y abierto a la innovación y el cambio, de modo que también se pueda ir actuando según lo que el proceso
va requiriendo y, por tanto, aprender de formas que no se esperaban.

Experiencia personal:

Durante el desarrollo de esta actividad, recordé una experiencia, que me pareció oportuno compartir. Cuando era apenas una alumna
cursante de 4º grado de educación básica, relacionada con una materia llamada “El método: aprender a pensar”, la cual consistía en
que la maestra planteaba situaciones adecuadas a nuestras edades, y nosotros los alumnos le aplicábamos un análisis guiado por ella,
mediante el cual, reunidos en equipos, teníamos que concluir sobre los aspectos positivos, negativos e interesantes de la situación. Por
ejemplo, una vez planteó lo siguiente: ¿Qué sucedería si los autobuses no tuvieran asientos?

En fin, considero que fue una iniciativa interesante, porque no sólo resultaba divertido para los alumnos sino tenía resultados
relacionados con incentivar nuestra creatividad, pues siempre estábamos pendientes de aplicárselo a cualquier situación de nuestro día
a día, y además, inventábamos situaciones fantásticas para analizarlas bajo esa metodología. Lamentablemente, no se implementó de
manera firme y coordinada en todas las instituciones y niveles de educación en nuestro país, porque estoy segura que de haberse
aplicado consecuentemente, seríamos hoy personas más reflexivas y hasta mejores profesionales.

Resumen: Constituirse en docentes creativos conlleva ampliar nuestra visión del proceso enseñanza-aprendizaje, pues va más allá de
ser sólo proyector de contenidos, pues requiere desarrollar aspectos personales como la sensibilidad, la empatía, el respeto hacia otros
puntos de vista, la inteligencia emocional para poder “manejar” las emociones de los grupos de alumnos ante las situaciones inciertas
o desconocidas que se planteen o reproduzcan en el ambiente de clases, así como, saber impulsar el trabajo en equipo.

Referencias:

http://redalyc.uaemex.mx/pdf/356/35651502.pdf

http://sustainableinnova.wordpress.com/2009/08/12/como-podemos-fomentar-la-creatividad-en-nuestras-actividades-docentes/