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PRINCIPIOS QUE FUERON VULNERADOS DURANTE EL GOBIERNO DE FUJIMORI

El respeto y garantía de los derechos fundamentales constituyen la base del Estado


constitucional. Por ese motivo, cuando son amenazados o vulnerados y se acude a las
instancias jurisdiccionales para protegerlos, la decisión de que se emitan no solo implicará una
reparación individual frente al daño sufrido, sino que constituirá una reafirmación de la
vigencia del orden constitucional y del Estado de derecho, lo que pone de manifiesto la
importancia de la tutela de los derechos fundamentales a nivel jurisdiccional.
Lamentablemente, durante el conflicto armado interno, los órganos jurisdiccionales del Estado
no se convirtieron en instancias de tutela de tales derechos; por el contrario, sus acciones y
omisiones los afectaron directamente. En el marco de los procesos judiciales mencionados en
la sección anterior, los derechos más afectados fueron el acceso a la justicia, el debido
proceso, la libertad personal y el principio de legalidad. A continuación ofrecemos algunas
reflexiones relacionadas con cada uno de ellos.

A) ACCESO A LA JUSTICIA

La falta de acceso de los ciudadanos al sistema de administración de justicia da lugar a que


opten por otras vías ¾incluso la violencia¾ para solucionar sus problemas. De allí la
importancia de garantizar un adecuado y eficaz acceso a los órganos jurisdiccionales, lo cual
implica, no solo la creación de más juzgados y fiscalías, sino principalmente un alto nivel de
calidad en las actuaciones y las resoluciones del Poder Judicial y del Ministerio Público. En este
sentido, se vulnera el derecho de acceso a la justicia cuando los ciudadanos no cuentan con la
posibilidad de acudir a los órganos jurisdiccionales del Estado a fin de hacer valer alguna
pretensión, por existir barreras geográficas, económicas, lingüísticas o de otro tipo. También se
afecta este derecho cuando las decisiones de los órganos judiciales y fiscales carecen de los
estándares necesarios para que se consideren como ajustadas al derecho, sea porque
privilegian el excesivo formalismo, carecen de una debida motivación, no responden
directamente a las pretensiones de los ciudadanos, aplican normas contrarias a la
Constitución, entre otras situaciones En el Informe de la CVR se documentan ampliamente
diversos casos en los que se denegó a la ciudadanía el acceso a la justicia. Basta recordar como
ejemplo la aprobación de las leyes de amnistía a las que hicimos referencia anteriormente,
cuya aplicación impidió por mucho tiempo la investigación de casos de violaciones de los
derechos humanos. Tuvo que esperase hasta el 2001 para que, como consecuencia de la
histórica sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Barrios Altos,
quedase establecida la ineficacia de toda ley de amnistía o de cualquier otra medida que
impida a los órganos jurisdiccionales y fiscales investigar casos de tortura, desaparición
forzada, ejecuciones extrajudiciales, etcétera. La total falta de eficacia del proceso de hábeas
corpus para hacer frente a las detenciones arbitrarias cometidas durante los estados de
excepción, también constituye un claro ejemplo de medidas contrarias al acceso a la justicia.
En estos casos, la presentación de hábeas corpus ante los jueces penales era una mera
formalidad, pues de antemano podía conocerse que las demandas respectivas iban a ser
declaradas improcedentes, por cuanto se entendía que en los estados de emergencia se
encontraba suspendida la posibilidad de proteger judicialmente la libertad individual. Aunque
distintos, los problemas relacionados con el acceso a la justicia aún se mantienen en nuestro
país. Si bien es positiva la creación de más juzgados y fiscalías, reiteramos que la respuesta a
estos no implica únicamente que los ciudadanos puedan presentar una demanda o denuncia
ante un órgano judicial y fiscal, sino principalmente que estas sean resueltas en forma idónea
por un juez o fiscal calificado, a través de una resolución de calidad debidamente motivada.
B) DEBIDO PROCESO

El derecho de defensa y el derecho a ser juzgado por un tribunal independiente, competente e


imparcial fueron las garantías del debido proceso más afectadas en los procesos judiciales por
terrorismo. Independientemente de la inocencia o culpabilidad de quien es sometido a un
proceso penal en calidad de acusado, toda persona tiene derecho a que ambos derechos sean
plenamente respetados y garantizados. Señalamos anteriormente que, como consecuencia de
la falta de capacidad de la justicia penal ordinaria para investigar y sancionar los actos de
terrorismo, el Estado peruano decidió adoptar medidas de juzgamiento sumamente drásticas.
Por ese motivo, la CVR abordó de manera extensa el tema de la legislación antiterrorista y los
problemas originados con su aplicación. Ante esta legislación contraria al debido proceso, los
órganos jurisdiccionales no hicieron mucho para proteger las garantías procesales afectadas. A
esto debe añadirse que la justicia ordinaria declinó de asumir competencia sobre
determinados casos, lo que originó que la justicia militar juzgue y procese a civiles acusados
por terrorismo y resuelva casos de violaciones de los derechos humanos, competencias
alejadas de su labor de solo juzgar al personal militar en actividad y por la comisión de delitos
de función. Por lo tanto, respecto a las garantías del debido proceso, los órganos
jurisdiccionales del Estado, mediante su omisión de controlar una legislación contraria a tales
garantías y declinando su competencia frente a la justicia militar, se convirtió en agente de
violencia, pues propició y validó manifiestas violaciones de los derechos de defensa y ser
juzgado por un tribunal competente, independiente e imparcial. Casos de este tipo llegaron,
incluso, a conocimiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La legislación
antiterrorista fue posteriormente modificada en el 2003 y las personas procesadas por
terrorismo volvieron a ser juzgadas en procesos en donde se respetaron en forma estricta las
garantías procesales, lo que constituye una muestra de la voluntad existente por respetar el
debido proceso en nuestro país. Pero en la otra cara de la moneda, los problemas de la justicia
militar demuestran que todavía existen espacios en los que hace falta que se entienda la
importancia de las garantías del debido proceso como elemento legitimador de cualquier
sentencia.

C) LIBERTAD PERSONAL

Este derecho fue permanentemente afectado durante el conflicto armado interno, situación
agravada por la permanente declaratoria de estados de emergencia en varias zonas del país.
En su Informe Final, la CVR abordó principalmente los problemas relacionados con las
detenciones prejudiciales y las detenciones arbitrarias durante los estados de emergencia.
Sobre estas últimas, confirmó que durante este estado de excepción se llevaron a cabo
numerosas detenciones sin mediar flagrancia, mandato judicial, ni una justificación acorde con
los principios de razonabilidad y proporcionalidad. A todo esto, debe sumarse la ineficacia del
proceso de hábeas corpus para proteger la libertad personal frente a actos de manifiesta
arbitrariedad. Nuevamente aquí, el sistema de administración de justicia se constituyó en un
agente de violencia, al realizar actos contrarios a la libertad individual y no garantizarlos en
forma adecuada.

D) PRINCIPIO DE LEGALIDAD

Desde su promulgación, el tipo penal de traición a la patria fue objeto de serias críticas, por lo
que su aplicación dio lugar a una serie de detenciones y procesos judiciales caracterizados por
la arbitrariedad en cuanto a su desarrollo y la determinación de las sanciones respectivas. Este
tipo penal fue aplicado por las autoridades jurisdiccionales, fiscales y policiales, sin
cuestionarse su compatibilidad con la Constitución y el principio de legalidad. Mediante esta
conducta, el sistema de administración de justicia también se manifestó como un agente de
violencia. Posteriormente, el Tribunal Constitucional expulsó del ordenamiento jurídico el tipo
penal de traición a la patria, a la vez que precisó determinados aspectos relacionados con el
tipo penal de terrorismo, de modo tal que las autoridades judiciales puedan aplicarlo en forma
compatible con el principio de legalidad. Esta decisión del Tribunal permitió compatibilizar la
tutela de los derechos fundamentales con la facultad del Estado para determinar el alcance y
contenido de los delitos penales más graves.

LOS DERECHOS HUMANOS SE VIOLARON SISTEMÁTICAMENTE:

El gobierno de Fujimori tiene en el tema de los derechos humanos uno de sus puntos más crí-
ticos, además de la falta de un Estado de derecho. Aunque a Fujimori algunos le aplauden en el
exterior por haber controlado la subversión y el terrorismo, y haber detenido la hiperinflación
en el Perú, también se le critica por la masiva pobreza y las graves violaciones a los derechos
humanos que se están cometiendo en todo su período de gobierno.

“La pobreza y el desempleo son las principales formas de violación de los derechos humanos
en el Perú”, sostiene el informe publicado por la Asociación pro Derechos Humanos y el Centro
de Asesoría Laboral, debido a que generan una exclusión social, una calidad de vida muy
precaria, y bastante inestabilidad en la población” De acuerdo al mencionado informe, ahora la
condición de pobreza corresponde al 50 % de la población peruana”.

Por otro lado, en las Naciones Unidas (ONU) existen más de 5,000 denuncias de desapariciones
aún no investigadas, desde 1982 hasta la actualidad. Los familiares de estos desaparecidos, en
su mayoría población andina y amazónica, siguen reclamando verdad y justicia. Además, hay
miles de personas injustamente encarceladas.

Este tema de los derechos humanos está enfrentando cada vez más al gobierno peruano con la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, (CIDH) que cuestionó la falta de un debido
proceso en muchos casos de terrorismo, la prisión ilegal de inocentes, la práctica de la
desaparición forzada de personas y la total impunidad de los responsables de graves
violaciones a los derechos de las personas

CASO DE BARRIOS ALTOS Y LAS ESTERILIZACIONES FORZADAS:

HECHOS DE LA MASACRE BARRIOS ALTOS


La masacre de barrios altos se realizó el 3 de noviembre de 1991, aproximadamente a las
11:30pm ,en el primer piso del inmueble ubicado en el Jirón Huanta ,seis individuos armados y
encapuchados entraron , les dispararon indiscriminadamente por cerca de dos minutos,
matando a 15 de ellos incluyendo a un niño de 8 años, e hiriendo seriamente a otras cuatro
personas, uno de los cuales quedó permanentemente paralítico. . Las investigaciones judiciales
y los reportajes de la prensa revelaron que los sujetos envueltos en el crimen trabajaban para
la inteligencia militar; habían sido miembros del Grupo Colina que era ya conocido por
perpetrar un programa anti-terrorista por órdenes del gobierno de Alberto Fujimori. “

CONVENCION AMERICANA SOBRE DERECHOS HUMANOS:


En este caso se violaron los siguientes derechos de la persona, que están estipulados en la
constitución del Perú:
1. Artículo 4- Derecho a la Vida
2. Artículo 5- Derecho a la Integridad Personal
3. Artículo 8- Garantías Judiciales
4. Artículo 25- Protección Judicial
5. Artículo 13- Libertad de Pensamiento y de Expresión

ESTERILIZACION FORZADA

Este proceso de esterilización, para algunos implicaba detener el alto índice de embarazo y
natalidad
La esterilización no solo era para la mujer, si no también se le podía aplicar al hombre.
Del mismo modo, debemos indicar que la esterilización fue una Política de Estado, que se
aplicó en todo el territorio; pero de preferencia se hizo en las zonas alejadas de la capital del
Distrito o Provincia, y de la Ciudad de Trujillo
El plan, que tenía como objetivo disminuir el número de nacimientos en los sectores pobres de
la sociedad peruana, apuntaba esencialmente a los indígenas de las zonas más abandonadas.
La documentación prueba que el presidente Fujimori estaba informado, mes a mes, del
número de intervenciones realizadas por los servicios de sus ex-ministros de salud: Eduardo
Yong Motta, Marino Costa Bauer y Alejandro Aguinaga
La esterilización forzada trajo muchos problemas dentro del hogar, ya que sin consentimiento
del esposo se realizaba y esto generaba conflictos familiares, desconfianza del esposo hacia la
mujer por la supuesta infidelidad que podría traer, y en otros casos ya no podían tener más
hijos para que apoyen en la agricultura
En la caso del juzgamiento de Alberto Fujimori Fujimori el fundamento de su acusación es el
principio de supremacía de la persona humana sobre el estado, es decir que existió la ausencia
de un estado de derecho que cautele las libertades fundamentales de la persona.
La conclusión de la corte interamericana de los derechos humanos indica que el grupo colina
fue parte de una estrategia del estado peruano en su lucha contrasubversiva operando bajo las
órdenes de las más altas esferas del gobierno, incluyendo al presidente de la república.

Gobierno de Fujimori

1. Caso Aken y Apenkai

Se trata del caso de la desviación de fondos de recursos públicos y donaciones de


personas y entidades japonesas. Según las investigaciones, Aken y Apenkai, ONGs
creadas por Fujimori para recibir donaciones japonesas, una vez Alberto Fujimori Ganó
las elecciones de 1990, habría recibido 20 millones de dólares en donaciones de
diversas organizaciones y ciudadanos japoneses pero nunca se supo que fue de este
dinero.

Aunque tras estas operaciones estuvieron las hermanas de Fujimori, Rosa y Juana
Fujimori y el cuñado de aquél Víctor Aritomi, se supo después que era el propio Alberto
Fujimori el que manejaba la citada institución.

2. Congresistas trásfugas

Alberto Fujimori, su entonces asesor Vladimiro Montesinos, los Ministros de Defensa e


Interior y los jefes de los Institutos Armados, crearon un fondo con recursos del Estado
para inducir, mediante sobornos, a los congresistas electos en 2000, a cambiarse de
bancada e incorporarse al partido de gobierno (Congresistas trásfugas) con la finalidad
de construir una mayoría parlamentaria o de lo contrario obtener su apoyo, a través de
sus votos pero manteniéndose en sus respectivas organizaciones (congresistas topos).

3. Tractores chinos

En setiembre de 1992, Alberto Fujimori dispuso la adquisición de tractores a las


Corporaciones Nacionales de la República Popular de China, mediante un irregular
proceso de adjudicación directa, resultando beneficiada la empresa China National
Constructional & Agricultura Machinery Import & Export Corporation.

Se suscribieron dos contratos: mediante el primero, se adquirieron 3,000 tractores y


diversos implementos agrícolas por el precio CIF total de US$ 23’022,865; y mediante el
segundo contrato, 1,100 tractores, maquinaria, implementos agrícolas y equipos por un
monto de US$ 34’767,313.

Luego de la compra, Fujimori ejerciendo funciones que no le correspondían dispuso la


distribución directa de los bienes.

Se ha determinado que del total de los bienes adquiridos 454 tractores se encontraban
inoperativos y 231 han desaparecido, siendo el valor de los mismos US$ 10’560,000.

4. Pago Sunat-Borobio.

Daniel Borobio mantenía una deuda con la Superintendencia Nacional de


Administración Tributaria, hasta que los pagó con fondos del Estado. Los delitos:
asociación ilícita para delinquir y peculado en la utilización de fondos del Estado en
beneficio propio.

5. Caso Faisal

El astrólogo Héctor Faisal recibió dinero de Montesinos para instalar una página web y
crear la Asociación Pro Defensa de la Verdad (Aprodev) con fines difamatorios. En la
sentencia en su contra se impuso también cuatro años de cárcel a Vladimiro
Montesinos, cinco a Humberto Rozas Bonucelli y cuatro a Edgar Camargo.

6. Medios de comunicación

En septiembre de 1999 Fujimori y Montesinos pagaron, con dineros de Estado, la suma


de US$ 2’000,000, por el 75% de las acciones de cable canal de Noticias CCN, para
constituirlo en un vocero que sirviera para la segunda reelección de Fujimori.

Con el mismo fin se pagó US$ 1’750,000 a, propietario del Diario Expreso, Eduardo
Calmell del Solar.

Conformaron esta organización criminal, que destinaba fondos al Servicio Nacional de


Inteligencia para el propósito descrito: el ex Presidente Alberto Fujimori, su ex asesor
Vladimiro Montesinos Torres y los Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas:
José Villanueva Ruesta (Ejército), Elesvan Bello Vásquez (Fuerza Aérea) y Américo
Ibárcena Amico (Marina de Guerra).
7. Medicinas chinas. Decretos de Urgencia irregularmente emitidos

Según copias de los contratos, mencionadas por la Revista Caretas(1), en Estado


peruano compró a cuatro empresas chinas medicamentos y equipos médicos por un
monto de US$ 29´002,614.71 entre 1990 y 1994.

Lo curioso del hecho es que el 94.6% de este monto (US$ 27´445,474.71) corresponde a
adquisiciones hechas a los consorcios que Víctor Joy Way dijo haber representado en el
Perú hasta 1991: China National Medicines & Health Products Import & Export
Corporation y Guangdong Medicines ans Health PRoducts Import & Export Corporation.

8. CTS de 15 millones

Se sustrajo unos 15 millones de dólares del presupuesto del Ministerio de Defensa para
una irregular compensación por tiempo de servicios (CTS) al ex asesor presidencial
Vladimiro Montesinos. Delitos: Asociación ilícita para delinquir, peculado y falsedad
ideológica.

9. Caso estudios de los hijos de Alberto Fujimori

Transcribimos una nota aparecida en un diario de circulación nacional:

“Estos vacíos en la investigación de los fiscales Schwartz y Cortez motivaron a la Fiscalía


de la Nación a completar las pesquisas para establecer el origen de los fondos que
maneja hoy Keiko Fujimori, los que no coincidirían con los ingresos que ha declarado.

Al presentar su Declaración Jurada de Bienes y Rentas ante el Jurado Nacional de


Elecciones (JNE) en la que afirma que tiene US$ 146,238 en el Bank of América y US$
72,340 en el Banco de Crédito del Perú –lo que hace un total de US$ 218,579–, Keiko
Fujimori ha encendido las alarmas de las autoridades de la Fiscalía de la Nación que se
encargan de su caso.

¿Esos US$ 218,579 provienen de la cuenta del Citibank? Si se confirma este dato, se
desvirtuaría la versión de la candidata de que pagó sus estudios en la Universidad de
Boston con el cheque que le dio su padre, producto de la venta de un inmueble en la
calle Pinerolo.

Pero no es la única incongruencia que ha encontrado la Fiscalía de la Nación. Keiko


Fujimori ha ofrecido varias versiones sobre el financiamiento de sus estudios: con un
préstamo de US$ 150 mil de su tía Rosa Fujimori –prófuga de la justicia por el caso de
los malos manejos de las donaciones del Japón–; con un préstamo de sus abuelos
maternos, lo que ha sido negado judicialmente por su madre Susana Higuchi; y con
dinero en efectivo que su padre Alberto Fujimori le entregaba personalmente en Palacio
de Gobierno, pero ella no ha dicho en cuántas ocasiones ni qué montos. Lo que ha
declarado la postulante de Fuerza 2011 en su Hoja de Vida es una llamativa punta de la
madeja.(2)

10. Vladimiro Montesinos, el ex asesor de Alberto Fujimori

Es considerado el hombre más corrupto de la historia del Perú, se le acusa de varios


delitos: Corrupción de funcionarios, “lavado” de dinero procedente del narcotráfico,
tráfico de influencias, defraudación tributaria, tortura, asesinato y enriquecimiento
ilegal.

Epidemia de corrupción
Además, para consolidar sus aspiraciones de convertirse en Presidente vitalicio del Perú, Fujimori ha
fomentado la corrupción económica de la mayoría de sus cercanos colaboradores, fundando una especie
de hermandad de los ladrones de corbata y terno, que obligadamente, para evitar las sanciones
correspondienntes por sus delitos, tendrán que oponerse, con tanta fuerza como él, a cualquier cambio de
gobierno o transición democrática.

Son numerosos los casos de los altos funcionarios del Estado envueltos en operaciones sucias, chantaje,
enriquecimiento ilícito, entre otros delitos que se practican como parte de la función que se les ha
asignado. La acusación contra Augusto Miyagusuku, gerente de la estatal empresa de seguros “Popular y
Porvenir”, por la utilización ilegal y la pérdida de varios millones de dólares de dicha empresa fue
entrampada y luego archivada por la mayoría fujimorista en el Congreso. Las denuncias de un
narcotraficante que aseguró haberle pagado durante dos años US$ 50,000 dólares mensuales al asesor
presidencial Vladimiro Montesinos, a fin de que evitara que los militares o policías le impidieran el tráfico
de drogas tampoco fueron investigadas, ni por el congreso, ni por ninguna autoridad judicial en el Perú.

En octubre de 1998 la fiscal Juana Cordova y su esposo fueron sorprendidos recibiendo US$ 7,000 de un
acusado de narcotráfico. El Juez de la Corte Suprema César Tineo, adulteró una sentencia, para
favorecer a una empresa privada con un cobro ilegítimo al estado de US$ 43 millones de dólares. Otros
miembros de la Corte Suprema declararon que firmaron la mencionada sentencia sin haberlo leído
previamente!. De esa forma, Fujimori y sus allegados podían tener bajo su control a varios miembros de la
Corte Suprema del Perú. Sólo la valiente denuncia de la oposición parlamentaria logró que a fines de
1998 se destituyera al juez César Tineo y se le abriera un juicio.

En diciembre de 1998 el juez de la Corte de Cerro de Pasco, Alfredo Granados fue sorprendido por la
policía con los US$ 3,000.00 que recibió de una empresa minera para favorecerle en una sentencia.
Igualmente, el Juez de la Corte Superior de Lima, Pablo Rojas, fue sorprendido recibiendo la suma de
US$ 2,000.00 dólares que le entregó el intermediario de un narcotraficante. Así como estos casos,
podemos mencionar más de 400 casos de corrupción de jueces y fiscales entre 1995 y 1999. Ante esta
situación el congresista oficialista Carlos Ferrero reconoció que “la voceada Reforma del Poder Judicial ha
fracasado, ya que los niveles de corrupción son ahora mayores que nunca”.

El 25 de febrero de 1999 una sala Judicial ordenó formalmente la detención del Jefe del Estado Mayor del
Ejército, el General Tomás Marky, quien había sido designado en ese cargo a principios del año. Se le
acusó de haberse apoderado de la suma de un millón de dólares que se incautó en 1995 a dos
narcotraficantes colombianos en la zona de Ayacucho. En realidad habría que encarcelar a mas
generales que han actuado como socios de los narcotraficantes. El general Marky se debilitó con la salida
sorpresiva de su cargo, a fines de 1998 del general Nicolás Hermoza Ríos.

Sin embargo, pese a las evidencias de su responsabilidad en la apropiación ilícita del dinero, tanto el
Presidente Alberto Fujimori, como el nuevo Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, (de triste participación
en el engaño y la masacre de los tupacamaristas que ocuparon la residencia del embajador de Japon en
Lima, en diciembre de 1997) abogaron en favor del general Marky, a quien calificaron como un “oficial
honesto que debe quedar libre” -según Fujimori- y que “ha dejado en Ayacucho una huella de hombre
honesto, serio, correcto y de un buen militar”, según Cipriani, quien exigió que se respeten los derechos
humanos del general !!.

A fines de marzo de 1999, el flamante Ministro de Trabajo, Jorge Mufarech tuvo la osadía de denunciar la
existencia de una mafia en las Aduanas del Perú, que según sus investigaciones habría recibido grandes
coimas para ocultar un masivo contrabando que ocasionó pérdidas al estado peruano por unos 10,000
millones de dólares, durante todo el período de gobierno fujimorista. La acusación la dirigió, entre otros,
contra una amiga de Fujimori, la Superintendenta de Aduanas, Carmen Higaona y a varios de sus más
cercanos colaboradores. El escándalo comprometió a funcionarios del entorno de Fujimori. El Ministro
Mufarech fue forzado a renunciar.

El 14 de abril Fujimori, tras despedir a sus seis ex-ministros “renunciantes”, dijo que las denuncias de
corrupción habían sido precipitadas y exigió “que se muestren las pruebas”, a pesar de que el ahora ex
ministro Jorge Mufarech ya había cumplido con entregarlas tanto al Presidente así como a un Fiscal.
“Esta ola de corrupción es el síndrome de los últimos días. Fujimori ha juntado gente de todo pelaje en su
organización, reclutada entre los que tenían apetito para acceder a la administración pública, que sienten
los pasos del fin del gobierno y se apresuran a llenar los bolsillos”, declaró a Inter Press Service el
sociólogo Alberto Panessi.

Destrucción del Estado de Derecho en el


Perú
En su aventura totalitaria el presidente Fujimori aniquiló al Tribunal Constitucional, a fin de evitar que sus
aspiraciones de reelección presidencial fueran rechazadas por este órgano supremo del Poder judicial en
el Perú, que se atrevió a emitir un dictamen contrario al que Fujimori y sus aliados esperaban. Enseguida
Fujimori, al margen de lo que manda la Constitución, creó organismos fantasmas, carentes de sustento
constitucional, (“Comisiones Ejecutivas”) a fin de despojarle de sus funciones y someter bajo su autoridad
a los Tribunales de Justicia y a la Fiscalía de la Nación, colocando a sus amigos en los cargos de
dirección. Para Fujimori el Estado de Derecho “es un discurso de los politiqueros”.

Fujimori, con la complicidad de la mayoría oficialista en el Congreso anuló arbitrariamente las principales
funciones asignadas al Consejo Nacional de la Magistratura (organismo que fiscaliza la conducta
funcional de los jueces) y a la Academia de la Magistratura, para después poder colocar a algunos jueces
ineptos y corruptos en tribunales claves, a los cuales les correspondía pronunciarse en asuntos como la
reelección presidencial, el Referendum convocado por la oposición, denuncias de corrupción, entre otros
casos.

Esta certeza, de la inexistencia de un Estado de Derecho en el Perú, lo han confirmado no sólo expertos
constitucionalistas, entre ellos el doctor César Landa(1) , profesor de la Universidad Católica del Perú,
sino también instancias internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y el
Departamento de Estado de los Estados Unidos en sus más recientes informes sobre el Perú.

Con toda razón en su reciente informe sobre los derechos humanos en el mundo el Departamento de
Estado norteamericano afirma que “El Perú es una república con un sistema político multipartidario y un
Poder Ejecutivo dominante, que con frecuencia utiliza su control sobre los poderes Legislativo y Judicial,
ocasionando un detrimento al proceso democrático””. Agrega, además, que aunque “”La Constitución
estipula la existencia de un Poder Judicial independiente,…en la práctica el sistema judicial es ineficiente,
con frecuencia corrupto, y fácilmente manipulado por el Ejecutivo.”

Respecto al uso sistemático de la violencia, el Departamento de Estado sostiene que “La Constitución
prohíbe la tortura y el trato inhumano o degradante. Sin embargo, en la práctica la tortura y el trato brutal
de los detenidos a manos de las fuerzas de seguridad ocurren frecuentemente”.

Estas críticas tan directas de los funcionarios norteamericanos del Departamento de Estado ocasionaron
una serie de berrinches en las filas fujimoristas. El Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Víctor
Raúl Castillo rechazó la acusación, y afirmó que el informe norteamericano dice cosas totalmente falsas,
“ya que la administración de justicia en el Perú es autónoma”. Nadie en el Perú le creyó, ni siquiera su
amigo Fujimori. Por su parte, el implacable parlamentario oficialista Daniel Espichan, quien se jacta de
haber mandado a miles de acusados de terrorismo a la cárcel, mientras era Procurador del Estado para
los casos deTerrorismo, reaccionó diciendo que “en el Perú hay total respeto a los derechos humanos”.
Es decir, Espichan insiste en hacerse el ciego y no ver lo que todo el mundo observa y comprueba en el
Perú.

Más recientemente el presidente Alberto Fujimori optó por retirar al Perú del sistema interamericano de
vigilancia y protección de los derechos humanos. Ante esta amenaza, diversos partidos de oposición en el
Perú, además de condenar al terrorismo, manifestaron que “Denunciamos la pretensión del Gobierno de
apartarse de las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, bajo el pretexto de que
dicha Corte estaría liberando terroristas, lo que es falso, ya que la CIDH plantea el respeto al debido
proceso.” (2)

Los parlamentarios de la oposición alertaron a la ciudadanía de que “con la determinación del gobierno y
su mayoría parlamentaria las personas quedarán sin derecho de recurrir a la Corte Interamericana cuando
sus derechos humanos sean violados”. Agregaron que “Sabemos que, por la intervención a la que están
sometidos el Poder Judicial, el Ministerio Público y el recortado tribunal Constitucional, los derechos
humanos más que nunca requieren de la tutela de la Corte Interamericana”.
Los derechos humanos se violan
sistemáticamente
El gobierno de Fujimori tiene en el tema de los derechos humanos uno de sus puntos más críticos,
además de la falta de un Estado de derecho. Aunque a Fujimori algunos le aplauden en el exterior por
haber controlado la subversión y el terrorismo, y haber detenido la hiperinflación en el Perú, también se le
critica por la masiva pobreza y las graves violaciones a los derechos humanos que se están cometiendo
en todo su período de gobierno.

“La pobreza y el desempleo son las principales formas de violación de los derechos humanos en el Perú”,
sostiene el informe publicado por la Asocición pro Derechos Humanos y el Centro de Asesoría Laboral,
debido a que generan una exclusión social, una calidad de vida muy precaria, y bastante inestabilidad en
la población” De acuerdo al mencionado informe, ahora la condición de pobreza corresponde al 50 % de
la población peruana”.

Por otro lado, en las Naciones Unidas (ONU) existen mas de 5,000 denuncias de desapariciones aún no
investigadas, desde 1982 hasta la actualidad. Los familiares de estos desaparecidos, en su mayoría
población andina y amazónica, siguen reclamando verdad y justicia. Además hay miles de personas
injustamente encarceladas.

Este tema de los derechos humanos está enfrentando cada vez más al gobierno peruano con la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, (CIDH) que cuestionó la falta de un debido proceso en muchos
casos de terrorismo, la prisión ilegal de inocentes, la práctica de la desaparición forzada de personas y la
total impunidad de los responsables de graves violaciones a los derechos de las personas.

La CIDH está exigiendo ahora que el gobierno peruano restituya en sus cargos a los tres ex integrantes
del Tribunal Constitucional que fueron destituídos en 1997 por oponerse a una nueva postulación de
Fujimori. También exige que se le devuelva la nacionalidad peruana al empresario de televisión Baruch
Ivcher, atacado por el gobierno por las denuncias que hizo su televisora acerca de graves casos de
tortura y asesinato cometidos por agentes del servicio de inteligencia al mando del asesor presidencial
Vladimiro Montesinos. Igualmente la Corte Interamericana está evaluando otras 20 denuncias por graves
violaciones a los derechos humanos en el Perú.

La respuesta del gobierno peruano ha sido intentar separar al Perú del sistema interamericano de
protección de los derechos humanos.

Militarización, pánico, amenazas a la


población
La presión de la comunidad internacional de derechos humanos obligó al gobierno peruano a eliminar la
función de “jueces sin rostro”, que tanto daño había producido en miles de inocentes enviados a la cárcel
por simples sospechas de simpatía con la subversión. Esto no significa que haya mejorado la protección
de los ciudadanos frente a la prepotencia del Estado. Por el contrario, los civiles están ahora en abril de
1999 en una situación de mayor precariedad y vulnerabilidad que hace dos años.

Actualmente cerca del 20% de la población peruana vive bajo “Estado de Emergencia” con sus derechos
humanos fundamentales recortados o negados por el Estado. Esto implica que más de 4 millones de
peruanos no pueden siquiera esperar que se les respete el derecho a la vida, a la libertad, a no ser
torturado, a no ser detenido sin mandato judicial. Las zonas bajo “Estado de Emergencia” son gobernadas
prácticamente por los Comandos Políticos-Militares.

Con el pretexto de alcanzar la “seguridad nacional”, en mayo de 1998 el gobierno promulgó una serie de
Decretos Legislativos, supuestamente para terminar con los actos de delincuencia común como asaltos y
secuestros que estaban cometiendo algunas bandas armadas, y que en la práctica significan: la negación
del derecho de defensa y del debido proceso a los acusados, la penalización de los menores de edad, y la
militarización de la justicia. Los menores de edad entre 16 y 18 años de edad ahora también pueden ser
juzgados por los tribunales militares por actos de delincuencia común.

El Decreto Legislativo Nº 895, así como los siguientes 896 y 897, con el afán de proteger más la
propiedad privada, definen confusamente algunos delitos comunes como “terrorismo agravado”. Otro
Decreto, el 899 crea el delito de “pandillaje pernicioso”, para reprimir a las bandas juveniles que
protagonizan actos de violencia en las calles. No se ha tomado en cuenta, para nada, examinar las raíces
de la violencia juvenil, vinculadas a las gravísimas condiciones de injusticia social y frustración frente al
futuro desesperante.

Otro Decreto, el Nº 900 intenta modificar normas Constitucionales, que sólo pueden ser cambiadas
mediante proceso especial por el Poder legislativo. A través de ese Decreto el gobierno trata de obligar a
todo el que quiere reclamar con recursos de Hábeas Córpus y Amparo en favor de personas
encarceladas, a presentarlos sólamente en dos determinadas salas “Juzgados Especiales de Derecho
Público”, lógicamente, donde están los jueces que han actuado con un favoritismo muy grande hacia
Fujimori, como el Juez Percy Escobar Lino.

Otra perla que exhibe esta legislación para la “Seguridad Ciudadana”, es que a través del Decreto
Legislativo Nº. 904 somete a la Policía Nacional practicamente bajo la tutela del Servicio de Inteligencia
Nacional, es decir, bajo la jefatura del insaciable asesor presidencial Vladimiro Montesinos. Aunque
resulte increíble, esta legislación ya se está aplicando en el Perú. Por ejemplo,en julio de 1998 cuatro
personas fueron condenadas por un Tribunal Militar (Consejo de Guerra) a “cadena perpétua”, por utilizar
armamento de guerra cuando asaltaron diversos negocios en Trujillo y cometer actos de secuestro con
violencia, y por herir a una persona. Claro que este tipo de procesos judiciales ha creado pánico y
sentimiento de mayor inseguridad en la población peruana.

Tal como lo han proclamado las organizaciones peruanas de derechos humanos, “urge la derogatoria de
los decretos legislativos sobre “Seguridad Ciudadana”, porque violentan diversas disposiciones
constitucionales, exceden las atribuciones que el Poder Legislativo le otorgó al Poder Ejecutivo, y
responden a una Política criminal represiva inadecuada para enfrentar esa problemática”.