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Organización y configuración social en la obra “1984” de George Orwell

David Ballina Yuste

Con esta magnífica obra, George Orwell nos describe un estado totalitario imaginario
en un mundo irreal donde sólo existen tres superestados aislados unos de otros y
donde, el control total de sus habitantes para tener el poder, es el eje sobre el que gira
toda la dinamica social.
Podríamos decir que el hecho de que sólo existan tres estados en el mundo y que,
además, estén aislados, los convierte en una especie de lo que Goffman (1961)
describe como instituciones totales. Es cierto que esta descripción se refiere a
instituciones cerradas en un espacio físico determinado y que esto no se cumple en la
situación que describe el libro, pero las características que confiere Goffman a estas
instituciones, bien podríamos extrapolarlas a un estado totalitario de las características
de una nación como Oceanía - nombre del estado donde se desarrolla la historia en el
libro de Orwell-.

En las instituciones totales, sólo hay una autoridad y, en el caso del libro, la autoridad
es ejercida por el partido, personificada en el Gran Hermano. No sabemos si este
existe, pero de hecho, no importa ya que como bien nos dice uno de los personajes,
los individuos no son lo que importa, lo importante es el partido y la conservación del
poder utilizando todos los medios que sean necesarios. Así, de esta autoridad emanan
todas las normas de convivencia -que no leyes-, valores y costumbres que se
observarán y cumpliran para ser "normal" teniendo, ademas, la función de regular el
comportamiento en la sociedad y , de hecho, crear el tipo de sociedad deseada por
esta autoridad. Existen una serie de individuos encargados de controlar que esto sea
así. Toda la vida está pautada según las necesidades del organismo que ostenta el
poder y se diluye la identidad personal hasta límites increíbles para hacer más clara la
importancia de la colectividad frente del individuo.

Hay una parte del libro, que nos explica como no está bien visto disponer de tiempo
para uno mismo y que la norma, impone estar haciendo siempre cosas en colectividad,
excepto el momento de dormir y algún otro momento excepcional. En este mismo
sentido, hay otro párrafo que nos dice que espera que los miembros del partido no
tengan emociones privadas y que vivan en un estado permanente de odio hacia el
enemigo. Todas estas normas, se deben seguir si se quiere conservar la vida. El
hecho de no cumplir estas normas no fijadas en leyes ni en ningún tipo de código de
comportamiento y, por tanto implícitas, hace que cualquier persona que quiera dar una
muestra de fidelidad al partido, delate al infractor y que el sistema ponga en marcha
todo su aparato represor demostrando así a todos lo que puede suceder si no se sigue
la norma. Es a partir del momento que se infringe cualquiera de estas normas de
comportamiento, que hasta entonces eran sólo implícitas, que éstas se vuelven
explícitas y son, por tanto punibles y es entonces que los individuos se dan cuenta de
las consecuencias de no observarlas .

Aunque la mayoría de normas, como ya hemos dicho, son implícitas, hay un lema que
se repite varias veces a lo largo de la novela, una especie de ideario de este sistema
totalitario y que da la pauta de comportamiento. Este es "La guerra es la paz. La
libertad es la esclavitud. La ignorancia es la Fuerza ". Hay que estar siempre en
guerra, no se ha de perseguir la libertad para no convertirse en esclavo y para ser
fuerte, hay que ser ignorante. De hecho entendemos que es la ignorancia de los
individuos lo que hace fuerte al sistema. A partir de aquí, junto con la adoración al
líder, el partido y el odio inmenso hacia los enemigos, tenemos el esqueleto sobre el
que se sustentan las relaciones sociales.

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Organización y configuración social en la obra “1984” de George Orwell
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El mecanismo básico que utiliza el partido para hacer que las normas se cumplan es el
miedo. Al mismo tiempo, al hacer del odio el sentimiento central sobre el que gira toda
la sociedad, éste también se convierte en una herramienta imprescindible. Los
individuos no buscan a quien amar, sino a quien odiar. Y a quien deben odiar es al
enemigo. Este es todo aquel que infringe las normas y, por tanto, los individuos se
vigilan constantemente los unos a los otros para saber si son el enemigo o no.
Hasta tal punto el odio es importante en este sistema totalitario, que se han instituido
los llamados Dos minutos del odio. Además, también hay una especie de fiesta
institucional que es la semana del odio.

Alrededor de los dos minutos de odio, el libro nos hace una descripción detallada de
cómo se desarrollan y lo que siente el protagonista. Analizando esta situación desde la
teoría de la dramaturgia de Goffman, podemos ver que hay un “establishment”, que
sería el lugar físico donde se desarrollan estos dos minutos, en este caso el centro del
vestíbulo del ministerio, y donde se ubican una serie de elementos físicos - las sillas y
la telepantalla-que construyen el “marco” donde se desarrollará la situación. A partir de
este momento, podemos identificar el actor, que en este caso sería el personaje del
Emmanuel Goldstein, el cual desarrollará su rol de traidor, mientras que como público,
está la gente que trabaja en el ministerio, entre ellos nuestro personaje, Smith. Dentro
de este establishment, podemos identificar, por un lado la región visible, que sería la
emisión del programa propiamente dicho en la telepantalla y, del otro, una región
invisible para el público. Esta parte, se correspondería con la preparación y el montaje
de las imágenes que se han de ofrecer al público. Se trataría de hacer que estas
imágenes, sean realmente efectivas para conseguir el propósito perseguido y se
pueda mostrar el rol del actor claramente.

Una vez definida la situación e identificadas las partes relevantes que intervienen en
esta, podríamos hacer la siguiente pregunta: Si sabemos que el protagonista de la
novela, Smith, es contrario al régimen totalitario de Oceanía y que no se siente
identificado con las consignas ni el ideario de este régimen, ¿como es posible que en
esta situación sienta ese odio, hasta el punto que se lo cree, como si fuera el mas
ferviente defensor del sistema?
Su desconcierto es provocado por el llamado error de atribución fundamental. Él, como
nosotros, cree que sus características psicológicas personales, evitarán que tenga
unos comportamientos determinados y, en el caso de la representación que nos
ocupa, se vea obligado a "disimular" para quedar bien y no poner en peligro su vida,
pero siempre sabiendo que no siente realmente lo que exterioriza. Esto finalmente no
es así y termina sintiendo realmente odio, porque no tiene en cuenta la fuerza de la
situación. Determinadas situaciones, tienen la fuerza suficiente para influir en nosotros
hasta el punto de hacer que nos comportamos realmente de manera que, en principio,
creemos que no lo haríamos nunca.

Así, la fuerza de las situaciones influyen en nuestro comportamiento y este, se


construye en cada una de las situaciones en que nos encontramos.
Una cuestión interesante, es analizar cómo describe el protagonista de la novela al
actor de de esta situación. Smith dice que Goldman tiene rasgos que se asemejan a
algunos animales (ovejas, cabritos) y que su aspecto general es el de un ser estúpido.

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La descripción permanente de Goldman como una persona despreciable con las


peores cualidades posibles, hace que la percepción de Smith encuentre en aquel
rostro, características igualmente despreciables similares, por ejemplo a las cabras (o
los cabrones). Por tanto, podemos decir que incluso la percepción, tiene mucho que
ver con la influencia social y en la construcción que se hace de lo percibido.

Otro factor a tener en cuenta, es la influencia -en este caso muy fuerte, por razones
obvias-, que tiene la mayoría a la hora de hacer que tengamos unos determinados
comportamientos en momentos concretos. La reflexión seria: “si todo el mundo grita y
se vuelve loco ante la imagen del actor de esta situación yo, tengo que estar de
acuerdo si no quiero ser apartado del grupo”. Y en este caso, no sólo marginado, sino
incluso eliminado físicamente.
Ya hemos comentado anteriormente, que el protagonista de la novel.la, no es
partidario del sistema. De hecho, él mismo se considera un resistente. Sin embargo,
vemos que participa activamente y con convicción de los rituales que este sistema
tiene. Esta dualidad entre lo que individualmente piensa y lo que expresa a nivel
social, lo podemos entender a partir del concepto de conformidad. En este caso
concreto, la conformidad vendría dada por la sumisión al sistema. Éste logra la
sumisión a través de los mecanismos represores que crean el miedo en los individuos.

Smith, cree que él solo no puede hacer nada para enfrentarse al sistema y, mucho
menos, para cambiarlo, por lo tanto se conforma y se somete a este, a pesar de no
estar de acuerdo. Pero el hecho de que se conforme, no lo debemos entender como
una cuestión de debilidad o de que nuestro personaje sea un cobarde. Al contrario,
debemos analizarlo teniendo en cuenta la situación y los mecanismos que utiliza este
tipo de sociedad para conseguir precisamente este tipo de comportamiento.
Finalmente diremos que el hecho de que los dos minutos del odio sea una actividad
que se desarrolla en grupo (como prácticamente todas las actividades), hace que se
produzca la llamada desindividualització. Es decir, dejamos de ser individuo para
convertirnos en grupo. Este hecho, facilita el surgimiento de comportamientos
violentos en personas que, a priori, no presentan estas características en su
personalidad y que una vez protegidas en el anonimato, dejan surgir estos impulsos
agresivos.

A lo largo de todo el libro, como acabamos de ver en la situación anterior, la


telepantalla está presente prácticamente en todas partes. Podríamos decir que es la
voz del Partido. Es la voz de la mayoría. Nos dice lo que hay que pensar, lo que hay
que creer y da las consignas. Marca quién es la minoría (Goldstein, como voz de la
minoría nómica) y estipula el tempo de la vida cotidiana. (Lo que está bien y lo que no
en cada momento). Es la voz de la mayoría, no entendida como mayoría numérica,
sino como grupo que marca los valores y creencias de la sociedad, ya que
probablemente no son mayoría numérica. El partido interior, sería la minoría ortodoxa
representada en O'Brien. Smith sería de la minoría nómica, Julia, por el contrario,
sería de una minoría anómica. Esta en desacuerdo, pero no tiene ninguna alternativa.
A Julia, por ser más joven y, como dice en un párrafo del libro, lo que le interesa es
pasarlo bien. Infringe las normas para poder hacer lo que quiere y su crítica al partido
a pesar de ser más violenta verbalmente, como corresponde a un espíritu rebelde y
joven, se limita a aquellos aspectos que le afectan más directamente.

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David Ballina Yuste

En cambio Smith está más en la línea de la lucha que marca el Goldstein y señala
cómo debería ser el futuro. O como quisiera que fuera él. Su edad y el hecho de que
ha vivido en los tiempos más recientes del actual régimen hacen que sea una especie
de enlace entre el pasado y el presente y su enfrentamiento al sistema sea más
maduro y más lleno de contenido ideológico. Podriamos decir, que uno de los posibles
puntos débiles de esta sociedad, sea el hecho de mostrar permanentemente a
Goldstein, ya que al ser una minoría nómica, puede crear lo que se llama la influencia
latente. Los miembros de esta sociedad, no reconocerán que pueden estar de acuerdo
con algunas de las afirmaciones de la minoría, ya que el poder de la mayoría no lo
permite, pero puede crear un conflicto cognitivo en los individuos e influenciar
indirectamente en la gente . Es aquí donde la policía del pensamiento tiene que
desarrollar su labor para reprimir con toda la fuerza posible a los individuos que caen
en este tipo de influencia.

En cuanto a los proles, son, junto con los esclavos, la clase más baja de este sistema.
Podríamos decir que estos, están representados en la figura de la mujer que canta en
el patio que se ve desde la habitación donde se encuentran Smith y Julia. Esta
minoría, presenta una sumisión absoluta. No hay resistencia, ni presentan alternativa
de ningún tipo. De hecho, para la clase dominante, los proles ni siquiera son
considerados personas. Si tomamos la teoría de la categorización social (Tajfel 1981),
podemos decir que el hecho de que los miembros tanto del partido interior como el
partido exterior consideren los proles "no personas", es un estereotipo que se utiliza
para categorizar negativamente "los demás "desde el punto de vista del grupo
dominante. Este estereotipo, aparece a partir de que los miembros de esta clase más
baja, no ponen en practica el doblepensar. Esta actividad, consiste básicamente en
mentir mientras se dice la verdad y se convierte en una herramienta necesaria para
poder aceptar como válidas las constantes correcciones que sobre el pasado hace el
partido. Así, podemos eliminar la disonancia cognitiva (Festinger, 1957) que provoca el
hecho de que tengamos que creer la mentira. Como esta disonancia es más fuerte
según el grado de implicación del sujeto, el doblepensar, será más necesario en los
miembros del partido que en los proles. Es un acto consciente e inconsciente al mismo
tiempo, consciente ya que necesita la voluntad para manipular la propia memoria e
inconsciente para evitar un conflicto cognitivo.

El doblepensar, es uno de los principios básicos del Insog y, por tanto, uno de los
rasgos de identidad de los miembros del partido. Señala el "nosotros" respecto de
"ellos" y es, de hecho, una herramienta para construir la realidad. Como nuestra
identidad tiene que tener una connotación positiva, y teniendo en cuenta que la lógica
imperante en el sistema crea un tipo de persona determinado con unas características
concretas, todos aquellos que no tienen estas características, no pueden ser
considerados personas. "Nosotros" somos personas. Los miembros del partido
exterior, realizan una comparación positiva con los proles identificándose iguales a los
miembros del partido interior y por tanto son parte del endogrupo. Curiosamente,
Smith, a pesar de rechazar el doblepensar y creer que el pasado no es mutable,
participa de la variabilidad del pasado de forma activa modificando los artículos del
Times en el Ministerio de la Verdad. Si tomamos el paradigma estratégico de las
relaciones de poder como referencia, diríamos que nuestro personaje tiene poder
porque crea saber, contrariamente a lo que sucede en un contexto jurídico donde el
poder controla el saber.

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David Ballina Yuste

Podríamos pensar que podría negarse a hacer lo que hace si fuera coherente con su
pensamiento, pero no lo hace, ya que sus acciones dependen del contexto social y de
la sumisión a la autoridad.
Hemos estado hablando los últimos párrafos del concepto doblepensar. Esta palabra,
es una invención de la neolengua. Como sabemos segun el paradigma de la
psicologia social construccionista, el lenguaje se convierte en constructor de la
realidad, situada en un contexto sociohistórico determinado. Los discursos que surgen
del lenguaje forman conceptos y maneras de pensar una realidad concreta. En el libro,
por ejemplo, encontramos la palabra crimental. Ésta, define el pensamiento contrario
al partido como un crimen y es perseguido y castigado. De esta manera, lo que en otra
sociedad sería una manera de pensar diferente a la de la clase dirigente,
perfectamente legítima, aquí se convierte en algo prohibido y perseguido. Alrededor de
este discurso, surgen otras palabras como paracrimen que define la acción de evitar
estos pensamientos perseguidos. El lenguaje nos marca la manera de pensar la
realidad. Esta perspectiva discursiva, por otra parte, nos da la explicación del porque
Smith, tiene una actitud diferente segun converse con su amigo Syme o cuando esta
solo, o con Julia. Su actitud, se construye dependiendo del contexto. De todos modos,
es un cambio superficial, es decir, dice o no dice lo que se espera que diga, pero no
hay un cambio interno. Este cambio profundo, ocurrirá en el Ministerio del Amor, y lo
podemos explicar partir del proceso que Hovland y colaboradores investigaron en
1952.

El atractivo y la autoridad que tiene O'Brien para Smith, el hecho de que parezca que
no haya interés personal por parte del primero y las características de refuerzo en el
"aprendizaje" que pueden tener las torturas, o el cese de estas si se aprende lo
necesario, conseguirán finalmente un cambio real en la actitud del protagonista. Una
vez terminado el proceso, podrá decir "Amaba al Gran Hermano", ya que con su
cambio de actitud, aceptará el sistema ético del régimen, por lo tanto podrá practicar el
doblepensar sin problemas y eso hará que el pasado ya no exista. No podrá recordar -
por el mismo mecanismo de doblepensar-que antes no tenía este sentimiento y el
contexto sociohistórico le marcará los sentimientos hacia el Gran Hermano. Por lo
tanto y, tal como nos dice el socioconstruccionismo, las emociones que, en el caso
que nos ocupa, siente Smith, son construcciones que surgen a partir de la
interpretación de una situación determinada mediante la interacción (IS) y el lenguaje ,
entendido como constructor de una realidad i de un marco moral concreto.

Bibliografia:

1. Feliu, J., Lajeunesse, S. (2008). Influència, conformitat i obediència: Les


paradoxes de l’individu social. (1ª ed.). Barcelona: Fundació UOC.