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Historia

y Critica
II
Trabajo: Eclecticismo

Facultad de arquitectura y urbanismo


“La Ópera de París”
La Ópera nacional de París, fue construida entre los años1860 y 1875 y esta
ubicada en la Plaza de la Ópera, Paris, Francia, la obra fue llevada a cabo por
Charles Garnier.

En 1860 se llama a concurso para la Ópera de París y, sobre un total de 171


propuestas resulto ganador Charles Garnier. El que el arquitecto fuera tan poco
conocido y que la obra fuera ecléctica llevo a la emperatriz a cuestionar el
proyecto elegido, a lo que Ganier responderá que será de estilo “Napoleón III”.
La obra, que comienza en 1862, será recién inaugurada el 15 de enero de
1875. Problemas técnicos, financieros y políticos incidieron en su atraso, pero
el incendio de la sala de rue Le Peletier en 1873 dará impulso definitivo para
su conclusión. En cuanto al espacio publico, la Plaza de La Ópera se realizara
entre 1862 y 1864 y la apertura de la avenida de la Ópera, que la reunirá al
Palais Royal, se extenderá de 1864 a 1876.

Complejidad. “canto del cisne” del Eclecticismo,


que expresa el triunfo de la burguesía.
Componentes del espacio
La nueva ópera expresa solidez, complejidad decorativa, simetrías y
monumentalidad propias del eclecticismo. Asimismo mismo destaca el
ocultamiento estructural. La riqueza decorativa y la propuesta espacial hacen
del lugar un espectáculo dentro del espectáculo.

El colorido de la
obra se refleja en la
diversidad de los
materiales
empleados:
distintos tipos de
mármoles y
graníticos, bronces
y mosaicos,
llamativos para un
edificio francés.

Una gran escalinata hacia la plaza realza el edificio. La policromía de la


fachada acusa la influencia de los antiguos griegos. Su compleja simetría esta
compuesta por arcos romanos en el nivel de acceso; sobre el mismo se levanta
el pórtico de cuatro pares de grandes columnas, en dialogo con la columnata
del Louvre y de la Place de la Concorde, en alternancia con pequeñas
ventanas circulares que conforman el balcón cubierto del plano movible; y
finalmente un ornamentado entablamento remata en una cornisa de guirnaldas

Cornisa

Entablamento

Ventanas circulares

Grandes columnas

Escalinata hacia la plaza

y mascaras doradas. Un pequeño adelantamiento destaca los cuerpos

laterales, enfatizados, además, por cuatro cuerpos escultóricos en la base, los


cuales representan la danza, la música, la poesía y el drama, los arcos y los
dos grupos escultóricos de las Famas de Gumery. La profusión de esculturas y
elementos decorativos exuberantes le brindan a la fachada un tono suntuoso
característico del Segundo Imperio. Rampas en herraduras en las rotondas
laterales resuelven el ascenso de las berlinas hacia los dos accesos destinados
al emperador y a los abonados en la difícil implantación.

Corona la fachada un ático, rescatando


uno de los principios básicos de la
composición clásica (una base, un
cuerpo y una corona).

Estatua de Apolo con la lira, ubicada a 50 m del


suelo es el punto más alto de la estructura.
Funciona también como pararrayos.

Los 11.000 m2 de la ópera hacen de ella la más


grande de la época.
La sala con su escenario para 450 artistas, es
relativamente pequeña comparado con el espacio
para los foyers.

La planta del edificio muestra claramente una organización en base a una


secuencia funcional a lo largo de un eje de simetría. Se destacan la
composición espacial y el sentido de movimiento que le imprime la combinación
de elementos a lo largo del recorrido. La masa de la opera no es compacta,
cada cuerpo tiene forma y cobertura propias según su función: el vestíbulo y
foyer de público, la gran escalera, la sala, las rotondas laterales, el escenario y
finalmente el foyer de la danza y la administración, evidencian una nueva
manera de proyectar.

En la planta baja se
aprecian los dos ejes
compositivos. Las
huellas de las paredes
señalan la estructura
pesada de las masas
edilicias.
En la planta alta de la
ópera, los ejes
confluyen, hacia el
“corazón”, la sala, la
joya mas preciada. Los
accesos reafirman con
escaleras y espacio ese
ir “in crescendo”.

“En el corte de la ópera se puede observar espacios equivalentes para la


“tramoya” y para los foyers, en el centro el pequeño tesoro de una fantasía que
no esta en escena”.

La gran escalera es el clímax del edificio, una


obra dentro de otra obra. La escalera a doble
revolución, que reconoce influencias en la
escalera de los Embajadores de Versalles y
en el Teatro de Bordeaux, conduce a los
floyers y comunica los accesos con las
distintas plantas de la sala. Los floyers,
lugares de paseo y estancia en el entre
teatro, son amplios y ricos en decoración.
Desde el ante foyer el balconeo a l gran escalera propone otro espectáculo
donde el asistente ocupa el rol de actor. El gran foyer remata en cada extremo
con un salón octogonal y se continúa en la galería-balcón de la fachada. Su
lujosa decoración, los espejos y la iluminación de los ventanales acentúan las
dimensiones.

En la sala de espectáculos, diseñada


en forma de herradura, a la italiana,
se destacan los tonos rojos y
dorados. La inmensa araña de crista,
diseño de Garnier, ilumina el ámbito.

El escenario es el volumen más alto y el más profundo de la secuencia. Es uno


de los más grandes en Europa, su gran altura de más de 20 m le permite
albergar escenarios que pueden ser desplegados muy rápidamente, gracias a
una maquinaria especialmente diseñada para tal efecto. Los cimientos son tan
profundos que Garnier encontró una corriente subterránea. Para prevenir
infiltración de agua, construyó un reservorio de concreto bajo los cimientos, que
daría origen al mito del lago bajo la ópera.

La cúpula pintada por Mac


Changall en 1964, ubicada en
la sala, es una de las joyas
que guarda el edificio de la
ópera.

Estructura y acústica

Oculto tras las molduras y adornos, se esconde


la estructura metálica que sostiene al edificio. Es
decir, se trata de un edificio que utiliza tecnología
moderna, pero disfrazado de antiguo.
La acústica de la ópera es buena, aunque
sorprendentemente Garnier la dejó al azar. Para
su buena suerte, funcionó muy bien,
“Palacio Paz”
El palacio Paz fue construido entre los años 1909 y 1914 y esta ubicado en
Santa Fe 750 de la ciudad de Buenos Aires, Republica Argentina, dicha obra
fue ejecutada por Louis Marie Henri Sortais y dirigido por Carlos Agote.

El palacio Paz fue construido en Buenos Aires en un periodo en que los


argentinos imaginaban un futuro promisorio y un destino de Nación basada en
la confianza de sus potencialidades. A lo largo del siglo XIX y de las primeras
décadas del siglo XX, la arquitectura más observada, copiada y deseada fue la
francesa, y más precisamente, aquellas expresiones pertenecientes a la época
del reinado de los Borbones. La teoría y la praxis de la actividad proyectual
asume en el siglo XIX un fuerte carecer ecléctico, basado en los distintos
estilos de la historia de la arquitectura.
El palacio es un fiel exponente de ese periodo en que la arquitectura más
prestigiosa en nuestro país fue la de origen Frances.
Los diseños de los arquitectos franceses atraían mucho a la sociedad porteña,
la que en sus viajes fluidos a Paris, adoptaba las principales tendencias y las
transculturaba a nuestro medio o bien compraban los proyectos y lo hacían
ejecutar por profesionales locales. De hecho el arquitecto Louis Sortais nunca
estuvo en Buenos Aires, pero José C. Paz, compro el proyecto en unos de sus
viajes a la Ciudad Luz, atraído por el diseño inspirado en los palacios franceses
del siglo XVII, con un refinado repertorio formal de mansardas, pináculos y
buardillas, ajenas a nuestro medio. La obra fue adaptada y dirigida por el
arquitecto argentino Carlos Agote que se había formado en la escuela de arte y
oficios de Francia.
Componentes del espacio
Las formas y la volumetría recrean la arquitectura de composición francesa de
los siglos XVII y XVIII.
El edificio, compuesto por tres alas, unidas por un patio central, ocupa un
terreno de forma irregular. Los distintos pabellones compartían los servicios
comunes y las cocheras. La superficie cubierta es de 12.000 m2. Las fachadas
sobre las calles Marcelo T. de Albear, Maipú y la Avenida Santa Fe se
resuelven con distintas leyes de composición y un rico repertorio ornamental.

La salida hacia Esmeralda es utilizada como cochera y


entrada de vehículos.

Desde la plaza San Martín se divisa como un edificio


de volumétrica compacta y de fuerte presencia
urbana.

El sector central se destaca por estar coronado con una importante mansarda
de pizarra y por el hecho de que detrás de ese cuerpo están los ambientes de
mayor jerarquía del palacio.

Mansarda de pizarra

El elemento culminante resulta ser el tímpano con relieves del artista francés
Jean Baptiste Carpeaux, que remata los balcones del que fue el dormitorio
principal del palacio. En sus laterales
dos cuerpos mas pequeños rematan
pináculos que recortan el perfil de la
cubierta.
Pináculos
Hacia la derecha, un cuerpo bajo con un gran portón de trabajada reja, se
convierte en la entrada principal de carruajes y autos.

Las puertas y los accesorios fueron hechos


en hierro y bronce, desarrollados por la
última generación de artesanos
formados en Europa, que trabajo con
inigualable maestría.

La ornamentación cambia según los niveles,


decrece de arriba hacia abajo y desde el centro
hacia los costados. Es continuo el pugnado de las
fachadas y la utilización profusa de pilastras,
columnas de orden jonico, carteles, guirnaldas,
arcos y mensuras.

El jardín del interior es complejo y actúa como conector


de distintas alas. Se destaca en el, la escalera de gran
factura y alto nivel de diseño.

Planta
En el primer piso o “plano movible” tenían lugar los principales salones, donde
la familia Paz desplegaba una gran vida social, pues entendía la residencia
como lugar para recibir y mostrar, una arquitectura hecha para el protocolo,
donde los ambientes como los vestíbulos, el hall distribuidor, la sala de música
y los comedores, generan una verdadera “promenade architectural”. Esta
versión de opulencia del denominado “hotel particulier” resulta ser un magnífico
ejemplo de su tipo.
La planta del primer piso, la impronta de
la planta noble, impacta en los sótanos
y pisos altos. Los locales van perdiendo
magnificencia pero ganan intimidad.
Planta noble. El círculo del gran hall se
reconoce como pivot de una
composición estructurada en ejes, en un
terreno complicado como lo es un
terreno totalmente irregular.

Interiores
El Gran Comedor de Honor, al igual que la galería, la boiserie y muebles de
este ambiente fueron tallados a mano en nogal italiano por el ebanista
Perchaux, siguiendo el estilo renacimiento francés.
Se destacan dos armarios, un buffet y un buffet dressoire.
En la estancia, resalta la
formidable chimenea con
dos figuras colocadas a
modo de cariátide y
atlante que representan a
Diana Cazadora y su
padre Júpiter simulando sostener la sección superior.
La pared derecha de la sala, orientada hacia el jardín interno del palacio, posee
tres puertas-ventanas con cortinados de terciopelo de seda bordado.
Del cielorraso estucado, realizado en casetones, pende una gran araña de
hierro dorado. Debajo de ésta, se ubica una mesa realizada en roble.

La Gran Galería de Honor, si bien era un área de tránsito, por la que los
invitados eran conducidos desde el vestíbulo de la casa hasta el Gran Hall de
Honor, el espacio se encuentra grandiosamente trabajado y decorado al estilo
renacimiento francés, por lo que adquiere identidad propia. La boiserie y el
mobiliario de nogal italiano,
circa 1900, fue finamente
tallado a mano por el ebanista
francés Percheaux.
Flanquean la galería por la
izquierda tres aparadores
tallados con figuras y escenas
del siglo XVI. Sobre la derecha hay cinco sitiales con doseles en cuyos
respaldos se han tallado figuras que representan a miembros de la nobleza
francesa del siglo XVI. La boiserie llega hasta la mitad del muro y el resto esta
cubierto con damasco de seda francés.

El Gran Hall de Honor, es el ambiente con mayor riqueza arquitectónica del


palacio Paz, el mismo actúa como conector entre las alas de Santa Fe y
Marcelo T. de Alvear, y en el convergen los salones de recepción de planta
baja.
Debido a la
importancia de
su ubicación
espacial, era
utilizado por la
familia para
recibir a los
invitados de mayor jerarquía. Es un ambiente circular (16 metros de diámetro),
con doble altura (21 metros de alto), revestido de diversos mármoles y
decorado con trofeos de guerra, columnas y pilastras al estilo Luis XIV. La luz
ingresa al recinto a través de una gran cúpula conformada por vitrales, en cuyo
centro se distingue el emblema del Rey Sol. Un balcón situado en el primer
piso envuelve el diámetro del ambiente y divide la altura del mismo.
El solar posee un diseño radial, compuesto de diferentes tipos de mármoles y
mosaico italiano. Sobre las paredes de la planta baja hay cuatro paneles
cubiertos con damasco de seda francés que originalmente iban a estar
decorados con tapices que nunca llegaron a ser colocados. Sobre los tres
accesos principales de puertas dobles, se realizaron altorrelieves alegóricos de
la guerra, el trabajo y la victoria.

La Sala de Estar es un ambiente de estilo Rococó, funcionaba en relación con


la sala de música. En este lugar las dueñas de casa y sus invitadas solían
reunirse a tomar el té o
compartían una tarde.
Tres detalles importantes
marcan el estilo femenino de
la sala: los espejos que se
encuentran emplazados
sobre las paredes
enfrentadas a la Plaza San
Martín; las pinturas ubicadas en los tímpanos de los tres accesos al ambiente;
y la gran araña de bronce y cristal de Bacarat.

El Salón de baile, inspirado en la famosa galería de los espejos del Palacio de


Versailles, este ambiente está totalmente revestido en boiserie pintada y
ornamentada con la técnica del dorado a la hoja. Tres grandes ventanales
permiten una magnífica vista de la Plaza San Martín, por ellos, al ingresar la luz
natural la misma se refleja en los espejos de este salón dando aún mayor
prolongación al espacio.
El solar está
cubierto con
parquet de roble de
Eslabonia,
adornado con una
importante
marquetería.
En la parte alta de la pared posterior del salón se encuentra el palco para la
orquesta, espacio reservado a los músicos que tocaban durante las veladas
realizadas por la familia.
Dos mesas de tipo consola con base de madera y tapa de mármol sostienen
jarrones de porcelana japonesa Imari.
Se utilizan para iluminar la sala dos arañas realizadas en bronce con caireles
de cristal.

Segundo Comedor En este


ambiente convergen estilos como
el barroco, el renacentista y el
medieval, por lo que se lo denomina ecléctico. Al igual que el gran comedor, el
techo está realizado a casetones con una falsa bóveda en el centro de la que
pende una araña similar a la de aquél.
Una fantástica puerta corrediza con importantes vitrales le otorga calidez al
salón. La enmarca un arco realizado en yeso que armoniza con la chimenea, el
toque medieval del ambiente. Realizada en piedra caliza, observamos un yelmo
en la campana de la misma.
Esta sala, ubicada en el ala Maipú, estaba destinada originalmente a ser un
lugar de trabajo, un despacho, por lo tanto está conectada con una biblioteca a
través de una puerta lateral a la chimenea.

Sala de Música Su ornamentación se acerca al estilo


Luis XV. Gracias al abovedado del techo posee una
acústica increíblemente lograda, ayudada por la escasez
de aberturas en el ambiente. Desde el interior de la sala
se observan cinco puertas y un ventanal con vista a la
Plaza San Martín. De esas cinco, sólo una posee el
tamaño que aparenta, dos son más pequeñas, y las
restantes son falsas. Las fallebas en el ventanal hacen que el cierre del mismo
sea perfecto, lo cual disminuye la inclusión de ruidos del exterior hacia el
interior de la sala.