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Revista Tiempo Histórico. Santiago-Chile. Año 5 / N°9 / Segundo semestre 2014.

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UNIVERSIDAD
ACADEMIA
DE HUMANISMO CRISTIANO

DE LA GUERRA DEL CHACO


A LA DICTADURA STRONISTA.
ASCENSO DEL ACTOR MILITAR EN LA POLÍTICA
Y EL DISCURSO NACIONALISTA DEL PARAGUAY
Ana Couchonnal*

Olvida tu memoria, escribir no significa convertir lo real en


palabras, sino hacer que la palabra sea real

Augusto Roa Bastos, Yo el Supremo

Resumen Abstract

Este artículo analiza la Guerra del This article analyzes the Chaco War,
Chaco, conflicto bélico que enfrentó al Para- which faced Paraguay and Bolivia between
guay contra Bolivia entre 1932 y 1935, como 1932 and 1935, as a key moment in the pro-
momento clave de inflexión en el proceso de cess of political constitution of Paraguay and
constitución política del Paraguay y de conso-
the consolidation of Paraguayan nationalist
lidación del discurso nacionalista paraguayo.
Sostenemos que la guerra del Chaco operó discourse. We argue that the Chaco War
como contrapunto histórico de la abrumadora operated as a historical counterpoint of the
derrota sufrida por el país durante la guerra overwhelming defeat suffered by the country
de la Triple Alianza (1864-1870), lo que tuvo during the War of the Triple Alliance (1864-
como efecto inmediato la expansión efectiva 1870), which had the immediate effect of an
del dominio nacional sobre gran parte del effective expansion of the national domain
territorio chaqueño, de la mano del poder over much of the Chaco territory, with the
militar. De este modo, la guerra del Chaco help of military power. Thus, the Chaco War
contribuyó a configurar una arquitectura
contributed to shape a political and ideological
política e ideológica que completó la tarea
iniciada tras el final de la primera guerra architecture that completed the task begun
perdida, consolidando el discurso identitario after the end of the first lost war, consolidating
nacionalista y la presencia del actor militar nationalist identity discourse and the presence
en la escena nacional. of military actor on the national scene.

Palabras Clave Keywords


Guerra del Chaco – discurso nacionalista Chaco War – Paraguayan nationalist discourse
paraguayo – actor militar – military actor

Recibido: 03 de noviembre de 2014 Aprobado: 09 de junio de 2015

* Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (2013) y MSc by Research in Political Theory por la Universidad de
Edimburgo (Escocia). Investigadora del Centro de Estudios Latinoamericanos, Universidad Nacional de San Martín. Becaria postdoctoral
del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET, Buenos Aires, Argentina). E-mail: anaccancio@hotmail.com

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ntre 1932 y 1935, Paraguay y fuentes, sino más bien una clave de lectura
Bolivia se enfrentaron en un con- histórica, es decir una interpretación que
flicto bélico conocido como la busca suscitar un sentido histórico en la
“Guerra del Chaco”, del que Paraguay puesta en relación de acontecimientos que
resultó vencedor. Sugerimos que dicho jalonan el discurso histórico nacionalista
acontecimiento hace las veces de pivote en la en el Paraguay, como modo de reinte-
constitución del sujeto político en el Paraguay. grarles una cierta pregnancia crítica que
Esta perspectiva resulta de una propuesta se quiere política.
analítica en torno a la centralidad adqui-
rida por la emergencia del actor militar y Sostengo como argumento que la
la violencia como elementos constantes guerra del Chaco operó como contrapunto
de la estructura política paraguaya desde histórico de la derrota sufrida durante la
la guerra del Paraguay contra la Triple guerra de la Triple Alianza al tener como
Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay, efecto inmediato la expansión efectiva
1864-1870) hasta la dictadura de Alfredo del dominio nacional sobre gran parte
Stroessner (1954-1989). La guerra del del territorio chaqueño, de la mano del
Chaco constituye un momento clave de poder militar y a expensas de los distintos
inflexión en este proceso, marcando una pueblos indígenas, antiguos habitantes
etapa de consolidación del discurso épico y señores de la zona, que vieron su au-
emergente del nacionalismo historiográ- tonomía extinguirse con la llegada del
fico de 1900, que vehiculizó la violencia estado nacional. De este modo, la guerra
política y la presencia militar de manera del Chaco contribuyó a configurar una
duradera en el Paraguay. arquitectura política e ideológica que
completó la tarea iniciada tras el final de
Si bien los gobiernos inmediata- la primera guerra perdida, consolidando
mente posteriores a la guerra contra la el discurso identitario nacionalista y la
Triple Alianza tenían militares a cargo, se presencia del actor militar en la escena
abre hacia 1900 un período de gobiernos nacional. Esta conjunción delata a su vez
civiles que no logran consolidarse y que el mecanismo ideológico que sostiene la
desembocan, en coincidencia con la gue- estructura política: una identidad nacional
rra del Chaco, en el ascenso al poder de estereotipada, limitada al discurso épico
los militares como actores privilegiados, y en su borde, la violencia como única
e incluso legitimados, del espectro polí- opción, lo que convierte a la identidad
tico nacional. Más allá de una discusión en inmutable debido al peligro de una
en torno a la organización interna de la violencia en el umbral. Este mecanismo
administración del poder, lo que interesa ideológico constituye el resguardo de
subrayar es la relación existente entre esta un sistema de dominación que da como
presencia de las fuerzas armadas y el ejer- resultado la exclusión de gran parte de la
cicio de la violencia como herramienta de población de las condiciones mínimas de
la política paraguaya, donde el discurso ciudadanía, y al atornillamiento del estado
nacionalista se convierte en vehículo a una lógica autoritaria resguardada por
ideológico legitimante. Para ello, este la violencia como mecanismo de control
trabajo no propone una investigación de político.

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Se presenta en primer lugar una estado, dando lugar a la instalación de


breve contextualización de la discusión estructuras que serían cimentadas por la
propuesta en forma de micro relato de la dictadura stronista.
historia previa a la guerra del Chaco, con
el acento puesto en la “gran guerra” ante-
riormente perdida contra la Triple Alianza y La guerra pérdida y la emergencia del
la reorganización del país resultante de ese relato heroico
acontecimiento, lo que permitirá abordar
seguidamente aspectos del conflicto de la “El eco del acontecimiento ha tras-
cendido cada generación hasta el día de hoy,
guerra del Chaco propiamente dicho, en ligando a los habitantes de la República en
tanto momento de inflexión del discurso una comunidad de sentido. La guerra habría
nacionalista. Sugiero que tras este aconte- fundado el nuevo Paraguay, ella explicaría lo
que este país ha devenido, lo que son sus habi-
cimiento se fragua un sujeto político que tantes. Constitutiva de la identidad nacional,
resulta de una operación de condensación participa más generalmente de la estructuración
de las identidades colectivas, de género, social
y desplazamiento1: condensación del relato y política. Los conflictos de la memoria que
épico iniciado hacia 1900, con la sanción continúan causando debates apasionados, y
de la victoria del país en la guerra como que antes participaron de enfrentamientos,
no han hecho sino reforzar los sentimientos
“hazaña heroica” que permitió recuperar, a de pertenencia a una comunidad imaginada”.
nivel del imaginario de nación, los honores
Luc Capdevila, 2007.
anteriormente cantados, pero siempre le-
janos, en la realidad social concreta de los
paraguayos junto con el ascenso del actor
militar; y desplazamiento o diseminación Desde la última batalla, librada en
de la violencia como mecanismo integra- 1870, la guerra de la Triple Alianza ha
do a la política en concomitancia con la sido, y continúa siéndolo, una bisagra
expansión de la presencia del estado en el articuladora donde tanto convergen
territorio chaqueño y con la legitimación como parten las aristas nunca limadas
de los militares como salvaguarda del de la herida nacional. En un sentido, el
estado nacional. Finalmente, propongo final de la guerra de la Triple Alianza im-
una breve reflexión sobre la operatividad plica la habilitación plena de un “Estado
ideológica de esta “heroización” épica, moderno” junto con la clausura de las
sosteniendo que a partir de la guerra, el tensiones y contradicciones operativas en
discurso nacionalista paraguayo desplaza la construcción incipiente de un estado
y disemina el significante “militar” a la nacional y de una identidad política como
posición dominante en el escenario político elementos previos y particulares, así como
nacional, con la consecuencia previsible de el retorno a una nueva situación colonial
una sanción del caudillismo y la violencia (pérdida de autonomía, dependencia de
vinculada al uso de la fuerza por parte del los países vencedores), en coincidencia

1 La relación entre estos dos movimientos es más fácil de entender desde la metáfora y metonimia como figuras
literarias vinculadas a los mismos. Así, la metáfora opera una sustitución del sentido mientras la metonimia implica
un deslizamiento que establece relaciones semánticas tales como la parte por el todo, o la causa por el efecto.

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con el inicio de la “modernidad política” mar frente a sus históricas desavenencias


propiamente dicha. con Buenos Aires. Fue desde este punto
de partida, que el mismo Mariscal Fran-
Con la particularidad de una des- cisco Solano López, declaró la guerra al
titución por la vía violenta del proceso Brasil que había invadido al Uruguay,
político que el Paraguay había conocido (en lo que Paraguay consideraba como
con anterioridad, se instaló el discurso una intromisión que afectaba también
liberal en el marco de un gobierno nacional sus intereses) interviniendo a favor de
custodiado por el ejército aliado (que no Flores, caudillo liberal que tenía también
abandonó el país hasta 1876), y reorgani- vínculos con Mitre y con los estancieros
zado en base a los principios liberales que de Matto Grosso, y en contra de Aguirre,
respondían al libre mercado y al sistema del partido de Berro, aliado del Paraguay.
internacional de posiciones determinadas
con respecto al lugar correspondiente a Adelantando el final anunciado,
cada país, en lo que comúnmente se ha y sin lugar para moderaciones podemos
denominado división internacional del afirmar que el final de la guerra implicó
trabajo. En este marco, la identidad que para el Paraguay un desastre de dimen-
se había articulado previamente debió siones importantes. Escribe Brezzo que
ser no solo anegada sino más específica- “[…] la hecatombe fue de tal magnitud,
mente negada en base a la sanción de un que todo su tejido económico, social,
sistema que la misma confrontaba2. Este político y cultural quedó deshecho”4. La
dato no es menor a la hora de analizar la población se redujo a aproximadamente
instauración posterior del discurso histó- 230.000 personas en 1872, y “el país perdió
rico nacionalista en el Paraguay, ya que, en total 156.415 km2 de su territorio”5.
tal como intentaremos demostrarlo más Barbara Potthast y Thomas Whigham6
adelante, el mismo se construye sobre el calculan que entre un 60 y un 69% de
reclamo de esta identidad barrada3. la población desapareció en el conflicto.

La urdimbre del argumento que Con una constitución dictada en


condujo a la guerra tiene múltiples hilos. 1870, el desarrollo político de la post-
En cuanto al conflicto como tal, comenzó guerra estuvo marcado por la aparición
en el Uruguay, destino que el Paraguay de los partidos colorado y liberal, y su
veía como su mejor opción de salida al incesante pugna por llegar al poder.

2 Más allá de las discusiones y valoraciones sobre los gobiernos anteriores a la guerra, hay coincidencia respecto al tinte no liberal que
tuvo el desarrollo político del Paraguay desde la independencia hasta la guerra de la Triple Alianza, período en que se mantuvieron
en el poder Gaspar Rodríguez de Francia y los López. Entre otros textos puede consultarse Oscar Creydt, Formación Histórica de
la Nación Paraguaya (Asunción: Servilibro, 2007); Nidia Areces, “De la Independencia a la Guerra de la Triple Alianza (1811-
1870)”, en Ignacio Telesca, (ed.) Historia del Paraguay, (Asunción: Taurus, 2010); Jerry W. Cooney y Thomas Whigham, El Paraguay
bajo los López : algunos ensayos de historia social y política (Asunción, Paraguay: Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos, 1994).
3 Me refiero aquí a elementos de la historia colonial paraguaya (el mestizaje, las misiones jesuíticas, la revolución comunera,
entre otros) que fueron retomados como motivo central de la historiografía paraguaya desde 1900. Sobre el tema puede verse
Ana Couchonnal, ““Donde nací como tú”: Historia, Modernidad y Constitución del Sujeto Político Liberal en el Paraguay”
(Tesis para optar al grado de Doctor en Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, 2013).
4 Liliana Brezzo, “Reconstrucción, poder político y revoluciones (1870-1920)”, en Telesca, Historia del Paraguay..., 200.
5 Jan Kleinpenning, Rural Paraguay, vol. 2 (Madrid/Frankfurt: Iberoamericana Verveurt, 2009), 28.
6 Barbara Potthast y Thomas Whigham, “La Piedra Roseta paraguaya: nuevos conocimientos de causas relacionados con la
demografía de la guerra de la Triple Alianza, 1864-1870”, en Revista Paraguaya de Sociología, XXXV, 103 (Asunción 1998):147-159.

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Tras un período de hegemonía colorada, a los militares en distintas ocasiones. En


fundamentalmente al mando de los ge- 1920 asume la presidencia la dupla con-
nerales Bernardino Caballero y Patricio formada por Manuel Gondra y Félix Paiva,
Escobar, le tocó el turno de ejercitarse quienes inauguraron también la entrada de
en el gobierno al partido Liberal, cuyos una nueva generación de políticos que no
miembros lograron finalmente alzarse con logró sin embargo, asentar una tradición
el poder, tras un levantamiento que tuvo administrativa conveniente.
lugar en 1904 y que forzó la renuncia del
presidente colorado lo que implicó que tras El cambio de siglo implicó también
negociaciones para la conformación de un para el Paraguay la maduración de la
gabinete mixto, asumiera la presidencia generación de posguerra que necesitaba
por primera vez desde la fundación de enfrentar la recuperación de una identidad
ambos partidos, un liberal. nacional tras el trastorno de la guerra. Así,
la identidad nacional durante la posguerra
La estabilidad política de la pos- es resultante del estreno del liberalismo
guerra consistió así en una constante como ideología moderna de estado, en el
lucha de facciones –dentro, fuera, y en el sentido de un “arte de gobierno”. A inicios
medio de ambos partidos–, dando lugar de 1900 se hacía urgente la cuestión de la
alternadamente a una unidad basada en definición de una identidad nacional, ante
la necesidad de competir con el partido la desarticulación imperante ocasionada
enemigo. En este asunto los mandos mi- por la derrota, que había suspendido las
litares no dejaron de tener una presencia referencias anteriores y sumido al país en
considerable, aunque en la mayoría de los una economía desolada, dependiente de
casos acotada a un hecho en particular. préstamos (para enfrentar los costos de
Así, a los disensos internos les seguían o la guerra) que habían llevado a la venta
se les sumaban sublevaciones, tomas de de enormes extensiones de tierra, antes
instalaciones, renuncias presidenciales, fiscales, y de la presencia de empresas
estados de sitio y también elecciones. transnacionales extractivas, entre otras
Entre 1902 y 1912, ningún presidente características comunes a los países en
civil “terminó su mandato dentro de los “situación de dependencia” en cuyas filas
términos constitucionales”7. se alistaba ahora el anteriormente aislado
país. Evidentemente, la situación pobla-
En 1912, tras una más de las tantas cional y demográfica era también crítica
revueltas políticas, se inició un período de en ese período si nos atenemos a los da-
hegemonía del partido liberal. Aunque tos censales de la época. Hacia la mitad
sacudido por sus internas políticas, ese de 1880, el primer censo nacional de la
partido logró sostener gobiernos mayorita- posguerra estableció 329.645 habitantes
riamente civiles que no dejaron de recurrir en el Paraguay8. Para 1921, la población

7 Brezzo, “Reconstrucción, poder político y... 219.


8 Idem.

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rondaba las 800.000 personas, de las En un último destello, la guerra de


cuales un 10 % habitaba en la capital, con la Triple Alianza implicó para el Paraguay
una población rural estimada en 70%9. la exaltación de un patriotismo que había
Estos datos traen a consideración una tenido un tiempo previo de fragua en ca-
característica central en la configuración racterísticas germinadas desde el período
del mapa sociopolítico nacional hasta la colonial. El mismo mecanismo de la guerra,
actualidad, pese a los cambios de color y atizó la identidad nacional aunándola a
partido en el gobierno y la dirección del la defensa de la patria y al mismo tiem-
país: la concentración de la riqueza en po a la misma sobrevivencia física; sin
Asunción en desmedro de una gran masa embargo, la derrota implicó suspensión,
campesina y rural excluida incluso de las castigo y represión de las categorías que
condiciones mínimas que aseguraran su pocos años atrás cimentaban la propia
supervivencia, lo que incluye, fundamen- visión del mundo. La figura del antiguo
talmente, el suelo10. jefe, el Mariscal López, fue prohibida, y
él mismo fue denunciado como traidor,
Los treinta años transcurridos entre “nerón sudamericano”, “enemigo de la
el final de la guerra, y el inicio del siglo XX, humanidad entera”, etc. Es de destacar
consolidaron un modelo político econó- que en este contexto, los altos mandos y
mico y social completamente opuesto al la élite económica que sobrevivió al con-
perteneciente al periodo inmediatamente flicto, halló tiempo y lugar de consolidar
anterior. Podemos sintetizar los aspectos una posición material, que le dio mejores
principales de la transformación del condiciones de adaptación y comodidad
siguiente modo: a) la desarticulación de en sus contradicciones, incluso, demás
la organización económica campesina, está decirlo, una posición económica y
que significó la privatización y venta de social mucho más favorable que la ante-
tierras públicas; b) la dependencia eco- rior, porque habilitó una distancia que
nómica e incluso política del estado del marcaba la distinción. No fue el caso de
capital extranjero; c) la inauguración de los campesinos y miembros de la tropa
la desigualdad y la exclusión como rela- sobrevivientes, desde entonces silenciados
ción social inmanente; d) la competencia y hasta olvidados, consignados a tierras
política entendida como (y agotada en) ajenas y despreciados por esta misma
el acceso a los cargos del estado; e) la acción, sin que hallaran de esta forma,
corrupción como elemento integrador de ningún tipo de reconocimiento, ni vías
la administración del estado, y f ) la vio- de tramitar la vergüenza que suponía su
lencia como vía política. Estos elementos anterior fidelidad y compromiso con la
caracterizan hasta la actualidad al sistema identidad nacional. Escribe Capdevila:
político paraguayo. “El Estado y las élites políticas instalaron

9 Siempre deben tenerse en cuenta las implicancias de definición de “ruralidad” en un país como el Paraguay, donde la capital
ha sido durante mucho tiempo el único enclave verdaderamente urbano, aunque non troppo. Ver, Ricardo Scavone, “Guerra
Internacional y confrontaciones políticas (1920-1954)”, en Historia del Paraguay, ed. Ignacio Telesca (Asunción: Taurus, 2010).
10 La concentración de la riqueza en el Paraguay implica que el 2% de la población posee el 85% de la tierra.

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en el espacio público la representación de del mismo se consolidaron, dio lugar al


la guerra de los vencedores, denunciando aflojamiento paulatino del control sobre el
sobre todo la tiranía y la locura de López, discurso nacionalista reivindicativo puesto
haciéndole llevar la responsabilidad del en marcha por los gobiernos anteriores.
“naufragio nacional”. Él y sus antecesores Por otro lado, la competencia entre los
habrían mantenido el Paraguay en un dos partidos para cooptar miembros,
estado de barbarie. En consecuencia, la y el caudillismo como mecanismo de
guerra, finalmente, habría permitido a gestión de liderazgos, necesitaba de los
los paraguayos engancharse al tren de campesinos, lo que implicaba también
la modernidad. Concentrar todas las revalorizar sus códigos e incluirlos, en
responsabilidades sobre el jefe fallecido mayor o menor medida en los discursos
era para las élites resultantes de los dos y promesas, reconociendo de paso, la
campos una lectura cómoda que les cuestión latente de la identidad nacional
evitaba todo examen de conciencia, y les suspendida. Finalmente, el surgimiento
permitía callar sus desacuerdos. Por otra de una generación ajena a la disputa dis-
parte, esta lectura de la historia conduce cursiva entre el lopismo o antilopismo12,
a pensar una ruptura radical a favor del que la veía como una incomodidad sin
progreso, y rechaza la idea de la conti- asidero histórico ni vivencial, impuesta por
nuidad histórica. Sin embargo, estaban un discurso extranjero sobre el Paraguay,
en contradicción con la sensibilidad de impulsó la producción de un discurso y
numerosos supervivientes, que ciertamente un debate sobre la identidad nacional.
se dividían sobre la interpretación de la Simultáneamente, el contexto regional
figura del mariscal López, pero cuyo mayor iniciaba también lecturas revisionistas
número esperaba el reconocimiento de del pasado histórico que incluyeron una
su participación en la contienda y de su perspectiva -que la distancia permitía- del
sacrificio patriótico ¿Cómo dar sentido conflicto, y que no dejaron de tener in-
a un sacrificio colectivo, cuya causa se fluencia en el país. Brezzo señala también
reducía a los caprichos de un monstruo? Se como elemento asociado a la sanción de
entiende la contradicción esencial a la cual una historiografía nacional, la influencia
se enfrentaba esta primera generación”11. ejercida por la presencia de intelectuales
extranjeros en ese mismo ambiente13.
El tiempo transcurrido desde el final
de la guerra, sumado al contexto de crisis Lo anteriormente esbozado impli-
económica profunda en la que el poder ca, en términos analíticos, una primera
del capital extranjero y la dependencia represión de historicidad que, en la lectura

11 Luc Capdevila, “El macizo de la Guerra de la Triple Alianza como substrato de la identidad paraguaya”, Nuevo Mundo
Mundos Nuevos [En ligne], Colloques, mis en ligne le 20 janvier 2009, consulté le 08 juin 2015.
URL: http://nuevomundo.revues.org/48902 ; DOI: 10.4000/nuevomundo.48902.
12 Se trata de la puesta en cuestión de la lealtad al régimen de los López (Carlos Antonio, padre y Francisco Solano, hijo respectivamente)
anterior a la guerra misma y vinculada a la propaganda internacional contra el régimen, que, tras la guerra siguió vigente,
marcada por la nueva situación sociopolítica. Ricardo Scavone Yegros, Polémicas en torno al gobierno de Carlos Antonio
López: Defensa y oposición al régimen lopista en la prensa de Buenos Aires (1857-1858) (Asunción: Tiempos de Historia, 2011).
13 Cecilio Báez, y Juan E O´Leary, Polémica Sobre la Historia del Paraguay. Estudio Introductorio de Liliana Brezzo
(Asunción: Tiempo de Historia, 2011).

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posterior de los acontecimientos, reviste por treinta años de mal gobierno”, lo que
una importancia fundacional, ya que encendió la mecha. Báez criticaba, como
desde la posguerra de la Triple Alianza, trasluce el fragmento, la administración
la identidad nacional debe pensarse desde del estado durante los años que siguieron
el liberalismo como contexto resultante a la guerra, aunque la crítica profundiza
de una imposición que viene de la mano también en las raíces históricas culpando
de la obturación violenta del proceso a la tiranía y la falta de educación que se
político previo, de su sustitución en base remonta a la colonia, con lo cual, aunque
a su ilegitimidad supuesta. Sin embargo, su postura se inicia en un análisis crítico
tal como intentaremos demostrar más de la situación del país, la misma no llega
adelante, este conflicto original, resulta a afectar el marco que la genera, el cual es
barrado en la posta de la reconstrucción más bien identificado con la tiranía previa
identitaria. y la política de la corona española15.
En Paraguay, la cuestión de una A esta postura inicial, le correspon-
nueva identidad nacional se define desde de una serie de respuestas de otro joven
1900 a partir de un enfrentamiento inte- intelectual, Juan E. O´Leary, que opone
lectual dentro del campo de la historia. Los
a esta interpretación la de un pasado he-
miembros del novecentismo paraguayo,
roico con una edad de oro, dedicándose a
corresponden a una generación de jóvenes,
la reconstrucción de un pasado glorioso,
la mayoría educados en la posguerra, a los
que no llega sin embargo a cuestionar el
que se le sumaron algunos de más edad,
marco del momento. Más bien constru-
que asumieron la tarea de dotar al país de
cimientos culturales, que no resultaban ye un puente imaginario que lleva de la
sino incipientes en el periodo inmedia- adulación del ethos guerrero nacional a la
tamente anterior a la guerra y que fueron salutación de los próceres que la dirigen. El
dilapidados durante esta. Desde 1895 saldo de esta controversia que tomó estado
un grupo reunido alrededor del Instituto público fue la polarización del discurso
Paraguayo, se dedicaría a rescatar el pasado histórico en los términos propuestos por
interpretándolo. En este marco se inscribe Juan E O`Leary, esto es en términos de
el debate fundacional entre Juan E O´Leary una versión del mito nacional. Esta ver-
y Cecilio Báez que consistió en un inter- sión puede ser comprendida a través del
cambio de artículos que adquirió ribetes tamiz de la necesidad acuciante de una
de enfrentamiento14 y que se inició con la recuperación identitaria para los para-
publicación por parte de Cecilio Báez de un guayos que fue resuelta in extremo como
artículo titulado “Optimismo y pobreza” modo de paliar su ausencia previa, por lo
aparecido en 1902, donde el autor afirma que la pregunta apuntaría más bien a su
que “El Paraguay es un pueblo cretinizado consolidación a lo largo del siglo XX, y
por secular despotismo, y desmoralizado su validez contemporánea16.

14 Idem.
15 Liliana Brezzo, “En el mundo de Ariadna y Penélope: hilos, tejidos y urdimbre del nacimiento de la historia en el Paraguay”.
Estudio introductorio a Polémica sobre la historia en el Paraguay. 1era. edición (Asunción: Tiempo de Historia, 2008) 11-63.
16 La perspectiva de O´Leary se extiende en la obra de Natalicio González, quien define una “esencia” paraguaya en términos de tierra,

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En los términos del debate, la cues- posibilidades incluyeron la instauración y


tión de la búsqueda de un origen propio cuidado de un discurso histórico nacional
llama la atención sobre la clausura ope- mítico, en el que la distancia que separa este
rada respecto a los términos identitarios pasado supuesto de la situación conflictiva
propiamente históricos presentes hasta del presente, facilitando la regulación y la
la derrota, y su sustitución mediante la administración de conflictos, se establece
sanción de un origen que sólo puede re- mediante la recuperación de fragmentos
conocerse como impoluto y apoteósico, de un pasado inserto en un relato mítico
so riesgo de desarmar el edificio entero que no llega a cuestionar el presente.
sobre el que el mismo descansa17.
Sin embargo, en un primer mo-
La sanción del discurso historiográ- mento, los términos de esta recuperación
fico en términos de un pasado glorioso identitaria abrieron un hiato que trajo
cerró así el debate sobre los mecanismos aparejado un mínimo desarrollo insti-
que habían cimentado la condición con- tucional y el advenimiento de gobiernos
comitante de pobreza y mala distribución mayoritariamente civiles que no lograron
en el país. De hecho, resulta relevante re- desafiar ni el marco económico ni la
cordar que ya el contexto socioeconómico constante disputa por el poder mediante
en el que tiene lugar el nacimiento de la
la violencia como elemento político,
historiografía nacionalista refleja la crisis
válida incluso al interior de un mismo
del sistema económico liberal instaurado
grupo. Una violencia que no puede dejar
desde el final de la guerra, cuestión que
de reconocerse como un eco constante
aparece en el inicio de la polémica entre
del anterior conflicto armado debido a
Báez y O´Leary pero que es opacada por
su continuidad a lo largo del desarrollo
el “triunfo epopéyico” de este último.
histórico de la posguerra. Efectivamente,
A modo de síntesis podemos decir parece pertinente señalar el recurso a la
que la definición historiográfica de la violencia como camino abordable para
cuestión identitaria de la postguerra de la resolución de tensiones políticas con
1870 se dio en el marco del liberalismo una característica común: sea cual fuere
con arreglo a un juego de distancias entre el origen y contenido de los sucesivos
la situación real, concreta de los habitantes levantamientos, los mismos en la histo-
del Paraguay, y un pasado imaginado como riografía del Paraguay son nombrados, de
marco de las (im)posibilidades subjetivas manera particular, justamente por aquello
del presente. La regulación de estas (im) que posponen: revoluciones.

raza e historia. Aunque los términos están acotados al momento en el que son dados a luz, podemos decir que se instalan y tienen
continuidad en el tiempo, sobre todo en la sanción que recibieron como textos fundacionales de la nacionalidad durante la larga dic
tadura stronista (1954-1989). Al punto tal que actualmente esa sigue siendo la “perspectiva nacional” vigente en los textos escolares,
pero también en gran parte de la producción que se quiere histórica: ampulosa, grandilocuente, aguerrida y, por sobre todo, incuestionable.
17 En palabras de Foucault: En realidad lo que Nietzsche nunca cesó de criticar después de la segunda de las intempestivas, es esta forma
de historia que reintroduce (y supone siempre) el punto de vista suprahistórico: una historia que tendría por función recoger,
en una totalidad bien cerrada sobre sí misma, la diversidad al fin reducida del tiempo; una historia que nos permitiría reconocernos
en todas partes y dar a todos los desplazamientos pasados la forma de la reconciliación; una historia que lanzará sobre todo lo que
está detrás de ella una mirada de fin del mundo. Michel Foucault, Microfísica del poder (Madrid, Ediciones de La Piqueta, 1979), 7.

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De la guerra del Chaco a la dictadura stronista...

Desde mediados de 1920, de la uno de los gobernantes de ambos países quería


mano de actores ajenos a la política tra- ampliar su territorio”.
dicional (cuya continuidad del nombre Indígena Isoceño
(Entrevistado por Jürgen Riester)
propio en la escena, y por regla general,
dentro del mismo partido, dicho sea de
paso, se remonta hasta la actualidad, de-
jando entrever hasta qué punto permea Los orígenes inmediatos de la guerra
la vinculación tradicional, la racionalidad contra Bolivia, que se extendió entre 1932
aparente de la reorganización política) se y 1935, se remontan ya a 1852, cuando ese
produjeron manifestaciones y huelgas de país protesta ante la firma de un tratado
estudiantes y trabajadores, reprimidos en entre la Argentina y el gobierno de Carlos
su mayor parte, con ocasionales muertes de Antonio López, en el que se reclamaba la
manifestantes, tal como sucedió en 1931 jurisdicción de la antigua Audiencia de
durante una manifestación estudiantil. El Charcas. Algunas idas y vueltas diplo-
alcance potencial de estas actividades, que máticas posteriores tuvieron lugar desde
nunca lograron cuestionar seriamente la el final de la guerra de la Triple Alianza,
estructura política instalada, puede perci- pero como ya ha sido comentado, luego
birse en torno a la aparición, por ejemplo, de esta guerra el estado vendió grandes
del Nuevo Ideario Nacional, publicación extensiones de tierra en el Chaco, como
que reclamaba la finalización del régi- modo de recaudar fondos para superar la
men liberal y el establecimiento de una bancarrota. Esto ocasionó un paulatino y
“República comunera”. Pero estas nuevas todavía somero poblamiento de las tierras
ideas no tuvieron tiempo de consolidarse -fundamentalmente con presencia mili-
pues nuevamente una guerra aplazaría el tar– hasta entonces habitadas por pueblos
incipiente proceso de cambio. indígenas que circulaban por ellas sin
mayores restricciones.

La tensión en torno al territorio


La guerra del Chaco. Metáfora y me- chaqueño fue en aumento desde la segun-
tonimia del discurso historiográfico da década del siglo XX. A la muerte del
en el Paraguay teniente paraguayo Rojas Silva en 1927,
“Nuestros ancestros lucharon allá, porque el y tras un ataque boliviano, las fuerzas pa-
territorio de los paraguayos es allá y el nuestro raguayas destruyeron un fortín boliviano
era acá, así era, un especie de cataclismos nos
hicieron, cuando los gobernantes nos crearon en 1928, lo que trajo aparejada la ruptura
la guerra, dejando quitar nuestra tierra. de relaciones diplomáticas entre los dos
Nuestra gente de aquella época no tenía los países, tras un intento fracasado de una
límites de sus territorios y por esa razón no
sabían lo que es una frontera. Pero cuando mediación por parte de la Argentina.
entraron los blancos, ellos ya limitaron su La guerra fue declarada formalmente
territorio hasta donde les pertenece, y de ahí
surgió lo que ellos llaman frontera. Nuestros en 1932, luego del desalojo por parte
ancestros tampoco conocían lo que es la ban- del ejército boliviano -ironías de alguna
dera, y todo fue por las costumbres de la gente recurrencia que la historia se permite- del
blanca que en esa época eran desconocidas por
nuestra gente. El conflicto se originó por lo fortín paraguayo “Carlos Antonio López”,
que los blancos llaman frontera, ya que cada en Pitiantuta.

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Ana Couchonnal.

Cuando estalló la guerra del Chaco de dicho producto”, lo que iba contra
contra Bolivia, la situación económica intereses argentinos y británicos19.
paraguaya seguía siendo un problema
endémico del país, que se entrecruzaba La guerra terminó, tras un acuerdo
con la inestabilidad política interna y el diplomático y la sanción negociada de los
acecho constante de los grupos fuera del límites, el 12 de junio de 1935. Las esce-
poder y en pugna por el acceso al mismo, nas de la misma han quedado asociadas
fuente por cierto, de tranquilidad econó- a la desolación que invoca el aletargado
mica para sus ocupantes de turno. Antes paisaje chaqueño y al silencio de los
de esta guerra, “la mala distribución del pueblos indígenas afectados de una vez y
ingreso mantenía a gran parte de la pobla- para siempre por la presencia paraguaya
ción, especialmente en las áreas rurales, en en sus territorios20.
situación de pobreza crítica. Se calculaba
que cuatro niños de diez morían antes de Al mismo tiempo, la victoria ob-
llegar a la edad adulta, y tres sobrevivían tenida en esta segunda guerra, vino a
atacados por serias enfermedades”18. significar en el Paraguay la clausura de
la guerra de la Triple Alianza, elemento
El conflicto se insertaba pues, en el organizador del discurso nacionalista, y
mapa económico internacional, ya que la también justificación histórica de la rea-
guerra demostraba ser un buen negocio a lidad social del país; o en otros términos
corto plazo para las potencias imperiales analíticos, el hecho traumático, la herida
en situación de costearla. En ella se juga- narcisista de la (re)organización nacional.
ban, en un sentido literal, intereses tanto Esta clausura está dada fundamentalmente
financieros como políticos. La región del porque la victoria implicó (al menos en
Chaco ya era fuente importante de ingresos. un primer momento), la superación de la
Allí existían establecimientos forestales y derrota padecida como huella identitaria.
ganaderos, al igual que el petróleo, explo- La imagen del Paraguay derrotado pudo
tados por la Standard Oil después de una por fin ser volcada a su opuesto. Por ello,
concesión del gobierno boliviano. Según la centralidad de la Guerra del Chaco
Scavone, la empresa norteamericana veía tanto en términos historiográficos como
dificultades para extraer el petróleo, lo identitarios, está asociada al vínculo que
que reafirmó la intención de Bolivia “de la misma establece con la primera guerra,
asegurarse un puerto propio sobre el río posicionándose como final de juego y
Paraguay, que facilitase la exportación apertura de lo que sería una nueva partida.

18 Ricardo Scavone, “Guerra Internacional y confrontaciones políticas (1920-1954)”, en Historia del Paraguay, ed.,
Ignacio Telesca, (Asunción: Taurus, 2010) 232.
19 Íbid, 238.
20 Para una aproximación a las guerras desde una perspectiva interdisciplinaria y comparada ver el volumen editado por
Nicolas Richard, Luc Capdevila y Capucine Boidin, Les guerres du Paraguay aux XIXe et XXe siècles: actes du colloque
international le Paraguay à l’ombre de ses guerres, acteurs, pouvoirs et représentations, Paris, 17-19 novembre 2005
(Paris: CoLibris, 2007). Específicamente sobre los indígenas y la guerra del Chaco ver Nicolas Richard, Mala guerra:
los indígenas en la Guerra del Chaco, 1932-1935 (Asuncion/Paris: ServiLibro, Museo del Barro, CoLibris, 2008); Luc Capdevila,
Isabelle Combès, Nicolás Richard y Pablo Barbosa (eds.) Los Hombres Transparentes: Indígenas y Militares
en la Guerra del Chaco (1932-1935) (Cochabamba: Instituto de Misionología, 2010).

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De la guerra del Chaco a la dictadura stronista...

Este aspecto la ubica como pieza clave de disputa de inicios de siglo, halló por fin
la composición político ideológica del momento de fraguar, dándole nuevo
Paraguay contemporáneo por la vía de contenido concreto a su imaginería he-
dos movimientos con eficiencia conco- roica. El acontecimiento fue la ocasión de
mitante que podemos reconocer como condensar el relato heroico y epopéyico
condensación y desplazamiento. dándole verosimilitud como victoria. La
Guerra del Chaco operó así el cierre del
En términos del argumento aquí trauma anterior por la vía de la sustitu-
presentado, se considera condensación a ción de la derrota histórica por la victoria
una suerte de abreviatura entendida como militar de la “raza”, que implicaba un
canal de pasaje de los varios procesos ope- “olvido” de las contradicciones implicadas
rativos tras la emergencia de un sentido en la guerra anterior y extendidas hasta
con fuerza suficiente; mientras que el la guerra del Chaco, reemplazadas ahora
desplazamiento se refiere al deslizamiento por un imaginario victorioso acorde a
de elementos vinculado a esta emergencia las loas identitarias habilitadas por la
condensatoria que pasan a ser operativos historiografía nacional. Se habilitaba
desde la latencia y que adquieren sentido así la puesta en juego de un significante
explícito en la acumulación de su disper- central, latente a lo largo de los años de
sión, en la presión que pueden ejercer “reconstrucción nacional”: la guerra como
hacia la condensación. cuestión de defensa de la soberanía na-
cional e incluso del “ser” paraguayo. En
Teniendo en cuenta el primer movi- términos de ideología, esta sustitución
miento, la guerra del Chaco se constituyó puede entenderse desde el punto de vista
rápidamente en un punto de inflexión de un retorno del acontecimiento primero,
del discurso nacionalista en el Paraguay, traumático, y la posterior represión de su
obrando la sustitución de la imagen de especificidad, al ser reemplazado por un
la primera guerra perdida, la guerra de la imaginario que asocia lo militar a la vic-
Triple Alianza, por un imaginario de “épica toria, y ésta a la identidad nacional, una
triunfante” ligado a la guerra ganada. Si- suerte de resarcimiento histórico. Otra
guiendo a Luc Capdevila, podemos decir condensación simultáneamente operada,
que en el análisis de las representaciones asociada al discurso nacionalista heroico,
que jalonaron “el discurso de movilización, fue la confirmación de la presencia mili-
orientaron y luego cristalizaron la percep- tar como elemento central del gobierno
ción de la guerra del Chaco, podremos nacional. Así el significante “militar” fue
identificar el mecanismo mental a la base promovido a la posición dominante en
del relato de una epopeya nacional, ahí el escenario político nacional. Si bien es
donde otra historia ocurrió”21. verdad que esta operación venía reunien-
do ya cierto peso en el desarrollo de los
Después de la guerra del Chaco acontecimientos políticos de la posguerra
el discurso nacionalista resultante de la del setenta, donde en los hechos, los

21 Luc Capdevila, Una guerra total, Paraguay 1864-1870: ensayo de historia del tiempo presente (Asunción/Buenos Aires:
Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica/Editorial Sb, 2010), 14.

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ministerios de guerra y marina fueron Este último elemento explica el


siempre dos puntos neurálgicos de la hecho de que en realidad, las primeras
administración, a partir del conflicto en víctimas del juego de condensación/des-
el Chaco, el mismo adquiere legitimación plazamiento resultante de la guerra fueron
histórica, lo que implica que los militares los indígenas chaqueños, ya que para el
son vistos como elementos necesarios y Paraguay, a nivel geográfico, esta guerra
sostén de la vida política nacional. implicó particularmente la extensión de
la presencia del estado nacional sobre gran
Respecto al segundo movimiento, parte del territorio chaqueño de la mano de
y en correlación con el primero, la gue- la expansión militarista y a contrapelo del
rra del Chaco operó fundamentalmente deseo de los distintos pueblos indígenas,
el desplazamiento y diseminación de la antiguos habitantes y señores de la zona,
violencia como mecanismo vinculado a la que vieron su autonomía extinguirse con
cuestión identitaria padecida en la primera la llegada del actor nacional.
guerra. Así la imposición sufrida desde el
exterior, fue replicada hacia el interior del De este modo, la guerra del Chaco
país, el territorio restante fue nuevamente reprodujo a escala interior, el drama que
enajenado e incluso una nueva constitución la guerra de la Triple Alianza había pro-
fue sancionada, legitimando con ello las ducido desde el exterior: la imposición
falencias concomitantes con el ejercicio de una situación colonial en un territorio
concreto del discurso liberal impuesto en con una autonomía particular previa. Al
la posguerra. Nuevamente, si bien desde igual que lo sucedido a los campesinos al
el final de la guerra, la violencia siguió final de la primera guerra, los indígenas
replicándose en cada rincón de la nueva experimentaron en esta nueva guerra el
patria, el corte operado por la guerra del rigor de la presencia blanca, que logró
Chaco le devolvió vigor asociándola al finalmente hacer sucumbir más de cuatro
triunfo obtenido. En definitiva: El estado siglos de resistencia. Aunque dicho terri-
adquirió el monopolio de la violencia, torio había sido ya confiscado legalmente
antes puesto en el exterior, como modo por el gobierno de Carlos Antonio López
de control de la población interior. a cambio del otorgamiento de ciudadanía
para todos sus ocupantes, en los hechos
Este panorama permite también continuaba estando, al menos en su mayor
otra constatación, la victoria obtenida en parte, liberado. Esto nos lleva a afirmar,
una segunda guerra, instala la repetición en acuerdo con Nicolás Richard, que la
de elementos presentes en la primera, ocupación del Chaco resultante de la
pero con un nuevo valor agregado; así guerra implicaba también la continuidad
surgen gobiernos militares cuya legiti- y el cierre de las campañas de ocupación
midad descansa en figuras participantes y conquista de tierras indígenas en Amé-
del conflicto (Caballero y Escobar en la rica del Sur por parte de los estados, y
primera, Estigarribia y Franco, por citar la consiguiente ocupación del Chaco
dos, en la segunda) y se habilita el Chaco Boreal, “último gran espacio indígena de
como territorio apto para la especulación América meridional que había quedado
con la tierra. al margen de las dinámicas estatales y de

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De la guerra del Chaco a la dictadura stronista...

las soberanías nacionales”22. Escribe Ri- el río Paraguay hacia el oeste y la apertura
chard: “Este dispositivo tiene lugar sobre de una red de picadas para las prospecciones
un espacio social ya constituido, del que petroleras. Otra, se orientaba a controlar
calca las principales líneas de organización, a las poblaciones indígenas que ocupaban
vehiculando las tensiones interétnicas el territorio. “La relación entre indígenas y
que lo atraviesan, y explotando los prin- Estado constituía un obstáculo serio para
cipales recursos disponibles. Esta guerra la sociedad nacional que no tenía ningún
interestatal se desarrolla entonces según contacto institucional, excepto aquellos
otra genealogía. No es ya una genealogía encuentros esporádicos y a veces conflic-
“contemporánea”, la de las guerras entre tivos con los militares desplazados en el
Estados-naciones soberanos, sino aquella, territorio chaqueño”24. La radicalidad de
colonial, de las campañas militares de la cuestión indígena en el Paraguay, en el
ocupación de los territorios indígenas, límite siempre quebrado de la sobrevivencia
que las jóvenes repúblicas sudamericanas debido a la expoliación del territorio y al
emprendieron desde la segunda mitad del desentendimiento total del estado respecto
siglo XIX”23. a sus pueblos hace también las veces de
réplica de la anterior posguerra, pero con
Varias poblaciones se vieron impli- la diferencia de que esta victoria evidencia
cadas de distintas formas en el conflicto, las bases ya únicamente nacionales del
cooperando con cualquiera de los bandos, despojo. En 1935 el estado paraguayo
en lo que puede ser reconocido como una completa así su inscripción en la lógica
apuesta política de parte de los mismos. impuesta al país por los aliados en 1870.
Al final de la guerra, su situación cambió
radicalmente, se vieron conminados a con- De manera paradójica, la historio-
vivir con los ocupantes en los términos por grafía liberal más lúcida25 lee el desarrollo
ellos dispuestos. Como señala Zanardini, histórico posterior a la guerra del Chaco
la zona era prácticamente desconocida como resultante del estreno del autori-
para los agentes estatales. No existía gran tarismo en el Paraguay en oposición al
interés en explotar sus recursos fuera del intento liberal de la década de 1920 de
quebracho para la producción de tanino. Al poner en marcha los famosos principios
finalizar la guerra se indujeron iniciativas liberales consagrados por la constitución
para afirmar y fortalecer la soberanía del de 1870. Es una lectura curiosa porque la
Estado en esa región. Se diferenciaron dos misma omite la continuidad de las bases
líneas de pensamiento y de acción. Una, estructurales de la violencia, es decir la
fomentaba la expansión de estancias desde exclusión padecida por la mayor parte
22 Nicolas Richard, “Cette guerre qui en cachait une autre. Les populations indiennes dans la guerre du Chaco”, en Les guerres
du Paraguay aux XIXe et XXe siècles : actes du colloque international le Paraguay à l’ombre de ses guerres, acteurs, pouvoirs
et représentations, Paris, 17-19 novembre 2005, eds. Richard et al. (Paris: CoLibris, 2007) 222.
23 Richard, “Cette guerre qui en cachait une autre... , 235.
24 José Zanardini, “Los indígenas y el Estado paraguayo después de la Guerra del Chaco”, en Les guerres du Paraguay
aux XIXe et XXe siécles. Richard, et al. (Paris: CoLibris, 2007), 327-328.
25 Efraím Cardozo, Breve Historia del Paraguay (Buenos Aires, Eudeba, 1965); Carlos Pastore, La lucha por la tierra en el Paraguay
(Montevideo: Editorial Antequera, 1972); Guido Rodríguez Alcalá, Ideología autoritaria (Asunción: RP, 1987); Milda
Rivarola, La constestación al orden liberal. La Crisis del liberalismo en la preguerra del Chaco (Asunción, Centro
de Documentación y Estudios, 1993).

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de los habitantes del país bajo tutela de poder, opuso férrea oposición poniendo en
dicha constitución, acentuando el corte marcha una campaña de desprestigio del
menos democrático de la constitución de gobierno. Algunos factores internos como
1940 que no hizo quizás más que ajustar la ausencia de un programa de gobierno y
la realidad al discurso. el enfrentamiento de ciertas identificaciones
políticas opuestas de izquierda y derecha
A nivel político el reordenamiento participantes del gobierno, terminaron
del país también evidencia la conjunción siendo funcionales a los intereses de las
de los procesos arriba descritos. Meses fracciones más poderosas. A poco tiempo
después del final de la guerra, se esperaba de establecido, la falta de compromiso
que la victoria obtenida trajera aparejado ideológico concreto conllevó la salida de los
el mejoramiento de la complicada situa- distintos grupos adherentes y, finalmente,
ción política y económica. Varios factores el derrocamiento del gobierno por parte
convergían así en este particular contexto, de los mismos militares en 1937.
tales como las siempre postergadas luchas
y reivindicaciones de sectores jóvenes y La misma intensidad del breve go-
ajenos a los dos partidos, la aparición bierno febrerista atestigua de una energía
del actor estudiantil y de las ideologías postergada que consideramos vinculada
opuestas al liberalismo como discurso a la cuestión reprimida de la identidad
económico y social. nacional en la posguerra, sustituida
tal como hemos visto, por un discurso
En este escenario y respaldado por deshistorizado y por lo tanto ajeno cuyo
un sólido prestigio debido a su actuación vehículo era naturalmente el actor militar
durante el conflicto, y ante la catastrófica como asociado a la heroicidad enarbolada
situación que el estado exhibía –sin medios como bandera propia. Siguiendo el argu-
ni recursos para el reconocimiento de mento esgrimido, esto indica que una vez
más de cien mil excombatientes y a raíz habilitada la repetición en el episodio de la
de una cierta mezquindad vinculada a la guerra, volvieron a aparecer fugazmente las
proximidad electoral–, hizo su entrada voces sin lugar en la política desde 1870.
en escena el coronel Rafael Franco. Éste A pesar de estas emergencias, y tras un
protagonizó un levantamiento militar en “manotazo de ahogado”, el período se cierra
febrero de 1936 que instaló en el poder con el fortalecimiento de los esquemas
un gobierno conformado de una tercera autoritarios siempre en vigilia26. Una vez
fuerza política llamada con el nombre del más, ante el desgaste del partido liberal,
mes que le había dado vida: febrerismo. el partido colorado esperaba nuevamente
La participación inicial de sectores pos- su turno.
tergados en la primera etapa del gobierno,
no fue un contrapeso suficiente para la Depuesto el gobierno de febrero,
estructura y dinamismo político previos. los dos partidos políticos tradicionales,
El partido liberal, que había perdido el con las garras afiladas en el conflicto, y

26 Ana Couchonnal, “La historia como medio decir. Duelo y subjetividad política en el Paraguay”, en Estudios Paraguayos
XXVIII, 1 y 2 (Asunción 2010): 307-321.

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De la guerra del Chaco a la dictadura stronista...

ante el peligro de la emergencia de actores función social de la propiedad privada,


ajenos a la estructura que finalmente (y limitando las libertades a la sujeción a la
hasta hoy) los hermanaba, trajeron a es- ley y el orden público. Se creó un consejo
cena los mecanismos políticos habituales. de estado integrado por los ministros,
Al mismo tiempo, un actor externo sin representantes de la iglesia católica, la
mayor preponderancia hasta el momento, universidad, las Fuerzas Armadas, el co-
empezó a pisar con mayor peso, los Estados mercio y las industrias, que remplazaba la
Unidos de Norteamérica. vicepresidencia. Este estatuto contemplaba
incluso la expropiación e indemnización
En 1939 el gobierno paraguayo de tierras no utilizadas y el retorno al
obtenía un préstamo de tres millones Estado de aquellas no aprovechadas ra-
de dólares de los Estados Unidos para la cionalmente, propiedad de extranjeros y
construcción de una ruta hacia el Brasil, con deudas de impuestos inmobiliarios de
así como el compromiso de ayuda técnica más de cinco años. En este gesto conver-
para la “modernización del sistema finan- gieron tanto la indoblegable situación de
ciero”27. La presencia del país del norte
crisis arrastrada desde el final de la guerra
como nuevo actor preponderante, puede
del setenta, como la otoñal “primavera”
ser leída como resguardo de las garantías
febrerista inaugurada tras la guerra con
del liberalismo en su hegemonía. De
Bolivia. Las posibles buenas intenciones,
cualquier manera, la preponderancia de
no alcanzarían a cambiar el rumbo que la
los Estados Unidos ya no sería disputada
tradición popular les otorga.
por ningún otro actor extranjero.
Los acontecimientos políticos pre-
En 1939, otro militar, el General
vios a la asunción del mando por parte de
José Félix Estigarribia (ascendido post
Stroessner no perturbaron la monotonía
mortem a Mariscal tras su trágico acci-
dente aéreo al año siguiente), quien había de los mecanismos políticos habilitados.
conducido exitosamente la Guerra del A Estigarribia le siguió, dando pruebas
Chaco, fue propuesto como candidato de la ya instalada preponderancia del
de consenso de ambos partidos. Quizás sector militar en el Paraguay, su ministro
la brevedad de su gobierno permite a la de Guerra y Marina, Higinio Morínigo,
historia resguardar sus logros, ya que el hábil personaje que, en una serie de gol-
mismo murió trágicamente en setiembre pes, logró deshacerse del marco político
de 1940 tras haber promulgado el 15 de heterogéneo previamente configurado
agosto de 1940, tras casi setenta años, la por Estigarribia en aprovechamiento de
constitución en reemplazo de la de 1870. las energías liberadas por la posguerra,
centralizando el poder en su persona,
La nueva Constitución asentaba un rodeada de militares y de un grupo de
poder ejecutivo fuerte, con atribuciones católicos conservadores conocidos como
para intervenir en la vida social y econó- tiempistas en alusión a la publicación El
mica nacional, estableciendo además la Tiempo, que los agrupaba.

27 Scavone, “Guerra Internacional y confrontaciones…” 249.

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Ana Couchonnal.

El final del gobierno de Morínigo Conclusión


en 1948 implicó una vez más, la apertura Pueblo mío
del juego a las distintas fuerzas políticas cuando
lejos de los días pasados
alejadas de la escena, y la clausura del renazca una cabeza bien puesta sobre
espacio en términos de inusitada violen- tus hombros
cia, durante la llamada Revolución del reanuda
la palabra
´47, verdadera guerra civil, a lo largo de Aimé Césaire,
la cual “las agresiones verbales, las perse- Lejos de los días pasados (fragmento).
cuciones y el enfrentamiento de varios
meses habían dividido profundamente a
los paraguayos”28. A lo largo de este artículo hemos
buscado analizar la relación existente
Este acontecimiento sentó las bases entre las dos guerras del Paraguay, la de
de la nueva hegemonía del partido colo- 1864-1870 y la de 1932-1935, como
rado, precedida, como era costumbre, momentos clave de emergencia y conso-
por una serie de golpes y contragolpes al lidación del actor militar como elemento
interior del mismo, que terminaron en la definitorio de la política nacional, proceso
toma del poder y posterior candidatura que culmina con el inicio de la dictadura
del entonces Comandante en Jefe de stronista (1954-1989).
las Fuerzas Armadas, el general Alfredo
Stroessner, en cuyo gobierno la historia La guerra contra la Triple Alianza
volvió al pedestal heroico, los militares a implicó para el Paraguay la descomposi-
la tutela de una paz obligada y el pueblo ción de todo su tejido social, económico
a un silencio forzado. e identitario preexistente y su reemplazo
inmediato por el liberalismo como modo
Así, a corto plazo, el nuevo des- de gobierno. Este reemplazo delata, en
pliegue de la violencia supuso un retorno términos analíticos, un origen del libe-
a la escena nacional de la muerte como ralismo como inextricablemente ligado
significante desplazado a lo largo de todo a una guerra de exterminio, una guerra
el proceso de reconstrucción posterior a total, necesaria para instalarlo. Los años
la guerra de 1870, constituyéndose en un transcurridos desde el final de la guerra
elemento organizador-inconsciente del hasta inicios del siglo XX no lograron
discurso de la identidad política, con la reorganizar el país en términos diferentes a
vigilia de una violencia atesorada como una situación creciente de pobreza y exclu-
umbral de lo posible e instalada como sión social, así como una dependencia de
mecanismo del poder. las potencias regionales e internacionales.

28 Ibid, 258.

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De la guerra del Chaco a la dictadura stronista...

La exclusión político social y el ré- El éxito de la fórmula identitaria


gimen historicista de lo nacional son dos planteada por la historiografía naciona-
aspectos que datan de la posguerra de la lista paraguaya del 900 implicó así -en la
Triple Alianza, cuando el país se insertó de paradoja radica la eficiencia- un cierre del
plano en la modernidad, acorde al sistema debate histórico. De hecho, la repetición
internacional de división del trabajo, con de un mismo esquema historiográfico es
la doctrina del liberalismo como bandera el mecanismo que se ha instalado como
del capitalismo en su fase de expansión síntoma de dicha clausura discursiva.
mundial. Esta situación plantea el inte- Siguiendo a Brezzo: “Los planteamientos
rrogante (y la paradoja) sobre la particular nacionalistas para hacer historia identi-
inscripción que acoge este cruzamiento ficados con O´Leary no han permitido,
de razones, tradiciones, oportunidades por otra parte, una renovación temática
y determinaciones convergentes, en un y metodológica suficiente. Por supuesto,
país que sanciona con fuerza de ley una es necesario adentrarse en el espíritu de
formalización política de corte moderno, la época […] Su labor fue en ese sentido,
mientras sostiene sistemas tradicionales de una labor constructiva, de reparación o
poder y de reproducción de estructuras restitución de la memoria colectiva. Mas
políticas autoritarias y excluyentes, am- este empuje no devino luego en nuevas
paradas en una identidad nacional mítica vías para el conocimiento del pasado, pro-
construida como matriz ideológica, ya que fundidad en las técnicas de investigación
la misma reproduce, perpetúa y legitima y enriquecimiento de las metodologías.
la cuestión social, al negarle la inscripción Al contrario, esta motivación nacionalista
histórica que la ha producido. produjo la proliferación de planteamientos
simplistas o lo que suele denominarse un
En este contexto hacia 1900 reapare- victimismo historiográfico, es decir, un
ce un discurso sobre la identidad nacional modo de hacer historia en la que se exaltan
que busca “arreglar cuentas” con el pasado o se enaltecen todos aquellos aspectos que
y el acontecimiento de la guerra como se identificaban con la esencia de la Nación.
trauma. Lo hace por la vía de la exaltación Esa tendencia de exaltación de lo propio
heroica de lo actuado en la guerra como y recelo ante lo foráneo ha conducido a
modo de reivindicación de lo propio. la historiografía paraguaya, repito, a un
Esta exaltación contrasta con la realidad callejón sin salida: la consideración de
económica y social del país, y su reflejo en la propia nación como algo específico,
la inestabilidad política y la incapacidad especial, absolutamente original”29.
del estado de reorganizarse en términos
efectivos, lo que hace comprensible una Es en lo “absoluto” de esta pretendi-
frase de Roa Bastos que refiere que en el da originalidad donde hay que buscar la
Paraguay la realidad social delira. perpetuidad de un secreto disfrazado: la

29 Cecilio Báez y Juan E O´Leary, Polémica Sobre la Historia del Paraguay. Estudio Introductorio de Liliana Brezzo
(Asunción: Tiempo de Historia, 2011), 64. Cursiva agregada.

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Ana Couchonnal.

identidad nacional en el Paraguay está, ha derrota. Por otra parte esa victoria estará
estado desde siempre, en vilo y en disputa. también cimentada en el actor militar
Este es el factor que le otorga densidad a como garante de la conquista; al carecer
la lucha instaurada en torno a la misma. de historicidad, carece de cuestionamiento.
Su secreto a voces.

Si bien este discurso puede ser


comprendido en el contexto que le dio Bibliografía
origen, como modo de sobreponerse a una
situación de desamparo, es su legitimidad Areces, Nidia. 2010. “De la Inde-
incontestada a lo largo del tiempo, lo que pendencia a la Guerra de la Triple Alianza
resulta curioso. (1811-1870)”, en Ignacio Telesca, (Ed.),
Historia del Paraguay. Asunción: Taurus.
La victoria del Paraguay en la guerra
contra Bolivia permitió la coagulación Báez, Cecilio y Juan E O´Leary.
identitaria enunciada hacia 1900, pero 2011. Polémica Sobre la Historia del Pa-
pendiente de sanción histórica ya que, raguay. Estudio Introductorio de Liliana
según proponemos, el retorno de la guerra Brezzo. Asunción: Tiempo de Historia.
como acontecimiento traumático implicó Brezzo, Liliana. 2008. “En el mundo
la reemergencia del debate identitario y de Ariadna y Penélope: hilos, tejidos y u
una sanción de identidad nacional heroi- rdimbre del nacimiento de la historia en
ca, que trajo apareada la centralidad del el Paraguay”. en Polémica sobre la historia
actor militar como asociado a la identidad en el Paraguay. 11-63. Asunción: Tiempo
nacional. En este sentido la Guerra del de Historia.
Chaco cierra el ciclo de la anterior guerra
con la victoria pospuesta, y en este mismo Brezzo, Liliana. 2010. “La historia
movimiento sanciona la vía autoritaria y los historiadores”, en Ignacio Telesca,
para la política. (Ed.) Historia del Paraguay, 13-32. Asun-
ción: Taurus.
El vínculo entre estos acontecimien-
tos puede ser entendido si introducimos la Brezzo, Liliana. 2010. “Recons-
cuestión ideológica. En efecto, si la guerra trucción, poder político y revoluciones
de la Triple Alianza instaura a la vez el (1870-1920)”, en Ignacio Telesca, (Ed.)
liberalismo como arte de gobierno, y la Historia del Paraguay, 199-224. Asunción:
pobreza como resultante, se hace necesario Taurus.
sostener esta co-presencia. Planteamos
entonces que en el Paraguay, ese sostén se Capdevila, Luc. 2009. “El macizo
dio por vía del recitado de una identidad de la Guerra de la Triple Alianza como
nacional cerrada sobre sí misma y ajena substrato de la identidad paraguaya”,
a su propia historicidad. La guerra del Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En ligne],
Chaco irrumpe clausurando justamente consultdo el 8 de junio de 2015. URL:
la historicidad, al dotar de una victoria http://nuevomundo.revues.org/48902;
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Año 5 / N°9 / Segundo sememestre 2014. 159

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