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Lo

más importante en la vida: hace la voluntad de Dios


Lucas 1:26-38
INTRODUCCIÓN: Dios lleva a cabo sus planes y propósitos a través de personas comunes y
corrientes, que al aceptar el reto de servir al Señor, se convierten en socios de Dios. María era una
jovencita de entre 13 y 15 años, era común y corriente, pero Dios puso su gracia en ella y eso la
convirtió en una mujer extraordinaria.
Cada uno de nosotros hemos sido llamados por Dios para cumplir sus propósitos. María nos muestra
qué características debemos tener.
I. Llena de la gracia de Dios
28 el ángel entró en donde ella estaba y le dijo: “¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo”. 29
cuando ella escuchó estas palabras, se sorprendió y se preguntaba qu clase de saludo era ése. 30 el
ángel le dijo: “María, no temas. Dios te ha concedido su gracia.

María es visitada por uno de los mensajeros más importantes de Dios: el ángel Gabriel. Y recibe uno
de los saludos, que según la tradición judía, era el mayor honor que alguien podía recibir: Salve muy
favorecida, el Señor está contigo. Este saludo nos recuerda las palabras dadas a Moisés en la zarza
ardiente, a Gedeón, a Jeremías. Es decir, es un saludo para alguien muy importante.

María se queda sorprendida que le visite un ángel, pues además de ser muy jovencita, es de una
aldea pobre, Nazaret. Seguramente no se esperaba tal cosa. Si, María nunca esperaba semejante
cosa y en eso precisamente radica su asombro. Dios escoge libremente para sus propósitos a quien
quiere. María no es consagrada por sus cualidades, sino porque a Dios le ha placido. Dicho sea de
paso, gracia, del gr. Charis hace referencia a un favor inmerecido.

De la misma manera, hoy podemos celebrar con júbilo la gracia de Dios que habiendo mucha gente
que Dios pudiera usar, se ha dignado de nosotros. Nos ha concedido el don de la salvación, no
mereciéndola. Pero además de eso nos confiere ser colaboradores de su reino.

II. Llena de Fe
31 vas a quedar encinta y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre JESÚS. 32 Este será un gran
hombre, y lo llamarán HIJO del Altísimo. Dios, el Señor, le dará el trono de David, su padre. 33 y
reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. 34 pero María le dijo al ángel.
“¿y esto cómo va a suceder? ¡Nunca he estado con un hombre!

María cree a Dios. No duda, no vacila, ni pone objeciones como sucede con otros destinatarios que
piden confirmación (Moisés, Gedeón o como lo hiciera Zacarías que es visitado seis meses antes,
quien por su incredulidad es castigado quedando mudo). La pregunta de María no obedece a la
incredulidad, pues ella asiente que sucederá, la pregunta es cómo, pide una explicación pues ella está
consciente que es virgen, que no ha estado con hombre alguno.

El ángel confirma esta fe diciendo: para Dios no hay nada imposible. Esta declaración nos recuerda
que Dios es Todopoderoso, que cumple su palabra y sus promesas a pesar de las circunstancias
difíciles. El Señor a través de este pasaje, nos recuerda que su palabra se cumplirá en nosotros, aun
cuando las circunstancias sean difíciles.

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III. Llena del Espíritu
Pero esta tarea de concebir al hijo de Dios, no es producto de las circunstancias naturales, no es
producto de una relación sexual de María con José. Es obra del Espíritu Santo.

35 el ángel le respondió: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su
sombra. Por eso el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios.

Aquí aparecen dos menciones que muestran que el hijo que concebirá y dará a luz María, no es como
cualquier otro que haya nacido de manera milagrosa (Samuel o Juan el Bautista). Quien nacerá es el
Hijo de Dios, será un santo. Por tanto, el Espíritu Santo vendría sobre ella y el poder del Altísimo la
cubriría con su sombra.

Este niño se llamará Jesús, nombre de la raíz hebrea que significa liberación, salvación. También será
llamado Hijo de Dios Altísimo. Además tomará posesión del trono de David, no por sediciones o
guerras, sino porque Dios se lo entregará. Y no será un trono terrenal, perecedero, finito, sino que
será para siempre y no terminará nunca. El mensaje está cargadero de grandeza, trascendencia y
contenido teológico.

La sombra del Altísimo, es una imagen que hace referencia a la gloria y presencia de Dios como el
shekiná. Esto nos enseña que es imposible concebir los sueños de Dios, y darlos a luz sin la
asistencia del Espíritu Santo.

IV. Con disposición de servir


38 María dijo entonces: “Yo soy la sierva del Señor. ¡Cúmplase en mí lo que has dicho!”. Y el ángel se
fue de su presencia.

He aquí la sirva del Señor, es su declaración. No duda, no cuestiona, afirma su disposición para Dios.
Y trae una vez más el lenguaje del A.T. de los grandes hombres de Dios, como Abraham, Isaías,
Samuel. María entiende lo que Dios quiere hacer con ella y en vez de exaltarse, se humilla, se dispone
totalmente para Dios concibiéndose como la sierva, la esclava del Señor. Aquí refleja una fe madura,
pues no negocia con Dios. No cuestiona a Dios. Se rinde a su voluntad. Este servicio implica:

Desprendimiento: Aceptar la voluntad de Dios implicaba terminar con los sueños de una boda.
Seguramente María, al igual que cualquier otra joven tenía planes con José, soñaba con el amor de su
vida. Con tener hijos… pero de pronto Dios le dice que es la mujer elegida para el cumplimiento de la
promesa dada a sus padres miles de años atrás. La esperanza del mundo está pronto a nacer desde
su vientre. Pero tal cosa implica ser abandonada por José, porque José sabe que ese niño no es de él.
María puso sus sueños en segundo lugar, pero Dios la honró

Humillación: Al ser abandonada por José, sería mal vista. Pero conociendo el costo y pesando la
gracia de Dios, ella se rinde incondicionalmente sabiendo que al final es una sierva del Señor. Pues
ella sabía que si José la abandonaba, será mal vista.

Entrega: María desde el inicio sabía que el niño no era de ella. Se lo anuncia Simeón cuando es
presentado: una esperada atravesará tu corazón. Esto se va cumpliendo en toda la vida. Nace en un
pesebre, tiene que huir a Egipto siendo niño porque Herodes está matado a los niños por su causa.
Finalmente es odiada por su propio pueblo y crucificado vilmente.

Esta disposición a servir termina en la entrega de su hijo lo que para ella

Conclusión: cúmplase en mí lo que has dicho es la consigna de María. No importa lo que represente,
cúmplase en mí tu voluntad.