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Pobre tonta

de Lucas Lagré

Living de un departamento. Un sillón de dos cuerpos de cuero sintético y un televisor.


Carla (38) mira una novela mientras se lima las uñas. Está algo desalineada, al borde del
llanto compenetrada con el programa. Súbitamente, se ríe. El sonido de una aspiradora
irrumpe en la escena.

Carla: ¡Ester! ¡Ester! (El sonido sigue) ¡Ester! (El sonido se detiene. Se escucha un
resoplido. Ingresa Ester (56) con un trapo en la mano. Es, según se dice coloquialmente,
una “mujer sufrida”).
Ester: ¿Qué pasa, señora?
Carla: ¡La novela, Ester!
Ester: Ya le terminó el cuarto. Un segundito nomás.
Carla: Hacelo después.
Ester: Me gustaría terminar temprano hoy. ¡Tengo un viaje! El Sarmiento en hora pico se
pone…
Carla: ¿A vos te parece que ella (señala la televisión) es más linda que yo?
Pausa. Ester mira la pantalla, luego a Carla. No responde.
Carla: ¿Ester?

Ester: Usted es bonita.

Carla: Eso ya lo sé, pero te pregunto si soy más linda que ella.

Ester (luego de una pausa larga, seca): Sí.

Carla: ¡Ay, gracias! ¡Sos un amor! Te juro que no entiendo. ¡Me da una rabia! Se debe estar
acostando con el productor la muy zorra.

Ester: ¡Señora!

Carla: No hay otra explicación, escuchala, escuchá cómo habla.

Ester: Tal vez esté resfriada.

Carla: ¿De qué lado estás?

Ester (Ester no responde y la mira): ¿Quiere un tecito?


Carla: YO tendría que estar ahí, YO. Soy buena actriz, tengo experiencia y formación, doy
bien en cámara, soy fresca…

Ester: Ella es joven.

Carla la mira indignada. Ester entiende el efecto de sus palabras.

Ester: Quiero decir que ella es mucho más joven que usted. Es una nena, debe tener como
quince años.

Carla: ¡Tiene 28! Está impecable la hij…

Ester: Me voy a terminar el cuarto.

Carla: Ester, estamos teniendo una conversación.

Ester: Perdón, es que…

Carla: Tengo que hacer algo. No me aguanto más en este sillón.

Ester: Si quiere ir para la pieza, ya casi la tengo lista.

Carla: ¡Es una metáfora, Ester! Tengo que hacer algo con mi vida. No puedo seguir así.

Ester: ¿Por qué no se va a dar una vueltita por ahí? Así de paso yo puedo trabajar sin que…

Carla: ¡Eso! ¡Sos una genia! Tengo que planear “mi vuelta”. ¿Pero, cómo? Ya arrancó la
temporada. Tendría que esperar al año que viene y… No, es demasiado. Aunque me daría
tiempo para toonearme un poco. La tele de ahora… ¡Ya sé! Lo voy a llamar a Quique, le
voy a decir de juntarnos. Sí, le voy a decir que tengo ganas de volver, que me dé una
participación especial tipo… ¡No! Tengo que volver con todo. Tiene que ser un
protagónico. No, pero Quique no me va a dar un protagónico, a menos que… Ester, ¿doy
madre joven?

Ester: ¿Cómo?

Carla: ¿Parezco una madre joven?

Ester: Pero usted no tiene hijos.

Carla: No, ya sé. ¿Pero parezco?

Ester: Aunque podría…

Carla: ¡Ester! ¡Escuchame cuando hablo! Contestame mi pregunta, che.

Ester: Creo que usted haría bien de villana.


Carla se ofende.

Ester: De joven villana.

Carla (cambia súbitamente de expresión): Podría estar bueno, ¿no? ¡Sí! Ya me lo imagino.
Bajo cuatro kilos y pido por contrato estar siempre vestida de pollera tubo. Tubo y colores,
muchos colores, así resalto bien en la pantalla. Y me contrato a un couch. ¡Me lo contrato a
Flavio! Y pido coreo, mucha coreo. Y le digo a Quique que me meta en la novela en el
segundo semestre… Y ya mismo me anoto en el gimnasio. ¡Y me pongo a hacer sentadillas
hasta que me quede el culo en el omóplato!

Carla y Ester se miran. Carla está descolocada. Se sienta en el sillón.

Ester (le alcanza un pañuelo): ¿Quiere que le traiga la agenda para llamar a este… Quique?

Carla (la mira sin entender, pausa larga): No, no, gracias.

Ester: ¿Me deja terminar el cuarto así llego temprano a casa?

Carla: Tenemos que ensayar, Ester. Esto es serio. Yo tengo toda una trayectoria.
Oportunidades como estas no surgen todos los días.

Ester: No la entiendo.

Carla: ¿Vos actuaste alguna vez?

Ester: ¿Yo?

Carla: No importa. Es fácil. Hoy en día actúa todo el mundo. Tomá (Saca de abajo del
almohadón un libreto). Vos sos Nora, mi madre.

Ester: Ay, señora. No me traje los lentes.

Carla: Yo te ayudo. Dale, dale. No pasa nada. No nos ve nadie. Andá para el pasillo y
cuando te dé el píe, entrás, ¿ok?

Ester: ¿El pie?

Carla: ¡Cuándo te toque hablar a vos! Y no te olvides de tensar todos los músculos de la
cara. Esto es una ficción, una novela. Si no estás tenso la gente se aburre.

Ester sale. Carla se acomoda el pelo y adopta una actitud melodramática. Comienza a
hablar con acento venezolano.

Carla: Ay... pero qué pena que siento. Si Carlos Alberto estuviera presente aquí conmigo
sería tan feliz. ¡Cuánto lamento que mi hermanastra lo haya mandado a prisión! ¡No es
justo! Es cierto que él quiso arrollarla con el carro, pero bueno… Todo lo que ha hecho ha
sido por mí, por el amor que siente, por nuestra familia.

Ester: Knock, knock, knock.

Carla: ¿Quién anda ahí? ¿Quién llega a interrumpir mi lamento?

Ester: Soy yo, Nora. Soy tu madre.

Carla: ¡Oh, no! ¡Es la perra de mi madre! Es ella la culpable de que yo haya terminado
postrada en esta silla de ruedas. ¿Qué querrá ahora? Pasa, madre querida.

Ester ingresa leyendo el texto. Actúa y lee con dificultad.

Ester: Aquí estás. Te he estado buscando. Ay, señora, qué raro que hablan.

Carla (La mira con odio): ¿Señora? Yo soy tu hija. ¿A qué has venido?

Ester (Pausa. La mira. Vuelve al texto): Ah, sí. He venido a darte una noticia terrible. Tu
padre ha muerto.

Carla (Sobreactúa): ¡¿Qué?! ¡No es posible! ¿Cómo ha pasado? ¿Ya lo sabe Nandito?

Ester: Murió envenenado (Ester se pone seria).

Carla: ¿Cómo? ¿Pero quién ha sido? ¿Quién es el responsable de tanta desdicha sobre
nuestra familia? (Pausa. Ester no responde). ¡Madre! ¡Madre! Dime algo, por favor. (Con
violencia a Ester) ¡Madre!

Ester: Ah, discúlpame, hija. Es que estoy tan abatida.

Carla: Cuéntame, por favor, cómo ha sido.

Ester: Fue el pescado. Se cortó la cadena de frío.

Carla: ¡¿Por qué nos pasa esto?! ¿Por qué todo este sufrimiento?

Ester: Señora, no grite tanto, que me duele la cabeza.

Carla (por lo bajo): ¡Estamos actuando! (vuelve a su tono). Entiendo madre que te duela la
cabeza luego de este trágico suceso…

Ester (Busca entre las hojas): Ay, me perdí. Disculpe.

Carla (en voz baja): ¡Improvisá! Vos seguime a mí (Vuelve). ¿Hay acaso noticias de su
herencia?
Ester: Ehhh. Sí. (Toma confianza). Las hay. Recién hablé con su abogado. Me dejó todo a
mí.

Carla: ¿A ti? ¡Eso es imposible! El papi me amaba.

Ester: Bueno, se ve que mucho no la quería, porque si me dejó todo a mí…

Carla: Ahora entiendo. ¡¿Has sido tú?! ¡Tú lo has matado! ¡Y has falsificado los
documentos!

Ester: ¿Eh? ¿Pero cómo voy a ser yo? No diga pavadas.

Carla: Es la única explicación posible. ¡Esto es todo obra tuya! ¡Maldita!

Ester: ¡No me insulte!

Carla: ¡Tú eres la culpable de todo! ¡Perra!

Ester: ¡Le digo que no me insulte!

Carla: ¡Te odio! ¡Te odio!

Ester: ¡Y yo la odio a usted! ¡Pendeja de mierda!

Pausa. Se miran.

Ester: No, discúlpeme. Me dejé llevar por el papel.

Carla: No hay problema. Mejor no ensayemos más, ¿sí? Voy a estar bien seguro. Tengo
tanta experiencia que… a veces ni leo el guion.

Ester: Se me hace tarde, señora, en serio.

Carla: Te quedás un ratito más. Te pago las horas extras.

Ester: No es eso. Me esperan en casa. Tengo que atender a mi marido.

Carla: Qué suerte qué tenés, Ester.

Ester: ¿Suerte? ¿Yo?

Carla: Sí. Una vida más simple, más familiera. Sin tanta presión social, mediática.

Ester (Cansada): Como usted diga.

Carla: ¡Eso! Lo que yo necesito es tener mi propia familia, un hijo, un varoncito. Y ser una
madre. Una madre… canguro, para tenerlo siempre conmigo, adentro, para que me
acompañe siempre… (Ester desvía su mirada hacia el frente, pensativa) ¡Le voy a poner
París! ¡Se re usa! ¡Ay, estoy re entusiasmada! ¡Hagamos una story! ¡Vení, Ester, ponete por
acá!

Ester se acerca. Carla la corre y se pone ella por delante.

Carla: A ver… sonreí. (Ester sonríe). No, mejor no. Ponete un poquito más atrás. Sí, ahí.
Dale, poné cara de misteriosa, así mis seguidores retwittean. ¡Me estás tapando la luz,
Ester! Correte un poco. Más, más, más. No, menos. Te pasaste, volvé. Ahí. No te muevas.
¡Quieta! No, Ester, estás muy tensa. Salí. Mirame a mí.

Carla se saca una selfie sola tocándose la panza y sacando trompa.

Carla: ¡Ay, no me da el ángulo! Sacame vos.

Carla le da el teléfono a Ester. Comienza a posar.

Ester: ¿Dónde apretó?

Carla: El circulito. Pero, esperá. Fijate que salga entera. Sacá varias.

Carla hace varias poses tocándose la panza.

Carla: Listo. A ver…

Ester le pasa el teléfono con temor. Ella las pasa una a una y va reaccionando: algunas no
le gustan, otras la enternecen, se ríe maníacamente con otras.

Carla: Esta está buena, ¿no? (Ester la mira de lejos y asiente para complacerla). ¡Cuántas
veces te dije que no frunzas la cara así! ¡Vas a quedar llena de marcas de expresión!
Después no te quiero escuchar. Bueno, le voy a meter un filtrito…

Se sienta en el sillón y se queda editando la imagen en su teléfono. Ester, ansiosa, mira en


dirección al cuarto.

Carla: ¿Qué hashtag le ponemos?

Ester: ¿Qué, que?

Carla: ¡Hashtag! Hash-tag.

Ester: Voy a terminar el cuarto.

Carla: ¡Cortala con el cuarto, che! ¡Estamos planeando algo importante! Además, te estoy
enseñando cosas del oficio. Si vuelvo a la tele vas a tener que ser mi asistente,
acompañarme a las notas, todo eso.
Ester: No, señora. No es lo mío. Yo además tengo otros trabajos. ¿Qué le voy a decir a la
señora del jueves?

Carla se queda mirando a Ester con preocupación.

Carla: Vamos a tener que hacer algo con ese pelo, Ester. ¿Querés que te saqué turno con
Roberto?

Ester: ¿Eh?

Carla: ¡Vamos juntas! ¡Te va a encantar! Está lleno de gente famosa. ¡No sabés los chismes
que corren por ahí!

Ester: Mejor no. Me gusta cómo me lo deja la Elisa.

Carla: ¿En serio?

Ester no responde. Se queda mirándola fijo. Carla nota que cruzó un límite y cambia de
tema.

Carla: ¡Ay, ya me imagino la producción de fotos para la revista! ¡Va a estar genial! ¡Me
puedo poner una capelina! Puedo hablar de fertilización asistida y esas cosas. Re garpa.
Total la gente no tiene por qué saber. ¡Ay, qué buena idea que me diste!

Ester: ¿Yo?

Carla: Ponele que de acá a tres meses me ponga de novia, tres más y me caso. ¡Y ya está!
En un año soy madre. Aunque dicen que es mejor convivir un poco antes de casarse… No,
no. Yo voy a decir que soy chapada a la antigua y listo. ¿Qué te parece?

Ester: ¿Qué?

Carla: ¡Mi plan, Ester! ¡Mi plan!

Ester: Me gustó lo del canguro.

Carla (la mira decepcionada): Bueno, no importa. Voy a llamar a las chicas para ir
planeando el baby shower. ¿Vos tenés hijos, Ester? Te podés venir, si querés. Como
invitada, obvio.

Ester (pausa, seca): Tenía. Se tomó un líquido de la gráfica de mi marido. Cosas que pasan,
¿qué va a ser?

Carla (desarmada): Ay, discúlpame, no sabía nada. (Agarra el control remoto y apaga la
tele. La mira a Ester para escuchar su relato). ¿Me querés cont…?

Ester: No, no apague, que nos vamos a perder el final.


Carla: Pero…

Ester: Parece que esa amiga suya se va a casar con el bombero.

Carla prende el televisor y se queda mirando a Ester. Ester gira hacia el aparato.

Carla: ¿Te querés sentar?

Ester (pausa larga): Sí, gracias. Estoy tan cansada.

Carla se para y le deja su lugar. Ester queda mirando hacia el frente, pero no al televisor,
sino al horizonte, con la vista perdida. Suena “Tonta, pobre tonta”.

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