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Desarrollo temprano de los caracoles

Introducción

La reproducción de animales que no son mamíferos llama la atención de algunas


personas. Los caracoles cuentan con un aspecto físico ya lo suficientemente llamativo,
pero sus hábitos reproductivos tampoco son de lo más común.

La primera cosa que debes saber sobre estos moluscos gasterópodos terrestres es que la
mayoría son hermafroditas simultáneos. Se llama hermafrodita a todo organismo que
posee órganos reproductores masculinos y femeninos y que por lo tanto puede producir
óvulos y espermatozoides. Es como si los caracoles fueran machos y hembras al mismo
tiempo.

No obstante, existen excepciones. Los caracoles de la familia Pomatiidae se diferencian


de sus parientes porque ellos tienen sexos separados, es decir, cada individuo es un macho
o es una hembra según los órganos reproductores que posee. Es relativamente fácil
reconocer a los sexos puesto que las especies presentan dimorfismo sexual: la concha de
los machos es un poco más pequeña que la de ellas.

El aparato reproductor finaliza en una apertura externa situada en la parte inferior del
cuerpo cerca de la cabeza, llamada poro genital. Los individuos alcanzan la madurez
sexual a edades diversas, según su especie y sus condiciones particulares. Una vez que
son sexualmente maduros, sus órganos sexuales adquieren las condiciones necesarias
para dar lugar a otros caracoles, pero pueden comenzar a aparearse tiempo después. Por
lo general, los caracoles de tierra alcanzan su madurez entre las 6 semanas de edad y los
5 años. Algunos maduran más tarde o más temprano si las condiciones de su ambiente
externo son desfavorables para su salud.

Marco teórico

“El término caracol es el nombre común de los moluscos gasterópodos provistos de una
concha espiral. Hay caracoles marinos, dulceacuícolas y terrestres. Los caracoles se
mueven por medio de una serie de contracciones musculares ondulatorias que recorren la
cara inferior del pie” (Abetta, 2004, pág. 33).

Estos poseen en la boca una estructura llamada rádula, con miles de dentículos que les
sirven para raspar el moho de las rocas.

Características
“Los caracoles se desplazan con lentitud alternando contracciones y elongaciones de su
cuerpo. Producen mucus para autoayudarse en la locomoción reduciendo la fricción y
permitiéndoles el desplazamiento por zonas de elevada pendiente debido a la untuosidad
del mismo” (Acacho, 2011, pág. 21).

Esta mucosidad contribuye a su regulación térmica; también reduce el riesgo del caracol
ante las heridas y las agresiones externas, principalmente bacterianas y fúngicas, y los
ayuda a ahuyentar insectos potencialmente peligrosos como las hormigas. El mucus sirve
además al caracol para desprenderse de ciertas sustancias tóxicas como los metales
pesados.

Cuando se retraen en su concha, segregan un tipo especial de mucosidad para cubrir la


entrada que al solidificarse forma una estructura llamada opérculo. El opérculo de algunos
caracoles tiene un olor agradable cuando se quema, por eso a veces se usa como un
constituyente del incienso.

En invierno o en estaciones secas, muchas especies terrestres o de agua dulce hibernan en


su concha sellándose con el opérculo, que les sirve de protección para la hibernación y
que se destruye en la primavera o cuando el entorno se hace más húmedo. Algunas
especies se reúnen e hibernan en grupos mientras que otras se entierran antes de la
hibernación.

“El caracol de tierra más grande es el caracol gigante africano (Achatina fulica) que puede
medir hasta 30 cm; Pomacea maculata (familia Ampullariidae), el caracol de manzana
gigante es el caracol más grande de agua dulce, con un tamaño que alcanza los 15 cm de
diámetro y más de 600 g de peso. El más grande de todos los caracoles es el Syrinx
aruanus, una especie marina que vive en Australia” (De La Ossa, 2014, pág. 36).

Cuando el caracol crece, también lo hace su concha. Un caracol cerrará una sección de su
concha y añadirá una nueva cámara al crecer, cada cámara será más grande que la anterior
por un factor constante. Como resultado, la concha formará una espiral logarítmica. En
algún momento, el caracol construye un reborde alrededor de la abertura de la concha,
deja de crecer, y comienza a reproducirse.

La concha del caracol y las cubiertas de los huevos están formadas principalmente por
carbonato de calcio como las conchas de otros moluscos. A causa de esto, requieren una
buena cantidad de calcio en su dieta y ambiente acuoso para producir una concha fuerte.
Una carencia de calcio, o una fluctuación en el nivel de pH en su entorno, probablemente
hará que su concha sea fina, se raje, o tenga agujeros.

“Por lo general, un caracol puede reparar su daño en la concha con el tiempo, si sus
condiciones de vida mejoran, pero algún deterioro lo bastante grave podría ser fatal para
el caracol. Por eso los caracoles se desarrollan mejor en las zonas calizas” (Fontanillas,
2013, pág. 63).

Desarrollo temprano

Segmentación

Los caracoles se caracterizan por presentar una segmentación holoblástica espiral. Al


igual que la mayoría de los moluscos, este tipo de segmentación puede ser diferenciada
fácilmente de la segmentación radial, debido a que el plano de segmentación no es
paralelo o perpendicular al eje animal-vegetal del cigoto, en cambio el plano es oblicuo,
lo que lleva a la disposición en espiral de las blastómeras durante los primeros estadios
del desarrollo; además, este plano de división permite que haya mayor área de contacto
entre las células llevando así a un estado termodinámicamente más estable.

“Una de las principales características de los animales que presentan este tipo de
segmentación es el número limitado de divisiones celulares previas a la gastrulación, esto
permite llevar estudios de forma muy específica para determinar el mapa de destino de
cada célula de la blástula. A diferencia de otros animales, en los caracoles no se da la
formación de un blastocele en la blástula y esta es conocida como estereoblástula”
(Garcìa, 2014, pág. 55),

Durante las primeras dos segmentaciones, las cuales se dan casi meridionalmente, se
producen cuatro macrómeras de gran tamaño, y la macrómera D es la más grande (el
tamaño entre blastómeras varía según la especie).

Durante las siguientes divisiones, se van a formar micrómeras a partir del polo animal de
cada macrómera. Cada uno de los cuartetos de micrómeras resultantes puede ubicarse a
la derecha o a la izquierda de su macrómera correspondiente, creando así el patrón espiral.

Plano de segmentación

La determinación del plano de segmentación (derecha o izquierda) se encuentra


controlada por factores citoplasmáticos que se encuentran al interior del ovocito. En los
caracoles, las vueltas en espiral de las conchas pueden ser dextrales (abriéndose hacia la
derecha), o sinistrales (izquierda), esto se encuentra determinado por un solo par de genes,
sin embargo el genotipo del caracol en desarrollo no determina la orientación de la
concha, ésta se encuentra determinada por el genotipo materno, dado que los factores
genéticos relacionados con el enrollamiento son pasados al embrión por el citoplasma del
ovocito.

Mapa de destino

“El estudio del mapa de destino fue realizado por Joanne Render en 1997 en el caracol
marino Ilyanassa obsoleta inyectando polímeros conjugados con el marcador fluorescente
Lucifer en micrómeras específicas, de modo que la fluorescencia puede ser observada en
el tejido larval originado a partir de las células inyectadas” (Gilbert, 2006, pág. 69).1

Durante el desarrollo, normalmente el primer cuarteto de micrómeras va a dar origen a la


estructura cefálica, del mismo modo el segundo cuarteto va a contribuir a la formación
del estatocisto (órgano del equilibrio), la concha, el corazón, el velo y la boca; al igual
que el segundo cuarteto, el tercero contribuye a grandes porciones del pie, el velo, el
corazón y además el esófago.

Por último la célula 4d (generalmente la de mayor tamaño), también llamada


mesentoblasto está involucrada en la formación del riñón larval, el corazón, los músculos
elevadores y el intestino. La especificación de estos destinos celulares se da por la
ubicación citoplasmática y por inducción.

Hibernación

“Los caracoles hibernan (normalmente desde octubre/abril hasta finales de abril/octubre).


También pueden detener su actividad en verano en condiciones de sequía, lo que se le
conoce como estivación. Para mantenerse húmedos durante la hibernación, sellan la
apertura de su concha con una capa seca de mucosidad llamada epipragma” (Noreno,
2014, pág. 71).

Reproducción

“Los caracoles son hermafroditas, producen tanto espermatozoides como óvulos. Deben
acoplarse porque no pueden autofecundarse. Están equipados de un órgano reproductor
masculino y del órgano receptivo correspondiente. Otros, como los caracoles manzana o
Ampullariidae, son hembra o macho” (Reyes, 2010, pág. 88).
Los caracoles de jardín, por parejas, se inseminan el uno al otro, para fertilizar
internamente sus óvulos. Generalmente, en la primavera y en otoño de las zonas
templadas, mientras el tiempo permanece caliente y húmedo. La cópula se hace
generalmente de noche y dura de promedio entre cuatro y siete horas.

Se lanzan el uno al otro una saeta o espícula de carbonato cálcico, que desaparece en el
interior del receptor. Al parecer, este dardo tiene una función estimulante, ya que no lleva
consigo célula sexual alguna. Después de este complejo cortejo, se transfiere un
espermatóforo (estructura contenedora de espermatozoides) del órgano genital masculino
de un individuo al femenino del otro individuo, donde se irán liberando los
espermatozoides con la consiguiente fecundación de los óvulos.

Después hacen un agujero, enterrando sus huevos algunos centímetros bajo la superficie
de la capa fértil. Pasados quince días, estos huevos eclosionan y surgen las caracolitas.
Cada puesta consiste en hasta cincuenta huevos. Son capaces de poner huevos una vez
cada mes.

Depredadores

“Los caracoles tienen muchos depredadores naturales, incluyendo otras especies de


caracoles, escarabajos, serpientes, sapos, tortugas, lagartos, una oruga depredadora y aves
como gallináceas, faisánidas, anátidas, túrdidos, además de un gavilán caracolero
especializado en cazar caracoles de laguna (Ampullariidae)” (Reyes, 2010, pág. 96).

Se sabe de igual forma que durante su ciclo reproductivo, en la etapa de huevo, estos son
presa de varios depredadores como el caso de los ciempiés o escolopendras (quilópodos).

“Los humanos también aportan grandes peligros para los caracoles. Además de la
amenaza obvia de pisarlos, la contaminación del agua y la lluvia ácida destruyen sus
caparazones y los envenenan, ponen en peligro de extinción a muchas de estas especies.
Además, los caracoles son usados en la alimentación humana en todo el mundo”
(Sanchez, 2003, pág. 77).

Esperanza de vida

“La vida de los caracoles varía de una especie a otra. En su hábitat natural, los caracoles
Achatinidae viven alrededor de entre cinco y siete años y los caracoles del género Helix
aproximadamente de dos a tres. Los caracoles manzana acuáticos viven sólo un año
aproximadamente” (Vera, 2011, pág. 88).
La mayor parte de las muertes son debidas a depredadores o parásitos. En ocasiones, los
caracoles han vivido más allá de su vida normal, hasta los treinta años o más.

Conclusión

Los caracoles, tanto terrestres como acuáticos, son portadores (vectores) de muchos
parásitos, tanto unicelulares como pluricelulares (diversas especies de nematodos) que
infectan a los animales que los ingieren. Se les considera vectores de la gripe.

Los caracoles se mueven con lentitud alternando contracciones y elongaciones de su


cuerpo. Producen mucus para ayudarse en la locomoción reduciendo la fricción y
permitiéndoles el desplazamiento por zonas de elevada pendiente debido a la untuosidad
del mismo.

En los caracoles la fecundación es cruzada propia de especies con hermafroditismo


simultáneo, esta ocurre cuando cada gameto procede de un individuo distinto. Los huevos
del caracol se llaman heterolecitos. La duración del desarrollo embrionario s de 6
semanas.

Bibliografía

Abetta. (2004). Cría rentable de Caracoles. Micro emprendimiento. Barcelona.

Acacho. (2011). Ecología y conservación: Laboratorio y campo. Buenos Aires.

De La Ossa. (2014). Caracol africano gigante . Colombia.

Fontanillas. (2013). El Caracol. Biología, patología y helicultura. Madrid.

Garcìa. (2014). Población y control de caracol. Lima.

Gilbert. (2006). Biología del Desarrollo. Buenos Aires.

Noreno. (2014). Ciclo de vida de los caracoles . Santiago de Chile.

Reyes. (2010). Depredadores y peligros de los caracoles. Cali.

Sanchez. (2003). Crianza y Comercialización de Caracoles. Barcelona.

Vera. (2011). Reproducción Del Caracol. Lima.