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¿Por qué

u á n t a s f o r m a s no relaci
¿C on
ay? ¿Por qué resolver desde el car arnos
de ser varón h iño?
con violencia?
reflexiones para crear otras formas de vincularse
Lo personal es político, lo político colectivo
Nos proponemos dar vida a esta compilación para compartir textos, reflexiones, síntesis de trabajos
grupales y diversas producciones artísticas, para aportar a la visibilización del rol que ocupamos los
varones en las relaciones de género propias del sistema patriarcal.

Somos un colectivo que viene trabajando desde hace cuatro años, aceptando la propuesta de nues-
tras compañeras de que trabajar las desigualdades de género como varones implica desarrollar una
búsqueda propia y específica. Partimos del reconocimiento y cuestionamiento de los beneficios asig-
nados hacia los varones. Observamos la existencia de un modelo de masculinidad en el que crecimos,
y que responde a intereses de dominación que muchas veces reproducimos; pero que también nos
genera infinidad de opresiones que nos afectan.

En la bella y ardua tarea de construirnos como un grupo encontramos la potencia de juntarse entre
varones para sentipensar y reconocer las marcas del patriarcado en nuestros cuerpos, subjetividades
y trayectorias. Cuando buscamos referencias, experiencias, miradas críticas, propuestas, nos halla-
mos en mucha producción femenina, ya que la producción crítica de la masculinidad hegemónica reali-
zada desde los varones es aún escasa e iniciática. Es ahí a donde va nuestro aporte, a apuntalar una
problematización situada desde la experiencia de haber nacido con genitalidad masculina, y sólo por
eso haber sido educados a fuerza de represiones y mandatos.

El camino por recorrer es vasto, tal vez varias generaciones trabajarán para ir soltando esta pesada
mochila de más de cinco mil años de dominación del sistema patriarcal. Por nuestra parte, sabemos
posible activar intensamente en varios sentidos para ir encontrando un rumbo; por un lado, en la re-
construcción de las relaciones afectivas entre los varones, nuestra intimidad, sexualidad, bio-ritmos
y rituales; y por el otro, la exteriorización de nuestro trabajo para multiplicar las experiencias, con-
vocando a todos los varones a reunirnos, acompañarnos y hacernos cargo de las consecuencias que
genera en lo cotidiano este orden de cosas.

Los textos que seleccionamos nos han servido como disparadores de inquietudes y reflexiones en dis-
tintas instancias tanto individuales como colectivas. Abrimos este canal para que te repienses, para
que encuentres en la voz compañera algunas claves desde donde empezar a transitar un cambio per-
sonal y colectivo.

dibujo de tapa: Lore Rodríguez


La naturalización de la masculinidad dominante
“Cada varón es un mundo único e incomparable;
aún así, nos han ocurrido muchas cosas parecidas”

En los primeros años de la tante una carga socio-cultural, para nosotros será:
vida (1-2-3 años) nos vere- ¡no llores! ¡no seas mariquita! ¡Tenés que ser duro
mos como personas peque- como tu padre! No seas “débil”, “blando”; no te asus-
ñas dispuestas a gozar con tes ante nada; aparentá siempre que todo va bien…
todo, con una sed insaciable de dá la impresión de que lo sabes todo, que todo lo
aprender, queriendo jugar con puedes; no dejes entrever algo parecido a un senti-
todo el mundo, -siempre y cuan- miento de debilidad, o “femenino”, se diferente de
do no hayamos sido demasiado da- ellas... Mira siempre para adelante, se siempre el
ñados por el contexto y las personas primero y pega siempre primero, no te dejes pisar,
que nos rodean-. A esa edad vivimos tran- no te fíes de nadie, no esperes a que te echen una
quilamente compartiendo juegos, realizando sueños mano… desconfía.
y fantasías junto con otros niños y otras niñas, en A ese pesado equipaje lo llamaremos “la normativa
un constante fluir emocional, disfrutando de todo, social oculta”. Serán los mandatos, mensajes, y el
sintiendo, riéndonos y llorando sin vergüenza en la comienzo de futuros roles que conformarán nues-
calle o en casa, jugando en permanente interacción tras identidades colectivas y sociales como varo-
con el mundo diverso que se despliega, ya sea vesti- nes, por el simple hecho de tener pito. Esas son al-
dos en el parque o sin ropa en la playa o en cualquier gunas de las cosas parecidas que hemos vivido.
sitio... Y la sociedad patriarcal comienza a construir nues-
No nos importa el género, ni el sexo, nos da igual que tra masculinidad sobre dos pilares que serán fuer-
la persona con la que jugamos sea chico o chica, no temente naturalizados, arraigados en nuestra ma-
pensamos en eso. Lo único que deseamos es pasar- nera de ser:
la bien, y si alguien no quiere jugar, buscamos a otra -por contrariación: se lo contrario de lo que es una
persona que quiera hacerlo, y ya está. Así aparecen chica. No te vistas igual que ellas, no juegues a lo que
ante nuestros ojos unas con otros, juntas y juntos, ellas juegan, no te peines como ellas, no te sientes
en cercanía, alegres, amistosas y amistosos, viva- como, no te parezcas a ellas...
ces... así vamos siendo… - por negación: soy chico porque no soy chica, soy
Al segundo o tercer año de vida comenzaremos a chico porque no soy como tú, eres chica porque no
percibir la educación, en la familia, en la escuela, y eres como yo, soy chico porque no lloro, porque no
en la comunidad. De este modo el ambiente que nos juego a muñecas, porque no soy debilucho, porque no
rodea empezará poco a poco y sin que seamos muy me quedo quieto…
conscientes de ello, a cambiar… Estos comienzos de mandatos o presio-
A través de todo nuestro entorno, los dibujos ani- nes son la preparación a los roles que lue-
mados diarios que nos muestran, los cuentos que go tendremos que cumplir más estricta-
se nos lee, en las personas adultas del entorno y en mente y suponen una agresión constante
sus actitudes, en los chistes, películas, anuncios, y directa contra la vida emocional del niño
propaganda, televisión, la ropa, los juguetes, la que somos; no podemos entender estas co-
distribución de las tareas y profesiones que sas ni asimilarlas; no van ni con nosotros, ni
observamos... en un sin fin de elementos cul- con nuestra humanidad.
turales leeremos mensajes sobre algo que Solo a base de mucha presión y mal trato
nosotros mismos ya empezamos a intuir: (Opresión) podemos llegar a interiorizar estas
que las niñas y los niños no somos del todo actitudes, aún sin entenderlas aunque nos cau-
iguales, no recibimos el mismo trato… sen trastornos en la personalidad en construcción.
Entre los veinte meses y los cinco Nos resulta sumamente complicado cumplir con la
años, se nos empezará a imponer bas- expectativa de no mostrar nuestros sentimientos,
que es precisamente el mensaje prin-
cipal que se nos va a ir presentando ...en el momento que algún sentimiento
de múltiples formas y desde múlti-
ples ámbitos. Pronto nos haremos intente aflorar de nuestro interior, nos
conocedores de cual es la magnitud esforzaremos sinceramente en volver a
de la presión que la gente adulta va
a ejercer sobre nosotros. Intentare- tragárnoslo y esconderlo.
mos satisfacer lo que desean pues de
tir unos con otros y, así, se van a ir deteriorando
su aceptación y amor depende nuestra vida.
nuestras relaciones grupales. Puesto que en tal es-
Así, en el momento que algún sentimiento intente
quema competitivo sólo hay un sitio para el ganador,
aflorar de nuestro interior, nos esforzaremos since-
sólo puede haber un ganador, no más.
ramente en volver a tragárnoslo y esconderlo. Per-
Ya bastante alejados de nuestro mundo afectivo, y
cibimos a esa edad que es difícil que las personas
como los que antes eran amigos ahora son rivales,
de nuestro entorno nos acepten si no actuamos
comenzamos a actuar como las personas mayores
de formas que ellas consideran adecuadas. Junto
esperan que actuemos, por obtener su aprobación.
a todo esto, ha empezado a desaparecer el trato
La aceptación es algo necesario para los seres hu-
anterior, las caricias, el contacto físico frecuente,
manos, pero en este caso no estamos hablando de
las demostraciones de cariño, la protección física y
una aprobación natural que merecemos simplemen-
emocional, los abrazos… bastante antes de lo que
te por existir, sino una aceptación que depende de
deseamos, todos ellos elementos necesarios para
que seamos acorde a lo que desean las personas
que podamos crecer en buena salud y equilibrio emo-
mayores, inmersas en sus propios roles.
cional.
Y desgraciadamente, las agresiones a las niñas, en
Estos elementos van a ser sustituidos por la “edu-
especial, y a otros niños -sobre todo a los que no van
cación” en los roles duros y rígidos para ser un
a seguir el modelo de chico estipulado- van a ser un
“hombre de verdad” que vamos a tener que jugar en
factor de mucho peso en esta conducta de los ni-
la sociedad en el futuro.
ños, sobre todo durante estos años (7-8-9-10...)
En esta situación ya nos toca entrar en la Educa-
de Educación Básica, donde se va a añadir otro fac-
ción Primaria, donde se va a alzar el otro mandato,
tor en esta normativa oculta:
la competencia.
La homofobia y el fantasma de la homosexualidad:
En esta edad ya somos muchachos y estamos
“ser homosexual es tan malo, o casi peor, que ser
alejándonos de nuestro mundo interior, ya hemos
chica”.
aprendido que no debemos ser lo que somos, sino lo
“Tienes que demostrar que eres un hombre”.
que la gente adulta espera que seamos. Pocas veces
La virilidad va a ser una característica que
nos verán llorar, ó
va a estar en juego continuamente. No va
jugar con las niñas
a ser algo inherente, sino una propiedad a
tranquilamente.
demostrar y revalorizar a diario, a base de
Nos esforzaremos
acciones que la verifiquen ante los demás y
por cumplir el pa-
ante uno mismo. Las alternativas a estas
pel que se nos está
alturas están bastante definidas: si te lle-
asignando: debe-
vas bien con las chicas, los chicos te van a
mos ser los mejo-
tratar de marica, raro y afeminado y vas a
res, los primeros,
tener que padecer opresión por parte de los
los más capaces,
chicos que seguramente te dejará marcado
los más listos, los
para siempre . Son los comienzos de la ho-
más fuertes, los
mofobia...-; por otra parte, si decides que-
más exitosos. Es-
darte con los chicos, vas a tener que jugar
tas expectativas
a un juego en el que las “reglas” son duras:
responderán a la
fastidiar a las chicas y tener que también
típica frase: “¡Ese
batirte con casi todos los otros chicos,
es mi chico!”
Esta situación suele durar hasta la
Para ello, obligato-
adolescencia. ¿Qué es todo esto?
riamente vamos a
¿Qué es lo que nos pasa?
tener que compe-
Lo que está ocurriendo es que esas niñas
y niños que nacieron albergando respeto, solidari- tar” a las chicas, que tenemos que conseguir gus-
dad, alegría, sinceridad, ganas de jugar, de actuar tarles a ellas y que el camino para amarlas es, por
amistosa y cooperativamente, que no hacían dis- supuesto, el sexo falo-céntrico. Y a las chicas les va
tinciones de género, han tenido que desarrollar a decir que ahora tienen que atraer y seducir a los
comportamientos duros, que les llevan a dañarse chicos y que su forma de demostrarles el cariño es
mutuamente, oprimiéndose, despreciándose, in- haciendo y aceptando lo que ellos quieran.
mersos e inmersas en un ambiente de hostilidad, ¿Puedes recordar que confusa situación puede ha-
con pocas posibilidades de desarrollarse de forma ber sido esta? Niñas y Niños que han vivido durante
completamente humana, divididas y divididos en quince años enfrentadas, ahora, de repente, deben
grupos enfrentados y separados por un abismo de volverse a juntar y gustarse y, además, sin haber re-
kilómetros, en base a su género ó cultura. suelto todo lo anterior.
Muchos chicos vamos a aprender que es mejor no La labor de la normativa oculta va a continuar un
sentir que sentir todo ese barullo de sentimientos poco más. Seguirá en su empresa de dañar la huma-
reprimidos; aprenderemos a aislarnos de nuestro nidad de las personas y continuará apareciendo en
mundo interior, a “congelarlo”. Pero, más tarde, esto distintos aspectos de sus vidas como el servicio
nos va a traer una serie de dificultades, e, incluso, militar, el sexismo laboral, el machismo y prejuicios
imposibilidad para sentir, problemas para saber en los ámbitos públicos, diferencias salariales, in-
quiénes somos, cómo somos, qué queremos, qué justicias de derechos con diferenciación de género,
micro Machismos (mM), etc.
“Tienes que demostrar que eres un hombre”. El sexismo no beneficia a nadie,
no tiene sentido y nos perjudi-
La virilidad va a ser una característica que va ca a todas las personas, ya que
a estar en juego continuamente. nos dificulta comportarnos con
total humanidad y expresar li-
pensamos y, junto con ello, depresiones, frustracio- bremente nuestras diversidades sin necesidad de
nes, desengaños, problemas para aprender y con- que eso sea discriminatorio. Cuando oprimimos o
centrarnos, nerviosismo, hiperactividad... dañamos a otra persona estamos dañando nuestra
Hemos llegado ya a la adolescencia. Esas niñas y propia humanidad: el hecho de ser seres humanos no
niños que comenzaron la vida completamente jun- permite a nuestra integridad humana nada que no
tos han llegado hasta aquí recorriendo un camino sea total respeto para con el resto de las personas.
en muchos aspectos de direcciones casi opuestas. En este sentido, el sexismo supone, sin duda, una
No saben casi nada del otro grupo, excepto como se dificultad en nuestro desarrollo como personas y su
aborrecen. Los chicos entienden a las chicas “menos desaparición va a beneficiarnos a todos y todas. No
que a los marcianos” y a las chicas les sucede algo tenemos por qué esperar más. No tenemos por qué
parecido; tampoco entienden a los chicos, ni sus esperar a tener un nuevo modelo acabado de hombre
comportamientos y reacciones, y “más seguras es- para detener el sexismo ya mismo.
tamos lejos de ellos”. P. Xabier Odriozola Ezeiza
Pero no ha acabado aún la labor la normativa oculta. (fragmentos del libro El sexismo de los hombres, su
Ahora, cercanos a la adolescencia, van a empezar a masculinidad y su liberación: hacia la igualdad. Reflexio-
susurrarnos a los oídos que tenemos que “conquis- nes desde la experiencia. País Vasco)
¿puedo tan sólo permitir
que florezca’ lo que es’?
Veo que mientras hay miedo no es posible florecer.
De modo que debo afrontar el miedo, no con ideas,
sino afrontarlo como un hecho, lo cual significa que
debo permitir que florezca. Permitir que el miedo
florezca y ver qué sucede. Todo esto requiere una
enorme percepción interna.
Ya lo ve, para usted florecer es una idea. No ve el
hecho, el síntoma, la causa, y entonces no permite
a esa causa que florezca en este mismo instante…
no dice “dejémoslo florecer y veamos que ocurre”.
Entonces si descubriría. Pero en vez de eso, dice “es
una buena idea, debo investigar la idea”.
Tome un pimpollo, un verdadero pimpollo, de un ar-
busto. Si lo corta nunca va a florecer, rápidamente
morirá. Si lo deja florecer, entonces le muestra su
color, su delicadeza, el polen, todo. Muestra lo que
realmente es, sin que a usted le digan que es rojo,
que es azul, que tiene polen. Está ahí para que usted
lo mire.
Si escucha, ello ocurrirá. No es una cualidad. La cua-
lidad es una cosa ya establecida. Esta es una cosa
viva, una cosa que arde con furia. Uno no puede hacer
de ella una cualidad, una práctica. ¿Puede usted
practicar ver un color? No puede. Usted puede ver
la belleza y la gloria de la flor sólo cuando existe un
florecer.
Jiddu Krishnamurti

Por no poder amar o decir su amor, un varón hiere a otro varón. ¿Qué es lo que lo
mueve a realizar tal gesto? ¿Qué riesgos implica el ser hombres en esta sociedad
patriarcal? ¿Por qué el amor entre hombres rápidamente no puede resolver la ten-
sión y cambia la polaridad al resentimiento o al odio? ¿Es una forma de continuar esa
energía bajo otro signo? ¿Es producto de una demanda insatisfecha? ¿Es una fuerza
equivalente la de la atracción-rechazo? Una caricia puede ser filosa y cortarnos de
lado a lado y una cuchillada puede ser tan penetrante como amorosa. En un mundo
ambivalente y pasional como el de Lorca el deseo provoca metamorfosis constan-
tes. Un mundo dual, un nudo emocional, a veces casi esquizoide, un manar la herida
verbal (la locuela amorosa).
Se viene a los labios el estribillo: “Te amo, te odio, dame más”.
La herida del varón contra el varón, por un lado, revela la imposibilidad del amor mas-
culino. Se abre la galería de sus máscaras posibles. Por otro, invita a asumir la debili-
dad de ser hombre y su vulnerabilidad intrínseca. Puesto que o estamos heridos y no
podemos dejar de escarbar la herida o somos nosotros los que herimos asegurando
la continuidad, el encadenamento del deseo masculino.

Texto escrito a partir de la experiencia de “Ruina Romana”, segundo acto de la obra


de Lorca “El público”, representado en dos actividades del grupo de varones.
¿Qué es el Patriarcado?
la estructura “invisible”
La gente suele utilizar la expresión “sociedad machista” para re- individual, a veces condicionándolo muy
ferirse a los condicionantes que sufren las mujeres. Sin embargo, fuertemente. Aquí no se sabe bien qué es
lo que vulgarmente se llama “machismo” no es más que la punta antes, si el huevo o la gallina, la estructu-
del iceberg de toda una organización social profundamente dis- ra social o el comportamiento individual.
criminatoria para con las mujeres, que se ha dado en llamar “pa- Pero esta es la diferencia entre machismo
triarcado”. Es decir, que el sistema patriarcal implica mucho más y patriarcado: mientras que el machismo
de lo que vulgarmente se entiende por machismo. es una actitud y una conducta (individual
La utilización de la palabra “patriarcado” (en el sentido de estruc- o colectiva), el patriarcado es toda la es-
tura social machista) está poco generalizada porque, desgracia- tructura social en la que muy diversos
damente, vivimos todavía en una sociedad que se niega a mirar factores se entrelazan y refuerzan mu-
de frente y a reconocer todas las manifestaciones e implicacio- tuamente para hacer posibles las actitu-
nes de la desigualdad. Un síntoma de que no se quiere reconocer des y conductas machistas: categorías
la situación de desigualdad real de las mujeres es, precisamente, conceptuales, esquemas de percepción,
la falta de divulgación y comprensión del término “patriarcado”, universo simbólico, leyes, costumbres,
así como el desprestigio que han sufrido las palabras “feminis- instituciones, organización económica,
ta” o “feminismo”. En nuestra sociedad occidental, ser machista educación, publicidad, etc.
ha empezado a estar mal visto, por lo que los mecanismos del En la estructura o sistema patriarcal, se
patriarcado se han vuelto más sutiles o solapados y se escon- asigna a la mujer un determinado este-
den bajo nuevas justificaciones (aunque en el fondo son siempre reotipo, papel social o “rol” subordinado al
las mismas). Una gran mayoría de varones y demasiadas muje- varón, que condiciona la vida entera de las
res siguen contribuyendo de manera consciente o inconsciente mujeres, del que les es muy difícil escapar
al mantenimiento del sistema patriarcal. Y el primer mecanismo y que es profundamente discriminatorio.
que utilizan unos y otras es el de negación u ocultación de la rea- Y para reforzar el sistema, la gente suele
lidad, el mecanismo del silencio, de la invisibilidad, de no llamar a decir que una mujer es tanto más “feme-
las cosas por su nombre, “lo que no se nombra no existe”. ¿Quién nina” cuanto más se ciñe a las caracterís-
ha oído alguna vez la palabra patriarcado en la televisión? Otros ticas prefijadas de ese rol definido por el
minimizan el fenómeno y sus efectos: “no es para tanto”, “ya sa- sistema patriarcal.
bemos que hay machismo, pero ‘inventarse’ una nueva palabra y Es difícil resumir los múltiples aspectos
darle tanta trascendencia es una exageración”. bajo los que se manifiesta el patriarca-
Pero no lo es: con esta palabra, el Patriarcado, designamos una do. No se sabe por qué, en algún momento
estructura social jerárquica, basada en un conjunto de ideas, de la prehistoria se comenzó a construir
prejuicios, símbolos, costumbres e incluso leyes respecto de este sistema de dominación de los va-
las mujeres, por la que el género masculino domina y oprime al rones sobre las mujeres que ha llegado a
femenino. Quizás éstos términos, “dominar”, “oprimir”, pueden ser tan universal (a lo largo del tiempo y
parecer excesivos, porque suenan a una especie de “conspiración en todas las partes del mundo) que mu-
universal” contra las mujeres. Y si hay una conspiración debería cha gente piensa que es “natural”. Pero
haber unos conspiradores culpables y, en este caso, no parece igualmente mucha gente pensaba hasta
que haya ningún grupo concreto de varones en alguna parte orga- hace relativamente pocos años (en com-
nizando y dirigiendo el complot contra las mujeres. Pero es que el paración con la historia de la humanidad)
Patriarcado es una estructura que está por encima de las per- que la esclavitud o la división jerárquica
sonas, aunque cada persona (varón o mujer) pone su granito de de la sociedad en clases sociales estan-
arena, mayor o menor, para que dicha estructura se mantenga. cas eran también cosas “naturales”. De
Al hablar del patriarcado no se buscan culpables, sino que se tra- ahí la falta de conciencia generalizada, la
ta de comprender por qué pasan muchas de las cosas que les pa- falta de conceptualización y divulgación
san a las mujeres. Y a los varones. Aunque podemos decir, por un del término “patriarcado”.
lado, que la sociedad es la suma de las actuaciones de cada uno María Luisa Montero García-Celay
de los individuos que la componen, por otro lado también es ver- Mariano Nieto Navarro
dad que las estructuras sociales influyen en el comportamiento (fragmento)
El cambi o e s c ul t u r al
Con los pies en la tierra, nos hacemos las preguntas, nos sumergimos en nuestra infancia, observamos nues-
tras paternidades y el peso de las palabras en lo cotidiano.
Vivenciamos las violencias, las que están en el aire, en la calle, y las que viven adentro nuestro. Con el arte como
canal de expresión, de comunicación, de contención. Haciendo foco en nuestra cultura y en las preguntas que
quedan olvidadas en el trajín de las luchas, los roles, el poder patriarcal.
Compartimos fragmentos de una entrevista a Susy Shock realizada por María Daniela Yaccar para Página 12,
las que al leerlas nos encuentran y nos desafían.

–¿Qué debemos desconquistar en torno de lo lo que ponemos en discusión. Hay muchas violencias
masculino y de lo femenino? que no tienen que ver con lo sexual. Hay modelos a los
que el 90 por ciento de la humanidad no responde, por
–El mundo tiene que poner en duda lo naturalizado, qui- eso la bulimia y la anorexia. Hay un consumo que anun-
zá para que vuelvas adonde tenés que volver, pero para cia un único modo de ser varón y de ser mujer, el resto
que yo vaya adonde quiero ir. Un sector comanda cómo queda afuera, pidiendo permiso para entrar.
tiene que transitar el resto. Y hay cierta ceguera que
le planteamos a la infancia: se le oculta la posibilidad –¿Lo trans implica correrse de un modelo bina-
de los hallazgos. Cuando el hallazgo está cerca, apa- rio?
rece la violencia. Me preocupan las paternidades y las
maternidades. Siempre pensamos nuestro colectivo –Sí, es esa sensación de desandar. No espero que
como constituido por adultos. Nadie nos piensa como todo el mundo sea trans. A veces le tenemos miedo
niños y niñas que fuimos, la mayoría expulsados de ca- al heterosexual, porque es el que nos abandonó e in-
sas heterosexuales, con violencias en nuestros cuer- jurió. Tengo una hija de 22 años, aparentemente he-
pos y en nuestras vidas. La familia canon te expulsa a terosexual. Cumplí bien las reglas para este mundo
la calle porque sos algo que no espera. Y la escuela es conservador. Pueden escribir: ¡las trans hasta son
y ha sido reproductora de esa violencia. Todo esto es capaces de crear heterosexuales! (Risas.)
–¿Y cómo es ser trans hoy, cotidianamente? da por las fuerzas de seguridad): el que te tiene que
cuidar no sólo te abandona sino que también te caga
–Hay de todo. No es lo mismo el día que la noche o la a palos. Esto tiene que plantear un alerta. Cuidarse
gran urbe que el pueblo chico. El arte es, para mí, un es sumarnos en los diálogos. Soy una “insistidora” de
espacio contenedor. Mis viejos han sido muy com- abrirnos de los guetos. Los construimos para prote-
prensivos y después pasé a este mundo. La violencia gernos, porque el afuera es muy violento, pero ahora
la sentí y la siento en la calle. El cambio es cultural. hay que salir. Lo mejor que puede pasar en Página/12
Soy brava, soy la peor de todas, tengo herramientas es que el Soy vaya perdiendo senti-
para defenderme. A la noche sale en lo bueno y lo malo, do. Capaz que, si nos pone-
la gente se desin- hibe para bien y mos a pensar en el
para mal. Lo pe- ligroso es lo mundo que queremos,
que le pasó a Diana Sa- tengo más que ver
cayán (una trans que con usted que con
recien- temente otro u otra trans.
fue agredida
en Lafe-
rrère y lue-
go golpea-

tipo
serio,
casca-
rrabias y reclamos
tipo serio, yo quiero
que nunca supo poder amarte
decir te quiero. utópicamente
tipo práctico y hábil sanar esta relación
para lo concreto, sin vínculos
lo simétrico, de padre e hijo,
lo esperable. papá yo deseo
que el niño no espere más
“qué ves cuando me ves” un abrazo
tomo esa pregunta y digo: la palabra que no fue.
¿qué ves cuando me ves papá?
ves alguien flaco vos sos inteligente
ves alguien joven discutís de política
ves alguien histriónico leés libros de cultura general
alguien que por la calle comprás el diario los domingos
podría llamarte la atención te va bien en tu negocio
¿ves a tu hijo papá? salís de viaje con mamá
sacás a tu nietos a pasear
un día pensé y te juzgué pero, ¿no me podes decir
me dije: te quiero?
no voy a condenarlo más con mis palabras ofensivas ¿qué pasa papá, por qué no respondes?
BASURA Y GÉNERO
MEAR/CAGAR, MASCULINO/FEMENINO
Más acá de las fronteras nacionales, miles de fronte- dos en cada uno de los cuales se esconde, entre decoro
ras de género, difusas y tentaculares, segmentan cada e inmundicia, un inodoro. Aquí, el control público de
metro cuadrado del espacio que nos rodea. Allí donde la feminidad heterosexual se ejerce primero mediante
la arquitectura parece simplemente ponerse al servicio la mirada, y sólo en caso de duda mediante la palabra.
de las necesidades naturales más básicas (dormir, co- Cualquier ambigüedad de género (pelo excesivamente
mer, cagar, mear…) sus puertas y ventanas, sus muros corto, falta maquillaje, una pelusilla que sombrea en
y aberturas, regulando el acceso y la mirada, operan forma de bigote, paso demasiado afirmativo…) exigi-
silenciosamente como la más discreta y efectiva de las rá un interrogatorio del usuario potencial que se verá
“tecnologías de género.”(1) Así, por ejemplo, los re- obligado a justificar la coherencia de su elección de
tretes públicos, instituciones burguesas generalizadas retrete: “Eh, usted. Se ha equivocado de baño, los de
en las ciudades europeas a partir del siglo XIX, pen- caballeros están a la derecha.” Un cúmulo de signos
sados primero como espacios de gestión de la basura del género del otro baño exigirá irremediablemente el
corporal en los espacios urbanos (2), van a convertirse abandono del espacio mono-género so pena de sanción
progresivamente en cabinas de vigilancia del género. verbal o física. En último término, siempre es posible
No es casual que la nueva disciplina fecal impuesta alertar a la autoridad pública (a menudo una represen-
por la naciente burguesía a finales del siglo XIX sea tación masculina del gobierno estatal) para desalojar
contemporánea del establecimiento de nuevos códigos el cuerpo tránsfugo (poco importa que se trate de un
conyugales y domésticos que exigen la redefinición es- hombre o de una mujer masculina).
pacial de los géneros y que serán cómplices de la nor- Si, superando este examen del género, logramos acce-
malización de la heterosexualidad y la patologización der a una de las cabinas, nos encontraremos entonces
de la homosexualidad. En el siglo XX, los retretes se en una habitación de 1×1,50 m2 que intenta reproducir
vuelven auténticas células públicas de inspección en en miniatura la privacidad de un váter doméstico. La
las que se evalúa la adecuación de cada cuerpo con los feminidad se produce precisamente por la sustracción
códigos vigentes de la masculinidad y la feminidad. de toda función fisiológica de la mirada pública. Sin
En la puerta de cada retrete, como único signo, una embargo, la cabina proporciona una privacidad úni-
interpelación de género: masculino o femenino, damas camente visual. Es así como la domesticidad extiende
o caballeros, sombrero o pamela, bigote o florecilla, sus tentáculos y penetra el espacio público. Como hace
como si hubiera que entrar al baño a rehacerse el gé- notar Judith Halberstam “el baño es una representa-
nero más que ha deshacerse de la orina y de la mier- ción, o una parodia, del orden doméstico fuera de la
da. No se nos pregunta si vamos a cagar o a mear, si casa, en el mundo exterior” (3).
tenemos o no diarrea, nadie se interesa ni por el color Cada cuerpo encerrado en una cápsula evacuatoria de
ni por la talla de la mierda. Lo único que importa es el p a r e - des opacas que lo protegen de mostrar su
GÉNERO. Tomemos, por ejemplo, los baños del aero- cuerpo en desnudez, de exponer a
puerto George Pompidou de Paris, sumidero la vista pública la forma y el color
de desechos orgánicos internacionales en de sus deyecciones, comparte sin
medio de un circuito de flujos de glo- embargo el sonido de los chorros
balización del capital. Entremos de lluvia dorada y el olor de las
en los baños de señoras. Una ley mierdas que se deslizan en los sa-
no escrita autoriza a las visitan- nitarios contiguos. Libre. Ocupado.
tes casuales del retrete a inspec- Una vez cerrada la puerta, un ino-
cionar el género de cada nuevo cuerpo doro blanco de entre 40 y 50 centí-
que decide cruzar el umbral. Una pe- metros de alto, como si se tratara de
queña multitud de mujeres femeninas, un taburete de cerámica perforado
que a menudo comparten uno o varios que conecta nuestro cuerpo defe-
espejos y lavamanos, actúan como ins- cante a una invisible cloaca univer-
pectoras anónimas del género femenino sal (en la que se mezclan los dese-
controlando el acceso de los nuevos vi- chos de señoras y caballeros), nos
sitantes a varios compartimentos priva- invita a sentarnos tanto para cagar
como para mear. El váter femenino reúne así dos fun- nían el espacio público como espacio de masculinidad.
ciones diferenciadas tanto por su consistencia (sólido/ Mientras el baño de señoras opera como un mini-pa-
líquido), como por su punto anatómico de evacuación nópticon en el que las mujeres vigilan colectivamen-
(conducto urinario/ano), bajo una misma postura y un te su grado de feminidad heterosexual en el que todo
mismo gesto: femenino=sentado. Al salir de la cabina avance sexual resulta una agresión masculina, el baño
reservada a la excreción, el espejo, reverberación del de caballeros aparece como un terreno propicio para
ojo público, invita al retoque de la imagen femenina la experimentación sexual. En nuestro paisaje urbano,
bajo la mirada reguladora de otras mujeres. el baño de caballeros, resto cuasi-arqueológico de una
Crucemos el pasillo y vayamos ahora al baño de ca- época de masculinismo mítico en el que el espacio pú-
balleros. Clavados a la pared, a una altura de entre 80 blico era privilegio de los hombres, resulta ser, junto
y 90 centímetros del suelo, uno o varios urinarios se con los clubes automovilísticos, deportivos o de caza,
agrupan en un espacio, a menudo destinado igualmente y ciertos burdeles, uno de los reductos públicos en el
a los lavabos, accesible a la mirada pública. Dentro de que los hombres pueden librarse a juegos de compli-
este espacio, una pieza cerrada, separada categórica- cidad sexual bajo la apariencia de rituales de mascu-
mente de la mirada pública por una puerta con cerrojo, linidad.
da acceso a un inodoro semejante al que amuebla los Pero precisamente porque los baños son escenarios
baños de señoras. A partir de principios del siglo XX, normativos de producción de la masculinidad, pueden
la única ley arquitectónica común a toda construcción funcionar también como un teatro de ansiedad hetero-
de baños de caballeros es esta separación de funciones: sexual. En este contexto, la división espacial de fun-
mear-de-pie-urinario/cagar-sentado-inodoro. Dicho de ciones genitales y anales protege contra una posible
otro modo, la producción eficaz de la masculinidad tentación homosexual, o más bien la condena al ám-
heterosexual depende de la separación imperativa de bito de la privacidad. A diferencia del urinario, en los
genitalidad y analidad. Podríamos pensar que la arqui- baños de caballeros, el inodoro, símbolo de feminidad
tectura construye barreras cuasi naturales respondien- abjecta/sentada, preserva los momentos de defecación
do a una diferencia esencial de funciones entre hom- de sólidos (momentos de apertura anal) de la mirada
bres y mujeres. En realidad, la arquitectura funciona pública. Como sugiere Lee Edelman (4), el ano mascu-
como una verdadera prótesis de género que produce lino, orificio potencialmente abierto a la penetración,
y fija las diferencias entre debe abrirse solamente en es-
tales funciones biológicas. “...escapar al régimen de género pacios cerrados y protegidos
El urinario, como una pro- de la mirada de otros hom-
tuberancia arquitectónica de los baños públicos es desafiar la bres, porque de otro modo
que crece desde la pared y segregación sexual que la moderna podría suscitar una invitación
se ajusta al cuerpo, actúa
como una prótesis de la
arquitectura urinaria nos impone homosexual. No vamos a los baños a eva-
masculinidad facilitando la desde hace al menos dos siglos,” cuar sino a hacer nuestras ne-
postura vertical para mear cesidades de género.
sin recibir salpicaduras. Mear de pie públicamente es No vamos a mear sino a reafirmar los códigos de la
una de las performances constitutivas de la masculini- masculinidad y la feminidad en el espacio público. Por
dad heterosexual moderna. De este modo, el discreto eso, escapar al régimen de género de los baños públi-
urinario no es tanto un instrumento de higiene como cos es desafiar la segregación sexual que la moderna
una tecnología de género que participa a la producción arquitectura urinaria nos impone desde hace al menos
de la masculinidad en el espacio público. Por ello, los dos siglos,: público/privado, visible/invisible, decente/
urinarios no obsceno, hombre/mujer, pene/vagina, de-pie/sentado,
están enclaustrados en cabinas opacas, sino en espacios ocupado/libre… Una arquitectura que fabrica los gé-
abiertos a la mirada colectiva, puesto que mear-de-pie- neros mientras, bajo pretexto de higiene pública, dice
entre-tíos es una actividad cultural que genera vínculos ocuparse simplemente de la gestión de nuestras basu-
de sociabilidad compartidos por todos aquellos, que al ras orgánicas. BASURA>GÉNERO. Infalible econo-
hacerlo públicamente, son reconocidos como hombres. mía productiva que transforma la basura en género. No
Dos lógicas opuestas dominan los baños de señoras nos engañemos: en la máquina capital-heterosexual no
y caballeros. Mientras el baño de señoras es la repro- se desperdicia nada. Al contrario, cada momento de
ducción de un espacio doméstico en medio del espa- expulsión de un desecho orgánico sirve como ocasión
cio público, los baños de caballeros son un pliegue del para reproducir el género. Las inofensivas máquinas
espacio público en el que se intensifican las leyes de que comen nuestra mierda son en realidad normativas
visibilidad y posición erecta que tradicionalmente defi- prótesis de género. Beatriz Preciado
¿PRIVILEGIOS MASCULINOS? ¿QUÉ PRIVILEGIOS?

Hay un momento iniciático,


cuando las preguntas sobre nuestra masculi-
nidad y nuestra historia personal comienzan a sonar, en
que los varones encontramos cientos de lugares comunes reco-
rridos, nos reconocemos en tránsitos similares, y lo personal se va
volviendo político por su propio peso. Así funciona y es tan recurrente
como asombroso. En los grupos, los talleres, los encuentros, el que em-
pieza a tirar del hilo para ver que hay mas allá, encuentra rápidamen-
te las pistas para develar un secreto muy mal guardado. Acá las
palabras de un varón recorriendo su historia que, como ya centro corriendo de acá para
notamos, es la de muchos. Sospechoso!!! allá mientras las chicas perma-
Desde la cuna se necían paradas en los bordes hablan-
estimuló mi movilidad, mi do de “sentimientos”).
iniciativa, mi ocupación de todo el espacio y se rie- El 99% de los personajes históricos, literatos, ar-
ron mis travesuras (“es muy inquieto, ya se sabe, ¡es tistas, filósofos y científicos que estudié en el cole-
un chico!”). Mientras tanto, a mi hermana le decían gio y en la universidad eran varones. Entre los gran-
que se estuviera quietecita, que no gritara, que ju- des movimientos sociales que me enseñaron, nunca
gara a las casitas. En mi infancia y adolescencia apareció el feminismo ni las luchas de las mujeres
gocé de más libertad y más tiempo para el estudio que han influido de forma tan intensa en la transfor-
y para el ocio que mis hermanas, a quienes se obligó mación de las sociedades modernas. Así interioricé
tempranamente a colaborar en las tareas domésti- el androcentrismo en lo más profundo de mi perso-
cas y tuvieron sus salidas mucho más limitadas que nalidad: los varones no es que seamos superiores,
las mías. No tuve contacto con ningún otro modelo simplemente somos los protagonistas de la histo-
masculino que no fuera el tradicional o hegemónico y ria y de las historias. Soy hombre, luego soy prota-
de él (de ellos) aprendí todos los rasgos de ese pa- gonista. Ser humano es sinónimo de ser hombre.
trón: fortaleza, templanza, racionalidad, disciplina, Todo lo anterior cristaliza en lo que
firmeza, autosuficiencia, independencia, iniciativa, considero el privilegio más
competitividad y un profundo recelo a exteriorizar importante que he dis-
las emociones. El problema fundamental de toda frutado toda mi
esta educación es que, más allá de que algunos de vida y que sigo
esos valores puedan ser positivos en sí y otros no disfrutando,
serlo en absoluto, las mujeres son socializadas a saber:
en valores prácticamente opuestos y resulta que que cuan-
-¡sorpresa!- para la vida “pública” en la sociedad y en do ando
el mundo del trabajo, tal y como funcionan las cosas por la
hoy en día, aquellos rasgos masculinos proporcionan calle,
muchas ventajas en perjuicio de las mujeres. me
Por mi condición masculina, he ido adquiriendo tam- sien-
bién una amplia variedad de otras habilidades y pe- to en
ricias que me proporcionan ventajas comparativas un aula,
en la vida pública respecto de las mujeres, incluyen- hago una
do cosas tan aparentemente irrelevantes como, entrevis-
por ejemplo, completar exitosamente tests de in- ta para
teligencia concebidos por y para hombres, o poder un empleo,
orientarme y controlar mejor el espacio físico (un busco una casa de
aprendizaje ya consumado hacia los 12-13 años en alquiler, visito la consulta
el patio escolar, en el que los chicos ocupábamos el del médico, hablo en una reunión,
manejo un coche o entro solo en un bar, en general no seamos
me siento minusvalorado ni amenazado. Todos ven culpables
en mí un reflejo del estereotipo masculino y eso es de ser
una gran ventaja en un mundo sexista. hombres
Siempre se presupone que lo que yo digo o hago, mi ni de tener
trabajo o mis aficiones, o incluso las tareas domés- privilegios,
ticas que comparto (¡qué bueno es!) tienen más va- sí somos res-
lor, más enjundia, son algo más “serio” que lo que di- ponsables de
gan o hagan las mujeres que me rodean. Aunque sea lo que hace-
lo mismo que digan o hagan ellas. Incluso si expreso mos con lo
opiniones críticas hacia la masculinidad hegemóni- que hemos
ca, seguramente se me hará más caso que a cientos recibido. Y
de mujeres que hayan dicho lo mismo antes. Tengo esa respon-
crédito. Al fin y al cabo, soy un hombre. sabilidad
Para todos los empleos que he tenido, me han entre- empieza por
vistado hombres. Prácticamente todos mis jefes reconocer la
han sido hombres. Cuando me han ofrecido un nuevo propia posi-
puesto de trabajo o una promoción, lo han hecho je- ción de privilegio
fes varones asumiendo y valorando mi disponibilidad odioso. Y continúa
de tiempo y alma para con la empresa, disponibilidad por tratar de cam-
que no se presupone para las mujeres biar la situación.
(más bien al contrario) y que en los hombres sólo es Así pues, el primer
posible si hay mujeres detrás que se ocupan de la in- paso imprescindible
fraestructura vital (cuidado de relaciones, gestión en la asunción de las
y trabajo doméstico, cuidado de dependientes...). responsabilidades que
Dicho lo anterior, la consecuencia no es sentirse cul- nos corresponden a los
pable por ser hombre. Uno no es culpable de lo que hombres es, me pare-
recibe por naturaleza o por herencia. Queramos o no ce, que abandonemos
queramos todos los hombres seguiremos contan- nuestras resistencias
do con los privilegios masculinos, los efectos per- y admitamos a las cla-
sistentes del sexismo interiorizado y del sexismo ras que nos benefi-
social e institucional que nos ciamos de privilegios
rodea. Pero aunque no masculinos que per-
judican a las mujeres.
Un segundo paso fun-
damental es tratar
de cambiar la situa-
ción renunciando a
y/o denunciando esos
privilegios. A muchos
privilegios puedo re-
nunciar haciendo esa
opción cada vez que
tengo oportunidad
de aprovecharme de
ellos. A otros es po-
sible que no pueda re-
nunciar: me beneficiaré de ellos de todas maneras
aunque no quiera. Pero incluso estos últimos los
puedo denunciar públicamente.

Mariano Nieto Navarro (fragmento)


Huye dentro de mi panza
Son muchos los varones que “debutan” sexualmente consumiendo prostitución, promovidos y festejados por
entornos masculinos. De este modo se naturaliza desde la adolescencia, la violencia ejercida en esta práctica
aberrante como una mera transacción económica y la consumación de una supuesta necesidad fisiológica.
El consumo de prostitución continúa a lo largo de la vida. Juntarse en grupo para ir a un cabaret, manteniendo el
silencio de la cofradía de varones, o hacerlo solo, en secreto, son parte de un sistema que en su interés de per-
petuación del mantenimiento del poder masculino mercantiliza y viola el cuerpo de muchísimas mujeres y niñxs.
Sonia, nos rompe el cráneo con baldazos de realidad, visibilizando el dolor provocado en su subjetividad y com-
partiéndonos un relato de su propia experiencia.

Me manosea la panza de cinco meses de embarazo mientras me pene que la penetra, la golpea, la humilla,
coge, yo le pido que lo haga suave, me duele, con este voy por el la tortura, ¿quedará algún recuerdo de
quinto cliente, trabajamos bien las prostitutas embarazadas, eso? él entra y sale de mi vagina, de mi
ellos nos buscan, son de clase media, me doy cuenta por su ropa, cuerpo… habla… balbucea… no lo es-
su lenguaje, sus manos, también son obreros, curas y pastores. cucho, no puedo, es mas fuerte el grito
Recuerdo a este ultimo que es pastor en la plaza once, primero de mi vientre, yo vuelvo huir con otro re-
me lleva comer, me pregunta como estoy, mis hijos y luego vamos cuerdo…
al hotel que queda media cuadra de la plaza, allí nos dan por cada Cruzo la calle, camino rápido a mi parada
cliente que llevamos dos pe- de Bolivia y Rivada-
sos, que lo cobramos al ter- via, estoy embara-
minar el día. zada de 6 meses
Mis tetas están llenas de le- de mi quinto hijo, y
che, grandes, pesadas, sien- dos abortos.
to a mi hijo que se mueve, Las veo a ellas, mis
patea, se esconde debajo de compañeras de pa-
mis costillas, me falta alien- rada, somos unas
to, sube, baja, me apreta el 15 en esa esquina,
estomago, lo siento encaja- y en toda la cuadra
do, me estalla la vejiga, me mas de 35, todas
orino, jadeo de cansada, y el trabajamos bien,
sigue allí cogiéndome, ponte hay plata y mu-
en cuatro patas me dice, po- chos clientes…
nete boca arriba y las patas recuerdo que un
en alto, no acaba, no acaba… día estaba salien-
Pienso en mis otros hijos, do de la habitación
¿ya habrán llegado de la es- del hotel, arreglán-
cuela?, ¿estarán bien?, ten- dome el vestido,
go que pasar por el super- mis cabellos, un
mercado, comprar leche, fideos, azúcar, carne, pan, me espera una cliente estaba esperándome en el pasi-
parva de ropa para lavar, estoy muy transpirada, cansada, llo, me agarro del brazo y me entro a la
¡Y mi hijo sigue huyendo dentro mío, habitación, era en los años que los mili-
huye de este cliente que lo esta violando!!! tares estaban en el gobierno.
… Todas teníamos cadenas de oro y anillos
Ah mañana es miércoles viene el cliente que me trae paquetes de en todos los dedos, todo iba bien mien-
pañales, ropa para recién nacido, el es un hombre mayor, solo sale tras la policía no nos agarraba, ir presa
con mujeres embarazadas, lo primero que pregunta, ¿es varón o al departamento de policía era un calva-
nena?, y mientras me coge le habla, lo manosea a través de mi pan- rio, nos manguereaban con agua fría, nos
za, me paga muy bien cuando estoy con la bolsa rota, por eso me hacían pasear con la cabeza en alto por
llama dos veces al día el último mes. el patio de las palmeras para que todos
Me duele mucho el cuerpo, mi hija sigue tratando de huir de ese nos conocieran, y si nos teñíamos o cor-
tábamos el cabello nos volvían sacar fo- cuando llegaba la hora , no estaba sola, nos uníamos, un grupo se-
tos para actualizarlas.las que no tenía- guía jugando las cartas para no llamar la atención, otras ayudán-
mos visitas la pasábamos mal, ¿Quién te dome, en ese baño en desuso dentro del calabozo, otras llamando
al sargento de guardia para que abriera
el calabozo para comenzar a limpiar, y
ahí aprovechábamos a sacar los res-
tos del aborto a los tachos de basura,
siempre lo dejaban cerca del calabozo,
era todo una puesta en escena.
Allí solo nuestro cuerpo estaba preso.
Hace media hora que me esta cogiendo,
su transpiración me moja el rostro, sus
gestos muestra placer, el mío dolor.
Mi hijo se acurruca, se esconde, pa-
tea… patea… patea…
Hoy esta dura la calle, no logro hacer
ningún pase, necesito dinero, hay! que
no me vea la policía, no tengo para pa-
gar la coima, son 400 al patrullero,
otros 400 a moralidad, otros 400 a
la brigada, él se me acerca, solo dice va-
acercaba comida, ropa limpia? Entonces mos, entro sola al hotel, mas atrás él, todas lo conocemos, no nos
comenzamos hacer como las tortugas penetra, paga bien, comienzo a tomar agua, mas agua, el quiere
andar con un bolso sobre nuestra es- la lluvia dorada, me cuesta contarlo… yo debo ir arriba de él, en
palda llevando una muda de ropa, tallón, cuclillas, sobre su cara y comenzar a orinarle, no puedo, me obliga
algodón, toallas femeninas, jabón, una a tomar mas agua de la canilla, inténtalo de nuevo dice acostado
frazada, una sabana y las infaltables desde la cama, tengo vergüenza… vergüenza… mucha vergüenza,
cartas para jugar. No sabíamos cuando mi vejiga no responde, yo sigo en cuclillas sobre su rostro, me digo
era de día o de noche, no había ventana- “dale, no tenés un mango”, “hace de cuenta que estas en un inodo-
les. ro”
En el calabozo de la 50 siempre éramos “Dale mealo a este desgraciado, hijo de puta”, comienzo a orinar, el
alrededor de 50 entre mujeres y tra- grita, se masturba, se ríe, la vergüenza se apropia toda de mí, no
vestis, recuerdo que aprovechábamos hay un pedacito que haya quedado sin humillarse, deseo correr…
a abortar, las chicas que tenían marido, huir… pero lloro en silencio, él lo sabe y lo disfruta, pero no le vasta
la gran mayoría de ellas, lo podían ha- eso, me pide más, sentate sobre mi pecho dice y hacé la lluvia ne-
cer mas tranquilas, ya que luego podían gra, dale que te pagué bien puta de mierda, no puedo, la lluvia negra
descansar, estar cuidadas por las otras es hacer caca, debo hacer caca sobre su pecho mientras el
mujeres y si estaban en libertad a los se masturba y me mira, lloro, no ha quedado nada
dos días de abortar de nuevo esta- de mi sin ser violada… humillada, no ha
ban paradas en la zona. quedado nada íntimo solo mío, él me lo
Siempre había unas mujeres que robó todo.
estaban prácticas en colocar las Dale terminá!!! le grito, me quiero ir a
pastillas oxaprost, nos poníamos casa, me espera otros roles, el de mamá,
bien adentro del útero, luego ama de casa, cuñada, tía, hermana,
tomábamos alguna en for- escuela, marido.
ma oral, y al día siguiente El goza… su esperma me moja
comenzábamos hacer abdo- toda la panza, se viste y se va, yo
minales, recuerdo con cariño me quedo quieta… exhausta…
como algunas chicas travestis mi panza esta dura, como una pie-
que nos ayudaban a sostenernos dra… me lavo… me visto…. cruzo la
los pies, baldeábamos los baños calle…. paro al colectivo… me siento
de esa comisaria roñosa de la 50 al lado de una mujer… me pregunto.
con baldes de 20 litros de agua, ¿Cómo habrá sido su día?
Sonia Sánchez
Experiencias Llorar
¿Normal? Pero claro,
Juego al fútbol con un grupo de chicas ¡las muñecas son para niñas
todos los domingos ¡la recontramueven! y las pelotas para los niños!
Corro como loca, libero endorfinas y, ¡Imaginen qué sucede con las lágrimas!
en general, la noche termina con pizza, El llanto es algo extremadamente comunicativo.
cerveza, helado, etc. Fueron de un canal de
No es extraño que se tienda a ocultarlo
cable. El periodista nos entrevistó como si
en un ambiente donde hay inseguridad
fuéramos una gran rareza y nos preguntó
sobre cómo pueda ser usada la información.
una cantidad de pelotudeces tendenciosas:
Las lágrimas tanto en hombres
“¿Cómo hacen con los pechos (no creo
que haya dicho “tetas”) para jugar?” Yo como en mujeres “comunican” y acompañan
supongo que para otros deportes se dejan a los sentimientos.
las tetas puestas, optamos por hacer lo
mismo...”¿Qué opina tu novio?
¿No le molesta?”,
“¿De qué hablan en el tercer tiempo?”
¡Increíble!

No pretendamos que las cosas cambien


si seguimos haciendo lo mismo
los Micro Machismos son
microabusos y microviolencias que procuran
que el varón mantenga su propia posición de
género creando una red que sutilmente atra-
pa a la mujer, atentando contra su autono-
mía personal si ella no las descubre (a veces
pueden pasar años sin que lo haga), y sabe
contramaniobrar eficazmente. Están en la
base y son el caldo de cultivo de las demás
formas de la violencia de género (maltrato
psicológico, emocional, físico, sexual y eco-
nómico) y son las “armas” masculinas más
utilizadas con las que se intenta imponer sin
consensuar el propio punto de vista o razón.
Comienzan a utilizarse desde el principio de la
relación y van moldeando lentamente la liber-
tad femenina posible. Su objetivo es anular a
la mujer como sujeto, forzándola a una mayor
disponibilidad e imponiéndole una identidad
“al servicio del varón”, con modos que se ale-
jan mucho de la violencia tradicional, pero que tienen a la larga sus mismos objetivos y efectos: perpe-
tuar la distribución injusta para las mujeres de los derechos y oportunidades. Luis Bonino

“En muchos ámbitos, aún hoy, la dominación


masculina esta bien asegurada para tran-
sitar sin justificación alguna:
ella se contenta con ser, en el
modo de la evidencia”
Los europeos llegaron a América dicien-
do: “venimos de una cultura superior”,
esa soberbia en épocas de la Inquisición
provocó un genocidio de culturas que bo- rró
casi todo lo que las etnias autóctonas habían es- tado
construyendo, dentro de ello con gran parte de su cultura gastronómica y
algunos de sus alimentos que aún y a pesar de los conquistadores siguie-
ron sobreviviendo para volver a ser revalorizados en la actualidad.

Hace más de 500 años, una semilla conocida como Huautli ó Kiwicha, ac-
tualmente Amaranto o Alegría, era uno de los alimentos básicos en Amé-
rica, casi tan importante como el maíz y el fríjol (poroto). Su cultivo se
remonta a más de siete mil años. Se afirma que los Mayas serían los
primeros en cultivarlo y que luego poco a poco lo fueron haciendo Aztecas e
Incas. El Amaranto, la Quínoa y el maíz eran consideradas plantas sagradas
y los españoles prohibieron el cultivo de las dos primeras (salvo el maíz al
que dieron mucha utilidad y fue llevado a Europa), ya que veían con malos
ojos que las utilizaran en rituales (de hecho, cualquier alimento del que no
hablase la Biblia era puesto en duda sobre su idoneidad como alimento).
El Huautli se entrelazaba con los rituales: en varias fechas
del calendario religioso las mujeres aztecas mo-
lían la semilla, la mezclaban con miel y formaban
figuras de víboras, aves, montañas, venados y
dioses, para ser comidas en las ceremonias,
en los grandes templos o en pequeñas re-
uniones familiares
El maíz y el fríjol (nativos de nuestro continente)
se convirtieron en dos de los cultivos principales
que alimentan al mundo, mientras que el amaranto y
la quinoa pasaron a la clandestinidad. La conquis- ta
española terminó con su uso como un artículo de pri-
mera necesidad en América, porque aparentemente su utiliza-
ción en los rituales espantó a los conquistadores españoles. Su cul-
tivo cayó en desuso y solamente sobrevivió en América en pequeñas
áreas de cultivo esparcidas en zonas montañosas de México y los
Andes.
La diseminación de este alimento altamente nutritivo en la agricul-
tura mundial tuvo que esperar a su “descubrimiento” por la ciencia
del siglo XX. Hoy en día el cultivo de amaranto está tomando un
gran auge, ya que se están redescubriendo sus grandes propieda-
des. Aparte de producirse en países tradicionales como México,
Perú o Bolivia ya hay otros que se han puesto manos a la obra
como China, Estados Unidos o la India y es en el Lejano Oriente
en donde más ha sido utilizado.
¿por qué cuando una mujer cocina es una ama de casa
y cuando cocina un hombre es un chef?
Asistimos a una época en la que la cocina parece ha- Es difícil hoy imaginarse los momentos sagrados en
ber vuelto a revalorizarse, hoy hay más restauran- los que le rendimos culto a los alimentos. En defi-
tes vegetarianos, veganos, de diferentes partes del nitiva se reducen a momentos de festividades que
mundo, y mucho más acceso a elementos sofistica- ni siquieras elegimos del todo, ni tenemos claro lo
dos que hacen que esta tarea se haya vuelto más qué estamos festejando. Aunque nadie dudaría en
“cool” ó canchera que en otras épocas. Pero cuánto posar el recuerdo en muchos de los momentos en
se ha modificado de fondo esa situación cotidiana los que nos encontramos a comer con la gente que-
y cuánto de superficialidad de mercado hay en las rida muy poca relación tenemos con la alquimia de la
prácticas modernas que nos ligan al hecho de comer. cocina. Allí donde los elementos se unen para forta-
Siempre que intento vincular la alimentación con lecer nuestra energía. Pareciera algo esotérico pero
el patriarcado se me mira raro, ¿será porque esta es bien concreta la dimensión de la energía, desde el
práctica adquirió una mecánica frecuente donde la momento en que entendemos que hay enzimas, que
importancia de la comida sólo está dada cuando co- son la verdadera ´fuerza de trabajo´ en las cosas
cina un hombre en algún encuentro social, no por la vivientes. Están siempre ocupadas uniendo y sepa-
alimentación en sí? Un claro ejemplo de esto es el rando cosas. Pueden iniciar, acelerar, disminuir o de-
famoso: “un aplauso para el asador!”... pero ¿cuán- tener todos los procesos bioquímicos en los seres
tas veces oímos el reconocimiento de quien cocina vivientes. Es decir, son las moléculas encargadas
en lo cotidiano? en cada comida de cada día, noche de producir la digestión y se encuentran dentro de
ó momento en el que tenemos la suerte de llevarnos nuestro cuerpo, aunque también en los alimentos
algo a la boca. Pero claro, es porque ahí han estado vivos (crudos) que ingerimos. De allí que se dice que
durante los últimos miles de años ellas, las mujeres. la digestión comienza en el masticar, pues allí se li-
En ese lugar donde el patriarcado las ha intentado beran enzimas que van transformando el alimento
confinar, invisibilizando la limpieza, la alimentación, para que nuestra sangre lo asimile, distribuya y des-
el cuidado de lxs otrxs. eche lo que no necesitamos. El alimento es lo que da
Si reflexionamos sobre el hecho de comer, alimentar- vida a nuestra flora intestinal, que sería lo que a la
se, nutrir nuestro cuerpo, podemos remontarnos al vida de un océano los arrecifes de coral, ese hermo-
primer día en que probamos bocado en este mundo. so sitio donde abunda la diversidad y desde donde
Hubo un tiempo en que todxs fuimos bebés, y uno de se mantiene el equilibrio de nuestro organismo. Es
los primeros registros que tuvimos -después de ver en ese sitio donde reside nues-
la luz del día con los ojos abiertos- fue la sensación tro bienestar y
de hambre, esa desagradable cercanía de la muer- un po-
te que nos provocó un llanto ensordecedor desde el der
centro mismo del instinto de supervivencia. Y si no
tuvimos una infancia demasiado triste o negada,
a muchxs nos pasó que ante aquella situación
acudió ella, nuestra tierna salvadora, -o en mu-
chos casos no fue siquiera la madre biológica,
sino otra mujer que disponía del alimento-, y
que sin más protocolo que una hermosa cari-
cia nos brindó su pecho caliente y en él se pro-
dujo tal vez la primera conexión con el mundo,
a través de esa primera socialización de amor
que nos nutrió. Nos miramos con ella, nos sen-
timos contenidos, y entendimos que desde ese
momento el alimento estaría ligado a una ne-
cesidad vital. Se dice mucho desde la psicología
occidental, desde los conocimientos del oriente
antiguo hasta en nuestra América profunda de este
primer hecho fundante de las relaciones humanas.
tan grande como el de la autocuración y autorregula- el que ganamos autonomía, el proceso por el cual
ción. podemos controlar nuestras vidas. Las decisiones
Este pantallazo general busca abrir preguntas, des- diarias sobre lo que comemos están entre las más
pertar inquietudes y deseos de conocer lo desconoci- difíciles y esenciales que tenemos que tomar co-
do, descubrir lo que muchos se encargaron de ocultar. tidianamente. La comprensión de la importancia
Se han escrito cientos de libros sobre la alimentación, política de los alimentos puede resultar una nueva
sobre la búsqueda del equilibrio del cuerpo humano. Lo dimensión para las personas.
más importante es no dejar de buscar, sorprenderse y Pensar por un momento en cómo se cultiva, se pre-
experimentar. El propio cuerpo nos marcará el camino para y distribuye nuestra comida, desde la tierra
de lo que nos hace bien, lo que nos nutre integralmente. hasta la mesa...
El alimento es un símbolo de la organización social de ¿Cuánto sabemos acerca de este proceso?
la humanidad en cuanto a sus necesidades vitales ¿Cuánto control tenemos sobre él?
primarias. La buena nutrición es parte del proceso en
¿Cuánto contacto personal?
Existe dominación hasta para comer.
Se supone que hay comer determinadas cantidades, “equis” veces al día, y consumir un porcentaje determinado de proteínas/carbo-
hidratos, etc. Pero, ¿Por qué no aprendemos a escuchar nuestros cuerpos, y nos liberamos de esta tiranía?
Si el patriarcado no matara la sensibilidad natural de las personas, estas sabrían cuando tienen hambre, qué necesitan, y qué les
pide su cuerpo. Regularizar la alimentación, es otra intromisión del patriarcado en la naturaleza.

poemas para nutrirse


¡Hay que comer cuando se tenga hambre!

“comer solo es como comerse a si mismo”


El poder de la evocación, ya no en la mirada, en el olor… EL Hombre Nuevo,
hay un olor de infancia que nunca más sentimos… es el que se siente libre de sus condicionamientos culturales.
como a tortilla de maíz con albahaca y esas cosas, Libertad que procede de la presencia femenina que lo habita,
y que nadie puede arrebatársela.
que despiertan la memoria más profunda, Ha descubierto una llama sagrada en su interior,
y entonces salimos a buscarnos en los mercados, la misma que mora en los espíritus de sus hermanas,
en los comedores populares, y por fin las mira con ojos nuevos,
donde por lo general hay mujeres haciendo su magia que nutre, ojos de admiración y respeto.
nos nutre… en el cuerpo y en el espíritu.
fragmento de Pedro Lemebel
maíz, ancestro de los alimentos
Espacio vital el suelo donde habito
espacio ritual donde en alimento me transformo
Nos conectamos con los elementos
creamos y recreamos
transformamos
incorporamos luz irradiada
Habitarnos
somos la energía que nos contiene en danzas
como en una conversación sin palabras.
La nutrición nos permite hacer
acariciar texturas, sustancias
invitándolas a fundirse
otra nueva combinación con porciones y proporciones
sutiles toques que profundizan en la esencia de las cosas
invitan a degustar de la creación, honrando el presente
nutriendo de energía a los seres que habitan las cosas.
Ahí andamos, por las calles pensando, diciendo,
haciendo para transformarnos.
Mujeres Públicas
Alimentar cada vez más este fuego que nos invita a quemarnos,
Desnaturalizando la Matemática de Género a prendernos, a (con)fundirnos en el común andar,
en el común amor que estamos aprendiendo a construir.
Tomar la posta, entender que ya no puedo acercarme a ese fuego sin sentir el calor,
que ya no le puedo ser ajeno ni ignorarlo.
Macho, hombre, fuerte, violento, mentiroso, asesino, musculoso, ingenioso.
La mierda que se funde en el fuego, pero termina abonándolo.
Tomar la posta, cambiar los fueguitos diarios, estar presente,
no negar la propia existencia para otros… y para sí mismos.
Descongelar el hielo. Abrazarte y sentir tu amor, tu calor, que viene del mismo fuego.
Te siento cerca y te veo quemarte, y te estirás para que te salve,
pero nos fundimos juntos.
Los nenes con los nenes, las nenas con las nenas.
Dejá esas muñecas. No llores. No seas maricón. ¡Pateá bien!
Vamos a las manos. ¡Mirá ese culo!… y nos quemamos.
Como iniciando un ritual que nos inicia como hombres desde el amor
y no desde el sometimiento sexual.
Caminar sobre las brazas del mundo que se quema:
se quema el patriarcado, la opresión, el sinsentido, la violencia, las categorías.
Mi responsabilidad es quemarme: veo las llamas arder que me invitan,
veo a otros varones que me invitan, que me aman,
miro para atrás y no veo nada que me quiera llevar,
pero me los quiero llevar a todos conmigo.
espacio géneros / El Transformador
La madera alimenta el fuego. Me acerco. Meto un pie, siento el calor que me funde.
Meto el cuerpo y cierro los ojos.
Me dejo abrazar por las llamas, por los hombres.
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Y me quemo.
Se va enredando, enredando, como en el muro la hiedra
y va brotando, brotando como el musguito en la piedra
como el musguito en la piedra