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ORTNER

¿ES LA MUJER CON RESPECTO AL HOMBRE LO QUE LA NATURALEZA RESPECTO A LA CULTURA?

Tensión entre dos conjuntos de exigencias:

 Explicar los universales humanos


 Explicar las concreciones culturales

En este canon la mujer plantea uno de los problemas más desafiantes.

El status secundario de la mujer dentro de la sociedad constituye un verdadero universal hecho pan cultural.

Sin embargo, dentro de este hecho universal, las simbolizaciones y concepciones culturales concretas son
extraordinariamente variadas e incluso contradictorias unas con otras. Además, su aportación y poder relativos varían
de una cultura a la otra y también entre los distintos períodos históricos de una misma tradición cultural.

“El hecho universal y las variaciones culturales constituyen un problema que debe ser explicado”.

Su objetivo: presentar la lógica subyacente al pensamiento cultural que presupone la inferioridad de las mujeres.
También mostrar las fuentes sociales y culturales de tal lógica, para señalar dónde radica la posibilidad de cambiarla.

Niveles del problema:

1. El hecho universal de que en todas las sociedades se asigna a la mujer un status de segunda clase.
2. Las ideologías, simbolizaciones y ordenaciones socioestructurales concretas relativos a la mujer, que tanto
varían de una cultura a otra.
3. Los detalles observables sobre el terreno de las actividades, aportaciones, poder, influencia etc. De las
mujeres, que suelen variar de acuerdo con la ideología cultural (aunque siempre constreñidos dentro del
supuesto de que las mujeres nunca pueden ser prominente en el sistema global).

Se ocupa del primer nivel. No es un análisis de datos culturales específicos, sino un análisis de la “cultura”
entendida genéricamente como una clase especial de manipulación del mundo.

La universalidad de la subordinación femenina

Todas las culturas, a su manera y en sus propios términos, hacen esta valoración.

Tres tipos de pruebas

1. Elementos de la ideología cultural y declaraciones de los informadores que explícitamente desvalorizan a


las mujeres concediéndoles menos prestigio que a los hombres.
2. Artificios simbólicos (cualidad contaminante).
3. Los ordenamientos socioculturales que excluyen a la mujer de participar o tener contacto con
determinadas esferas donde se suponen residen los poderes sociales.

La búsqueda de un igualitarismo genuino, dejando de lado el matriarcado, ha resultado infructuosa (ejemplo


de los indios cuervos menstruación/guerra)

Naturaleza y cultura

Descarta el determinismo biológico que hace del “macho” el sexo dominante  no quiere decir que los hechos
biológicos sean irrelevantes o que hombres y mujeres no sean distintos. Pero sostiene que estar diferencias
sólo adoptan significación superior/inferior dentro del entramado culturalmente definido del sistema de
valores.

¿Qué puede haber en la estructura general y en las condiciones de existencia comunes a todas las culturas
que conduzca – en todas ellas- a conceder un valor inferior a las mujeres?  Que ha sido identificada con algo
que todas las culturas desvalorizan, que entiende que pertenece a un orden de existencia inferior al suyo -
la naturaleza.

La cultura debe doblegar/dominar/trascender la naturaleza.


Cultura como la noción de conciencia humana o con los productos de conciencia humana mediante los cuales
la humanidad intenta asegurarse su control sobre la naturaleza.

PERO

Las categorías “naturaleza” y “cultura” son categorías conceptuales. En el mundo real no se encuentra una
delimitación entre ambos estados o esferas de existencia.

En diferentes niveles e intensidades, toda cultura reconoce y afirma implícitamente una diferencia entre el
funcionamiento de la naturaleza y el funcionamiento de la cultura. Además de afirmar que la cultura es distinta
y superior a la naturaleza  capacidad de “culturizar” la naturaleza.

Las mujeres han sido identificadas simbólicamente con la naturaleza, en oposición a los hombres que se
identifican con la cultura.

OJO: “Las mujeres son consideradas simplemente más próximas a la naturaleza que los hombres”  se
considera que representan un orden inferior de la existencia al haber trascendido a la naturaleza menos que
los hombres.

¿Por qué se considera a la mujer más próxima a la naturaleza?

El cuerpo y las naturales funciones procreadores específicas de las mujeres. Condenada a la función de criar.
La sitúan en roles sociales que se consideran por debajo de los del hombre en el proceso cultural. Estos roles
y funciones dan lugar a una estructura psíquica diferente que se considera más próxima a la naturaleza.

1. La psicología de la mujer parece estar más próxima a la naturaleza.


a. Simone de Beauvior (secreciones ováricas, menstruación, preñez).
b. El cuerpo de la mujer parece condenarla a la mea reproducción de la vida. El macho, por el
contrario, al carecer de funciones naturales creativas, debe (o tiene la posibilidad de) afirmar
su creatividad de modo exterior, “artificialmente”, a través del medio formado por la
tecnología y los símbolos. Y, al hacerlo, crea objetos relativamente duraderos, eternos y
trascendentes, mientras que la mujer sólo cre algo perecedero, seres humanos (el hombre
tiene la capacidad de matar, que al parecer vale más).
c. La mujer acepta su propia desvalorización y adopta el punto de vista de la cultura. Aparece
como algo intermedio entre la cultura y la naturaleza, algo situado por debajo del hombre en
la escala de la trascendencia.
2. El rol social de la mujer se considera más próximo a la naturaleza: crea “naturalmente” desde su propio
ser. Además, Ortner se propone demostrar como las funciones fisiológicas de la mujer han tendido a
limitar su movilidad social y confinarla en determinados contextos sociales que, a su vez, se consideran
más próximos a la naturaleza- la familia doméstica (crianza).
a. Amamantamiento (lazo “natural” entre madre e hijo.
b. Vigilancia y cuidado de les niñes más grandes.
c. Niños pequeños son humanos, pero no están socializados (más cerca de la naturaleza).
d. Implicaciones de la oposición público/doméstico (Rosaldo y Levi). Cuesta negar que lo
doméstico está siempre subsumido en lo público. Las unidades domésticas se agrupan para
formar la sociedad, lógicamente más elevada  dado que las mujeres son asociadas al
contexto de los doméstico, son identificadas con este escalón inferior de la organización
social/cultural.
e. Si bien no se la puede considerar del todo en la naturaleza, puesto que es la encargada de la
socialización de les hijes. Hay un momento en que esta pasa a manos de los hombres (la
“verdadera” socialización).
f. La cocina (Levi, transformar lo crudo en lo cocido, traspaso de naturaleza a cultura), pero los
grandes chefs son onvres.
3. La psique femenina se considera más próxima a la naturaleza: Dice que resulta discutible. Si tiene una
estructura psíquica diferente al hombre pero (siguiendo a Chodorow) no es necesario asumir que esta
sea innata. Puede explicarse por los hechos de la experiencia de la socialización femenina. Aspectos
dominantes de la psique femenina a nivel universal:
a. Chodorow: los hombres son más objetivos e inclinados a relacionarse en términos de
categorías relativamente abstractas. Las mujeres son más subjetivas e inclinadas a
relacionarse en términos de fenómenos relativamente concretos.
b. NO SON INNATAS NI ESTÁN PROGRAMADAS GENÉTICAMENTE. Surgen de los rasgos casi
universales de la estructura familiar (cultura, ordenamiento socioestructural).
c. Las mujeres tendrían a establecer relaciones con el mundo que la cultura puede considerar
más “parecidas a la naturaleza” que “parecidas a la cultura”.

Implicaciones de la posición intermedia

Ortner sostiene que la desvalorización universal de las mujeres puede explicarse afirmando que estas son consideradas
más próximas a la naturaleza que los hombres. No obstante, la distinción cultura/naturaleza es, de por sí, un producto
de la cultura. Definiéndose mínimamente a la cultura como el trascender, por medio de sistemas de pensamiento y
tecnología, los hechos naturales de la existencia.

Sin embargo, su “pertenencia” y su necesaria participación a la cultura son reconocidas por la cultura y no se pueden
negar  así la mujer ocupa una posición intermedia entre la naturaleza y la cultura.

Consecuencias

1. Responde a la pregunta de por qué la mujer es considerada en todas partes inferior al hombre. Pues, aunque
no sea vista como pura y simple naturaleza, sigue suponiéndose que trasciende la naturaleza en menor
medida que el hombre. Una posición intermedia es sólo un status medio en la jerarquía de la existencia.
2. La posición intermedia puede tener un significado de “mediación”. De realizar alguna clase de síntesis o de
conversión de funciones entre la naturaleza y la cultura, consideradas aquí (por la cultura) no como dos
extremos de un continuo sino como dos clases radicalmente distintas de procesos (conversión de la
naturaleza en cultura). Condenada a la restricción social.
3. Mayor ambigüedad simbólica. Aquello que es intermedio entre la cultura y la naturaleza está sencillamente
fuera y alrededor (ni de un lado ni del otro, afuera). Entonces podemos comprender por qué un único sistema
de pensamiento cultural suele asignar a la mujer significados completamente polarizados y en apariencia
contradictorios, puesto que los extremos se tocan. Ej: la frecuencia con que la mujer representa la vida y la
muerte; con lo sobrenatural o “fuera de las posibilidades humanas”.

“Status medio, funciones mediadoras y significación ambigua son tres distintas interpretaciones para distintos
objetivos contextuales del ser de la mujer, considerado como intermedio entre la naturaleza y la cultura”

Conclusiones

 Este esquema es una construcción de la cultura y no un hecho de la naturaleza. La mujer no está “en
realidad” en absoluto más próxima (o más alejada) de la naturaleza que el hombre. Pero sin dudas hay
razones para que la mujer aparezca de esta forma.
 El resultado es un eficiente sistema e feedback: los distintos aspectos (físicos, sociales, psicológicos) de la
situación de la mujer colaboran a que sea vista como más próxima a la naturaleza, mientras que la
concepción de ella misma como más próxima de la naturaleza es a su ver incorporada en formas
institucionales que reproducen esta situación.
 Las consecuencias para el cambio social son igualmente circulares: una concepción cultural distinta sólo
puede surgir de una realidad social distinta, una realidad social distinta sólo puede surgir de una
concepción cultural distinta.
 Los esfuerzos dirigidos a cambia las instituciones sociales no pueden tener efectos a largo alcance si la
imaginería y el lenguaje cultural siguen suministrando una concepción relativamente desvalorizada de la
mujer. Los esfuerzos únicamente orientados a cambiar los supuestos culturales no pueden conseguir su
objetivo a no ser que cambie el fundamente institucional de la sociedad para apoyar y reforzar la
modificada concepción cultural.

ENTONCES, ¿ES LA MUJER AL HOMBRE LO QUE LA NATURALEZA A LA CULTURA?


Tres décadas después de la publicación del artículo anterior (1972) la autora revisa sus planteamientos iniciales sobre
la universalidad del patriarcado y la oposición naturaleza/cultura.

La idea de que la dominación masculina era universal resultaba de alguna manera impactante para muchos no
antropólogos, quienes pensaba que podían existir sociedades “matriarcales” o “igualitarias”. También iba en contra
de los presupuestos intelectuales de una cierta tendencia “marxista” en antropología, y por lo tanto se alineaba con
anteriores políticas intelectuales – bastante candentes – de la disciplina.

Ortner dice que creer que no lo volvería a escribir porque las preguntas han cambiado. Los universales ya no tienen
tanto interés, y las respuestas que podrían considerarse adecuadas a esas preguntas también han cambiado (encontrar
una lógica subyacente parece menos importante que identificar las políticas de representación existentes). Pero
considera que ha sido un “pararrayos teórico”, “bueno para pensar”.

Plantea hacer un breve repaso de la evolución (o no evolución) del feminismo y de la propia antropología en los últimos
veinte años.

¿Es universal la dominación masculina?

Su aportación consistía en examinar de nuevo ejemplos de culturas que podían considerarse relativamente igualitarias.
Intentó así replantear la importancia de los elementos culturalmente marcados como de “dominación masculina”,
para tener una perspectiva más precisa sobre el peso específico que estos elementos pudieran tener en los patrones
de género de sus respectivas culturas. Propone que su erro fue dar excesiva importancia a estos elementos, así como
aferrarse a cualquier indicador de superioridad masculina, de “contaminación” femenina, etiquetando a toda una
cultura como “dominada por hombres”. Su reflexión implicaba también cambios más significativos en la manera de
entender la “cultura” en la propia antropología, concibéndose ahora como las “culturas” como algo más disyuntivo,
contradictorio, inconsistente de lo que ella estaba habituada a pensar. - EL IGUALITARISMO ES COMPLEJO,
INCONSISTENTE Y FRÁGIL.

Representaciones de la emergencia de la dominación masculina

Señala su compromiso “funcionalista” sostener que la dominación es una consecuencia secundaria, no una búsqueda
o “deseo de poder” de los hombres (como que simplemente tuvieron más suerte). Pero que lo hace porque no quería
caer en la esencialización de un cierto tipo de agresión masculina. Opina que eso era exactamente lo que las feministas
estaban queriendo evitar.

¿Es universal la oposición naturaleza/cultura?

Lo que considera incorrecto y correcto del artículo:

 Fallo central: el argumento central, esto es, que la vinculación entre mujer y naturaleza, hombre y cultura
“explica” la dominación masculina, sea esta universal o no. Dice que la explicación de una dominación
masculina universal o casi universal le parece más adecuada como el resultado de una compleja interacción
de disposiciones funcionales, dinámica de poder y factores corporales (lo de arriba respecto de la
esencializaicón).
 La supuesta universalidad de ciertos significados de “naturaleza” y “cultura”. Admite que incluso la relación
naturaleza/cultura es una estructura universal que varía en distintas culturas. No necesariamente tiene que
ser construida siempre como una relación de dominación cultural o incluso de “superioridad” sobre la
naturaleza. Esta variación en el nivel de los significados explícitos culturales es de hecho fundamental en la
construcción del género y la sexualidad desde una perspectiva transcultural. El argumento de la universalidad
de la oposición naturaleza/cultura de ninguna manera buscaba sugerir el mismo tipo de universalidad en el
nivel de “significados sexuales”.
o No obstante, cree que todavía tiene sentido decir que la oposición naturaleza/cultura es una
“estructura” bastante extendida (aunque no universal) y que en general (no de manera universal) la
mujer es con respecto al hombre lo que la naturaleza es con respecto a la cultura.
 Las críticas que le hicieron sobre la universalidad de la oposición naturaleza/cultura (y de la dominación
masculina) se formulaban como un hecho empírico: cotejándolo con ejemplos etnográficos.
o El problema: que no entendieron que ella usaba la noción de “estructura” que ella había usado en
sentido lévi-straussiano, es decir que solamente mantiene una relación compleja con el conjunto de
terminología e ideologías culturales empíricas. No era un objeto empírico que pudiera encontrarse
mediante el escrutinio etnográfico, sino un supuesto que subyacía a una variedad de “superficies”
etnográficas.
o El mero hecho de que en una determinada cultura haya una ausencia de categorías terminológicas no
quiere decir que la estructura no esté ahí. Puede ser un patrón de relaciones que puede existir sin
tener una etiqueta específica en la cultura. No las ve como oposiciones binarias (Levi) sino como
preguntas existenciales, acertijos que la humanidad debe afrontar.
o Naturaleza/cultura en uno u otro sentido específicamente occidental (como una “lucha” por la
dominación de la naturaleza por parte de la cultura) ciertamente no es universal. Incluso la idea de
que “naturaleza” y “cultura” son dos tipos de objetos relativamente distintos probablemente no sea
universal.
 PERO: EL PROBLEMA DE LA RELACIÓN ENTRE LO QUE LA HUMANIDAD PUEDE HAER, Y LO QUE
IMPONE LÍMITES A ESAS POSIBILIDADES, DEBE SER UN PROBLEMA UNIVERSAL – ante le cual
las soluciones, por supuesto, varían enormemente en las distintas culturas y a lo largo de la
historia.
o El género: las relaciones de género siempre se sitúan en una de las líneas fronterizas entre naturaleza
y cultura: el cuerpo. Las dos oposiciones tienden hacia una relación de metaforización mutua: el
género se convierte en un lenguaje muy poderoso para hablar de las grandes preguntas existenciales
sobre la naturaleza y la cultura. A la vez que el lenguaje de la naturaleza y la cultura puede ser muy
poderoso para hablar del género, la sexualidad y la reproducción (poder, indefensión, actividad,
pasividad, etc).
 Las articulaciones específicas de la relación variarán enormemente entre culturas, con giros y
alineamientos sorprendentes e inesperados. Pero la posibilidad de que los dos temas están
interconectado en cntextos culturales e históricos específicos es, para Ortner, bastante alta.
 Propone también que es muy problema que sea una relación asiméticas donde la mujer y la
naturaleza sean las categorías más problemáticas.

Conclusión

Piensa que existen las estructuras como grandes preguntas existenciales que todos los seres humanos debe tratar en
todas partes del mundo, pero también le parece que la unión entre tales estructuras y cualquier conjunto de categorías
sociales – como femenino/masculino- es un fenómeno cultural y políticamente construido.

Sus intereses actuales se centran mucho más en comprender la política de ´como se construyen esos puentes. Ya no
en describir paralelismo de esas categorías (¿giro interpretativista?).