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Símbolos RosaCruces

Cruz, Octógono, Montaña, Caverna, VITRIOL, Corazón, Grial, 9, Fénix, Triangulo,


Circulo, INRI

Desde nuestra iniciación, en Primer Grado, aprendimos que la


Masonería transmite sus enseñanzas a través de alegorías y símbolos,
y que el símbolo actúa como soporte o representación esotérica de
verdades o realidades. En la medida que vamos avanzando en
nuestros estudios se nos presentan mayores símbolos y alegorías,
encontramos referencias a la tradición primordial y esotérica de las
religiones Noaquita, Egipcia, Mosaica, Salomonica, Zoroástrica, y
Cristiana; incluyendo los Esenios, Gnósticos, RosaCruces y Kadosh.
Encontramos también vinculaciones con las escuelas de misterios de
Isis y Ceres; a las escuelas aristotélicas y platónicas; a los “colegia
fabrorum” romanos. Todo esto nos permite reconstruir el hilo del
conocimiento.

Los rituales contienen las alegorías a modo de “historia del grado”, o


leyenda, que se amplía su significado cuando lo expone el “Orador”.
En estos relatos y en los juramentos o solemnes promesas
encontramos que el personaje que lo vive es impulsado a desarrollar
internamente y practicar las virtudes, ya sean estas morales o
intelectuales, estas últimas son las aptitudes o la capacidad de
desarrollar algún tipo de actividad con eficacia, inspirado en un ideal,
a los que también nos comprometemos a sostener en la sociedad.
Estas virtudes están expresamente nombradas, en esta plancha yo
quisiera ir a la raíz del porque el ritual nos insta a desarrollar esas
virtudes sin las cuales no podríamos pasar las pruebas y mucho
menos ser exaltados a la vida espiritual. Estos porque se encuentran
analizando, profundizando en el significado de los múltiples símbolos
que se nos presentan.

+La Cruz+
Es uno de los símbolos, como veremos, de mayor trascendencia en
toda la simbología masónica y el más evidente en el Grado 18º del
“REAA” de Caballero Rosa-Cruz y de las Ordenes Masónicas Templaria
y Malta.

Debido al uso que se ha hecho del signo de la cruz en los últimos


siglos, ésta adquirió una connotación religiosa que vincula las
enseñanzas de este símbolo solo con el cristianismo, y por lo tanto

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pareciera que los Grados/Ordenes masónicos que lo incluyen también
quedarían como vinculados a una religión en particular. Pero no es
así, la cruz es un símbolo universal y pertenece a la humanidad. En
China era consagrada a la adoración del Altísimo, y en el Asia
septentrional y entre muchos pueblos de la América precolombina se
han encontrado grandes piedras en forma de Cruz.

En el Gº13 del REAA, “Real Arco”, aprendimos el misterio de la


pronunciación del “Verdadero Nombre de Dios” y a practicar la
tolerancia religiosa porque tomamos conciencia de que durante siglos
todos los intentos de definir el concepto de Dios y de lograr que esa
idea sea mayoritariamente aceptada, solo lo limitaron, lo llevaron a
prácticas religiosas idolatras, egoicas, … Dios terminó confundiéndose
con los conceptos culturales de cada tiempo y nivel de comprensión
de lo abstracto a que estaba limitado el pueblo en cuestión,
originando odios, iras, discriminaciones y guerras sangrientas. Por esa
razón en Masonería no se define su concepto sino que se señala su
símbolo para que cada hermano lo descubra a su manera y con sus
recursos intelectuales y espirituales.

En el evangelio de San Felipe encontramos las siguientes palabras:

“La verdad no vino al mundo desnuda, sino que vino en forma


de tipos e imágenes. No existe otra forma de recibir la
verdad... El novio debe entrar en la verdad a través de la
imagen"

Así podemos escudriñar el verdadero significado de la representación


simbólica de distintos tipos de cruces, en distintos lugares, tiempos y
culturas; sumergirnos en el origen e interpretación que se le asociaba
a las cruces: “dentro del círculo”, Ansata, Tau, Gamada, Griega,
Romana, Templaria (paté), de Malta, San Andrés.

Desde la más remota antigüedad la cruz simbolizaba la intersección


de la línea celeste “horizontal”, equinoccial, que une en el horizonte
los signos “Aries-Picis/Virgo”, con la línea “vertical”, solsticial,
“Cáncer/Capricornio”, observando el movimiento del sol cuando cubre
sucesivamente esos puntos. Por eso simboliza o marca los puntos del
mito solar dentro del ciclo zodiacal: nacimiento, vida, muerte y
resurrección. O del ciclo diario amanecer, mediodía, atardecer y
noche, hasta que asoma la “Stella Matutina” y canta el Gallo
anunciando el nuevo Sol.

El diseño de la cruz latina estaba vinculado, por sus


proporciones, simbólicamente con el cubo, con el hombre

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perfecto. La piedra cubica es uno de los primeros símbolos que
estudiamos en masonería, se profundiza su simbolismo al volverla a
estudiar en el 13º grado como la piedra cubica de ágata en la que
Henoch gravara la Palabra Perdida, la piedra angular del Templo. Es
uno de los “Sólidos Platónicos” y a la vez incluye los demás. También
se la vincula simbólicamente con la “piedra filosofal”, la piedra del
Grial, entre otras interpretaciones.

Para la cristiandad, la introducción de la cruz latina en el culto oficial


no comienza hasta pasado un tiempo, los símbolos habituales del
cristianismo eran el mástil, el pez, también el cordero, como
representación del dios de la primavera cuando el sol entra en Aries
convirtiéndose en el “cordero de Dios que quita los pecados del
mundo” vale decir los males introducidos en la tierra durante el
invierno; todos ellos eran representativos de la nueva religión.

Uno de los hechos históricos que darían un impulso al uso de la cruz


llegaría con el Emperador Constantino al aparécele, en una visión, la
leyenda “In Hoc Signo Vinces” inmerso en una cruz, antes de la
batalla Puente Milvio (contra Masquentio o Magencio) atribuyéndole el
poder que le dio la victoria. Así fue que la imagen de la cruz se
comenzó a utilizar en estandartes y otras representaciones cristianas
y oficiales con asiduidad.

Hay otra historia distinta, que teniendo en cuenta el hecho de que


Constantino solo permitió que lo bauticen (si es que) en su lecho de
muerte, en el año 337, y conociendo que todo cristiano lo primero
que hace es bautizarse muchos historiadores dudan, afirman incluso
lo contrario, que Constantino nunca fue cristiano, si tolerante con los
cristianos (necesitaba toda la ayuda que pudiera conseguir contra
Magencio) y estos adaptaron su culto y festividades a las normas
imperiales. Esto asume validez cuando tomamos conocimiento que la
famosa “visión” la tuvo en momentos de entrega espiritual dentro de
un templo pagano consagrado al dios Apolo gálico en Vosgos o en
cercanía de Autun. Esta “visión” consistió en un sol, un dios Sol,
conocido como “Sol Invictus”, Sol Invencible. Su reinado se conoció
como “El Imperio del Sol”, este culto pagano, de origen Sirio y
esencialmente monoteísta, fue impuesto en el imperio romano un
siglo antes de Constantino, y armonizaba perfectamente con el culto
a Mitra que era mayoritario en esos tiempos del Imperio y que
también adoraba al Sol, creían en la inmortalidad del alma, un juicio
futuro y la resurrección de los muertos.

La historia continúa y durante el año 680 se aprobó


oficialmente el uso de la cruz latina, en el sexto
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sínodo de Constantinopla (Canon 82), agregándole una imagen de
Cristo clavado a la cruz, lo que fue confirmado por el Papa Adriano I,
desde ese momento fue considerada como instrumento de suplicio y
muerte, la Cruz representa lo espinoso que es para el hombre el
camino de la vida y la igualdad que entre ellos establece la muerte.

Si queremos profundizar el significado de este símbolo, de la imagen


de Cristo en la cruz podemos hacer un análisis del texto bíblico: “Y
como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que
el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree,
no se pierda, mas tenga vida eterna. [Juan 3.14-15]” … obviamente
en referencia al Antiguo Testamento: “Después partieron del monte
de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se
desanimó el pueblo por el camino. Y habló el pueblo contra Dios y
contra Moisés, diciendo: ¿por qué nos hiciste subir de Egipto para que
muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma
tiene fastidio de este pan tan liviano. Y Dios envió entre el pueblo
serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo
de Israel. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: hemos pecado por
haber hablado contra el Señor, y contra ti; ruega al Señor que quite
entre nosotros estas serpientes”. Y Moisés oró por el pueblo. Y el
Señor dijo a Moisés: hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una
asta: y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés
hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando
alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y
vivía” (Números 21:4-9).

Pero no todos los cristianos usaban la cruz con ese diseño y en ese
sentido, veamos estas otras cruces:

La cruz griega, la primera cruz que usaron los miembros de


la orden templaria por el año 1118 sobre su brazo izquierdo,
sobre un manto blanco.

Es el símbolo de la naturaleza y sus ciclos, por la conjunción de


una línea horizontal, que simboliza lo femenino, con una vertical que
simboliza lo masculino y así veían la dinámica de la Generación.

La cruz, con sus cuatro brazos representan los 4 estados de la


materia (sólido, líquido, gaseoso, e ígneo o luminoso), igualmente es
símbolo de los 4 elementos de la naturaleza (tierra, agua, aire y
fuego), cuyas iniciales en hebreo son las letras del Tetragrama
Sagrado.

El 4, numero de letras con que se escribe Dios en todos los idiomas,


nos trae otro símbolo de gran importancia en la Orden: la Tetraktys
Pitagórica, que ya conocemos su formula numérica: 1+2+3+4=10.
En su forma triangular cada uno de sus lados comprende cuatro
4
elementos. Que más allá de su forma geométrica se lo puede vincular
al denario cuando se lo simboliza con el círculo: el símbolo comprende
en total 10 elementos, uno central y nueve en el perímetro. En este
caso el 1 corresponde al centro y el 9 a la circunferencia que
normalmente se divide por múltiplos de 9: 90° para el cuadrante y
360° para la circunferencia completa. Universalmente se simboliza la
Deidad Suprema con un circulo y/o un triangulo. También existe una
vinculación numérica y simbólica de la Tetraktys con la Iod (= 10) del
tetragrama, con el cuadrado de cuatro cuyo valor es 16, equivalente
al valor numérico del resto de las letras del tetragrama (total=26). Si
lo visualizamos el conjunto en su forma solida el cuadrado se
convierte en cubo y el triangulo en pirámide cuadrangular cuya base
coincide con la cara superior del cubo formando la piedra cubica en
punta. Que bien podría ser la “piedra que rechazaron los
constructores …”.

La cruz Paté, de ocho puntas, Deriva directamente de la


Cruz celta que representa los tres mundos: Abred.
Gwenwed. Keugan. Y de la vieja rueda druídica el Crismón
de ocho radios. Este símbolo, el Crismón, evoca el inicio, los
ciclos (la serpiente que se muerde la cola) y es también un símbolo
solar que tiene su máxima expresión en los resplandecientes
rosetones de las Catedrales e Iglesias de origen Templario.

La Cruz Patriarcal se dice que es el diseño usado por el Gran


Maestre y los Oficiales de la Orden del Temple en su
vestimenta. La leyenda de esta cruz dice que en el año 326, la
“Santa Emperatriz” Helena, madre de Constantino, encontró 5
trozos de madera que pertenecían al madero sagrado (Cruz de Cristo)
con los cuales construyó la cruz. Santa Helena regaló esta cruz al
Patriarca de Jerusalén quien la mandó a colocar en una Capilla de la
Iglesia del Santo Sepulcro.

La simbología más evidente de la Cruz Patriarcal, es la que aparece al


partir la cruz de forma que en la parte superior nos muestra una cruz
griega y en la parte inferior una cruz tau. Es decir, la cruz exotérica,
la griega, y la cruz esotérica, la Tau. Su unión produce el símbolo del
sincretismo religioso y filosófico que animó y marcó el devenir de la
historia del Temple.

Esta interpretación es acorde con lo que nos dice el Secretario del


Papa Honorio III, respecto a cómo el Santo Padre configuró el Lignum
Crucis que envió a los templarios a Segovia:

5
“...Tomó de un fragmento del brazo derecho de la Cruz del Salvador
del que formó dos cruces y reunidas la una sobre la otra en forma de
cruz patriarcal...”

Podemos decir también que Godofredo de Bouillon, duque de Lorena


y virtual rey de Jerusalén, adoptó esta cruz como insignia de sus
estandartes durante su primera cruzada, cosa más que curiosa
porque dicha cruz era utilizada por los cristianos Orientales, no por los
Occidentales. Los caballeros del Santo Sepulcro también se la hicieron
suya, aunque posteriormente el mismo Godofredo se apresurase a
quitársela en 1099 cuando creó la Orden de Notre Dame du Mont de
Sion de la que saldrían los Templarios como brazo armado en 1114.

La Cruz de ocho puntas, también conocida como de Malta es


representativa de los Templarios, Hospitalarios y Malteses.
Es conocida como la cruz de las ocho Beatitudes y de las
ocho Bienaventuranzas. Es una cruz de “meditación” en su
aspecto geométrico y se dice que sirve como clave para la
construcción y desciframiento del alfabeto secreto de los Templarios.

Primero sepamos cuales son las ocho Beatitudes: 1ª Poseer el


contento espiritual. 2ª Vivir sin malicia. 3ª Llorar los pecados. 4ª
Humillarse al ser ultrajados. 5ª Amar la justicia. 6ª Ser
misericordiosos. 7ª Ser sinceros y limpios de corazón. 8ª Sufrir con
paciencia las persecuciones. Tras leer sus significados entenderemos
la importancia que tuvo esta Cruz como símbolo de Espiritualidad,
Humildad, Honor y Amor al prójimo.

Geométricamente podemos observar que si unimos las puntas de


esta cruz con una línea dibujamos un octógono, que es el trazado de
las capillas mistéricas templarias. Los arquitectos templarios, a estas
ocho partes periféricas le agregaban simbólicamente un elemento
central, una cruz (no me extrañaría si esta cruz central fuera una
Tau), como símbolo de unidad, como centro supremo, invisible a los
ojos pero sin la que no existiría manifestación material.

El misterioso número 9

8+1=9. En la capilla templaria octogonal encontramos tanto el


número 8 como el 9. No es casual que esta Orden tan vinculada a lo
simbólico y tradicional utilice un código numérico para expresar una
verdad. Tomando las palabras de J. Bergier: "La bandera de los
templarios era simplemente la representación simbólica del templo...
Su campo estaba jaquelado de 81 piezas de sable y plata... Este
campo era, pues, en realidad, lo que el Oriente denomina un mándala

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(dibujo sagrado de esencia mágica). Los mándalas más clásicos son
los que contienen grandes cuadrados divididos en cuadros menores
de números determinados... 64 u 81. El cuadrado de 81 que se
compone de 9 X 9 y consta de una casa central, es un Cuadrado
Celeste; el de 64 se forma de 8 x 8... (o lo que es lo mismo: el cubo
de 4, tercera dimensión de la Tetractys; Tetragrama). Está dedicado a
la Virgen Eterna, madre de todas las tradiciones. Es un Cuadrado
Terrestre."

Y si tenemos en cuenta que estas Capillas Templarias no estaban


destinadas al culto público en la época templaria, sino a los ritos de
iniciación de la Orden, no debe extrañarnos la presencia de estos
mándalas occidentales, que serían objeto de mística meditación por
parte de los aspirantes a dicha iniciación.

Pero profundicemos en el significado de esos números, 8 y 9,


atendiendo a sus raíces simbólicas sustentadas en la cábala hebraica
y la tradición primordial.

La expresión simbólica del número ocho indica lo que tiende a la


forma. Se asocia a la justicia o equilibrio de las cosas porque está
formado por dos números pares, es luz y sombra, su simbolismo
puede asociarse al del yin-yang, Adán-Eva, y la representación gráfica
de este signo constituye el mándala octogonal, la planta de las
capillas templarias.

En el alfabeto y la cábala hebreo el número ocho corresponde a la


letra Heth (equivalente a nuestras H, J), que indica predominio del
intelecto sobre la materia.

El número ocho, en hebreo SHMONE, lleva implícito el código


hermético del alma o NESHAMÁ, del hombre. El hombre no recibe su
alma viviente o NISHMAT JAÍM hasta el versículo octavo del segundo
capítulo del Génesis, momentos antes de ser instalado por el Creador
en el jardín del Edén. Por el alma, el hombre adquiere conocimiento
de “su propio nombre”. Conocerse a sí mismo en profundidad, es
penetrar en la pluralidad de la vida. La conciencia del alma que
impulsa a conocerse a sí mismo implica un deber de tamizar lo que
vive en nosotros, separar la paja del trigo. Tallar la Piedra Bruta.

Estudiar es cambiar, ese cambio da lugar a una mutación espiritual,


como el despertar de un sueño, extraer del sueño a quien tiene la
posibilidad de convertirse en fénix, ave inmortal surgida de sus
cenizas, supone primero contagiarle o prenderle fuego, iluminarlo, y
después acompañarlo en el doloroso trayecto de purificación que

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consiste en enfrentarse consigo mismo. El ser humano se renueva a
través de frecuentes inmersiones en sus propias fuentes abismales.
“Bebe el agua de tu misma cisterna” (Proverbios5.15). Al buscar el
manantial de la vida dentro de nosotros no hacemos más que
recapitular sus moléculas, ascender mediante las aguas inferiores
hasta las aguas celestes o superiores.

Cada uno de nosotros, en la medida que se consagre a la renovación


de sí mismo haciendo germinar el relámpago, es su propio Mesías, tal
como enseñaron los evangelios Gnósticos. Crecer, desarrollarse, no
es un hecho externo, sino un proceso interior, un pasaje, parábola
tras parábola, de la ignorancia a la sabiduría, es el proceso de
regeneración psíquica, para poner en acto, en presente, las virtudes
que hacen a la verdadera moral masónica, esa que refleja las leyes
de la naturaleza como expresión finita de Dios. Previo a cualquier
intento de elevarnos hacia la bóveda celeste, porque si no
regeneramos nuestra naturaleza inferior antes de pretender
dedicarnos a una vida espiritual podemos ser sorprendidos en
cualquier momento por los excesos, en otras palabras: para que la
virtud pueda manifestarse, hay que transmutar el vicio, éste debe
ceder su espacio vital a la virtud, recordemos el significado de
VITRIOL.

La letra Het (8) simboliza el proceso de germinación de la semilla


mediante el aumento de calor, que suscita el relámpago interior, la
llama de la vida. En ese fuego interior encuentro el significado
simbólico de INRI: Ignea Natura Renovatur Integra.

Ese germinar, esa vida latente, esa existencia elemental, esa


dualidad equilibrada, toma forma y adquiere carácter definido
solamente cuando entra en contacto con la unidad, la cruz central, el
Cristo. Y ocho más la unidad nos da nueve.

El nueve, lo encontramos simbólicamente presente en muchísimos


Rituales y Ordenes Masónicas: en el cuadrado de 3, en la escuadra
(90º), en la leyenda de los 9 elegidos, en la montaña sagrada, en el
Cádiz o místico secreto oculto en la montaña sagrada, en las leyendas
templarias de los 9 caballeros que buscaron un misterioso objeto bajo
el Templo de Jerusalén durante 9 años, incluso en la de los “mineros
alemanes” que excavaron en Pech Cardou, al sur de Francia, no lejos
del Chateau de Blanchefort; Este símbolo también está presente en la
ceremonia del Santo Real Arco ingles en el triangulo de 9 (las luces
mayores y menores), en la palabra Ja-Bul-On, en la piedra Clave de la
Bóveda Secreta, prácticamente en todas las leyendas que tienen que
ver con algo “oculto” o “perdido” encontrado en una caverna o
8
bóveda; También lo encontramos vinculado al simbolismo de la
serpiente, indicando misterio, lo insondable, ocultación, conservación
y renovación. Veamos simbólicamente el episodio entre San Pablo y
la serpiente en el fogón de la isla que llegó luego del naufragio, toda
la historia, el viaje por mar, la tormenta, la perdida material (el
barco) pero no de vidas ... en esta historia hay muchas enseñanzas.

Resumiendo, el 9 es el número del iniciado, expresa la razón de ser


de todas las formas porque contiene en sí a todos los demás números
simples. Es la síntesis del bien y del mal, la resta y la suma de todo lo
que ha sucedido. En su interpretación jeroglífica significa asilo,
refugio que el hombre se proporciona para protegerse de los peligros
exteriores e interiores que lo acechan. Y, atención, su significado
esotérico más oculto es el de una muralla escondida y erigida para
salvaguardar un anhelado tesoro o custodiar un objeto apreciado
rodeado de peligros. ¿El Grial?... ¿Algún Lignum Crucis?... Su
representación geométrica viene dada por tres triángulos, o el
triangulo de 9; es el equivalente cabalístico de la letra hebrea Teth;
Imaginémonos el misterio que rodea este/os símbolos individual y
conjuntamente, recurrentemente se hace referencia a algo oculto,
protegido, … que encontraremos cuando accedamos al centro, al
ombligo.

En la obra “Poética de la Cábala” de Mario Satz, al referirse a la letra


TETH comienza diciendo: “Entre nosotros y la naturaleza se tiende un
hilo, JUT, invisible equivalente al cordón umbilical que nos ligaba a
nuestra madre, el cual, a diferencia del embrionario – que
necesariamente hemos de cortar para desarrollar nuestra vida
individualizada-, debe ser hallado y seguido si queremos nacer a la
vida cósmica. En el enorme tapiz viviente de la naturaleza, TEBA, la
TET, novena letra, señala para cada uno de nosotros un ombligo,
TABUR, en el cual resplandece el oráculo del bien, TOB. El ombligo,
se sabe, es el punto central o medio entre lo alto y lo bajo. Es el sello,
la cicatriz de nuestro nacimiento natural y el símbolo de nuestro
posible nacimiento espiritual. Así como el cordón umbilical nace del
mesodermo y de los vasos sanguíneos y aparece rodeado por la
cavidad amniótica, así aparece, rodeado del oleaje interno, en la
cisterna, BOR, a la que hemos descendido para beber de nuestras
“propias aguas”, el nuevo tejido, TAVAÍ, que liga lo macro a lo
microcósmico. La creación y su criatura.”

Es un tema increíblemente rico y abundante para profundizar.

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En la cábala el número 8 o letra Heth corresponde al octavo sefirá:
Hod (Gloria); el número 9 o letra Teth corresponde al noveno sefirá:
Yesod (Fundación)."

Las capillas poligonales, puesto que participan tanto de uno como de


otro signo, se nos revelan como la Gloria de la Fundación.

La cruz Tau, siguiendo una tradición antiquísima la


encontramos entre los símbolos religiosos de la que hace una
referencia Ezequiel 9:4: “El Señor le dijo: Atraviesa por el
medio de la ciudad de Jerusalén y marca una Tau en la
frente de los hombres que lloran y gimen por todas las
abominaciones que se cometen en medio de ella.

Después escuché que les decía a los otros:

Atravesar la ciudad tras él y matar. Y no tengáis piedad de


ninguno, viejos, y jóvenes, muchacha niños y mujeres; ir
matándolos hasta exterminarlos. Pero no tocar a ninguno que
lleve la cruz Tau”

La cruz TAU representa la marca de los elegidos por Dios, es su firma


más personal. Y no sólo aparece aquí como su signo predilecto ya que
en el Apocalipsis de San Juan, también aparecen marcados por la TAU
los elegidos para la salvación el día del Juicio Final. Allí se especifica
que la TAU es la marca del “Verdadero y Viviente Dios Altísimo”.

Y casi al final, en el Apocalipsis de San Juan, capítulo 7,


versículos del 2 al 3, leemos:

“Después de esto vi cuatro ángeles, cada uno


de ellos en pie sobre uno de los cuatro ángulos
de la tierra. Sujetaban a los cuatro vientos de la
tierra, para que dejaran de soplar sobre la
tierra y el mar, y no se moviera ni una hoja de
un árbol. Luego vi aparecer otro ángel por
levante, por donde sale el sol. Era portador del
gran sello del Dios vivo, y gritó a gran voz a los
cuatro ángeles que habían recibido el poder de dañar la tierra
y el mar: ¡Esperad! No hagáis daño a la tierra ni al mar ni a
los árboles hasta que no hayamos sellado en la frente a los
siervos de nuestro Dios.”

El uso de la Tau dentro del simbolismo cristiano es signo de


Salvación, no de martirio, y tiene una evidente vinculación con
escuelas iniciáticas y corrientes filosóficas pre-cristianas.

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Algunas Órdenes cristianas utilizaron la cruz TAU, la primera de ellas,
la Orden de Antonio el Ermitaño o de San Antón (que padeció su
martirio en una cruz “T”), dedicada al servicio de los leprosos y todo
tipo de marginados; San Antonio Abad vivió en los siglos III y IV. La
orden de los caballeros del hospital de San Antonio, conocida
comúnmente como los “hospitalarios” o la “orden de los
antonianos” es fundada aproximadamente en el
1095 y canónicamente unida a la Orden de Malta
en el año 1777 por el Papa Pio VI. Los monjes de
esta orden vestían unos negros hábitos con una
cruz TAU en medio. En el Camino de Santiago se
encuentran numerosos restos de esta orden, por
ejemplo en Castrojeriz el camino atraviesa las
ruinas del hospital de San Antón.

La razón de la vinculación de la TAU con San


Antón, es porque según cuenta Santiago de la Vorágine, en la
Leyenda Aurea, el bastón que siempre llevaba San Antón, tenía esta
forma, en la imagen podermos ver una réplica del siglo XV.

San Francisco la convertiría en su señal y firma. Con ella marcaba


paredes, sanaba heridas, probablemente se vio muy influido por la
doctrina de los antonianos y además por la alocución en la que el
Papa exhortó a los presentes en el Concilio de Letrán de 1215. Allí
éste describió la lamentable situación de los Santos Lugares, que por
aquel tiempo volvían a estar en manos de los sarracenos, haciendo
mención de la profecía de Ezequiel, por la que los marcados por la
TAU, serían los elegidos.

Podemos encontrar la cruz TAU a lo largo y ancho de la geografía de


las posesiones templarias, siempre representada con absoluta
discreción, cuando no oculta.

Los Templarios evidentemente habían captado el uso que de la cruz


Tau dieron anteriores cultos y así lo tomaron, considerándolo también
como suyo. Era evidente que el simbolismo de la cruz los trasladaba a
la tradición primordial como el símbolo del conocimiento de las
tradiciones arcanas.

Estas tradiciones llegaron principalmente de Oriente, siendo la


representación del Dios único y unificador, Dios de todas las culturas
y credos, y que la Orden en su afán ecuménico incorporaba en su
bagaje simbólico.

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El Caduceos de Hermes era una consecuencia de la cruz de TAU
dónde estaba la serpiente de Bronce sostenida. También podemos
verla representada en el cuerpo humano como representación de las
33 vértebras de la columna mas los dos huesos de la clavícula.
Muchas observaciones nos llevan hacia el Kundalini. Esa energía vital,
simbolizada por el fuego que regenera y eleva la materia a otro
estado de manifestación.

Su simbología, se remonta a cuando el hombre, en su búsqueda de lo


superior y trascendente, observa la bóveda celeste, estudiando las
revoluciones que anual y cíclicamente realizan los astros, sus
posiciones y la influencia que operan en la naturaleza, e identifica una
constelación de estrellas en el horizonte equinoccial, la que
conocemos como Tauro, iniciando su era astrológica en el año 4619
ac aproximadamente. Por tanto su culto y símbolo queda asociado en
origen a lo celeste y sus fenómenos, como el rayo o la tempestad. Así
el hombre de las primeras civilizaciones conocidas, tiene a la
representación del toro como una de sus predilectas, tanto desde el
punto de vista profano, como para un uso sacro e incluso mágico.

Es por ello que tanto el símbolo como la representación animal en sí,


siempre se asociaría o relacionaría a la deidad de mayor importancia,
como Zeus griego, Júpiter romano, Mithra asiático, Osiris egipcio... ,
hasta llegar a Jesucristo, al que también llegaría a identificársele
mediante una cruz. Obviamente tras oficializarse su culto y pasar a
ser la religión del Imperio.

La cruz TAU, es por tanto la cruz primitiva y visto su probable origen


primigenio, pasamos a uno de los primeros cultos debidamente
registrado por la historia: Babilonia. Donde se le rendía culto al dios
TAMMUZ: la TAU quedaría como representación de éste Hijo de Dios
babilónico. Los sacerdotes de Mithra, el Sol-Dios de los persas, hacían
el signo de esa TAU o de la Cruz, sobre la frente de sus iniciados. Era
un signo que representaba una guía de senderos, como monumento
de ciencias y artes.

Podemos observar la continuidad del hilo iniciático si tenemos en


cuenta la influencia de la tradición Zoroástrica que llegó a Jerusalén
con Zorobabel y los demás que fueron liberados por Ciro con el
propósito y los recursos materiales para construir el segundo templo,
porque según las profecías allí predicaría el Mesías (Jesús).

En los rituales masónicos de los Grados 15º al 17º del REAA se nos
enseña el principio de la Libertad de Pensamiento, las virtudes
caballerescas, y se nos da un indicio muy interesante acerca de los
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sucesos de estos tiempos: la relación existente entre Ciro y
Zorobabel. En cierta circunstancia el primero, en su calidad de rey y
autoridad suprema, le da una orden directa a Zorobabel que éste se
niega a cumplir aduciendo que de cumplirla cometería una falta
contra su honor. Yo me pregunto ¿Quién puede negarse a cumplir una
orden directa de Ciro y no ser ajusticiado en ese mismo instante?.
Ciro le brindaba una deferencia a Zorobabel como si se trataran de
dos iniciados, “hermanos”. Pero evidentemente no una Orden
Masónica (porque eran sus secretos los que solicitaba) sino otra,
quizás una Orden Persa, Zoroástrica.

También en el ritual de la Orden del Santo Real Arco de Jerusalén hay


indicios de la “buena relación” que hay entre Zorobabel y otros
hebreos miembros de la corte y de la máxima confianza de Ciro.
Datos llamativos teniendo en cuenta que eran un pueblo esclavo, y
que los esclavos normalmente estaban privados de muchas cosas.

En Zorobabel confluía la tradición Noaquita, Mosaica, egipcia y


Zoroastrica (persa/babilónica).

Hay otros dos personajes que vivieron cerca de este tiempo y que
influyeron en gran manera en los acontecimientos de importancia
iniciática: Zarathustra: con su revolución religiosa del culto Mitraico; y
Daniel con sus profecías.

Zarathustra fue probablemente un zaotar iraní, es decir, un sacerdote


encargado de cantar los himnos sagrados y de cuidar de las ofrendas
hechas al fuego, e incluso algunos autores como M. Eliade han
señalado la posibilidad de que estuviera familiarizado con las
prácticas chamánicas y las técnicas de éxtasis iranias que practican
algunas escuelas Sufíes.

Después de una juventud llena de sucesos milagrosos, a los treinta


años tiene su primera aparición, lo que le lleva a dejarlo todo, porque
habría recibido la revelación de comenzar a predicar una reforma
religiosa que situase a Ahura-Mazda en el centro de un nuevo modelo
religioso que colocó abstracciones divinas donde antes estaban los
dioses tradicionales.

Zoroastro habría querido presentar su religión marcada por un talante


más espiritual y en gran medida abstracto. La reforma tiene como
objetivo purificar la religión tradicional de las poblaciones iranias,
depurando el panteón de múltiples divinidades y de prácticas
aberrantes; combate algunas de las prácticas religiosas, tuvo una
actitud hostil frente a la costumbre del sacrificio del toro y al

13
consumo del haoma. Encontró muchas limitaciones para extender su
visión religiosa debido al carácter abstracto de su predicación.

La predicación de Zoroastro se encamina hacia el establecimiento de


una serie de pautas morales y de actuación que permitan al creyente
relacionarse con la divinidad por medio de prácticas culturales y de
oraciones.

Zoroastro tuvo que recurrir al poder político para encontrar un apoyo


a su labor profética. Aunque la figura histórica del príncipe Vishtaspa
ha dado pie a muchas interpretaciones (algunos autores quieren
relacionarlo con el padre del rey Ciro), lo evidente es que la religión
zoroástrica precisó de un marco institucional especial para poder
implantarse e ir consiguiendo adeptos.

Este es un concepto básico en la religión mazdeísta, y sobre él se ha


escrito mucho, hasta el punto de querer encontrar posibles
influencias en el pensamiento de autores griegos como Platón, o
también hallar su rastro en el Judaísmo y Cristianismo. Dandamaev es
de esta opinión, al destacar la similitud entre algunos puntos de vista
de Zoroastro y Platón, cfr.

Dandamaev, M. et alii. 1980: op. cit. 446. Con respecto al Judaísmo,


D. Winston dedica un profundo artículo al estudio de los elementos
iranios presentes en la Biblia judía, señalando, además, las diferentes
tradiciones que habían identificado a Zoroastro con un personaje
bíblico: there was a Jewish tradition that Zoroaster was of Palestinian
origin and a servant to one of the disciples of Jeremiah, with whom he
was a favorite. It seems likely, then, that there already existed a
Jewish identification of Zoroaster with Jeremiah and Baruch, and that
the Christians later found it convenient to apply this identification to
the solution of the problem of how the Magi knew about the star
announcing the birth of Jesus. Cfr. Winston, D. 1966: Iranian
Component in the Bible, Apocrypha and Qumran en History of
Religions vol 5, nº 2 . 215.

El Profeta Daniel merece especial atención por su influencia espiritual


que trascendió hasta nuestros días. En el año 605 antes de Cristo,
Nabucodonosor, rey de Babilonia, ataca a Jerusalén y el joven Daniel
es llevado cautivo a Babilonia. Datos al respecto se encuentran en 2
Reyes 24, Daniel 1:1-7, Las crónicas babilónicas y El papiro araméico
de Saqqarab. Fue contemporáneo del Profeta Ezequiel, se conocían
personalmente. No retornó a Jerusalén.

14
Se lo conoce como un varón extraordinario en grado sumo. Del rango
de Noé y Job, según Ezequiel 14:14. Profeta mayor citado por Cristo
mismo (Mateo 24:15). “Varón muy amado” por Dios (Daniel 10:11).
Los ángeles, incluso Gabriel, le protegen y le interpretan las visiones
que Dios le dio. “Gobernador de toda la provincia de Babilonia, y jefe
supremo de todos los sabios” (Daniel 2:48). “El tercer señor del
reino” de Babilonia (Daniel 5:29). Sátrapa de Persia durante los
reinados de Ciro y Darío (Daniel 6).
Su larga vida cubre todo un siglo, quizás un poco más, desde más o
menos el año 620 hasta el año 516 antes de Cristo, abarcando,
incluso los “setenta años” de cautiverio que el pueblo de Israel pasó
en Babilonia (Jeremías 25:10-14).
El estudio, desde lo iniciático, de la vida de este Profeta y su tiempo
es apasionante. Habría que profundizar en el significado de: la
“Visión de las cuatro bestias” (Daniel 7); la “Visión del carnero
y del macho cabrío” (Daniel 8); la “Visión muy detallada sobre
Grecia” (Daniel, los Capítulos del 10 al 12).

Es importante destacar que la Tau fue usada por los sacerdotes


Esenios en sus bendiciones sanadoras y sus escuelas iniciáticas en las
cavernas del Mar Muerto.

Otro capítulo importante en el uso de la cruz TAU, sería en


los cultos egipcios, y sobre todo en el culto táurico de
APIS.

En las creencias egipcias, la cruz vive dentro de círculo de


dios y al salirse de Él forma la TAU egipcia o cruz ankhada, ésta es
portada por numerosas deidades del panteón egipcio, y
excepcionalmente representada con el toro Apis, entre cuyos cuernos
se incluye el disco solar, símbolo a su vez de la de idead suprema. Un
epílogo a éste culto sería la asimilación del toro Apis tras su muerte,
por la deidad Osiris, dando lugar a Serapis, que no era otro que Apis
hecho hombre. Su culto se extendió por todo el mundo greco-romano,
solía representársele con la cruz TAU en el pecho.

También se ha encontrado la inscripción de la letra Tau en la Gran


Pirámide, observando que es la única. Sus medidas resumen la regla
con la que se construyó la obra así como diversa medidas terrestres y
celestes. Sus proporciones llegarían muchos siglos más tarde a
Occidente, con la construcción de las catedrales. Es la expresión de la
ley de la creación, el principio del equilibrio.

Es importante destacar la revolución monoteísta del Faraón Akenaton,


que impulsaba la creencia en un Dios único e impersonal simbolizado
por la cruz Ansata (la Tau con el Disco solar).
15
Sabemos que en Egipto, Moisés era un iniciado en estas tradiciones y
que se llevó esos conocimientos con los que fundó los principios de la
nueva religión del pueblo hebreo; se ha querido ver en ella la vara de
Aaron que Moisés convirtió en serpiente, por ello también la podemos
encontrar bajo la definición de cruz egipcia. Estos hechos los
podemos leer en el libro del éxodo 7, versículos del 8 al 13:

“El Señor dijo a Moisés y a Aarón: “Cuando os


hable el faraón y os diga: Haced algún prodigio,
tú dirás a Aarón: Toma tu bastón y échalo
delante del faraón. El bastón se convertirá en
serpiente.” Moisés y Aarón fueron ante el
faraón e hicieron como el Señor les había
ordenado. Aarón tiró su bastón delante del
faraón y de sus siervos, y se convirtió en
serpiente. El faraón llamó también a los sabios y
encantadores, y ellos, los magos de Egipto, hicieron lo mismo
con sus encantamientos. Tiró cada uno su bastón y se
convirtieron en serpientes; pero la serpiente que había salido
del bastón de Aarón se comió a las otras serpientes. El
corazón del faraón se endureció y no les escuchó, tal y como
había dicho el Señor.”

En la mitología escandinava, el dios del rayo, el dios Thor aparece


con un martillo de doble cabeza que se relaciona con esta TAU, este
símbolo en masonería aparece velado en su forma geométrica como
dos ángulos de 90º, simbólicamente comparable al mallete del
Venerable Maestro y los Vigilantes de la Logia, y a las dobles
escuadras que decoran el mandil de los ExVenerables Maestros pues
pasaron por las tres sillas. Y al mazo con el que dieron muerte a
Hiram Abí golpeándolo en la frente.

En la masonería azul, simbólica, las tres dobles escuadras, o malletes,


totalizan 540º, una vuelta y media al círculo. Pero en el Real Arco
estas dobles escuadras se encuentran unidas en su base agregando
una cuarta doble escuadra, totalizando 720º, equivalente a dos
circunferencias. Importantes conclusiones podemos sacar teniendo en
cuenta que el círculo es otra forma geométrica de la Tetractis
pitagórica, además de ser símbolo de Dios. Y que a diferencia de la lo

Otro aspecto para estudiar que encontré de la Tau es su


correspondencia con él numero 9, el ángulo de 90º y la “Teth” hebrea
haciendo alusión a la fundación (recordemos que precisamente 9
16
Caballeros Fundaron la Orden del Temple). Tendría incluso otras
connotaciones como la de árbol de la vida, o incluso de la sabiduría,
la representación geométrica del ser…, con ella firma y señala el
Altísimo. Por ello se le asigna a su simbología numerosas
representaciones como ser: al árbol de la ciencia y a la serpiente; en
la Cabala Cristiana es un símbolo de resistencia y de protección; se
dice que si se colocaba sobre la custodia de una ermita o en la parte
superior del altar de la iglesia o parroquia quiere decir: “Iniciación
Superior”.

El “número 9” tiene vinculación con la cruz de Malta, la Tau y la


serpiente (entre otros).

Primero dibujemos el triangulo de 9 dividiendo en dos las líneas


formadas por el triángulo y uniendo a su vez esos puntos, quedaría
así una figura geométrica formada por un triangulo mayor, en el que
se ven tres triángulos menores en sus extremidades y un cuarto
(invertido) al centro, todos iguales y equiláteros.

Para obtener esta figura el triangulo mayor necesariamente debe ser


de 9 y los 4 menores que componen la figura completa son de “5”,
símbolo numeral del microcosmos humano, del “Hombre
Regenerado” en la “estrella flamígera”.

Podemos observar que haciendo converger los ángulos exteriores del


triangulo mayor (de 9) en una cúspide, se forma un tetraedro, la base
sería el triangulo formado por el triangulo central invertido y los otros
tres convergirían en el cenit de la figura, siendo sus triángulos
respectivos los 3 lados de la figura. El tetraedro es uno de los sólidos
platonicos, formas geométricas que estudiamos en masonería de más
importancia y simbólicamente representa al elemento FUEGO (INRI).

René Guénon, en una de sus cartas a sus alumnos hace algunas


referencias al valor numeral de ciertos términos en árabe, toma en
cuenta el nombre de Adán afirmando que tiene un valor numérico de
45, que no solo es múltiplo de 9 sino que es el Triangulo de 9, la
suma de los 9 primeros números. Y por otra parte el valor numérico
de Eva, que en árabe se escribe “Hawâ”, es de 15, que es el triangulo
de 5. Cuando se quiere simbolizar al conjunto Adan-Eva se lo grafica

17
con el triangulo de 9 con la punta hacia arriba y al triangulo de 5, en
el interior, con la punta hacia abajo.

El Zohar cuenta que Dios había entregado un Libro a Adán en el Jardín


de Edén por medio del ángel Raziel (que significa: ‘secreto del
Altísimo’), en su comentario, empieza diciendo que este libro está
relacionado con la Imagen de Adán. En él, está grabado el misterio de
la Sabiduría; y, el Nombre Sagrado, está explicado en él.

Mientras Adán permaneció en el Edén, lo conservó y lo estudió con


mucha atención y devoción. Este es el libro de la regeneración del
hombre y es, también, el secreto que Elohim reveló a Adán. Pero,
cuando fue echado fuera del Jardín, a causa de su transgresión del
mandamiento, el libro voló y desapareció.

El hombre desesperado lo pidió otra vez, y ante su insistencia, el


Dios, permitió finalmente que el ángel Rafael (que significa: ‘curación
del Altísimo’), se lo devolviera. Adán se puso de nuevo a leer el libro,
y lo transmitió a su hijo Seth quien lo hizo pasar a la posterioridad. Es
así que el libro de la regeneración llegó a Abraham, quien supo (al
igual que Henoch) penetrar la Gloria de Dios; y ¿qué es lo que está
escrito en este libro? El secreto del Nombre Sagrado. Este secreto es
la ciencia de las generaciones del mundo u Hombre perfecto. «El
Libro donde Dios ha escrito su secreto es el cielo y la tierra. Por esto
el hombre santo y sabio estudia la ciencia del Señor en la paz del
Jardín de Edén». Esta frase extraída del Mensaje Reencontrado, de
Louis Cattiaux confirma exactamente la enseñanza del Zohar.

El triángulo de 9, está revelando el secreto de la creación del hombre,


que parece consistir pues, según el Zohar, en la unión de dos entes
llamados macho y hembra. Estos dos unidos, constituyen el Adán, se
trata del Adán primero, y también del hombre regenerado después de
haber sufrido el destierro del Paraíso a consecuencia de la
transgresión.

Y ¿por qué estos dos entes son llamados macho y hembra? Porque
siempre buscan unirse por amor. El Zohar explica que estos dos, que
en su unión participan en la generación del hombre perfecto, no son
diferentes de la tierra y el cielo.

La tradición hebrea enseña que el efecto de la caída del hombre fue


precisamente la separación del cielo y de la tierra, o de Adán y Eva.
No hay regeneración mientras permanezcan separados.

El comentario del Zohar termina así: «Por esto se comprende que


toda forma [o figura] donde no se encuentran el macho y la hembra
18
[entendamos cielo y tierra] no es conforme a la Figura Suprema [o
Divina].

Guenón también hace una vinculación entre “Adán” y “el triángulo de


9” desde la gramática, ubicando en cada ángulo del triangulo mayor,
una letra correspondiente al nombre Adán y en los ángulos del
triangulo menor las correspondiente a Eva veríamos escrito al lado
derecho del triangulo ´alif-hâ-dâl = ´Ahad, que significa UNO; en el
costado izquierdo: ´Alif-wâw-mîn = ´Awm, transcripción árabe del
monosílabo sagrado oriental OM (aûm); y en la base: dâl-´alif-mîm =
dâm que significa Permanente o Eterno. UNO – AUM – ETERNO

Llama mucho la atención la vinculación con la tradición hindú, ya que


en uno de los costados del triangulo está inscripta la traducción árabe
del monosílabo OM.

Interpretando y resumiendo el texto podemos discernir que se trata


de distintas pronunciaciones, vocalizaciones, de un mismo concepto
la “Deidad Suprema” como lo conocían las tradiciones sirias, caldeas,
hindúes, egipcias, celtas, griegas, romanas, etc. Tratándose del Dios
Único y Trino, que conocemos por sus aspectos “Omnipotente,
Omnisciente, y Omnipresente”.

La montaña, la pirámide, el montículo, el mundo celeste, el principio


masculino, lo axial ascendente, el macrocosmos, se grafica
generalmente con un triangulo con el vértice apuntando a lo superior;
por el contrario el triangulo con el vértice hacia abajo simboliza el
“mundo subterráneo”, el microcosmos, la copa, la caverna, las aguas
primordiales, el corazón, el Santo Graal, el principio pasivo o
femenino de la manifestación universal, entre otros de similar
significado.

Viendo los dos triángulos interrelacionarse, en conjunto, en la figura


que estudiamos, podríamos inferir que el si triangulo mayor simboliza
“la montaña” y que el inferior podría simbolizar “la caverna” en su
interior, denotando simbólicamente un “centro espiritual”.

Según la tradición hindú la palabra guha, que en sanscrito significa


caverna, se aplica también a la cavidad interna del corazón: la
“Caverna del Corazón”, centro vital donde reside el Atma
incondicionado. Esta palabra, guha, deriva de la raíz ghu que significa
cubrir o esconder. Nos da la idea de “lugar más escondido” o de
“cripta” o de centro en cuanto al punto más interior, lugar “a
cubierto” o sea inaccesible a los profanos. Tengamos presente en el

19
caso de la figura que estudiamos que “la caverna” es el triangulo
interior.

En la “Caverna del Corazón” se oculta el Principio mismo del Ser, que


en ese estado de ocultamiento, de germinación, da la idea de
pequeñez, cuando en realidad es potencialmente lo más grande. En el
texto de las Upánishad se dice que “en el centro del Ser reside el
Principio”, que es “más pequeño que un grano de arroz, más pequeño
que un grano de cebada, más pequeño que un grano de mostaza,
más pequeño que un grano de mijo, más pequeño que el germen que
está en un grano de mijo”, pero también, al mismo tiempo, “más
grande que el cielo, mas grande que todos estos mundos juntos”. Esa
pequeñez se refiere al Principio en su estado germinal, a la manera
de que un punto es espacialmente ínfimo aunque sea a partir de él
que todo espacio se produce. De la misma manera, de ese Principio,
se producirá todo el desarrollo espiritual del Ser, allí está el comienzo
de ese desarrollo. En este sentido considero a la caverna como el
lugar donde se produce ese “inicio” o segundo nacimiento, “la
primera Iniciación”, simbolismo que se refuerza al tratarse de un
“triangulo de 5” (que suma 15) numero simbólico de la Estrella
Flamígera y del Ser Regenerado.

Vemos las ideas de corazón, centro, caverna, que obviamente se


encuentra dentro o bajo una montaña, símbolos axiales que nos
vuelven a la idea de centro, inmóvil e inmutable, lugar desde donde
un Maestro Mason no puede errar; y también es el lugar de
nacimiento del “Avâtara”, según la tradición hindú.

Venimos hablando de la caverna como el lugar del “segundo


nacimiento” que debe distinguirse del “tercer nacimiento”,
corresponden a las iniciaciones en los “pequeños misterios” y los
“grandes misterios” respectivamente. Ambos se representan
cumplidos en una caverna o lugar subterráneo. El segundo
nacimiento (o primera iniciación) corresponde a la “regeneración
psíquica”, que se manifiesta en la práctica de las virtudes, que se
realiza dentro de las posibilidades humanas, íntegramente dentro de
la caverna, constituyendo el punto de partida para alcanzar el tercer
nacimiento (o segunda iniciación) que se realiza en el orden
espiritual, en el dominio de las posibilidades supraindividuales, es una
salida final de la caverna, es un “nacimiento fuera del cosmos”, la
caverna vuelve a ser un “sepulcro” del cual el Ser debe salir. Esta
segunda muerte no es ya la muerte al mundo profano, es la muerte al
cosmos, por lo tanto el nacimiento es “extracósmico” y asimilable a
una “resurrección”.
20
La caverna nos recuerda al mito de Platón, uno de los primeros
idealistas en contraposición a las ideas materialistas de los filósofos
que le precedían a él, que nos habla de una caverna con una
iluminación refleja, en la cual no se ven sino sombras, gracias a una
luz que viene del exterior, esta visión oscura podría compararse, o
quizás se refiera a lo mismo que la visión quasi per speculum in
aenigmate de que habla San Pablo en I Corintios, XIII, 12; lo que
aparece manifestado en la caverna de Platón es el “cosmos” que no
es sino una sombra o un “vestigio” de la realidad trascendente que se
encuentra más allá de la caverna, más allá de la sumidad del cosmos,
esas sombras constituyen el símbolo de aquella realidad. Esa luz que
ingresa es “extracósmica”, ya que su fuente es el sol inteligible, la
salida y liberación de los prisioneros a que se refiere Platón es una
salida “al día” que les permite contemplar directamente la realidad
que no podían percibir, solo contemplaban reflejos, sombras, de la
realidad.

A este nacimiento extra-cósmico se refiere simbólicamente la escena


desarrollada dentro de la bóveda en el ritual de los Grados 13º, 14º y
del Santo Real Arco. Por eso el personaje que descendió y se
encuentra en lo profundo de la bóveda, no le es posible “ver
claramente” sino hasta que la “Luz que ingresa por la Clave de la
Bóveda” se lo permite.

Para entender mejor este aspecto de la luz podemos recurrir


nuevamente a la tradición hindú cuando nos habla del “pinda”,
embrión sutil del ser individual; ese “pinda” en cuanto “germen”
permanente e indestructible del ser, se identifica por otra parte con el
“núcleo de inmortalidad”, que es denominado lûz en la tradición
hebrea. Esa lûz esta en relación directa con el “segundo nacimiento”.

Según la doctrina hindú de los chacras, estos se refieren a fases del


ser humano en su desarrollo espiritual: en la base de la columna el
lûz se encuentra en el hombre ordinario en estado de “sueño”; en el
corazón se da la fase inicial de su “germinación” que es propiamente
el “segundo nacimiento”; en el ojo frontal corresponde a la perfección
del estado humano, es decir a la reintegración a su “estado
primordial”; finalmente en la coronilla, corresponde a los estados
supraindividuales; estamos hablando de la elevación del kundalini, la
SERPIENTE. El kundalini Yoga consiste en ejercicios de respiración de
fuego y posturas, mudras, que junto con canticos en sanscrito
(mantras) consisten en ejercicios paulatinos tendientes a subir la
energía vital del sacro a la coronilla.

21
El ritual masónico se refiere al lugar donde se realiza el drama como
una bóveda, similar a la cabeza, con una abertura situada en el
“cenit” , la coronilla, la “clave de la bóveda”, que luego de ser
correctamente removida deja ingresar una lûz, que le permite al
personaje “leer” y acceder a un conocimiento trascendental, la
“Palabra Perdida” y es por ese orificio donde luego sale, a modo de
“salida del cosmos” siendo “elevado” o “exaltado” por sus
compañeros que lo tienen sujeto de un Cordón atado a la cintura.

En este sentido podemos interpretar el símbolo de la luz dentro del


mito de la caverna de Platón, en la que “solo se ven sombras de una
luz que viene de afuera”, una luz que entendemos por extracósmica
ya que su fuente es el sol inteligible, distinta a la “luz interior”.

Algunas tradiciones asimilan la caverna a la bóveda craneal y el


orificio “de salida” en su sumidad que se han encontrado en
numerosos cráneos es estudiado por antropólogos, historiadores y
sociólogos que investigan las trepanaciones craneales, primeras
intervenciones quirúrgicas de la humanidad que se practican desde el
periodo neolítico. Sorprende a los científicos que muchos de estos
procedimientos quirúrgicos de alto riesgo, no tenían una causa
médica y hay evidencia de que algunas trepanaciones se practicaban
como parte de un ritual. Plantearlo ahora, en el SXXI es muy fuerte,
pero no está de más investigar y profundizar este tema desde el
punto de vista histórico antropológico, algunas culturas creían que
por la coronilla salía el “alma” al morir, otras pensaban que mejoraba
los procesos mentales y por ello encontraron evidencias de
trepanación en restos humanos de gente que pertenecía a castas
sociales altas, aristócratas y sacerdotes, y que les fueran realizadas
en vida como parte de un ritual o “terapia” y en algunos casos
posmortem como parte de los ritos funerarios. Entre las dinastías
merovingias, consideradas con misteriosos poderes místicos y/o
mágicos, como “reyes-sacerdotes”, sus leyendas dicen que estaban
emparentados con la descendencia de María Magdalena y que
practicaban rituales propios de sacerdotes, se han encontrado
cráneos de monarcas en los que se puede apreciar incisiones rituales
en la coronilla, similares a las encontradas en los sumos sacerdotes
de los primeros tiempos del budismo. La tonsura clerical puede ser un
residuo de estas prácticas.

El sistema general de enseñanzas de la masonería siempre nos indica


que para encontrar la verdad debemos apartarnos del dogma y de las
connotaciones religiosas exclusivistas porque restringiríamos nuestro
ámbito de estudio, por el contrarío si nos embarcamos en una
22
investigación científica y filosófica de lo sagrado seguramente
llegaremos a comprender mejor nuestra relación con el GADU. Un
filósofo interpreta los emblemas religiosos como representaciones de
fenómenos celestes sublimes.

El fanatismo religioso (sin distinción) destruyo mucha información,


desmembró escuelas de sabiduría, un ejemplo de ello fue la Orden
Templaria, debiendo los portadores del conocimiento ocultarse hasta
casi ser imperceptibles, igual suerte corrieron las comunidades de
Cátaros (puros), Arrianos, y demás que no compartían a rajatabla la
ortodoxia y fueron tachados de “herejes”, su suerte fue marcada por
la espada y los leños. Otro ejemplo: la tradición zoroástrica, que fue
sistemáticamente eliminada, al punto de carecer de elementos de
estudio y muchos historiadores terminan por confundir fechas y
hechos históricos con míticos, y hay pocos estudios históricos serios
que aportan certezas científicas acerca de sus enseñanzas. Los
masones conocemos muchos ejemplos más.

Solo algunos textos, que fueron especialmente ocultados para evitar


su destrucción u ocultamiento en bibliotecas secretas (como la del
Vaticano) llegan a nuestros días.

Gran fue la sorpresa de los dogmaticos cuando fueron descubiertos


los 52 tratados gnósticos en el pueblo egipcio de Nag Hammadi, en el
año 1945. En ellos se interpreta una fusión de conocimientos
herméticos con cristianos. Según los escritos de Waite aquí es donde
se originó la leyenda de los Hermanos Kadosh, los Caballeros de la
Mañana y de Palestina. Todos ellos asomaron a la existencia real de
las órdenes establecidas por Pacomius en el año 323 d de C. En le
región de Tebaida. Y cuando él murió en el año 346 d. de C., la
biblioteca de Nag Hammadhi fue enterrada para que no la detectaran,
porque de encontrarla hubiera sido destruida como tantas otras.

Resumiendo, hemos visto la cruz como símbolo ancestral de la vida y


los ciclos de la naturaleza que están vinculados al hombre
enseñándole la idea de la trascendencia y la vida después de la
muerte, luego del invierno, en pascuas, se recrea la vida. Distintas
culturas lo han interpretado unívocamente como símbolo de la
inmortalidad.

La cruz nos enseña los ciclos de la vida: los cortos (días), medianos
(años), largos (más allá de ésta encarnación), son los ciclos o eras
que nos trascienden porque nuestro termino de vida física no nos
permite llegar a ver los frutos de lo “sembrado”. Y que cada ciclo
conlleva un esfuerzo y un salario, que esencialmente es el
23
conocimiento necesario para que al renacer al siguiente ciclo lo
vivamos mas iluminados.

Los primeros pueblos agricultores, sedentarios, entendían el universo


y todo lo que les rodea, como una exteriorización de sí mismos, una
imagen del mundo que habita en su interior, entendían los ciclos y
vivían el tiempo de esta manera: cíclica; no como hoy lo hacemos en
occidente que vivimos un falso “tiempo lineal”.

Sabían que dentro de cada ciclo había que “calificar” la energía que
invertían de manera precisa para lograr el propósito y vivían en paz
sabiendo que había tiempo para sembrar, y para cosechar, tiempo
para el trabajo y el descanso, tiempo para la nutrir la mente y tiempo
para el espíritu … estos tiempos estaban indicados en los ritos que se
representaban en la vida religiosa de cada comunidad, y que era
estrechamente vinculada a la naturaleza y la vida. Distinto de lo que
hoy vemos en las grandes ciudades, era otra forma de vida que
difícilmente podamos imaginar. Sin embargo es allí donde
encontraremos la enseñanza más práctica y útil del símbolo de la
cruz.

En este sentido, como símbolo de resurrección y de trascendencia de


este ciclo de vida a otro “más allá de la muerte”, podemos ver la
enseñanza del símbolo de la cruz, en un movimiento cíclico no
cerrado (empezando y terminando en el mismo punto), sino como
una especie de escalera caracol: el fin de un ciclo es una oportunidad
para dar un salto cualitativo y dar comienzo de otra instancia
superior, a la que accedemos para vivir experiencias nuevas que nos
aportaran mayores conocimientos de Dios, la naturaleza, de nosotros
mismos, pasando de la escuadra al compas hasta ser una versión
mejorada de nosotros mismos.

Es un símbolo de esperanza en una vida nueva, que nos impulsa en


primer lugar a lograr la transformación de nuestra personalidad,
iluminar nuestro ser interior, convertirnos no solo en personas de alta
moral, sino también a reencontrarnos con Dios, la Palabra Perdida, y
transformarnos en seres útiles para la comunidad, aptos para
desempeñar funciones de gran responsabilidad en lo social, ejercer el
liderazgo sanamente y llevar en alto las banderas de los ideales
libertarios de la humanidad, siempre enseñando con el ejemplo. Un
Iniciado.

Que entiendo por Iniciación? Seleccioné estas frases de la obra “De


Belén al Calvario” de Alice Bailey que se refiere a la Iniciación en
estos términos: “la Iniciación es una serie graduada y positiva de
24
expansiones de conciencia, una creciente y constante percepción de
la divinidad y todas sus implicancias; estas expansiones de conciencia
revelan progresivamente al hombre la calidad de su naturaleza
superior e inferior … La iniciación está relacionada con la conciencia y
es simplemente una palabra que empleamos para expresar la
transición que el hombre establece entre la conciencia del reino
humano y la conciencia del reino espiritual, el reino de Dios … El
Iniciado es quien ha agregado una sensata comprensión intelectual a
las cualidades básicas de una sana devoción y carácter moral.”

Lo que tú siembras (Corintios 15.36) no se vivifica sino muere antes.


Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano
desnudo, sea de trigo o de cualquier otra especie. ¿No explico Jesús
que “de cierto te digo, el que no naciere de nuevo no puede ver el
reino de Dios?. Nicodemo le dijo:¿Cómo puede nacer un hombre
siendo viejo? ¿puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su
madre, y nacer? Respondió Jesús: “En verdad, en verdad te digo que
el que no naciere del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino
de Dios” (Juan 3.3). El bautismo, cuyo significado es “retornar a las
aguas para volver a nacer”.

La vía de exaltación ESPIRITUAL es “vertical”, mejor dicho “axial”. Un


símbolo axial, o del “axis mundi”, evoca las ideas de indivisibilidad,
inalterabilidad, inmutabilidad, eje en torno del cual se efectúa la
revolución de todas las cosas y de la cual no participa. Así conocemos
la Plomada, pendiendo de la mano del GADU desde la estrella polar, o
desde la Cruz del Sur para los que vivimos de este lado del planeta,
señalando una vía ascendente y que podríamos compararla
simbólicamente con “la espada”, o “la daga”, que también es un
conocido símbolo del Verbo o La Palabra, con poder para destruir o
crear (ver Apocalipsis, I,16 y XIX,15). En San Mateo, X,34, podemos
leer que Cristo ha dicho “no vengo a traer paz, sino espada”. La
espada entendida así, nos trae la idea de “armonización”, porque el
eje es el lugar donde todas las oposiciones se concilian y desvanecen,
lugar de equilibrio, invariable Medio. Justicia.

La Espada, interpretada en este sentido, nos vincula al simbolismo de


la “gran guerra santa”, tanto los místicos musulmanes como
cristianos consideraban la “gran guerra santa” como la que se realiza
en la intimidad de nuestra alma, nuestro interior y coinciden en que
es la batalla más difícil de ganar y la más cara de perder; esta guerra
debe tener el propósito de establecer el equilibrio y la armonía, es la
paz.

25
Desde el punto de vista iniciático lo que da a esta guerra santa su
valor es que simboliza la lucha que el hombre debe llevar contra los
enemigos que porta en sí mismo, contra todo lo que en su interior sea
contrario al orden y la unidad.

Como el propósito de esta guerra es lo que la convierte en “santa”


exige mayores cualidades al guerrero (“kshátriya”): que a la vez “sea
como un monje”, o un ser consagrado a un propósito de orden
espiritual. Una actitud que a la vez de “marcial”, es como “religiosa”
teniendo muy presente que masonería nos es religión, ni secta, ni
nada por el estilo, me refiero a una “actitud” ante lo trascendente del
propósito de nuestra “guerra” interior; el simbolismo, los rituales y
demás materias de estudio que nos presenta la vida en la Masonería
carecería de importancia de no asumir la “guerra santa” como propia,
desarrollando las cualidades que la misma requiere, para poder
alcanzar el propósito de convertirnos en seres esclarecidos.

Cab. Javier Lazcano Colodrero, 18º

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