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Documentación histórica y etnográfica de la música, canto y danza en américa indígena

Maestría en Etnomusicología
Ana Céspedes Alfaro

“Temas y textos del canto purépecha”

El objetivo general del estudio realizado por Néstor Dimas Huacuz es hacer una recopilación,
traducción y análisis temático de una expresión del folklore literario musical de Michoacán: las
pirekuas. El autor, quién también es intérprete y compositor de este género realiza la recopilación
de un total de 500 pirekuas, sin embargo, a través de la selección de 205 piezas representativas de
cada región de Michoacán realizará el análisis propuesto.

La pirekua es una composición literario musical con diversas temáticas que contribuyen a la
conformación de la identidad y a la cohesión étnica, son una representación del pensamiento
colectivo y se caracterizan por ser transmitidas vía oral.

Etimológicamente hablando, pirekua viene del vocablo purépecha “pireri” que significa cantor o
intérprete de canciones y “-kua” cuyo significado es canto o canción. El autor expresa que los
términos nativos sobre las maneras de cantar en el mundo purépecha sugieren que existió un canto
lirico popular entre la gente común. La tradición del pireri y la pirekua en la sociedad purépecha
posee como antecedente histórico a los grupos indígenas de México que aparecen descritos en los
códices prehispánicos y también en crónicas escritas por frailes, principalmente relatos que aludían
a los instrumentos, música, canto y danza. Posteriormente con la evangelización de diversas
órdenes religiosas entre los nativos, influyó de tal manera que surgieron los primeros modelos
musicales paganos que se integraron a las personas y los repertorios de las fiestas purépecha.

Los pireris asumen el oficio de cantor itinerante, y guarda directa relación con los antiguos
pregoneros del mundo purépecha: los hatápiecha. Este oficio cumple una función en la sociedad,
ameniza las fiestas, eventos sociales y son mediadores, pues a través del canto expresan
sentimientos y comunican acontecimientos relevantes de la sociedad indígena. Los pireri se han
desarrollado en el anonimato, principalmente trabajando de noche y actuando para sus cercanos.

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Considerando que no existe una institución formal para la enseñanza de las pirekuas, el aprendizaje
se basa en la observación, repetición, práctica y creación de dos aspectos esenciales de esta música:
la utilización de la guitarra (afinación, posiciones) y el canto (memorización de letras, primera y
segunda voz). Esta ausencia de instituciones y predominio del traspaso generacional mantiene el
anonimato de sus maestros.

Personalmente me parece interesante el tema del anonimato y de la autoría puesto que el mismo
autor señala que en el tiempo de los pireris más ancianos los intercambios de música se daban sin
ninguna malicia y su función fue el apego a la autoría de los cantos, el respeto a las melodías que
son reconocidas como parte del folklore. Pero esta situación cambió en la segunda mitad del siglo
pasado, tal vez en 1942 con el surgimiento de los primeros concursos de música se sustituyeron los
intercambios de música por los repertorios de estreno. Considerando que estos concursos
proponían premios económicos, sirvió como incentivo para la aparición masiva de pireris, de alguna
manera esta situación propició la ambición y el plagio, debido a que las instituciones que
convocaban a los concursos no poseían registro oficial que defina y defienda las autorías de las
pirekuas. En este sentido, ¿cuándo surge la propiedad privada? Entendiéndola en el contexto de la
autoría en las composiciones, ¿la necesidad de reconocer al autor por sobre la creación? ¿los
derechos de autor? El pensar en la trascendencia de la persona por sobre la creación, me parece
que supone un cambio de paradigma para la sociedad musical purépecha, quienes proponían la
creación desinteresada y el intercambio “sin malicia” por uno nuevo enfocado a lo económico, el
reconocimiento y la subsistencia a través de esta práctica cultural. Por otro lado, me pregunto hasta
qué punto la intervención de las autoridades gubernamentales junto con sus diversos incentivos
para las expresiones artísticas, está generando un cambio o bien estatizando las expresiones
artísticas para transformarlas en algo turístico y estéticamente bello.

Son las instituciones gubernamentales las que sacarán a los pireris de sus contextos para invitarlos
a los centros urbanos con la finalidad de dar a conocer sus manifestaciones culturales, con el afán
de mostrar lo típico a la sociedad mestiza regional y nacional. Posteriormente surge el
financiamiento para la grabación de discos y los programas radiales, aquí los compositores aspiran
a la grabación de discos con la intención de obtener remuneración por su música, el querer
escucharse y ser escuchados por los demás.

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El mismo autor realiza un repaso de lo que ha sido su historia como pireri, desde el joven que
escuchaba pirekuas en vivo y en las radios, que aprendió a afinar y a pesar de la oposición de su
padre ante su vida como músico, se insertó de tal forma en el hacer musical que su experiencia
empírica y clandestina lo llevo a aprender visual y auditivamente tal como se hace en la tradición
pireri.

Los cambios mencionados anteriormente, relacionados con la creación de concursos lo llevaron a


participar en ellos y transformarse en un “pireri de concierto”. Sería este nuevo estado, junto con
su participación en concursos lo que lleva al autor a considerar lo imprescindible que es brindar al
publico una información básica de las temáticas de los textos puesto que el se da cuenta que “para
algunos espectadores resultaba igual que interpretáramos cualquier pirekua, porque en realidad no
entendían el lenguaje y lo que les provocábamos era un aburrimiento total” es por ello que recurre
a las traducciones del purépecha al español para explicar su contenido.

En cuanto al contenido de las pirekuas, a través del análisis de las 205 piezas Néstor Dimas concluye
que en el canto están contenidos los temas que además de ser texto son representación del
pensamiento y preocupaciones purépecha, principalmente se refieren al simbolismo de las flores, a
la idealización de la mujer, la exteriorización de los sentimientos, la migración, deterioro ecológico,
la muerte, educación, y el tributo a los personajes de la historia regional.

Musicalmente hablando, las pirekuas se componen de dos partes, pero en algunas es posible
identificar una tercera que opera como estribillo. Se interpreta acompañado por una o dos guitarras,
orquesta de cuerdas, en la actualidad incluso por bandas de viento. Es posible encontrar dos tipos
de pirekuas diferenciadas por su estructura rítmica, los sonecitos 3/8 y los abajeños 6/8. Henrrietta
Yurchenco (1983) ofrece un análisis musicológico de las pirekuas, estableciendo su forma y
estructura, En cuanto a las melodías, están construidas en tonalidades mayores, la unidad melódica
es conocida como cuatrillo, y sitúa su origen como una herencia de la Europa del siglo XIX. Este
último aspecto es audible en el acompañamiento musical ya sea instrumental o vocal en las
polifonías que se realizan a una distancia de terceras. El autor observa que los pireris reciben
influencia del corrido y las rancheras que se plasman principalmente en el bajo acompañante y en
los pasos tonales.

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Referencias bibliográficas

Dimas Huacus, Néstor.

1995. “Capítulo 1: Introducción”. En Temas y textos del canto purépecha México: El


colegio de Michoacán, 21 – 42.

“Capítulo 2: La tradición del pireri y la pirekua en la sociedad purépecha”. En Temas


y textos del canto purépecha México: El colegio de Michoacán, 45 – 65.