Está en la página 1de 3

Desde tus privilegios

13/10/2019 22:24 Lectura: 3 min (697 palabras)

Son los mismos que han mostrado la soberbia


de una sociedad racista, clasista, miserable que
no es capaz de mirar su racismo, clasismo y
miserias por sentirse moralmente superiores a
los demás

La crisis persiste en Ecuador y sacó lo peor de los


ecuatorianos. Excesos, represión, destrucción y
resentimientos. También esto último y eso será lo más
difícil de reparar.

Es como si tuviéramos un pequeño dictadorzuelo en


nuestro ser, desesperado por ser liberado. Entonces nadie
puede señalar los errores de la dirigencia indígena por
exponer a sus bases, a sus hijos y sus ancianos, porque
ellos son así y hay que respetarlos, dicen.

Los niños de brazos, los infantes, los ancianos, y más


vulnerables que no pueden valerse por sí mismos tienen
que estar presentes en una zona de conflicto por orden de
los dirigentes indígenas porque esa es una tradición que
todos tenemos que aceptar sin chistar. Es un pecado
imperdonable criticar esta riesgosa equivocación porque
esa es su única herencia, como dicen los ingenuos que
romantizan estas injusticias. Es que “hablas desde tus
privilegios”, dicen sin ningún sonrojo. Pero es al revés.
Esto es injustificable y en lugar de pensar en privilegios
deberían pensar en la lógica.

Así se justifican los saqueos, las agresiones a comercios, a


la propiedad privada a los individuos del mismo pueblo al
que dicen defender. Justifican las agresiones a medios de
comunicación, a periodistas, a ambulancias, a
paramédicos voluntarios, a bomberos y a sus vehículos de
transportación. Justifican el uso de tácticas subversivas,
de misiles de fabricación artesanal, del asalto y quema de
instituciones públicas y de edificios patrimoniales.
Justifican la instalación de una guerra civil y romantizan
la violencia. Es que “solo el pueblo salva al pueblo” y tú no
lo entiendes porque no eres del pueblo, dicen. ¿Qué es el
pueblo sino la suma de personas que forman una nación?
¿Cuándo se inventó un concepto de pueblo que solamente
calza para unos pocos?

Es que hablas desde tus privilegios,


dicen sin ningún sonrojo. Pero es al
revés, esto es injustificable

Así también justifican los excesos de la fuerza pública,


porque los extremistas tienen un mismo molde
intolerante aunque se distingan en sus opiniones. Es
incivilizado festejar el bombardeo de una zona de
abastecimiento, descanso y de paz, el uso excesivo de la
fuerza, las detenciones arbitrarias. “Que les den bala a
estos terroristas”, dicen.

Dos universidades en Quito, ambas católicas, recibieron a


miles de manifestantes diariamente y concitaron la
presencia de centenares de voluntarios, muchos de ellos
también exestudiantes católicos que operan desde una
filosofía humanista y cristiana. Pero eso no entiende
nuestro extremista local porque aunque se haga llamar
defensor de los derechos humanos defiende solamente los
derechos de quienes prefiriere políticamente. Los agentes
estatales del orden no tienen derechos humanos. Ellos no.
Así los derechos humanos dejaron de ser para todos y sus
órganos de protección dejaron de ser neutrales. Ya no son
derechos humanos, son derechos de los humanos que les
gustan.

Nadie puede mostrarse políticamente incorrecto para


estos intolerantes. Los manifestantes se alojaron en sedes
católicas pero los militantes de la violencia son
generalmente anticatólicos. Son anticapitalistas pero
tuitean desde sus Iphone de última generación. Son
anarquistas pero luchan por subsidios exigidos al Estado.
Son izquierdistas raros porque el pueblo de clase media
les repugna. Son liberales que les estorba la libertad de
protestar y del derecho a resistir la ley injusta. Son
ecologistas pero exigen el consumo de gasolinas
contaminantes. Son antirracistas que infaman a los otros
por sus rasgos, su pelo o su piel, no importa si es cobriza o
lechosa. Son los herederos indiscutidos de la sabiduría
posmoderna, una élite universitaria, una exquisita nueva
raza social, que restriega a sus discrepantes una
imposibilidad ficticia de ser, como ellos ya se creen, una
élite intelectual.

Son socialistas, indigenistas, pluralistas, demócratas pero


muchos vomitan su intolerancia desde sus lugares de vida
o estudios en boyantes sociedades capitalistas europeas o
norteamericanas desde donde declaran su agresivo
rechazo a quienes muestran las contradicciones de una
confrontación inútil. Son los mismos que han mostrado la
soberbia de una sociedad racista, clasista, miserable que
no es capaz de mirar su racismo, clasismo y miserias por
sentirse moralmente superiores a los demás.

La crisis que vive el Ecuador sacó lo


peor de los ecuatorianos. Excesos,
represión, destrucción y
resentimientos. También esto último y
eso será lo más difícil de reparar

@ghidalgoandrade
(https://twitter.com/ghidalgoandrade)

También podría gustarte