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UNIVERSIDAD DE LOS LLANOS

FACULTAD DE CIENCIAS AGROPECUARIAS Y RECURSOS NATURALES


MAESTRIA EN PRODUCCION TROPICAL SOSTENBLE
 

ANALISIS DE LA CRIA DE CERDOS A CAMPO ABIERTO Y SU


EFECTO SOBRE LAS CONDICIONES PRODUCTIVAS DE UN SUELO
DE TERRAZA ALTA DEL PIEDEMONTE DEL DEPARTAMENTO DEL
META

Presentada por: Sandra Tatiana Suescún Ospina


MVZ, Esp PATS

Tesis presentada como requisito


para optar por el título de Magíster en
Producción Tropical Sostenible

Villavicencio
Mayo de 2014  
ANALISIS DE LA CRIA DE CERDOS A CAMPO ABIERTO Y SU EFECTO SOBRE
LAS CONDICIONES PRODUCTIVAS DE UN SUELO DE TERRAZA ALTA DEL
PIEDEMONTE DEL DEPARTAMENTO DEL META

SANDRA TATIANA SUESCÚN OSPINA

Trabajo de grado para optar al Título


Magister en Producción Tropical Sostenible

Director
ALVARO OCAMPO DURAN
Z., MSc., PhD DIC

UNIVERSIDAD DE LOS LLANOS


FACULTAD DE CIENCIAS AGROPECUARIAS Y RECURSOS NATURALES
MAESTRIA EN PRODUCCION TROPICAL SOSTENBLE
Mayo de 2014  

  2  
 

AGRADECIMIENTOS
 

A mi hermosa hija Abril Juliana y mi madre Adiela por ser mi motor, un apoyo
incondicional y el tiempo regalado para hacer posible mi proceso formativo.

Al doctor Alvaro Ocampo Durán por las enseñanzas, el apoyo, estímulo y dedicación
al desarrollo de este trabajo.

A la directora de la maestría Constanza Yunda Romero por su amistad, el apoyo


incondicional y los aportes realizados a este documento.

Al profesor Orlando Vanegas Mora, por su apoyo y orientación para el análisis


estadístico y la interpretación de los resultados.

A todos los estudiantes del programa de Medicina Veterinaria y Zootecnia que en las
diferentes etapas apoyaron la realización de este proyecto.

A la Universidad de los Llanos, por financiar y apoyar el desarrollo de este proyecto


de investigación, a través de la Dirección General de Investigaciones

  3  
RESUMEN
 

El sistema de producción de cerdos a campo abierto es una alternativa a la


producción intensiva que se ha orientado particularmente a la producción orgánica, y
como solución de bajo costo para pequeños y medianos productores. Las ventajas
del sistema incluyen, una baja inversión, flexibilidad en el manejo, mayor bienestar
de los animales y mejor aceptación del producto final por los consumidores. En
Colombia, la información sobre el comportamiento del sistema es escasa, ensayos
previos realizados a nivel de la Orinoquia han permitido establecer su factibilidad,
con resultados productivos satisfactorios y el mejoramiento de las condiciones del
suelo, lo cual sugiere que el sistema podría ser una alternativa para la recuperación
de suelos degradados o marginales. El objetivo de este trabajo fue determinar el
desempeño y los efectos de un sistema de cría de cerdos a campo abierto sobre las
condiciones productivas del suelo de una terraza alta del piedemonte del Meta. Se
realizó en la granja Barcelona de la Universidad de los Llanos, Villavicencio, Meta
(Colombia), extendiéndose desde mayo de 2011 hasta enero de 2013. Se incluyó 6
x
cerdas mestizas comerciales (Landrace Pietrain) nulíparas, las cuales fueron
asignadas y mantenidas a campo abierto en lotes de 450 m2 y 150 m2 por hembra,
equivalentes a 22 cerdas/ha y 66 cerdas/ha, respectivamente. En suelos de terraza
alta del piedemonte del departamento del Meta, clasificados como Typic Haplustox,
agrícolamente perteneciente al tipo IV. Se monitoreó el comportamiento reproductivo
de las cerdas en fase de cría durante dos lactancias consecutivas (septiembre de
2011 a septiembre de 2012), b) las condiciones fisicoquímicas y microbiológicas de
los suelos, y c) los cambios en la composición florística de los lotes antes, durante y
después de la ocupación.

En este trabajo no se encontraron diferencias significativas en los parámetros


productivos, según época del año, densidad animal o gestación;
independientemente del tratamiento el número de partos por hembra por año fue 2,
los resultados productivos de segundo parto (NLN 11,5; PLN, PLN 1,32 kg, NLD 8,33
PLD 8,8 kg; tasa de fertilidad 87,5%) fueron superiores a los de primer parto,

  4  
resultados similares a los de referencia para el sistema a campo. Adicionalmente, se
encontraron cambios altamente significativos (P<0,005) en la expresión de
actividades relacionadas con la exploración y termorregulación (descansar, caminar
y bañarse) de acuerdo a la época del año y los cambios en las temperaturas
ambientales a lo largo del día.
Por otra parte, el sistema generó importantes cambios en las características físicas,
químicas y biológicas del suelo, resultado de la acción animal y contrario a los
reportes de la literatura, la producción de biomasa vegetal se incrementó. Se
registraron cambios en las características físico-químicas del suelo atribuibles al
tiempo de ocupación de los lotes y la densidad animal, se evidenció incremento en
las concentraciones de MO (3,5%±0,14 vs. 7,9%±0,70), N (70±2,8 kg vs. 158±14,14
kg), y C (1,75±0,1 vs. 3,09±0,12) luego de dos años de ocupación a bajas
densidades (equivalente a 22 cerdas/ha). Por otra parte, la presencia de cerdas en
los lotes no generó incremento en los niveles de compactación del suelo, siendo
menores que en el sistema ganadero tradicional a profundidades de hasta 15 cm.

Los resultados obtenidos indican una alta capacidad de adaptación de las cerdas al
sistema y potencial para el desarrollo del sistema en condiciones de piedemonte del
departamento del Meta. Pudiendo constituir una estrategia de integración agrícola y
pecuaria competitiva que permitiría la producción de carne porcina, y mejorar
algunas de las características productivas de suelos marginales o degradados del
piedemonte del departamento del Meta, para su aprovechamiento en la producción
de biomasa vegetal para la alimentación animal o humana.

Palabras clave: cría, cerdos a campo abierto, productividad, características del


suelo, compactación, producción de biomasa
 

  5  
TABLA DE CONTENIDO

INTRODUCCIÓN ............................................................................................................. 10

1. REVISIÓN DE LITERATURA ...................................................................................... 13


1.1 GENERALIDADES DEL SISTEMA DE PRODUCCIÓN DE CERDOS A CAMPO ABIERTO ............... 13
1.2 IMPORTANCIA DEL COMPORTAMIENTO ANIMAL EN LOS SISTEMAS A CAMPO ABIERTO ......... 21
1.3 CONSUMO DE FORRAJE ............................................................................................... 25
1.4 INDICADORES PRODUCTIVOS DEL SISTEMA DE PRODUCCIÓN DE CERDOS A CAMPO ........... 27
1.5 EFECTOS AMBIENTALES DE LOS SISTEMAS A CAMPO ...................................................... 29
1.6 EFECTOS DEL SISTEMA SOBRE LAS CARACTERÍSTICAS DEL SUELO .................................. 31
1.7 COBERTURA VEGETAL ................................................................................................. 35
1.8 SUELOS DEL PIEDEMONTE DE LA ORINOQUIA COLOMBIANA ............................................. 37

2. OBJETIVOS ................................................................................................................. 39
OBJETIVO GENERAL ............................................................................................................ 39
OBJETIVOS ESPECÍFICOS ..................................................................................................... 39

3. MATERIALES Y MÉTODOS ....................................................................................... 40


3.1 Monitoreo del comportamiento animal y evaluación productiva................................. 42
3.2 Determinación de los efectos del sistema sobre las características del suelo y la
diversidad florística ........................................................................................................ 44
4. RESULTADOS Y DISCUSION .................................................................................... 47
4.1 PARÁMETROS PRODUCTIVOS ......................................................................................... 47
4.2 COMPORTAMIENTO ANIMAL DE CERDAS GESTANTES A CAMPO ABIERTO ........................... 55
4.2.1 Etograma ................................................................................................................. 55
4.2.2 Uso del área ............................................................................................................ 62
4.3 CAMBIOS EN LAS CARACTERÍSTICAS FÍSICO-QUÍMICAS Y MICROBIOLÓGICAS DEL SUELO .... 66
4.3.1 Cambios en las características del suelo según tiempo de ocupación de los
lotes ........................................................................................................................... 68
4.3.2 Cambios en las características del suelo según tratamiento aplicado .................... 73
4.3.3 Niveles de compactación ........................................................................................ 76

  6  
4.3.4 Microbiología de suelos........................................................................................... 78
4.4 CAMBIOS EN LA COMPOSICIÓN FLORÍSTICA.................................................................... 80

5. DISCUSIÓN GENERAL ............................................................................................... 83

6. CONCLUSIONES ........................................................................................................ 86

BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................... 87

LISTA DE TABLAS

Tabla 1.1. Características y productos de los tres modelos de producción de cerdos


a campo abierto en el mundo .................................................................................... 18

Tabla 3.1 Materias primas y proporciones de la dieta suministrada en el presente


ensayo ....................................................................................................................... 41

Tabla 3.2 Descripción de los comportamientos observados ............................................ 43

Tabla 3.3 Parámetros fisicoquímicos y microbiológicos de suelos evaluados ................. 45

Tabla 4.1. Media y desviación estándar de los datos de desempeño productivo de


las cerdas de cría mantenidas a campo abierto, según época del año..................... 48

Tabla 4.2. Media y desviación estándar de los datos de desempeño productivo de


las cerdas de cría mantenidas a campo abierto, según tratamiento (densidad
animal). ...................................................................................................................... 49

Tabla 4.3. Media y desviación estándar de los datos de desempeño productivo de


las cerdas de cría mantenidas a campo abierto, según gestación (1ª y 2ª). ............. 50

Tabla 4.4 Actividades desarrolladas y porcentaje del tiempo diario dedicado a estas
por cerdas de cría a campo según época del año y tratamiento aplicado. ............... 57

Tabla 4.5 Aporte diario de nutrientes provenientes de la dieta suministrada a cerdas


gestantes ................................................................................................................... 61

Tabla 4.6. Cambios en las características físico-químicas de los suelos bajo cuatro
tratamientos, según año de muestreo y tratamiento aplicado ................................... 67

Tabla 4.7. Escala usada para interpretar el nivel de compactación ................................ 76

  7  
Tabla 4.8. Especies presentes en los lotes evaluados durante dos años de monitoreo.. 80

LISTA DE GRAFICAS Y FIGURAS

Figura 3.1. Plano general de la Unidad de producción de cerdos, áreas y distribución


de instalaciones. ...................................................................................................... 42

Figura 3.2 División de los lotes experimentales para monitoreo del uso del área y
diversidad florística .................................................................................................. 46

Gráfica 4.1. Uso de las estrategias de termorregulación por las cerdas gestantes,
según la época del año y los cambios en las temperaturas máximas a lo largo
del día. ..................................................................................................................... 59

Gráfica 4.2 Tiempo dedicado por las cerdas gestantes a las principales actividades
según la época (seca o lluvias) ............................................................................... 60

Figura 4.1. Distribución de las áreas sucia, limpia, húmeda y de pastoreo, en los
lotes ......................................................................................................................... 63

Gráfica 4.3. Cambios diarios en las temperaturas máximas y mínimas promedio, y


precipitación diaria; en épocas de lluvias y seca. .................................................... 64

Figura 4.2. Uso de las áreas según actividad exhibida por cerdas de cría a campo
abierto. ..................................................................................................................... 65

Gráfica 4.4. Cambios en los contenidos de materia orgánica y nitrógeno en función


del tiempo según tratamiento aplicado .................................................................... 69

Gráfica 4.5 Contenidos de fósforo según tratamiento y año de ocupación.................... 71

Gráfica 4.6. Comportamiento de la producción de biomasa de los lotes


experimentales según tratamiento y año de ocupación por épocas........................ 71

Gráfica 4.7. Comportamiento de la capacidad de intercambio catiónico de los lotes


experimentales según tratamiento y año de ocupación por época. ........................ 72

Gráfica 4.8. Niveles de compactación según tratamiento y año de ocupación .............. 77

Gráfica 4.9 Cambios en las poblaciones de actinomicetos, bacterias y hongos


presentes en el suelo según tratamiento y año de ocupación................................. 79

  8  
Gráfica 4.10. Número de especies vegetales presentes en los lotes según
tratamiento y año de ocupación............................................................................... 81

Gráfica 4.11. Cambios en el número de especies según tratamiento aplicado, época


del año y tiempo de ocupación ................................................................................ 82

Figura 5.1. Representación sistémica de la integración del sistema de cría de cerdos


a campo abierto con otros sistemas agrícolas y pecuarios ..................................... 86  

 
 

  9  
 
 

INTRODUCCIÓN

Las perspectivas agrícolas mundiales presentan un panorama futuro de


incertidumbre, los altos costos de la energía, los efectos del clima y el cambio
climático, el agotamiento de los recursos productivos, tierra y agua; y el incremento
mundial en la demanda de alimentos, especialmente de origen animal, provocan
inestabilidad en la cadena mundial de abastecimiento. Los países en desarrollo,
particularmente de América Latina han incrementado sustancialmente su
participación en el mercado agrícola mundial durante los últimos años; sin embargo,
el crecimiento de la demanda mundial requiere un incremento más importante de su
participación en los mercados agrícolas en la próxima década. El abastecimiento de
la demanda de alimentos al 2050 requiere duplicar la producción agrícola de países
en desarrollo a través del aprovechamiento mas intensivo de los recursos (FIDA,
2012). Proyecciones de FAO indican que Colombia es uno de los países
Latinoamericanos con mayor potencial para el desarrollo de cultivos industriales,
ocupando el puesto 25 entre 223 en relación al potencial de expansión del área
agrícola, siendo la Orinoquia y particularmente la altillanura colombiana declaradas
como áreas de gran potencial para el desarrollo de cultivos agroindustriales,
incrementando la producción de alimentos a escala regional. Sin embargo, pese a la
potencialidad por disponibilidad de área, la fragilidad y complejidad de los
ecosistemas de la Orinoquia, y la capacidad productiva de sus suelos, podrían ser
serias limitantes para garantizar la sostenibilidad de estos desarrollos (Becerra,
2013). Franco (1998) demostró que los suelos de la Orinoquia son químicamente
infértiles, con un desarrollo físico considerable que los hace susceptibles a la
degradación por inadecuado manejo (Amézquita, 1998), siendo la erosión el proceso
mas evidente. El uso productivo de suelos con estas limitaciones requiere el diseño
de sistemas agrícolas de alta productividad que promuevan estrategias de
conservación y mejoramiento de la fertilidad del suelo, diferentes al uso intensivo de
fertilizantes de síntesis química o procesos de alta intervención.

  10  
El enfoque de sostenibilidad de los sistemas productivos agrícolas y pecuarios
incluye aspectos de salud ambiental, bienestar animal, rentabilidad económica, y
equidad social y económica (Astier et al., 2008). Su funcionamiento se fundamenta
en el conocimiento de las relaciones existentes entre el ambiente, los componentes
del sistema, los procesos y mecanismos involucrados en la producción, y la forma en
que éstos son alterados por las prácticas de manejo. El adecuado manejo del
recurso suelo como parte del sistema y la integración de las actividades productivas
es fundamental en este enfoque. En contraste con los sistemas de producción
convencionales, las actividades productivas realizadas bajo el enfoque integrador,
además de permitir la diversificación de la producción, pueden inducir una mayor
captura de carbono, la protección de los suelos, el adecuado manejo del recurso
hídrico y la regulación de ciclos hidrológicos, entre otros procesos que pueden
constituirse en opciones de solución para la mitigación y/o adaptación a los
fenómenos de cambio y variabilidad climática.

Frente al escenario de los desarrollos agrícolas que se esta configurando en la


Orinoquia, particularmente en los paisajes de piedemonte y altillanura, es necesario
proponer sistemas de producción que hagan uso sostenible de los recursos
naturales, potencialicen la producción y, dadas las características de los suelos de la
región, mejoren las condiciones fisicoquímicas, estructurales y dinamicen los
procesos biológicos naturales del suelo e incrementen la retención y disponibilidad
de la materia orgánica, incrementando finalmente su productividad.

El sistema de producción de cerdos a campo abierto se constituye en una alternativa


productiva, que permite dinamizar la producción animal por disminución de costos de
inversión y mantenimiento, disminución de impactos ambientales de la producción
de cerdos, el uso estratégico de recursos locales, y con un manejo adecuado,
permite mejorar las condiciones productivas del suelo, incrementando sus
contenidos de materia orgánica y de nutrientes, y su productividad; permitiendo la
diversificación de la producción por su integración con otros sistemas pecuarios y la

  11  
agricultura; siendo por otra parte, factible de ser desarrollado en múltiples escenarios
y escalas. Estas características permiten inferir que el sistema de producción de
cerdos a campo abierto podría ser una alternativa productiva de bajo costo para la
Orinoquia colombiana, que permita la generación de proteína animal para abastecer
el mercado local y regional, haciendo uso de suelos marginales o degradados,
incrementando sus contenidos de materia orgánica y nutrientes, dinamizando las
dinámicas biológicas y mejorando finalmente su fertilidad y capacidad productiva. Su
integración con otros sistemas pecuarios como el ganadero o con cultivos agrícolas,
podría potencializar la capacidad productiva regional. El principal objetivo de este
ensayo fue determinar el impacto de un sistema de cría de cerdos a campo abierto,
sobre las condiciones de fertilidad de un suelo de piedemonte del departamento del
Meta y establecer información de línea base sobre el comportamiento animal y
desempeño productivo del sistema.

  12  
1. REVISIÓN DE LITERATURA

1.1 Generalidades del sistema de producción de cerdos a campo abierto


 

Aunque la cría de cerdos al aire libre data desde la domesticación misma del cerdo,
los continuos avances tecnológicos tales como la cerca eléctrica, la disponibilidad de
equipos y refugios tecnificados de bajo costo y la creciente especialización del
mercado de la carne, han hecho de este un sistema competitivo y de fácil manejo
(Honeyman et al., 2001). Su consolidación como sistema productivo a gran escala
inició en 1950 con el modelo “Roadnigth” del Reino Unido, como una variante
moderna de los sistemas extensivos tradicionales, donde se manejaban grupos de
hembras y sus crías en lotes bajo un esquema de rotación con cultivos agrícolas,
que permitía mediante un sistema de bajos costos, generar ingresos adicionales a
los productores, y mejorar la fertilidad de los suelos agrícolas (McCulloch, 1997). Su
expansión en los años 80 alcanzó varios países europeos y de Norteamérica,
manteniendo el enfoque integrador de la producción animal para el mejoramiento de
la productividad del suelo y la disminución de costos de infraestructura (Berger,
1996). La continua adaptación del sistema a contextos particulares lo ha llevado a la
intensificación, siendo actualmente en muchos países una estrategia de producción
de cerdos manejados al aire libre, sin integración con cultivos agrícolas (Thornton,
1990).

La flexibilidad del sistema permite el desarrollo de explotaciones que van desde 10


hasta 10.000 animales por granja; Sørensen et al., (2006) establecieron que de
acuerdo al número de animales y sistema de manejo implementado, este puede ser
clasificado en tres modelos principales: el modelo tradicional, en el cual las cerdas
son mantenidas en grupos durante la preñez y lactancia sobre grandes lotes de
pasturas o suelos marginales; el sistema silvopastoril mediterráneo, propio de

  13  
España, Italia y Portugal, que involucra cerdos criollos o sus cruces mantenidos en
áreas de bosque natural para la generación de productos de alto valor; y el sistema
intensivo industrial en el cual las cerdas son mantenidas durante todas la fase de
cría al aire libre en pequeños lotes estáticos y los lechones luego del destete son
confinados hasta su finalización.

La facilidad en el manejo y las ventajas económicas, productivas y ambientales


demostradas por el sistema, han permitido su rápida expansión a nivel global. Gran
Bretaña maneja el 42% de su pie de cría en campo, Francia el 10%; Estados Unidos
el 19%; y en Dinamarca el 8% es manejado a campo con certificación de producción
orgánica. Así mismo se reporta la presencia del sistema en países como Alemania,
Hungría, Suecia, Portugal y Australia (Arey y Brooke, 2006), enmarcados en el uso
de buenas prácticas agrícolas y de bienestar animal, para el abastecimiento del
mercado de cerdo orgánico y/o natural.

En España el sistema tradicional de producción de cerdo ibérico, dio origen a una


variante denominada “camping”, que incluye razas mejoradas y sistemas de
alimentación de tipo industrial, orientado a cubrir mercados diferenciados (Legreca y
Marotta, 2009).

En Suramérica, el sistema ha sido adaptado a las condiciones locales en diferentes


países. EMBRAPA en Brasil, desarrolló un sistema de cría al aire libre denominado
SISCAL, que hace uso estratégico de las potencialidades locales, la rusticidad y el
aprovechamiento de recursos alimenticios locales, basados en la genética criolla.
Este sistema busca generar carne con mayor índice de marmóreo y mejor cubierta
de grasa en el pernil, para obtener productos curados con alto valor agregado,
semejando al sistema español, con excelentes resultados económicos (Silva, 2010).
Dalla Costa et al., (1995) establecieron una disminución del 44,72% en el costo de
instalaciones y del 32,95% en los costos de producción con este sistema respecto al
confinamiento.

En Cuba, el sistema de cría intensiva al aire libre (CIAL), tiene un fuerte componente
forrajero para el aprovechamiento de los recursos de alta disponibilidad local,

  14  
orientado al abastecimiento del mercado interno y la seguridad alimentaria (Ly y
Rico, 2006); En Argentina, INTA1 y GIDESPORC2 han desarrollado un sistema a
campo ajustado a las condiciones locales que ha alcanzado el 22% de las granjas
porcícolas del país (GITEP, 2006, citado por Campagna, 2011). En Uruguay, la
Universidad de la República ha desarrollado desde finales de la década de los
ochenta un sistema para pequeños y medianos productores orientado a la cría
intensiva, obteniendo parámetros productivos similares a los obtenidos en sistemas
de confinamiento (Petrocelli y Burgueño, 1997), donde la producción se realiza de
forma estática en lotes con gramíneas y leguminosas y el suministro de dietas
balanceadas (Brunori, 2008). En México el sistema se ha evaluado con especial
énfasis en el uso de razas criollas (Santos Ricalde, 2002). Para Venezuela, se
reportan algunos ensayos orientados al aprovechamiento de recursos locales para la
alimentación animal, como batata (Ipomoea batata), yuca (Manihoc esculenta) y
ramio (Bohemeria nivea), entre otros (Gonzales, 1999), encontrando un
comportamiento productivo similar al de cerdos confinados en las fases de
crecimiento, finalización y cría (Tepper, 2006).

En Colombia, la cría de cerdos al aire libre, ha sido asociada tradicionalmente a


esquemas de manejo seminatural en áreas de bosque y de traspatio en zonas
periurbanas, principalmente en las regiones del Pacífico y de los Llanos Orientales
(Sarria et al., 2001). Este sistema se originó con la llegada de los primeros animales
de origen ibérico traídos por los colonizadores para la producción de carne y grasa;
generando las razas criollas actuales por cruzamiento y selección, las cuales se han
adaptado exitosamente a las condiciones ambientales y de oferta alimenticia
imperantes en el país (Cardozo y Rodríguez, 2010).

Aunque la información sobre el comportamiento de este sistema en Colombia es


escasa, existen algunos reportes sobre el manejo de cerdos a campo abierto. Díaz
                                                                                                                       
 
1
 Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Argentina  
2
  Grupo interdisciplinario de técnicos especialistas en sistemas de producción porcina a campo,
adscritos al INTA y Universidades argentinas  

  15  
et al., (1998) reportaron en el departamento de Antioquia la existencia de un sistema
integrado denominado “cerdos-pastos-leche”, cuyo objetivo es el mejoramiento de
las condiciones del suelo con el aporte de materia orgánica proveniente de la
explotación porcina para la producción de pastos y su posterior aprovechamiento
con vacas de alta capacidad genética para la producción de leche. Este sistema ha
generado resultados productivos y económicos positivos. Mejía (1998), reportó una
reducción del 250% en los costos de establecimiento de pasto estrella en la estación
experimental del NUS3 de Corpoica, en suelos manejados con cerdos a campo y
abono con porquinaza. Este investigador, en 2001, propuso un sistema de cría de
cerdos a la intemperie orientada a la disminución de costos de infraestructura, el
establecimiento de praderas y alternativas nutricionales.

Por otra parte, la Fundación Horizonte Verde (1997) reportó tres ensayos con cerdos
en fase de ceba manejados a campo abierto en la altillanura plana de la Orinoquia
colombiana; ensayos que generaron ganancias de peso similares a las obtenidas en
granjas porcinas tradicionales de la región; con el incremento del contenido de
materia orgánica, fósforo y elementos menores del suelo, la capacidad de
intercambio catiónico y de especial importancia la mesofauna presente. Finalmente,
Fajardo (2009) en un estudio comparativo realizado en el departamento del Tolima,
entre los sistemas a campo y en confinamiento reportó parámetros productivos del
sistema de cría a campo, similares a los estándares nacionales y costos de
producción inferiores, relacionados con menores costos en la infraestructura
productiva.

De acuerdo con las adaptaciones realizadas en cada contexto, el sistema se ha


especializado. En países desarrollados, el sistema se constituye en una estrategia
productiva con énfasis a la disminución de los impactos ambientales y el acceso a
mercados diferenciados a través de la aplicación de los principios de bienestar

                                                                                                                       
 
3
  Estación Experimental El Nus, ubicada en el corregimiento San José del Nus,
municipio de San Roque, en el Nordeste del departamento de Antioquia

  16  
animal y la producción orgánica (Edwards, 2003). En Latinoamérica, el sistema esta
orientado a la búsqueda de alternativas que disminuyan los altos costos de
infraestructura y mantenimiento y la dependencia externa, principalmente de la
producción intensiva de granos (Mora et al., 2000). En general, la literatura científica
disponible coincide en que el sistema ofrece una disminución significativa de la
demanda de capital en relación con los sistemas en confinamiento, variando entre
40 y 70% (Thornton, 1990; Edwards y Zanella, 1996; Santos, 2002). Otros autores
establecen que el sistema se constituye en una alternativa debido a su flexibilidad
económica y productiva (Dalla Costa et al., 1995; Campagna et al., 2005).

En relación con el sistema de alimentación, los sistemas a campo permiten el uso de


fuentes alternativas, incluyendo recursos locales (Araque et al., 2012),
especialmente de especies forrajeras (Mora et al., 2000, Santos Ricalde et al.,
2002, Kanga, 2010). Algunos ensayos han reportado la sustitución de parte de la
ración con forrajes, hasta el 50% (Vadell et al., 1999) sin afectar la productividad y
disminuyendo hasta el 23% de los costos de alimentación en cada ciclo
reproductivo.

El establecimiento del sistema de producción a campo requiere considerar las


condiciones climáticas de la zona, las características físicas, químicas y biológicas
del suelo, y la cobertura vegetal presente. En sistemas estáticos, el tapiz vegetal
puede estar constituido por gramíneas perennes, estoloníferas, resistentes a la
defoliación y el pisoteo como gramas (Axonopus compressus) (Galvão, 1998),
ryegrass (Lolium perenne) y pasto llorón (Eragrostis curvula) (Kanga, 2010); sin
embargo, en sistemas donde el forraje se integra a la dieta es posible incluir
leguminosas como la alfalfa (Medicago sativa), achicoria (Cichorum intybus) y
tréboles (Trifolium repens; T. pratense) (Llado, 2010), y gramíneas como ryegrass
(Lolium perenne) y kikuyo (Penissetum clandestinum), (Kanga et al., 2010).

Pese a la diversidad de modelos de producción a campo, este se ha caracterizado


en tres variantes generales de acuerdo con el nivel tecnológico, los costos de
inversión y la finalidad del producto según el segmento del mercado; la Tabla 1.1

  17  
resume las principales características de estas variantes. Las tres variantes del
sistema confluyen en características flexibles que permiten su adaptación a
diferentes escalas y propósitos del sistema, propiciando su sostenibilidad.

Tabla 1.1. Características y productos de los tres modelos de producción de cerdos


a campo abierto en el mundo
Sistema Características Productos
Tradicional • Suelos marginales o agrícolas Carne a mercados
degradados especializados
Europa central • Baja inversión
África • Bajo nivel de tecnificación Manejo de suelos de
Latinoamérica • Mano de obra familiar cultivo en un modelo de
Asia • Infraestructura artesanal, materiales rotación de sistemas
locales o reutilizados productivos
• Uso de alimento balanceado comercial,
suplementación con recursos de alta
disponibilidad local, aprovechamiento del
tapiz vegetal para alimentación
• Genética rustica, razas criollas y sus
cruces
• Uso permanente de áreas de potrero para
su establecimiento o rotación de áreas
con otros sistemas pecuarios o agricultura
Silvopastoril • Uso de áreas de bosque natural y Producción de carnes
tradicional, y la pastizales frescas, jamones curados y
variante • Aprovechamiento de la productividad chacinados de alto valor
“Camping” primaria
• Baja inversión Mantenimiento de
• Razas criollas o cruces con alto contenido ecosistemas naturales
España genético de razas criollas, reciente
Portugal introducción de razas blancas (camping)
Italia • Ciclos productivos largos
• Ciclo completo de producción, cría y ceba
• Reciente introducción de alimentos
balanceados regulados, al sistema con la
consecuente reducción en el tiempo del
ciclo
• Normas y certificación de la calidad del
producto
Intensivo • Uso de suelos marginales o agrícolas en Cerdos a ceba en sistemas
industrial degradación de confinamiento
• Nivel de inversión intermedio
Reino Unido • En algunos casos rotación con otras Carnes a mercados
Dinamarca producciones pecuarias y/o agrícolas especializados, orgánicos
Suecia • Uso de razas mejoradas o sus cruces con o denominación de origen
Alemania razas criollas

  18  
Sistema Características Productos
Australia • Especialización a fase de cría
Estados Unidos • Alta densidad animal
Canadá • Nivel de tecnificación intermedio a alto
• Legislación regulatoria sobre densidades,
manejo sanitario e impactos ambientales
Fuente: elaboración propia, 2014

Algunos autores han relacionado beneficios del sistema en relación con el bienestar
animal. Rudine et al., (2007), establecieron que los cerdos manejados bajo este
sistema expresan en mayor proporción su comportamiento natural, lo cual reduce el
estrés, mejora el estatus sanitario de los animales y su inmunidad contra bacterias.
Adicionalmente Muriel, et al., (2002), establecieron que un mayor bienestar animal
asociado al sistema promueve la calidad del producto final, por incremento de los
ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) n-3 y n-6, de lípidos neutros y de lípidos
polares n-3; lo cual genera un sabor superior en la carne y consecuentemente
beneficios para la salud de los seres humanos.

Respecto al componente sanitario, sobre el sistema de producción de cerdos a


campo se han adelantado varios estudios relacionados con la salud pública y la
incidencia de patologías que afectan los rendimientos productivos. Mortensen et al.,
(1994), reportaron los problemas digestivos y el complejo MMA (mastitis, metritis y
agalactia) como los más comunes en cerdas de cría a campo, con incidencias
menores que en los sistemas en confinamiento. Sin embargo, estos mismos autores
reportaron mayor incidencia de problemas locomotores en el sistema a campo que
en sistemas en confinamiento. Galvão (1998), enfatiza en una mayor vulnerabilidad
de los animales en este sistema a las variaciones ambientales, lo cual hace
necesario ajustar dietas, instalaciones y establecer prácticas de manejo adecuadas
para minimizar estos problemas. Contradictoriamente, Verhovsek, et al., (2007)
evidenciaron como ventaja del sistema a campo una menor incidencia de patologías
reproductivas, podales y cutáneas. Guy, et al., (2002), demostraron una menor
incidencia de bursitis y ulceras estomacales en cerdos en crecimiento mantenidos a
campo abierto en relación con cerdos confinados; atribuyendo estos efectos
benéficos al ejercicio y al mayor consumo de fibra proveniente del forraje. No

  19  
obstante, Heldmer et al., (2006), indicaron que cerdos manejados a campo pueden
estar más expuestos a algunas infecciones, tales como la artritis asociada con
Erysopelothrix rhusiopathiae, la más frecuente en Europa. Además, si los cerdos se
mantienen al aire libre en suelo mojado o con barro, puede haber un riesgo elevado
de exposición a Leptospira si la temperatura ambiente le es favorable. Boqvist et al.,
(2011), establecieron una asociación positiva altamente significativa entre la
precipitación y la seropositividad a Leptospira en cerdos criados al aire libre dentro
de la misma zona climática.

De igual forma, en la fase de cría Filippsen, et al. (2001), reportaron como


principales causas de mortalidad en lechones lactantes, el aplastamiento con una
incidencia del 70%, e inanición e hipotermia con el 17%; y como principales
patologías en cerdos destetos hasta finalización, miasis con una frecuencia del 40%
y diarreas con 32%.

No obstante, que la mayor parte de la literatura proviene de países europeos, en


Suramérica existen algunos reportes publicados por Brito et al., (1994), quienes
describieron dos brotes de enteritis hemorrágica causada por Escherichia coli en
lechones criados a campo. Sobestiansky et al., (1994), reportaron una prevalencia
del 25% en infecciones del tracto urinario en cerdas criadas a campo. Lagreca y
Marotta (2009), establecieron que los sistemas a campo evidencian menor
incidencia de enfermedades entéricas y respiratorias, relacionadas con una menor
densidad animal. Por otra parte, algunos autores han reportado como las principales
afecciones parasitarias en zonas tropicales pitiriasis, sarnas sarcóptica y
demodéctica, cisticercosis, coccidiosis, ascaridiasis, estrongiloidosis y trichuriasis,
fasciolasis y hidatidosis (González y Hurtado, 2003; y Dalla Costa y col., 1998).

Finalmente, Blumetto, et al., (2013), establecieron que los sistemas de producción a


campo abierto evidencian menos problemas de salud, un comportamiento productivo
aceptable y mayor calidad de la carne. Los animales en los sistemas a campo
abierto son más activos y presentan un patrón diario de conducta con dos picos de
actividad; mientras que los cerdos confinados son más sedentarios y tienen un

  20  
patrón de comportamiento más estable a lo largo del día. Sin embargo, el éxito de
los sistemas de cerdos al aire libre puede depender de los detalles del diseño de la
vivienda, la gestión y la ubicación, incluyendo el tipo de suelo y las condiciones
climáticas (Turner, 2002).

1.2 Importancia del comportamiento animal en los sistemas a campo abierto

Jensen (1988) y Rodarte (2001), establecieron que el comportamiento de los cerdos


domésticos es muy similar al de cerdos silvestres, gracias a su capacidad de
adaptación, aprendizaje y memoria, lo cual permite a los cerdos domésticos
adaptarse satisfactoriamente a los sistemas a campo. Sin embargo, es necesario
considerar que en los cerdos las condiciones medioambientales tienen gran
influencia sobre el bienestar y comportamiento. Algunos estudios han demostrado
que la práctica de permanecer inmóvil durante largos períodos de tiempo en zonas
de sombra y, de revolcarse en el lodo en épocas cálidas, son comportamientos
instintivos de protección contra la hipertermia, quemaduras solares y golpe de calor.
Similar al uso de la sombra y el enfriamiento por evaporación en animales en estado
silvestre. Esta información ha permitido establecer que las condiciones climáticas,
especialmente la temperatura, son factores fundamentales sobre el comportamiento
de los animales mantenidos en sistemas a campo abierto o en pastoreo. En épocas
de altas temperaturas, los animales tienden a pastorear más de noche que de día,
llegando incluso a ocupar hasta el 40 % del tiempo en esta actividad (Bignoly, 1971).

Otras actividades naturales de los cerdos, de importancia en el sistema a campo,


tienen que ver con mordisquear objetos, el hozado y el pastoreo, las cuales se
constituyen en la expresión de hábitos exploratorios naturales en los cerdos.
Shneider y Walter (1996) y Micklich y Matthes (1999), establecieron que los
comportamientos de hozado y forrajeo en los cerdos están orientados a la búsqueda
de alimento y permiten a los animales evaluar el potencial de uso de las diferentes
áreas en los potreros. Estos autores indicaron también que un incremento en alguna

  21  
de estas actividades puede estar motivado por la necesidad de cubrir las demandas
nutricionales de los animales.

Stolba y Gush (1984), demostraron que los cerdos a campo dedican la mitad del
tiempo a actividades de exploración, particularmente al hozado, actividad que puede
ser altamente destructiva para las pasturas y el suelo, convirtiéndose en una
limitante del sistema especialmente en suelos con estructura frágil. Sin embargo,
Edwards, et al., (1993) determinaron que la intensidad del hozado esta directamente
relacionada con la necesidad de alimento de los animales. Esto permitió establecer
que un adecuado manejo nutricional en el sistema, permitiría disminuir los daños
generados por esta actividad. De igual forma, Quintern y Sundrum (2006)
establecieron que un manejo adecuado del sistema, permite hacer uso estratégico
del hozado, el cual favorece la descompactación y el mejoramiento de la porosidad
del suelo, semejando un proceso de labranza.

Studnitz et al., (2007), plantearon que aunque el cerdo explora su ambiente en


busca de alimentos y otros recursos para cubrir sus necesidades inmediatas,
también lo hace por curiosidad, para explorar nuevas características dentro de su
medio ambiente y reconocer cambios ambientales. Adicionalmente, la conducta
exploratoria se manifiesta mediante el hozado, olfateo, mordiendo y masticando
objetos indigeribles y digeribles. Estos autores establecieron que la fabricación del
nido es una modificación de esta conducta, siendo éste un patrón predefinido, una
acción de comportamiento heredada, que se expresa en machos y hembras.

La base de la estructura social en cerdos silvestres es el grupo matriarcal de varias


hembras y sus camadas (Kurz and Marchington, 1972). Los machos no se asocian
permanentemente con los grupos, permaneciendo solitarios o en grupos de
juveniles. Sin embargo, en condiciones de domesticación, ellos pueden permanecer
con las camadas o ser agrupados con cerdos no familiares de similar edad o
tamaño, estableciendo conflictos transitorios, que tienden a resolverse una vez se ha
establecido una nueva estructura jerárquica dentro del grupo. Sobre el sistema a
campo, autores como Warriss et al., (1983), establecieron que cerdos criados al aire

  22  
libre tienen un comportamiento más tranquilo en relación con cerdos criados en
confinamiento. Adicionalmente concluyeron que el carácter apacible junto con el
incremento en el ejercicio, por la actividad física, hace a estos menos susceptibles a
estrés. Jensen y Wood-Gush (1984), encontraron menos interacciones agresivas
durante la alimentación en cerdos a campo, en comparación con cerdos mantenidos
en confinamiento.

Stolba y Wood-Gush, en 1984 estudiaron el comportamiento de cerdos en un parque


de 1,3 hectáreas que comprendía un pequeño bosque, matorrales, un arroyo y un
pantano. Ellos reportaron que los cerdos hicieron un gran número de nidos
comunales para dormir. Antes de retirarse a su nido, los animales tendían a traer
material de nidificación y reorganizarlo; aunque ésta no era una actividad
coordinada, la mayoría de los cerdos la realizó. Al salir del nido comunal en la
mañana, los animales caminaban al menos 5 metros antes de orinar y defecar, lo
que hacían principalmente en los caminos entre los arbustos. Estos autores también
establecieron que en otoño, el 51% de la jornada era dedicada a hozar; realizando la
mayor parte de este comportamiento en las zonas de borde entre los matorrales y la
vegetación abierta. En ese ensayo los autores determinaron que un par de cerdas se
puede unir varios días después del parto y forrajear y dormir juntas, sin presentar
amamantamiento cruzado en las crías de estas dos hembras. Los nidos para el
parto fueron construidos por las hembras, distantes del nido comunal y después del
parto, el nido fue protegido por la hembra durante aproximadamente cinco días. A
partir de ese momento, la hembra tendía a dejar su camada durante períodos
variables y los lechones empezaban a explorar el ambiente.

Guy et al., (2002), reportaron que lechones en lotes a campo durante los primeros
días pasan la mayor parte del tiempo dentro del refugio, y cuando no están en él,
están hozando, revolcándose y explorando los lotes. Un aspecto muy importante
tiene que ver con los hallazgos de Webster (1997), quien encontró que los lechones
nacidos al aire libre a partir de los 15 días de edad, pasaron menos tiempo en
contacto con la cerda y dedicaron más tiempo al hozado y masticado de plantas y
paja disponible. Esta actividad ejerce un efecto positivo sobre la adaptación de los

  23  
lechones a la alimentación sólida, facilitando el destete. Además, esta disminución
en el tiempo e intensidad del contacto entre la cerda y sus crías hace que
paulatinamente disminuya la producción láctea, incrementando el consumo de
alimento sólido por los lechones, lo cual disminuye el estrés posdestete.

En relación con el comportamiento de las cerdas de cría a campo, diversos


investigadores han establecido que en general, las cerdas son animales de hábitos
diurnos. Después de la puesta del sol, las cerdas mantenidas en exterior reducen
sus actividades y permanecen acostadas durante la noche. Jensen (1993), sostiene
que aunque el comportamiento de los animales es en parte heredado, también se ve
afectada por el entorno y la experiencia de cada animal. Las cerdas desarrollan
comportamiento maternal a medida que avanzan en su reproducción, pero este
desarrollo se ve afectado por el medio ambiente (Thodberg et al., 2002). La actitud
de construir un nido antes del parto es expresada por cerdas mantenidas en los
ambientes al aire libre (Jensen et al., 1993; Jensen, 1989) y en confinamiento
(Jensen, 1993). Sin embargo, Damm y col. (2003), encontraron que las cerdas a
campo tuvieron un comportamiento más variado y menos fragmentado durante la
construcción del nido, una menor duración de la construcción de nidos, y una
frecuencia cardíaca más baja en la última hora antes del parto, que las cerdas
confinadas, lo cual permitió partos mas rápidos y con menor incidencia de
mortinatos. Previo al momento del parto, entre 12 y 6 horas antes del mismo, las
cerdas inician la elaboración del nido, acopiando forraje, paja y palos sobre una
depresión del suelo. La cantidad de material para el nido y los rasgos propios en su
construcción, depende de las condiciones climáticas, pero puede ser muy variable.
Se han observado nidos con 20 kg de material y de 1 metro de alto. Algunos autores
afirman que el desarrollo de las manifestaciones naturales durante periparto y parto,
disminuye el tiempo del parto, lo cual ejerce efectos benéficos sobre la
supervivencia de los lechones (Oliveiro et al., 2008, y Oliveiro et al., 2010). Los
partos breves liberan más oxitocina y con ello la producción de calostro,
incrementando la inmunidad y vitalidad de los neonatos (Algers et al., 2007). Esta
situación de confort permite mayor crecimiento de los lechones, gracias a que las

  24  
cerdas se muestran más dispuestas a amamantar a sus crías, incluso mayor número
de veces al día (Goenaga, 2010), disminuyendo la variabilidad en el peso de las
camadas. Una característica interesante es que al comienzo del parto, las cerdas
son más activas, pero dentro de la primera o segunda hora después del inicio del
parto se hacen muy pasivas, exhibiendo una baja actividad, en decúbito lateral y no
responden a los lechones. Esta reacción es considerada como estrategia evolutiva
que reduce el riesgo de aplastamiento de los lechones durante las dos primeras
horas posparto (Pedersen et al., 2003).

En cerdos en crecimiento, Andersen et al., (2005), establecieron que el


comportamiento se asocia con la zona destinada al pastoreo, la disponibilidad de
forraje y la carga animal utilizada. Ellos estimaron una frecuencia de la alimentación
18% más alta en una carga animal baja (5 cerdos en 100 m2) en comparación con
una carga alta (5 cerdos en 50 m2), mientras que el hozado y el comportamiento
agresivo tienden a ser mayores en la carga más alta. En este ensayo los cerdos
prefirieron pastorear a hozar cuando había plantas disponibles, mostrando una
mayor incidencia de hozado en las parcelas más pequeñas; concluyendo así que el
hozado corresponde a la búsqueda de nutrientes en el suelo.

1.3 Consumo de forraje


 

Aunque se reconoce que las cerdas gestantes y lactantes tienen un alto potencial
para el pastoreo y el uso de forrajes (Fernández et al., 1986, Vestergaard et al., ,
1995, Sehested et al., , 1999 y Rivera Ferre et al., , 2001), existe muy poca
evidencia en la literatura científica sobre sistemas de manejo de cerdas en pastoreo.
En cerdas gestantes el consumo de forraje es alto. Se ha demostrado que son
capaces de obtener cerca del 50% de sus requerimientos energéticos del pastoreo
(Sehested et al., 1999 y Rivera Ferre et al., 2001) dependiendo de la calidad de los
pastos. Sin embargo, para que una pastura sea útil nutricionalmente se debe

  25  
mantener en buenas condiciones. Forbes (1986) demostró que la cantidad de tiempo
que los animales dedican al pastoreo es muy variable, y que este depende entre
otros factores de la calidad y cantidad de forraje disponible, de la accesibilidad al
mismo, del estado fisiológico del animal, de la habilidad física de este para cosechar
el forraje y su capacidad para digerirlo. El pastoreo varía de intensidad durante el
día, existiendo varios períodos de pastoreo, siendo más intensivos temprano en la
mañana o al ocaso, seguida de pastoreos menos intensivos en horas de la tarde.
Buckner et al., (1998), establecieron que cerdas de cría en pastoreo dedican más del
25% del tiempo a la forrajería, presentando picos de actividad al amanecer y al
anochecer. Así mismo, Carlson et al., (1999), determinaron que los cerdos en
crecimiento pueden consumir herbáceas y plantas forrajeras hasta en un 20% de la
ingesta diaria de materia seca cuando estos son alimentados con concentrado de
forma restringida. Contrario a estos hallazgos, Mowat et al., (2003), establecieron
que el consumo de forraje solo alcanza el 4% de la ingesta de materia seca cuando
el concentrado es suministrado ad libitum. Rubio (1991) citado por Santos y Lean
(2000), sugirió que una cerda lactante consume un promedio de 0.640 kg de MS/día
de pasto estrella (Cynodon nlemfuensis). Por su parte, Boada et al., (1984), citados
por Mora et al., (2000), establecieron que una pastura de buena calidad podría
sustituir hasta el 15% de la ración, siendo el límite de ingestión de pasto fresco del
7%, cuando éste tiene 20% de materia seca.

Sobre las especies a utilizar en el sistema, Tainton (2000) demostró que las familias
Poaceae y Fabaceae presentes en comunidades naturales o en pasturas cultivadas,
contribuyen ampliamente a cubrir los requerimientos nutricionales de los cerdos. Las
leguminosas son mas consumidas que las gramíneas por cerdos en pastoreo, y de
éstas, son consumidas en mayor proporción las hojas que los tallos (Sehested et al.,
2004). Otro punto importante, tiene que ver con los hallazgos de Edwards et al.,
(2003), quienes establecieron que la ingestión de forraje y suelo por cerdas de cría
puede contribuir sustancialmente a cubrir sus demandas de energía, aminoácidos,
minerales y micronutrientes. Aunque se ha establecido el efecto positivo del
aprovechamiento de las pasturas para la alimentación de cerdas de cría en

  26  
pastoreo, es necesario contar con un profundo conocimiento sobre la utilización de
nutrientes, consumo voluntario y selección de especies vegetales para el
establecimiento del sistema. La elección de forrajes de alta palatabilidad y altos
contenidos nutricionales, pueden sustituir la proporción de concentrados
suministrados, reduciendo así el nivel de dependencia de éstos, generando una
menor carga de nutrientes (abono) en el medio ambiente (Cherney y Allen, 1995).
Wheaton y Rea (1993), recomendaron la elección de forrajes con base en la
suculencia, alta productividad, palatabilidad, contenido de proteínas y vitaminas, y
muy importante, la viabilidad de crecimiento durante periodos de tiempo
razonablemente largos. Por su parte Rachuonyo et al., (2005), propusieron el uso de
forrajes que resistan el pisoteo y el hozado, manteniendo la cobertura del suelo. Sin
embargo, para que estos forrajes hagan parte de un sistema permanente tendrían
que tener baja palatabilidad, bajo nivel de consumo por los cerdos y alta resistencia
a los daños. En este modelo los forrajes proporcionarían algunos nutrientes, pero su
principal función sería reciclar los nutrientes del estiércol en la biomasa de las
plantas, disminuyendo olores y contaminación del suelo y del agua. La eficiencia del
sistema esta determinada por el establecimiento de una secuencia de rotación entre
potreros y la cosecha periódica de los forrajes como heno o silo para exportar estos
nutrientes del sistema.

1.4 Indicadores productivos del sistema de producción de cerdos a campo  

Una de las principales interrogantes sobre los sistemas de producción de cerdos a


campo abierto, se relaciona con la capacidad productiva del mismo. En general, el
sistema se asocia con una alta mortalidad de lechones y bajas ganancias de peso
en animales en crecimiento y finalización (Lagreca y Marotta, 2009; Goenaga, 2006;
Vadell, 2005). Diversos autores han establecido que la conversión alimenticia de
cerdos mantenidos a campo abierto es inferior a la obtenida por cerdos en
confinamiento (Stern y Andresen, 2003; Stern et al., 2002 y Lundeheim et al., 1995,
entre otros). Demori et al., (2012), encontraron que la ración consumida por cerdos a

  27  
campo es 9% mayor a la ración de animales confinados; de igual forma
establecieron que la ganancia de peso es inferior en 2% y la conversión superior en
3%. Estos resultados han sido atribuidos por diversos autores al incremento en la
demanda de energía por un mayor comportamiento exploratorio de los animales en
los sistemas al aire libre (Strudsholm y Hermansen, 2005; Hansen et al., 2006); la
búsqueda de alimento (Berger et al., 2000) y las variaciones del clima (Lundeheim et
al., 1995, Berger et al., 2000 y Lambooij et al., 2004). Sin embargo, Demori et al.,
(2012), concluyeron que las características de las canales y del músculo
Longissimus dorsi no difieren entre animales criados al aire libre y confinamiento.

En relación con la fase de cría, se ha podido establecer que la alta mortalidad de


lechones observada durante la lactancia en los sistemas de producción a campo, se
asocia principalmente a inanición y aplastamiento, factores relacionados con un
inadecuado sistema de manejo (English, 1997). Autores como Basso et al., (1995),
en Reino Unido, reportaron tasas de mortalidad de lechones lactantes entre el 17,7%
y 27,8%, las cuales fueron atribuidas a mal manejo de los animales, y reducciones
del 10% en dichas mortalidades cuando se implementaron mejoras en el manejo
zootécnico. Coincidiendo con estos hallazgos, reportes de Meat and Livestock
Comisión (1998) en el Reino Unido, indicaron que la productividad de cerdas
mantenidas a campo en adecuadas condiciones de manejo e instalaciones, es
similar a la productividad de cerdas mantenidas en confinamiento, presentando
incluso mayor fertilidad (92,4%) y menor mortalidad de lechones (10,8%) y cerdas
(2,7%), frente a los sistemas confinados. Así mismo, Johnson et al., (2001), no
encontraron diferencias significativas en número de lechones al parto, número de
animales y peso al nacimiento, presencia de momias, días de lactancia, mortalidad,
número de lechones y peso al destete entre tratamientos (en confinamiento y a
campo abierto), en un ensayo realizado en Estados Unidos con 287 cerdas
comerciales.

  28  
Los índices productivos encontrados en los países latinoamericanos evidencian
competitividad del sistema en términos de productividad. En Brasil, Dalla Costa
(1998), reportó un promedio de 2.20 partos/cerda/año, 18.50 lechones
destetados/cerda/año, y 18% de mortalidad al destete, en cerdas manejadas bajo el
sistema SISCAL. Así mismo, Dalla Costa y Monticelli (1999), reportaron 9.90
lechones nacidos vivos/parto; 8.80 destetados/camada; 8.90 kg de peso promedio al
destete y 18.02 lechones hembras mestizas (Landrace x Yorkshire) criadas al aire
libre. Siendo determinante en todos los casos un mayor peso de la camada al
nacimiento y al destete, en el sistema a campo. Otros autores coinciden con los
datos reportados por Dalla Costa; Filippsen et al., (2001) reportaron mortalidades del
19,45% en un sistema a campo; y Mortensen et al., (1994), reportaron mortalidad del
15,8%, con un rango de 11 a 23% en diferentes épocas del año.

Caminotti (1998) reportó en Argentina, para un período de 20 años (1977 a 1997)


1.86 partos/cerda/año; 21.40 lechones/cerda/año; 14.40 lechones
destetados/cerda/año y 32 % de mortalidad al destete. Por su parte, Guerrero (2002)
en México, evaluó un sistema a campo con cabañas portátiles, en el cual encontró
un promedio de 2,1 partos por año; porcentajes de fertilidad del 72%, número de
lechones al nacimiento de 8 y número de lechones destetados por parto de 6. En
Venezuela, Gonzales, et al., (2002), reportaron camadas al nacimiento de 10,08
lechones y un promedio de 5,47 lechones al destete, con un 17,9% de mortalidad
por aplastamiento en un sistema en semipastoreo. También en Venezuela, Araque,
et al., (2012), evaluaron el efecto de dos dietas y cuatro tipos de alojamientos en
cerdas de cría, reportando camadas superiores (12,6) en cerdas mantenidas a
campo y en cama profunda durante el parto y lactancia, en relación con cerdas
mantenidas en corral o jaula (11,4 y 11 respectivamente).

1.5 Efectos ambientales de los sistemas a campo

  29  
Aunque el sistema de producción de cerdos a campo se identifica como una
alternativa productiva de bajos efectos contaminantes, particularmente por la
reducción de la carga animal; algunos autores han evidenciado efectos negativos de
éste sobre el medio ambiente. Los principales impactos ambientales de la
producción de cerdos a campo abierto, se han relacionado con el contenido de
nutrientes en el alimento balanceado suministrado a los cerdos, y la densidad de
carga; que en condiciones inadecuadas imposibilitan un ciclaje óptimo de los
nutrientes depositados durante el pastoreo (Zihlmann et al., 1997; Williams et al.,
2000, 2005; Eriksen y Kristensen, 2001). El nitrógeno y el fósforo son los elementos
de mayor interés en estas investigaciones, debido a su aporte en la generación de
gases de efecto invernadero. Sin embargo, otros autores han establecido impactos
ambientales del sistema a nivel local, tales como la eutrofización de fuentes de agua
superficiales y profundas (Eriksen y Kristensen, 2001, y Quintern y Sundrum, 2006),
factor de riesgo en condiciones de alta pluviosidad, por su efecto en los procesos de
lixiviación y escurrimiento de nutrientes (Edwards, 1998). A mayor pluviosidad mayor
riesgo de contaminación de las aguas. Otros impactos incluyen, destrucción de la
capa vegetal presente en los lotes por la acción animal (Edwards, 1998),
compactación, acumulación de metales pesados y salinidad de los suelos (Menzi y
col, 1998). Quintern y Sundrum (2006) demostraron que la magnitud de estos
impactos se relaciona con el nivel de intensificación de la producción, el manejo
inadecuado de la carga animal, la prolongada permanencia de los cerdos en los
potreros y ubicación inadecuada de los lotes. Una alta carga animal y el uso
continuo del suelo, amplifican las entradas al sistema, incrementando la deposición
de nutrientes en el suelo, distribuyendo espacio-temporalmente de manera irregular
dichos nutrientes y alterando sus ciclos naturales (Menzi et al., 1998). Watson y col
(2003), señalaron que otra causa de acumulación de nutrientes en el suelo se debe
al exceso de éstos en las raciones comerciales, que son eliminados por los animales
en las excretas y orina; siendo determinantes de la magnitud de los impactos
negativos, la estructura del suelo, el clima predominante y la vegetación existente en
los lotes. Sin embargo, otro aspecto importante tiene que ver con la heterogénea
distribución de nutrientes, debido a la distribución de las deyecciones en los lotes

  30  
(Eriksen y Kristensen, 2001 y Watson et al., 2003), que genera “hot spots4” de
nutrientes en los lotes y compactación superficial hasta los 15 cm de profundidad;
efectos que tienen un mayor impacto en la zona circundante a refugios, comederos y
bebederos, por la mayor presencia de animales y el mayor contenido de humedad
de esta zona.

1.6 Efectos del sistema sobre las características del suelo

Dado que los elementos estructurales del suelo de mayor importancia en la


producción de gases de efecto invernadero y contaminación ambiental son
nitrógeno, fósforo y carbono, y que las deyecciones animales están asociadas a las
entradas de nitrógeno y fósforo (Watson et al., 2003), la dieta suministrada a los
animales es un factor importante que puede modificar la partición del nitrógeno
excretado entre heces y orina (Canh et al., 1997). A su vez, como se explicó
anteriormente, la distribución de heces y orina en los potreros está implicada en una
distribución heterogénea de nutrientes en el suelo (Quintern y Sundrum, 2006).

Monteverde, 2012 estableció que los efectos del sistema de producción de cerdos a
campo abierto sobre los contenidos de carbono del suelo, son más notorios e
importantes cuando el uso del suelo es de largo plazo. Similares reportes indican
que el uso directo de purines de cerdo sobre el suelo genera una incorporación de
carbono del 40% en el suelo, siendo el carbono restante oxidado biológicamente y
liberado como dióxido de carbono a la atmósfera. Sobre este tema, Dambreville, et
al., (2006), establecieron que el uso continuado de purines en un suelo durante 9
años, incrementó la biomasa microbiana y generó un aumento de 6,5% en el
carbono orgánico del suelo.

                                                                                                                       
 
4
 “Hot  Spots”  Puntos  calientes,  áreas  de  mayor  concentración  de  nutrientes  en  los  lotes.  

  31  
Los reportes relacionados con contenidos de materia orgánica y carbono en el suelo
en sistema de cerdos a campo son escasos y contradictorios. Galvão (1998) en un
sistema de cría con pastoreo rotativo, no encontró diferencias en el contenido de
materia orgánica del suelo, pH y elementos menores, entre parcelas con dos
gramíneas como cobertura vegetal y diferentes densidades animales. Contrario a
este reporte, Monteverde (2012) citó el trabajo de Moreira, et al., (2007), quienes
reportaron una tendencia al incremento en el contenido de materia orgánica del
suelo en la zona de pastoreo, en un sistema a campo de 10 años. Monteverde en
su trabajo reportó reducción de la materia orgánica, en un sistema a campo de 12
años de desarrollo; explicando en parte esta disminución por la reducción de
material orgánico no particulado; reducción del carbono orgánico del suelo y una
mayor compactación en los lotes. Al comparar estas evidencias es posible concluir
que los efectos del pastoreo de los animales sobre las propiedades físicas del suelo,
se evidencian en el incremento de la compactación y la remoción de materiales
superficiales, que en conjunto con otros elementos tales como la acción del viento y
agua, afectan la dinámica de los nutrientes, la biología del suelo y la cobertura
vegetal.

Quinter (2005), estableció que la compactación del suelo es uno de los aspectos
más críticos de la producción de cerdos a campo; siendo esta generada por efectos
repetitivos y acumulativos, cuando el sistema se maneja en densidades adecuadas o
bajas; o el excesivo pisoteo animal, con altas densidades; El sobrepastoreo genera
un efecto directo sobre el sistema suelo-planta, pues disminuye el área foliar y la
capacidad fotosintética, causando la progresiva eliminación de la cobertura vegetal,
lo cual genera en una exposición directa del suelo al contacto con la pezuña del
animal y potencializa la acción de agentes erosivos incrementando el riesgo de
erosión (Pérez, 2005). Otro factor a tener en cuenta es el contenido de humedad
(Pérez, 2005); la alta saturación de agua magnifica el efecto de la compactación
sobre la estructura del suelo.

En relación con la estructura del suelo, Monteverde (2012), reportó un incremento de


la densidad aparente del suelo causada por el pisoteo animal; además de menores

  32  
contenidos de materia orgánica y menor respiración. Por su parte, Quintern y
Sundrum (2006), establecieron que el movimiento de los refugios, comederos y
bebederos en un sistema de engorde de cerdos a campo, incrementan las áreas de
compactación de <1% a 2,9%, en el 8% del área utilizada luego de tres semanas,
cuando se manejan densidades de 10 animales por hectárea. Encontrando que la
compactación esta circunscrita a las capas superficiales del suelo, a profundidades
de hasta 7 cm.

En el sistema a campo, las entradas de nitrógeno al sistema suelo-planta, pueden


ser de gran magnitud, proviniendo de orina, heces y pérdidas de ración (Quintern,
2005). Siendo el nitrógeno importado al sistema a través del alimento balanceado
muy superior al nitrógeno exportado en carne de cerdo, se genera un exceso de este
nutriente en el suelo. En las deyecciones de los cerdos, la mayor parte del nitrógeno
está contenido en la orina en forma de urea; este nitrógeno ureico es mineralizado
más lentamente, tiene menor riesgo de lixiviación y potencial de uso por los cultivos
que se establezcan posteriormente. En cambio, el nitrógeno proveniente de las
pérdidas de concentrado, que se concentra alrededor de los comederos es
principalmente orgánico presenta un gran riesgo de desnitrificación cuando se trata
de suelo compactado (Quintern, 2005). En el suelo, el nitrógeno puede ser
hidrolizado transformándose en amonio, que puede volatilizarse o ser absorbido por
las plantas. Pero cuando el aporte es de gran magnitud, puede exceder los
requerimientos de los cultivos, nitrificándose y produciendo óxido nitroso, o ser
desnitrificado, generando también óxido nitroso. Si bien, parte del impacto ambiental
del sistema depende de la cantidad de nutrientes que entran, también depende de
su distribución en el terreno (Eriksen y Kristensen, 2001). En áreas de alta
precipitación, la lixiviación de nitrato es alta y puede constituirse en la vía más
importante de contaminación de aguas superficiales y profundas; siendo el riesgo
mayor en áreas de baja cobertura vegetal. Una medida para evitar este efecto fue
establecida por Williams et al., (2000), quienes determinaron que menores cargas
animales y potreros con mayor cobertura vegetal generan menores pérdidas por
lixiviación.

  33  
Eriksen et al., (2002), establecieron que el 44% del nitrógeno de la ración
suministrada a cerdas lactantes a campo, se constituye en carne de lechones, una
fracción del 16 a 34% se lixivia en forma de nitrato, el 13 % se volatiza en forma de
amonio y el 8 % restante es desnitrificado. Al respecto, Salomón et al., (2007),
establecieron diferencias en la distribución de nutrientes entre sistemas de engorde:
fijos y móviles. El sistema fijo, mostró una baja proporción de nitrógeno (7%),
concentrada en el área de pastoreo (45% del área total), mientras que en las zonas
preferidas de excreción la concentración fue casi ocho veces superior. Por otra
parte, el sistema móvil mostró una menor proporción de nitrógeno (5%) concentrada
en áreas de pastoreo (76% del área total). Estos hallazgos son importantes pues
indican que ninguno de los dos sistemas de manejo evita el exceso de cargas
puntuales.

En relación a la dimensión temporal, Eriksen (2001) determinó que aunque la


lixiviación de nitrato fue baja en el primer año de pastoreo, en el segundo año las
pérdidas de este elemento fueron considerables; manteniendo altas liberaciones al
ambiente en el año siguiente. Benfalk et al., (2005), también reportaron mayores
pérdidas de nitratos durante otoño e invierno en sistemas de cerdos a campo en
áreas con limitado crecimiento vegetal. Williams et al., (2005), encontraron que los
lotes pastoreados en primavera, presentan pérdida de la mayor parte del nitrógeno
acumulado en el invierno siguiente, sin beneficios residuales para el cultivo posterior.

Por otra parte, aunque las alteraciones en el ciclo del fósforo no representan un
problema agronómico, si representan riesgo de eutrofización de las aguas, por
lavado o lixiviación (Koopmans et al., 2007). Este elemento se moviliza disuelto o
adherido a las partículas sólidas, siendo más predominante la movilización en
adhesión con partículas solidas en la mayoría de las situaciones. Monteverde
(2012), encontró que el fósforo disuelto en agua de escorrentía de áreas con
producción intensiva, puede exceder niveles críticos y generar eutrofización. Estos
resultados coinciden con los de Koopmans et al., (2007), quienes establecieron que
en el largo plazo, la aplicación de grandes cantidades de estiércol porcino, genera
un aumento de fósforo en el suelo a profundidades de 40 a 50 cm, lo cual indica un

  34  
fuerte movimiento descendente de este nutriente. Estos hallazgos sugieren, que un
manejo inadecuado del fósforo y su lixiviación, constituyen una amenaza ambiental.

La cantidad de fósforo depositado en el suelo se relaciona con la carga animal y la


eficiencia de uso de este elemento por los animales. La fuente de fósforo de las
dietas determina el tipo y la solubilidad del mismo en las excretas (Leytem y
Thacker, 2010), lo cual define finalmente su movilidad sobre y en el suelo. Cerdos
alimentados con dietas ricas en cereales, excretan principalmente fosfato en heces.
Sin embargo, cuando la fuente de energía es maíz, la principal forma de este
elemento es fitato; el cual es menos soluble, siendo retenido por el suelo por más
tiempo, lo cual a su vez, disminuye la lixiviación del fósforo y el riesgo de
eutrofización de las aguas. Las implicaciones ambientales de este elemento también
se ven influenciadas por su distribución espacial en los potreros. Rachuonyo y
McGlone (2007), encontraron mayores concentraciones en la zona de comederos;
aunque Salomon et al., (2007), reportaron incrementos en las concentraciones de
fósforo asimilable a profundidades de hasta 30 cm en las áreas de excreción;
superiores en sistemas estáticos, frente a los sistemas móviles.

1.7 Cobertura vegetal

La existencia de cobertura vegetal en el sistema de producción de cerdos a campo


permite la protección del suelo frente a factores que generan erosión. Potencializa el
ciclaje de nutrientes de las deyecciones porcinas, disminuye las pérdidas por
lixiviación, reduce el impacto de la temperatura sobre el suelo, adiciona materia
orgánica y, como resultado mejora la fertilidad del suelo, su aireación y drenaje,
además incrementa la captura del carbono atmosférico y puede constituirse como
estrategia para la nutrición animal (Rachuonyo, 2012).

El pastoreo ejerce efectos sobre la cobertura vegetal y el suelo, que pueden ser
negativos si no existen adecuadas prácticas de manejo. El pisoteo y el hozado
causan pérdidas parciales o totales de la vegetación. Williams et al., (2005),

  35  
establecieron que con altas densidades (25 cerdas/ha), la cobertura vegetal es
degradada en pocos meses, y con densidades medias (12 cerdas/ha) los efectos
negativos son evidentes en el primer año de uso. Guevara (2011) estableció que
parcelas con cobertura de centeno y ryegrass, en un periodo de 12 semanas,
presentaron un 21.88% menos de cobertura vegetal que parcelas sin cerdos;
encontrando las actividades de forrajeo, hozado y pisoteo como causas principales.
De igual forma, Eriksen et al., (2006) y Edwards (2003), reportaron mayor deterioro
de la cobertura vegetal en lotes con cerdas gestantes que con cerdas lactantes.
Larsen y Kongsted (2000), encontraron que el nivel de cobertura vegetal es similar
en parcelas con cerdas lactantes y en gestación. Sin embargo, la pastura es más
baja en los potreros de gestación, cuando las cerdas gestantes son manejadas con
restricción alimenticia. Este último aspecto es resaltado por varios investigadores:
Braund et al., (1998), encontraron que cerdas a campo con alimentación restringida
producen serios daños en las pasturas; por otra parte, cuando se suministra dietas a
voluntad, con alto contenido de fibra se reduce el hábito de pastoreo, pero no el
daño en la pastura. De igual forma, el manejo de cerdos en crecimiento con
restricción (20% menos de ración) incrementa el pisoteo y hozado (Stern y
Andresen, 2003). Braund et al., (1998) establecieron que, como la acción de hozar y
forrajear son actividades relacionadas con la exploración y búsqueda de alimento, el
suministro de dietas ricas en fibra podría disminuir los impactos sobre el tapiz
vegetal, sin afectar el balance nutricional de los animales y su desempeño
productivo; aunque el manejo nutricional no sustituye estrategias de manejo tales
como el anillado.

Aunque la información sobre los cambios en el tapiz vegetal en el sistema es difusa


y escasa, en general, los autores coinciden en que el uso de especies perennes, con
buena adaptación al lugar, facilidad para el establecimiento y mantenimiento, buen
crecimiento durante todo el año y resistencia al pisoteo, presenta mejores
resultados. Dalla Costa et al., (2002), recomendaron también el uso integrado de dos
o más especies que cumplan con estas características, sugiriendo Axonopus
compressus, Cynodon nlemfuensis, Cynodon dactylon y Pennisetum clandestinum,

  36  
como especies mas aplicables al sistema. Sin embargo, se ha establecido que el
manejo de cargas animales y de tiempos de ocupación de los potreros, son
estrategias que permiten la disminución de los impactos ambientales, así como el
uso estratégico de los nutrientes depositados en el terreno por los cerdos, que
disminuyen el riesgo de contaminación de aguas superficiales y profundas.
Pietrosemoli et al., (2012), demostraron que el cultivo de cereales y gramíneas
anuales después de la ocupación con cerdos, seguido del cultivo de sorgo forrajero
elimina del suelo el exceso de nutrientes depositados por los cerdos y que los
niveles de nitrógeno y fósforo disminuyen hasta niveles observados antes de la
introducción de los cerdos. Esto demuestra que la integración de cerdos a campo y
agricultura, se constituye en un sistema de producción que permite el uso
estratégico del territorio y la complementariedad entre las dos actividades
productivas.

1.8 Suelos del piedemonte de la Orinoquia colombiana

Los suelos de los Llanos Orientales se caracterizan por su alta acidez, baja fertilidad,
dominio de caolinitas y óxidos e hidróxidos de hierro y aluminio Phiri et al. (2001).
Los suelos del piedemonte llanero pertenecen a las clases taxonómicas Typic
Hapludox, Oxic Dystrudept, Plinthic Tropaquet y Typic Udorthent (IGAC, 2004); son
altamente evolucionados, con altos contenidos de cuarzo, caolinita, óxidos de hierro
y aluminio; presentan bajos contenidos de bases intercambiables, pH acido, baja
disponibilidad de fosforo y capacidad de intercambio catiónico, predominio del
aluminio en el complejo de cambio y baja capacidad de almacenamiento de agua
(Corpoica, 2007, Sánchez, 2010).

En el piedemonte la cobertura vegetal natural de bosques y sabanas ha sido


sustituida por sistemas productivos dominados por pasturas introducidas del género
Brachiaria para la ganadería bovina, en producción o en avanzado estado de
degradación; cultivos transitorios de maíz, soya, arroz, yuca y plátano; cultivos
permanentes de palma africana, cítricos, frutales y plantaciones forestales. Sistemas

  37  
que requieren para su establecimiento preparación de los lotes utilizando técnicas de
labranza y aplicación de enmiendas y fertilizantes (Jamioy, 2011).

Dada la baja fertilidad natural de los suelos, la intensificación de la producción y el


inadecuado manejo las praderas ganaderas y algunos cultivos transitorios, los
suelos de la región presentan avanzados procesos de degradación. La recuperación
de estos cultivos requiere la incorporación de insumos químicos, enmiendas y
fertilizantes, que han impulsado el desarrollo de alternativas de manejo como el
sistema rotacional que incluye el cultivo del arroz, como pionero, seguido del cultivo
de soya y la rotación de soya-maíz y posiblemente sorgo. Para llegar después de 4
o 5 años al establecimiento de sistemas de producción ganadera con pastos
mejorados. Sin embargo, algunos investigadores han demostrado que el uso
excesivo de fertilizantes y pesticidas químicos generan pérdidas de la materia
orgánica del suelo, incremento en la erosión, compactación y contaminación de
aguas superficiales y profundas (Guiffré et al., 2008), así como incremento en la
generación de gases de efecto invernadero (García. 2008).  

  38  
 

2 OBJETIVOS
 

Objetivo general
 

Determinar el desempeño y los efectos de un sistema de cría de cerdos a campo


abierto sobre las condiciones productivas del suelo de una terraza alta del
piedemonte del Meta  

Objetivos específicos

• Establecer los indicadores productivos de cerdos en fase de cría en condiciones


de manejo a campo abierto en el piedemonte del departamento del Meta.
• Establecer los patrones de comportamiento de cerdas en fase de cría en
condiciones de manejo a campo abierto en el piedemonte del departamento del
Meta.
• Determinar las características físico-químicas y biológicas de los suelos de una
terraza del piedemonte del departamento del Meta, antes y después del sistema
de cría de cerdos a campo abierto
• Determinar la productividad en términos de producción de biomasa de los lotes
de un sistema de cría de cerdos a campo abierto en una terraza del piedemonte
del departamento del Meta

• Determinar la composición florística de los lotes pertenecientes al sistema de cría


de cerdos a campo abierto

  39  
 

3. MATERIALES Y MÉTODOS

Este ensayo fue realizado en la Unidad de producción de cerdos de la Universidad


de los Llanos (latitud 4º 04´ 30.93” N, longitud 73º 34´ 55.78” O), ubicada en
Villavicencio, departamento del Meta, Colombia. A una altitud de 423 msnm,
temperatura promedio de 27ºC, precipitación de 4050 mm y humedad relativa del
80%, correspondiente a la zona de vida de bosque muy húmedo tropical (bmh-T). El
x
experimento incluyó 6 cerdas mestizas comerciales (Landrace Pietrain) nulíparas,
con un peso inicial promedio de 150 kilos y peso vivo promedio al final de la segunda
gestación de 232 kilos. Las cerdas fueron mantenidas a campo abierto en lotes de
450 m2 y 150 m2 por hembra, equivalentes a 22 cerdas/ha y 66 cerdas/ha,
respectivamente. Los suelos corresponden a una terraza alta del piedemonte del
departamento del Meta, clasificados como Typic Haplustox, agrícolamente
perteneciente al tipo IV. El ensayo se desarrolló desde mayo de 2011 hasta enero de
2013. Se monitoreó el comportamiento reproductivo de las cerdas en fase de cría
durante dos lactancias consecutivas (septiembre de 2011 a septiembre de 2012), b)
las condiciones fisicoquímicas y microbiológicas de los suelos, y c) los cambios en la
composición florística de los lotes antes, durante y después de la ocupación.

El tapiz vegetal presente en los lotes experimentales al inicio del ensayo, estaba
compuesto de pasturas en avanzado estado de degradación, dominadas por
Cynodon nlemfuensis y Paspalum conjugatum, con presencia de otras gramíneas
nativas e introducidas, leguminosas y arvenses. Los lotes fueron delimitados con
cerca eléctrica y se establecieron refugios colectivos estáticos uno de 20 m2, y dos
de 9 m2; en hierro y teja metálica, dotados con comederos individuales y bebederos
automáticos; los planos de las áreas experimentales se presentan en la Figura 3.1.

  40  
Las cerdas fueron introducidas al área experimental tres meses antes del inicio del
ensayo para su adaptación al sistema de manejo. Los animales fueron alimentados
con una dieta balanceada elaborada en el sitio, según requerimientos nutricionales y
acorde al estado fisiológico de los animales. Se utilizó aceite crudo de palma como
base energética y torta de soya como base proteica según Ocampo (2002) (Tabla
3.1). El alimento fue suministrado de manera restringida en dos raciones diarias
(7:30 a.m. y 4:30 p.m.), ajustando el tamaño de la ración según el estado fisiológico
de los animales. El manejo reproductivo se fundamentó en la monta directa con un
reproductor comercial (Landrace x Pietran), realizando el servicio una vez se
identificaba el celo. El ensayo contempló el desarrollo de la gestación y el parto en la
misma época, monitoreándo una época seca y una época de lluvias.

Tabla 3.1 Materias primas y proporciones de la dieta suministrada en el presente


ensayo
INSUMO % Aporte de Por Kg
Nutrientes de alimento
Torta de soya – molida 25,00 Proteína 168 g
Torta de palmiste 32,50 Energía digerible 14,6 Mj
Harina de Arroz 19,00 Lisina 8,8 g
Aceite 17,00 Relación Lis/Ed 0,6
Tricalfos 5,00 Calcio 2,1
Carbonato de calcio 1,00 Fósforo 0,9
Premezcla mineral 0,30 Relación Ca:P 2,5
Sal blanca 0,20
Total 100,0
Fuente: Ocampo, 2002

Las cerdas fueron asignadas al azar a un grupo según la densidad animal, en lotes
colectivos de 450 y 150 m2 por cerda, permaneciendo en ellos durante toda la
gestación, hasta 8 días antes de la fecha esperada de parto, cuando eran
trasladadas a corrales de parto; permaneciendo allí durante la lactancia (25-32 días);
los corrales de parto fueron corrales confinados en cama profunda de 6 m2, con
sustrato de cascarilla de arroz, sin áreas independientes para los lechones y las

  41  
cerdas. Los lotes experimentales se manejaron con 30 días de ocupación y 30 días
de descanso.

Los tratamientos evaluados fueron densidad animal; T1 450 m2/cerda (22 cerdas/ha)
y T2 150 m2/cerda (66 cerdas/ha).

Figura 3.1. Plano general de la Unidad de producción de cerdos, áreas, distribución


de instalaciones y patrones naturales de drenaje.

3.1 Monitoreo del comportamiento animal y evaluación productiva

El comportamiento animal fue monitoreado continuamente durante la fase de


adaptación con el fin de identificar todas las conductas manifestadas por las cerdas
bajo este sistema, estas observaciones aunque no fueron incluidas en la
construcción del etograma permitieron ajustar la metodología de registro de
información. Para la construcción del etograma se realizaron observaciones de los
animales durante periodos de 5 minutos, en intervalos de 15 minutos, durante 10
horas (de 7:00 a.m. a 5:00 p.m.) por tres días, en tres momentos de muestreo, y en
las dos épocas del año (temporada seca, de diciembre a febrero y temporada de
lluvias, de marzo a mayo y de agosto a octubre), para establecer el impacto de las

  42  
condiciones ambientales sobre las actividades. Las actividades identificadas son
descritas en la Tabla 3.2. Se evaluó el uso del terreno en los lotes para cada
actividad identificada, con particular orientación al forrajeo y al hozado; para lo cual
cada lote fue subdividido de manera imaginaria en 8 cuadrantes (Figura 3.2).

Se registraron los datos de temperaturas máximas y mínimas, y precipitación a las


7:00 a.m., 12:00 m y 5:00 p.m en periodos de 30 días tanto en época de lluvias
como en época seca; con el fin de evaluar los efectos de la temperatura y
precipitación sobre el comportamiento animal.

Tabla 3.2 Descripción de los comportamientos observados


Comportamiento Descripción
Comer C Cerda con la cabeza dentro del comedero o consumiendo
concentrado
Pastorear P Cerda con la cabeza entre la vegetación o masticando forraje
Hozar H Cerda con la cabeza en el suelo desnudo revolcando el
suelo
Descansar D Cerdas con el cuerpo en decúbito esternal o lateral, o
sentado sin actitud de exploración
Bañarse * B Cerdas con el cuerpo sumergido en las piscinas
descansando u hozando
Caminar Ca Cerdas desplazándose a lo largo de los potreros
Beber Be Cerdas con su hocico en el bebedero de nipple
Pelear P Cerdas interactuando negativamente con otras cerdas
Pararse Pa Cerdas de pie, sin actitud de explorar o de descansar
Curiosear Ch Cerdas desplazándose, persiguiendo y/o observando a las
humanos personas que se acercan a los potreros
* Durante la fase de adaptación las cerdas construyeron depósitos de agua
aprovechando los drenajes naturales de los lotes, para su uso en actividades de
termorregulación, comportamiento incluido en el análisis.
Fuente: Adaptado de Blumeto et al., 2013

Para estimar los parámetros productivos del sistema (número de partos por hembra
por año, porcentaje de mortalidad, porcentaje de fertilidad), principales causas de
mortalidad en lechones; y establecer los efectos de la época del año sobre los
parámetros productivos, se registraron el número de repeticiones del celo, número y
peso de lechones al nacimiento, lechones nacidos vivos, lechones nacidos muertos,

  43  
mortalidad a las 24 y 48, días de lactancia, número y peso de lechones al destete, y
días de retorno al celo posdestete. El análisis de los resultados productivos se
analizó teniendo en cuenta el tratamiento aplicado (T1 y T2), la época del año
(época seca y época de lluvias) y la gestación evaluada (1ª y 2ª).

La información registrada fue analizada en IBM SPSS Statistic, versión 20. Todas las
variables fueron evaluadas para distribución normal, pruebas de Levene para
homogeneidad de varianzas y prueba de t-Student para muestras independientes.

3.2 Determinación de los efectos del sistema sobre las características del suelo
y la diversidad florística

Con el fin de establecer la información inicial de las características fisicoquímicas del


suelo, al inicio del ensayo y antes de introducir las cerdas se tomaron muestras en
cada uno de los lotes (T1 y T2), se definió, un lote testigo (T0) contiguo a los lotes
experimentales y un lote dedicado a la ganadería bovina (T3), bajo manejo
tradicional en la zona. La fase de muestreos inició en época de lluvias en el primer
semestre del año y fueron repetidos posteriormente en intervalos de 6 meses para
cada uno de los lotes, el análisis químico incluyó contenido de materia orgánica, pH,
Nitrógeno, Fósforo, Aluminio, Carbono, Calcio, Magnesio y Capacidad de
Intercambio Catiónico (Tabla 3.3). Las muestras fueron tomadas hasta una
profundidad de 30 cm, en muestreos completamente al azar, tomando de 10 a 12
submuestras de cada lote, las cuales fueron homogenizadas para su análisis; se
enviaron submuestras para análisis microbiológico con el fin de establecer cambios
en las poblaciones microbiológicas presentes en el suelo. Se estimó el nivel de
resistencia del suelo a la penetración mecánica, tomando tres lecturas por punto
hasta los 30 cm de profundidad, utilizando un penetrógrafo cónico marca Daiki, al
inicio y al final del periodo experimental.

  44  
Tabla 3.3 Parámetros fisicoquímicos y microbiológicos de suelos evaluados
Parámetro
Materia orgánica MO
Contenido de Carbono C
Ph pH
Nitrógeno N
Fósforo P
Aluminio Al
Capacidad de intercambio catiónico CIC
Resistencia a la penetración (compactación) Co
Actinomicetos Ac
Bacterias B
Hongos H
Fuente: Elaboración propia

Para establecer la diversidad florística y nivel de cobertura de las especies


presentes, cada uno de los lotes fue subdividido en 8 sublotes (Figura 3.2), y
mediante observación directa y la realización de transectos se determinó el número
de especies presentes y el grado de dominancia de las mismas. Con el fin de
determinar el efecto del sistema sobre la producción de biomasa, se realizaron
aforos en cada uno de los lotes utilizando la metodología de doble muestreo por
rango visual, con seis submuestras por lote y mediciones en un metro cuadrado, los
muestreos se realizaron simultáneamente con las muestras de suelos, al inicio del
periodo experimental, con repeticiones cada 6 meses. Se calculó el grado de
presencia, abundancia y dominancia de las especies presentes mediante la escala
de Braun-Blanket (1979).

  45  
Figura 3.2 División de los lotes experimentales para monitoreo del uso del área y
diversidad florística

Todos los parámetros evaluados fueron analizados en función de la densidad


animal, época del año y tiempo de ocupación de los lotes.

El análisis físico-químico de las muestras de suelo fue realizado en el Laboratorio de


Suelos y Aguas; el análisis microbiológico en el Laboratorio de Microbiología
Vegetal, y el análisis de las pasturas en el Laboratorio de Nutrición Animal, todos
ellos de la Universidad de los Llanos.

La información registrada fue analizada en IBM SPSS Statistic, versión 20; Todas las
variables fueron evaluadas para distribución normal, pruebas de Levene para
homogeneidad de varianzas, prueba de t-Student para variables independientes y
correlación de Pearson.

  46  
4. RESULTADOS Y DISCUSION

4.1 Parámetros productivos

La Tabla 4.1 resume los resultados de los parámetros productivos en este trabajo
según densidad animal, la Tabla 4.2 según la época del año y la Tabla 4.3 según el
tratamiento aplicado. No se encontraron diferencias significativas (P>0,05) en los
resultados para la época del año (época seca o época de lluvias), el número de
parto (primer o segundo parto) y densidad animal (Tratamientos 1 y 2).
Independientemente del tratamiento, el número de partos por hembra por año fue de
2,0; ligeramente inferiores a los reportados para cría a campo por Fajardo (2009), y
cría en confinamiento para la zona centro del país por Díaz et al., (2004), ambos en
Colombia con 2,1 partos por cerda por año; pero superiores a los reportados por
Oyhantçabal (2010) en sistemas no consolidados en Uruguay, donde el número de
partos por cerda varió entre 1,5 y 1,95. Por otra parte, los sistemas consolidados de
cría a campo en países latinoamericanos han alcanzado resultados cercanos al
sistema en confinamiento (promedio generel 2,2-2,3 partos/cerda/año) (González,
2006; Guerrero, 2002, Dalla Costa, 1998), los cuales son superiores a los de este
trabajo. La comparación de los resultados obtenidos con los valores de referencia
requiere considerar que en este ensayo se evaluaron solamente primer y segundo
parto, y que las cerdas de cría a campo presentan mejores resultados entre el
segundo y octavo parto (Garrido, 2010). Independientemente del sistema de manejo,
la productividad anual en cerdas de cría es influenciada por factores como el número
de ciclo reproductivo (González Hernández et al., 2002; Sasaki y Koketsu, 2007) y
las condiciones ambientales (Auvigne et al., 2010; Peltoniemi et al., 1999); factor
diferencial entre el sistema evaluado en este trabajo y los valores de referencia
(4400 mm/año vs. 1100 mm/año, como valor máximo; Bell, 2013).

  47  
Tabla 4.1. Media y desviación estándar de los datos de desempeño productivo de
las cerdas de cría mantenidas a campo abierto, según época del año
 

Parámetro Época M±Desv


Lluvias 5.50±1.225
DRCP
Seca 5.00±1.414
Lluvias 10.33±3.011
NLN
Seca 9.67±3.615
Lluvias 1.33±0.258
PPN
Seca 1.43±0.277
Lluvias 8.50±2.168
NLD
Seca 6.67±2.944
Lluvias 8.22±1.479
PPD
Seca 6.77±3.509
Lluvias 31.67±1.033
ED
Seca 24.67±12.127
Lluvias 80±28.28
PF
Seca 75±0.1
Lluvias 23.5±7.77
ML
Seca 26.5±12.02
DRCP – Días de retorno al celo posdestete; NLN – Número de lechones al
nacimiento; PPN – Peso promedio al nacimiento; NLD - Número de lechones al
destete; PPD - Peso promedio al destete; ED – Edad al destete; PF – Porcentaje de
fertilidad; ML – Porcentaje de Mortalidad de lechones. Tratamiento 1 450 m2/cerda,
Tratamiento 2 150 m2/cerda

La tasa de fertilidad del Tratamiento 1 fue superior al Tratamiento 2 (80% vs. 75%).
En los dos tratamientos los resultados más bajos se registraron en la primera
gestación (68%), particularmente cuando esta se desarrolló en época de lluvias
(60%). En la segunda gestación, la tasa de fertilidad registrada fue mas cercana a
los parámetros de referencia para el sistema (75%-83%) (Caviglia et al., 2011; Vadell
et al., 2003), siendo mas baja en época seca (75%) que en época de lluvias (100%).
Aunque algunos autores han sugerido que la fertilidad de las cerdas puede estar
influenciada de manera negativa por las condiciones ambientales, siendo las altas
temperaturas ambientales y la humedad factores de alta importancia
(Suriyasomboon, et al., 2006; Santos Ricalde y Lean, 2000; Prunier et al, 1997). En

  48  
este trabajo no hubo diferencias significativas en las temperaturas máximas y
mínimas entre épocas (Gráfica 4.3) y no se evidenció una tendencia clara de
incremento de la fertilidad por época del año. Las menores tasas de fertilidad
obtenidas en este ensayo durante la primera gestación pueden ser atribuidas entre
otros factores, al proceso de maduración de las cerdas (Garrido, 2010) y su
adaptación al sistema de manejo (González, 2006).

Tabla 4.2. Media y desviación estándar de los datos de desempeño productivo de


las cerdas de cría mantenidas a campo abierto, según tratamiento (densidad
animal).
Parámetro Tratamiento M±Desv
1 4.91±1.63
DRCP
2 5.46±1.06
1 8.86±3.35
NLN
2 10.16±2.62
1 1.44±0.25
PPN
2 1.27±0.20
1 6,32±2.85
NLD
2 7.7±2.08
1 7.53±0.83
PPD
2 8.52±1.33
1 30.29±1.49
ED
2 30.97±1.15
1 75±0,35
PF
2 83,3±2,27
1 23,2±0,3
ML
2 26,2±0,6
DRCP – Días de retorno al celo posdestete; NLN – Número de lechones al
nacimiento; PPN – Peso promedio al nacimiento; NLD - Número de lechones al
destete; PPD - Peso promedio al destete; ED – Edad al destete; PF – Porcentaje de
fertilidad; ML – Porcentaje de Mortalidad de lechones. Tratamiento 1 450 m2/cerda,
Tratamiento 2 150 m2/cerda

No se encontraron diferencias significativas (P>0,05) en el número de días de


retorno al celo posdeste (DRCP) entre la primera y segunda lactancia (5,1 y 5,3,
respectivamente), entre tratamientos (5,1 y 5,3; T1 y T2 respectivamente) o la época
del año (5,5 y 5,0, lluvias y época seca, respectivamente). Resultados que coinciden

  49  
con los reportados por Larsen et al., (2002), quienes establecieron que el promedio
de DRCP en sistemas a campo (5,4 días) no difiere con los promedios para manejo
en confinamiento; y con Fajardo (2009) quien reportó para Colombia, DRCP entre
los días 4 y 5 en el 81% de las cerdas a campo.

Tabla 4.3. Media y desviación estándar de los datos de desempeño productivo de


las cerdas de cría mantenidas a campo abierto, según gestación (1ª y 2ª).
Parámetro Gestación M±Desv
DRCP 1ª 5.17±1.602
2ª 5.33±1.033
NLN 1ª 8.50±3.271
2ª 11.50±2.510
PPN 1ª 1.433±0.344
2ª 1.327±0.153
NLD 1ª 6.33±3.011
2ª 8.83±1.602
PPD 1ª 6.850±3.565
2ª 8.142±1.426
ED 1ª 25.33±12.549
2ª 31.00±0.894
PF 1ª 67.5±10.60
2ª 87.5±17.67
ML 1ª 26,3±0.12
2ª 23,1±0.08

DRCP – Días de retorno al celo posdestete; NLN – Número de lechones al


nacimiento; PPN – Peso promedio al nacimiento; NLD - Número de lechones al
destete; PPD - Peso promedio al destete; ED – Edad al destete; PF – Porcentaje de
fertilidad; ML – Porcentaje de Mortalidad de lechones. Tratamiento 1 450 m2/cerda,
Tratamiento 2 150 m2/cerda

El número de lechones al nacimiento (NLN) y número de lechones al destete (NLD)


no presentaron diferencias significativas (P>0,05) según época del año o densidad
animal. Los resultados obtenidos para primer parto (NLN 8.50±3.271 y NLD
6.33±3.011) coinciden con los resultados de Garrido (2010) y Campagna et al.,
(2003) para cerdas nulíparas; fueron inferiores a los resultados obtenidos en el
segundo parto (NLN 11.50±2.510 y NLD 8.83±1.602), los cuales coincidieron con los
reportes de Fajardo (2009), Araque et al., (2012) y Suriyasomboon et al., (2006) para

  50  
sistemas a campo en condiciones tropicales (11,1-12,2 NLN y 8,1-9,11 NLD). El
tratamiento 2 (150 m2/cerda) de mayor densidad animal, presentó el mayor número
de lechones al nacimiento y destete (P>0,05), resultados que difieren de los
reportados por Araque et al., (2012) y Gonzales et al., (2002), quienes indicaron
mejores resultados (11.38 y 10,08 NLN) a menores densidades (600 y 800
m2/animal).

Un análisis objetivo del desempeño productivo del sistema requiere valores de


referencia para la zona de estudio, información no disponible actualmente. Gran
parte de la información analizada proviene de países templados o subtropicales; y
aunque se cuenta con algunos reportes de países tropicales (Fajardo, 2009; Araque
et al, 2012; Suriyasomboon, 2006; Gonzales, et al., 2002, entre otros), las
condiciones medioambientales de las zonas de estudio en esos trabajos no
coinciden con las imperantes en el piedemonte del departamento del Meta (4406
mm y temperaturas máximas y mínimas promedio de 34,6ºC y 20,9ºC, para el año
2012, IDEAM), factores que pueden influir sustancialmente en el desempeño
productivo del sistema.

El número de lechones al nacimiento (10.33±3.011 vs. 9.67±3.615, época de lluvias


y seca, respectivamente) registrado en este trabajo coincide con los reportes de
Echavarría et al., (2005) y Santos Ricalde y Lean (2000), quienes evaluaron los
efectos de la época del año (invierno-otoño y primavera-verano) y temperaturas
sobre los parámetros productivos de cerdas de cría a campo sin encontrar
diferencias significativas en el desempeño. Sin embargo, difieren de los reportes de
Stansbury et al., (1987), quienes establecieron significativos efectos de la época del
año y altas temperaturas ambientales sobre el número de lechones destetos, menor
peso al destete, mayor tasa de mortalidad y mayor longitud del anestro posparto en
cerdas de cría.

El peso promedio al nacimiento (1,33-1,43 kg) fue similar a los resultados de Torres
Novoa et al., (2007) para el sistema en confinamiento en el departamento del Meta y

  51  
los resultados para el sistema a campo reportados por González et al (2001) en
Venezuela, y Bell (2013) en Uruguay. No hubo efectos significativos en este
resultado por la época del año o tratamiento aplicado. El PPN de primer parto fue
superior al PPN de segundo (1.433 vs. 1.327 kg), diferencia que puede estar
relacionada ésta con el número del parto y número de lechones al nacimiento (Close
y Cole, 2004)

El peso al destete no fue afectado por el tratamiento o la época del año, sin embargo
si hubo efectos por la edad del destete y el número del parto (r=1, P= 0,0001). En
este ensayo el destete fue realizado cuando las cerdas evidenciaban un número
muy bajo de encuentros para lactancia con los lechones y consumo importante de
concentrado por estos, el cual era suministrado a partir de los 15 días de edad. La
lactancia para el primer parto tuvo una longitud 25 días, generando un peso
promedio de los lechones de 6,85 kg; resultados que coinciden con los parámetros
presentados por Suriyasomboom et al., (2006) y González et al.,(2001) para el
sistema a campo en países tropicales. La longitud de la lactancia para el segundo
parto fue de 31 días, generando un peso promedio de los lechones de 8,14 Kg.
Resultados superiores a los reportados por Sulbaran et al., (2009) (7,72 kg) para
lactancias de 28 días en un sistema a campo en Venezuela, los de Parsi (2007) para
cerdos destetados a los 25 días en Argentina (6,96 kg); y, a los reportados por
Torres-Novoa y Hurtado-Nery (2007), quienes encontraron PPD de 5,40 Kg a los 21
días, en sistemas confinados en el departamento del Meta. La ganancia diaria de
peso obtenida en este trabajo fue de 220 g/lechón/día para las dos épocas del año,
tratamientos y gestaciones; resultados que coinciden con los de Fajardo (2009)
quien reportó ganancia diaria de peso para el sistema a campo de 214 g/lechón/día;
y son superiores a los reportados por Díaz et al., (2004), quienes reportaron
ganancias de peso de 205 g/día para el sistema tecnificado en confinamiento para
Colombia. El peso de los lechones al destete superior al segundo parto (31 días)
coincide con los reportes de Wulbers-Mindermann et al., (2002), quienes
establecieron que las camadas de cerdas a campo abierto tienen mayores
ganancias de peso a medida que aumenta el número ordinal de parto, por las

  52  
condiciones favorables del sistema y la experiencia materna previamente adquirida;
siendo inferiores en todos los casos los de primer parto.

Las tasas de mortalidad al destete en este trabajo fluctuaron entre el 23 y 26%; no


se encontraron diferencias significativas (P>0,05) en relación con el número del
parto, época del año o densidad animal. Sin embargo, los valores para primer parto
y época seca fueron superiores (26% y 25%). Las principales causas de mortalidad
fueron aplastamiento durante los tres primeros días de lactancia (63%), auqnue
también se registró la presencia de mortinatos (30%) y momias (7%), estos últimos
no fueron contabilizados en el NLN. Siendo este un problema generalizado y de alto
impacto sobre los resultados económicos en los sistemas de cría a campo, la
información disponible es amplia y contradictoria. Los resultados de este trabajo
corresponden con los reportados por English (1997), quien encontró mortalidades
entre el 7 y el 30 % en Reino Unido; Honeyman y Roush (1997) quienes reportaron
mortalidades entre 6.3 y 24.8%, en Estados Unidos, aunque difieren de los
publicados de González et al. (2001), quienes reportaron una mayor tasa de
mortalidad (45,73%) en un sistema a campo en Venezuela; y los reportes Bell
(2013), Braun, et al., (2010) y Baxter et al., (2009) quienes obtuvieron tasas
máximas de mortalidad del 20% en diferentes sistemas de cría a campo. Las causas
de mortalidad registradas coinciden con Honeyman y Roush (1997), y Edwards et
al., (1986) quienes establecieron como principal causa de las pérdidas neonatales el
aplastamiento, que puede alcanzar valores superiores al 70%.

Aunque en este trabajo no se encontraron impactos significativos de la época del


año, tratamiento o número del parto sobre las causas de mortalidad; los porcentajes
del primer parto en número de lechones aplastados (60%) y momificados (24%)
fueron superiores a los registrados en segundo parto (53 y 6% respectivamente). La
información respecto a la presentación de momias en los sistemas a campo es muy
escasa, sin embargo, Carracha (2010) encontró la momificación como la causa del
1,7% de las muertes preparto, en un sistema con cerdos criollos a campo en
Portugal.

  53  
La producción de momias se ha asociado particularmente a la manifestación de
enfermedades infecciosas y micotoxinas, sin embargo, el número ordinal de parto,
tamaño de la camada y la temperatura ambiental, también son causales de la
presentación de momias (Schneider et al., 2003). En el presente ensayo no se
estableció la causa de estas momificaciones.

Los resultados este trabajo y la información de referencia indican que las altas tasas
de mortalidad observadas pueden ser atribuidas al bajo número de partos
monitoreados (1º y 2º), lo cual implica un bajo número de lechones nacidos en
primer parto, poca experiencia materna, incremento del stress materno por el
confinamiento durante el periodo de periparto, y baja habilidad en el manejo a
campo del personal a cargo de los animales. Un factor que puede ser determinante
es el manejo dado a las cerdas durante periparto, parto y lactancia. En este ensayo,
las cerdas fueron retiradas de los potreros entre 8 y 6 días antes del parto, y
confinadas a corrales individuales de parto-lactancia de 6 m2. Durante el alojamiento
en los corrales, las cerdas manifestaron signos de nerviosismo e irritación,
exhibiendo continuos cambios de posición, mordiendo barrotes, paredes y
comederos, e incremento de los episodios de vocalización. Estos hallazgos
coinciden con los de Gonzales, et al., (2002), quienes reportaron altas tasas de
mortalidad (45.73%), y consecuentemente un número muy bajo de lechones al
destete (5.47) en cerdas manejadas a campo durante la gestación y confinamiento al
parto; estableciendo como causa principal de mortalidad el aplastamiento, debido al
traslado de las cerdas a corrales paritorios fuera del potrero, desencadenando
alteraciones del comportamiento por estrés y falta de adaptación. De igual forma,
Andersen et al., (2005) describieron una alta correlación entre número de
aplastamientos y la imposibilidad de las madres de expresar comportamientos
naturales, tales como la conducta de construcción del nido y la presencia de
personal durante el parto; factor adicional que puede incrementar las tasas de
mortalidad por aplastamiento (Berger et al., 1997).

  54  
De otra parte, aunque no fue un objetivo de este ensayo, se monitoreo la sanidad de
las hembras y sus camadas durante el periodo experimental, con el fin de registrar y
clasificar las patologías de mayor incidencia en el sistema. Se registraron casos
eventuales de infestación por larvas de mosca en lechones hacia el final de la
lactancia. Se trataron 3 casos de miasis en la cara exterior de la oreja, estando
relacionado ésto con la época de transición de temporada seca a temporada de
lluvias.

Aunque existen limitaciones relacionadas con el tamaño de la muestra evaluada, el


seguimiento sistemático del grupo experimental y el análisis de la información,
indican que los resultados son comparables con los parámetros reportados por
diversos autores para distintos sistemas de producción a campo abierto y en
confinamiento, así como en diversas latitudes. Este trabajo constituye una línea
base de referencia para el sistema de cría de cerdos a campo abierto en condiciones
del piedemonte del departamento del Meta. Basados en los resultados obtenidos,
puede sugerirse que no obstante las altas temperaturas y pluviosidad del paisaje de
piedemonte en la Orinoquia, el sistema de cerdos de cría a campo abierto es factible
desde el punto de vista productivo; y que el ajuste de las estrategias de manejo,
tales como el diseño de instalaciones que reduzcan la manipulación de las cerdas en
el periodo de periparto, y el impacto de las altas temperaturas sobre los animales,
particularmente en la temporada seca, podrían mejorar los indicadores productivos.

4.2 Comportamiento animal de cerdas gestantes a campo abierto


 

4.2.1 Etograma
 

  55  
La organización de grupos experimentales evidenció comportamientos agonísticos
en las cerdas al inicio del ensayo, pues la agrupación generó reorganización de la
estructura social de cada uno de los grupos. Se evidenció cohesión social en los
grupos un mes después de su establecimiento y durante toda la gestación. Las
cerdas fueron separadas durante la lactancia, retornando al grupo para un nuevo
periodo de gestación. No se incluyó la fase de lactancia en este trabajo.

No se encontraron diferencias significativas (P>0.05) en la expresión del


comportamiento según tratamiento (150 y 450, m2/animal), o número de parto (1 y
2). Sin embargo, la época del año (lluvias o época seca) tuvo efectos importantes
sobre la expresión de algunos comportamientos, particularmente aquellos
relacionados con actividades exploratorias y de termorregulación (resultados
presentados en la Tabla 4.4). Aunque no hubo diferencias significativas en las
temperaturas máximas y mínimas entre épocas, los cambios en las actividades
termorregulatorias, bañarse o descansar, pueden ser atribuidos a los cambios en la
temperatura ambiental a lo largo del día, como lo sugirieron Olsen et al., (1998); por
otra parte, las modificaciones en las actividades exploratorias tales como forrajear y
hozar, pueden ser atribuidas a la interacción de las temperaturas ambientales y
precipitación como lo establecieron Culver et al., (1960). La disminución en el tiempo
dedicado a actividades de exploración pudo estar influenciado por el incremento en
las precipitaciones. El monitoreo de las condiciones ambientales permitió establecer
marcadas diferencias en el número de días de lluvia (7 de 30 días de monitoreo en
la época seca y 22 de 30 días de monitoreo en la época de lluvias) y la precipitación
diaria promedio (1,8 mm/día en época seca y 16,52 mm/día en época de lluvias).

La expresión de las actividades descansar (D), bañarse (B), caminar (C) y pelear (P),
fue altamente influenciada por la época del año (P<0.0001) (Gráfica 4.2), y se
evidenciaron cambios en la expresión de actividades y uso de los lotes en relación
con los cambios de temperatura ambiental registrados a lo largo del día. Las
temperaturas máximas alcanzaron 36,6ºC tanto en época seca como en época de
lluvias, y las temperaturas mínimas 23,81ºC en época seca y 22,46ºC en época de

  56  
lluvias. En todos los momentos de monitoreo, las mayores temperaturas se
registraron en la observación de las 4:00 p.m.

Tabla 4.4 Actividades desarrolladas y porcentaje del tiempo diario dedicado a estas
por cerdas de cría a campo según época del año y tratamiento aplicado.
Media± Valor Media± Valor
Actividad Época Tratamiento
Desvest –p Desvest –p
Lluvias 1.98±0.276 1 2.07±0.340
C
Seca 2.17±0.564 2 2.07±0.548
NS
Lluvias 21.81±1.801 1 22.41±2.605
P
Seca 23.40±2.195 2 22.80±1.640
Lluvias 51.86±1.711 1 43.95±8.946
D
Seca 36.48±1.709 2 44.40±8.227
Lluvias 8.56±0.850 1 15.38±7.290
B
Seca 22.81±2.126 2 16.00±8.585
0.001
Lluvias 2.70±0.275 1 3.95±1.535
Ca
Seca 4.68±0.832 2 3.43±0.781
NS
Lluvias 0.71±0.204 1 0.50±0.236
Pe
Seca 0.25±0.122 2 0.46±0.361
Lluvias 1.83±0.280 0.077 1 1.83±0.314
Be
Seca 2.11±0.213 0.079 2 2.11±0.160
Lluvias 6.48±1.244 1 6.41±1.644
Pa
Seca 5.31±1.170 2 5.38±0.624
NS
Lluvias 2.42±0.407 1 2.96±0.775
H
Seca 2.93±0.909 2 2.40±0.599
Lluvias 1.74±0.312 0.012 1 2.01±0.378
Ch
Seca 2,20±0.186 0,015 2 1.93±0.333
C: Comer; P: Pastorear; H: Hozar; D: Descansar; B: Bañarse; Ca: Caminar; Be: Beber; P: Pelear; Pa:
Pararse; Ch: Curiosear humanos

Durante la etapa de adaptación se observó la interacción de las cerdas con el


ambiente. Se evidenció el desplazamiento de las cerdas para el reconocimiento de
los lotes, mordisqueo del material vegetal presente y hozado, actividad que se
incrementó en puntos focales de los lotes, generando depresiones de profundidad
considerable (hasta 60 cm en promedio), que por acción de las pendientes y
patrones de drenaje de los lotes, actuaron como depósito de agua en la época de
lluvias. Estos depósitos (denominados piscinas en este trabajo) fueron usados como

  57  
estrategia de termorregulación por las cerdas, tanto en época seca como en época
de lluvias. La observación directa permitió establecer el alto impacto de estas
piscinas sobre el comportamiento de las cerdas. Por esta razón, la actividad
bañarse, fue incluida en el protocolo de observaciones y en la construcción del
etograma. En la fase de adaptación de las cerdas, no se evidenciaron diferencias
relevantes en función de la densidad animal, en consecuencia, los resultados
presentados se refieren al comportamiento de los dos grupos independientemente
del tratamiento.

El tiempo dedicado a bañarse fue fuertemente influenciado por la época del año
(r=0,979; P<0,001). En época seca, las cerdas dedicaron 62% más tiempo a esta
actividad que en época de lluvias. Igualmente, las estrategias de termorregulación
utilizadas a lo largo del día fueron influenciadas por los cambios de temperatura; se
evidenció que no obstante la disponibilidad de alternativas para la termorregulación
como la presencia de vegetación y refugios (Figura 4.1), las cerdas prefirieron el uso
de las piscinas en las horas de altas temperaturas (11:00 a.m.-3:00 p.m.). Este
comportamiento fue más prolongado en la época seca, prefiriendo en época de
lluvias los refugios. La Gráfica 4.1 presenta la tendencia en el uso de las estrategias
de termorregulación en función de la época del año y los cambios en las
temperaturas máximas a lo largo del día.

  58  
Gráfica 4.1. Uso de las estrategias de termorregulación por las cerdas gestantes,
según la época del año y los cambios en las temperaturas máximas a lo largo del
día.

Existen numerosas investigaciones respecto a los efectos de las altas temperaturas


sobre el desempeño productivo de los cerdos, sin embargo, la literatura sobre
cambios comportamentales de cerdas a campo en función de la temperatura
ambiental es escasa. Blackshaw et al., (1994), establecieron que a temperaturas
ambientales superiores a 32ºC las cerdas reproductoras evidencian
comportamientos adaptativos que implican cambios posturales y búsqueda de
fuentes de agua para zambullirse; en cerdos ferales cuando la temperatura
ambiental supera 35°C, el 99% de las hembras, 97% de los reproductores y 85% de
los lechones destetos, permanecen acostados en la sombra. El incremento en el
tiempo de uso de las piscinas en este ensayo, en época seca, puede estar explicado
por los reportes de Curtis (1985), quien estableció que el uso de piscinas permite a
los animales el intercambio de calor por evaporación, actividad que se expresa en
mayor magnitud en cerdos a campo abierto.

  59  
0 Época de lluvias, 1 Época seca

Gráfica 4.2 Tiempo dedicado por las cerdas gestantes a las principales actividades
según la época (seca o lluvias)

El tiempo dedicado a caminar por los lotes se incrementó 42% en la época seca, las
cerdas dedicaron hasta el 4,57% del tiempo a esta actividad en épocas seca y 2,7%
en época de lluvias. El tiempo dedicado al descanso se incrementó en 30% en la
época de lluvias; siendo éste para la época seca de 35,6%, comparado en el tiempo
dedicado en época de lluvias de 51,8%. Estos resultados pueden estar explicados
en parte por la mayor permanencia de las cerdas en el refugio debido al incremento
en la frecuencia y volumen de las precipitaciones durante la época de lluvias. Se
presentaron lluvias en 7 de 30 días registrados (pluviosidad acumulada de 54 mm)
en época seca, y en 22 de 30 días de registros (pluviosidad acumulada de 727 mm)

  60  
en época de lluvias. Whittemore & Kyriazakis (2006), establecieron que el descanso
representa el 60% de la actividad para cerdos en sistemas de producción al aire
libre, actividad que puede estar influenciada por la época del año en climas
estacionales, especialmente por las bajas temperaturas (Scollo et al., 2010).
Contrario a lo obtenido en este trabajo, Lagreca y Marotta (2005) reportaron que
cerdas reproductoras a campo pasan 26% del tiempo reposando y 68%
pastoreando; diferencias que pueden atribuirse al manejo nutricional de las cerdas,
pues estos autores encontraron una tendencia a la disminución en el tiempo
dedicado a hozar y pastorear en época cálida, cuando se incrementó la ración
alimenticia.

El hozado no fue un factor de alta incidencia en el etograma. El tiempo dedicado a


esta actividad por parte de las cerdas fue muy bajo, representando el 2,42% y 2,87%
en épocas de lluvias y seca respectivamente; no se evidenció un alto impacto sobre
el tapiz vegetal y el suelo, como era de esperarse para el sistema de manejo. Esto
puede estar relacionado con el manejo nutricional; el alimento suministrado fue
balanceado en función de los requerimientos nutricionales de las cerdas gestantes y
la ración calculada para cubrir sus necesidades (Tabla 4.5). Esto coincide con Stern
et al., (2003) quienes establecieron que los cerdos a campo, alimentados con dietas
que cubren totalmente los requerimientos tienen menores tiempos de dedicación al
hozado. Sin embargo, el manejo alternado de los lotes pudo influir sobre los bajos
impactos del hozado sobre el tapiz vegetal. Van der Mheen et al., (2005),
encontraron mayores daños en el suelo y las pasturas por acción del hozado en
mayores tiempos de ocupación, aunque también establecieron un incremento de
esta actividad a medida que se incrementa la temperatura ambiental.

Tabla 4.5 Aporte diario de nutrientes provenientes de la dieta suministrada a cerdas


gestantes
Nutriente Consumo diario
Proteína cruda 336 gramos
Energía digerible (ED) 14,6 Mj
Lisina 17,6 gramos
Calcio 4,2 gramos
Fósforo 1,8 gramos

  61  
El suministro de alimento fue restringido en dos raciones diarias, en consecuencia
los horarios de alimentación condicionaron el comportamiento de las cerdas. Previo
al suministro del alimento, las cerdas abandonaban otras actividades,
particularmente el pastoreo y el descanso, evidenciando actitudes expectantes
incluidas en la categoría curiosear humanos. Durante el suministro de alimento, se
registró una mayor expresión de actitudes agonísticas entre los animales,
relacionadas con la estructura jerárquica de los grupos y el acceso al alimento. No
se registraron estereotipias durante el periodo de observación.

4.2.2 Uso del área

Las cerdas establecieron tres zonas claramente definidas en cada lote, una zona
sucia, una zona limpia y una zona húmeda, similar a lo reportado por Brumm et al.,
(1997), Richard y Smiths (1998), y Peet (2003). La zona húmeda se ubicó cerca al
área de refugios, donde se ubicaron comederos y bebederos; contiguo a los refugios
se ubicaron las piscinas. La zona sucia se ubicó alejada de los refugios, cerca al
borde opuesto de las piscinas y la zona limpia correspondió al resto de los lotes
(Figura 4.1). Las actividades registradas se relacionaron con cada una de estas
zonas. Las actividades de descanso fueron registradas en mayor proporción en la
zona húmeda, con el uso de algunas áreas de la zona limpia cercanas a la
vegetación natural compuesta por arboles de limoncillo ornamental (Swinglea
glutinosa). Las actividades de excreción fueron observadas particularmente en la
zona sucia, sin embargo fue posible evidenciar deyecciones en la zona limpia; y en
la zona de pastoreo se registraron actividades de exploración, pastoreo y hozado.
Hubo una mayor evidencia de hozado en los bordes de los lotes, paralelo a las
cuerdas eléctricas, coincidiendo con los hallazgos de Menzi et al., (1998)

  62  
Figura 4.1. Distribución de las áreas sucia, limpia, húmeda y de pastoreo, en los
lotes y actividades realizadas en cada una
 

Las cerdas gestantes fueron observadas diariamente por 2,5 horas, en escaneos de
5 minutos a intervalos de 15 minutos. El monitoreo permitió establecer cambios en la
expresión de las actividades y ubicación de los animales en función de los cambios
en la temperatura a lo largo del día. No hubo diferencias significativas (P>0,05)
según la época del año en las temperaturas máximas (36,6ºC tanto en época seca
como en época de lluvias) ni mínimas (23,81ºC en época seca y 22,46ºC en época
de lluvias), Gráfica 4.3. Las cerdas dedicaron mayor tiempo a actividades de
exploración en los intervalos de 8:00-10:00 a.m. y 3:00-5:00 p.m.; el uso de las
piscinas fue continuo pero más evidente en el intervalo 10:00 a.m.-1:00 p.m., los
refugios y áreas de sombra natural fueron utilizados en una mayor proporción en el
intervalo de 1:00-3:00 p.m. (Gráfica 4.1). Las cerdas exhibieron a lo largo del día

  63  
todo el repertorio comportamental descrito, pero se registraron dos picos de
actividad en el día, relacionados con el suministro de alimento. La mayor expresión
de actividades exploratorias se registró en la mañana después del suministro del
alimento. Otro pico de actividad de menor intensidad fue observado en la tarde,
también posterior al suministro de alimento. Este comportamiento puede estar
relacionado con el patrón natural de comportamiento de los cerdos (Wood-Gush et
al., 1990), aunque también puede estar influenciado por factores ambientales como
la temperatura ambiental, que tanto para época seca como de lluvias, fueron
menores en las mañanas.

Gráfica 4.3. Cambios diarios en las temperaturas máximas y mínimas promedio, y


precipitación diaria; durante la fase de monitoreo, en épocas de lluvias y seca.

La expresión de las actividades fue afectada por diferentes estímulos, principalmente


la presencia de humanos. La presencia de personas alrededor de los lotes
probablemente era interpretada por las cerdas como la posibilidad de suministro de

  64  
alimento, por lo cual las cerdas sustituían cualquier otra actividad por expresiones de
curiosidad, desplazándose hasta las personas y realizando algunas vocalizaciones
características. El uso del área estuvo determinado por las condiciones climáticas,
las áreas de mayor uso se ubicaron en los sublotes que tenían alternativas de
termorregulación, refugios, sombra natural o piscinas. La figura 4.2 muestra las
principales actividades realizadas por los animales en cada uno de los sublotes.

B; bañarse; Be, beber; C, comer; Ca, caminar; D, descansar; H, hozar; P, pastorear,

Figura 4.2. Uso de las áreas según actividad exhibida por cerdas de cría a campo
abierto.
 

Las áreas con mayor dedicación al descanso fueron aquellas con sombra natural,
tales como barreras vivas o presencia de plantas de altura media; así como aquellas
áreas anegables donde el patrón de drenaje del suelo permitió la construcción de
piscinas por la actividad animal. El pastoreo fue registrado principalmente en lotes
abiertos y bien drenados, evidenciando claras preferencias de consumo hacia las
especies Mimosa púdica, Senna covanensis, Sida spinosa, Desmodium sp, y brotes
de gramíneas como Brachiaria decumbens, y Brachiaria humidicola. Pese a que el
consumo de forraje se tuvo en cuenta como patrón de comportamiento, no se

  65  
determinó el aporte nutricional de los forrajes a los animales; de acuerdo con
Edwards (2003), en estos casos, el consumo de forraje aporta el 5% de la ingesta
diaria de materia seca.

Las cerdas establecieron corredores específicos para caminar, los cuales se


mantuvieron a lo largo de todo el periodo experimental. Estas zonas estaban
ubicadas en todos los lotes paralelamente a las cuerdas divisorias. Los corredores
junto con las zonas anegables y los bordes de los lotes, mostraron los mayores
efectos del hozado.

El comportamiento de las cerdas sugiere una interesante capacidad de adaptación a


las condiciones de temperatura, precipitación y características del terreno (drenaje);
así como al sistema de manejo. Aunque existen coincidencias con los reportes de
literatura, se requiere profundizar sobre el comportamiento animal en las condiciones
de la Orinoquia y su dinámica de precipitación, radiación solar y temperatura
ambiental para el diseño de instalaciones apropiadas que garanticen condiciones de
confort y estrategias de manejo, que disminuyan las tasas de mortalidad al destete e
incrementen el número de lechones por cerda al año, buscando así mejorar el éxito
productivo del sistema.

4.3 Cambios en las características físico-químicas y microbiológicas del


suelo

La evaluación de las condiciones del suelo se realizó entre mayo de 2011 y enero de
2013. Las unidades experimentales fueron lotes sometidos a cuatro tratamientos: el
tratamiento 1 con una carga animal equivalente a 22 cerdas por ha (450 m2/cerda);
el tratamiento 2 con una carga equivalente a 66 cerdas/ha (150 m2/cerda); en ambos
casos, los lotes fueron sometidos a rotaciones de 30 días de ocupación y 30 días de
descanso. El tratamiento 3 correspondió a un lote dedicado a la ganadería bovina,

  66  
manejado según el sistema tradicional de la zona y el tratamiento 0, fue
seleccionado de un área contigua a los lotes experimentales, la cual no recibió
ningún uso durante el periodo experimental. Se evaluó los cambios en las
características físico-químicas de los suelos para establecer los efectos del
tratamiento asignado y las diferencias en cada lote según el tiempo de ocupación (1
ó 2 años), resultados presentados en la Tabla 4.6. Los contenidos de materia
orgánica (MO), nitrógeno (N), carbono (C) y producción de biomasa evidenciaron
cambios atribuibles al tratamiento aplicado.

Tabla 4.6. Cambios en las características físico-químicas de los suelos bajo cuatro
tratamientos, según año de muestreo y tratamiento aplicado
Característica T Año 1 Año 2 P Media±DE P
d
0 3,85±0,21 3,85±0,49 NS 3,85±0,39
d
1 3,5±0,14 7,9±0,70 0,013 6,91±2,16ª
MO b
2 3,35±0,28 3,65±0,29 3,53±0,64
c
3 3,05±0,07 3,3±0 NS 3,17±0,15
d 0,001
0 77±4,24 84±11.31 80,50±8,06
d
1 70±2,8 158±14,14 0,013 138,25±43,23ª
N* (Kg/ha) b
2 67,0±5,65 72±5,55 76,62±12,89
NS c
3 63±4,24 67±1,41 65±3,46
0 3,7±0,28 3,8±12.58 3,7±8,73
1 7,45±1,06 9,4±3,53 0,013 8,50±3,41
P ppm
2 2,32±0,24 2,1±0,28 3,21±3,15
3 2,85±0,21 3,86±1,9 2,85±1,25
NS
0 4,6±0,01 4,7±0,21 4,67±0,15
1 4,6±0,01 4,7±0,10 NS 4,64±0,10
pH
2 4,67±0,03 4,57±0,035 4,63±0,09
3 4,7±0 4,6±0,14 4,65±0,010
d
0 1,92±0,10 2,12±0,24 2,02±0,19
d
1 1,75±0,1 3,09±0,12 0,013 2,45±1,08ª
Contenido carbono b 0,001
2 1,67±0,14 1,8±0,1 0,012 1,71±0,32
c
3 1,52±0,035 1,65±0 1,58±0,0
NS
0 1247,5±121,6 1445,5±1277,6 1346,52±635
1 652,75 1948,38± 0,001 1350,14±56
Producción biomasa
2 440.05±113,20 2677,17±331,64 1571,87±25,8
3 992,5±96,5 1479±70,8 1235,75±0,14
0 3,3±0,14 3,6±0,84 3,45±0,52
NS NS  
1 3,45± 3,09± 3,37±
CIC Efectiva
2 3,16±0,88 2,83±0,031 3,07±0,35
3 3,3±0 3,2±0,21 3,27±0,12
Saturación Al 0 1,19±0,007 1,17±0,035 1,18±0,02

  67  
1 1,19± 0,93±0,18 1,02±0,45
2 1,08±0,035 0,93±0,01 1,03±0,32
3 1,17±0,10 1,45±0,35 1,31±0,26
Letras diferentes en la misma columna indican diferencias significativas (P<0,001)
Tratamientos: 0= control, 1= 450 m2/cerda, 2=150 m2/cerda; 3=ganadería

4.3.1 Cambios en las características del suelo según tiempo de ocupación de


los lotes

El tiempo de ocupación (años 1 y 2) generó cambios estadísticamente significativos


(P<0.05) en las variables MO, N, C, P y producción de biomasa en los suelos
sometidos al tratamiento 1 (450 m2/cerda). Se observó un incremento significativo
entre los años de muestreo, en el contenido de carbono en suelos bajo el
tratamiento 2 (150 m2/cerda); no se encontraron cambios en los demás tratamientos
en función del año de muestreo.

El tratamiento 1 generó incrementos del 97% en los contenidos de MO, 77% en C,


126% en N y 26% en P, entre el primer y segundo año; así como un incremento del
200% en la producción de biomasa vegetal en el segundo año. El tratamiento 2,
aunque en menor magnitud, generó en este periodo incrementos del 7% en MO, 7%
en N y 8% en C, y un incremento en la producción de biomasa del 500% (Gráfica
4.4). Los resultados obtenidos en ambos tratamientos son atribuibles a la presencia
de las cerdas, coincidiendo con los resultados de Monteiro (2007), Oyhantçabal
(2010) y Monteverde (2012), quienes establecieron efectos acumulativos en la
deposición de estos nutrientes; particularmente de la MO, N y P en suelos
manejados a largo plazo con cerdos a campo en Portugal, Brasil, y Uruguay. Aunque
difieren de los hallazgos de Galvão (1998) quien no encontró diferencias
significativas en ninguna de estas variables en suelos con dos años de ocupación
con cerdas a campo. Los contenidos de MO y C del segundo año en los lotes con

  68  
cerdas fueron superiores a los rangos (1,9-3%) para suelos de piedemonte llanero,
bajo diferentes sistemas de manejo, reportados por Rincón (2010).

Gráfica 4.4. Cambios en los contenidos de materia orgánica y nitrógeno en función


del tiempo según tratamiento aplicado

La producción de biomasa fue influencia por la época del año (r=0,931; P=0,0001),
siendo superior en la época de lluvias que en la época seca (Gráfica 4.6), el
tratamiento con cerdas también afecto la biomasa producida; la producción de
biomasa fue superior en época de lluvias para el tratamiento 2, sin embargo en
época seca la producción fue mayor en el tratamiento 1, esto puede ser explicado
por efecto de la acumulación de biomasa durante el invierno, la cual no se afecto por
consumo de animales.

Es factible que este incremento haya sido determinado por el incremento de los
contenidos de carbono en los tratamientos 1 y 2, y al incremento de materia orgánica
atribuible a las deyecciones porcinas. El incremento de la producción de biomasa
permite mayor ciclaje de carbono y retorno de este al suelo, efecto aditivo en la
deposición de este nutriente. Según Monteverde (2012) y Soares (2011) es posible
incrementar el carbono orgánico del suelo (COS) con la producción de cerdos a
campo; siendo la fotosíntesis y la ración las principales fuentes de carbono en el
sistema.

  69  
Un aspecto relevante sobre la producción de biomasa tiene que ver con el
comportamiento animal (forrajeo, pisoteo y hozado), el cual es determinado por la
etapa fisiológica de los animales. En el caso de cerdas de cría hay mayor efecto
sobre el tapiz vegetal en la etapa de gestación que en lactancia (Eriksen, et al. 2006;
y Edwards, 2003; Larsen y Kongsted, 2000). Sin embargo, el estado nutricional y
manejo alimenticio de los animales determina el grado de impacto de estos sobre el
tapiz vegetal (Stern y Andresen, 2003; y Braund, et al. 1998) dado que el hozado y
forrajeo son actividades relacionadas con la exploración y búsqueda de alimento. El
incremento en la producción de biomasa de los lotes con cerdas en este trabajo
difiere de la literatura disponible, la cual en general, reporta pérdida de la cobertura
vegetal en los sistemas a campo. Esto puede estar relacionado con el tipo de
especies presente en los lotes, que en un alto porcentaje correspondió a gramíneas
estoloníferas, las cuales por una parte evidenciaron una baja palatabilidad para las
cerdas, y de otra, poseen sistemas de reproducción vegetativo que les permiten
soportar la presión del pisoteo y hozado más exitosamente que las demás especies.
De igual forma, la dieta suministrada, formulada de acuerdo a la etapa fisiológica de
las cerdas que cubre el 100% de los requerimientos, influyó en el comportamiento
animal y consecuentemente en la conservación del tapiz vegetal, coincidiendo con
Braund, et al., (1998).

El incremento de las concentraciones de N y P (Gráfica 4.5) en los suelos bajo


tratamiento 1, fueron semejantes a los reportados por Horta (2007) quien encontró
luego de dos años de ocupación de suelos con cerdos al pastoreo, concentraciones
de nitrógeno tres veces mayores a los valores iniciales y concentraciones de fósforo
10 veces mayores. Estos resultados confirman los hallazgos de Quintern y Sundrum
(2006) y Salomon et al. (2007); investigadores que evidenciaron riesgo de
contaminación ambiental debido a la alta deposición de nutrientes y el efecto
acumulativo en suelos sometidos al sistema de forma continua durante prolongados
periodos.

  70  
 

Gráfica 4.5 Contenidos de fósforo según tratamiento y año de ocupación


 

La capacidad de intercambio catiónico (CIC) evidenció efectos altamente


significativos por la época del año (3,51 y 3,02, época seca y lluvias
respectivamente) (r=0,703; P=0,0001), pero no en relación con el tratamiento
aplicado; resultados presentados en la Gráfica 4.7. El comportamiento de la CIC no
correspondió al incremento del contenido de carbono de los suelos, contrario a los
reportes disponibles (Soares, 2011; Horta, 2012). Esto aparentemente es explicable
por las intensas precipitaciones que se presentan en la zona y al predominio de
arcillas caoliniticas en los suelos del piedemonte que facilitan el lavado de las bases;
y el bajo contenido de nutrientes, particularmente de bases, por el avanzado proceso
de intemperización (Jamioy, 2011).          

Gráfica 4.6. Comportamiento de la producción de biomasa de los lotes


experimentales según tratamiento y año de ocupación por épocas.

  71  
Gráfica 4.7. Comportamiento de la capacidad de intercambio catiónico de los lotes
experimentales según tratamiento y año de ocupación por época.

  72  
 

4.3.2 Cambios en las características del suelo según tratamiento aplicado


 

El test de comparaciones múltiples evidenció diferencias altamente significativas


(P<0,001) entre los lotes sometidos a los tratamientos 1, 2 y 3, y diferencias
significativas (P<0,05) al comparar los tratamientos 1 y 0. El T1 generó mayores
contenidos de MO (6,91±2,16), N (138,25±43,23) y C (2,45±1,08), lo cual representó
diferencias en los contenidos de MO del 118% en comparación con el lote de
ganadería, del 96% en comparación con T2 (150 m2/cerda) y del 79% en
comparación con el lote control. Así mismo, diferencias en los contenidos de N de
113% en relación con T3, 80% con T2 y 72% con el lote control; y diferencias en el
contenido de carbono de 55% en relación con T3, 43% con T2 y 21% con el lote
control.

Aunque no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en los


contenidos de fósforo, los suelos bajo el tratamiento 1, presentaron contenidos
superiores entre 130% y 198% respecto a los demás tratamientos. El tratamiento 2
presentó un mejor desempeño que el lote de ganadería, con resultados superiores
en las concentraciones de MO (11%), N (5%), C (15%) y P (13%), sin embargo
evidenció concentraciones inferiores al tratamiento control en estas variables. La
producción de biomasa fue superior para el tratamiento 1, que incrementó la
producción anual entre el 16 y 18%, respecto a los demás tratamientos.

Para condiciones trópico-ecuatoriales hay muy poca literatura disponible que analice
efectos del sistema cría de cerdos sobre el suelo. Lo anterior implica un análisis de
los resultados con referentes de países subtropicales y templados, los cuales
presentan marcadas diferencias en las condiciones ambientales respecto a la zona
de estudio; particularmente en relación con la pluviosidad y la marcada
estacionalidad de las épocas seca y de lluvias. No obstante, se dispone de algunos
reportes de los efectos del sistema a campo sobre el suelo provenientes de

  73  
Venezuela. Rodríguez et al. (2010), evaluaron el impacto del pisoteo en un sistema
de cría a campo en una zona de bosque muy seco tropical, con precipitación anual
promedio de 930 mm y temperatura de 26,7 °C; reportando mayores niveles de C
(22%) en las capas superficiales del suelo (5 cm), en lotes con cerdos, respecto a
suelos de lotes sin cerdos. Sus resultados son contrarios a los encontrados en este
ensayo que se analizan más adelante; ellos hallaron altos niveles de compactación
en el horizonte de 5 cm luego de 9 meses de ocupación. Rey Brina (2009), reportó
incrementos del 26% en los resultados de pH, 6% para materia orgánica y 490%
para fósforo en lotes manejados con cerdos a campo. El único reporte proveniente
de la Orinoquia colombiana, fue publicado por la Fundación Horizonte Verde, que
reportó un ensayo con cerdos de ceba a campo abierto en suelos de altillanura del
departamento del Meta, el cual generó resultados aceptables dentro de los
parámetros zootécnicos de la zona, además del incremento de la materia orgánica
del suelo, los contenidos de fósforo y elementos menores, así como disminución de
la acidez con un incremento de la CIC.  

Las diferencias en los contenidos de MO y C entre tratamientos con cerdas en este


trabajo, pueden estar atribuidos a la densidad animal utilizada. Monteverde (2012)
sugirió que el incremento de la carga animal, pese a incrementar la deposición de
nutrientes disminuye el COS, dado que el pisoteo y hozado generan disturbios
físicos, que pueden influir en la transformación de los nutrientes y sus flujos;
incrementando el movimiento horizontal del Carbono y la heterogeneidad espacial
del COS y sus componentes.

El incremento en la concentración de nitrógeno registrado en el tratamiento 1,


coincide con los reportes de Menzi et al. (1998), quienes determinaron deposiciones
de nitrógeno de 223 kg/ha/año con cerdas bajo un manejo rotacional con un área de
398 m2/cerda. En este caso los autores establecieron que este comportamiento se
relacionó directamente con el alimento suministrado a los cerdos. Para esta
investigación, es posible que el mayor aporte de nitrógeno del tratamiento 1,

  74  
corresponda a un efecto complementario de las deyecciones y la ración. Sin
embargo, la causa de la amplia diferencia en los contenidos de nitrógeno entre los
lotes con cerdas (T1 y T2), pudo tener influencia de factores como la topografía de
los lotes y la estructura de los suelos.

En el sistema a campo, el nitrógeno es un factor fundamental desde el punto de vista


ambiental, particularmente en relación con las fracciones que sufren lixiviación y
volatilización. Halberg et al., (2010) sugieren que el sistema de producción de cerdos
a campo abierto ofrece ventajas agroecológicas sobre el sistema en confinamiento,
pero que para ser ecológicamente eficiente, el forraje debería ser utilizado para la
alimentación de los cerdos. Ello implica que es necesario para un sistema de cerdos
a campo de largo plazo, determinar el ciclaje y la eficiencia de nitrógeno y fósforo,
evitando la posibilidad de constituirse en factores de riesgo ambiental.

El incremento en las concentraciones de fósforo en los lotes sometidos a los


tratamientos 1 y 2, coincide con los resultados de Monteverde (2012), quien
encontró altos contenidos de P disponible en el suelo con cerdos, proveniente de las
pérdidas de ración y las deyecciones animales. Sin embargo, en este trabajo se
evidenció un fuerte impacto de la época del año sobre las concentraciones de este
nutriente. Las concentraciones de fósforo fueron superiores en época seca, con una
marcada disminución en la época de lluvias; lo cual sugiere que las condiciones
ambientales están generando ciclos de acumulación y perdida de fósforo en el suelo.
Estos resultados coinciden con los de Horta et al. (2012), quienes establecieron que
la precipitación y la pendiente del terreno tienen un mayor impacto en la movilización
del fósforo por erosión y escorrentía, generando una dinámica anual de acumulación
durante la época seca y pérdida durante la temporada de lluvias. Otros autores han
establecido que es necesario identificar la forma en la que este elemento se
encuentra presente en los lotes. Las formas orgánicas son menos lábiles que las
formas inorgánicas, lo cual contribuye a disminuir pérdidas por acción mecánica
(Leytem y Thacker, 2010). La fuente de fósforo en el alimento de los cerdos, es
determinante desde el punto de vista ambiental, en este ensayo la fuente de éste
elemento fue fosfato tricalcico, del cual es retenido el 21% en cerdas de cría; siendo

  75  
excretado el 52% a través de las heces y el 27% a través de la orina (Poulsen et al.,
1999).

No obstante los cambios observados en la concentración del fósforo entre épocas


(lluvias y período seco), los resultados obtenidos son positivos teniendo en cuenta
que este elemento es limitante para la producción de pastos y forrajes en los suelos
de la Orinoquia colombiana. El fósforo tiene una baja disponibilidad en estos suelos
(1 y 5 ppm) debido a la inmovilización por la acidez y la baja respuesta de este
elemento a otras estrategias de mejoramiento de las condiciones de fertilidad del
suelo, como la asociación gramíneas-leguminosas, que favorecen el incremento de
MO, calcio y magnesio, pero no muestran una respuesta positiva a las
concentraciones de P (Rincón, 2010).

4.3.3 Niveles de compactación


 

La Tabla 4.7 ilustra los criterios de interpretación de los datos de compactación


según el equipo utilizado y la Grafica 4.8 presenta los datos obtenidos para cada
tratamiento experimental para cada año evaluado. Los niveles de compactación
(kgF/cm2) fueron menores para los tratamientos con cerdas (T1 y T2) respecto a los
demás tratamientos.

Tabla 4.7. Escala usada para interpretar el nivel de compactación


Profundidad Medición
Resultado
Cm KgF/cm2
Nulo (N) 0-20 0-5
Bajo (B) 20-40 5-10
Medio (M) 40-60 10-15
Alto (A) 60-80 15-20
Muy alto (MA) 80-100 20-25
Extremadamente Alto (EA) > 100 >25

  76  
Los niveles de compactación a profundidades de 5 a 10 cm fueron bajos (12 y 10
kgF/cm2) para el tratamiento 1 (450 m2/cerda o 5000 kg/ha) y para el tratamiento 2
(150 m2/cerda o 15.000 kg/ha), a profundidades de 10 a 15 cm fueron medios (12 y
12 kgF/cm2) y, a profundidades superiores a 20 cm los niveles de compactación para
estos tratamientos, al igual que para el T0, fueron altos (superiores a 15 kgF/cm2).
Los datos de compactación para el lote dedicado a la ganadería bovina, fueron
superiores a los demás tratamientos durante el segundo año de ocupación,
arrojando resultados de compactación extremadamente alta (mediciones superiores
a 25 KgF/cm2) a profundidades entre los 20 y 30 cm.

Gráfica 4.8. Niveles de compactación de los lotes experimentales según tratamiento


y año de ocupación
 

En el segundo año, el tratamiento 1 generó una disminución de los niveles de


compactación en los perfiles superficiales del suelo (hasta 15 cm), sin embargo, a
mayor profundidad (15-25 cm) los niveles de compactación superaron las
mediciones del primer año. El tratamiento 2 de otra parte, no generó cambios en los
niveles de compactación en los horizontes superficiales del suelo (0-10 cm), pero en
este año a mayores profundidades los niveles de compactación fueron altos (18
kg/F/cm2). Estos resultados sugieren que las cargas animales evaluadas (5.000 y
15.000 kg/ha) no generan incrementos significativos sobre la resistencia del suelo a
la penetración mecánica en los perfiles superficiales (0-15 cm) luego de dos años de
ocupación, incluso densidades bajas generan disminución en la compactación. De
otra parte, es posible que el incremento de la biomasa vegetal, con el consecuente

  77  
incremento de raíces ejerza un efecto importante en la disminución de la
compactación en perfiles superficiales.

Sin embargo, es necesario evaluar los efectos en el largo plazo, particularmente por
el tipo de suelo y las condiciones ambientales de la región. Algunos de los suelos del
piedemonte, como en el caso de los lotes experimentales son altamente anegables,
y tienden a presentar una alta saturación de agua en época de invierno, factor
predisponente a la pérdida de la estructura física por acción del pisoteo (Taboada,
2007).

4.3.4 Microbiología de suelos


 

Los resultados obtenidos aunque no mostraron cambios estadísticamente


significativos, indicaron variaciones en las poblaciones de hongos, bacterias y
actinomicetos en función del tratamiento y el tiempo de ocupación (Gráfica 4.9).

  78  
Gráfica 4.9 Cambios en las poblaciones de actinomicetos, bacterias y hongos
presentes en el suelo según tratamiento y año de ocupación
 

La población de actinomicetos se incrementó en los lotes T1, T2 y T3 al final del


periodo experimental. Sin embargo, el mayor efecto se registró en los tratamientos
con cerdos, generando incrementos de 73% (T1) y 61% (T2) en las poblaciones de
estos microorganismos, respecto a T3 en el segundo año de ocupación. Estos
resultados sugieren un importante efecto del aporte de nitrógeno al suelo por las
excretas porcinas (T1 138 kgN/ha y T2 76 kgN/ha), como lo propusieron Ehlottova et
al. (2012), quienes establecieron un incremento en la población de actinomicetos en
suelos fertilizados con deyecciones porcinas, debido a las mayores concentraciones
de N. De igual forma, las poblaciones de hongos se incrementaron en el segundo
año de ocupación en todos los tratamientos evaluados. Los tratamientos 1 y 2
generaron resultados superiores a los tratamientos 3 y 0. El tratamiento 1 registró un
incrementó de las poblaciones de hongos del año 1 al año 2 del 1000%; el
tratamiento 2 en el mismo periodo incrementó estas poblaciones en 700%, el T3 en
83% y T0 en 160%. Por otra parte, el tratamiento 2 presentó la mayor concentración
de poblaciones de hongos, frente a los demás tratamientos. El T2 generó
concentraciones 174 veces superiores a T1, 185 veces en relación a T3 y 700 veces
en relación a T0. Debido a que los hongos del suelo responden rápidamente al
incremento de las concentraciones de carbono, contrario a los actinomicetos que
reaccionan de manera más tardía que éstos (Bird et al., 2011); el incremento
marcado de las poblaciones, en los tratamientos 1 y 2, puede estar relacionado con
el incremento de la MO del suelo registrado en estos tratamientos. Además, los
hongos juegan un papel fundamental en las vías de descomposición de la MO en
suelos sometidos a bajas presiones de pastoreo (Bardgett et al., 1998). Esto puede
explicar en parte el comportamiento de la MO y el C del tratamiento 2; el incremento
en las poblaciones de hongos genera una mayor tasa de descomposición,
resultando en menores concentraciones de MO en el suelo, pero un mayor
contenido de C (como se encontró en este ensayo, en suelos con mayores
densidades animales y bajo mayor presión de pastoreo). El incremento en las

  79  
poblaciones de hongos es un indicador positivo del sistema en función del ciclaje de
nutrientes del sistema.

Un resultado distinto se evidenció en el caso de las poblaciones bacterianas, que


fueron superiores al final del ensayo en T0. La tasa de descomposición de la materia
orgánica y mineralización de nutrientes afectan la distribución de las poblaciones
microbianas del suelo y dependen del suministro de materia orgánica, el incremento
de las tasas de descomposición de la MO y la ausencia de sustrato limitan o
disminuyen las poblaciones bacterianas, situación que favorece el crecimiento de las
poblaciones de hongos, que consumen la necromasa bacteriana luego de que la
materia orgánica se ha agotado (Fontaine et al., 2003). Al respecto, Kuzyakov et al.
(2007) establecieron la necesidad de un suministro continuo de MO para equilibrar
las poblaciones de microorganismos del suelo. Este comportamiento de las
poblaciones microbianas y la heterogeneidad de la deposición de MO en el suelo en
el sistema a campo, pueden en parte, explicar el comportamiento de las poblaciones
bacterianas en este trabajo.

4.4 Cambios en la composición florística

Se censaron inicialmente las especies presentes en cada uno de los lotes,


identificando 7 gramíneas, 3 leguminosas, 1 malvácea, 1 melastomatácea y 1
asterácea (Tabla 4.8); especies que presentaron cambios significativos (P<0,005) en
abundancia y dominancia (según escala de Braun-Blanquet) en cada tratamiento,
según la época del año (época seca o lluvias).

Tabla 4.8. Especies presentes en los lotes evaluados durante dos años de monitoreo
Especie
Nombre científico Nombre común Familia
Brachiaria decumbens Pasto amargo Poaceae

  80  
Brachiaria brizantha Brizanta Poaceae
Paspalum conjugatum Grama Poaceae
Brachiaria arrecta Tanner Poaceae
Brachiaria humidicola Pasto dulce Poaceae
Cynodon nlemfuensis Pasto estrella Poaceae
Panicum máximum Guinea Poaceae
Arachis pintoi Maní forrajero Fabaceae
Desmodium ovalifolium Desmodium Fabaceae
Mimosa púdica Dormidera Fabaceae
Senna cobanensis - Fabaceae
Clidemia hirta Clidemia Melastomataceae
Sida spinosa Sida Malvaceae
Pseudoelephantophus spicatus Amargón Asteraceae

Independientemente del tratamiento, la mayor diversidad florística durante todo el


periodo experimental se registró en la época seca. La mayor diversidad correspondió
al tratamiento 1, seguido del tratamiento 0, que tuvieron una comportamiento
semejante. La diversidad más baja correspondió al tratamiento 3. Los tratamientos
1, 2 y 0 generaron incrementos importantes en la diversidad florística al final del
periodo experimental (Gráfica 4.10). El tratamiento 3 aunque no generó pérdidas en
la diversidad florística al final del periodo experimental, evidenció una disminución
del 22% de las especies presentes durante la época seca.

Gráfica 4.10. Número de especies vegetales presentes en los lotes según


tratamiento y año de ocupación
 

  81  
El mayor impacto de la época de lluvias sobre la diversidad florística se registró en
los tratamientos 2 y 3, que generaron disminución en el número de especies
presentes de 42 y 31%, respectivamente. El menor efecto se registró en los
tratamientos 1 y 0, con reducciones de 20 y 10% respectivamente (Gráfica 4.11). No
hubo diferencias estadísticamente significativas (P>0,05) en relación a los
tratamientos aplicados.

Gráfica 4.11. Cambios en el número de especies según tratamiento aplicado, época


del año y tiempo de ocupación

  82  
La mayor dominancia de las especies Cynodon nlemfuensis y Brachiaria brizantha
(Clase 5 con una cobertura > al 75%) y disminución en la presencia de fabáceas,
particularmente Mimosa pudica, Desmodium ovalifolium y Arachis pintoi (Clase r) al
final del periodo experimental en los lotes con cerdas, determinada por escala de
Braun-Blanquet; coincide con los registros del comportamiento animal. Se observó
una mayor preferencia de consumo por leguminosas, malváceas, asteráceas y
melastomatáceas, siendo consumidas inicialmente, en cada periodo de ocupación
de los lotes Mimosa púdica, Senna covanensis, Sida spinosa, Desmodium sp, y en
ausencia de éstas, consumo de brotes de las gramíneas Brachiaria decumbens y
Brachiaria humidicola. Estos registros coinciden con los resultados de Mora et al.,
(2005) quienes establecieron mayor consumo de leguminosas que de gramineas por
cerdos a campo abierto en condiciones tropicales; siendo Cynodon nlemfuensis,
Brachiaria decumbens y Panicum maximum las gramineas de menor consumo.
Estos autores establecieron que la aceptación o rechazo de consumo de especies
forrajeras en cerdos a campo se relaciona con el hábito de crecimiento y contenido
nutricionales de las especies. Igualmente, Bauza (2006) estableció una alta
selectividad en el consumo de especies de muy buena calidad y alto valor nutritivo
por cerdos en pastoreo, comportamiento que puede reducir la persistencia de las
especies de mayor consumo y modificar las características de la pastura, esto junto
con el pisoteo y los hábitos de crecimiento de las especies vegetales podría explicar
la mayor presencia de poaceas al final del periodo experimental.

5 DISCUSIÓN GENERAL
 

El sistema de cría de cerdos a campo abierto evaluado, desde el enfoque sistémico,


puede constituirse en una alternativa productiva viable, que permitiría incrementar la
productividad por unidad de área y el uso adecuado del recurso suelo, en un modelo
integrado de cerdos-agricultura. Un incremento de los contenidos de materia

  83  
orgánica, nitrógeno y fósforo, así como la respuesta de las poblaciones microbianas,
gracias a la presencia de los cerdos, favorecerían la producción de biomasa vegetal,
el ciclaje de nutrientes y el incremento de la productividad sin dependencia de
mayores entradas al sistema. Estos en conjunto, podrían mejorar el balance de
carbono incrementando la captura del mismo.

El comportamiento de las cerdas y los resultados productivos obtenidos, sugieren


una interesante capacidad de adaptación de las cerdas en campo, a las condiciones
ambientales del piedemonte del departamento del Meta, así como al sistema de
manejo. Desde el punto de vista zootécnico, los resultados sugieren que este
sistema podría alcanzar comportamientos productivos similares a los sistemas a
campo más consolidados y desarrollados de Suramérica. Las condiciones
medioambientales de la zona de estudio, superiores a los rangos de confort de
cerdas de cría, no afectaron la eficiencia reproductiva de las cerdas, presentando
tasas de fertilidad en la segunda gestación y número de días de retorno al celo
posdestete, similares a los de referencia para el sistema a campo.

Las primeras gestaciones de la cerdas (1ª y 2ª), han sido reseñadas por diferentes
autores, como las de más bajos resultados productivos en los sistemas a campo.
Los resultados relacionados con NLN y PLN, aunque fueron ligeramente inferiores a
los valores de referencia en sistemas intensivos en el mundo, están dentro del rango
para estos sistemas en Suramérica. El PLD con lactancias de 31 días, fue muy
superior a los valores de referencia para los sistemas a campo. Los parámetros
biológicos obtenidos, son comparables a los reportados en los sistemas de cría en
confinamiento de la Orinoquia, siendo necesario incrementar el número de partos
por cerda por año y reducir las tasas de mortalidad en lactancia a fin de incrementar
el NLD, y la competitividad del sistema. Es evidente, según este trabajo, la
necesidad de profundizar sobre el comportamiento animal en condiciones de campo,
en función de la precipitación, radiación solar y temperatura ambiental de la
Orinoquia. Esto facilitará el diseño e implementación de alternativas de manejo e

  84  
instalaciones apropiadas, que permitan disminuir las altas tasas de mortalidad
registradas en este trabajo.

El sistema de cría a campo mejora las condiciones del suelo, gracias al incremento
de los contenidos de materia orgánica, nitrógeno, carbono y fósforo, así como la
producción de biomasa vegetal y las poblaciones microbianas. Genera menores
niveles de compactación que el sistema de producción bovina tradicional en la zona.
La importante deposición de nutrientes en el suelo, factor que en otras latitudes
puede representar una amenaza ambiental, podría constituirse en una oportunidad
productiva para los suelos de la Orinoquia, corrigiendo el déficit nutricional en N y P.
Sin embargo, considerando el elevado ingreso de nutrientes al sistema mediante el
alimento, para minimizar riegos ambientales y lograr mayor eficiencia del sistema
productivo, se requiere establecer alternativas complementarias que utilicen estos
nutrientes, tales como la producción intensiva del forraje para alimentación animal o
el establecimiento de cultivos agrícolas de ciclo corto en alternancia con la
producción de cerdos. (Figura 5.1).

  85  
Figura 5.1. Representación sistémica de la integración del sistema de cría de cerdos
a campo abierto con otros sistemas agrícolas y pecuarios
 

6 CONCLUSIONES
 

El sistema de cría de cerdos a campo abierto evaluado generó importantes cambios


en las características físicas, químicas y biológicas del suelo, resultado de la acción
animal y contrario a los reportes de la literatura, la producción de biomasa vegetal se
incrementó.

El incremento en los contenidos de nitrógeno y fósforo en el suelo, fue atribuido a la


deposición de nutrientes provenientes de las deyecciones de las cerdas (efecto
determinado por la dieta), y el incremento en los contenidos de materia orgánica y
carbono, al efecto aditivo de las deyecciones animales y el incremento en el ciclaje
de nutrientes provenientes de la biomasa vegetal.

Los cambios en los contenidos de MO, N y P dinamizaron el crecimiento de las


poblaciones de actinomicetos y hongos, y consecuentemente la tasa de
descomposición de la materia orgánica, evidenciado por el incremento en los
contenidos de carbono y disminución de los contenidos de MO en los lotes tratados
con una mayor densidad animal (equivalente a 66 cerdas/ha)

La respuesta en las condiciones del suelo fue determinada por el tiempo de


ocupación de los lotes y la densidad animal. Las concentraciones de MO, N, y C
presentaron acumulación luego de dos años de ocupación a menores densidades
animales (equivalente a 22 cerdas/ha).

El tratamiento con cerdas no generó incremento en los niveles de compactación del


suelo, siendo menores que en el sistema ganadero tradicional a profundidades de
hasta 15 cm.

  86  
La densidad animal, la presencia de gramíneas estoloniferas, el manejo alternado
con ocupación y descanso de los lotes, y el suministro de alimento balanceado
acorde a los requerimiento de cerdas de cría, pueden ser estrategias que limitan el
efecto de la acción animal sobre el tapiz vegetal. El manejo de cerdas de cría luego
de dos años de ocupación generó incrementos entre el 100 y 200% en la producción
de biomasa vegetal.

Los parámetros productivos obtenidos en este trabajo coinciden con los valores de
referencia para el sistema de cría a campo en Suramérica. Esto indica que el
sistema puede ser competitivo si se ajustan las estrategias de manejo para
incrementar el número de partos por cerda por año a 2,2 y disminuir las tasas de
mortalidad; los cuales podrían ser el resultado de los partos monitoreados (1º y 2º) y
la baja experiencia en el sistema de manejo.

El sistema propuesto puede ser una estrategia de integración agrícola y pecuaria


competitiva que permitiría la producción de carne porcina, y mejorar algunas de las
características productivas de suelos marginales o degradados del piedemonte del
departamento del Meta, para su aprovechamiento en la producción de biomasa
vegetal para la alimentación animal o humana. Siendo necesario profundizar en el
conocimiento del ciclaje de nutrientes y su desempeño en el largo plazo a fin de
garantizar la sostenibilidad del sistema.

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