Está en la página 1de 4

LAURA VANESSA REVOLLO MERCADO

PELÍCULA AMAR LA VIDA (WIT) 2001

AMAR LA VIDA; es un película en donde muestra todos los estados emocionales y


sentimentales por las que afrontan todas las personas al saber que su vida puede culminar en un
instante, muestra todos los procesos que les toca pasar al ser humano para tratar de seguir
viviendo, muestra el gran desfase entre ciencia y conciencia, Y a su vez, abre una puerta para
descubrir el compromiso y el deseo del personal médico a actuar en beneficio del enfermo, no
solamente para conocer mejor la enfermedad y poder afrontarla, sino también para beneficiar a los
enfermos a la larga y, a la corta, para conocer mejor su estado de ánimo, para saber respetar su
situación, cuidar y amar al sufriente y no solo verlos como una enfermedad.
La película nos muestra el caso de Vivian Bearing, que es una reconocida y admirada profesora
de literatura, especialista en Poesía inglesa del Siglo XVII. Su vida sufre un giro al serle
diagnosticado un cáncer de ovarios terminal. No hay remedio, y sólo cabe experimentar. Si,
experimentar es la única opción que debe elegir para poder salvar su vida, pero como ella misma
comenta: su tratamiento le está costando la vida, y el sufrimiento adquirido no es por tener cáncer
si no por luchar contra él; logrando con ello exponer un caso en que la ética clínica no se ha
desarrollado de la forma correcta; en segundo lugar, el filme trata temas que han sido transversales
a la realidad chilena, pues aún siguen los debates sobre la prolongación o fin de la vida; tercero,
permite replantearse lo que consiste ser un buen médico o profesional de la salud por medio de dos
personajes prácticamente contrapuestos.
Consecuente con lo anterior, se intentará analizar el trato de la paciente por parte del equipo de
salud, abarcando la falta de ética clínica que se manifiesta al interesarse más por la eficacia de los
procedimientos y avances médicos, antes que por el estado u opinión del paciente. También se
relacionarán las intervenciones de los doctores con la decisión de la enferma en torno a la temática
de la vida, y finalmente, reflexionar sobre lo que se requiere para ser un profesional íntegro, pues
va más allá de trabajar con un equipo médico prestigioso o los nuevos descubrimientos a costa de
la calidad de vida de una persona.
Ella al igual que todos los enfermos de cáncer debe decidir sobre su tratamiento, sin estar
capacitada para ello. Esta situación hace que pensemos en que nunca se ha tomado el tiempo para
instruir a las personas ante este tipo de situaciones, es muy común que las personas a las cuales se
les detecta un cáncer no sepan cómo reaccionar, el sistema de educación debería fortalecer un
poco más el sistema de información médica para que las personas en determinada circunstancia se
vean con un poco más de conocimiento y no los tome del todo por sorpresa, esto no quiere decir
que la dificultad del proceso se elimine, sino que por lo menos sea un poco más comprensible. La
protagonista Vivian Bearing es sometida a 8 meses de tratamiento en que se le administra la dosis
máxima de quimioterapia, con un monitoreo vago que incluía registrar efectos secundarios físicos
de la paciente sin considerar su impacto a nivel psicológico, el personal médico que atendió a la
mujer no llevo a cabo una buena ética clínica por los siguientes motivos. En una primera instancia,
un profesional de la salud frecuentemente se ve involucrado en problemas éticos, lo cual lo debe
llevar a una constante reflexión y por sobre todo, el bien del enfermo. No obstante, en la película
citada no se aprecian esos elementos, excepto con una enfermera que muestra una parte más
humana al filme. En efecto, la mayoría del personal no muestra una reflexión en torno a la mujer
enferma, pues no considera sus particularidades y límites de resistencia, solo se preocupan por
intentar probar la eficacia de un procedimiento médico. En otras palabras, no se preocupaban por
interactuar con la paciente a fondo sobre su estado físico y mental al avanzar el tratamiento, salvo
pequeñas interacciones banales de preguntas de cortesía o casi obligatorias, olvidando que cada
paciente tiene una historia y un valor por sí mismos.
Estos elementos mencionados muestran a una persona que ha sido deshumanizada, puesto que no
piensan sobre la dignidad de la paciente que altera su calidad y estilo de vida. A modo de ejemplo,
deja de trabajar en algo que realmente la apasionaba y realizaba como persona, lo que se ve
demostrado en que su carrera llenaba los vacíos de no tener una familia constituida (marido e
hijos). Esto a su vez hace que el transcurso de su enfermedad sea un proceso solitario, sin el apoyo
y contención que se espera de la familia cercana. A pesar de eso, la mayoría del personal médico
no considera esos antecedentes y tampoco se preocupan por su creciente deterioro físico que lo
lleva a ser un proceso doloroso, hasta el punto de parecer que la medicina está siendo peor que la
enfermedad en sí.
Respecto a lo anterior es importante destacar el personaje de la enfermera que acompaña el

tratamiento de Vivian, pues fue la que demostró una mayor preocupación y empatía por la

enferma. En efecto, esta persona que sin ser la médico de cabecera o parte del personal más

reconocido, logró formar lazos con la enferma que nadie más consiguió, pues realmente se
preocupó por lo que sentía e incluso estuvo con ella cuando se comenzó a ver superada por la

enfermedad y el procedimiento de las quimioterapias. Incluso se podría afirmar que conforme

progresaba la película fue el apoyo de este personaje “secundario” el más importante para

estabilizar emocionalmente a la paciente, así como también velar por sus límites físicos y

psicológicos. Es por ello que Vivian le comunica y pide que certifique su voluntad de no ser

reanimada en caso de paro cardiaco, cuya decisión va en estrecha relación con los médicos que la

circundan. Se debe recordar que la paciente era sumamente racional en su modo de pensar, en una

cita su personaje dice “yo pensaba que son ser muy inteligente todo estaba arreglado. Pero veo

que, por fin me han descubierto tengo miedo”. En esa frase es posible inferir que ella

racionalmente puso su salud en manos del personal que se suponía calificado y recomendado,

creyendo que si seguía sus procedimientos podría mejorar, pero con el paso del tiempo su

deterioro es inminente y es más, tiene miedo. No obstante esos sentimientos no los comparte el

personal más cualificado, sino con su enfermera, que al mismo tiempo le confía hacer los trámites

para que no la reanimen llegado el momento.

Este sistema permite que la persona aprenda a valerse por sí misma y que esta se vea obligada a
ocultar su dolor interno, sus sentimientos porque es casi nula la posibilidad de que alguien del
grupo que le atiende se interese por algo más que su enfermedad física. La protagonista busca
estrategias para poder defenderse, para poder salir adelante a pesar de todo, estrategias que le
ayudan a ser fuerte y a no decaer, aunque a veces le sea difícil. Esta profesora dedica este tiempo a
reflexionar sobre su vida, piensa en que se pasó la vida siendo algo que no era, nunca quiso tener
amigos ella solo quería ser la mejor, sin importar lo que tuviese que sacrificar. Se detuvo a pensar
en la relación fría y lejana que tuvo con sus estudiantes, a elle nunca se le enseño a expresarse por
eso nunca conoció la realidad de sus alumnos, que ahora se ve reflejado en el trato de los médicos
y enfermeros hacia ella.
La educación médica debe buscar nuevos mecanismos para hacer que la vida de los pacientes sea
más confortable, en la medida de lo posible. Se ha comprobado que el humor y la risa son buenos
medicamentos para curar el alma y así mismo para poder sobrellevar el dolor físico. Es importante
que una persona con una enfermedad terminal se vea rodeada de sus seres queridos para que así el
paciente vea que no está solo, que existen otras personas que le quieren y que le apoyan. El
desarrollo de los valores en nuestras vidas hace que estemos preparados para cualquier situación.
Las facultades de medicina deben de tomar muy en serio su trabajo no es solo aplicar lo que se les
enseño en unos años en el transcurso de su carrera es aplicar su experiencia de vida, entregándose
a los demás de manera desinteresada con amor y tolerancia.
En otras palabras, se debe tomar en cuenta los deseos del paciente y exponerle diferentes
resoluciones con el fin de realizar una labor conjunta, dado que finalmente el mayor afectado es él,
especialmente con enfermedades graves o de larga agonía. Estas ideas están en estrecha relación
con los requisitos necesarios para ser un profesional integral. No basta con estar al tanto de los
últimos tratamientos o ser una entidad académica reconocida, pues se debe reflexionar más allá de
la enfermedad del paciente, ya que se debe incluir sus limitaciones físicas y psicológicas, saber su
historia de vida y ofrecer una contención mayor que las preguntas de rutina. Se trata de valorar a la
persona y desear su bien por sobre todo lo demás, y más importante aún, considerar la opinión del
paciente, puesto que eso es lo que debería regir las prácticas médicas futuras para su caso. Pero
estos puntos imprescindibles no fueron considerados por el equipo médico dela película, en la cual
ver el estado de la enferma era más similar a una revisión técnica de un automóvil, sin una
interacción significativa.
En conclusión, considero que la película ofrece un claro caso de falta de ética clínica, donde las
acciones de los médicos están orientadas a mejorar su prestigio en desmedro de lo que pueda
sentir su paciente tanto física como mentalmente, se olvidan de que es un ser humano con
limitaciones y una historia de vida. También sostengo que fue la forma de destacar que un doctor
puede llegar a ser un respaldo importante e indispensable en el transcurso de patologías con
recuperación lenta o compleja. Por lo tanto, es una forma de destacar la importancia de la opinión
y los sentimientos del paciente en cualquier tratamiento, para realizar un procedimiento conjunto
que incluya soporte emocional y respeto, de tal forma que se pueda realizar un tratamiento que
vaya en razón de las capacidades médicas y del mismo paciente.