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BRUJO Et HORRIBLE *L[ J BRO ROJO %os 3 A PABLO BERNASCONI ELBRUJO, "HORRIBLE 7:1 LIBRO Rojo” Ss HECHIZOS ; PABLO BERNASCONT Los que buscan bajo la superficie, lo hacen a su propio riesgo. Ovear Wilde A mis monstruos. Pablo Direccién ecitorial: Mariana Vera, Coordinacién: Natalia Méndez. Jefa de Produccidn: Stela Maris Gesteiro, Carreccién: Siva Vilalba. Disefio grafico: Pablo Bernasconi Edicin original de Renddom House Australia Py Limited, Sydney, Austraia, La presente edicion se publica con acuerdo de Random House Australia. © 2004, Pablo Bernasconi Titulo original en ingiés: The Wizard, the Uely and the Book of Shame. {Queda hecho el depdsito que previene la ey 11.723. © 2006, Ector Sudamericana S.A® Humberto 1£ 531, Buenos Ares, Argentina. © 2010, Random House Mondador S.A A. Cra. §No. 100-07, iso 7, Bogots, D.C. ISBN 9789589936035 Printed in Colombia - Impreso en Colombia {usta por Pablo Beascoi-5' ed, - Buenos Aes Sudamericana, 2010, 2 pik; 20427 cm tEspeciles) Isan 9729589926435 1. Nerratva Infant Argentina. Bernasconi, Pablo, ust I. Tho (00 4863.928 2 Primera edn: marzo, 2010 “Toos los derechos reserndos. Esta publcacién ro puede ser reproducide, ni en todo ni en nt, regitrada en, o vansmida po, un sist de reeoperacon de ormacin, an nhgun fra ni par rngun medio, sea mecénco, fotoqumico, electcrico, magnéico, lecvosptic, por fotoconia 0 ‘ual oo, st perso previo por esr doa edt Impress por Dvini 8.8 (gata ieeteonmee ella nsex rela diede abajo. Hltealle aan pe cpero de ened. Ceeeean eM cuando el problema era grande o el deseo imposible. Casi todo el mundo habia ido alguna vez, y él sdlo recibia a uno por dia. eer Lettres bru citmeritz' era un brujo responsable. Se pasaba todo el tiempo estudiando, mez- clando pdcimas, recogiendo hierbas para sus hechizos. Nunca dejaba que nadie, | ni siquiera su ayudante, tocara sus cosas: -La brujetia es tema de brujos -solia decir-. Y de nadie mas. Pero Leitmeritz tenia un tesoro escondido, algo que le habia dado su padre, que a su vez lo habia recibido de su abuelo, y ast hasta el fin de la memoria. Era el Libro Rojo de los Hechizos. No era un libro grande ni muy lujoso y, sin embargo, en sus antiguas paginas se condensaban los secretos del mundo. El Libro Rojo de los Hechizos era ancestral y eterno y tinico. Y eta de Leitmeritz. {7 1 ayudante del brujo se lamaba Chancery. Se encargaba de buscar las extraflas sustancias que el brujo utiliza ba, limpiaba el castillo, y de tanto en tanto bajaba al pueblo por provisiones. Chancery era un hombre azul y triste. Y feo. En el pueblo no tenia amigos. Nadie sabia su nombre. Al verlo, todos decian: -Ahi viene el hombre azul horrible. Y eso le daba mucha vergiienza. Durante afios, el brujo habia ayudado a todos: duendes, nifios, ancianos, animales, hadas. Todos venian con un problema y se iban con una solucién. Todos menos el Kombye azul horrible. -Tu problema no es cosa de magia -le decia siem- pre Leitmeritz-, sino el triunfo del espejo. Pero Chancery seguia triste. na mafana llegaron noticias de que al unicornio Blanik se le habia aflojado Jel cuerno. Después de consultar st Nef? © | Libro Rojo de los Hechizos, Leitmeritz EMAEEE se marché del castillo, dejindolo al cuidado de Chancery. Mientras el Horrible se encontraba barriendo la sala de magia, con mucho cuidado de no tirar ni romper nada, vio el Libro Rojo sobre la mesa. Muchas preguntas y un libro que lo sabe todo son una férmula fatal para almas curiosas. No tardé mucho en recorrer sus paginas, sumergiéndose en la profundidad mas brillante y voraz, la del deseo. J se libro no era como los otros, no es taba escrito, aunque tenia letras, ni ilustrado, a pesar de que tenia imagenes. Chancery descubrio gente y lugares, vio seres hermosos y seres de espanto, con- templé los planetas y una pulga, vio todos sus miedos en la tinta negra y todas sus esperanzas en el blanco del papel. Cada mancha era un mundo. Su mareada cabeza apenas podia contener la inmensidad. Pero debia concentrarse en su problema. Y entonces le pidio al Libro: -Quiero ser lindo. u mano comenzé a temblar, jo era el Libro? Primero se puso caliente, tanto que Chancery tuvo que soltarlo. Pero no cayo al piso, sino que quedo sus- pendido entre luces y extrafios sonidos. Un segundo después (parecié mas pero fue un segun- do) comenzaron a brotar las letras disparandose en todas las direcciones. Les siguieron imagenes, texturas y otras maravillas que el Horrible nunca habia visto. Por fin el Libro cayé al piso, herido de vacio. Era un montén de paginas en blanco, y su contenido esta- ba desparramiado por toda la habitacién. Ahor, Charny ‘rar ela onguin vier #2. une que ademas habia destruido el tesoro ancestral mas preciado del brujo. -Debo arreglarlo, o Leitmeritz me convertira en una planta, o peor, en una roca. Pero jcomo? olo habia una manera: el libro estaba vacio y habia que llenarlo. Cuidadosa- | mente junté letra por letra, elemento @ por elemento, y los fue volcando de a uno y al azar en las paginas del Libro Rojo. Le llevé siete dias completar hasta la ultima hoja. Apenas termind, se oyé el ruido de la puerta. jLeitmeritz habia regresado! os dias pasaron en el castillo y todo parecia normal. Leitmeritz estaba muy entretenido clasificando sus pdcimas, mientras Chancery lo ayudaba. Se habia prometido no contarle nada al brujo. De todos modos, el Libro no parecia dlterado. Hasta que una noche el brujo tuvo que volver a usarlo... I sapo pidié lo que suelen pedir todos los sapos: {Quiero ser de vuelta un principe! Odio ser un sapo, nadie me quiere besar. {Quiteme este hechizo, por favor! Leitmeritz lo miré con paciencia y le dijo: ~Prepararé un brebaje que te devolvers la realeza. Y fue por el Libro Rojo. Unos minutos después volvié con un frasco humeante, que el sapo bebié de un trago. -No siento nada... Espere... Si, ahora si... FLOP. El sapo era todavia sapo, pero violeta y con estrellitas. -jNo entiendo qué sucede! -dijo el brujo. Volvis a consultar su Libro y regresé con un nuevo elixir-. Prueba con éste. FLOP. Un sapo amarillo. -jA ver ahora’... FLOP, Esta vez rayas negras cruzaban una piel anaranjada y pegajosa. FLOP. -|Soy rojo! jAuxilio! FLOP. Un sapo de ajedrez. -{Qué pasa, Leitmeritz? {Por qué no resulta? FLOP. Azul. FLOP. Con lunares. FLOP. Un sapo escrito y enojado. -{Bastal! Me voy de aqui antes de empeorar. jCémo conseguiré ahora alguien que me bese? Leitmeritz quedé preocupado y desorientado: -No entiendo -repetia. Chancery, desde atras, ponia cara de sorpresa. 1 dia siguiente lego el dragon. Argos era un magnifico ejemplar de una antigua estirpe de dragones moteados. La gente le temia, pero Leitmeritz se consideraba su amigo. -jQué te ocurre, Argos? —pregunté el brujo. -Me duele la garganta. {Sera por el fuego? EI brujo recordé la experiencia con el sapo e intenté disuadirlo: -Es que... no sé si te podré ayudar... -TIENES que ayudarme -interrumpis el drag6n-. Me duele mucho. No querras hacerme enojar. No, no queria hacerlo enojar. Ayudado por Chancery y siguiendo la receta del Libro Rojo, preparé una enorme olla con un jarabe para dragones. Aqui tienes, Argos. Tématelo todo. al reo que me hizo bien -mascullé Argos mien- tras terminaba de tragar el jarabe-. Ya no me ©} duele la garganta. Aunque tengo un poco de gusto a... HIC. 1 Una pequefta burbuja celeste salié de su (descomunal bocaza. -/ jHIC! Luego otra, y otra mas. é -Sale jabon de mi boca. No entiendo. Quiza si expulso 2 sun poco de fuego. Una espesa bocanada de burbujas se perdio en el cielo. se é -jEsto es una catastrofe! ;Ahora quién me va a tener @ .° miedo? Ta eres el culpable, Leitmeritz, ‘Tu magia ya no sirve! ‘Avergonzado, el brujo se ocults “en el castillo prometiendo no volver a usar sus poderes. Chancery, desde atris, ponia cara de desconcierto. a noticia se divulg6 rapido en el pueblo: Leitmeritz, el brujo, habia cerrado las puertas del castillo. Ya no recibia a nadie. Sin excepcién. Pasaron dos largas semanas hasta que otro rumor comenzé a circular. El Rey Anacreén venia a ver a Leitmeritz y no iba a aceptar un NO por respuesta. Anacreon Ilegé rodeado de consejeros, doncellas sin magia y caballeros. Subié los siete mil doscientos nueve escalones y, una vez arriba, grité: -jAbre, Leitmeritz!.|Es tu rey quien habla! Nada. -Mi deseo es ley, brujo. Abre la puerta o me veré obligado a derribarla. y a puerta se abrié con un chirrido agudo. Leitmeritz asomé la cabeza, resignado a } obedecer a su rey, quiza por tltima vez... -He venido a ti, brujo, porque no hay MM sabio ni curandero ni nadie que haya podido resolver el mal que me aqueja... Me duelen los pies, Mucho, Muchisimo. “Bgpere aqui -le pidio el brujo-. Le traeré algo. En su sala de magia, Leitmerite escogié uno-a uno los elementos para el brebsje, siguiendo cuidadoss- mente la férmula del Libro Rojo. “Rata veo.no jauede feller, Chandery.—decta asustacia el brujo-, Estoy siguiendo al pie de la letra las instruc- ciones. No puede fillar, No debe fila. ‘Unos minutos después salié con un espeso liquido | verde en un frasco redondo. Joy -Bebalo, Su Majestad, esto aliviara el dolor de pies. | ¥ el Rey tomé el brebaje.. ué pasa? {Qué pasa? -grité Anacreén-. jPor qué me miran asi? ;Y por qué ahora me duele también Ia cabeza? {Un espejo! {Traigan un espejo! -No se preocupe, Su Majestad. Lo puedo arreglar -lo consolaba el brujo mientras le alcanzaba un pequefio espejo. -{Mi cabeza! {Tengo un pie en la cabeza! -bramé Anacreon-. {Qué has hecho, insensato? jTe haré matar! {Cémo podré mirar a mis stibditos asi? {Como me haré respetar? Dinin que pienso con los pies. jGuardias! ;Guardias! Mientras Leitmeritz forcejeaba con los guardias, Chancery, el Horrible, exclamé arrepentido: -jBasta! El es inocente. Suéltenlo. Yo tengo la culpa. jYo arruiné el Libro Rojo de los Hechizos! ué dices, Chancery? No entiendo. ;Qué hiciste con el libro? -pregunté Leitmeritz. -Le pedi... Le pedi que me hiciera lindo. No queria ser mas el hombre azul horrible. Pero todo el contenido se salié de las paginas y se mezcld. Quise arreglarlo, lo volvi a meter en el libro... y ahora me doy cuenta de que sali mal. Perdén, amo, perdoneme. El brujo lo miré con compasién y le explicé: -El Libro Rojo de los Hechizos nacié para ser leido sdlo por brujos. Si cayera en malas manos, jquién sabe qué podria ocurrir! Por eso, si una persona comuin le pide algo, el Libro se defiende expulsando su contenido. Cuando lo volviste a poner, los hechizos se invirtieron, se mezclaron. -{Hay manera! de arreglarlo? -pregunté con el pie el Rey, que miraba la escena angustiado. -Hay una sola manera. Y no serd fi brujo-. Chancery\debe conseguir lo que pidid, pero sin usar magia. iCémo lograr algo asi? {Como convertirse en lindo si él era el Horrible? Pero Chancery, al menos, debia intentarlo. contests el t mpez6 por cambiar sus rasgos. Quiza con la ayuda de cinta adhesiva podria disimu- : lar algunas imperfecciones. Un peinado diferente: esencial para lograr un mejor aspecto. La vestimenta: debia ser mas prolijo y elegante al elegir sus ropas. Por ultimo, el maquillaje: un poco de color aqui, otro poco por alla... Qué extrafio habia quedado. Ahora no sélo era horri- ble: era espantoso jy gracioso! Poco a poco, empez6 a sentir una extrafia sensacién. Su teflejo le causaba algo... algo distinto, le causaba... jrisa! A pesar de su pelo en punta, a pesar de su piel azulada y de sus ojos hundidos, la risa le dio un elemento nuevo a su cara. Le dio una enorme sonrisa de blancos dientotes. Su rostro se habia transformado, y Chancery no paraba de reir. | Libro Rojo de los Hechizos se ilumind 4 y empez6 a expulsar nuevamente letras e J imagenes, que una vez afuera volvian a entrar, pero esta vez en el orden correc- to. Adelante y atras, atras y adelante. En pocos minutos, el Libro Rojo de los Hechizos estaba como nuevo, mas rojo que nunca. -Tu tnico problema era la timidez -le dijo Leitmeritz-. Has derrotado al espejo. Con los hechizos reparados, Anacren, Argos y el sapo cumplieron sus deseos. | Y Leitmeritz recobré la confianza en el Libro. | eS N hora Chancery baja al pueblo cada vez que puede porque tiene amigos. No todos saben su: nombre, pero a él ya no le importa y se infla de orgullo cada vez que escucha: a _ — _ es Leitmeritz, el Brujo, resuelve los problemas de todos con la ayuda del Libro Rojo de los Hechizos. Pero no puede ayudara ” su asistente, Chancery, el hombre azul y triste a quien la gente del pueblo lama el Horrible. Unidia, mientrasiel Brujo est fuera del,castillo, Chancery le pide al Libro Rojo de los Hechizos -Quiero ser lindo. Y este deseo trae consecuencias inesperadas... | RE A. Pablo Bernasconi nacié en Buenos Aires en 1973. Disefiador grafico ¢ ilustrador, colabora actualmente con publicaciones en diversos paises, por las que ha obtenico importantes distin. iones, como cuatro premios a la excelencia en la SND (Society of Newspaper Design) por sus ilustraciones en Clarin y La Vor de Galicia. Fue seleccionado en 2005 por Literze’s Archive (Alemania) para ser incluico en 200 Best illustrators Worldwide. Es también autor, y sus libros fueron publicados en Inglaterra, Alemania, Estados Unidos, Australia, Espaia y Corea. Para Exitorial Sudamericana ilustré Un cuento por donde pasa el viento, de Cecilia Pisos vrwweim.com.ar BD son s70250-200040.8 AMM