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1. Santo Domingo, 1850 - 1897) Poetisa dominicana.

Figura central del romanticismo


dominicano y una de las mayores escritoras que ha dado el país, Salomé Ureña fue
además la precursora de una nutrida serie de voces femeninas que, ya en el
modernismo, hizo de Hispanoamérica una fértil «tierra de poetisas», con protagonistas
tan insignes como la argentina Alfonsina Storni, las uruguayas Delmira Agustini y Juana
de Ibarbourou o la premio Nobel chilena Gabriela Mistral, entre otras. ​General
2. Hija de Nicolás Ureña de Mendoza y Gregoria Díaz de León, Salomé Ureña creció en el
seno de una familia culta que propició su formación literaria. A los veinte años contrajo
matrimonio con Francisco Henríquez y Carvajal, médico y político que llegaría a
presidente de la nación; con él tuvo cuatro hijos: Francisco, Pedro, Max y Camila.
Autora de una brillante obra lírica que, en unión a la de José Joaquín Pérez y Gastón Fernando
Deligne, constituye la producción de la denominada "trilogía de los poetas mayores" del
romanticismo dominicano, dejó parte de su legado intelectual y artístico en la formación
humanística que impartió a sus hijos, entre los cuales destacaron especialmente Max
Henríquez Ureña y Pedro Henríquez Ureña, ambos reputados escritores y ensayistas.
Salomé Ureña de Henríquez, nació el 21 de octubre del año 1850 en Santo Domingo, escritora
y pedagoga, es considerada como la poeta nacional de la República Dominicana. Fue hija del
también escritor y preceptor Nicolás Ureña de Mendoza.

Sus primeras lecciones las tomó de su madre Gregoria Díaz. Más tarde su padre la llevó de la
mano en la lectura de los clásicos, tanto españoles como franceses.

Debido a ello, la joven Salomé alcanzó una educación y formación intelectual y literaria que
ayudaría a codearse con el mundo literario de su país a los quince años.

A los 20 años se casó con Francisco Henríquez y Carvajal. Les nacieron cuatro hijos:
Francisco, Pedro, Max y Camila Henríquez Ureña. Su tercer hijo, Max, llegaría a ser una de las
lumbreras humanísticas más destacadas de la América Hispana en el siglo XX. 11 de
febrero de 1880, contrajo matrimonio con Francisco Henríquez y Carvajal. De esta unión tuvo
cuatro hijos: Francisco, Pedro, Max y Camila.

Familiar

En su faceta de escritora, Salomé Ureña desplegó una intensa actividad poética que,
enmarcada en los modelos formales y estilísticos de la centuria anterior (sencillez y claridad
expresivas, moldes estróficos clásicos y equilibrio propio de la literatura neoclásica), se adentró
al mismo tiempo en los tonos románticos de su tiempo y se ocupó, desde sus contenidos
temáticos, de los anhelos e inquietudes del hombre antillano de la segunda mitad del siglo XIX.
Entre sus principales preocupaciones temáticas figura, en primer lugar, la reflexión ética acerca
de la patria, a la que la autora profesa un desmesurado amor que queda plasmado en su
consagración al trabajo y a la sabiduría como elementos indispensables para el progreso de su
pueblo. Colaboró con periódicos y revistas, donde publicó sus poemas, unos de corte patriótico
defendiendo la identidad nacional, amenazada entonces por Haití y España y los gobiernos
dictatoriales de la isla, y otros más líricos, personales y hasta familiares. Iniciada en la técnica
de la versificación a los 15 años, comenzó la publicación de sus versos a lo 17, con el
seudónimo de Herminia, que usó hasta 1784. En este mismo año fueron incluídas diez de sus
composiciones en la lira de Quisqueya, primera antología de poetas dominicanos.

En 1877, le fue otorgada una medalla, en acto público organizado por la Sociedad Literaria
"Amigos del País", institución cultural que patrocinó, en 1880, la publicación de su obra
Poesías.
Literatura

Lira de Quisqueya (1874) fue la primera antología poética dominicana, a la que siguió su libro
más celebrado, Poesías (1880). En él se recogen composiciones líricas “La llegada del
invierno”, “Melancolías” intimistas “Padre mío”, “A mi hijo”, “Páginas íntimas”; y de corte
patriótico “La fe en el porvenir”, “La gloria del progreso”.

Al año siguiente publicó su poema más famoso y pesimista, “Sombras”, en el que manifestaba
su desencanto ante la situación sociopolítica dominicana.
1873 — La gloria del progreso
1876 — Ruinas
1877 — La llegada del invierno
1878 — La fe en el porvenir
1880 — Anacaona
1880 — Poesía de Salomé Ureña de Henríquez
1881 — Sombras
1897 — Mi Pedro
1902 — Herminia
Obras

Junto a los temas del amor a la patria y la fe en el progreso moral y material de su nación, en la
poesía de Salomé Ureña de Henríquez aparecen también constantes referencias a los
pequeños aconteceres domésticos, transformados -merced a la exquisita sensibilidad de la
autora- en elocuente material poético. Se configura así, en conjunto, una producción lírica de
deslumbrante fuerza, claridad y vigor expresivo, que sorprende por su acento animoso y
vitalista no sólo en aquellas composiciones centradas en la exaltación de la patria y la historia
dominicana contemporánea, sino también en los poemas que, pese a su alcance más íntimo o
doméstico, no dejan de llevar dentro ese anhelo de hallar una identidad nacional que contribuya
a la definitiva consolidación del pueblo dominicano como una sola patria.
Luchó por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y hombres, siendo recordada
también por su activismo en favor de la educación femenina. El 21 de octubre está declarado
«Día del Poeta» en su honor. movimiento revolucionario, el de mujeres y la intelectualidad
progresista. el pensamiento político progresista; porque en la segunda mitad del siglo XIX fue la
voz más alta de la mujer y la dignidad del pueblo dominicano.
Tematicas

Este afán a la vez ético y artístico quedó patente también en las múltiples y fecundas
actividades pedagógicas que llevó a cabo a lo largo de su vida. Discípula del gran escritor y
educador puertorriqueño Eugenio María de Hostos. Recibió influencias de la escuela positivista
y la educación normalista del puertorriqueño Eugenio María de Hostos, del que sería alumna.
Estudios

Salomé Ureña de Henríquez desplegó una infatigable labor pedagógica que se manifestó no
sólo en su acceso a las cátedras más prestigiosas de la nación dominicana, sino también en
sus constantes esfuerzos encaminados a fundar el mayor número posible de centros
destinados a la formación superior de las mujeres de la isla antillana. Así, en 1887, asistió a la
inauguración del Instituto de Señoritas, cuya fundación había promovido y del que seis años
más tarde salieron las seis primeras maestras de República Dominicana.
Comprometida y luchando por la libertad y progreso del país y de Latinoamérica, en sus últimos
años se dedicó por completo a la tarea de mejorar la educación de las mujeres.

Alentada por su esposo, en 1881 instituyó en el país, el primer centro femenino de enseñanza
superior, nombrado Instituto de Señoritas, todavía existente. A los cinco años de su iniciación,
se diplomaron las primeras seis maestras normales. Fundó el 3 de noviembre de 1881, el
"Insituto de Señoritas", primer centro femenino de enseñanza superior en el país, y el 17 de
abril de 1887, celebró la investidura de las seis primeras maestras normales que tuvo la
República.
Social

Salomé Ureña, luego de vivir años de lucha por la educación, principalmente de las mujeres
dominicanas, murió relativamente joven a la edad de 47 años, en 1897, debido a la
tuberculosis.
El día 6 de marzo de 1897 murió en su ciudad natal. Fue enterrada en la Iglesia de nuestra
Señora de las Mercedes, donde aún reposan sus restos.s, siendo trasladada en 1972 al
Panteón de la Patria
MUERTE

Avanza ¡oh juventud! lucha, conquista


del bien supremo la eminente cumbre,
tiende al futuro la impaciente vista,
y a la fulgente lumbre
que allá te muestra tu inmortal anhelo,
con la virtud por guía,
sigue inspirada de tu mente el vuelo
y llévete do quieras tu osadía.
Obra la fe en el porvenir

Salomé Ureña, es mucho más que poesía. Es pensamiento político, intelectual comprometida,
madre, humanista. Periódico el dia 21 oct 2015

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