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¿Qué es el cambio climático?

Seguro que en los últimos años has notado cambios en el clima que nos afectan directamente. ¿No te parece que los inviernos y veranos han
cambiado en muchos puntos del planeta? ¿Te has dado cuenta de que la primavera llega un poco antes cada año? ¿Que las plantas florecen
o las aves regresan antes de lo esperado? Todas estas señales demuestran la aceleración del cambio climático, o calentamiento global, como
también se le llama a veces.
Y es que sin duda, el cambio climático es uno de los principales problemas medioambientales del siglo XXI.
Cambio climático y efecto invernadero
Para saber qué es el Cambio Climático primero tenemos que tener claro qué es el clima. En nuestro planeta, el clima ha experimentado
numerosas modificaciones a lo largo de la historia. Cambios en la intensidad de la radiación solar, en las corrientes marinas o sucesos más
súbitos como impactos de meteoritos han sido algunas de las causas que han provocado estas variaciones en el clima. El conjunto de estos
cambios naturales se conoce como variabilidad climática natural.
Entonces, ¿hay alguna diferencia entre esta variabilidad y lo que llamamos Cambio Climático? La diferencia somos nosotros. Para
comprender el papel que juega la Humanidad en el Cambio Climático debemos conocer qué es el efecto invernadero.
Nuestra atmósfera actúa como una cubierta protectora alrededor de la Tierra que deja pasar la luz solar y retiene el calor. Los encargados
de retener ese calor son los llamados gases de efecto invernadero. Sin ellos, el calor del Sol rebotaría inmediatamente en la superficie
terrestre y se perdería en el espacio. Es lo que se conoce como efecto albedo.

 Albedo
Fracción de radiación solar reflejada por una superficie u objeto expresada en tantos porcentuales. El albedo adopta valores altos
superficies cubiertas de nieve y valores bajos en superficies cubiertas de vegetación y sobre los océanos. El albedo de la Tierra varía
principalmente en función de la nubosidad, de la nieve, del hielo, de la superficie foliar y de los cambios en la cubierta del suelo.
 Retroefecto de albedo
Retroefecto climático que comporta cambios en el albedo de la Tierra. Suele consistir en alteraciones de la criosfera, cuyo albedo es
mucho más alto (~0.8) que el valor promedio en todo el planeta (~0,3). En un clima más cálido, las previsiones indican que la criosfera se
reducirá, disminuyendo con ello el albedo total y absorbiéndose más energía solar que, a su vez, elevará aun más la temperatura de la
Tierra.
La atmósfera se comporta, por tanto, como el techo de cristal de un invernadero, manteniendo, gracias a estos gases, las condiciones
climáticas necesarias para el desarrollo de la vida en nuestro planeta.
Por contra, su excesiva presencia motiva que se acumule más calor del necesario provocando variaciones en el clima que nada tienen que
ver con la variabilidad natural del mismo.
Las actividades industriales que caracterizan nuestro modelo económico han derivado en la emisión incontrolada de este tipo de gases,
aumentando su presencia en la atmósfera e intensificando el efecto invernadero.
Por tanto, cuando hablamos del Cambio Climático nos estamos refiriendo a esas variaciones de origen antropogénico que interfieren en la
variabilidad climática natural, extremando y acelerando el proceso de cambio, con los problemas de adaptación que ello conlleva.

Antropogénico - antrópico - antropógeno


Resultante o producido por acciones humanas.
 Efecto Invernadero
Fenómeno natural producido por ciertos gases componentes de la atmósfera (como el dióxido de carbono, el metano o el vapor de agua)
por el cual parte de la radiación infraroja emitida por la Tierra es retenida permitiendo mantener la temperatura del planeta. El aumento de
los gases de efecto invernadero da lugar a una mayor opacidad ante esta radiación y, por lo tanto, a un calentamiento global.
 Gas de Efecto Invernadero
Componente gaseoso de la atmósfera, de origen natural o antropogénico, que absorbe y emite radiación en determinadas longitudes de
onda del espectro de radiación infrarroja térmica emitida por la superficie de la Tierra, por la propia atmósfera y por las nubes. Esta
propiedad da lugar al efecto invernadero. Los principales gases de efecto invernadero presentes de forma natural en la atmósfera son el
vapor de agua (H2O), dióxido de carbono (CO2), óxido nitroso (N2O), metano (CH4), y ozono (O3). Además del CO2, del N2O y del CH4,
el Protocolo de Kyoto contempla los gases de efecto invernadero hexafluoruro de azufre (SF6), los hidrofluorocarbonos (HFC) y los
perfluorocarbonos (PFC). En la atmósfera existen también una serie de gases de efecto invernadero de origen antropogénico, como los
halocarbonos y otras sustancias que contienen cloro y bromuro, regulados en el Protocolo de Montreal.

¿Qué los causa?


El efecto invernadero y los cambios en el clima son procesos naturales y necesarios de nuestro planeta que en el último siglo se están viendo
influenciados, y potenciados, por la acción humana.
Para sustentar esta afirmación, la comunidad científica ha constatado la relación entre las concentraciones atmosféricas de los gases de
efecto invernadero de origen antropogénico y los cambios observados en las últimas décadas en el clima terrestre.
Este consenso, recogido en el Cuarto Informe de Evaluación del Cambio Climático elaborado por el Panel Intergubernamental sobre
Cambio Climático (IPCC), pone de manifiesto que la mayor parte del calentamiento observado durante la segunda mitad del siglo XX ha sido
causado por actividades humanas y que el calentamiento del sistema climático es real e inequívoco.

 Los gases de efecto invernaderoExplicación detallada de los principales gases de efecto invernadero, cuya emisión está relacionada con el
calentamiento global.
El calentamiento global está directamente asociado a la emisión incontrolada de gases de efecto
invernadero.
Otra de las evidencias observadas por la comunidad científica es que el calentamiento global está directamente asociado a la emisión
incontrolada de gases de efecto invernadero provenientes del uso de los combustibles fósiles, que son la base de nuestro modelo
energético actual; el petróleo, el carbón y el gas natural.
Los gases de efecto invernadero son los encargados de retener el calor solar en nuestro planeta. La ausencia de estos gases
convertiría la Tierra en un solar sin vida y cuyas temperaturas medias rondarían los 30 grados bajo cero.
En cambio, su presencia abundante en la atmósfera provoca un excesivo calentamiento que deriva en cambios drásticos en el clima
mundial, haciéndolo cada vez más impredecible.
Los principales gases de efecto invernadero son:
 Dióxido de carbono (CO2), producido principalmente por la quema de combustibles fósiles –carbón y petróleo fundamentalmente-, la
actividad industrial y el tráfico.
 Vapor de agua (H2O), imprescindible para mantener la temperatura de la Tierra dentro de unos límites que, hasta ahora, han permitido
el desarrollo de la vida en ella.
 Ozono (O3), que actúa como capa protectora de la Tierra frente a los efectos adversos de la radiación ultravioleta sobre la salud y el
medioambiente.
 Metano (CH4), producido a través de la agricultura (en cultivos de arroz y a partir de la digestión animal), la minería de carbón o los
escapes en los gaseoductos, entre otros.
 Óxidos nitrosos (N20), provocados, por ejemplo, por la combustión de combustibles fósiles (gasoil, petróleo y gas) y de biomasa, así
como el uso de fertilizantes.
 Clorofluorocarbonos (CFCs), producido por disolventes o propelentes para aerosoles, se utilizan para refrigerar, aislar y empaquetar.
Químicamente estos gases son muy estables, por lo que pueden permanecer en la atmósfera durante varias décadas. Además de influir
decisivamente en la potenciación del efecto invernadero, algunos de ellos como los clorofluorocarbonos, son los principales causantes
del denominado agujero de la capa de ozono.

 Nuestro modelo energéticoExplicación de las características del actual modelo energético de España y Andalucía, incidiendo en una
apuesta por las energías renovables en la región andaluza por sus condiciones climáticas.

El modelo energético de nuestro planeta depende del petróleo, el carbón y el gas, cuya quema libera
grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera.
Actualmente, nuestro modelo energético depende del petróleo, el carbón y el gas. La quema de estos combustibles fósiles libera grandes
cantidades de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, uno de los principales gases de efecto invernadero y el más abundante en el
planeta.
Por ello, los expertos abogan por reducir la dependencia energética de los recursos fósiles y cambiar de inmediato el actual modelo de
abastecimiento de energía, puesto que su transformación y uso final son los responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero.
De esta forma, se produciría un considerable ahorro energético y conllevaría a preservar los recursos naturales del planeta, haciéndolo más
sostenible.
En Andalucía, a pesar de que el abastecimiento energético continúa ligado a los combustibles fósiles, fundamentalmente al petróleo y sus
derivados, en los últimos años se viene apostando por fuentes de energías alternativas que reducen tanto las emisiones de GEI como las
energías renovables. En este sentido, nuestra Comunidad Autónoma cuenta con un potencial indiscutible por las condiciones climáticas de la
región.

 Emisiones y concentraciones de CO2Descripción de las características y procedencia del dióxido de carbono como el gas de efecto
invernadero más abundante en la atmósfera.
El dióxido de carbono es el gas de efecto invernadero más abundante de nuestro planeta, y uno de los
principales causantes de los cambios observados en el clima.
El dióxido de carbono (CO2) es el gas de efecto invernadero más abundante en nuestro planeta. La mayor parte de las emisiones de CO2 de
origen antropogénicose debe a la quema de combustibles fósiles, principalmente en los sectores transporte e industrial. El resto proceden de
los cambios en el uso del suelo y, especialmente, la deforestación.
Pero también los océanos y los suelos están absorbiendo aproximadamente la mitad de las emisiones antropogénicas de CO2. A pesar de
todo esto, las concentraciones de CO2 en la atmósfera siguen aumentando en torno a un 0,4 % anual.

¿Cómo nos afecta?


Según los expertos, el cambio climático es una realidad visible y somos testigos directos de ello: la temperatura de la Tierra aumenta, el
deshielo de las regiones polares es cada vez más acusado y ambos, provocan el aumento del nivel del mar…. Estos y otros muchos efectos
del cambio climático afectan no sólo a nuestro planeta sino también a quienes vivimos en él.
Impactos Globales
Existen evidencias de que el Cambio Climático ya ha comenzado a afectarnos, siendo las más destacadas:
 Durante el siglo XX, las temperaturas han aumentado, en promedio, alrededor de 0,7°C.
 El nivel del mar ha crecido de 10 a 12 centímetros. La comunidad científica considera que esta subida responde al deshielo y la fusión de
los glaciares, así como a la expansión térmica del agua al elevarse también la temperatura de los océanos.
 El hielo ártico se ha reducido en un 40% aproximadamente en los veranos y otoños de las últimas décadas. En concreto, cada diez años,
la superficie helada del Ártico se reduce un 7,4% en época estival.
Además de estas evidencias, encontramos cambios de carácter más regional, atribuidos por el grueso de la comunidad científica
también a los efectos del Cambio Climático, como el significativo aumento de los ciclones atlánticos, los cambios en los movimientos
migratorios de algunas especies de aves o la redistribución de la flora en ciertos climas de alta montaña.
¿Cómo nos afectará?
Si no actuamos urgentemente, ¿qué consecuencias tendrá el cambio climático en el planeta y cómo afectará a las futuras generaciones en los
próximos cientos de años?
Escenarios IPCC
A escala global, los expertos prevén, basándose en modelos climáticos globales, los siguientes cambios en nuestro planeta:
 La temperatura media global se incrementará en el siglo XXI entre 1,8ºC y 4ºC (según los niveles de emisiones de GEI), cifra que se
sumaría a los 0,7ºC observados durante todo el siglo XX.
 Si la temperatura media global se incrementa en 2ºC, hasta un 30% de las especies de flora y fauna se verán afectadas, hasta situarse
en peligro de extinción.
 Los fenómenos climáticos extremos (olas de calor, lluvias torrenciales y tormentas...) serán más frecuentes que en la actualidad. Habrá
una disminución sustancial de la lluvia y una expansión de la desertización.
 Se espera una extensión de las enfermedades infecciosas. Las olas de calor y la contaminación del aire aumentarán los problemas
respiratorios. Además, la incidencia de catástrofes naturales incrementa el riesgo de epidemias como la malaria, el dengue; la
desnutrición y las enfermedades transmitidas por vectores.
 La elevación del nivel medio del mar será de entre 19 y 58 cm. en el siglo XXI y como consecuencia, millones de personas que viven en
zonas costeras estarán amenazadas por esta subida. Este fenómeno puede producir nuevos movimientos migratorios, y por tanto,
nuevos focos de conflicto, sobre todo, en países en desarrollo.
Pero el alcance futuro del Cambio Climático no acaba aquí:
 La agricultura se verá afectada por el incremento de la sequía, la pérdida de cosechas y el aumento de plagas.
 El fuerte temporal de nieve, o por el contrario, la escasez de nevadas, y unas elevadas temperaturas en zonas de playa, perjudicarán al
sector turístico.
Las citadas consecuencias pueden considerarse globales, y por ello, debemos de tener en cuenta que el Cambio Climático no afectará
de la misma manera a todos los territorios del planeta y que el impacto final en cada uno de ellos dependerá de las características
propias de la zona.
Adaptación a las previsiones del Cambio Climático
El Plan de Adaptación del PACC tiene por objetivo analizar los impactos que el Cambio Climático puede ocasionar, directa o indirectamente,
sobre la comunidad andaluza, proponiendo además medidas para adecuarse a las variaciones previstas. Se trata, pues, de ajustar los
sistemas naturales y humanos para responder a las previsiones climáticas, y a sus efectos, intentando reducir al máximo los daños y los
riesgos.
Este Plan está orientado a la reducción en la emisión de Gases de Efecto Invernadero en el ámbito de las competencias de la Junta de
Andalucía y al aprovechamiento de las oportunidades que se puedan generar de estas medidas.
Por tanto, el documento pretende ser una referencia del Gobierno Andaluz para la planificación, programación y acción de la política de
adaptación en nuestra comunidad. Así, comprende políticas con medidas que deben impulsarse desde diferentes ámbitos. La Consejería de
Medio Ambiente coordina el proyecto y elabora los estudios de impacto, y el resto de consejerías elabora las medidas de adaptación dentro
de sus respectivas competencias.
El Plan de Adaptación tiene una visión prospectiva y de futuro, lo que significa que recoge medidas de anticipación a los cambios que están
por venir, aún asumiendo el elevado grado de incertidumbre que supone los efectos del Cambio Climático.
Dentro del mismo Plan se proyectan a su vez distintos programas: un Análisis Sectorial, que define las estrategias y programas de
adaptación aplicables a cada sector de producción; un Programa de Acción Local, que debe materializar las medidas de acción en zonas o
territorios concretos; un Programa de Mejora Continua del Conocimiento, que se orienta a la captación de nuevos conocimientos científicos y
técnicos que faciliten la mejora del Plan de Adaptación; y un Programa de Gobernanza, cuya misión es promover la coordinación y
cooperación entre todos los organismos implicados en el desarrollo del Plan.

Respuestas al Cambio Climático


El Programa de Mitigación del Plan Andaluz de Acción por el Clima es la respuesta inmediata del Gobierno Andaluz a la necesidad de cambiar
las tendencias en materia de emisiones de gases de efecto invernadero. El programa se marca unos objetivos generales a medio y largo
plazo en el contexto de la Unión Europea y de la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia.
Se divide en dos grandes bloques: en primer lugar, y como punto de partida, un diagnóstico y prospectiva de las emisiones a la atmósfera de
gases de efecto invernadero en Andalucía y en segundo lugar un conjunto de medidas de mitigación de carácter estratégico y coherentes con
la situación actual y prevista en Andalucía, atendiendo en especial al papel que pueden desempeñar los ecosistemas naturales como
sumideros de CO2.
Estos son los principales objetivos propuestos por el programa:
 Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de Andalucía alcanzando, en términos de emisiones per cápita, una
disminución del 19% de las emisiones de 2012 respecto de las de 2004.
 Duplicar el esfuerzo de reducción de emisiones de GEI en Andalucía respecto de las medidas actuales, lo que supondrá un descenso de
4 millones de toneladas adicionales de emisiones.
 Incrementar la capacidad de sumidero de Andalucía para ayudar a mitigar el cambio climático.
 Desarrollar herramientas de análisis, conocimiento y gobernanza para actuar frente al cambio climático desde el punto de vista de la
mitigación.

Cambio climático e infancia


El cambio climático es una de las preocupaciones medioambientales más importantes de nuestro siglo y nos afecta a cada uno de nosotros
independientemente del lugar donde vivamos.
Seguro que has oído hablar de este problema en casa, en el cole, en la tele o en Internet. Sin embargo, aunque no lo creas, tú puedes
contribuir a a frenar el calentamiento global simplemente cambiando alguna de tus costumbres.
Acompáñanos y verás lo fácil que te resulta ayudar a cuidar de nuestro planeta.
¿Qué es el cambio climático?
Seguro que en clase, en la tele o en Internet has oído hablar del cambio climático, ¿a que sí? Quizá en casa también hayas escuchado a papá
y/o mamá comentar el tema porque es una de las preocupaciones medioambientales más importantes de nuestro siglo y nos afecta a cada
uno de nosotros, vivamos donde vivamos.
Todos sufrimos las consecuencias del calentamiento de la Tierra y para evitarlo, podemos hacer muchas cosas tan sólo cambiando algunos
de nuestros hábitos cotidianos. Pero antes de contarte qué puedes hacer para cuidar del medio ambiente y contribuir a frenar el calentamiento
de nuestro planeta, lo primero es aprender qué es el cambio climático.

La atmósfera: el paraguas necesario para la vida en nuestro planeta


Lo primero que debemos saber es que la Tierra está cubierta por una capa fina y transparente que llamamos atmósfera. La atmósfera,
que es la capa externa del planeta, nos separa del espacio exterior y nos protege, entre otras cosas, de los rayos ultravioleta y los meteoritos.
Está compuesta por una inmensa cantidad de gases, entre los cuales está el el oxígeno (O 2), necesario para poder respirar. La parte de la
atmósfera que vemos todos los días (que en los días soleados es de color azul y cuando va a llover se pone gris) es lo que llamamos cielo.
Como está tan alta, a miles y miles de kilómetros de distancia del suelo, la atmósfera funciona como el paraguas de la Tierra. Por un lado,
evita que entren todos los rayos del Sol y sólo cede el paso a unos cuantos para que calienten nuestro planeta. Pero estos rayos, además de
calentarnos, emiten calor, como ocurre por ejemplo con un vaso de leche: cuando calentamos la leche, ésta retiene toda la energía en forma
de calor y cuando está finalmente calentita, expulsa aire caliente, ¿verdad? Si además al vaso le ponemos una tapadera, el calor no podrá
salir y la leche durará más tiempo caliente.
Pues la atmósfera se comporta igual. Impide que se escape todo el calor de los rayos del Sol hacia el espacio y lo devuelve a la
superficie terrestre. En la atmósfera, viven además unos gases que impiden que nuestro planeta se enfríe y no podamos vivir en él ni
nosotros, ni las plantas, ni tampoco los animales. Se llaman gases de efecto invernadero y aunque existen muchos tipos, los más
importantes son cinco y sus nombres son: dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, ozono y vapor de agua.

El efecto invernadero
A este fenómeno natural se le conoce como efecto invernadero y se llama así porque la Tierra funciona como un gigantesco invernadero
como los que hay en la provincia de Almería y que sirven para ayudar a crecer a las plantas. Estas pequeñas casitas blancas hechas de
plástico transparente permiten cosechar frutas y verduras y cultivar flores durante todo el año porque los rayos del Sol entran en ellos y
mantienen una temperatura agradable que permite el nacimiento de nuevas plantas y su crecimiento en poco tiempo.
¿Esto quiere decir que sin el efecto invernadero no podríamos vivir en la Tierra? Seguramente, porque haría 30 veces más frío que ahora,
es decir, que si no se produjera este fenómeno, en algunas zonas de Andalucía donde en invierno se alcanzan temperaturas bajo cero, el
termómetro marcaría aún menos grados y habría una temperatura propia del norte de Europa.
Pero al igual que no deja entrar a todos los rayos de Sol, la atmósfera tampoco deja salir el humo que producen las fábricas, los coches,
las motos y los camiones y que tanto ensucian nuestros pueblos y ciudades. Todo este humo, que tiene un olor muy fuerte y muchas
veces es desagradable, viaja hacia la atmósfera y allí se reúne formando un manto grueso de color gris que impide ver el Sol y de noche tapa
las estrellas. Es lo que conocemos como contaminación o polución.

Un planeta cambiante y cada vez más caluroso


Como el humo y el calor permanecen encerrados en la Tierra sin poder salir, cada vez va haciendo más calor y los seres humanos, las
plantas y los animales no podemos respirar bien y nos ponemos enfermos.
Pero no sólo sufrimos nosotros; el medio ambiente también experimenta cambios, como en los dos polos del planeta, el Ártico y el
Antártico. Allí es donde viven los pingüinos, los osos polares y las ballenas… y también los esquimales tienen allí sus casas construidas de
hielo, los iglús. Lo malo para ellos es que el calor está provocando que se derritan los techos y paredes de sus helados hogares y se vayan
transformando en agua líquida.
Por eso, mientras no se reduzcan los malos humos que se producen en el campo, en los pueblos y en las ciudades, los esquimales tendrán
que marcharse de sus iglús y buscar otro lugar donde vivir lejos de sus casas, porque los grandes bloques de hielo irán desapareciendo y
convirtiéndose en agua. Si todo el hielo se funde, hará más y más calor y el planeta ya no tendrá forma de expulsar los rayos solares. Hasta
ahora, estos rayos de Sol chocaban contra los casquetes polares, los grandes bloques de hielo que hay en estas zonas, y salían despedidos
como si fueran cohetes.
Así que si pensabas que el cambio climático sólo afectará a los esquimales, te equivocas. En Andalucía, seremos testigos de muchos
cambios como, por ejemplo, el aumento del nivel del mar, la marcha de unas especies animales y la extinción de otras, la aparición de
enfermedades propias de otros lugares del planeta, etc.
Pero no te preocupes, porque si todos ponemos de nuestra parte, podemos impedir las consecuencias del cambio climático o al
menos prevenir catástrofes mayores. Así que te animamos a que sigas leyendo y conozcas qué puedes hacer para evitarlo.

¿Qué puedes hacer tú?


Ahora que ya sabes un poco más acerca del cambio climático, de las causas que lo provoca y sus posibles consecuencias, es el momento de
que actúes para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera y frenar así muchos de sus efectos.
Toma nota y ponte manos a la obra. Aquí te proponemos un decálogo de consejos prácticos para frenar el cambio climático:
DECÁLOGO CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO
 Aprovecha la luz natural siempre que sea posible en lugar de encender lámparas.
 Cuando en casa o en el colegio se queden vacías las habitaciones, las aulas, los baños,… recuerda apagar las luces. No sirve de nada
dejarlas encendidas si no hay nadie dentro, ¿verdad?
 Pregúntale a tus padres si en casa tenéis bombillas convencionales. Si es así, diles que las sustituyan por bombillas de bajo consumo.
 ¡Ojo con el uso del aire acondicionado y el calentador! En invierno, si hace frío enciende la calefacción a una temperatura de 24
grados como máximo. En verano, cuando haga mucho calor, pon el aire acondicionado pero no abuses de él. A veces en invierno, nos
paseamos por casa en manga corta y eso no es necesario.
 Seguro que muchas veces dejas algunos aparatos encendidos (como el ordenador, la televisión, la impresora, etc.) toda la tarde
mientras no los usas. Debes apagarlos completamente cuando no los utilices en un tiempo, incluso cuando lo dejamos en modo stand
by, es decir, con el piloto rojo encendido, porque también consume energía.
 Conecta algunos equipos (televisor, cadena musical, vídeo y DVD, decodificador digital, amplificador de antena) a «ladrones» o bases
de conexión múltiple con interruptor. Al desconectar el ladrón, apagas todos los aparatos a él conectados y además de ahorrar dinero
en la factura de la luz, dejarás de emitir gases que provocan el efecto invernadero.
 También puedes reducir el consumo de energía del ordenador instalando un programa de ahorro de energía (búscalo en el Panel de
Control). También ahorrarás energía si apagas la pantalla cuando vayas a ausentarte un rato, porque es la parte del ordenador que más
energía consume.
 Desplázate a pie o coge la bicicleta para ir al cole, al parque o a casa de tus amigos o familia, en vez de pedirle a tus padres que te
lleven en coche o moto.
 ¡Utiliza el transporte público! Así ayudarás a reducir la contaminación del aire que respiras.
 Pídeles a tus padres que usen menos el coche. A veces, los mayores se acostumbran a coger el coche para todo y caminan cada vez
menos. Así que si vais a comprar cerca de casa o a jugar a un parque cercano, diles que es mejor ir andando: es bueno para la salud y
no contamina el ambiente. Y si tus papás trabajan lejos de casa, proponles que vayan en autobús o que compartan el coche con otros
compañeros de trabajo.

¡Y recuerda que con pequeños gestos se consiguen grandes cambios!