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XIII CONGRESO INTERNACIONAL DE INGENIERÍA EN MANTENIMIENTO

LAS PARADÓJICAS RELACIONES ENTRE LATECNOLOGÍA Y LA


HUMANIDAD
Juan Huaylupo Alcázar

La tecnología o el estudio de las técnicas o del análisis de las determinaciones


históricas, sociales, culturales o ideológicas que le dieron origen y viabilidad a la
técnica, no son objeto específico de este Congreso, sin embargo, son dimensiones
analíticas que de modo implícito están presentes en el evento. Las técnicas o la
aplicación de un conjunto de procedimientos para obtener determinados
resultados, es quizás una de las preocupaciones principales en los profesionales,
organizaciones y de las naciones, en una época de intensa interrelación mercantil
competitiva en los procesos de trabajo, producción y productividad.

La alta ponderación que se le otorga a la técnica de manera explícita, es porque la


sociedad y la época le ha asignado ser artífice de las transformaciones de las
organizaciones, la competitividad y el crecimiento y productividad, así como por su
valoración trascendente para la economía y las sociedades.

Las técnicas son inherentes al ser humano, a su inteligencia y creatividad. Ellas


forman parte de la vida cotidiana de las personas, las organizaciones, de las
sociedades y las culturas. La historia de la técnica es la historia de la humanidad, los
dilemas y problemas en la generación y aplicación de las técnicas, también lo son
de las personas y sociedades en cada momento histórico. Sin técnicas no es posible
imaginar sociedad alguna, pero sin ella tampoco habría técnicas. La relación entre
técnica y sociedad es inextricable. Desde siempre el uso de las técnicas nos han
acompañado. La historia registra distintos y significativos momentos del rol de las
técnicas en las relaciones sociales y la existencia de la humanidad. Desde las
herramientas como utensilios para la subsistencia y el quehacer cotidiano, en la
prolongación de la vida y hasta la posibilidad aun latente de visitar y vivir en otros
planetas, pero también posee la alternativa de afectar la propia existencia humana
y del planeta.

Las técnicas han cambiado a través de los tiempos como han cambiado los
requerimientos de trabajo y necesidades de cada contexto social. Ellas son un
Las paradójicas relaciones entre tecnología y la humanidad

producto social, las hemos creado en razón de nuestro conocimiento e imaginación


de los procesos reales, de los recursos disponibles y de las necesidades de cada grupo
humano o sociedad. Esto es, las técnicas no son universales, son creaciones
particulares de grupos para atender de las necesidades también específicas, las
cuales están impregnadas de los prejuicios de cada época.

El ser humano tiene necesidades básicas que son comunes a todos, sin embargo, las
formas de técnicas de satisfacerlas son distintas. Durante gran parte de la historia,
las técnicas siempre fueron heterogéneas, mostrando con ello su riqueza y
diversidad, como lo son las culturas. La relativa homogenización de las técnicas es
una característica de la sociedad global. La mundialización de las relaciones
sociales, también implicó la globalización de las técnicas. El uso de la pólvora, la
imprenta, entre otros procesos fueron creaciones locales que se mundializaron y
encontraron usos adicionales.

El prestigio de la técnica es extraordinario, en un momento fue considerada como


parte de la ciencia, al ser apreciada como ciencia aplicada e incluso Ortega y Gasset
llego a considerar que el propósito de la ciencia era crear técnicas, y la caracterizaba
como la técnica de las técnicas, a pesar que este intelectual fue el creador de la
filosofía de la técnica y el tener algunos reparos en su uso.

Las técnicas se extendieron con el fin del mundo feudal, el naciente capitalismo que
cambiaba las formas productivas, sociales y políticas medioevales, nacía con el
empleo de técnicas, que elevaban la capacidad productiva del trabajo,
intensificaba las relaciones mercantiles, ante una mayor cantidad de mercancías
que excedían la capacidad de consumo de los espacios de producción. En América
Latina en la época republicana, el uso de las máquinas tuvo la oposición de los
artesanos, en los puertos impedían su desembarque e incluso la destruían. Sin
embargo, el cambio fue irreversible, no solo por la capacidad productiva que se
imponía al trabajo, sino porque habían cambiado las relaciones sociales,
ideológicas, políticas y económicas en la sociedad.

Esto es, no eran las técnicas las que tienen la capacidad mágica de transformar la
humanidad, la historia y la cultura, por el contrario, estos factores han sido
invisibilizados por los prejuicios en favor de la técnica. En la primera revolución
industrial, las máquinas textileras carecían de seguridad para garantizar la
integridad y vida de los trabajadores; los accidentes abundaban satanizando a los
trabajadores que manchaban con sangre las telas. La máquina era más importante
que los trabajadores que abundaban y eran despreciados. Hoy la civilización

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moderna ha cambiado, hay relativa seguridad laboral, sin embargo, esos procesos
técnicos están contribuyendo con la desocupación, el subempleo y la pobreza.

Esto es, los procesos técnicos han desplazado a los trabajadores, ya no necesitamos
miles de trabajadores para producir para el mundo, hoy pocas naciones y cada vez
menos empresas abastecen el mundo. La desocupación y la migración para buscar
espacios de trabajo y vida, se han reducido, se excluyen y reprimen a los
trabajadores, no solo por no tener fuentes de trabajo, también porque se reducen
los salarios reales o su capacidad adquisitiva. La problemática de la desocupación
es el resultado del uso extensivo y masivo de las técnicas en los trabajos o, dicho de
otro modo, son las decisiones y ambiciones económicas, por la productividad y
rentabilidad, que tienen en las máquinas sus aliados para el crecimiento y
expansión empresarial. Así, la desocupación es el resultado del desplazamiento de
la fuerza de trabajo por el empleo de las máquinas y la organización administrativa
del trabajo.

Pero, la responsabilidad como seguramente ustedes suponen, no es exclusiva de los


productores y menos aún de las máquinas que no piensan ni deciden ser usadas, las
cuales han sido diseñadas y construidas para dichos propósitos.

También los Estados son protagonistas del desplazamiento del trabajo, ellos han
propiciado e incentivado el crecimiento con elevada composición técnica del capital
pero, sin desarrollo social ni nacional. No me estoy refiriendo a los Estados liberales,
sino a todos los Estados, los atrasados y los Estados Sociales o Benefactores. Los
Estados han financiado e incluso subsidiado el crecimiento económico con uso
intensivo de las técnicas.

El mundo contemporáneo no tiene solución al desempleo, que es una problemática


sistémica. Las políticas adoptadas por Alemania y en Francia, algo más de una
década, disminuyendo la jornada de trabajo para absorber laboralmente a los
jóvenes desempleados, se han suprimido, no por ineficaces, sino por razones políticas
e ideológicas y porque encarecían las mercancías y la competitividad mundial.
Holanda otorga subsidio a los jóvenes que no logran conseguir trabajo lo cual, en
sentido estricto, es el cumplimiento de la función social del Estado, no solo
garantizando la calidad de vida de la población, también porque con esas acciones
se garantiza la capacidad de consumo de mercancías para la economía. Según
Amartya Sen (Premio Nobel de economía 1998), es insostenible o no es posible que
los Estados de Bienestar puedan tener soluciones duraderas a las problemáticas del
empleo y calidad de vida de sus poblaciones por los desequilibrios fiscales que

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generan. Es decir, la problemática es compleja, y en ella están subsumidas las


técnicas. El desempleo tiene determinaciones que son sociales, económicas, políticas
e ideológicas.

En esta complejidad, no es posible creer, como lo hizo la Organización de las


Naciones Unidas (ONUDI), quien afirmaba que los usos de las técnicas adecuadas
tenían la capacidad de desarrollar las naciones pobres del mundo. Absurda idea
que ofendía a la inteligencia e ignoraba las determinaciones complejas de las
realidades. No se trata de una disfuncionalidad entre las técnicas y las relaciones
sociales, son contradicciones y de visiones de mundo, materializadas con los efectos
de las aplicaciones las técnicas.

Las denominadas revoluciones tecnológicas, hasta el momento cuatro, en la


primera (1780-1860), se destacan la máquina al vapor, los ferrocarriles, la división
del trabajo, las industrias siderúrgica y textil; en la segunda (1850-1870) el telégrafo,
el automóvil de gasolina, el aeroplano, la luz eléctrica, el cinematógrafo, la
investigación química, la sustitución del hierro por el acero, la sustitución del vapor
por energía eléctrica, la automatización de las máquinas; la tercera revolución
industrial, está asociada con el uso de energías renovables, el almacenamiento de
energía, redes de distribución de energía para una mayor eficiencia, vehículos
eléctricos, híbridos, diversificación en los usos de la energía nuclear, abaratamiento
de paneles fotovoltaicos, etc.

La cuarta revolución técnica denominada como la revolución de la inteligencia,


está asociada con la internet de las cosas, coordinación digital, sistemas ciberfísicos,
robótica, la ingeniería genética, como algunos elementos que se aplican a las
organizaciones para maximizar las relaciones y complementar los negocios globales.

El dinamismo de las sociedades y la concentración y centralización de la riqueza y


del poder, han hecho viables las nuevas técnicas, aunque cabe anotar, que cada
vez y de modo sucesivo, la significación e influencia de las aplicaciones es mayor, así
como aumenta la supeditación a las relaciones sociales y económicas. La
transformación de la técnica ha modificado y modelado estilos de vida y de
sociedades.

La transformación de la técnica dejaba de estar supeditada de las relaciones


sociales para convertirse en reguladora del consumo, del trabajo humano y de las
sociedades, a la vez que nos hicieron lectores de manuales, para su uso y
mantenimiento.

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De la libertad para crear técnicas para nuestras necesidades, hemos pasado a ser
esclavos de las máquinas, o mejor dicho, del poder de quienes han impuesto su
producción y mercantilización en el mundo. Creo que la visión es equivocada,
distorsionada, cuando en la ciencia ficción se imagina la revolución de las máquinas,
cuando lo que debemos revolucionar y conquistar es la libertad de los humanos y
de la ciencia, ante las condiciones que generan la esclavitud tecnocrática.

LAS TÉCNICAS ¿HACEDORAS DE LA DESTRUCCIÓN HUMANA?

Las nuevas técnicas, aplicadas y aceptadas socialmente, indudablemente en sus


sucesivos momentos han incrementado la producción de mercancías, la
productividad y la rentabilidad de las inversiones. Eso es innegable. Peter Drucker,
el teórico de la gerencia empresarial, demostraba que, en el último siglo y medio,
la productividad en el mundo ha aumentado extraordinariamente, pero
agregaremos que la inmensa riqueza económica alcanzada, es hermana de la
pobreza y el hambre que se ha incrementado como nunca en la historia de la
humanidad.

Los prejuicios en favor de la técnica, han magnificado su importancia e impacto,


imaginándola como perfecta, exacta y absoluta, lo cual es la representación de un
nuevo dios que se impone a todos individuos, entes colectivos y procesos físico-
naturales, que no tienen poder ni capacidad para modificarla, relativizarla ni
cuestionarla. Esos supuestos son arcaicos y contrarios a la ciencia y a su
epistemología de nuestros días. Imaginar un mundo mecánico, repetitivo e
inmutable, niega la dinámica de los procesos reales, físicos y sociales. Las técnicas
eficaces en determinadas circunstancias, de tiempo y espacio, no lo son en otros
momentos en las mismas realidades, luego tampoco para otros contextos. Toda
técnica para su funcionamiento requiere determinadas condiciones, no solo
materiales, también sociales. El tratamiento y rendimiento de la máquina japonesa
en la sociedad japonesa, es diferente en otros espacios. Sabemos que la intensidad
laboral del trabajador japonés es distinta en medios sociales diferentes. Sabemos
que el compromiso cultural del trabajador japonés con su patrono, incide en su
rendimiento y productividad, lo cual no es comparable a otras realidades. Sabemos
que los requerimientos europeos o norteamericanos, para determinadas máquinas,
deberán tener especificaciones que no son semejantes a otros medios. Así, las
técnicas no garantizan determinados resultados, porque los fenómenos son
multicausales, luego, son relativas y dependen de las condiciones particulares de
tiempo y espacio. Creer que las máquinas deban tener usos y efectos idénticos en

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todas las realidades es un absurdo mecanicista, que la historia de la ciencia ha


cuestionado.

La técnica tiene la impronta de la época y la sociedad. No existen técnicas sin


historia ni sociedad. En la globalización, en la integración mundial, las técnicas se
masifican, convirtiéndose en mercancías. Quienes las producen, deciden cuales
producir, con qué obsolescencia programada, así como sus precios y cualidades
según los espacios mercantiles, etc., ello para garantizar rentabilidad
independientemente de su impacto en sus compradores, ambiente, en el trabajo,
calidad de vida, etc. Así, las técnicas como mercancías, se convierten en medios para
garantizar rentabilidad a sus productores, condicionando la de sus compradores,
sean empresas o gobiernos. Pero, debemos reconocer que en la era de la apertura
de las fronteras y la expansión de los procesos mercantiles, no es posible tener acceso
a cualquiera técnica existente, pues se venden diferencialmente según regiones del
mundo, así como, tampoco es posible adquirir siempre la más actualizada y
consistente técnica según las necesidades particulares de sus compradores o de las
condiciones nacionales.

En el real y no aparente mercado contemporáneo, no es suficiente tener capacidad


adquisitiva, también las relaciones internacionales y la geopolítica inciden en la
posibilidad de obtener las técnicas y los medios para su funcionamiento. Las
empresas globales de las potencias del mundo, compiten en nuestros espacios
nacionales y no se admite que los aliados políticos, compren a las empresas de las
potencias competidoras, porque las represalias de apoyo técnico, inversión,
cooperación internacional, financiamiento, turismo, etc., se verán afectadas. En la
competitividad geoestratégica mundial, la técnica, condicionada
internacionalmente, tiene una creciente incidencia en la política nacional y nuestro
desarrollo. Las políticas públicas estatales, de continuar esta tendencia, serán
reliquias del pasado.

Vender y adquirir técnicas con independencia del medio y de las condiciones donde
serán empleadas, sin tomar en cuenta su impacto, es un atentado contra el
crecimiento de las empresas y su competitividad, contra desarrollo de las naciones
y contra la humanidad. Para los productores de las técnicas no interesa la
durabilidad, pertinencia, flexibilidad o adecuación para los usos de sus
compradores. Producir y vender técnicas para necesidades particulares, no es
negocio para sus productores, que requieren venderlas de modo estandarizado. Lo
que importa es vender para lograr mayores excedentes.

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Aún hoy, se adquieren técnicas agropecuarias que afectan a quienes las manipulan,
al producto y contaminan el medio ambiente, las cuales son vendidas por países
que no aceptan ser compradores de dichos productos, o nuestros automóviles, son
otro ejemplo de obsolescencia técnica, aun cuando se poseen los conocimientos y los
recursos para hacerlos amigables a nuestros bolsillos, el medio ambiente y la
sociedad, sin embargo, poderes y alianzas globales lo impiden, así como limitan la
posibilidad producir o concurrir a mercados alternativos.

Desde hace décadas la creatividad humana se ha visto frustrada ante la compra


de patentes de invenciones por grandes empresas globales que lejos de ser
aplicadas, son conservadas o destruidas porque podrían de afectar sus negocios.
Asimismo, es conocido los miles de millones invertidos en investigación por los
laboratorios farmacéuticos globales, que estabilizan enfermedades, no para curar,
sino para conservar millones de clientes-compradores en el mundo. Quizás debamos
agradecer que no estemos muertos, pero habrá que reconocer que vivimos y
trabajamos para seguir siendo compradores-enfermos, lo cual es inmoral y son
atentados de lesa humanidad.

LAS PERSPECTIVAS DE LAS TÉCNICAS Y LA HUMANIDAD

En diferentes medios se escucha decir que la problemática económica y técnica en


nuestros espacios, es el precio a nuestra incapacidad e incompetencia, la deficiente
educación y la carencia de efectivas políticas públicas, sin embargo, es necesario
relativizar esas afirmaciones porque no son ciertas. Nuestros científicos y técnicos
trabajan e innovan en las empresas y países que producen técnicas, porque no hay
cabida local para ellos que, sin alternativas deben emplearse en otros espacios y
contribuir al crecimiento y desarrollo en otras naciones. Las organizaciones
extranjeras seleccionan, de modo especifico e interesado, al talento nacional. Los
cantos de sirenas tienen el ritmo de salarios altos, estabilidad laboral, prestaciones
atractivas, etc. Nuestros jóvenes nutren los centros de investigación de tecnología
de muchos países y nacionalmente perdemos talento, no solo porque se van,
también, porque ignoramos al talento y sabiduría de los que no pueden migrar y
la de nuestros pueblos.

El ser humano crea incesantemente técnicas, muchas de ellas útiles y necesarias


fueron desechadas por decisiones ajenas al interés humano y nacional. Los
renovadores y creadores de técnicas, sin apoyo político, social ni económico, están
excluidos de las posibilidades para que sus técnicas sean reconocidas y producidas.

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La técnica concebida y creada para satisfacer las necesidades humanas para su


trabajo y actividad cotidianidad, en un tiempo y espacio determinado, estaban
interrelacionadas. Sin embargo, en el presente las técnicas se han independizado de
esas condiciones, para que las empresas que diseñan, producen y mercantilizan las
técnicas, sean las que establezcan las formas como efectuar sus aplicaciones. Esto es,
no son las necesidades de los usuarios quienes establecen sus funcionalidades y
diseños, sino las organizaciones empresariales globales, son quienes imponen los
modos como se deben satisfacer los requerimientos de los usuarios. Se ha invertido
la relación originaria existente, ahora las peculiaridades de las personas y
organizaciones, deberán adecuarse a las formas técnicas, muchas de las cuales son
inadecuadas, rígidas e inapropiadas a los usuarios y medios sociales y ambientales.

Uno de los fundadores del pensamiento sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad, Jorge
Sábato, creó una propuesta que fue conocida como “El Triángulo de Sábato” donde
se reconocía que la creación de técnicas para las necesidades sociales y nacionales,
era un asunto complejo, que se requería de la existencia centros de enseñanza e
investigación científica y tecnológica, de organizaciones empresariales que necesiten
y demanden las técnicas, así como de la existencia de políticas públicas para
incentivar, promover y financiar la ciencia y la investigación. Pero, en el espacio
internacional donde se presentaban estas ideas, también se expresaba la necesidad
de financiamiento externo, como un lado más del triángulo más que debía
agregarse al de Sábato, dimensión importante, porque no existe hasta ahora
ningún país u organización internacional que brinde financiamiento para la
creación de técnicas alternativas, pero si lo hay para la adquisición y uso de técnicas
existentes. Asimismo, es posible nuevos lados al triangulo, la cultura que es esa
construcción colectiva e histórica que modela nuestra cotidianidad y vida social.
Mientras se crea que todo lo nacional es deficiente, será poco posible que se realicen
proyectos de creación de técnicas viables y pertinentes en nuestras organizaciones y
sociedades.

Este no es un discurso contra la técnica, estar en sentido estricto contra ella es estar
contra la sociedad y la humanidad, pues le son inherentes. Tampoco puede ser vista
como un dios que se nos impone de modo absoluto, pues las técnicas, esos procesos
mecánicos, sin conciencia ni voluntad, son diseñados, construidos y vendidos por
personas, organizaciones y países que han absolutizado su poder en el mundo.

Necesitamos reconstruir la relación original que supeditaba la técnica a los procesos


sociales que contribuyan con el bienestar, el progreso y el desarrollo. De ninguna
manera, podremos imaginar un mundo sin técnica, porque tampoco habría
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humanidad. De ninguna manera, es posible materializar las visiones de Juan Jacobo


Rousseau, del retorno al pasado, a relaciones naturales con nuestro medio, tampoco
imaginar un mundo sin técnicas ni con autosuficiencia técnica.

Habrá que admitir que las técnicas han permitido el crecimiento económico, que
han prolongado la vida, que manipula el ADN, que nos permitirá conocer y vivir
en otros planetas, pero también ha creado infinidad de técnicas para la muerte y
la destrucción. En la década del sesenta del siglo pasado, Josué de Castro, en un
viejo libro La Geopolítica del hambre, afirmaba que la cantidad de armas atómicas
existentes, tenía la capacidad de destruir 600 veces el planeta, hoy seguramente
ternemos la capacidad de destruirlo en millones de veces. Al parecer el sistema
prevaleciente se reencarna, como destino trágico, en Tanatos de la mitología
griega.

Ojalá que estas palabras, permitan apreciar y construir, en nuestra cotidianidad


profesional y laboral, una técnica al servicio de la humanidad. Debo decirles, para
terminar, que sin conocimiento ni reflexión sobre lo que ocurre, sin tomar conciencia
de las limitaciones que impone el mundo del presente a la humanidad, no será
posible crear nuevas alternativas técnicas, sociales ni políticas.

JHA
San José, agosto 2018