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Desarrollo:

Una de las preguntas recurrentes que surgen en las clases práctica de la catedra de Etica, deontología y
práctica profesional, es ¿Por qué surgen las normativas que regulan el ejercicio profesional de los
psicólogos?, ¿Que fue lo que hizo que un grupo de personas se sentaran a configurar todo un código
regulador?.
La respuesta siempre decanta en un punto en comun, se debe haber dado alguna “mala” o errónea
practica en algún determinado momento de la historia por parte de un psicólogo (o profesional de la
salud), acción que conllevo una consecuencia grave, y a la que se tomo como parámetro a partir del
cual generar un marco regulador, que diga que es lo que puede y no hacerse para que dicha practica sea
ética y moralmente correcta.
Como claro ejemplo, se pueden citar a todas las atrocidades que se llevaron a cabo durante la SGW,
durante la cual se realizaron diversos experimentos con los seres humanos confinados en los campos de
concentración, que atentaban contra la dignidad/humanidad/libertad de las personas sometidas.
Gran punto de inflexión en lo que es a la inestigacion con seres humanos y los maros regulatorios que
se establecerían a partir de allí.
Con los juicios de Nuremberg (1945-1946), se demarcan principios ineludibles para las futuras
investigaciones que se pretendan hacer con seres humanos , y uno de los puntos que se tiene en cuenta
(el primero de ellos), es el consentimiento y autonomía de las personas que participan de cualquier
pratica investigativa/experimental.
El conentimiento informado se ha vuelto una pieza fundamental no solo de este tipo de practicas, sino
de la practica clínica en si, el mismo ´puede definirse como…. Este implica que la persona consiente el
tratamiento propuesto y ello supone que ha sido informada sobre sus características y consultada en la
decisión. Es un derecho humano primario y, a la vez, una exigencia ética y legal para el profesional
(Zanata)
Hoy en dia, parecería bastante obvio que para la realización de cualquiera de estas practicas se requiera
la expresa autorización de la/s personas a participar, repetando plenamente su autonomía de la decisión,
pero como se menciono antes, las regulaciones para que esto se cumpla no datan de hace muchísimos
años, y aun asi, las transgresiones existieron y existen.
En las siguientes paginas se tratara de analizar en el marco de la Catedra de Etica, Deontologia y
Practica Profesional, un caso que parte de una investigación psicológica en EE.UU (por cierto un país
con un amplio historial de experimentos “polémicos”), demarcándolo en un tiempo actual, y las
consecuencias que ello traeria.

Ser humano, objeto de investigación?


No es posible pensar los avances científicos, de cualquier especialidad, sin la investigación a la que
recurre como parte fudamental del método científico. Esta es el pilar mediante el cual la ciencia ha
intentado solucionar las incognitas que surgen y a las que se pretenden responder.
Y, como las especialidades comprenden un bastisimo abanico, los objetos de estudio también , asi hay
investigaciones en química, en física, matemáticas, economía, astronomía, etc. Eterna seria la l ista si
nos ponemos a mencionar cada ámbito en donde se hace uso del método científico para investigación;
pero la pregunta a la que se apunta es la siguiente ¿Qué pasa cuando el objeto de estudio, no es objeto
en si, sino un sujeto? ¿Cambian las cosas cuando la investigación y posible experimentación se hace
con seres humanos? La respuesta, en tiempos actuales no se hace esperar, y seria posible para
responderla acudir a los diferentes códigos reguladores de la practica bajo la cual se quiere hacer la
investigación. Partiendo del Codigo de Nuremberg, que es consecuencia directa de la reacción ante las
atrocidades que se llevaron a cabo en la seguda guerra mundial, puede situarse el puntapié inicial para
los futuros códigos con sus respetivas especificidades, como por ejemplo, dentro del campo de la
psicología la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE PRINCIPIOS ÉTICOS PARA PSICÓLOGAS Y PSICÓLOGOS (Berlin,
2008) en la cual se establecen cuatro principios fundamentales que guiaran a la pratica profesional y cientifica
de lxs psicologxs , o el CODIGO DE ETICA de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (Fe.P.R.A.)
dentro de las cuales además de los cinco principios rectores, se detallan normas deontológicas, en las que hay
un punto especifico para la investigación y que en su primer inciso dice:
4.1. La investigación psicológica perseguirá el avance del conocimiento científico y/o el mejoramiento de las
aplicaciones profesionales. Esta finalidad estará siempre subordinada a la obtención de resultados
humanitariamente benéficos y al respeto por los derechos de los sujetos que participen en la investigación
Introducir TEMATICA DE C.I AQUI
, Dos marcos regulatorios en lo que refiere al ejercicio profesional de la psicología que abarca el ámbito
de la investigación científica.
Pero entonces, si dichos principios que guían a la investigación científica en las cuales participan seres
humanos surgen a mediados del siglo XX, ¿Que paso con todo lo realizado antes? ¿Qué
consideraciones se tenían en cuenta a la hora de llevar a cabo investigaciones con seres humanos?.

El Estudio.
Wendell Johnson fue un psicólogo oriundo de Kansas, Estados Unidos. A una temoprana edad el y sus
padres se dieron cuenta de que padecia de una severa tartamudez, cuestión que no le impidió seguir
normalmente con su vida y que lo influyo directamente en lo que mas tarde seria su carrera.
Fue en 1939 que toma la dirección de una investigación en la Universidad de Iowa, mediante la cual el
quería probar que la tartamudez era una condición que se adquiria a temprana edad resultado de la
ansiedad que exprimentaban algunos niños cuando estaban empezando a hablar.
La premisa básica de dicha invstigacion era que la tartamudez era una conducta inducida por el entorno
familiar y social y asimilada por el niño (nota de pie).
Para dicha prueba se selecciono a un total de 22 niños huérfanos (este punto voy a retomar mas
adelante), a los cuales se los dividio en dos grupos. El periodo experimental se extendió durante cinco
meses durante los cuales lxs niñxs eran sometidos varios días a la semana durante cuarenta cinco
minutos a charlas guionadas con antelación.
A un grupo se le aplicaba una suerte de refuerzos positivos al hablar, diciéndoles que si tartamudeaban
no importaba que sigan intentándolo, alentándolos a que iban a poder hablar mejor y a que se sintieran
tranquilos.
Por el contrario, al otro grupo se les aplicaba castigos cuando tartamudeaban o hablaban
“El equipo médico ha llegado a la conclusión de que tienes un gran problema al hablar. Tienes
muchos de los síntomas de los niños que son tartamudos. Debes hacer algo para detenerte
inmediatamente. Utiliza tu poder. No hables a menos que puedas hacerlo bien. ¿Has visto como habla
(y mencionaba el nombre de un niño del orfanato que mostraba evidentes problemas de tartamudez)?
Sin lugar a dudas comenzó igual que tú.” (TEXTO DE VERGARA)
Los resultados fueron sorprendentes, por un lado, los niños del primer grupo mejoraron
significativamente sus problemas de dicción con el tiempo o incluso dejando de tartamudear en
absoluto. Pero por otro lado lxs niñxs a los que se les aplicaron los castigos generaron severas
problemáticas para hablar, ansiedad ante el acto del habla, si había indicios de tartamudez estos
empeoraron a un cuadro severo, secuelas que en el caso de una de las niñas que participo en el estudio
Mary Korlaske, le duraron toda su vida.
Según los registrado Mary Tudor, la asistente de Jonsohn asistió luego del estudio al orfanato para
tratar la tartamudez de los niños del segundo grupo logrando curar dicha condición. Dato que contrasta
con la historia de la niña Korlaske, y con el hecho de que para 2007 seis de lxs niñxs participantes del
estudio, tras saberse las consecuencias de lo que habían experimentado debieron ser indemnizados por
el estado de Iowa en la suma de 925.000 dólares.
Este es un pequeño resumen de lo que los colegas de Wendell Johnson llamarían el “Estudio
Monstruo”, mismos que le aconsejarían al psicólogo la no publicación del mismo sabiendo las
consecuencias que ello implicaría.
Esto ultimo da cuenta de la conciencia que había respecto de lo que se estaba haciendo con todos esos
niños, pero que aun asi, se prosiguió con todo lo planeado. El estudio Monstruo es un claro ejemplo de
que la ciencia muchas veces antepone su sed de respuestas antes que el respeto por la vida, derechos y
dignidad humana.
(Introducir AUTONOMIA BENEFICIENCIA Y ETICA)
Etica, Moral y Bioetica.
Vale preguntarse después del caso relatado, como es posible que haya existido un experimento de ese
estilo, que se haya llevado a cabo asi sin mas.
Para analizar la cuestión vendría bien repasar tres términos con los cuales se puede poner luz al asunto.
La moral se define como “el conjunto de reglas que se generan de manera individual o grupal y que se
aplican a los actos de vida cotidiana de los ciudadanos. Estas normas guian a cada individuo orientando
sus acciones y sus juicios sobre lo que es moral o inmoral, correcto o incorrexto, bueno o malo. Se
refiere a las creencias y practicas de primer orden, conjunto de juicios establecidos que originan y
siguen los ndividuos, las familias o sociedades para orientar sus actos y comportamientos” (HARDY
PEREZ).
INTRODUCIR camps
Teniendo en cuenta esta definición, podemos resumirlo como el conjunto de valores/creencias/practicas
que hacen de guía u orientación para el accionar de los individuos, y que son fundamentales para
determinar lo que es correcto o incorrecto. Asi, surge la incognita de si estos valores se fundaron con
algún tratado o juicio, pero mas bien parecerían enlazarse a formas y discursos culturales que los
establecen a través de distintas épocas. No quiero divagar mas e ir al grano; si bien en 1939 los juicios
de Nuremberg todavía no se haban llevado a cabo, y los principos que en el se establecen no estaban
dictados aun, ¿Es posible que Wendell Johnson y Mary Tudor hayan sabido que las posibles
consecuencias de su estudio no iban a ser buenas?, si se apela a la moral, si. El tratamiendo con
castigos que se ejercia hacia lxs niñxs del segundo grupo fue mas que un método experimental una
especie de tortura que acarrio graves secuelas para aquellxs niñxs. Lo que llama la atención es como se
logro acceder a la participación de los 22 niños. De 256 niños, se seleccioaron los últimos participantes,
el orfanato aprobó la participación de ellos, pero el proceder no queda claro. En el Consentimiento
informado el o Los psicólogos tienen que obtener el expreso consentimiento de aquellas personas con
las que trabajan en su práctica profesional (en este caso investigativa), teniendo en cuenta como punto
subyacente a la autonomía de aquella persona, o sea que dicho consentimiento sea producto de la
voluntariedad consciente de la persona participante. “Ello supone capacidad legal para consentir,
libertad de decisión e información suficiente y significativa sobre la práctica de la que participa.”
relación profesional-consultante.
Los puntos a respetar dentro de lo que se establece como el consentimiento informado no acaban allí,
pues se debe dar una clara explicación (tratando de no redundar en tecnisismos) para que las personas
entiendan cual va a ser el procedimiento , su propósito o naturaleza, la protección de la
confidencialidad y sus limitaciones, probables beneficios y riesgos, y no menos importante la opción de
retractarse o rehusarse a su participación.
En este caso al ser todos niños menores los sujetos participantes el debido proceder seria acudir a sus
tutores/representantes legales, pero se complica mas aun al ser todos niños huérfanos, y al ser su
representante legal solo uno, el establecimiento en donde se encontraban viviendo. Surge la pregunta
¿Habran dado las debidas explicaciones los investigadores al orfanato sobre el estudi que pretendían
llevar adelante? Una posible hipótesis es que tal explicación haya sidoa muy grandes rasgos, y que
evidentemente no se contemplaron los riesgos.
Bajo el lineamiento de Nuremberg esto seria una gravísima falta ya desde un mismo comienzo, puesto
que todos esos niños probablemente nunca supieron en que actividad estaban participando, en esto
pienso, encontraron cierto beneficio Johnson y Tudor, al ser personas con una autonomía todavía en
progresión y sin referentes legales individuales, si se daba una explicación convincente de que era lo
que se pretendía hacer y sobre todo, que era en nombre de la ciencia, seguramente gozarían del permiso
de la institución para su realización.
Volviendo al principio del apartado, cabe suponer que los investigadores sabían que desde un principio
las cosas que estaban haciendo no eran “moralmente correctas”, aun no existiendo una norma que
establezca la participación consentida de los niños en dicha investigación.
No cambia mucho si en vez de usar el concepto de moral , usamos el de ética
“La ética comprende un proceso de valoración y provee las razones para evaluar el por que algo
es bueno o malo”
Asi, parecería que se avoca a un acto ams reflexivo la ética, brindando en lo posible el fundamento
teorico acerca del por que algo se concibe como moralmente correcto o incorrecto, en el caso de los
psicólogos, de su proceder. Los profesionales de la salud están obligados a proceder éticamente en cada
uno de sus actos, teniendo en ccuenta aspectos biológicos, psicológicos y sociales a la hora de tratar
con las personas en calidad de paciente o en este caso de participante de un estudio.
Por su parte, la bioética como dsiciplina puente entre la biología/ciencia y lo humanístico/ético, si bien
entra a jugar un papel mas tardío en el mundo de lo científico, se puede usar para pensar esta situación.
De darse actualmente este estudio, un comité de ética y bioetica debería intervenir revisando todo el
estudio para su psoterior aprobación. Y en el caso de que este ya este hecho y sus consecuencias fueran
las descriptas, intervenir en la sanción de los actores que propiciaron dicha practica.
En nuestro país, el código dictado por la FEPRA, trata específicamente el punto del consentimiento
informado, con las características ya nombradas, y estableciendo que ante alguna falta cometida y
sancionada por parte de algún/a psicologx, se deberá acudir a dicha federación para que se actue según
el caso lo requiera. Asi, si Johnson y Tudor fueran argentinos, neuquinos por ejemplo , y dándose a
conocer todo lo que el estudio mostruo conllevo, estos serian sancionados por incumplimiento de la una
norma deontológica fundamental como lo es la obtención del consientimiento debidamente informado
por parte de las personas participantes de su estudio. Y esto como un puntapié, dado el inhumano
proceder durante la investigación, y las graves consecuencias que ello acarreo.
Hoy en dia, dicha practica no tendría lugar desde un principio, o al menos seria debidamente
monitoreada y si cumpliera con todos sus requisitos (analizados por un comité de ética/bioética)
aprobada. Por otro lado, si asi fuera el caso, y dicha investigación fuera concretada y conocida, el
debido proceder no tendría otro desenlace que la sanción de las personas involucradas en su
producción, éticamente pero también legalmente.

Palabras finales
Como ya se dijo anteriormente, el Estudio Monstruo no podría ser llevado a cabo hoy en dia, al menos
idénticamente a como lo fue en 1939, los diversos códigos que regulan practicas que tienen que ver con
la salud, la biología, la invstigacion y la ciencia en general serian un gran muro que Wendell Johnson
tendría que sortear para poder realizar su estudio.
Partiendo del principio deontológico del consentimiento informado, la investigación no fue bien
iniciada, se genera un gran vacio allí donde primero hay 22 niñxs que participan en dicho estudio, pero
además se suma que todxs son huerfanxs. Hoy en dia seguramente el proceder ante dicha situación
seria sumamente cauteloso, ya que es una situación que sale de lo normal. Vuelvoa la pregunta sobre
¿Quien responde por esos 22 niñxs? ¿Una sola institución para tal numero de personas? Preguntas que
seguramente merecen una amplia respuesta por parte de las instancias reguladoras hoy en dia.
Pero volviendo al caso particular, me tomo el atrevimiento de volver nuevamente sobre otro tópico, ¿Se
puede considerar que Johnson y Tudor actuaron siendo conscientes de que estaban haciéndolo no
éticamente? ¿O esa refelxion solo cabe para las practicas posteriores a documentos como el de
Nuremberg? Mas específicamente todavía ¿Qué determina que una practica sea ética, la reflexión de
dicho acto en si, o un código regulador?, estas a diferencia de las anteriores preguntas, pesan con un
toque mucho mas personal.
En cuanto al C.I, en este tipo de investigaciones, donde los posibles efectos adversos están a la vuelta
de la esquina, que tan bien esta ocultar ciertos aspectos del estudio para su satisfactoria realización es
algo también de suma contemplación. La simple firma por parte de los participantes (o sus
representantes legales) no basta para que dicha participación sea “consentida”…..