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REVOLUCIÓN NEOLÍTICA- Gordon Childe1:

En la ultima vigésima parte de su historia, el hombre ha empezada a controla la naturaleza o, por lo menos, ha
logrado ejercer control cooperando con ella. La manera como se ha ido haciendo efectivo este control del hombre
es a base de pasos graduales.
La primera revolución que transformó la economía humana dio al hombre el control sobre su propio
abastecimiento de alimentos. El hombre comenzó a sembrar, a cultivar y a mejorar por selección alginas yerbas,
raíces y arbustos comestibles. Y, También, logro domesticar y unir firmemente su persona a ciertas especies de
animales.
El trigo y la cebada- como fundamento de su economía- Estos dos cereales ofrecen, en efecto, ventajas
excepcionales. El alimento que producen es muy nutritivo; los granos se pueden almacenar con facilidad, el
rendimiento es relativamente elevado y, sobre todo, el trabajo requerido para su cultivo no es demasiado
absorbente. La preparación de los campos y la siembra misma exigen un esfuerzo considerable; también se
necesita practicar algunos desyerbes y tener cuidado durante al maduración de las espigas; además, la cosecha
demanda un esfuerzo intensivo de la comunidad entera. Pero todos estos esfuerzos son por temporada. Ejemplo
de ello son: las civilizaciones históricas de la cuenca del Mediterráneo, del Cercano Oriente y de la India, que se
edificaron sobre cereales.
La introducción de una economía productora de alimentos afectó, como revolución, a las vidas de todos los
involucrados en ella, lo bastante como para reflejarse en la curva de la población. La comunidad de recolectores de
animales tenía limitada su magnitud por la provisión de alimentos disponibles. Las mejoras en la técnica o la
intensificación de la caza y de la recolección, llevadas más allá de cierto punto, producirían la exterminación
progresiva de los animales de caza y la disminución absoluta de las provisiones. El cultivo rompe, de una vez, con
los limites así impuestos. Para incrementar la provisión de alimentos, sólo es necesario sembrar más semillas,
cultivando mayor extensión de tierras. Si existen más bocas para alimentar, también se tienen más brazos para
trabajar los campos. Los niños se hacen económicamente útiles. Para los cazadores, los niños representan una
carga, ya que tienen que ser alimentados durante muchos años, antes de que puedan empezar a contribuir
efectivamente al sustento familiar. En cambio, desde su infancia, los hijos de los agricultores pueden ayudar a
desyerbar los campos, y a espantar los pájaros u otros animales destructores. Si hay ovejas y vacas, los muchachos
y muchachas pueden atenderlas.
No debe confundirse la adopción de la agricultura con la adopción de una vida sedentaria. Es costumbre
contrastar la vida asentada del agricultor con la existencia nómada del “cazador sin hogar”.
Para muchos campesinos, la agricultura significa simplemente despejar un lugar de monte bajo o de matorrales,
escarbarlo con azada o con una estaca, sembrarlo y, luego recoger la cosecha - la parcela no es barbechada ni
abonada - se repite el proceso hasta que , toda la tierra disponible cercana al poblado ha sido cultivada hasta su
agotamiento. Cuando esto ha ocurrido, los habitantes se trasladan para comenzar de nuevo en otra parte. Lo que
se acaba de describir es la forma más primitiva de la agricultura, llamada frecuentemente cultivo de azada o cultivo
hortense. Si bien esta manera de cultivar es la forma más primitiva de la agricultura, no por ello es la más simple ni
tampoco la más antigua.
Las mejores tierras para la agricultura se encuentran, con frecuencia, en los suelos de aluvión depositados cuando
los torrentes intermitentes fluyen de las colinas hacia las llanuras, y en los valles de los ríos que se desbordan
periódicamente. Brindando así las condiciones de la irrigación natural, por lo que el agricultor necesita ser
nómada. Puede cultivar, año con año, la misma parcela que es inundada por la avenida entre una cosecha y otra. La
Irrigación es el método más antiguo para el cultivo de granos.
En Europa, Cercano Oriente y al norte de África, la industria básica es la agricultura mixta; además del cultivo de
cereales, criaban animales para emplearlos como alimento. Esta economía es característica de la etapa “neolítica”.
Los animales domesticados para la alimentación no eran muy variados: ganado vacuno, ovejas, cabras y cerdos.

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Fue el primer teórico que acuña el término Revolución Neolítica. Describe la transición del mesolítico al neolítico en el año
8.000 A.C, marcada por una glaciación y posterior migración de las poblaciones a otros lugares, producto de la desecación que
produjo dicha glaciación.
Durante el periodo en el cual se estableció la economía productora de alimentos, ocurrió una crisis climática,
afectando en forma adversa justamente a esa zona de países subtropicales áridos en donde aparecieron los
primeras agricultores y en donde vivían entonces los ancestros silvestres de los cereales cultivados y de los
animales domésticos. De esta manera los cazadores y sus presas se encontraron unidos en un esfuerzo por eludir
las terribles consecuencias de la sequia.
Pero si el cazador es al mismo tiempo agricultor, tendrá algo que ofrecer a las bestias hambrientas: El rastrojo de
sus campos recién segados, en consecuencia, advirtió la ventaja de tener un grupo de estas bestias medio mansas
rondando en las cercanías de su vivienda, como una reserva de caza que podía coger con facilidad. Por lo que, en
adelante, debió de imponerse restricciones y discriminaciones en el empleo de esta reserva de carne. Tuvo que
abstenerse de espantar innecesariamente a las bestias o de sacrificar a las más tiernas o de mayor mansedumbre.
Una vez que comenzó a sacrificar solamente a los toros o carneros más ariscos y menos dóciles, pudo iniciar la
selección de crías, eliminando a las bestias intratables y favoreciendo, en consecuencia, a las más mansas; así
aprendió los procesos de reproducción de los animales y sus necesidades de comida y bebida. De esta manera es
cómo podemos imaginarnos que, con el tiempo, una manada o un rebaño se multiplicara, no sólo domesticado,
sino dependiendo realmente del hombre.
Con el paso del tiempo, se dieron cuenta del valor del estiércol como fertilizante. El proceso de ordeñar la leche fue
descubierto sólo después de que el hombre tuvo amplia oportunidades de estudiar en establos cerrados a las crías
bovinas, ovinas y caprinas. Pero, una vez hecho el descubrimiento, la leche se convirtió en otro producto principal.
Más tarde, también se obtuvo aprecio por el pelo de las ovejas y de las cabras. Cualquiera que haya sido su origen,
la cría de ganando dio al hombre control sobre su propio abastecimiento alimenticio, tal como lo hizo también la
agricultura.
En la agricultura mixta, la ganadería asumió una función equiparable a la del cultivo, dentro de la economía
productora de alimentos. Debemos recordar que la producción de alimentos no desalojó a la recolección de
alimentos. Probablemente, la agricultura comenzó como una actividad de las mujeres, mientras sus maridos
estaban dedicados a las actividades verdaderamente seria de la montería.
Hay otros dos aspectos de la simpe economía productora de alimentos que merecen atención, en primer lugar, la
producción de alientos, aun en su forma más simple, proporciona una oportunidad y un motivo para la
acumulación de sobrante; Es decir, el ganado que se ha mantenido laboriosamente durante la temporada de sequia
no debe ser sacrificado y devorado sin discriminación. Una vez que estas ideas se han hecho familiares, la
producción y acumulación de un excedente se hace mucho más fácil para los productores de alimentos que para
los recolectores. El sobrante obtenido de este modo ayudara a la comunidad a superar las dificultades en las malas
épocas formando una reserva para los periodos de sequia y de fracaso en las cosechas. Finalmente, puede
constituir una base para el comercio rudimentario, allanando así el camino para la segunda revolución.
En segundo lugar, la economía es enteramente autosuficiente; tiene a su disposición, en su inmediata vecindad, las
materias primarias que requiere. Sus miembros integrantes o familias fabrican las herramientas, utensilios y armas
que necesita. Esta autosuficiencia económica no significa necesariamente el aislamiento; el mundo neolítico debe
ser considerado como una cadena continua de comunidades. Cada una de ellas estaba enlazada a todos sus vecinos
por contactos recurrentes, así fueran poco frecuentes e irregulares. Las aplicaciones de la misma economía
fundamental difieren de un grupo a otro; varios grupos humanos de composición racial diferente, viviendo en
condiciones diversas de clima y de suelo, adoptaron las mismas ideas básicas y las adaptaron en formas diferentes
a sus distintos medios.
El intercambio entre comunidades, fue vital importancia para el progreso humano; fueron conductos por los cuales
las ideas se pudieron comparar a los materiales extranjeros y difundir la cultura. La “civilización neolítica” debe su
expiación, en parte, a la existencia previa entre las comunidades un en lace comercial rudimentario.
En esta forma, al hablar de “periodo neolítico” se puede abarcar desde el año 6000 a.C hasta el año 1800 d.C
“Civilización neolítica” es un termino peligroso, que resulta aplicable a una enorme variedad de grupos culturales,
todos ellos situados, más o menos, en el mismo nivel económico.
La economía que acabamos de esbozar parece presentar, la forma superior de organización lograda en
determinados lugares en aquel preciso momento. Las características comunes más notables son el labrado de la
madera, la fabricación de objetos de alfarería y la industria textil. El hombre se vio obligado a ocuparse de la
madera; La repuesta a este estimulo fue la creación del “hacha de piedra pulimentada”, la cual era, para los
antiguos arqueólogos, el signo distinto del “periodo neolítico”. Este instrumento es una gran laja o guija de piedra
de grano fino, que tiene uno de sus extremos pulido hasta formar un agudo borde cortante. Lo fundamental en el
instrumento neolítico es que borde es aguzado por pulimento. Aun que este elemento haya sido muy importante,
no es signo infalible de la economía neolítica.
No obstante, en todas partes en donde surgió, el hacha de piedra pulimentada constituyo un instrumento
poderoso, provisto de un filo resistente, que no se rompía ni se embotaba con unos cuantos golpes. Permitió al
hombre devastar y labrar madera. Así pudo empezar la carpintería, arados, ruedas, barcas de tablones, casas de
madera, todo esto requiere hachas y azuelas para su fabricación. La invención de esta herramienta fue una
condición previa esencial para lograr la fabricación de estas cosas.
Una característica universal de las comunidades de este periodo parece haber sido la fabricación de ollas; la
alfarería pudo haberse descubierto antes del establecimiento de la economía productora de alimentos. La
fabricación de objetos de alfarería es, tal vez la primera utilización consiente, hecha por el hombre de una
transformación química. Este descubrimiento consiste fundamentalmente, en hallar la manera de controlar y
utilizar dicha transformación.
Entre las ruinas de las poblaciones neolíticas primitivas de Egipto y del Cercano Oriente encontramos los primeros
indicios de la industria textil. Prendas de vestir fabricadas con tejidos de lino, y después de lana, empiezan a
competir con los vestidos de piel o las faldas de hojas, en la protección contra el frio y el sol; para que esto fuera
posible, se necesito otra serie de descubrimientos e invenciones y debió aplicarse en la práctica un conjunto de
conocimientos científicos. La invención del telar ha sido uno de los grandes triunfos del ingenio humano.
En nuestra hipotética etapa neolítica no existía especialización en el trabajo- a lo sumo, había una división del
trabajo entre los sexos- y este sistema todavía puede observarse actualmente en funciones. Entre los agricultores
de azada, las mujeres generalmente cultivan los campos, fabrican y cuecen las vasijas, hilan y tejen; los hombres
por su parte cuidan de los animales, cazan y pescan, desmontan las parcelas para poder cultivar y hacen de
carpinteros, fabricando sus propios utensilios y armas. Aun después de la primera revolución, la vida sigue siendo
muy precaria para el pequeño grupo de campesinos autosuficientes.
Todas las industrias citadas, desde la agricultura hortense hasta los tejidos, llegaron a ser posibles sólo por
acumulación de experiencias y por la aplicación de deducciones extraídas de ellas; Todas y cada una de ellas se
apoyan en la ciencia práctica. Además, el ejercicio de cada oficio siempre es gobernado y dirigido por un conjunto
de conocimientos científicos prácticos, los cuales se amplían constantemente. El conocimiento logrado se
trasmitido de padres a hijos, de generación en generación.
Cada una de las operaciones realizadas en un oficio, debía acompañarse con los hechizos apropiados y con los actos
rituales que se consideraban de rigor. Todo este conjunto de reglas, prácticas y mágicas, formaban parte de la
tradición del oficio. Las ciencias aplicadas eran transmitidas, en este período, por lo que actualmente podemos
llamar un sistema de aprendizaje.
Hemos presentado los oficios neolíticos como industrias domesticas. Sin embargo, las tradiciones artesanas no son
individuales, sino colectivas. Constanmente están contribuyendo a ellas la experiencia y el saber de todos los
miembros de la comunidad. Por lo que, la economía neolítica en su conjunto, no hubiera podido existir sin el
esfuerzo cooperativo.
La revolución neolítica no fue una catástrofe, sino un proceso. Sus diversas etapas fueron modificando,
indudablemente, las instituciones sociales y las ideas mágicos-religiosas de los recolectores de alimentos y de los
cazadores. Y, tal vez, fue justamente la carencia de ideologías rígidas y de instituciones profundamente enraizadas,
las que permitió el progreso de las poblaciones autosuficientes a las ciudades industriales y comerciales en menos
de 2000 años. Las instituciones firmemente establecidas y las supersticiones mantenidas con pasión, son
notablemente hostiles a la transformación de la sociedad y a los avances científicos que la hacen necesaria.