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NEUROPSICOLOGÍA

CLÍNICA
Diego Liévano

EJE 1
Conceptualicemos

Fuente: Shutterstock/258980774
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3

Antecedentes en el desarrollo de la Neuropsicología Clínica . . . . . . . . . . . . . 5

Primeras aproximaciones en el estudio del cerebro:


del Paleolítico a la Edad Media . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6

El renacer: Localizacionismo y Conexionismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

Influencia de las nuevas interpretaciones de la organización


cerebral en la construcción de una definición de Neuropsicología . . . . . . . 16

Hacia una definición de Neuropsicología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19

Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
ÍNDICE
Introducción

El quehacer del psicólogo se extiende en múltiples contextos, desde


la aplicación en ámbitos clínicos y educativos, hasta la incursión en
el terrero legal y deportivo, solo por mencionar algunos campos de
aplicación. Las competencias que precisa el psicólogo para acercarse a
cada contexto son diferenciales, razón por la cual se precisa profundi-
zar teórica y metodológicamente para adquirir la experticia necesaria
INTRODUCCIÓN

de tal manera que le sea posible desempeñarse de forma idónea en


cada campo. De esta forma, al hacer referencia a la Neuropsicología
Clínica, se entiende como un área de aplicación de la Psicología que
converge con las Neurociencias. Por tanto, la Neuropsicología Clínica,
al fundamentar su quehacer tanto en los principios de la Psicología,
como de las Neurociencias, se encarga de estudiar el funcionamiento
normal del cerebro para entender las consecuencias a nivel estructu-
ral y funcional, producto de lesiones adquiridas, apoyándose de este
conocimiento para desarrollar oportunas estrategias de evaluación,
diagnóstico e intervención de las alteraciones producidas por tales
lesiones a lo largo del ciclo vital (Pérez, 2009).

Pese a que los cimientos que dieron origen a la Neuropsicología


Clínica pueden encontrarse en los trabajos de Broca o Wernicke en
el siglo XIX, e incluso en los papiros egipcios que se remontan a 2000
años antes de Cristo, las primeras referencias al uso formal del con-
cepto Neuropsicología Clínica, son relativamente jóvenes y pueden
ubicarse en la primera década del siglo XX (Holtz, 2011); desde enton-
ces, la Neuropsicología Clínica ha logrado alcanzar un reconocimiento
importante por parte de la comunidad académica, integrando los
intereses de diferentes profesionales de la salud, entre los cuales se
destaca el aporte de psicólogos, neurólogos y psiquiatras; así como
las disciplinas cercanas al estudio de las relaciones entre el cerebro y
el comportamiento.

Aunque en sus primeros años la Neuropsicología logra llamar la


atención de múltiples y diversos profesionales, alcanzar un consenso
respecto a la delimitación del quehacer y la formación básica con la
que debe contar un profesional para acreditarse como Neuropsicólogo
Clínico, ha sido motivo de múltiples debates, algunos de los cuales
persisten hasta la actualidad. Sin embargo, diversos acontecimientos
históricos de la primera mitad del siglo XX forzaron e impulsaron el
desarrollo de la Neuropsicología Clínica, ofreciendo un contexto que
hizo posible ampliar la comprensión acerca del comportamiento y
funcionamiento cerebral. Es así como en este proceso que concluye
en la formulación conceptual de la Neuropsicología, se destacan los
trabajos realizados por Alexander Luria en la década de los 60-70 en
Rusia, a quien se le iría a conocer desde entonces como el padre de
la Neuropsicología Clínica (González & González, 2012). No obstante,
INTRODUCCIÓN

el trabajo de Luria cuenta con antecedentes significativos que con-


tribuyeron a la formulación actual de Neuropsicología Clínica, donde
es posible identificar figuras tan importantes como Lev Vigotsky, Paul
Broca, Carl Wernicke o Joseph Gall. Por tanto, comprender los acon-
tecimientos históricos y los científicos que contribuyeron al desarrollo
de la Neuropsicología es uno de los propósitos fundamentales que
orientan el desarrollo de este eje. Aunque se ha esbozado una breve
definición de la Neuropsicología Clínica. En la primera parte del texto
se propone realizar un recorrido histórico que permitirá trazar los acon-
tecimientos que moldearon la definición teórica y profesional actual de
la Neuropsicología Clínica, y en la segunda parte del texto se abordan
las competencias sugeridas para la formación del neuropsicólogo, para
concluir el eje describiendo las principales actividades que realiza un
neuropsicólogo clínico en nuestro contexto.
Antecedentes en
el desarrollo de la
Neuropsicología Clínica
La aproximación al estudio de la estructura y función del cerebro como órgano gene-
rador del comportamiento, las sensaciones, las emociones o la actividad intelectual,
puede ubicarse incluso en el mismo origen de las culturas humanas. Aunque profundizar
en el análisis en las concepciones del cerebro a lo largo de la historia supera los objetivos
de este referente de pensamiento, se propone una línea de tiempo que permite trazar el
desarrollo de las ideas que han moldeado el objeto de estudio de la Neuropsicología. Aun-
que las ideas planteadas se han visto influenciadas por los paradigmas de pensamiento
dominantes de cada momento histórico, el avance en la comprensión de las relaciones
cerebro-comportamiento ha sido producto de la reflexión crítica basada en la evidencia,
lo cual ha permitido ampliar, integrar y probar los conceptos y teorías que actualmente
fundamentan epistemológica y metodológicamente la Neuropsicología como disciplina
científica y aplicada. Lamentablemente, algunas ideas han sido ignoradas por largos
períodos de tiempo pese a ser susceptibles de demostración, mientras que otras han
dominado nuestra comprensión del cerebro y sus funciones por extensos períodos de
tiempo, aún sin contar con las suficientes evidencias empíricas o teóricas. Por tanto,
revisar los antecedentes que ha guiado el camino que aún hoy continúa recorriendo la
Neuropsicología también invita a la reflexión acerca de los vacíos y sesgos en nuestra
comprensión acerca de cómo opera el cerebro en la normalidad y la patología.

Instrucción

Lo invitamos a la página principal del eje para


explorar en recursos la línea del tiempo, allí se
contextualizan los principales eventos relacionados
con el desarrollo histórico de la Neuropsicología.

Primeras aproximaciones en el estudio del cerebro: del Paleolítico a


la Edad Media

La búsqueda del hombre por descubrir las variables que determinan el comportamiento
ha estado vinculada con las formas de pensamiento que han dominados cada momento
histórico; aunque las atribuciones respecto a los determinantes de la conducta han sido
influenciadas por creencias religiosas en numerosos momentos, se tiene evidencia que
antiguas sociedades tuvieron alguna noción sobre la importancia del cerebro. Por ejemplo,
los hombres del Paleolítico, 10000 años a.C., demostraron estas primeras impresiones al
practicar eficientemente múltiples trepanaciones, las cuales consistían en la perforación
del cráneo y, en muchas ocasiones, el retirar pequeñas rebanadas del encéfalo, con el
objetivo de aliviar el malestar del individuo. En la figura 1 puede verse un cráneo trepa-
nado cuyo registro se ubica 3500 a. de C.; la forma del hueso sugiere que el sujeto logró
sobrevivir luego del procedimiento. De acuerdo con Holtz (2011), se tienen registros de tre-
panaciones realizadas desde la edad de Bronce hasta la Edad Media en Europa y América,

Neuropsicología clínica - eje 1 conceptualicemos 6


siendo en principio llevadas a cabo con fines religiosos para corregir comportamientos
socialmente inaceptados, y que hoy son interpretados como síntomas de la esquizofrenia
o consecuencias de daño cerebral adquirido. Aunque el procedimiento involucra cortar o
cercenar una pieza de hueso craneal, se cree que no sólo permitía a los espíritus dejar el
cuerpo de las personas afectadas, sino que también se tenía la noción que podía aliviar
la inflamación al interior de la cabeza (Holtz, 2011). Así, con las limitaciones que supone
el conocimiento y mantenimiento de la sepsis con la que
contaban en la época, los individuos que lograron superar
las infecciones presentaron notables mejoras recobrando Sepsis
gran parte de su funcionamiento, lo cual demuestra el éxito Mantenimiento de las condiciones
de los procedimientos que, en muchas ocasiones llegaron a ambientales libre de contaminantes
como bacterias, parásitos o virus.
realizarse varias veces en el mismo sujeto.

Figura 1. Cráneo trepanado


Fuente: Holtz (2011)

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Por otra parte, aunque los egipcios desarrollaron
técnicas importantes para la conservación de los
cuerpos en lo que hoy conocemos como procesos de
momificación, al parecer pasaron por alto la rele-
vancia del cerebro. Aunque hoy se sabe que llevar a
cabo una momificación tardaba más de dos meses
ya que se procuraba conservar la mayor parte de
los órganos internos, el cerebro era removido de la
bóveda craneal, demostrando así la concepción
que el corazón era el centro del intelecto y el fun-
damento de la mente y el alma, mientras que el
cerebro cumplía un papel secundario para los egip-
cios en este momento histórico (Holtz, 2011). Sin
embargo, pese al papel secundario del cerebro para
la vida psíquica y espiritual de los egipcios, el pri-
mer registro escrito que se tiene de la palabra cere-
bro, proviene justamente de esta cultura; el papiro
encontrado por Edwin Smith, escrito en el siglo 17
a.C. (Kandel, Schwartz, & Jessell, 2000), se describe
el cambio en el comportamiento experimentado
por un hombre que había sufrido un golpe en la
cabeza, lo cual se convierte en la primera referencia
de cómo el cerebro está directamente relacionado
con nuestro comportamiento. La importancia de
este papiro radica en sus precisas y detalladas des-
cripciones respecto a las lesiones cerebrales y su
implicación sobre el comportamiento, así como en
un conocimiento avanzado respecto a las prácti-
cas orientadas hacia el tratamiento de tales lesio-
nes que incluían reducir la presión intracraneal y Figura 2. Fragmento del papiro
Fuente: Kandel, Schwartz, & Jessell (2000)
remover fragmentos de cráneo del canal auditivo
(Kandel, Schwartz, & Jessell, 2000). Adicionalmente,
también hace referencia a las capas de tejido que
recubren el cerebro (las que conocemos actual-
mente como meninges) y describe las clases de
lesiones que pueden ser tratadas exitosamente de
aquellas que suponían un daño severo para el indi-
viduo, demostrando un gran avance en Neuroana-
tomía y la posterior clasificación psicopatológica.

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Durante los tiempos en los que la ciudad de Alejandría fue la cuna del desarrollo del
pensamiento, importantes adelantos respecto a la comprensión de la neuroanatomía
fueron llevados a cabo (Holtz, 2011). De los trabajos realizados por Herófilo (335–280
a.C.) y Erasístrato (304–250 a.C.) puede identificarse la pre-
ponderancia que le asignaron al cerebro como el centro de
la razón. Así mismo, gracias al empleo de la vivisección del Vivisección
cuerpo de animales y seres humanos pudieron alcanzar una Práctica que involucra la exploración ana-
gran comprensión sobre el sistema ventricular, postulando tómica, estando el animal aún con vida.
que el fluido cerebral que llenaba los compartimentos, hacía
posible el desarrollo de las funciones mentales superiores y
de la vida espiritual (Holtz, 2011). Tales cavidades, que hoy sabemos hacen referencia a
los ventrículos cerebrales, eran interpretados como celdas dentro de los cuales habitaban
espíritus animales. El desarrollo de estas ideas supuso la plataforma que dio origen a la
hipótesis de la localización ventricular, la cual dominó nuestra comprensión acerca de la
función cerebral hasta la edad media (Holtz, 2011).

¡Recordemos que!

Los antiguos griegos nos dejaron un legado importante que influenció


no sólo nuestra comprensión sobre el cerebro, sino acerca de las formas
para estudiarlo (Holtz, 2011). Heráclito de Efeso (540-480 a.C.) concibió
a la mente como un enorme espacio en el cual sus bordes jamás podrían
ser alcanzados. Pitágoras de Samos, también en siglo VI a.C., fue uno
de los primeros en plantear la hipótesis que afirma que el cerebro es la
fuente de nuestro comportamiento y nuestro pensamiento. El desarrollo
de tales ideas supuso una transición importante de las ideas religiosas
a la concepción naturalista de la enfermedad (Holtz, 2011). El padre de
la medicina, Hipócrates, también afirmó que el cerebro era el órgano
responsable del control de las sensaciones y los movimientos; de esta
manera, durante el siglo IV a.C. aparecen las primeras referencias a
cómo una lesión de un hemisferio cerebral se manifestaban en el lado
contrario del cuerpo; este concepto que hoy conocemos como control
contralateral, así como su oposición a la influencia divina sobre el com-
portamiento o la concepción integral del cuerpo y la mente, tanto para
la interpretación de la enfermedad como para su tratamiento tiene su
origen en las formulaciones descritas por Hipócrates (Holtz, 2011).

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No podría finalizarse el la rigurosidad de sus obser-
apartado correspondiente vaciones, lo cual lo condujo
Mentalismo
al aporte de los griegos en La mente como parte independiente del a describir una gran canti-
nuestra comprensión sobre cuerpo, trabaja a través del corazón para dad de órganos del cuerpo y
el cerebro sin hacer referen- producir una acción. estructuras cerebrales gracias
cia a Platón (420-347 a.C.) Plexos coroideos a la práctica de vivisecciones
Estructura al interior de los ventrículos que
y Aristóteles (384-322 a.C.). fabrica líquido cefalorraquídeo. realizadas en secreto en ani-
Pese a que sostuvieron males y de los gladiadores
ideas divergentes respecto que sobrevivían a múltiples
al origen de la vida mental, sus puntos de heridas (Holtz, 2011). Creyó firmemente en
vista han alimentado discusiones dos mil la teoría ventricular, considerando que lo que
años después de sus primeras impresio- hoy conocemos como plexos coroideos alo-
nes. Mientras Platón sostuvo que el alma jaban espíritus animales, lo cual se ve refle-
comprendía tres funciones que residían jado en su comprensión acerca de la enfer-
dentro del cerebro: el apetito, la razón y medad. Lo anterior lo condujo a sugerir que
el temperamento, Aristóteles sostuvo que el balance entre los cuatro humores (sangre,
era el corazón el órgano del pensamiento bilis amarilla, bilis negra y flema) era la clave
racional. La discusión dualista sobre el pro- para tratar diferentes entidades. Así, desde
blema mente-cuerpo fue atendida por Pla- esta aproximación, Galeno alcanzó una gran
tón en sus reflexiones sobre la naturaleza comprensión de los eventos cerebro-vascula-
misma de la mente y la conexión armó- res, los cuales comprendía como la acumula-
nica entre el mundo material (cuerpo) e ción de bilis negra o de flema en los ventrícu-
inmaterial (alma), lo cual se veía repre- los, o por obstrucciones producidas en el flujo
sentado en la salud física y mental de de los espíritus animales.
los individuos (Holtz, 2011); por su parte,
Aristóteles reflexiona acerca del problema Posterior a la caída del Imperio Romano,
mente-cuerpo desde el mentalismo donde las ideas acerca de la estructura y función
una psique no-material gobierna el com- cerebral fueron desviadas debido al retorno
portamiento. El materialismo planteado a las creencias sobre la influencia de las dei-
por Aristóteles constituye una plataforma dades en el comportamiento. Por tanto, el
importante para comprender que la mente conocimiento científico que había alcanzado
de una persona es responsable por el un importante nivel de desarrollo gracias a
comportamiento. Finalmente, Aristóteles la práctica de la observación y la contrasta-
resalta la importancia de la observación ción con la evidencia, dejó de ser necesario
como método para probar las teorías, lo durante la Edad Media al retomarse la idea
cual supuso una parte importante de los de posesiones demoníacas como argumento
cimientos del actual método científico. explicativo de alteraciones perceptuales o
alucinaciones propias de cuadros psicóticos
Por otro parte, el cerebro ocupó un lugar (Holtz, 2011). Múltiples trabajos de filóso-
importante en las explicaciones sobre la fos, físicos, matemáticos o biólogos, fueron
vida psíquica de los individuos en el antiguo prohibidos ya que contradecían el dogma
Imperio Romano. Durante el siglo II y I a.C. que enfatizó la importancia del alma sobre
sobresale la figura de Galeno, cuyos avances el cuerpo. Asimismo, la iglesia establece lo
en la fisiología y anatomía trascendieron por que debía estudiarse y las vías para acceder
más de 1500 años. A Galeno se le reconoce al conocimiento, el método científico entra

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en desuso y las relaciones entre el cerebro y el comportamiento adquirieron matices reli-
giosos. Sin embargo, es justamente la peste bubónica, una enfermedad que azotó gran
parte de Europa durante el siglo XIII, la que conlleva a cuestionar las estructuras religiosas,
políticas y sociales, promoviendo así el libre desarrollo de pensamiento, lo que resultaría en
un factor importante que permitió el renacer de la vida intelectual.

El renacer: Localizacionismo y Conexionismo

A mediados del siglo XIV, en Italia se concepción conlleva a Descartes a especu-


origina un movimiento intelectual, artís- lar sobre la localización de la vida mental,
tico y sociocultural que cambia la vida de encontrando en el cerebro el lugar donde la
la Europa medieval: el Renacimiento. Este mente y el cuerpo interactúan; en su racio-
renacer impulsó el desarrollo de múltiples cinio, concibe que la sede del alma debe ser
ideas que estuvieron latentes por siglos y la estructura cerebral que no tuviese dos
sirvió como plataforma para difundir el mitades simétricas, de allí que encontrara
conocimiento acerca de las ciencias, con- en la glándula pineal la estructura que inte-
tenida en los textos que sobrevivieron a los grara la vida espiritual con la vida material
tiempos de la prohibición. La expansión (Holtz, 2011). De esta manera, la mente se
del conocimiento en las ciencias y en las concibe como una entidad espiritual que
artes alcanza su gran apogeo durante el recibe las sensaciones, ordena los movi-
siglo XV, período en el cual nuestro cono- mientos y se comunica con la maquinaria
cimiento sobre el cerebro avanza vertigi- del cerebro por medio de la glándula pineal.
nosamente. Las disecciones de cadáveres
llevadas a cabo por Da Vinci (1452–1519) le Para el siglo XVI, Thomas Willis describe
permitieron realizar complejos diagramas el sistema de circulación sanguíneo en el
de diferentes órganos del cuerpo humano cerebro, el cual hoy lleva su nombre (el
y describir de forma precisa la función de polígono de Willis) (Gazzaniga, Ivry, & Man-
los ventrículos cerebrales (Holtz, 2011). Para gun, 2013). Adicionalmente, Willis estudia
el año de 1543 se publica uno de los textos pacientes con alteraciones del movimiento
más importantes de anatomía humana y logra observar procesos degenerativos en
titulado De Humani Corporis Fabrica, ciertas estructuras cerebrales en las autop-
escrito por Andreas Vesalius (1514–1564), sias que realizaba a tales pacientes; lo cual
quien, a través de rigurosas observaciones supuso un gran avance en el desarrollo de
realizadas durante las múltiples disec- la fisiopatología de las enfermedades cere-
ciones, pudo demostrar que la teoría de brales (Gazzaniga, Ivry, & Mangun, 2013).
Galeno era incorrecta (Holtz, 2011). Asimismo, aunque propone que la imagi-
nación era una función cerebral ubicada
Por otra parte, aunque René Descartes en el cuerpo calloso, fue más preciso al
fue un defensor incansable del dualismo, sugerir que los giros cerebrales controlan
la postura que asume que la mente y el la memoria y la voluntad, y que el estriado
cuerpo están separados, pero pueden inte- estaba relacionado con la sensación y el
ractuar; y por tanto, el comportamiento es movimiento. Por último, pero no menos
la consecuencia de estas dos entidades. Tal importante, a Thomas Willis le debemos la

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primera clasificación del cerebro en partes funcionales, la cual fue establecida con base
en sus estudios clínicos y de anatomía comparada (Gazzaniga, Ivry, & Mangun, 2013). Con
base en estas ideas, Swedenborg (1688–1772), discípulo de Willis, posteriormente llega a
la conclusión de que el córtex cerebral era la fuente del entendimiento, el pensamiento,
el juicio y la voluntad, proponiendo que cada una de estas funciones era representada
en diferentes regiones de la corteza (Holtz, 2011). Desafortunadamente, ya que en aquel
tiempo la comunidad científica no aceptaba que un hombre de ciencia estuviera influen-
ciado por otra clase de creencias, Emanuel Swedenborg no pudo ver el desarrollo de sus
ideas en vida, al ser estas rechazadas por su formación teológica (Holtz, 2011). Las pri-
meras aproximaciones localizacionistas hicieron posible entender pacientes con lesiones
específicas que permitieron entender y vislumbrar la función de ciertas regiones cerebrales

No fue sino hasta el siglo XVIII que las ideas de Swedenborg erigen el andamiaje de
un movimiento que se ha mantenido vigente hasta nuestra era: el localizacionismo. Este
enfoque hace referencia a la idea que el cerebro tiene ciertas funciones que pueden
ubicarse en regiones específicas (Kandel, Schwartz, & Jessell, 2000). Uno de los primeros
exponentes de estas ideas fue el francés Franz Joseph Gall (1758–1828), quien sugirió
que las características de los huesos
del cráneo parecían reflejar las capa-
cidades cognitivas de los individuos, lo
cual quedó retratado en los mapas de
hasta 27 habilidades cuidadosamente
localizadas en diferentes regiones de
la cabeza (Kandel, Schwartz, & Jessell,
2000. Gazzaniga, Ivry, & Mangun, 2013).
En la figura 3 puede verse una imagen
del siglo XVIII en la cual se ubican las
principales habilidades de acuerdo con
el modelo propuesto por Gall. Esta teoría
llamada Frenología, se basaba en la idea
que las personas que desarrollan ciertas
habilidades debían mostrar un mayor
crecimiento de ciertas regiones del cere-
bro, lo que debía entonces conllevar al
crecimiento de ciertas protuberancias
en los huesos del cráneo relacionadas
con dichas funciones cerebrales (Kandel,
Schwartz, & Jessell, 2000. Gazzaniga,
Ivry, & Mangun, 2013).

Figura 3. Imágen del mapa de habilidades localizadas en las diferentes regiones


del cráneo de acuerdo con el modelo de la Frenología
Fuente: Kandel, Schwartz, & Jessell (2000)

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Adicionalmente, gracias a la práctica de la disección, Gall pudo establecer que los
surcos y los giros de la corteza cerebral eran partes funcionales del cerebro y no sólo el
recubrimiento de la pineal, siendo el primero en trazar la ruta de la vía piramidal desde la
corteza hasta la médula espinal, lo que le condujo a formular la hipótesis sobre el control
cortical del movimiento (Holtz, 2011). Por último, Gall propone que el cuerpo calloso ayuda
a comunicar los hemisferios cerebrales. De esta manera, aunque hoy sabemos que esta
teoría es incorrecta, alcanzó un gran reconocimiento y popularidad durante muchos años
en Europa, y debe reconocerse que Gall contribuyó significativamente en el desarrollo
de la neuroanatomía y la neurofisiología (Kandel, Schwartz, & Jessell, 2000. Gazzaniga,
Ivry, & Mangun, 2013).

Precisamente un discípulo de la escuela Frenológica, Pierre Flourens (1794–1867), repre-


sentó la función cerebral de forma completamente diferente a la imperante durante la
época, en la cual planteó que no había una localización específica en el córtex para las
habilidades cognitivas (Gazzaniga, Ivry, & Mangun, 2013). Por el contrario, la evidencia
recolectada de las vivisecciones y disecciones realizadas al córtex cerebral de pequeñas
aves y mamíferos, le hacían pensar en la corteza cerebral como un todo funcional, vién-
dose significamente más afectado el individuo cuanto más tejido cortical fuera afectado
(Gazzaniga, Ivry, & Mangun, 2013). Estas ideas significativamente avanzadas para su
tiempo, se asocian con nuestra comprensión actual del fenómeno de plasticidad cerebral
e influirán en el desarrollo de teorías posteriores que representaron el encéfalo como
sistema funcional.

El gran auge del movimiento localizacionista con frecuencia se atribuye a los estudios
realizados por Paul Broca (1824–1880), pese al hecho que en diferentes textos se pasa por
alto que sus trabajos se fundamentaron en los adelantos realizados por Jean-Baptiste
Bouillaud (1796–1881), Simon Alexandre Ernest Aubertin (1825–1893), Marc Dax (1771–1837)
y Gustave Dax (1815–1874) (Holtz, 2011). Al tomarse en conjunto las contribuciones de
estos científicos, todos ellos ofrecieron evidencias, mucho antes que lo hiciera Broca,
acerca de las asociaciones entre ciertas áreas del cerebro con la función del habla. Llama
la atención que incluso dichos autores sugieren que las alteraciones en las capacidades
cognitivas eran mayores cuanto mayor fuera el daño causado en el hemisferio izquierdo
(Holtz, 2011). Lo anterior queda demostrado en varios escritos publicados por Marc Dax
en 1836 donde se vinculan las funciones del lenguaje y el hemisferio izquierdo; uno de
estos artículos se tituló Observations Tending to Prove the Constant Coincidence of
Disturbances of Speech With a Lesion of the Left Hemisphere of the Brain (Holtz,
2011). De esta manera, el gran aporte de Paul Broca se enmarca en la integración de
estos hallazgos y la delimitación de las áreas afectadas.

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Ejemplo

En 1861, Broca presenta en la Sociedad antropológica de París el caso


del paciente apodado Tan, quien, a pesar de conservar la capacidad
de comprender el lenguaje escrito o hablado, mostraba una marcada
dificultad para expresar el lenguaje; el apodo que recibió justamente
proviene de la única palabra que lograba articular (Gazzaniga, Ivry, &
Mangun, 2013. González & González, 2012). Sin embargo, las alteracio-
nes que presentaba el paciente no se limitaban al lenguaje hablado,
también mostraba parálisis del hemicuerpo derecho y dificultades
para expresar el lenguaje por los canales verbal, visual y escrito. En la
autopsia, Broca pudo observar que las regiones anteriores del cerebro
estaban seriamente afectadas, en lo que hoy conocemos como tercera
circunvolución frontal izquierda, asociando la localización de la lesión
con la alteración en el lenguaje, razón por la cual hoy conocemos a esta
región con el nombre de área de Broca (González & González, 2012). La
enfermedad fue llamada en principio afemia, para luego introducirse
el nombre de afasia, sobreviviendo este concepto hasta nuestros días.

La presentación de este caso clínico, sumado con los reportes clínicos de los demás
pacientes que Broca pudo observar, marca un momento importante para la Neurop-
sicología Clínica al integrar información consistente que muestra la relación entre la
alteración de una función cognitiva con lesiones cerebrales específicas (Gazzaniga, Ivry, &
Mangun, 2013). Adicionalmente, gracias a la investigación llevada a cabo por los primeros
localizacionistas, se establece la diferencia entre comunicación lingüística y no lingüís-
tica, lo que conlleva a la formulación de los primeros postulados acerca de la asimetría
cerebral. Por otro lado, pese al gran impacto de los trabajos de Broca, la integración de
los hallazgos obtenidos por los pacientes afásicos en un marco teórico se debe al Alemán
Carl Wernicke (González & González, 2012). En sus trabajos Wernicke presenta una forma
alternativa de afasia, la cual se caracterizaba por una gran fluencia del lenguaje, que se
acompañaba de adecuada articulación y entonación, pero una capacidad comprensiva
seriamente afectada. Al igual que Broca, Wernicke observa que un área del hemisferio
izquierdo de sus pacientes se encontraba dañada, no obstante, a diferencia del primer
modelo descrito, ahora la lesión se ubicaba en el tercio medio de la circunvolución tem-
poral izquierda, la cual hoy conocemos como Área de Wernicke. De esta manera, fue la
integración de estos hallazgos la que ofreció un enfoque integral para comprender las
bases neuroanatómicas del lenguaje.

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El establecimiento de los centros sensorial y motor del lenguaje no sólo permite identi-
ficar dos clases de alteraciones del lenguaje conocidos como afasia, sino que le permite
a Wernicke predecir un tercer tipo de alteración del lenguaje al introducir el concepto de
flujo de información; a partir del cual, Wernicke sugiere que regiones sensoriales y motoras
se conectan en un flujo constante de información, lo cual suponía una interconexión.
Si la estructura que conecta estas dos regiones se afecta, el modelo predecía que los
pacientes podrían presentar fallos en la repetición; a esta clase de afasia se le conoce
hoy en día como de conducción (González & González, 2012). En conclusión, Wernicke
no sólo presenta la primera clasificación neuropsicológica de los síndromes afásicos,
sino que también propone un modelo teórico para interpretarlos y hoy se conoce como
el Modelo conexionista.

¡Recordemos que!

Aunque los modelos localizacionistas impulsaron nuestra compren-


sión acerca de la especialización de ciertas regiones cerebrales
sobre determinados procesos (por ejemplo: área de broca con len-
guaje expresivo), la propuesta conexionista avanza un poco más al
proponer la conectividad entre diferentes regiones cerebrales para
llevar a cabo un proceso específico. Sin embargo, algunos cientí-
ficos no concordaron con estas propuestas y formularon hipótesis
alternativas, lo cual logró enriquecer nuestra comprensión de la
estructura y función cerebral, y contribuyó enormemente en la
construcción de la Neuropsicología Clínica.

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Influencia de las nuevas interpretaciones de la organización cerebral
en la construcción de una definición de Neuropsicología

Figura 4. Representación esquemática de la ubicación en el hemisferio izquierdo del área de Broca (B),
al área auditiva primaria (A) y el área de Wernicke (Pc)
Fuente: Gazzaniga, Ivry, & Mangun (2013)

Aunque las ideas de Broca y Wernicke se presentaban como plausibles para compren-
der la relación entre funciones cognitivas y conectividad estructural, John Hughlings
Jackson se opuso vehemente a estas aproximaciones. Para este científico, las funciones
cognitivas de orden superior eran el producto del andamiaje que permitía desarrollar
sobre habilidades básicas, funciones de mayor complejidad (González & González, 2012).
Esta forma de pensar las funciones cognitivas tendría que asociarse igualmente con una
organización jerárquica del cerebro que podría estructurarse en tres niveles. En el nivel
inferior podrían encontrarse las funciones básicas e involuntarias en cuyo correlato ana-
tómico podrían identificarse al tallo cerebral y la médula espinal. En el segundo nivel se
representan los patrones de acción relativamente estables, como por ejemplo, los reflejos
y algunos movimientos estereotipados; el correlato neuroanatómico de estas funciones
podría encontrarse a la altura de los ganglios de la base y las cortezas motoras-senso-
riales. Finalmente, en el nivel superior el modelo sugiere que se desarrollan las funciones
superiores como el lenguaje o la memoria, por tanto, el córtex frontal sería un buen
correlato de estas representaciones funcionales (González & González, 2012). De forma
amplia, este modelo propone que una misma función puede ser el producto de diversas
estructuras cerebrales, lo cual supuso un paso importante no solo en la comprensión de
la función cerebral, sino en las conceptualizaciones posteriores de la enfermedad y el
tratamiento del daño cerebral.

Neuropsicología clínica - eje 1 conceptualicemos 16


El ingreso al siglo XIX estuvo marcado por dos grandes acontecimientos que catapulta-
ron el desarrollo de la Neuropsicología: el desarrollo de la microscopía y el aprendizaje de
las funciones cerebrales producto de lesiones sufridas en combatientes. Con el avance de
la microscopía, gracias a los trabajos de Camilo Golgi o Santiago Ramon y Cajal, se hizo
posible observar en detalle células nerviosas y, se abre una oportunidad de comprender
la función cerebral a partir de unidades funcionales, esta vez desde la identificación y
caracterización de la anatomía y fisiología de las células nerviosas.

Figura 5. Representación esquemática de diferentes clases de células nerviosas marcadas con Tinción de Golgi
Fuente: Gazzaniga, Ivry, & Mangun (2013)

Figura 6. En la figura del lado izquierdo puede observarse las principales estructuras cerebrales (cirunvo-
luciones y cisuras) y en la del lado derecho, la nomenclatura correspondiente con las áreas de Brodman
Fuente: Kolb y Whishaw (2017)

Neuropsicología clínica - eje 1 conceptualicemos 17


Gracias a los avances en microscopia y técnicas de marcaje celular, Kurbinian Brod-
mann encabezó un grupo de trabajo cuyo objetivo fue caracterizar múltiples capacidades
cognitivas en función de la estructura y disposición de las células en la corteza cerebral;
a partir de este método fue posible identificar 52 áreas funcionales, conocidas ahora
como las áreas de Brodmann, las cuales continúan siendo con frecuencia estudiadas
en cursos tradicionales de neuroanatomía (Gazzaniga, Ivry, & Mangun, 2013). Por otra
parte, las lesiones cerebrales producto de los conflictos bélicos ofrecieron un contexto que
impulsó singificativamente el desarrollo del a Neuropsicología. Fue así como en el Insti-
tuto de Medicina Experimental de la Unión Soviética, Alexander Romanovich Luria pudo
observar una gran cantidad de persona afectadas por lesiones cerebrales; las rigurosas
observaciones y evaluaciones clínicas que llevó a cabo le permitieron formular la Teoría
de los Sistemas Funcionales, en la cual Luria afirma que una función es una actividad que
tiene un propósito específico y en cuya realización participan de forma paralela múltiples
estructuras cerebrales (González & González, 2012). De esta forma, un sistema funcional
se entiende como el resultado de la coordinación e integración dinámica y en paralelo
de diferentes procesos y estructuras cerebrales (González & González, 2012). El desarrollo
de este enfoque le permitió comprender de forma holística las alteraciones cerebrales,
las cuales eran interpretadas de forma dinámica y contextual en función de la propia
historia del sujeto y con base en la interdependencia funcional entre las distintas regiones
del encéfalo. El gran aporte de Luria se fundamenta en la concepción del encéfalo como
un todo funcional, demostrando que es más que la suma de muchas partes y funciones
localizadas. Así mismo, la interacción con los pacientes contribuye a su comprensión
acerca de las patologías cerebrales, sus consecuencias para la funcionalidad del individuo
y las alternativas para mejorar su calidad de vida.

Instrucción

Con el objetivo de comprender la importancia de los problemas


a los cuales se enfrentaron cada uno de los científicos y pensa-
dores del cerebro a lo largo de la historia se invita a la página
principal del eje para revisar el videoresumen; allí podrá profun-
dizar y contextualizar los problemas a los cuales nos enfrenta-
mos al momento de estudiar las relaciones entre el cerebro y
la conducta. Con base en esta reflexión crítica, en el siguiente
apartado se propone una integración conceptual que permita
delimitar el alcance de la Neuropsicología en la actualidad.

Neuropsicología clínica - eje 1 conceptualicemos 18


Hacia una definición de Neuropsicología

Antes de arriesgarnos a ofrecer una definición de Neuropsicología, tengamos presente


que el camino que se ha esbozado es el eje que fundamenta nuestra conceptualización.
Este recorrido histórico nos ha permitido identificar los principales exponentes y las trans-
formaciones de los estudios de la relación cerebro-comportamiento al tiempo que nos ha
permitido identificar las diferentes formas como han sido interpretadas la organización
y función del sistema nervioso; tales enfoques han orientado la forma en que hemos
concebido tanto la enfermedad como la rehabilitación del daño cerebral.

Con el avance sistemático que ha tenido la comprensión en las relaciones entre el


encéfalo y el comportamiento desde la década de los 50 del siglo pasado, diferentes
grupos de científicos en todo el mundo se han interesado en profundizar en el estudio
de dichas relaciones con diversos propósitos, tanto en el terreno de lo básico como lo
aplicado. De acuerdo con Portellano (2005), la Neuropsicología es,

una disciplina científica que estudia las


relaciones entre el cerebro y la conducta,
tanto en sujetos sanos como en los que
han sufrido algún tipo de daño cerebral
[…] y se centra de modo específico en el
conocimiento de las bases neurales de los
procesos mentales complejos,

De esta manera, al aplicar el método científico se encarga de estudiar los procesos


cognitivos (lenguaje, atención, memoria, atención, etc.) en personas sanas como en
aquellas que han sufrido daño cerebral.

Por otra parte, las agremiaciones han generado movimientos que orientan profesional
y científicamente la Neuropsicología de acuerdo con sus propias definiciones, siendo la
división 40 de la Asociación de Psicología de América – APA, la que orienta la formación,
profesionalización y aplicación clínico-científica de la Neuropsicología (Pérez, 2009). La
delimitación conceptual y práctica de la Neuropsicología es una tarea que involucra
múltiples profesionales de la salud, las neurociencias y las ciencias biológicas, razón por la
cual estas aproximaciones se encuentran en continuo proceso de construcción y cambio
conforme avanza nuestro conocimiento sobre el sistema nervioso. Por tanto, la definición
que aquí se ofrece, aunque intenta ser lo más amplia posible, debe entenderse como una
definición provisional y dinámica. De acuerdo con la más reciente revisión de la Academia
Americana de Neuropsicología – NAN, se define profesionalmente al Neuropsicólogo como
“… un profesional de la salud con especialidad en la ciencia aplicada de las relaciones
cerebro-conducta. El neuropsicólogo utiliza este conocimiento en la evaluación, diagnós-
tico, tratamiento y/o rehabilitación de pacientes neurológicos, médicos o psiquiátricos a
través del ciclo vital” (Pérez, 2009. Pág. 20).

Neuropsicología clínica - eje 1 conceptualicemos 19


Adicionalmente, un profesional en Neuropsicología Clínica no se restringe al contexto
hospitalario, sino que está en capacidad de llevar a cabo procesos en casos de altera-
ciones cognitivas y de aprendizaje en contextos escolares,
organizacionales o deportivos. Las estrategias que emplea
el neuropsicólogo clínico para analizar el funcionamiento
Neuropsicología Clínica
normal y atípico del sistema nervioso incluye la administra- Desde el campo de aplicación corres-
ción de un conjunto de test psicológicos, neuropsicológicos ponde con un profesional de la salud
o neurológicos, la observación clínica o la entrevista clínica con especialidad en la ciencia aplicada
de las relaciones cerebro-conducta. El
neuropsicológica, integrando múltiples fuentes de informa- neuropsicólogo utiliza este conoci-
ción por parte del paciente, familiares y otros profesionales. miento en la evaluación, diagnóstico,
tratamiento y/o rehabilitación de
De esta forma, el profesional en Neuropsicología puede dar pacientes neurológicos, médicos o psi-
cuenta de los procesos cognitivos, sensoperceptuales, moto- quiátricos a través del ciclo vital.
res y emocionales que afectan la funcionalidad del individuo.

Esta definición engloba un conjunto de supuestos y actividades que merece


la pena detenernos a analizar. En primer lugar, podría crearse un poco
de ambigüedad al preguntarse de dónde proviene el conocimiento que
orienta el quehacer práctico del neuropsicólogo; aunque se ha mencio-
nado previamente que las neurociencias impulsan el desarrollo científico
de la Neuropsicología, también se encuentran neuropsicólogos interesados
en contribuir con este avance. De acuerdo con lo anterior, Pérez (2009)
identifica dos clases grandes áreas de la Neuropsicología: la básica y la
clínica. La básica tiene como objetivo profundizar en la comprensión de las
relaciones cerebro-comportamiento a través de la investigación de las bases
neuroanatómicas del comportamiento en pacientes con daño cerebral o
de la estructura y función del sistema cognitivo normal en personas con y
sin daño cerebral, mientras que la clínica supone la puesta en práctica de
estos avances en el conocimiento; no obstante, en muchas oportunidades,
un neuropsicólogo, al realizar actividad clínica también está desempeñando
actividades investigativas desde la básica, razón por la cual estas dos clases
de neuropsicología convergen en muchos momentos.

Neuropsicología clínica - eje 1 conceptualicemos 20


Neuropsicología Clínica: aspectos formativos y actividades clínicas

Ya hemos mencionado que la Neuropsicología Clínica se


alimenta de las investigaciones que le ofrecen en conjunto
las neurociencias, la Neuropsicología básica y la misma
Psicología para realizar los procesos de evaluación, diag- Actividades
nóstico y rehabilitación neuropsicológicos (Pérez, 2009). Actividades realizadas por los Neurop-
sicólogos: Evaluación, Diagnóstico y
Cada una de estas actividades (evaluación, diagnóstico y rehabilitación.
rehabilitación) comprende un conjunto de conocimientos
y habilidades dentro del proceso de formación por parte
del profesional que desee acreditarse como neuropsicólogo clínico, así como un riguroso
programa entrenamiento que garantice la adquisición de un alto nivel experticia para
poder desempeñarse de manera eficiente en todos estos campos. Tal como veremos en
este módulo, alcanzaremos a abordar las actividades de evaluación y diagnóstico, lo
que ya es un gran reto teniendo en cuenta la gran cantidad de contenidos a los cuales
nos enfrentaremos en los siguientes ejes; el campo de rehabilitación en Neuropsicología
no se alcanza a abordar, ya que supone un nivel de conocimiento previo que favorezca
el acercamiento a los fenómenos de habilitación, sustitución o compensación de los
procesos afectados luego de una lesión cerebral. Adicionalmente, cabe resaltar que los
procesos de rehabilitación se fundamentan en los procesos de evaluación y diagnóstico,
siendo justamente estas dos competencias las que se introducen en este curso.

Al reflexionar acerca de lo que implica realizar actividades evaluación y diagnóstico


neuropsicológico, es preciso entrar a profundizar sobre las habilidades y conocimientos
que deben integrarse al momento de desempeñar estas actividades. Esta reflexión surge
de una preocupación que ha sido discutida por diversos sectores académicos involucra-
dos en la formación de neuropsicólogos desde hace más de 20 años. En los archivos de
Neuropsicología Clínica extraídos de la conferencia de Houston en el año de 1998, se
encuentran formulados los conocimientos y las habilidades que debe adquirir todo aquel
que quiera acreditarse como neuropsicólogo. Pérez (2009), describe de manera muy prác-
tica estos conocimientos y habilidades en el proceso de formación del neuropsicólogo. Se
ha hecho énfasis en el apartado de conocimientos y de habilidades de evaluación-diag-
nóstico, ya que son los objetivos que nos hemos propuesto alcanzar para este módulo.

Neuropsicología clínica - eje 1 conceptualicemos 21


Conocimientos Habilidades
• Conocimientos troncales de psicología general.
-- Incluye cursos de estadística, metodolo-
gía, aprendizaje, cognición, sensopercep-
ción, psicobiología, desarrollo e historia.
• Evaluación.
• Conocimientos troncales de psicología clínica.
-- Incluye la habilidad para integrar in-
-- Incluye cursos de psicopatología, psicome-
formación, llevar a cabo la histórica
tría, entrevista, técnicas de intervención
clínica, seleccionar, aplicar e inter-
y ética.
pretar apropiadamente los resulta-
• Fundamentos para el estudio de las relacio- dos de las pruebas y test, argumen-
nes cerebro-comportamiento. tar las hipótesis diagnósticas con
-- Incluye cursos de neuroanatomía funcio- base en la información recolectada
nal, neurología, técnicas neurodiagnósti- y la evidencia disponible, planificar
cas (imágenes cerebrales), neuroquímica tratamientos, escribir informes y ha-
de la conducta y neuropsicología de la cer seguimientos.
conducta. -- Tratamiento e intervención.
• Fundamentos para la práctica de la Neu- -- Consejo y consulta.
ropsicología Clínica.
-- Investigación.
-- Incluye cursos de evaluación neuropsi-
-- Enseñanza y supervisión.
cológica, técnicas de intervención neu-
ropsicológica, diseños de investigación y
análisis, principios profesionales y éticos,
e implicaciones prácticas de las condicio-
nes neuropsicológicas.

Tabla 1. Conocimientos y habilidades en la formación del neuropsicólogo clínico


Fuente: Pérez (2009)

El conjunto de conocimientos y habilidades descrito anteriormente, cobra relevancia al


momento de caracterizar los problemas que con mayor frecuencia son atendidos por los
neuropsicólogos clínicos. Comprender la naturaleza de los problemas que son atendidos
por los neuropsicólogos resulta de vital importancia para poder articular nuestra actividad
con la de otros profesionales de la salud (neurólogos, fisiatras, psiquiatras, terapeutas
ocupacionales, fonoaudiólogos, etc.). De esta forma, lo que diferencia el quehacer del
neuropsicólogo clínico de otros profesionales de la salud es que el neuropsicólogo está
en capacidad de 1) establecer diagnósticos diferenciales entre trastornos psicógenos
y neurológicos que pueden ser producto de una o más etiologías, las cuales podemos
caracterizar y delimitar de forma detallada (Pérez, 2009). Adicionalmente, el neuropsi-
cólogo clínico puede 2) establecer la severidad de las funciones cognitivas, emocionales
o comportamentales afectadas y cómo tales alteraciones afectan de forma secundaria
otros procesos o pueden asociarse con el desencadenamiento de otras patologías.

Neuropsicología clínica - eje 1 conceptualicemos 22


Finalmente, el neuropsicólogo puede 3) hacer un seguimiento en el tiempo de las
alteraciones cerebrales observadas y sus consecuencias para la funcionalidad del indi-
viduo, lo cual le permite medir el grado de deterioro de tal manera que pueda proponer
actividades de intervención que más se ajuste con las necesidades del paciente (Pérez,
2009). En conclusión, el neuropsicólogo clínico está invitado a liderar los procesos de
evaluación y rehabilitación integral de las personas que sufren daño cerebral en cualquier
momento del ciclo vital.

Lectura recomendada

La lectura complementaria que aparece en la página principal del eje,


propone una interesante reflexión acerca de concepción de daño cerebral
y cómo el neuropsicólogo contribuye a la comprensión de fenómenos
patológicos que anteriormente no eran considerados de tipo orgánico:

Are mental disorders brain diseases, and what does this mean? A Clini-
cal-Neuropsychological perspective

Frisch, S.

Pese a que en la descripción de las características que enmarcan el quehacer del


neuropsicológo no se incluyen algunos aspectos formativos o de las competencias para
intervenir directamente sobre las alteraciones cognitivas, no puede descartarse hacer
mención acerca de las causas del daño cerebral; a lo largo del texto se ha mencionado
que el neuropsicólogo tiene el reto de comprender las consecuencias funcionales posterior
a una lesión cerebral, sin que se haya precisado hasta ahora las implicaciones de este
concepto. De forma general, una lesión cerebral adquirida se entiende como todo proceso
que afecta o interrumpe el desarrollo y funcionamiento normal del sistema nervioso (Toro,
Yepes, & Palacios, 2010). Son múltiples las causas que pueden vulnerar la integridad del
sistema nervioso, pudiendo clasificarse como etiologías (causas) endógenas y exógenas.
Aunque esta clasificación es simple, hace posible identificar las causas del daño cerebral
producto de un proceso interno del organismo, como por ejemplo los Eventos Cerebro
Vasculares (ECV), así como identificar factores externos al momento de ocurrir afectan
la integridad y funcionamiento del encéfalo, por ejemplo, los Traumas Cráneo Encefálicos.

Visitar página

En la figura 7 podrá observar un esquema básico de las principales etiologías del


daño cerebral, la cual, acompañada de la lectura recomendada Neuropsicología
humana, de Kolb, B. Whishaw, I. le permitirá profundizar en los mecanismos de
cada una de las causas de daño cerebral, y que será de vital importancia para nues-
tra aproximación y comprensión de los síndromes neuropsicológicos en la infancia
y la adultez, los cuales abordaremos de forma diferencial en los siguientes ejes.

Neuropsicología clínica - eje 1 conceptualicemos 23


Eventos cerebro
Etiologías del daño
vasculares
cerebral

Trauma cráneo Tumores Infecciones


Isquemicos Hemorrágicos Epilepsia
encefálico
Encapsulados Bacterias Idiopatica
Mecanismos Por su Mecanismos
Mecanismos localización
No Virus Sintomatica
Lesión axonal Lasceraciones encapsulados
Trombóticos Aneurismas Cerebrales
difusa y hematomas Hongos Criptogenica
Embólicos Malformaciones Subaracnoideos
Ruptura y Ruptura de Parásitos Por su
arteriovenosas
desconexión vasos presentación
Hemodinamicos (arterioescleriosis) Epidurales
axonal que sanguineos Crisis
Angiomas conlleva a la producto de
Subdurales muerte la acelera- Focales
celular ción y des-
aceleración
Globales o
generalizadas
Factor de
presión para
Secundariamente
generalizadas
Aumento de
presión
intracraneal

Figura 7. Etiologías del daño cerebral


Fuente: propia

Neuropsicología clínica - eje 1 conceptualicemos 24


Después de haber analizado el contenido de este eje, estamos seguros que ahora puede
contextualizar de forma precisa los antecedentes que dieron origen a la Neuropsicología
Clínica y está en capacidad de encontrar en las aproximaciones a las diferentes inter-
pretaciones de las relaciones entre el cerebro y el comportamiento, los enfoques que nos
permiten comprender la función cerebral en la normalidad y la patología. Finalmente,
esta primera aproximación nos permite aclarar qué hace un neuropsicólogo clínico, así
como los conocimientos y las habilidades que debe adquirir en su proceso de formación
para poder acreditarse. Con el objetivo de vincular un aspecto importante del saber y del
hacer del neuropsicólogo que se mencionó, pero quizá se pasó por alto.

Instrucción

Finalmente, se le invita a la página principal


del eje para realizar las actividades caso simu-
lado y podcast con preguntas, en las cuales se
profundizará respecto a las etiologías del daño
cerebral más prevalentes en nuestra población.

Neuropsicología clínica - eje 1 conceptualicemos 25


Bibliografía

González, P., & González, B. (2012). Afasia. De la teoría a la práctica.


México: Editorial Medica Panamericana.

Herreras, E. B. (2010). Cognitive neuroscience; The biology of the


mind.  Cuadernos de Neuropsicología/Panamerican Journal of
Neuropsychology, 4(1), 87-90.

Holtz, J. L. (2010). Applied clinical neuropsychology: An introduction.


Springer Publishing Company.
BIBLIOGRAFÍA

Kolb, B., & Whishaw, I. Q. (2006).  Neuropsicología humana. Ed.


Médica Panamericana.

Pérez, M. (2009). Manual de neuropsicología clínica.  Pirámide:


España. Siegelbaum, S. A., & Hudspeth, A. J. (2000). Principles of
neural science (Vol. 4, pp. 1227-1246). E. R. Kandel, J. H. Schwartz,
& T. M. Jessell (Eds.). New York: McGraw-Hill.