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· ,!;3TAl'AS DEL PROCESO EN J,A E.

LADORACIÓN DE UNA SITUACIÓN DE CRISIS

Lic. Claudia Pérez Lloveras

Introducción
1

En esta exposición vamos a intentar pensar acerca de las situaciones de cr/sis y


sus posibles abordajes en psicoterapias psicoanaliticas. ¿Cómo actuar frente al dolor y el
sufrimiento? •
A veces los conceptos de neutralidad y abstínencia ( a mi entender muchas vece~. mal
interpretados) nos dejan muy lejos de ]a empatía frente al sufrimiento y tambiél) '
desamparados técnicamente por un superyopsicoanalític.o que cuestiona nuestra
identidad por Jo que hacemos y no pm· lo que pensamos.

¿Porque ha sido dificil dmante muchos afíos pensar en "cl'isis" en el


Psicoanálisis?· Por un lado )1ay que.aceptar que Jos desanollos teóricos se van
desplegando en el tiempo y solo en éste recorrido de crecimiento y complejización, es
que hoy podemos pensar en abordar diferentes situaciones clínicas, con estrategias de
abordaje específicas. Si hoy comprendemos modos complejos de funcionamiento
psíquico, aceptamos también diferentes modos de íntervenc.ión y diversos parámetros de
evaluación del cambio psíquico.

Freud, en su trabajo "Análisis terminable e interminable" de 193 7, planteaba:


"Ahora bien, en el sano, como lo enseña la experiencia cotidiana, toda decisión de tm
conllícto piJlsional vale sólo para una dete11nfaada intensidad de la pulsión, mejor
dicho, solo es válida dentro <.le una determinada relación entre ro):¡ustez de la pulsión y
robustez qel yo", y más adelante, agrega: "En efecto, <JI trabajo analítico se cumple de
manera óptima cuando las vivencias .patógenas peiienecen al pasado, de sue1te que el yo
pudo ganar distancia de ellas. En estados de crisis aguda, el análisis es poco menos que
inutilizable. En tal caso .todo interés del yo será re.clamado por la dolorosa realidad
objetiva y se rehusará al análisis, que pretende penetrar tras esa superficie y poner en
descubierto los influjos del pasado." ·

Vemos aquí con claridad cómo una modalidad de abordaje corresponde a un


modo de fu1wionanüento psíquico y que esa misma técnica es inaplicable cuando Jos
heclJos no concuerdan con esas postulaciones teóricas, En este trabajo también hace

. 1i ¡,

, 1' !
referencia a ,cierta omisión de la importancia del punto de vista económico que ha
quedado un pdéo en desmedro del punto de vista ,linámico y tópico.
' ',i 11

r¡ oy ílpoc11¡emos decir' que 1as Situaciones


r
' . de cns1s
' ' pue den
, ser pensad as y tratadas
desde un marco psicoanalítico. Tal vez desde lo que nosotros denominamos el campo de
las psicoterapias psicoanalíticas, pudiendo dar respuesta a una clínica compleja y
diversa, pensada desde un complejo marco conceptual teórico, que incluye diversos
autores que han iluminado, cada uno a su manera, la comprensión del funcionamiento
psíquico, y diversas estrategias de abordaje con sus correspondientes intervenciones
técnicas.

Para poder pensar en una situación de crisis debemos tener en euenta eli111p¡¡cto
de la situación que ba devenido traumática y observar qué efectos tiene este impacto en
la organización del psiquismo, de qué manera modifica al yo y qué sucede con sus
conexiones con el resto de. la tópica. .'Por otra parte, debemos analizar co11 q·ué rect1rsos
cuenta el yo p'ata enfrentat cantidades de excitación que lo desorganizan, y en qué
momentos de la situación de crisis puede disponer de esos recursos.

El impacto de un acontecimiento desorganiza al yo, ya sea por un exceso de


cantidad de excitación que no puede asimilarse en poco tiempo, ya por el impacto de
significaciones qlte no pueden ser pensadas y desbaratan los,enunciados del yo, así
como los del snper yo, prodnciendo un efecto de pérdida de referencias identificatorias
que deja aUmjeto devastada, en tanto desorganiza las marcas de la subjetividad.
· Sabemos q/ie la función del aparato psíquico es ir ligando la energía, las cantidades de
excitación para impedir la libre circlllación y cada Iigadma, cada esfuerzo de
simbolización permite lograr una postergación de la descarga para realizaxla de un modo
adecuado.'

El funcionamiento psíquico en períodos de estabifü1¡¡d registra un comercio


homeostático entre los sistemas, que sup011emos mantienen cierta estabilidad de, las
representit~iohes y que a la vez produce cambios. Para que .los cambios puedan ser
asimilados'/estos han de ser pequeños, graduales, para poder cambiar con la sensación
de seguir ,diendo el mismo: se cambia, pero conservando el sentimiento de mismidad.
Los camhfos con demasiada conmoción interna obótaculizan el trabl'\io psíqujco
inconsciente que conduce, a nna transformación permru1ente. Si por diversos motivos
(cantídad~cualidád) se prodnjera una disrupción en este trabajo elaborativo, .aparecería
, el conflictbl y, probablemente, el síntoma.
·,·1.i1'
Eii cualquier situación de conflicto o trabajo ele duelo, se producen cambios en
las investiduras y en, las defensas pero mantenemos ciertas investiduras narcisíticas que
son los referentes identificatoríos. El yo se va autoconstruyendo, en la medida en que
elabora, en mia actividad interpretativa, supropiaintegración, daudo sentido al pasado
e invistiendo el futµro, tolerando permanentemente m1a distancia entre sus referencias
identificatorias y nna meta ideal, quenecesariarnente siempre va a estar a cierta
distancii;,:13ste ideal hacia el cual tendemos pero que nunca alcanzamos, se aleja del
presente X~iene un sentido de experiencia de castración, por lo general toleraJ:¡le.

E:~,i~mbio, la angustia trau'mática obstacnliza la t¡¡rea del yo, prodhciendo una


desorganización en su historia, y rupturas entre el sentido del pasado que de alguna
manera niantenía cierta ligazón con el sentido del presente, y entre un presente

2
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devastado y su proyección al futuro. Hay una paralización del devenir temporal y la


coherencia histónca queda desmembrada. El afecto trawnático es aquél que no puede
ser ligado ni descargado produciendo impotencia, pánico y desorganización. En ese
punto, los procesos de escisión suelen reaparecer como modos primitivos de defensa.

En las situaciones de crisis, los enunciados identificatorios constitutivos del yp


se encuentran desarticulados, produciendo un caos pulsional, que no puede ser :'
controlado, ya que no puede ser pensado, y son necesarias acciones de descarga par~
drenarla, en un intento de frenar e1 estallido y Ja ruptwa de la organización psíquica.
Ese caos pulsional que escapa a las regulaciones del l'rincipio del Placer, produce w1
dolor que involucra el límite entre cuerpo y psique (la angustia traumática se siente ·
como malestar corporal) y Ja pérdida de los límites en la discrinúnaciqu entre eL~o y
los otros. Será necesario, entonces, algún proceso, algún salvataje de trabajo psíquico
con la finalidad de darle algún sentido al dolor, darle alguna localización psíquica y
buscm· principios de org1mización para poder simbolizmfo.

Tenemos que hacer una discriminación entre una descripción fenomenológi<;a y


una comprensión metapsicológica de' una situación de crisis. Ciertas descripciones de
los estados de duelo pueden confundirse con una situación de de crisis, (negadón de la
realidad, desconsuelo, angustia, y hasta descargas en í!Ctos) pero sin embargo, des.de
m1a compre1isl'ón metapsícológica, no configuran una crisis. Tampoco los modos
coloquiales de descripción de estados emocionales ("estoy en crisis con mi pareja",
"las etapas ~volutivas") aluden a lma crisis, tal como la estamos definiendo, ya que los
sujetos pueden continuas con su vida cotidiana, presentando en todo cuso conflictos
antes que desorganización. ·
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l.

Etapas en él proceso terapéutico de 'las crisis

La) '.situaciones de crisis presentan etapas en su evolución, ejapas que r6quíeren


de abordaj~s terapéuticos específicos. En el abord<\ie de 'estas si11mcio11es, podernos
distinguir cuatro etapas que se van sucediendo durante el proceso terapéutico ..
También teu'emos que tener en cuenta en qué momento de este proceso se produce Ja
consulta. ! '
j', ·-:
Estas etaphs son:

Momento de confusión desestructurante


Et¡ipa de enfrentamiento ¡Jaranoide
Trabajo de duelo
Adaptación al cambio

Estas secuencias se pueden distinguir por los diversos modos de organización, es decir,
defonsas y aúsiedades que se despliegan, de duración variable, y que no presentan
límites claros, ya que ciertas reacciones se van atenuando o distanciando y comienzan a
aparecer 'otros modos de procesar con intensidades diversas.

3
Momento de confusión desestiiícturante,
(;: ·1.r:' ' '
Es el inidio de la crisis, .cmmdo el impacto n~asivo produce una invasión violenta
con efectos desestructnrantes. Es el tiempo del caos, en el cual falla la eficacia de los
mecanismos defensivos que mantenían un equilibrio. Este caos es el reflejo de la ruptura
de los límites y baneras de contención y por Jo tanto de la organización imperante hasta
ese momento. Aparece una vivencia de corte en la continuidad, tanto del devenir
temporal como de los límites que diferenciaban lo interno de lo externo, y del marco
que contenía loslptocesos de pensamiento. Este fenómeno de una indiscrlminación
creciente produ9e teaccíones internas masivas paroxísticas, con tendencia a la descarga
por actuación, y/o deseos de detener el tiempo, volver atrás con sentimientos de
enloquecimiento. ·
1 •

La ansiedad tiene características confusionales, no se entiende que ha pasado,


no se da credibi,lidacl a Jo vivido, no se puede creer y por lo tanto no pt1ede ser pensado.
Caen las ce1tezas; hay una crisis de valores, y se produce un dernunbe de enunciados
identificatorios'que conllevan una pérdida del sentido de pertenencia. No es solo la
pérdida del objeto y el trabajo con sus representaciones, sino algo le sucede al yo que no
puede pensarse a sí mismo. Pueden aparecer movimientos regresivos de
desestmcturación creciente. En general esta situación involucra al individuo y a su
entorno, ya sea porque el acontecimiento también impacta con violencia en otros, o
porque se rompen los modos de relación que hasta ese momento funcionaban.
1

Este caos y desorganización producen un sufrímientb narcisista y un vaciado


narcisista y libidínal. Se destruye el espacio potencial conjuntamente con los
contenedores y contenidos simbólicos y se produce una desintricación pulsional (lo
cual predispone en la siguiente etapa, a localizar la destrnctividad en el perseguidor) y
momentos de c!esligazón. Aparece el componente destructivo de Ja puJsión.
Se descalifica tualquier búsqueda de sentido, y el sentimiento es de desesperanza
Püede aparectit el deseo de destruir, ya que el trauma a desarticulado íos referentes
sirr1bólicoS y efiC:;aos se'vi-Ve como irrepresentable, por eso e_s q11e 11a veces se confu11de
el bien el mal,)o permitido de la prohibido. La situación.de crisis pone en peligro el
sentido de perténencia.
'
Es un' tiempo de complejidad en el abordaje, porque las palabras no alcanzan, y
los modos de intervención tienen que ver con intervenciones que ayuden a contener, que
señalen una presencia terapéutica. ¿Cómo hacerle saber al otro que estamos disponibles,
respetando los: 1nodos individuales de cercmúas tolerables?

Otro a~\i6cto de dificil evaluación es la indicación de una intervención


psicofarmacológica, ya que hay que tolerar el sufiimiento, y' eva.luar los Iiesgos de
reacciones de 'descarga: ¿cómo acompafíar sin mnordazar el grito de la desorganización?
¿Cuánto puede sufrir una persona?, aunque también sabemos de la necesidad de estar en
conexión co.li 'el acontecimiento .... ¿Cómo estar presentes ofreciendo al paciente una
experiencia :dé sostén, pero sin invadir la distancia y los tiempos que eventualmente
necesita? · i
' 1

En esta etapa es necesario contm· con una' evaluación de la serie grupal y


familiru-, para! el caso en que se requirieran redes de contención grupal. Puede ser
necesaiio, tarhbién, prestar nuestra capacidad de pensamiento para organizar junto con

4
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1

el paciente, algunas decisiones. Es importante destacar aquí Jos intensos efectos


contratransforenciales que estas situaciones terapéuticas suelen tener sobre los
terapeutas, que deben tolerar el alto grado de .sufrimiento que pueden presentar estos
pacientes, junto con el silencio del sin sentido.

Etapa de enfrentamiento paranoide

Luego de la desorganización comienzan a esbozarse las primeras formas de


organización, que suelen manifestarse bajo i,m tinte paranoide. Predomina la ansiedad
persecutoria y la situación comienza a configurarse rudimentariamente, con una
primera rnmúfestación que consiste en ubicar uu enemigo. Este conflicto .entre los P?l()s
amigo- enemigo permite un primer modo de organizacíón de sentido, conjtmtamente ., :
con la disociación bueno - malo. Es w1 recmso que p)3nnite localizar el odio y Ja rabia.;:
1
Estos recursos penniten reestablecer nuevamente un afuera y un ade11u·o y a su •
vez un objeto (el enemigo) que permite rewür fuerzas para atacarlo. Estos modos
permiten dar otro destino a las fuer:r.as autodestructivas que se hllbían desencadenado eJ~
la etapa anterior. Es importante comprender esta etapa de enfrentamiento y hostilidad,.
como un modo de organización.respecto del caos y desorganización de la etapa anterior,
evitando una modalidad de intervención que intente calmar o que i11te1prete
prcmaturnmentc: Por ou·a parte, al tratarse de una etapa predo;ninantemente paranoid~;
suele darse una,negación de la realidad objetiva, junto con manifestaciones de
omnipotencia, .V'rechazo de las intervenciones del terapeuta.

La rabia y el dolor por lo vivido se, hace más tolerable si se deposita en el


afuera, y así el sujeto recupera dcfe1Jsas que, aw1que primitivas, le permiten lograr un·
111.odo de organiz..a.ció111n&s tolerable. Sería iatrogé11i~o i11cre1n'entar desd.e afi.1era (1ste
modo de reacción -saludable para ese momento -, que puede producfr un estancamiento
en el desmw!lo 'de 111 clisis dejando a la persona detenida en esta etapa, llena de ()dio y
venganza, que 4e' este modo se vnelve muy difícil de elaborar. Es el tiempo durante el
cual los pacienibs quedan más expuestos a terceros que prometenrevanchas y los
convencen de ir\íciar litigios. ·
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¡-1I •
Trabajo de duelo

Solo a ~~rtir de cierta organización lograda en la etapa anterior se puede


comenzar el trabajo de duelo.
Hay que diferencjar la experie11cia de crisis del trabajo de duelo. En toda
situación de c~isis en algún momento se realiza un trabajo de duelo, pero sabemos que
no todo duelo iiliplica una crisis. El duelo es w1 trabajo interno que produce un dolor
diferente, acoi\lpafiado de tristeza y depresión, y que comienza por restablecer cierta
preocupación ~oi uno mismo y también por el otro.
En el ti·~bajo de duelo el yo acepta el juicio de realidad, reconoce que algo se ha
perdido y con1ienza un trabajo de reorclcnamiento en la investidura de las .
representaciones psíquicas. Tenernos .el inicio de una organización temporal, donde se
puede comenzar a pensar y organizar la historia, darle algún sentido a lo que ras.ó y
anticipar mejo!· las actividades de corto plazo. Comienza a restablecerse la ··
lemporalidad.i ·•

5
Es posible que aparezcan momentos <le resistencia al cambio, alternando
momentos de omnipotencia con otros de caída de la omnipotencia con las consecuentes
variaciones narcísistícas. En esta etapa se reorganiza la imagen de si mismo, y hay una
cierta aceptación <le la vida, donde el yo no esta libre de pasar por situaciones difíciles e
impensadas.

Adaptación.al canibio

Durante este período, después del trabajo de duelo, comienza a aparecer tma
resignación constructiva.. Hay un cambio en la posición snbje!iva y porlo tanto se
produce también un cambio en la reversión de la perspectiva. Al.metabolizar de algún
modo lo vivido, hay un sentimiento de aceptación del cambio que ha devenido que
permite el investimiento de metas y nuevos objetivos. Esta actividad de metabolización ·
implica la posibilidad de nuevas inscripciones y sus posibles conexiones. Se ha
reacomodado el ideal y hay posibilidades de que se invista gradttalmente el futuro.

A veces hay reconocimiento de un saldo de aprendizaje. Depende mucho de las


situaciones vividas, y si éstas mas allá de la desorganización causada, Jognm modificar
la posición subjetiva; a veces esta nueva perspectiva ilumina de un modo enriquecedor
las relaciones con: el mundo y con la interioridad. Pero, no siempre se puede decir que la
crisis es una oportunidad, ya que hay situadones tan desmantelantes del psiquismo, que
a veces se lograil salidas sublimatorias pero que dejan ligada a la persona, aunque de
una forma más :i~ludable, a la situación causa de la crisis.
_E11 este p_bríoclo suele dars_e Una exJ?erie11cia de descubrintlento de capacidades
nueva5, una per\:.epción novedosa de los recursos y las posibilidades del propio sujeto
para enfrentar p~bblemas. La visión y el rec.uerdo del sufrimiento, su confrontación con
la capacidad de 1s)1peración de ese estado y la expectativa de proyectos gracias a Ja
recuperación de µna investidura .de futuro, se vive como una experiencia de nuevas
oportµnidades. Eh'estos casos, la situación de crisis es una oportimidad para el
despliegue de 1d:6~pacidad creadora del sujeto. ·
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Reflexión clíni¿a ·
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Quisiera 'tomar como referencia un material clínico para ilustrar cómo se pueden
registrar las diferentes etapas de trabajo psíquico en una süuación, que por lo disruptivo
y los efectos qtíe ,se manifiestt111 clínica y psicodinanlicamente, podrímnos pensarla
corno el desarro\ló de una crisis. El. material clínico es presentado por el Dr. Juan David
N asio y está publicado en el libro de su autoría "El libro del dolor y del amor" , de
Gedisa editorial! citado en la bibliografla.
1 •.
: ·¡ :i:
En el prirher apartado "Clémence o la travesía del dolor" relata de un modo
breve y ejemplifltador, los diferentes momentos-estados, por íos que atraviesa su
paciente a partil{ de una pérdida inesperada.

]Jaciei~te; • Clé~ne~ce es tu1a int~jer de 38 años


1

Su que lucl1a por ser mádre. En


m1álisis desde hf!ce' 3 años, es una müjer que ha presentado dificultades en la
fertilización y i¡ue está en tratamiento con un ginecólogo especializado en esos
trastornos. Por hn •.. ha dado resultado, está embarazada, todo el entorno manifiesta
¡!11
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alegría, incluído su analista que la acompaña en sú folicidad. Durnnte esos meses ele
embarazo, seguramente se ha trabajado sobre las ansiedades y angustias, as! como
sobre los sentimientos de triunfo, y las transfonnaciones y canfüios qne se manifiestan .
en los diferentes trimestres de la gestación, Llega el momelito del parto y nace un van'.m
al que llaman Laurent. El analista la "felicita cálidamente". · '

A los 3 días recibe un llamado y su paciente con una. voz sorda y ahogada, le
comunica que el bebé ha muerto de fonna súbita. En una inteIYención espontátwa y de
alguna manera empática, sin poder salir de sn estupor, el terapeuta le dice "no es
posible, ¡ es un disparate!" Tal vez, una reacción frente a la smvresa ... pero por otr.()
lado pareciera una entonación, una resonancia, poner en palabras, decir lo que tal vez·
sienta la paciente. ·

Luego de transcurrido algún tiempo, no sabemos cuanto, la paciente


convaleciente retOmf\ sus sesiones. Al terapeuta no le asombra esa ausencia y ese
silencio, ya que sabe que en esas circw1stancias algunas personas se aleja11 de los
lngares o personas que les activen relaciones con el acontecimiento doloroso. }la,51.a
pensó que Clemence podía interrumpir el análisis, ya que estaba asociado a la lucha ·
la fecundación!y ahora a su desenlace. ·

Hasta aquí vemos el desaii:ollo de las 2 primeras etapas, el impacto de una


situación que deviene traumática, por lo imprevisto, por las expectativas, por su
momento de puerperio, por su lucha y persistencia y todo no .solo quedaba en la nada
sino que todo, se había destruí do, Es decir no solo fiustración porque algo no suceda; .,
sino destmcción de lo que ya aconteció. Sucesivos impactos identificatorios resuena\1, l
más que a ima;pérdida, a m1 denumbe: como mujer, como madre, tal vez como espo.sp,
como paciente, sus ideales, su esfuerzo, .. El autor no consigna cuanto tiempo demoró
en organizarse parn poder salir y retomar alguna actividad, pero en sus primeros ·'
intentos de reqonexión con su análisis debía estar acompañada, dada su incapaCid,ad ;
para desplazarse y sostenerse sola, "era un cuerpo impersonal, extenuado, vaciado de;
toda fücrza ... ?' Nasio rios habla del vaciamiento del yo y el contacto crudo,
desgan-ador eón el dolor, "última fortaleza defensiva contra la locura".
' .

Es po~>.ible pensar qne cuando el terapeuta conjetura que Clemente tal vez no ;
1

retome su análisis, esté analizando precisamente esa segw1da etapa que hemos
descripto, el ehfrentatnie;lto pai·a11oide, en que la paciente acaso ya no confíe , y
desplace su rabia al terapeuta por no haber podido cuidarla, anticiparle y también
evitarle el su{'rímíento. Sin embargo, Clemente retoma las sesiones, en las que va
desplegando 'su dolor, con el temor de "'volverse loca".

El proceso puede continuai-, entonces, y se sostiene en el vínculo: "En aquel


momento, nuestro vÍllculo se reducía a poder ser débiles juntos ... ", modalidad
terapéutica que consiste en poder estar en presencia de alguien desgarrado por el dolor y
tolerando la impotencia de ¡10 poder cahnarlo, solo sostenerlo, estai· presente y
disponible. Acompañar el dolor no es .decir palabras para transmitir esperanzas parn w1
futuro que nb esta presente, que ha siclo destrnido. No se puede "calmar", en el s.entido
de palabras que intenten desviar o anwrtiguar el dolor, hablando de consuelo, seá'este
referido al pasado o en relación al futuro. Solo (y no es póco) ofrecernos como el.eco. y
la resonanci~:del ckilor. En estos momentos la experiencia contratransferencial y· ·i ·
empáticu suele también ser dolorosa para el terapeuta. .· • ,

7
Recién,: pn tiempo clespnés, y que no se sabe cuanto ... puede comenzar el trabajo
de duelo. El trabajo de duelo por el hijo perdido, solo puede comenzar cuando se ha
reorganizado la iclentidacl de ser madre. El trabajo ele duelo comienza cuando se ha
reestablecido un \:>rdenamiento pulsional referido a múltiples representaciones (muje1;
madre, h\jo, hijo fallecido, lugar del padre, del hombre, ordenamientos generacionales),
y por lo tanto también de la temporalidad,' (pasado, presente, posible investimiento
füluro ). La representación del objeto perdido y su reh¡ción con el self, han. ele encontrar
nuevas transcripciones, y esto implica una nueva organización pulsional Si uno no ha
muerto ... comieuza a replantearse que hacer con la vida.

No sabemos por el relato, .cuales pueden haber sido las intervenciones en forma
más explícita, ¡1ero creo que se observa con clari~d el despliegue de las diferéntes
etapas, y cómo los modos de presencia del terapeuta van acompañando los diversos
modos de organización psíquica. Podríamos hablar mucho mas de la importancia de la
experiencia vincular y de los modos de intervención del terapeuta. Un factor clave es el
de "momento propicio" o "momento fecundo", basado en la experiencia de empatía o
"entonamiento"; de modo que lo que nosotros aportemos tenga la función de ·
""conte11er'', no ap11rar, tener tolerancia al transctrrrir, o la. de intervenciones que son
eficaces en cuanto promuevan trabajo psíquico al paciente.

He intentado desarrollar las etapas de elaboración en una situación de crisis,


marcando la especificidad del trabajo psíquico de quién la padece y de la importancia
de la comprensión del terapeuta para lograr un l)Compañamiento, que implica tanto
cambios por la experiencia vincular como por sus diversos modos de intervención.

BibliograJia s~\getida y complementaria

¡·:l; -:; - :' '¡


Bleichmár, Hugo: "El tratamiento de l!L'l crisis de pánico y el enfoque modular-
transf()nnacional" en Apertmas: Revista de Psicoanálisis, Nº 3. Noviembre
1999~ . ; . •
Freud), S.: "Análisis te1minable e intenninable" 1937 en Obras· completas Tomo
XXUI,Amo11'or~m· editores. . . .
Irigoyb1, Rita, Minotto Haydeé y Perez Llaveras, Claudia: Crisis tópica.de lo
trauniÁtíco, Buenos Aires Editorial Telmé, 1992 ·
Nasiojl ~uan David: El libro del dolor y ele! amor. Editorial Gedisa. Bal'Celona
1999J • .
¡·, '
1!

'

Comentarios para un debate


1i '

Hablar de disth1tas etapas en Ja elaboració1i de las crisis, implica también contemplar las
posibles resoluCiones patológicas en cada una de ellas.
Basado en sii.'eitpe1iencia clínica, ¿qué formas clínicas podrían adoptar algunas ele estas
resolucione:i patológicas?

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