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La finalidad de la educación infantil es la de contribuir al desarrollo físico, afectivo,

social e intelectual de los niños y las niñas, respetando sus derechos y atendiendo a
su bienestar.
En la educación infantil se atenderá progresivamente al desarrollo afectivo, al
movimiento y los hábitos de control corporal, a las manifestaciones de la
comunicación y del lenguaje, a las pautas elementales de convivencia y relación
social, así como al descubrimiento de las características físicas y sociales del medio
en el que viven las niñas y los niños. Además, se facilitará que los niños y niñas
elaboren una imagen positiva y equilibrada de sí mismos y
adquieran autonomía personal.
Se podrá trabajar como Educador Infantil con niños de 0 a 6 años ya sea
en el ámbito formal o no formal y en el sector de los servicios sociales de
atención a la infancia. Las principales salidas profesionales que ofrece
este curso son:
• Educador o educadora infantil en primer ciclo de Educación Infantil.
• Educador o educadora en instituciones y/o en programas específicos
de
trabajo con menores (0-6 años) en situación de riesgo social, o en
medios de apoyo familiar.
• Educador o educadora en programas o actividades de ocio y tiempo
libre
infantil con menores de 0 a 6 años: ludotecas, casas de cultura,
bibliotecas,
centros educativos, centros de ocio, granjas escuela, etc.
En nuestra sociedad, la actividad de formación institucional de los miembros más jóvenes
se realiza principalmente en la escuela. El sistema educativo es el encargado de
proporcionar una serie de actividades planificadas y dirigidas intencionalmente a facilitar
los aprendizajes que se consideren básicos para el desarrollo de la persona.

Si bien la educación de los niños/as menores de 6 años ha correspondido en el pasado casi


en su totalidad a la familia, en nuestra época, el proceso de transformación del medio
familiar, la incorporación de la mujer al mundo laboral y las condiciones de vida actuales
hacen necesaria la colaboración de instituciones que participan con las familias en el
proceso de educación de los más pequeños.

La educación tiende a desarrollar en las personas las capacidades y competencias


necesarias para su integración activa en la sociedad. Este desarrollo no es un simple
despliegue de posibilidades predeterminadas por la herencia biológica. Se produce
básicamente, como resultado del aprendizaje que tiene lugar a través de la continua
interacción con el medio, y en el que la intervención educativa cobra un papel fundamental.

La Educación Infantil supone una contribución al desarrollo y al aprendizaje de los niños


desde sus primeros años de vida. La intencionalidad general de la acción educativa se
orienta en esta etapa, hacia la creación de un ambiente y un marco de relaciones que
posibiliten y potencien el crecimiento sano de los niños/as, la cooperación con las familias y
la comunidad en general, en la promoción del desarrollo armónico en sus distintos ámbitos:
motor, cognitivo, lingüístico, de relaciones interpersonales, de actuación e inserción social y
de equilibrio personal. La adquisición por parte de los niños/as de aprendizajes
significativos y adaptados a sus necesidades y motivaciones, y la colaboración en la
compensación de las desigualdades de origen social y económico.
La visión comunicativa del proceso educativo pone de manifiesto la necesidad de crear
ambientes que favorezcan la interacción de profesores y alumnos en la actividad del aula.
Una red de relaciones comunicativas rico y diversa (como la que hay que crear en el aula) no
debería limitarse a los aspectos informativos y formales, sino integrar también aquellos
más socioafectivos e informales que se generan en la acción educativa. Esta dimensión
comunicativa será fundamental para favorecer el desarrollo de los aprendizajes y el que los
alumnos establezcan vínculos positivos con los contenidos culturales trabajados en el aula.

Aunque importante en todas las etapas, los aspectos relacionales y afectivos cobran un
relieve especial en Educación Infantil. Las características de los niños/as de esta etapa
hacen imprescindible que encuentren en la escuela un ambiente cálido, acogedor y seguro
que permita a una construcción de una autoimagen ajustada y positiva. En Educación
Infantil, la configuración de un ambiente como el que hemos descrito no es solo un factor
que contribuye al crecimiento personal sino una condición necesaria para que pueda
producirse.

La existencia de un ambiente cálido y de una relación personal afectuosa y trasmisora de


seguridad emocional no se opone a la existencia de normas y a la presencia de retos y
exigencias. Por el contrario, adquieren su valor educativo positivo cuando se dan en un
contexto de consideración y afecto para el niño/a, y cuando además están adaptadas a sus
posibilidades y se manejan por parte del educador de manera consistente y flexible.
Cuando, además, el niño/a tiene ocasión de participar en la elaboración de las normas que
rigen el funcionamiento del grupo, su valor educativo es todavía mayor.

A la hora de establecer una buena comunicación e interacción en el aula entre el profesor y


los niños/as debemos tener en cuenta una serie de aspectos o estrategias que nos van a
favorecer dicho acercamiento:

 Adaptación lingüística. La relación maestro/a-niño/a ha de estar basada en el nivel


de comprensión y desarrollo lingüístico del niño, es decir, debe adaptarse al nivel de
desarrollo lingüístico del niño/a en aspectos como: comprensión, asimilación,...

 Secuenciación. Ha de favorecerse el desarrollo lingüístico de forma que permita ir


de lo concreto a lo abstracto, de lo simple a lo complejo, de lo cercano a lo lejano,
etc.

 Uso de técnicas y recursos. En todo este proceso se han de utilizar técnicas y


recursos varios, que favorezcan el desarrollo de la expresión verbal del niño/a, con
lo cual la comunicación gradualmente irá haciéndose más rica tanto en el contenido
como en la forma.

 La interacción en el grupo. Las interacciones de los niños/as de Educación Infantil


son muy importantes y necesarias para propiciar la interacción con el mundo de los
adultos, potenciar la de su grupo de iguales, proporcionándole al niño/a deseos de
comunicar lo que siente, vive, desea,...
Las áreas son ámbitos de experiencia y desarrollo , por ello los progresos en cada
una de ellas inciden de manera global en el alumnado y apoyan su desarrollo de
manera independiente , por lo que su desarrollo de ha de llevara cabo mediante
actividades globalizadas que tengan interés y significado para los niños.
Objetivos.
En relación con el área, la intervención educativa tendrá como
objetivo el desarrollo
de las siguientes capacidades:
1. Descubrir la función comunicativa del lenguaje, propia y de los
demás, a partir de
las relaciones afectivas con las personas que les rodean.
2. Experimentar, adquirir progresivamente y utilizar diferentes
lenguajes: corporal, gestual, artístico, oral, matemático y tecnológico
para expresar necesidades,estados, sentimientos, vivencias y deseos.
3. Mejorar su expresión oral (pronunciación, entonación,
estructuración de frases cada vez más complejas, ampliación de
vocabulario) y la comprensión de otros niños y niñas y de personas
adultas, familiarizándose con las normas que rigen los intercambios
comunicativos en diferentes situaciones y con diferentes
interlocutores, adoptando una actitud favorable y facilitadora.
4. Utilizar los lenguajes como instrumento de comunicación,
representación de la realidad, aprendizaje y disfrute; valorar su uso
como medio de relación con las
demás personas y como regulación de la conducta personal y de la
convivencia.
5. Potenciar la curiosidad y desarrollar la creatividad de forma lúdica
a través de producciones plásticas, musicales, expresión corporal,
danza y del uso de medios audiovisuales y tecnológicos.
6. Aproximarse al lenguaje escrito a partir de la observación de
ilustraciones,
imágenes y símbolos presentes en la vida cotidiana y de la escucha e
interés hacia textos diversos.
Contenidos.
Bloque 1: Lenguaje y comunicación:
- Utilización de elementos comunicativos: contacto visual, control de
la mirada,
reconocimiento de la voz, imitación de gestos y expresiones del
adulto.
Área: Lenguajes: Comunicación y Representación
- El lenguaje oral como instrumento de comunicación: llanto,
balbuceos,
vocalizaciones, sonrisas, imitación de sonidos, emisión de cadenas
silábicas,
imitación de palabras, emisión y producción de palabras y utilización
de frases de complejidad creciente para expresar necesidades,
sensaciones, vivencias y deseos.
- Adquisición progresiva de una correcta pronunciación, entonación y
estructuración de frases sencillas.
- Utilización de las formas socialmente establecidas para saludar,
despedirse,
fórmulas de cortesía, etc.
- Interés e iniciativa por participar en situaciones comunicativas: dar
información, preguntar, contar, describir, etc., iniciándose en el uso
de las normas que rigen el intercambio comunicativo: escuchar, mirar
a quien habla, esperar turno, etc.
Evocación y reproducción de situaciones vividas.
- Ampliación de su vocabulario comprensivo y expresivo y utilización
en situaciones diversas de comunicación.
- Comprensión creciente de mensajes y de la intención comunicativa
de otras niñas, niños y adultos expresada en situaciones de la vida
cotidiana. Utilización del
lenguaje oral para regular su conducta y para aprender a convivir.
Seguimiento de órdenes orales sencillas.
- Comprensión, memorización y reproducción progresiva de
elementos básicos de textos orales diversos, canciones y juegos.
- Interés, comprensión progresiva y disfrute con la escucha de
cuentos, canciones,
poesías y otros textos de tradición oral y cultural.
- Gusto por mirar y manipular textos escritos, ilustraciones, dibujos,
pictogramas, fotografías, iniciándose en la diferenciación de distintas
formas de expresión gráfica(dibujos, números, letras).
Bloque 2. Otras formas de comunicación: artística, corporal,
audiovisual y
tecnológica:
- Descubrimiento y experimentación de forma lúdica y creativa, de las
posibilidades
del cuerpo para expresar y comunicar a través del movimiento, la
danza, la
dramatización, la expresión corporal.
- Exploración de las posibilidades sonoras de la voz, del cuerpo, de
objetos y de instrumentos musicales. Producción de sonidos y ritmos
sencillos.
- Escucha de diferentes sonidos, identificación y discriminación de
algunos
contrastes: sonido-silencio, fuerte-suave
- Audición, reconocimiento, evocación y reproducción de canciones
cortas y
sencillas.
- Interés y disfrute con la audición de músicas diversas y expresión de
emociones a través de ellas.
- Percepción a través de la exploración y la manipulación de las
características y propiedades de diferentes materiales y
descubrimiento de su color, textura, olor, forma.
- Utilización de forma creativa, de instrumentos variados y técnicas
sencillas para la realización de producciones plásticas, cuidando
materiales, instrumentos y espacios y mostrando interés y respeto
por las producciones propias y las de sus iguales.
- Expresión y comunicación a través de sus producciones de
necesidades,
sentimientos, vivencias, deseos y emociones.
- Curiosidad por los medios audiovisuales y tecnológicos y
descubrimiento de sus
posibilidades expresivas.
Criterios de evaluación.
1. Utilizar el lenguaje no verbal y la lengua oral para manifestar de
forma explícita necesidades, deseos, vivencias y emociones.
Se valora el nivel de madurez alcanzado para utilizar el llanto, la
sonrisa, los gestos, la entonación, las vocalizaciones, las emisiones
silábicas, el uso de las palabras y su pronunciación y la construcción
de frases para comunicarse con sus iguales y con los adultos y
expresar sus necesidades básicas, sus emociones, estados de
ánimo(alegría, tristeza, dolor) preferencias, para informar sobre algún
hecho, pedir ayuda,etc.
Se valora si muestra interés y gusto por participar en diversas
conversaciones.
De igual modo, se presta atención a la adquisición de las normas que
rigen el
intercambio comunicativo, que contribuirán a la regulación de su
conducta y a la mejora de la convivencia a través de la resolución de
conflictos de forma dialogada.
2. Comprender mensajes orales diversos mostrando una actitud de
escucha atenta y respetuosa.
Este criterio valora la capacidad del alumnado para escuchar y
comprender
diferentes textos (informaciones, instrucciones, mensajes, relatos,
cuentos,
canciones, poesías, explicaciones) que le permitan ir ampliando el
conocimiento del mundo que le rodea.
Se valora la adquisición y uso de vocabulario, el seguimiento de
órdenes sencillas, la respuesta con expresiones, gestos, acciones,
palabras y / o frases a lo que está escuchando, si repite poemas, si es
capaz de recordar lo escuchado y volver a contarlo, si lo relaciona con
otras vivencias y si disfruta con este tipo de actividades.
3. Mostrar interés por los textos escritos presentes en el aula y en el
entorno
próximo, iniciándose en su uso y en la comprensión de su finalidad.
Con este criterio se valora la atención que la niña y el niño muestran
hacia la
escucha de relatos, cuentos, poemas…, así como el interés por coger
y mirar
cuentos, libros de imágenes, tarjetas, fotografías y otros materiales
escritos del aula.
De igual modo se valora si la niña y el niño piden que el adulto le lea
un libro.
4. Iniciar la expresión y comunicación utilizando medios, materiales y
técnicas
propias de los lenguajes artísticos, audiovisuales y tecnológicos,
mostrando interés por explorar sus posibilidades, por disfrutar con
sus producciones y por compartir con los demás las experiencias
estéticas y comunicativas.
Se valora la competencia en el uso de diferentes materiales,
instrumentos y técnicas propias de los diferentes lenguajes. Se
observa su evolución y capacidad para expresar y crear a través de
ellos, así como el disfrute y gusto que manifiesta.
Se observa el desarrollo de la sensibilidad estética y de las actitudes
hacia diversas producciones artísticas en distintos medios. Se presta
atención al desarrollo de actitudes de aprecio y respeto hacia sus
producciones y hacia las de los demás, así como el interés por
compartirlas.
Los centros que ofrezcan el primer ciclo de la educación infantil deberán cumplir
con las siguientes condiciones
mínimas:
a. Estar ubicados en zonas salubres que no supongan riesgo para la integridad física
y psíquica de los usuarios.
b. Tener un emplazamiento independiente, integrado y accesible.
c. Cumplir las normas constructivas en vigor, y especialmente las normas básicas
de edificación, seguridad e higiene,
condiciones acústicas, protección contra incendios y condiciones térmicas.
d. Contar con espacios suficientes y adecuados para la atención educativa a los
niños y las niñas, incluyendo zonas
diferenciadas para el descanso, aseo y cambio, un patio de juego de fácil acceso,
delimitado y protegido para garantizar
el control y la seguridad de los niños y las niñas o, excepcionalmente, un espacio
equivalente de uso exclusivo
por el centro, una sala de usos múltiples y, en su caso, cocina y zona para la
preparación de alimentos.
2. El desarrollo normativo contemplará las particularidades de los centros ubicados
en la zona rural y, eventualmente,
en espacios urbanos consolidados tales como cascos históricos o similares, y tendrá
en cuenta, en todo
caso, la posibilidad de uso compartido de espacios y recursos.

0.1. EL MAESTRO/A EN SU RELACIÓN CON LAS FAMILIAS.

La colaboración con las familias.


1. La educación en el primer ciclo de la educación infantil se concibe como un
proceso único en el que intervienen
la familia y los educadores, y que se desarrolla tanto en el entorno familiar como en
el escolar.
2. El centro organizará la colaboración continua con la familia para garantizar el
intercambio y la unidad en la actuación,
facilitando su participación y promoviendo su implicación.
Si bien la familia y la escuela son dos ámbitos distintos (tanto por su naturaleza,
organización, formas de intervención, etc.) se plantean un objetivo común: la educación de
los niños/as y el desarrollo de todas sus potencialidades.

La familia es el primer contexto de socialización de los niños/as. En su interior, éstos


realizan sus primeros aprendizajes, establecen sus primeros y muy importantes vínculos
emocionales y se incorporan a las pautas y hábitos de su grupo social y cultural. La familia
juega, por tanto, un papel crucial en el desarrollo del niño.

Para que la labor educativa que comparten familia y escuela se realice correctamente, la
comunicación y coordinación entre padres y maestros/as es de la mayor importancia. Por
este motivo, una de las tareas que competen al profesor/a y al equipo educativo del que
forma parte, consiste en determinar los cauces y formas de participación de los padres en
el Centro.
Cuando se comparte la labor educativa la colaboración es
imprescindible a lo largo de todo el periodo, pero lo es especialmente
en el primer año. Esta colaboración exige planificar cómo, cuándo,
dónde y para qué se establecerá esa comunicación y coordinación
entre las familias y los y las educadores.
Esta relación contribuye a informar del funcionamiento de las rutinas
y de las
pequeñas incidencias que se suceden en ambos contextos y permite
establecer
acuerdos mutuos y enriquecimientos recíprocos.
Las entrevistas con las familias y las observaciones de la madre o el
padre (o de la
persona que se ocupe habitualmente del niño), mientras da de comer
al bebé, le
cambia, etc., proporcionan una información especialmente valiosa y,
sobre todo,
insustituible para el educador que ha de proporcionar a las familias la
seguridad de
que su hijo o hija está siendo adecuadamente educado y estimulado.
El centro debe programar un periodo de acogida en el que, en la
medida de lo
posible, la incorporación del alumnado se produzca de manera
gradual Este periodo
no excluye la presencia periódica de los padres para participar de
forma directa en la
acción educativa.
Será necesario garantizar, en la medida de lo posible, la continuidad
de los
educadores a lo largo del ciclo, como elemento que da coherencia al
proceso
educativo ya que permite la estabilidad de la acción educativa, el
mantenimiento de
los vínculos afectivos con el alumnado y la optimización de la relación
con las
familias.

Mediante la participación, familia y maestro/a tratan de guiar y facilitar primero la


incorporación y posteriormente una adecuada adaptación del niño/a al Centro. En un primer
contacto, generalmente en la entrevista inicial, padres y educadores sentarán las bases de
la futura relación: se conocerán y establecerán el clima de confianza mutua indispensable
para que la comunicación entre ellos resulte fluida. Además el maestro/a tendrá las
primeras referencias del niño/a al que va a recibir: recabará datos, opiniones, comentarios,
que servirán para mejorar el proceso. Los padres a su vez conocerán el Centro, su espacio
físico, los recursos disponibles, las necesidades y obligaciones, las líneas del proyecto
educativo,...

En posteriores contactos se analizarán la evolución del niño/a en todos sus aspectos, se


comentarán y evaluarán las nuevas adquisiciones, las dificultades y los progresos.

Es muy importante que los padres sientan seguridad y tengan confianza respecto al centro
al que los niños asisten. Para que ello sea posible, los padres deben percibir que sus hijos
son objeto de atención y observación particular por parte de los educadores. Cuando éstos
comentan con los padres los progresos del niño/a, sus adquisiciones, sus actividades
preferidas, ... les transmiten la seguridad de que su hijo/a está siendo adecuadamente
educado y estimulado. Por otro lado, cuando los padres informan a los educadores de la
situación del niño/a en un momento determinado, de alguna necesidad específica que debe
ser satisfecha, o de algún aspecto concreto que deba ser tenido en cuenta, están
permitiendo a los educadores conocer mejor al niño/a y, por tanto, organizar mejor su
trabajo educativo.

Además de este continuo contacto, los padres podrán poner a disposición del Centro sus
experiencias y recursos en distintos aspectos.

Conviene sin embargo, que ésta participación está convenientemente organizada de forma
que no constituya, en ningún caso, un enfoque de entorpecimiento a la labor educativa.

La relación maestro/a-padres puede adoptar distintas modalidades:


 Tutorías:
• Comunicación fluida y personal con las familias.
• Seguimiento positivo del niño/a.
• Conocimiento mutuo.

 Asambleas:
• Información sobre el proyecto educativo que se desarrolla en el Centro-aula.
• Seguimiento del desarrollo educativo de los alumnos/as.
• Propuesta de actividades específicas.
• Organización de la participación del los padres en las aulas.
• Análisis de problemas generales.

 Colaboración de padres en el aula:


• Colaboración en talleres monográficos.
• Colaboración en actividades cotidianas del aula.
• Colaboración en la gestión económica del aula.

 Escuela de padres:
• Formación en temas educativos de interés para los padres.

La vinculación del educador de Educación Infantil con las madres y padres de sus
alumnos/as se puede resumir en los siguientes puntos:
 Contribuir al establecimiento de relaciones fluidas que faciliten la conexión
entre el Centro escolar y las familias.
 Implicar a los padres en actividades de apoyo al aprendizaje y orientación
de sus hijos.
 Informar y ser informado por los padres de todos aquellos asuntos que
afecten a la educación de sus alumnos.