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LAS CRISIS ECONÓMICAS Y SUS EFECTOS

Nombre: Andrea del Carmen Martínez Moreno

Profesor: Javier Moreno

Materia: Macroenomia

Fecha: 30 de octubre de 2019


Índice
1. Introducción……………………………………………………………….. 1
2. La crisis mexicana de 1994 y el efecto tequila……………………………. 2
7.1 La crisis mexicana……………………………………………….... 2
7.2 Efecto tequila……………………………………………………… 3
3. La crisis económica japonesa de 1997 y el efecto sake…………………… 3
3.1 La crisis japonesa…………………………………………………. 3
3.2 El efecto sake……………………………………………………… 4
4. La crisis asiática y el efecto dragón………………………………………. 4
4.1 La crisis asiática …………………………………………………. 4
4.2 Efecto dragón ……………………………………………………. 6
5. La crisis asiática de 1997 y el efecto arroz………………………………. 6
5.1 Efecto arroz………………………………………………………. 6
6. La crisis económica de Rusia de 1998 y el efecto vodka………………… 7
6.1 La crisis rusa……………………………………………………… 7
6.2 Efecto Vodka……………………………………………………... 8
7. La crisis económica de Brasil y el Efecto Samba………………………… 8
7.1 La crisis brasileña………………………………………………… 8
7.2 El efecto samba…………………………………………………… 9
8. La crisis económica de Argentina y el efecto tango……………………… 10
8.1 La crisis argentina………………………………………………… 10
8.2 El efecto tango…………………………………………………… 10
9. Conclusión……………………………………………………………….. 11
10. Referencias………………………………………………………………. 12
Las Crisis Económicas y sus Efectos
Introducción
Las crisis económicas son un fenómeno que han preocupado a la sociedad
internacional en las diferentes épocas de su existencia. En ellas, se pueden observar
diversos factores que la provocan, así como sus consecuencias y efectos que llegan a tener
en los Estados que son afectados. De igual forma se puede observar que las crisis llegan
a tener un efecto domino sobre las economías de los países a través de todo el mundo
pues gracias a la globalización, el mundo cada vez está más interconectado por lo que los
golpes que sufre uno pueden llegar a afectar a uno o más países, o bien, la crisis puede
estancarse a un nivel económico nacional.

Para tenerlo más claro, una crisis económica es parte de un ciclo económico en
donde hay un decrecimiento relevante en la economía de un país. Una crisis se puede
identificar de mejor manera bajo ciertos indicadores como lo son: La producción y el
consumo pues ambas decaen por igual, asimismo, un indicador es el PIB y la tasa de
empleo ya que estos indican la situación de los distintos actores económicos.
Posteriormente la crisis se ve reflejada en la inestabilidad del mercado y en las
consecuencias en los sectores de un país, para después golpear a las actividades
comerciales (Sánchez, s.f).

Comprendiendo el concepto y lo que implica una crisis, ¿Cuáles son los efectos
que han existido dentro de ellas? ¿Cuáles fueron sus consecuencias y como se
resolvieron? En la presente investigación se explicarán los distintos efectos que suscitaron
en crisis como la de 1994 en México o la crisis asiática de 1997.

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La crisis mexicana de 1994 y el efecto tequila

La crisis mexicana

A mediados de los años 90, el Estado Mexicano contaba con condiciones


positivas, tras un largo periodo de caídas, para el sector económico del país pues en ellas
se mostraba un crecimiento favorable para la entrada de capitales extranjeros, así como
una disminución de la inflación. Con Carlos Salinas de Gortari como presidente de la
nación, México buscó la adopción de una mayor apertura, liberalización y la privatización
de diversas paraestatales, un ejemplo de ello fue la firma del Tratado de Libre Comercio
con América del Norte. Sin embargo, no todo fue perfecto, para 1989 el dinamismo
económico se perdió y los inversores cada vez perdían más el interés en el Estado
mexicano (Banda & Chacón, 2005). Se avecinaba una nueva crisis para la población
mexicana.

En 1993 la imagen de un México fuerte y seguro en el sector económico cayó


cuando la apreciación del peso llego a tal nivel que, en base a la cuenta corriente, podía
generar presiones especulativas devaluatorias (UNAM, 2014).

Fue a finales de 1994 que el pánico en los inversionistas desató la nueva crisis
económica en México. Tras una serie de eventos que iban deteriorando la imagen de
México a nivel global –asesinato de Luis Donaldo Colosio, alzamiento de armas del
Ejercito Zapatista de Liberación Nacional- se trató de aumentar las tasas de interés para
que no se perdiera el interés de los inversionistas, sin embargo, esto no resulto de la forma
esperada. Ante el fracaso de esta medida, se intentó implantar la emisión de tesobonos
con el fin de retener el ahorro en el mercado financiero, no obstante, la fuga de capitales
se iba acentuando (Banda & Chacón, 2005).

Para el 19 de diciembre de 1994, con la entrada de Ernesto Zedillo a la presidencia,


se decidió el ajuste a la paridad cambiaria en 15% teniendo como resultado que el tipo de
cambio pasara de 3.5 a 4.0 pesos por dólar. Este movimiento tuvo un efecto negativo entre
los agentes económicos pues al percibir el debilitamiento en las reservas del banco central
mexicano, así como la sobrevaluación del peso se empezaron a retirar los capitales del
país. Todo esto tuvo como consecuencia la caída de la bolsa, la perdida de reservas y una
creciente presión especulativa (Banda & Chacón, 2005). La crisis ya había llegado a la
vida de miles de mexicanos.

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Para resolver la crisis, se recurrió a un paquete de rescate por parte del Fondo
monetario Internacional, el cual consistía en una inyección monetaria por parte de EE.UU.
y otros organismos internacionales para intentar estabilizar el precio del dólar sin llegar
a afectar a otros países y así poder controlar la crisis (UNID, s.f).

Efecto tequila

Es conocido como “efecto tequila” a la crisis financiera de origen local provocada


por la falta de reservas internacionales, la devaluación de la moneda y la apreciación de
la moneda extranjera (UNID, s.f).

Durante la crisis económica de México, el efecto tequila es el que describe de una


mejor manera las causas por las que se presentó este fenómeno pues tras un sinfín de
malas decisiones por parte de los gobernantes mexicanos, la devaluación del peso se
incrementó de tal manera que el debilitamiento de la moneda nacional causo altas tasas
de inflación, falta de capital bancaria, intereses muy altos y una crisis en la actividad
comercial, lo que provocó una alza en la tasa de desempleo por el despido o el cierre de
empresas (UNID, s.f).

Como se puede observar, la crisis económica mexicana de 1994 fue provocada


por el efecto tequila pues la devaluación del peso provocó una fuga de capitales por parte
de los inversionistas, teniendo como resultado la caída de reservas en el banco central.

La crisis económica japonesa de 1997 y el efecto sake

La crisis japonesa

Durante la década de los 80, el superávit comercial que Japón estaba


experimentando estaba sobre los niveles. Los precios de las tierras y acciones empezaron
a aumentar de una forma espectacular. Le mercado inmobiliario hacia crecer al mercado
de valores, lo que, a su vez, fomentaba el crecimiento de activos inmobiliarios, todo este
movimiento comercial culmino con un aumento monetario de 9% anual y, esto, no hacía
más que aumentar, el nivel de vida y la economía japonesa superaba a la gran hegemonía,
Estados Unidos. A principios de la década de los 90, finales de los 80, el Banco central
de Japón decidió aumentar el interés bancario ante el peligro de devaluación del yen frente
al dólar. Como consecuencia, las acciones sufrieron un descenso, así como los precios de
los bienes inmuebles (Sotelo, s.f).

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La crisis estaba en marcha, dado que las acciones tenían como garantía a los bienes
inmuebles, la burbuja especulativa estallo. La recesión económica sigue persistiendo en
el 2007, por lo que adopta el nombre en japonés como década perdida (Sotelo, s.f).

Los bancos japoneses empezaron a quebrar por la emisión de créditos


irrecuperables, para 1990 las primeras víctimas fueron las pequeñas y débiles entidades
financieras. El ministerio de hacienda y el banco de Japón, incuestionables autoridades,
implementaron una estrategia denominada gosō sendan hōshiki con la cual se fomentaba
la idea de que los bancos nunca quebraban, si estaban en peligro de ello, otros bancos
irían al rescate para evitarlo (Kensuke, 2017).

El efecto sake

La preocupación para los demás países recaía en el efecto tequila, sin embargo,
en 1997 este temor se traspasó al efecto sake, efecto que provocó la crisis financiera de
Japón. Si bien, las preocupaciones de la comunidad internacional estaban en la crisis
asiática, su preocupación también llego a Japón por el peligro que implicaba esta crisis
para el primer banquero del mundo. El peligro no solo implicaba a Japón, al ser el primer
banquero, su caída, podría significar la caída de muchas otras economías (Paris, 1997).

El efecto sake es peligroso para el desenvolvimiento de una economía, pues este,


afecta en “alma” financiero, el banco. La crisis japonesa se provocó debido al caos que
se crearon en los bancos al no saber controlar la salida de créditos, lo que tuvo como
consecuencia el quiebre de bancos que contaban con una importancia tanta para la
sociedad como para los inversores.

La crisis asiática y el efecto dragón

La crisis asiática

1997, año en que el continente asiático preocupo a todo el sistema internacional


pues, al contrario de las dos crisis mencionadas, esta crisis no se mantuvo dentro de sus
fronteras, sino, que afecto a toda una región.

Antes de que se desatara la crisis financiera, los dragones asiáticos (Corea,


Indonesia, Malasia y Tailandia), disfrutaban de una admiración internacional por los
logros económicos que habían conseguido y la inversión extranjera que estaban
recibiendo. Baja inflación, acelerado crecimiento, estabilidad macroeconómica, altas
tasas de ahorro, economías abiertas y prósperos sectores exportadores son algunos de los
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logros que construyeron los dragones asiáticos, sin embargo, como todo país que alcanza
una cúspide económica, llega una crisis que sacude al gobierno y a la economía del país.

Victimas de su propio éxito, los países asiáticos se rehusaron a creer que su


economía estaba presentando fallas. En el caso de Tailandia, sus problemas empezaron a
manifestarse en 1996, el FMI había alertado a las autoridades tailandesas que era
inminente una crisis cambiaría, sin embargo, el gobierno decidió ignorar este hecho
(Aghevli, 1999). Su política económica se había convertido en insostenible, con un tipo
de cambio predeterminado, Tailandia, junto con Corea, empezaban a endeudarse a niveles
alarmantes. Este problema también se agravó por una regulación y supervisión financiera
inadecuada que permitió que los bancos y otras instituciones financieras adquirieran
crediticios elevados y asumir riesgos cambiarios (Villar, Murillo & Backal, 1998). La
crisis nuevamente se estaba avecinando, esta vez, para una región completa que no supo
ajustar sus políticas económicas ante el entorno global.

En julio de 1997, la crisis había estallado por el ataque especulativo sobre la divisa
tailandesa, el bath, lo que provocó el agotamiento de las reservas monetarias y llevo a un
ajuste abrupto del tipo de cambio. El déficit en la cuenta corriente y la sobrevaluación de
la moneda ahuyentaron a los inversionistas. Poco a poco la crisis tailandesa se fue
expandiendo por la región asiática sacudiendo los mercados bursátiles y las monedas de
otras economías emergentes; primero a Malasia e Indonesia y posteriormente a toda la
región. Las devaluaciones la fragilidad financiera agravada por la deuda externa de
gobiernos, bancos y corporaciones (Guillen, 1999) estaban mermando la situación
económica de los países asiáticos.

Para el FMI, las causas de la crisis son enormes y variadas;

"Primero, el fracaso para amortiguar las presiones al sobrecalentamiento, cada día


más evidentes en Tailandia y muchos otros países de la zona y que se manifestaron
en amplios déficit externos y burbujas en el mercado ele bienes raíces; segundo,
el mantenimiento de tasas ele cambio estables por mucho tiempo , lo cual alentó
préstamos externos y condujo a una exposición al riesgo cambiario externo, tanto
en el sector financiero como corporativo, y, tercero, reglas prudenciales laxas que
produjeron el agudo deterioro de la calidad de las carteras de crédito de los
bancos" (Guillen, A. 1999).

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Cada uno de estos factores iban propagándose por la región hasta llegar a una
consecuencia aun mayor, la caída de la bolsa de valores tanto del mundo como de Hong
Kong. Esta última provoco que los inversionistas se refugiaran en instrumentos de
inversión más seguros lo que llevo al abandono de los mercados asiáticos, un déficit en
la cuenta corriente hongkonesa y una serie de expectativas devaluatorias (Genner, s.f).

La globalización vuelve al juego y hace que esta crisis contagie a las demás
economías emergentes, sin embargo, este es el efecto arroz (Genner, s.f).

Para solucionar esta crisis, el Fondo Monetario Internacional jugó un papel


importante pues debido a la magnitud de los problemas que causó la crisis era necesario
el apoyo de un organismo internacional fuerte como lo es el FMI. En primera instancia,
el FMI ayudo a la región asiática por medio de un financiamiento para después dar las
pautas de una política macroeconómica capaz de aplicar una política fiscal firme para
Corea del sur e Indonesia. Las reformas estructurales también jugaron un papel relevante
pues con ella se buscaba eliminar las fallas existentes en el sector financiero y empresarial
(Personal técnico del FMI, 2000).

Efecto dragón

El efecto dragón es el causante de la crisis financiera en el continente asiático. Este


efecto radica en el desplome de las exportaciones en los países asiáticos, el colapso de la
rentabilidad empresarial y el endeudamiento insostenible de empresas y de gobierno. Para
1997, la crisis, que en su momento inicio con el crack bursátil de Hong Kong, se había
expandido para no solo a los países asiáticos sino a países como Sao Paulo, Argentina,
México, Nueva York y Frankfurt, provocando una caída significante en las bolsas de los
países ya mencionados (Genner, s.f).

Crisis financiera asiática de 1997 y el efecto arroz

Efecto arroz

Con la devaluación de la moneda tailandesa, se implicaron medidas catastróficas


para los países conocidos como tigres asiáticos. Este efecto, a diferencia del efecto
dragón, se centra en el contagio hacia las demás economías emergentes. Sus impactos se
centraron mayormente en la disminución de la inversión extranjera en la región, el déficit
en la balanza de pagos y en la cuenta corriente, así como la disminución de las

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exportaciones lo que tuvo como consecuencia que la deuda externa aumentara (Viganó,
2013).

La crisis financiera del continente asiático tuvo implicaciones relevantes dentro


del sistema internacional pues, como se mencionó anteriormente, el efecto arroz se enfoca
en el contagio de otras economías que provocó la crisis asiática tal y como el impacto que
sufrió el sector económico de Brasil y Argentina (Viganó, 2013),

La crisis económica de Rusia de 1998 y el efecto vodka

La crisis rusa

En 1998 se desato una crisis económica en Rusia debido a la enorme deuda pública
instigada por la crisis asiática de 1997, la crisis de liquidez y la caída de los precios
mundiales en las materias primas; en el caso de Rusia, la exportación de petróleo es un
ingreso relevante para su economía. Además, también está el factor de los bancos pues,
ellos, tenían una estrecha relación con las industrias rusas, especialmente, con las
petroleras (Baldi, 2012). Con esto, la economía rusa no lograba una recaudación relevante
por parte de algunas industrias generando una disminución en el ingreso, esto se vio
agravado por la devaluación del rublo (Sotelo, s.f).

De igual forma, la crisis rusa se originó por los desajustes macroeconómicos de la


balanza comercial, en la cuenta corriente, en las políticas fiscales y monetarias. La bajada
de precios internacionales en el petróleo junto con los subsidios estatales a las empresas
y a la población llevo a un exceso en el endeudamiento público de corto plazo provocando
una disminución en las reservas internacionales.

Los síntomas que Rusia estaba presentando no fueron notorios hasta fines de 1997,
cuando la deuda interna se elevó drásticamente, estos, se ocultaron ya que la deuda
pública y el déficit presupuestario rusos no eran alarmantes. Este descuido culmino con
la suspensión de pagos en la deuda.

La devaluación del rublo también jugo una parte imparte importante para el
destrate económico que Rusia estaba presentando. Con la moneda devaluada cerca del
300%, la paralización del sistema bancario, la quiebra de numerosos bancos y empresas,
la brusca caída del nivel de beneficios y de vida de la población, así como el menoscabo
de la confianza figuran entre los resultados negativos de la crisis (Baldi, 2012). Por otro

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lado, existieron ciertas consecuencias positivas como, por ejemplo, el incremento de la
competitividad de la economía rusa.

Como resultado de la devaluación del rublo, las importaciones en el país


aumentaron, así como sus costos, y los artículos rusos en el extranjero bajaron de precio
lo que brindó la oportunidad de involucrarse en nuevo mercados, reavivando la industria
nacional y aumentando las posibilidades de exportación. La economía rusa tomó un
distanciamiento del modelo de economía de materias primas y se dirigió a nuevos sectores
y segmentos, se incrementó el flujo de inversiones, compañías extranjeras empezaron a
abrir sus filiales en Rusia, por último, las empresas nacionales empezaron a abrirse
camino en los mercados internacionales (Baldi, 2012). De igual forma, para salir de la
crisis Rusia recibió un rescate financiero por parte del FMI, el Banco Mundial y el
Gobierno de Japón.

Efecto vodka

La devaluación de la moneda, el déficit en la balanza de pagos, su disminución de


ingreso, la baja de recaudación por parte de las empresas petroleras son algunas de las
consecuencias que tuvo el efecto vodka durante la crisis rusa.

La propagación de esta crisis reside principalmente en América Latina,


especialmente en el territorio brasileño pues su moneda, el real, se vio fuertemente
presionada por el rublo ruso lo que provoco el debilitamiento de la moneda brasileña en
1999. Asimismo, esta crisis llego a afectar a la economía de Argentina en 2001
(Rodríguez, López & Mondino, 2014).

La crisis económica de Brasil y el Efecto Samba

La crisis brasileña

El mundo estaba cambiando cuando se suscitó la crisis brasileña. Con la entrada


del euro al continente europeo en 1999, se esperaban grandes y mejores augurios para la
economía global, sin embargo, en Brasil, la historia es diferente.

Desde la década de 1980 la base de la economía brasileña estaba orientada hacia


la exportación, esto con el fin de recaudar más fondos para reducir el endeudamiento. Sin
embargo, este no fue el problema, el verdadero problema se ubica de manera interna por
el déficit fiscal financiado por la deuda interna y la alta inflación.

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Para 1986, se introdujo una nueva moneda, el cruzado., como medida para reducir
la inflación y así tratar de estabilizar el sector económico del país por medio del
mejoramiento de salarios y una congelación de los precios, no obstante, debido al
debilitamiento del Estado estas medidas no funcionaron como se pensó y el déficit fiscal
persistía. Esta problemática siguió hasta que, en 1994, con la llegada de Fernando
Cardoso, se impuso una nueva moneda, el real, así como las medidas para garantizar su
valor estable. La nueva implementación fue un éxito, se disminuyeron los niveles de
inflación, se consiguió una disminución en los precios por lo que se recuperó la demanda.
Ante este nuevo panorama, el gobierno se aventuró a lanzar un plan de privatizaciones de
reforma fiscal, sin embargo, se encontraron con la dificultad en la estabilización de las
finanzas públicas por lo que se decidió aplicar una política monetaria estricta y una
política cambiaria de ajuste controlado (Núñez & Vásquez, 2006).

Poco a poco la moneda se iba devaluando. A pesar del buen pronóstico que se dio
para el desarrollo económico brasileño en 1997, las el entorno global derrumbo esta idea.
El efecto dragón y el efecto vodka desataron en el territorio brasileño una nueva crisis
que no se veía venir.

A medida que la crisis rusa se iba fortificando la crisis brasileña se iba


construyendo, derrumbando el panorama económico que lograron en la última década. A
partir de 1998, las reservas iban bajando a una velocidad alarmante, esto, obligo al
gobierno a desvalorizar, aún más, su moneda con el fin de frenar la salida de reservas.
Atraer capitales y aumentar las exportaciones nacionales (Lanotti, s.f).

Para solucionar la crisis económica brasileña, se buscó acelerar y mejorar el ajuste


fiscal, esto con el fin de recobrar la credibilidad en los mercados financieros y para poder
hacer frente a pagos de intereses. De igual forma, se buscó establecer tasas de interés real,
para ello, el Banco Central decidió subir los tipos de interés de corto plazo y duplicó el
tipo de interés básico. Como se mencionó en la mayoría de las crisis, el FMI también
realizó un préstamo junto con el Banco Interamericano (Sáinz & Calcagno, 1999)

Efecto Samba

El efecto samba solo reafirma una cosa, el mundo esta interconectado de una
forma impresionante. A través de este efecto se pudo observar que sin importar que tan
lejos este un Estado de otro, en cuanto se habla de la economía, es capaz de atravesar
mares y tierras con el poder de beneficiar al país o, como se observó, afectar. El efecto

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samba llego al continente americano gracias a los efectos dragón y vodka e impacto
totalmente en las tasas de interés internas del país y la moneda, pues su ajuste jugo un
papel relevante para estabilizar a la economía nuevamente por medio de retener lo
máximo posible a los capitales y mantener sus reservas.

La crisis económica de Argentina y el efecto tango

La crisis argentina

La economía argentina venía sufriendo contracciones que provocaron su entrada


en recesión. Entre estas contracciones estaba la tasa de desempleo lo que provocó que la
demanda disminuya y, por ende, la reducción de los ingresos a el sector empresarial
obligándolo a reducir los costos. Este fenómeno poco a poco iba mermando la situación
económica de Argentina pues se creo un circulo vicioso que aumentaba la crisis (Sotelo,
s.f).

Para mantener la estabilidad, por lo menos un poco controlada, se necesitaba del


ingreso de divisas, sin embargo, cuando dejo de entrar el dinero suficiente al Estado, esté
empezó a endeudarse. Esta acción tuvo como consecuencia que la deuda fuera cada vez
mas grande, aplicándose medidas que consistían en el endeudamiento exterior. El 29 de
noviembre de 2001, la crisis se volvió insostenible pues los inversionistas empezaron a
retirar sus depósitos monetarios de los bancos lo que causo que el sistema bancario
colapsara por la fuga de capitales (Sotelo, s.f).

Para evitar la fuga de capitales se buscó implementar una medida conocida como
el corralito, la cual, prohibía las transferencias al extranjero y limitaba la cantidad de
dinero que podía ser retirada de la cuenta bancaria. El corralito tuvo como respuesta, por
parte de la sociedad, una inconformidad lo que se manifestó como protestas y cacerolazos
(Expansión, 2014).

De igual forma, uno de los causantes de la crisis fue la privatización del sistema
de jubilaciones pues esto provocó que el Estado perdiera la captación de ingreso de los
trabajadores, pero siguiera teniendo en deber de pagar a las personas jubiladas. Este hecho
inclino al Estado argentino, aún más, a adquirir prestamos externos, mismos que provocan
que la inflación estalle en una hiperinflación y en una deuda enorme (Novaro, 2014).
Otros factores que provocaron la crisis económica fue la flexibilidad de la política fiscal,
la existencia de la evasión fiscal y la capacidad limitada del gobierno para controlar los

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gastos provisionales, a lo que se le sumo el apoyo a las entradas de capital en lugar del
ahorro interno (A, 2003).

Toda la crisis, tanto social como económica, culmino con la renuncia del
mandatario siendo reemplazado por un presidente interino que, antes de renunciar una
semana después, declaro una moratoria de 100 000 millones de dólares (Expansión,
2014).

Efecto tango

El efecto tango consistió, básicamente, en la incapacidad del gobierno argentino


para cumplir con los pagos por servicio de la deuda y el contagio de su situación hacia
los demás países latinoamericanos.

La paralización de los movimientos bancarios y la ineficiencia del gobierno


marcaron el desenlace que esta crisis tendría en Argentina.

Conclusión

Las crisis económicas siempre han estado presentes en el desarrollo de los


Estados, ellas, marcan la capacidad y el poder que tienen pues si tienen el debido orden e
inteligencia podrán salir de ellas.

A través de todas las crisis expuestas, podemos identificar, y señalar, que el mundo
esta más interconectado de lo que realmente observamos pues es por medio de estas, por
lo menos en el ámbito económico, que el sistema internacional siempre esta en contacto,
aunque no se pueda ver. El efecto dragón, el efecto arroz, el efecto tequila, el efecto sake,
todos los efectos que se mencionaron dieron paso a otro, es decir, el efecto dragón dio
paso al efecto vodka, el efecto vodka dio paso al efecto samba.

Se concluye que la globalización es un factor que no se debe perder de vista en el


mundo en el que hoy se vive pues las decisiones macroeconómicas que haga un Estado
pueden incidir de manera significativa en las políticas económicas de los países, sin
importar que estén en otro continente. Es por ello que los Estados no se deben de cerrar
al mundo, a pesar de que se mencione que no se influye en la política nacional, es claro,
que si lo hace de una forma u otra.

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Referencias

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