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3.

Consideraciones nacionales de la problemática


educativa mexicana.
3.1 Los problemas de la educación desde la perspectiva del cambio social.
El estudio de los problemas actuales de nuestro sistema educativo debe situarse,
necesariamente, en el contexto de los profundos cambios sociales y educativos que se han
vivido en las dos últimas décadas por tres razones bien precisas:

1. Es necesario eliminar el desconcierto. Si las circunstancias han cambiado, obligándonos


a replantear el papel y los objetivos mismos de nuestro sistema de enseñanza, un análisis
preciso de los principales indicadores de ese cambio nos permitirá clarificar la situación en
la que nos encontramos y las dificultades a las que hemos de hacer frente, diseñando unas
respuestas más adecuadas ante los nuevos interrogantes.

2. El estudio de la influencia del cambio social sobre la función docente puede servir como
una llamada de atención a la sociedad, padres, medios de comunicación, y administraciones
educativas, para que comprendan las nuevas dificultades a las que se enfrentan los
profesores. Como luego veremos, un elemento importante en el estado actual de nuestro
sistema de enseñanza es la falta de apoyo, las críticas y el dimisionismo de la sociedad
respecto a la tarea educativa, intentando hacer del profesor el único responsable de los
problemas de la enseñanza, que, en muchas ocasiones, son problemas sociales que
requieren soluciones sociales.

3. Sólo a partir de una visión global de los nuevos problemas generados por la influencia
estos cambios, es posible diseñar unas pautas de intervención capaces de mejorar la calidad
de nuestro nuevo sistema educativo. Las nuevas respuestas deben plantearse
simultáneamente en varios frentes:

a. Imagen social de nuestro sistema de enseñanza (relaciones sociedad-sistema educativo,


apoyo de la sociedad, sociedad educativa).

b. Condiciones de trabajo de los agentes del sistema educativo (dotaciones de material,


tratamiento específico de las zonas de educación compensatoria, relaciones profesor-
alumno, reconsideración de las funciones de dirección y supervisión).

c. Formación de profesores para afrontar las nuevas expectativas sociales (formación inicial
y formación continua).

Diversos indicadores nos hablan de un descenso en la calidad de la enseñanza, en buena


medida producido por las actitudes de inhibición y desconcierto que se extienden entre
nuestros profesores (actitudes de inhibición cercanas al 30%; aumento de las bajas hasta
alcanzar cifras del 17%. Vid. Esteve, 1995). Y, tal como hemos visto en los países de
nuestro entorno, el problema aún no ha hecho sino empezar: el continuo avance de las
ciencias y la necesidad de incorporar nuevos contenidos de enseñanza, junto con la
necesidad de adaptarse a los nuevos problemas de una sociedad marcada por la aceleración
del cambio social, imponen una dinámica de renovación permanente, en la que los
profesores tendrán que aceptar profundos cambios en la concepción y el desarrollo de su
profesión. Es necesario romper el círculo vicioso de un sistema de enseñanza que, al
responder con lentitud ante los cambios, recibe continuamente la crítica de la sociedad
acusándole de no responder a las nuevas exigencias sociales; ya que cuando nuestro sistema
de enseñanza se pone en marcha y elabora unas respuestas, la sociedad ha vuelto a cambiar,
las expectativas y los problemas son distintos, y, de nuevo, la sociedad vuelve a criticar al
sistema educativo por no responder a las exigencias sociales.

Si no se enfrentan los nuevos problemas generados por estos cambios, crecerá el malestar
con nuestro sistema educativo, y aún descenderá la calidad de nuestra enseñanza, ya que la
generalización de las críticas aumenta la desmoralización del personal que la atiende. Y una
enseñanza de calidad va a ser cada día más imprescindible para que una sociedad moderna
responda a las exigencias de formación y especialización que impone el progreso social.

3.2 Expectativas de la sociedad y aumento sobre las exigencias sobre los


docentes.

Los informes internacionales coinciden en señalar que una de las claves para un mejor
aprendizaje y rendimiento académico de los estudiantes es asegurar que el profesorado
tenga las competencias profesionales necesarias para ser eficaces en el aula, además de
fomentar su actualización continua mediante acciones que faciliten el trabajo colectivo y la
observación entre pares de la práctica docente. El Consejo Europeo hizo en 2014 la
recomendación[1] de promover marcos competenciales exhaustivos para la profesión
docente, recordando que la necesidad de asegurar una docencia de alta calidad es uno de los
objetivos prioritarios del “Marco estratégico europeo de Educación y Formación” (ET
2020)[2]. Coincide también con algunas de las propuestas de las iniciativas “Rethinking
Education”[3] y “Opening up Education”[4] de la Comisión Europea, que animan a los
estados miembros a tomar “medidas inmediatas” que puedan “garantizar que los jóvenes
desarrollen las capacidades y competencias necesarias” en el nuevo entorno
socioeconómico actual y futuro. Propuestas y reformas que deben recibir el apoyo de
“profesores bien formados, motivados y emprendedores”, interesados en su desarrollo
profesional como docentes, con la integración de la cultura digital en los procesos
educativos como uno de los principales instrumentos para la transformación y mejora de la
calidad educativa.

Una rigurosa selección del profesorado, consiguiendo atraer a la docencia a los


estudiantes de más talento, y “la formación y el apoyo continuo para que los docentes
desarrollen prácticas cada vez más eficaces” son los rasgos comunes más importantes de
los sistemas educativos que consiguen mejores resultados en las evaluaciones
internacionales, y no parece que haya “error Mckinsey” en estas conclusiones de aquel
informe de 2007[5]. ¿Se están incorporando los perfiles adecuados a escuelas de magisterio
y másters de profesorado y después a la docencia? Lo cierto es que las notas de corte para
estos estudios no suelen ser muy exigentes, mientras que el porcentaje de titulados es
bastante alto. Los temarios de las pruebas selectivas hace tiempo que no se actualizan. El
fondo y la forma del examen condiciona lo que se aprende y orienta sobre lo que se espera
del docente. Por otra parte, parece que las expectativas de la sociedad hacia docentes y
centros educativos han cambiado y ello hace necesario un nuevo modelo formativo y de
competencias profesionales del docente que oriente tanto su formación inicial como los
procesos selectivos y el desarrollo profesional. ¿Cuáles son esas competencias
profesionales que deben identificar a un buen educador y ser el objetivo de la formación
continua del docente de este siglo XXI en el que han nacido los escolares de hoy?

“El profesor del siglo XXI”[6] fue el título de la publicación resultado del Encuentro de
Consejos Escolares Autonómicos y del Estado del año 2012, en el que se realizaba una
aproximación a un posible marco de competencias profesionales en torno a tres ejes:
trabajar y gestionar el conocimiento, trabajar con las personas, trabajar con y en la
sociedad. Más recientemente, el nuevo informe Eurydice (2018) “Teaching Careers in
Europe: Access, progression and support”[7] incluye en su capítulo 4 un apartado sobre los
marcos competenciales docentes que hay en Europa. Casi todos los países tienen marcos
competenciales establecidos por las autoridades educativas, relacionados en el anexo 2, y
solo 9 sistemas educativos no disponen de un marco ni tienen planes de desarrollarlo. Los
marcos existentes consisten en un conjunto de enunciados sobre lo que un profesional
de la docencia debería saber (conocimientos), entender (actitudes) y saber hacer
(habilidades), aunque en algunos solo se enumeran las áreas de competencia. Las áreas
más comunes son:

– la psico-pedagógica

– el conocimiento de la materia y su didáctica

– evaluación y estrategias metacognitivas para un mejor aprendizaje

– enfoques de enseñanza innovadores

– uso de nuevos recursos (competencia digital)

– comunicación con los alumnos y gestión de espacios de aprendizaje

– cooperación con otros docentes, trabajo en equipo

– relación con las familias y otros agentes sociales externos

El nivel de detalle que encontramos es muy variable en la especificación de descriptores


que puedan tener una correspondencia de evidencias para la acreditación o criterios de
evaluación y niveles de desempeño en relación a esos enunciados. Los marcos
competenciales se utilizan con diversas finalidades, sobre todo para la identificación de
necesidades formativas y mejora de habilidades profesionales. Así se menciona en el
marco que se referencia en España, que es el creado en 2011 en Castilla y León y sobre el
cual en Galicia se trabaja en un proyecto que lo actualice y desarrolle.

Los marcos competenciales pueden servir también para otros fines siempre que se utilicen
de forma dinámica, como instrumento de diálogo, reflexión, colaboración y observación
para la mejora, con adaptaciones según diferentes perfiles y etapas (inicial, inducción,
desarrollo, mentoría). También como herramienta de referencia para diversos agentes
educativos tanto en la toma de decisiones como desarrollo de planes, promoción y guía de
los procesos selectivos y de prácticas. Por muy buena que sea la calidad descriptiva de un
marco, lo importante son las acciones y procesos que pueda poner en marcha para
ayudar en la innovación y mejora de la práctica docente.

 [1] “Conclusions on effective teacher education”, Consejo de la Unión Europea (2014):


http://www.gr2014.eu/sites/default/files/142690_2.pdf
 [2] “Marco estratégico europeo de Educación y Formación”
ET2020: http://www.mecd.gob.es/dctm/inee/indicadores%E2%80%90educativos/informeet2020201
3.pdf?documentId=0901e72b81732dc8
 [3] ”Replantear la Educación” (CE, 2012): http://europa.eu/rapid/press-release_IP-12-1233_es.htm
 [4] Opening up Education: Innovative teaching and learning for all through new Technologies and
Open Educational Resources” (CE, 2013): https://eur-lex.europa.eu/legal-
content/EN/TXT/?uri=CELEX%3A52013DC0654
 [5] “How the world’s best-performing school systems come out on top” (Mckinsey&Co, 2007):
https://www.mckinsey.com/industries/social-sector/our-insights/how-the-worlds-best-performing-
school-systems-come-out-on-top
 [6] “El profesor del siglo XXI”, Encuentro de Consejos Escolares Autonómicos y del Estado (2012):
http://www.mecd.gob.es/dctm/cee/encuentros/xxiencuentro/documentofinalxxiencuentroconsejos-
escolaresoct2012.pdf?documentId=0901e72b81441c7f
 [7] “Teaching Careers in Europe: Access, progression and support” (Eurydice,
2018): https://publications.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/435e941e-1c3b-11e8-
ac73-01aa75ed71a1/language-en

La educación incluye, inevitablemente, un componente utópico. Cualquiera que sea la


definición que de ella queramos dar, la educación incluye siempre la idea de perfección:
educar consiste en mejorar a una persona, y desde el punto de vista social, al grupo de
personas que constituye una nueva generación.

Esta idea ha ido calando en nuestra sociedad; y así, abandonando la concepción de la


educación reducida al ámbito de lo intelectual, han ido apareciendo múltiples adjetivos que
pretenden llamarnos la atención sobre los diversos enfoques que la educación puede
adoptar para perfeccionar la personalidad de nuestros alumnos en los más diversos campos:
educación moral, educación estética, educación física, educación social... y, un largo
etcétera, que puede llevarnos a la educación vial, la educación multicultural y la educación
multilingüe, por citar sólo tres de los últimos adjetivos recientemente incorporados a la
larga lista de nuevos objetivos que la sociedad demanda de nuestro sistema educativo. Y no
sólo pedimos a nuestros profesores que abarquen todos los campos en los que pueda
perfeccionarse la personalidad humana, sino que además les pedimos mesura y equilibrio:
esos diferentes objetivos deben incorporarse en un todo armónico, consiguiendo una
personalidad integrada, sin que el desarrollo excesivo o unilateral de una de esas áreas
produzca hombres y mujeres desequilibrados.

Una vez instalado este discurso, toda actuación educativa, por muchos éxitos que consiga
podrá ser criticada: ya que siempre le faltará algo que cumplir; o bien, se le podrá achacar
la ruptura del equilibrio en el desarrollo de las múltiples tareas que encomendamos a
nuestros profesores. Así, en los últimos años, no han hecho sino aumentar las nuevas
exigencias de nuestra sociedad sobre el sistema educativo. El proceso de incorporación de
nuevas demandas es un hecho histórico innegable. Hace veinte años un profesor podía decir
en voz alta que era profesor de física y que sólo enseñaba física, en el momento actual se ha
generalizado la petición de que todo profesor se interese por el equilibrio psicológico de su
alumno, el desarrollo de su sentido crítico, tenga en cuenta su formación cívica, atienda
problemas de coeducación en clase, y una lista tan larga, como lo sea nuestro empeño en
explicitar el componente utópico de la educación al que nos hemos referido. Siempre habrá
algo nuevo que atender, algo nuevo por descubrir o por añadir a lo que la educación ya ha
conseguido. Máxime en una sociedad en la que se ha generalizado la tendencia a convertir
en problemas educativos todos los problemas sociales pendientes. Así, en cuanto se observa
la aparición de nuevos brotes de racismo, inmediatamente se exige que las escuelas
incorporen una decidida actuación de educación multicultural que favorezca la tolerancia y
la solidaridad inter-étnica. Si aparecen nuevas enfermedades, sólo es cuestión de meses el
que se elaboren y pongan en marcha nuevos programas de educación para la salud. Si
aumentan los accidentes de tráfico, se solicita la inclusión de la educación vial como
materia obligatoria en la formación de maestros. Si hay un problema de bilingüismo
producido por un largo período de intolerencia política, las instituciones escolares acaban
en el ojo del huracán de las medidas planteadas para solucionarlo. Con esta forma de pensar
en la educación, los problemas sociales y los problemas políticos se transmutan
inmediatamente en problemas educativos. A veces, la sociedad olvida el enfoque social de
estos fenómenos y el análisis de sus causas; y con independencia de sus pautas de
desarrollo, se añade una nueva utopía a las peticiones que sobre la educación se proyectan,
y se espera que también ésta solucione el problema. Si se extiende el uso de drogas,
enseguida se propone solucionar el problema elaborando programas educativos de
prevención de la drogadicción, y se considera a la escuela y a los maestros como
responsables en la lucha contra la droga. Lo mismo ocurre con el aumento de la violencia
entre los jóvenes. La sociedad no se plantea una responsabilidad colectiva.
Paradójicamente, se deplora el aumento de la violencia en la sociedad, sobre todo entre las
generaciones jóvenes; y, al mismo tiempo, la televisión utiliza la violencia como objeto de
entretenimiento cotidiano. La capacidad de penetración de los medios audiovisuales jamás
podrá ser contrarrestada por la actuación dispersa de nuestros profesores y nuestras
escuelas; es necesario, por tanto, hacer una llamada desde el mundo de la educación para
que la sociedad entienda que estos problemas son una cuestión de responsabilidad
colectiva.

El estudio de las expectativas sociales se convierte entonces en un elemento imprescindible


para comprender el apoyo de la sociedad al sistema educativo en un lugar y en una época
histórica determinada. Tal como está ocurriendo con nuestro sistema sanitario, en los
últimos años se ha extendido la crítica de la sociedad y de los medios de comunicación
social sobre nuestro sistema de enseñanza. Y el problema no parece una cuestión de calidad
del sistema, sin duda el mejor de nuestra historia, sino más bien de una extensión
desmesurada de las expectativas sociales.

Ahora bien, pese a que nuestra sociedad espera que el sistema educativo asuma una
importante responsabilidad en el enfrentamiento de estos nuevos problemas sociales, no
hay unas directrices decididas para cambiar la formación inicial de los profesores,
incluyendo cursos específicos que les permitan una acción coherente frente a estas nuevas
exigencias.

La inercia hace que nuestros profesores de primaria sigan siendo formados en modelos
normativos, basados en la vieja concepción del maestro de niños generalista, haciendo caso
omiso a los descubrimientos de los últimos veinte años de investigación en didáctica y
psicología del aprendizaje. Nadie parece advertir que muchos de ellos han tenido que
reconvertirse sin ayuda para dar clases en aulas de formación de adultos u otros programas
sociales específicos. De hecho, las titulaciones de educación social, implantadas en casi
todas las Universidades españolas, aún continúan pendientes de aprobación en Andalucía,
quedando las materias específicas que formarían a nuestros profesores para intervenir en
estos programas sociales al albur de su aceptación como materias optativas.

El problema es aún peor con nuestros profesores de secundaria. Su formación se sigue


encomendando a las Facultades universitarias de Ciencias y Letras, cuyo modelo de
formación es el del investigador especialista, y que, ni por asomo, se plantean formar
profesores (Esteve, 1997). No es de extrañar, por tanto, que sufran auténticos "choques con
la realidad" al pasar, sin mayor preparación, de la investigación sobre química inorgánica o
de su tesis de licenciatura sobre un tema de alta especialización, a plantearse cómo ilusionar
a cuarenta niños de un barrio conflictivo en los conocimientos más elementales de la
química o la filosofía. No se trata sólo de la inadecuación de una formación
psicopedagógica, encomendada a unos cursos de aptitud pedagógica desprestigiados y
criticados por la misma Administración desde hace quince años, sino, mucho más allá, de la
formación de una identidad profesional falsa, en la que, durante los años de formación, el
futuro profesor se imagina a sí mismo implicado en unos modelos de trabajo profesional
que no se corresponden con el trabajo real que nuestra sociedad encomienda a los
profesores de secundaria.

Las actitudes de los profesores ante la enseñanza dependen en buena medida del tipo de
formación inicial que éstos hayan recibido. Los trabajos realizados por Honeyford (1982)
en Inglaterra, Gruwez (1983) en Francia, Vonk (1983) en Holanda, Bayer (1984) en Suiza,
Martínez (1984), Vera (1988) y Esteve (1997) en España, coinciden en señalar que la
formación inicial de los profesores tiende a fomentar una visión idealizada que no se
corresponde con los problemas reales de la enseñanza. El profesor novato va a quedar
desarmado y desconcertado al encontrar que la práctica real de la enseñanza no responde a
los esquemas ideales con los que se le ha formado; sobre todo contando con que su primer
destino se desarrollará en condiciones precarias, y que los profesores más experimentados,
por riguroso orden de antigüedad, les van a obsequiar con los peores grupos, los peores
horarios, los peores alumnos y las peores condiciones de trabajo
3.3 Desacreditación y desvaloración social de la figura institucional del
docente.

3.4 Las nuevas relaciones sociedadescuela. Alumno-docente

Para contestar a esta pregunta primero voy a hablar un poco de ambos aspectos
para así poder llegar a contestar la pregunta.

Por un lado la educación colabora en el crecimiento de la sociedad y la sociedad


también contribuye en la educación del niño.

La educación se lleva a cabo en las escuelas y en las familias principalmente. Pero


el modelo a elegir para educar va a depender de la sociedad del momento y del
entorno social y cultural que nos rodea. También podemos decir que la educación
está constantemente cambiando ya que si no fuera así se va quedando obsoleta y
muy alejada de la sociedad.

Hoy en día, estamos viviendo en un mundo de la sociedad de la comunicación y la


información, y hay que adaptarnos a ella para no quedarnos atrás.

En los colegios, podemos ver que por medio de la competencia digital se intenta
sumergir al alumno en esta revolución tecnológica.

Y para terminar decir, que no solo hay que educar en este mundo de revolución
tecnológica sino que también hay que formar a los ciudadanos moralmente y
críticamente para que ellos sepan desenvolverse en este nuevo mundo de las
nuevas tecnologías y transformaciones sociales. Y esta educación moral se enseña
tanto en la escuela como en las casas.

Por lo tanto podemos decir que si hay una estrecha relación entre educación y
sociedad, ya que una depende de la otra, y porque podemos decir que la educación
va cambiando según la sociedad en la que vivimos y según los cambios que hay en
la sociedad.
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2. ESCUELA Y SOCIEDAD La relación sociedad- escuela ha


existido siempre. La sociedad requiere a la institución educativa y la
escuela se vincula a la sociedad. La sociedad se define como la
agrupación de individuos con la intención de cumplir, mediante la
mutua colaboración, los fines de la vida La socialización es, según
HORTON y HUNT, el proceso mediante el cual se interiorizan las
normas del grupo en el que se vive. En el proceso existen diversos
agentes socializadores con una influencia directamente proporcional
a su cercanía al individuo. Los agentes que influyen en la
socialización son: la familia, la escuela, los medios de comunicación
y los diferentes grupos ideológicos o culturales. La familia y la
escuela tienen un carácter formal e institucional. La familia es la
primera institución socializadora. En ella nace y se educa el niño.
Ella regula y estabiliza las relaciones. Ha cambiado a lo largo de la
historia pero permanecerá como el mejor instrumento para atender
al niño. La escuela es la institución educativa que pretende el
proceso sistemático de socialización del niño. A la escuela le
incumbe un papel fundamental en la educación e inserción social.
La escuela tiene una organización y una estructura relacional
determinada. Como indica Delamont, al hablar de marco educativo.
Planifica su actuación para llevar a cabo la educación intencional. A
tal fin presta ayuda y orientación en el proceso de enseñanza-
aprendizaje que ha sido programado y sistematizado. La función
educativa y, concretamente, la transmisión de conocimientos y
cultura no se ha realizado de la misma forma a lo largo de la
historia. En un principio, tenía la potestad sobre los hijos y la cultura
se traspasaba a través de interacciones en el núcleo de parentesco.
Se transferían los saberes de generación en generación. La
especialización en algunas tareas y la acumulación de algunos
saberes, entre otros factores, hicieron necesaria la creación de un
espacio en el cual un experto pudiese aportar los conocimientos que
se habían recogido y que se valoraban socialmente como
imprescindibles. Este espacio se institucionalizó. Nació la escuela
como un organismo específico con la función de preparar a los
ciudadanos, es decir, un medio creado expresamente para cumplir
su función pedagógica. Hasta épocas recientes, la escuela tenía
este papel y era la entidad encargada de vehicular, casi de forma
exclusiva, los aprendizajes y la cultura social de su entorno más
cercano.
Las sociedades confiaron en la escuela la educación como una
inversión de futuro. Introdujeron variaciones en su estructura y
organización, prolongando y extendiendo los periodos obligatorios.
La escuela sigue siendo la institución a partir de la cual las
sociedades modernas y desarrolladas preparan a los ciudadanos
para la incorporación al medio. La aplicación de mecanismos
innovadores en el ámbito social conlleva a la necesidad de
incorporar la misma innovación a escala educativa. De esta manera,
la escuela se consolida como la institución que regula la educación
formal y obligatoria y da respuesta a los retos sociales que se
plantean. Las funciones de la escuela pertenecen a las
dimensiones: instructivas, educativas y socializadora. Gimeno
Sacristán resume en cuatro puntos las funciones de la escuela.
Estos puntos son: a) La escuela como fundamento de la democracia
Estas aspiraciones democráticas se han apoyado en la idea de que
todas las personas tienen el derecho a disponer de la educación
como medio para una integración plena y el ejercicio del resto de
derechos sociales y humanos. Por ello, la participación, la
autonomía personal, el cultivo del sentido crítico y , en definitiva,
una educación moral y cívica ha de ser uno de los pilares básicos
de la formación. b) La posibilidad de crecimiento de la personalidad
del alumno La escuela ha de desarrollar y optimizar las mejores
cualidades de cada persona a través de un proceso estimulador del
crecimiento intelectual y personal del alumnado. c) La difusión e
incremento del conocimiento y de la cultura en general El
conocimiento es el tercer aspecto nuclear de la actividad que se
extiende a la escuela y a la educación. La adquisición, la implicación
y la apropiación del saber son elementos claves del proyecto
educativo que representa la escuela en el que se incluye su
transferencia a la vida extraescolar. d) La inserción de las personas
en el mundo La escuela, en todos sus niveles y etapas, favorece la
implicación del alumnado en su propio medio. La escuela ha de
garantizar las vías de acceso a los conocimientos, ha de ayudar a
los alumnos para que aprendan a conseguir los saberes necesarios
utilizando diferentes vías. Las relaciones entre la escuela y la
sociedad son mutuas y se establecen a través de estos aspectos: a)
El derecho a la educación La escuela aporta grandes beneficios
como institución social ya que abarca la totalidad de la población. La
universalización de la educación, junto a la construcción de un
sistema educativo hicieron posible esta conquista social.
Desde el punto de vista democrático, todos los seres humanos
tienen el derecho a ser educados. Las sociedades actuales
reconocen que la educación forma parte de los derechos
inalienables. b) La vinculación al grupo La escuela fomenta el
sentido de pertenencia a un determinado medio comunitario y valora
sus propios rasgos y características. c) La igualdad de
oportunidades Los centros son los ámbitos donde los alumnos
tienen las mismas posibilidades de progresar, según sus
características personales y sociales, y de recibir una educación que
les permita incorporarse a la sociedad con plenos derechos y
deberes. El Sistema Educativo regula las relaciones entre la escuela
y sociedad y adapta la educación a la situación histórica. La
educación reglada e institucionalizada es un logro de las sociedades
modernas. Durante siglos tuvo carácter elitista. La Revolución
Francesa promueve la aparición de la educación pública y con ella
los sistemas educativos nacionales. La segunda mitad del siglo XIX
presentará la implantación progresiva de la escolaridad obligatoria y
gratuita en los países europeos. La educación formal se convierte
en la actividad educativa inscrita en el sistema educativo legalmente
establecido. 3. EL SISTEMA EDUCATIVO EN UNA SOCIEDAD
CAMBIANTE Y PLURAL La sociedad cambiante y el Sistema
Educativo La sociedad actual está inmersa en unos cambios
globales y acelerados que inician en el conjunto de sus
instituciones. Estos cambios irán produciendo nuevas situaciones y
nuevas demandas. Los sociólogos de la educación ya señalaron
hace décadas la idea de que la institución escolar tenía que
avanzarse a los cambios de la sociedad, planteando la urgencia de
educar en la anticipación. En la actualidad, la situación se ha
agudizado y la escuela se ha convertido en un organismo que, más
que nunca, ha de superar el reto continuo y permanente de preparar
las futuras generaciones para una sociedad que ha de venir. Los
cambios en la sociedad tienen, pues, consecuencias en la escuela
a) Cambios. - La incorporación de la mujer al mundo del trabajo y
los cambios en las estructuras y modelos familiares. - La irrupción
de las tecnologías de la información y la comunicación, con su
influencia directa en multitud de facetas de la vida cotidiana. - La
creciente importancia de los medios de comunicación de masas
como difusores de conocimientos y de modelos de vida entre la
población b) Consecuencias - La delegación en la escuela de
funciones educativas que ejercían tradicionalmente la familia - La
globalización de los procesos culturales y establecimiento de
relaciones a escala planetaria en todos los ámbitos de la sociedad. -
La aparición de los nuevos lenguajes a través, fundamentalmente
de la televisión y de la cultura, de carácter fundamentalmente
audiovisual. c) Procedimientos del Sistema Educativo El Sistema
Educativo tiene establecidos mecanismos para atender a los
cambios de la sociedad, entre los que se encuentran: • La
educación permanente, que se establece como base de todo el
sistema educativo. • Necesidad del perfeccionamiento del
profesorado en los diferentes ámbitos (conocimientos específicos,
didácticas concretas, aspectos teóricos que actúen como referentes
y puntos de reflexión sobre la práctica diaria, etc.) • La innovación
pedagógica en lo referido a la puesta en práctica de métodos y
técnicas didácticas.
La dotación a los centros de equipos y materiales utilizados de
manera cotidiana con otros medios sociales, como son las nuevas
tecnologías del ordenador y el vídeo, y la conexión de los centros a
Internet. La sociedad plural y el Sistema Educativo La mayoría de
los países occidentales son hoy, de hecho, sociedades plurales. Los
cambios demográficos y sociales actuales han generado
comunidades multiculturales y consecuentemente, multilingüísticas.
El cambio en la composición del grupo humano origina un cambio
en las relaciones. La sociedad genera nuevas formas de relación.
Esta situación se manifiesta en la escuela. La escuela refleja a la
sociedad en su composición y en los comportamientos. a) Origen:
los factores que producen las variantes sociales son los
movimientos migratorios que han incorporado a las sociedades
occidentales: grupos procedentes de países de vías de desarrollo, la
convivencia de minorías étnicas y culturales con otros sectores de
población, la libertad ideológica, la existencia de distintos estratos
sociales, las diferencias económicas y las diferencias individuales
relacionadas con la edad y las capacidades. b) Consecuencias: los
efectos que originan el pluralismo social son la riqueza y variedad
entre sus miembros, las desigualdades entre los grupos, la aparición
de actitudes diversas ante las diferencias, las prioridades educativas
derivadas de algunas de estas actitudes y la necesidad de
garantizar los derechos de todos los ciudadanos. c) Influencias en el
Sistema Educativo: el Sistema Educativo asume los principios de la
Constitución que considera que todos los españoles son iguales
ante la Ley, por lo que ha implantado un conjunto de actuaciones
encaminadas a la educación en una sociedad plural entre los que
cabe incluir los siguientes: • Los Programas de Educación
Compensatoria • La atención al alumnado con necesidades
educativas especiales, que se realiza por medio de la integración
escolar y de las adaptaciones curriculares. • Los servicios de
orientación educativa, que tienen como objetivo encauzar
adecuadamente el proceso educativo de los escolares. • La
organización del Sistema Educativo en Etapas y en Ciclos que
permite escolarizar, a cada niño de acuerdo con sus características
psicoevolutivas. • La introducción en el currículo de la Educación en
valores a través de los Temas Transversales, en cuanto que el
pluralismo social está relacionado, especialmente con la Educación
Moral y Cívica, la Educación para la vida en sociedad y la
convivencia, la educación intercultural, la educación para la paz, la
coeducación o educación para la igualdad de sexos.
• La descentralización pedagógica promovida por el Sistema
Educativo que ha establecido un currículo abierto y flexible, y ha
dotado a los centros de la autonomía para elaborar el 2º y el 3º nivel
de concreción curricular, de acuerdo con el contexto en el que se
pretende educar. 4_ EL CONTEXTO EN EL QUE SE PRETENDE
EDUCAREl centro es la célula fundamental del sistema educativo.
La calidad de la educación se producirá en la medida en que se
consiga consolidar escuelas que asuman unas propuestas
innovadoras. Cada centro tiene un contexto propio. El contexto
físico-espacial y el contexto psico-social de la escuela tienen una
gran influencia en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los
alumnos. El contexto físico-espacial está determinado por las
coordenadas espacio y tiempo: El contexto psico-social, está
definido por el clima de relaciones en el grupo, por los intercambios
verticales (docente-alumno) y horizontales (alumnos entre sí), que
se establecen en la clase. Esta estructura se manifiesta en normas
explícitas u ocultas y determinan los diferentes roles de las
personas que componen la Comunidad Escolar. El análisis de las
diferentes dimensiones que configuran la organización (espacio,
tiempo, relaciones, grupos, actividades, etc.) es decisivo para la
planificación y orientación didáctica. Autonomía personal La
autonomía educativa considerada en todas sus dimensiones es un
factor que favorece la inserción del proceso educativo en el contexto
y la calidad de los centros educativos. Santos Guerra resume las
mejoras que la autonomía educativa introduce en los centros en los
siguientes puntos: - Mayor posibilidad de adaptarse a las
situaciones concretas de cada centro. - Más posibilidades de
desarrollar la iniciativa profesional. - Mayor legitimación de las
decisiones que se toman. Fuentes de diversidad El contexto
educativo se puede considerar como microcosmos en el que se
reproduce la sociedad y en éste, la diversidad es un hecho
constatable. Distintos intereses, motivaciones, expectativas,
habilidades, capacidades... se puede constatar en todos y cada uno
de los elementos que conforman la comunidad educativa.
Adecuación educativa al contexto La acción educativa se adapta a
factores socioambientales, culturales y escolares de cada contexto a
través del Proyecto Educativo/ Finalidades Educativas, del Proyecto
Curricular del Centro y del Reglamento de Régimen
Interior/Reglamento de Organización y Funcionamiento. El Proyecto
Educativo/ Finalidades Educativas establece el conjunto de metas o
fines por los que opta una determinada institución escolar, fijando
los valores que asume y que definen el tipo de educación o el
modelo educativo al que se aspira. El Proyecto Curricular pretende
dar respuesta a qué, cómo y cuándo se ha de enseñar y evaluar. El
Proyecto Curricular es el instrumento que facilita al centro las pautas
para la planificación de los diferentes componentes curriculares en
el transcurso del proceso de enseñanza-aprendizaje. El Reglamento
de Régimen Interior/ Reglamento de Organización y Funcionamiento
es el documento que trata de plantear las pautas que faciliten la
convivencia, de forma que concurran de manera positiva en la
consecución de los objetivos previstos en el Proyecto Educativo/
Finalidades Educativas. El reglamento es el marco de referencia de
la planificación del centro. La planificación del Centro Una
planificación a nivel de centro se basa en las características del
propio centro: espacios físicos, bibliotecas, medios audiovisuales,
dotación, patios de recreo, dimensiones, número de grupos y de
alumnos por aula, profesores especialistas, servicios, etc. La
planificación se estructura en diferentes áreas organizativas que son
las siguientes: a) Área de gestión: Corresponde al Equipo Directivo
quien dinamiza la toma de decisiones y las acciones asumidas por
la comunidad educativa. b) Área pedagógica: Está formada por el
Claustro de profesores y los órganos de coordinación vertical y de
coordinación horizontal. c) Área de orientación: Está formada,
fundamentalmente, por el tutor, los equipos de orientación y
profesores de apoyo. d) Área de convivencia y participación: La
componen: consejo escolar, comisiones de convivencia y
económica, asociaciones de padres de alumnos, etc. La
planificación general del centro refleja los factores culturales y
lingüísticos. 5_ FACTORES CULTURALES Y LINGÜÍSTICOS La
intervención educativa se produce en el marco de la cultura. La
escuela ha de ofrecer una cultura conectada con la cultura exterior.
El currículo escolar permitirá así al alumnado no disociar el mundo
escolar del mundo externo. Los factores que intervienen en la
educación incluyen los aspectos culturales y lingüísticos. La cultura
y los factores culturales La cultura en su dimensión más amplia se
puede considerar como el conjunto de manifestaciones artísticas,
símbolo, costumbres y formas de vida que caracterizan a un pueblo.
Los pueblos a lo largo de la historia han ido incorporando los
avances de la ciencia y entretejiendo otras culturas con la suya
propia. En la actualidad, las nuevas tecnologías permiten y propician
el acercamiento de los pueblos y el conocimiento de culturas y
formas de vida diferentes a las propias. No obstante, cada pueblo
sigue manteniendo sus señas de identidad al mismo tiempo que
existe un enriquecimiento tanto individual como colectivo. El
patrimonio cultural es el conjunto de bienes materiales e
inmateriales que se transmiten de generación en generación e
identifica a los individuos que lo componen. Factores -El Patrimonio
Histórico y Cultural del entorno -La Cultura Popular -La
Interculturalidad -El idioma a) Patrimonio Histórico-Cultural La
riqueza cultural se ve reflejada en el patrimonio, rico y diverso, y en
la propia personalidad y modo de vida. Se hace necesario, por lo
tanto, conocer las diferentes culturas que han influido a lo largo del
tiempo para comprender la riqueza cultural del entorno. b) Cultura
Popular La riqueza y diversidad se manifiesta en todos los ámbitos
de la vida cotidiana, materializándose en el folclore, en la
gastronomía, en las fiestas populares, en las tradiciones, en
definitiva, en todo lo que configura el día a día de un contexto. En la
medida en que se conserve toda esta riqueza y diversidad cultural,
se estará contribuyendo al afianzamiento e identificación de los
valores culturales propios del entorno. c) Interculturalidad En el
mundo actual existe una gran movilidad entre los ciudadanos que
por diversas razones, fundamentalmente económicas y políticas,
eligen un lugar para vivir diferente del suyo de origen. Esto llevaría a
configurar un modelo de unidad integradora, abierta a las diversas
manifestaciones de sus ciudadanos ante una realidad multicultural.
La composición sociocultural de la sociedad, cada vez más diversa,
queda reflejada también en la escuela por el medio de la Educación
Intercultural.

3.5 Las modificaciones curriculares emergentes, el caso de la educación de


adultos, la educación especial la educación indígena.