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TREPANACIONES

CRANEANAS EN EL ANTIGUO PERÚ

Curso: Antropología del cuerpo óseo humano: Prácticas cefálicas y prácticas médicas
Profa. Dra. Rosaura Yépez –Posgrado en Antropología UNAM
Periodo: Semestre 2013 –II (30 enero 2013 al 30 de mayo 2013).
• La trepanación craneal se remonta la
Prehistoria de la humanidad.
• Broca (1867 Cas singulier de trèpanation chez
les Incas. Sur les trépanations préhistoriques,
1874, etc.), observa que se trata de
intervenciones más elaboradas, que se llamó
desde entonces “trepanaciones”, pero que
no siempre se empleó un trépano
(instrumento en forma de bronca, permite
taladrar, cortar y hacer agüjeros).
• HIPÓCRATES (Tratado De las heridas de la
cabeza) refiere cinco formas de lesión de los
huesos del cráneo:
1. Fracturas simples de diversas formas.
2. Contusión sin solución de continuidad y sin
hundimiento.
3. Hundimiento con fractura
4. Simple erosión del hueso
5. Fractura por contragolpe
• La escuela de Hipócrates recomendaban la la intervención quirúrgica:
1 De trépano para la contusión y la fractura. El hundimiento del cráneo y el
eccopé no la requieren.
“Después de haber raspado con la legra, si juzgáis que es necesario el trépano
por la lesión del hueso, no dejaréis pasar tres días sin practicar esta
operación…Si sospecháis fractura …se vierte sobre la herida el
medicamento negro que es soluble. Luego un lienzo empapado en
aceite…una cataplasma de pasta de cebada y el vendaje. Al día siguiente
se levanta…se limpia la herida y se raspa. Si el hueso está fracturado y
contuso, toda la parte sana quedará blanca por el raspado, pero la
fractura y la contusión, habiendo sido penetradas por el medicamento que
se ha fundido y es negro, presentaran un color negro en medio del resto del
hueso que será blanco. Enseguida se raspará con profundidad esta
fractura que se muestra negra y si desaparece con el raspado, estáis ante
una contusión mayor o menor del hueso. Si por el contrario se extiende en
profundidad y no se marcha con el raspado, un accidente así requiere el
trépano.
Después de la operación se tratará la herida…Si
acabada la sección del hueso levantáis la pieza
ósea y ponéis al descubierto la meninge, es
preciso mundificarla y desecarla lo más que se
pueda, para que no quede húmeda mucho tiempo
y se inflame…pues entraría en
putrefacción…Cuando hay fiebre …no perder
tiempo, sino trepanar el hueso hasta la meninge
o raspar con la legra…entonces es fácil trepanar y
raspar…No es bueno que la meninge esté mucho
tiempo desguarnecida del hueso y en estado de
sufrir…otro peligro es dañar la membrana
durante la sección…
Durante la operación se retirará con frecuencia el
trépano a causa del calentamiento que recibe el
hueso y se le introducirá en agua fría, pues el
trépano calentado por su revolución, calentando y
desecando el hueso, lo quema y determina en las
partes vecinas a la sección una necrosis mayor de
lo que sería sin ello…El hueso en estado de
supuración, está adelgazado y se corta antes…Usar
la sonda con frecuencia por la vía que ha hecho el
trépano, para saber cómo va…Si empleáis el
trépano perforador, no llegaréis hasta la
meninge…sino que dejaréis una lámina delgada
del hueso…”.
“Trepanar inmediatamente”, es el precepto de
HIPÓCRATES y la Escuela de Cos”.
“Retrasar la trepanación hasta que aparezca los síntomas
que indican la necesidad” afirma Celso.
“Abstenerse completamente del trépano”, manifestaban
Desault y otros cirujanos.
HIPÓCRATES, utilizó el trépano perforativo y el de corona,
probablemente puesto en movimiento por medio de
una cuerda enrollada, o un arco.
HIPÓCRATES prohibía trepanar sobre las suturas…”porque
allí la duramadre está sólidamente unida” y
corresponde a los canales vasculares venosos que no
debían abrirse. Prohibía también las incisiones en la
región temporal.
HIPÓCRATES: Intervenciones terapéuticas

Este autor no refiere en ningún momento “que


las trepanaciones se realicen por motivos
rituales ni mágicos ni para extraer los
demonios de la cabeza”
Su forma de tratar las fracturas y practicar las
intervenciones craneales es racional,
terapéutica.
Celso (42 aC) describe trepanaciones, ¿cómo
deben hacerse y en qué casos?:
Traumatismos del cráneo con o sin
hundimiento o fractura, recomienda
extraer los trozos de hueso hundido, abrir
y trepanar para evacuar el coágulo de
sangre (Lib. 8, IV).
Celso “en los golpes de cabeza hay dos peligros que
temer:
1) La hendidura y el hundimiento del cráneo…a estos
accidentes se puede poner remedio, pero sin quitar el
hueso más que lo indispensable…a veces será
necesario practicar una abertura con el
taladro…tampoco es siempre necesario extirpar el
hueso entero, si hay al mismo tiempo fractura y
hundimiento del cráneo…luego al lado de la incisión
se practican en la porción del hueso hundido dos o
tres perforaciones, según que la fractura sea más o
menos ancha y se eliminan los puentes que separan
los orificios…”.
• Entre otros autores de la antigüedad figuran:
Pablo de Aegina (625 -690 periodo Bizantino),
quien fue él último de los griegos eclécticos.
“Habla de la trepanación”. Avicena (980 -1037)
informa sobre el tratamiento de las
enfermedades . Sabacioglu, adoptó de los árabes
la escarificación como método terapéutico. A su
vez los árabes tomaron muchos conocimientos
de la medicina griega y de los turcos del
Turkestán. A través de los turcos llegó la idea de
la cauterización, procedente de Siberia, donde
estos habían hecho frecuentes viajes. En Siberia
Occidental y Turkestán, solían tener contacto con
la medicina China.
Los chinos no usaron la trepanación al
parecer. Los turcos si.
Con el tiempo la trepanación más
peligrosa y la moxa, se fundieron,
substituyéndose por la llamada
trepanación simbólica (Boev 1972).
Trepanación Prehistórica
• Historia Natural y Moral de las Indias (P.
Joseph de Acosta) que es la primera referencia
sobre la trepanación en el Perú Incaico. Pero
éstas se remontan a culturas preincaicas.
Distribución geográfica de la
trepanación craneal
Cinco continentes, unas más que otras.
En América: El más importante centro o
núcleo peruano y boliviano andino.
Luego Colombia y norte de Chile.
En estados Unidos, se ha encontrado en
Alaska y Columbia Británica.
Alto Mississippi.
En México, en Tarahumara, Sierra Madre,
Pino Gordo. CARREÑO ha encontrado
cráneos trepanados en Méjico Central,
en Chalchiuitis, Michoacán (1910).

Ejemplo de trepanación antigua (400-200


a.C.). Obsérvese el crecimiento de nuevo
hueso a lo largo de los bordes de la incisión,
indicativo de la supervivencia del paciente.
Perú, Museo Nacional de Antropología y
Arqueología. Foto John Verano.
Trepanaciones en Europa
• Hubo varios centros trepanadores
• Uno importante: Islas Canarias
• Otro en Europa Central: Francia y Austria.
• Se extiende por Dinamarca, Suecia y en la Cuenca
Mediterránea, muy relacionado con el del Norte de
África, probablemente se encuentra trepanación en
España, Sur de Francia,Italia, Albania, Herzegovina y
Montenegro.
• Islas Británicas.
“Este tipo de trepanación corresponde a varias épocas”
(Reverte Coma 1981).
Trepanaciones en Europa

Wells (o.c) señala áreas de mayor extensión de


la trepanación como es el NEOLÍTICO de
Europa Occidental, las regiones de Cevennes y
Seine –Oise –Marne en Francia, casi tan
extensos como el del Perú –Bolivia en América
Andina, precolombina.
Antigüedad de las trepanaciones en
Europa
• Cráneo procedentes del Danubio (3000 años aC) en
Cannstadt, Stuttgart (Alemania).
• Dinamarca: Cráneos trepanados de la Edad del Bronce.
• Västeras (Suecia) en la Edad de Hierro y en Gotland en
la época Vikinga. Las zonas donde vivieron Francos y
Merovingios son áreas donde seuelen encontrar con
relativa frecuencia cráneos trepanados.
• Inglaterra medieval, se han hallado frecuentes cráneos
trepanados
• Portugal, Se han hallado cráneos trepanados en
diversos lugares, siendo conocidos los de Furninha.
• Chocoslovaquia: Famosos los de Strucice.
Trepanaciones en Oceanía
• Polinesia y Melanesia, en las Islas Marquesas,
Islas Toamutú, Islas Sociedad, Islas Fidji, Islas
Nuevas Hébridas, Nueva Caledonia, Loyalty,
Archipiélago Bismark (New Britain, New Ireland,
Duke of York), en Tahiti, donde se practicó
también la Trepanación Sincipital, además de la
trepanación.
• Podemos considerar a Oceanía como un extenso
núcleo trepanador hasta épocas muy recientes.
Trepanaciones en Asia
• Diversos lugares.
• En el Cáucaso Kiev.
• En Siberia: Cabezas momificadas con gran
trepanación occipital.
• En Daghestan (Cáucaso)
• En Persia, los bakhtianris de las montañas de Zagros
en Irán, que aún trepanan;
• En Irak,
• En el Hindú –Kush al Norte de Kabul
• En el NE de Afganistán y Dardistán, se practican aún
trepanaciones y cauterizaciones.
Trepanaciones en África
Desde tiempos remotos: un núcleo de pueblos
trepanadores, que aun persistía en el norte (1981)
(Libia, Argelia, Marruecos).
Centro de África: Tibesti, Tschad, donde se practica la T
sincipital por cauterización.
África del Sur: Bosquímanos, en Kenia, Tanganika,
Uganda, Congo, Sudán, los Zulú de Durbán, Zanzibar y
Somalia.
“Todos han practicado y muchos aún practican la
trepanación craneal de formas diversas y por razones
terapéuticas preventivas y mágicas” (Reverte Coma
1981”.
Trepanaciones en África
En Egipto antiguo, no parece haberse practicado
extensamente.
Entre muchos miles de momias halladas y
estudiadas son muy contadas las trepanadas.
En el Museo del Cairo, sólo hay dos o tres casos
de cráneos trepanados. Se ve que fue una
intervención excepcional.
Trepanación en los Kissi de África
Fotos © Michael D. Mueller, 1977
El hijo-aprendiz del cirujano rasura la cabeza.
El instrumental: 2 fórceps modernos, dos retractores
tradicionales, una cuchilla de sierra, algo parecido a un
destornillador.
El marido, sentado tras la paciente, sujetaba la cabeza. Se
inicia la intervención tras inyectar lidocaína
subcutáneamente.
La incisión en forma de cruz se realiza donde la paciente señaló que le dolía.
Tras 10 minutos, el cráneo quedó expuesto y el omobari señaló dos puntos de
sangrado. Tomó la sierra de lado y empezó a rascar en esos puntos durante
unos 8 minutos. A los 10 minutos la sangre dejó de fluir y se inició el cierre de
la herida.
Sobre la incisión se puso un poco de savia de banano,
seguido de vaselina y algún tipo de medicina tradicional, así
como penicilina que fue extendida con una jeringa.
Finalmente la cabeza fue vendada con un trozo de tela. Los
cuidados post-operatorios incluirían alubias sin sal, té sin
azúcar, evitación de la leche así como de ladridos o cortes de
leña a su alrededor. Fotos © Michael D. Mueller, 1977
Bibliografía de los Kissi Trepanation
Mueller, M.D. Finch III, C.S. Kissi Trepanation: An Ancient Surgical
Procedure in Modern-SDay Kenya. The Explorers Journal. Spring
1994. 72 (1): 10-16.

Margetts, E.L. Trepanation of the skull by primitive traditional


medicine-men, with particular reference to east african practice.
Proceedings, III World Congress of Psychiatry. Montreal, 4-10 junio
1961.Volume II: 1298.

Furnas, D.W. Sheikh, M.A.Van den Hombergh, P. Froeling, F. Nunda,


I.M. Traditional craniotomies of the Kisii tribe of Kenya. Annals of
plastic surgery. 1985; 15 (6): 538-556. Con multitud de
documentación fotográfica.
Pseudotrepanaciones

Perforaciones accidentales en la
región craneana del sujeto vivo, o a
las lesiones accidentales sobre el
cráneo de sujetos muertos (Sergio
Quevedo, 1944)
Cráneos prehistóricos: resultado de golpes
con un instrumento “cortante”
(Supuesto).
Perforaciones accidentales • Un golpe violento, con la ayuda de un
sobre el sujeto vivo instrumento cónico de pequeña
dimensión, sería ciertamente capaz de
determinar una lesión redondeada en el
cráneo; pero sería muy raro la no
constatación de trazos de fracturas que
a) Los traumatismos o partiendo de la zona de pérdida de
heridas craneanas sustancia se dirijan en sentido divergente.
• Sería necesario, para ello, un proyectil de
gran fuerza de penetración, y como dice
Guiard “las mismas heridas por bala que
se observan hoy en día”, se acompañan
b) Las erosiones de muy a menudo de trazos de fracturas
origen patológico radiadas y aún de desprendimientos de la
tabla interna del cráneo.
a) Los traumatismos o heridas craneanas
La posibilidad de que ciertas heridas o lesiones por
armas de honda, son muy regularmente
redondeadas, sin trazos de fracturas radiadas;
más, la pérdida de sustancia se caracteriza por
el hecho de que el desprendimiento óseo es
mayor sobre la tabla o lámina interna que
sobre la tabla externa del cráneo; circunstancia
esta última que no es posible encontrar en las
trepanaciones propiamente dichas.

• Si el arma fuese de dimensiones más


considerables, se apreciaría una pérdida de
sustancia de gran amplitud, que sería imposible
confundir con una trepanación.
Características de lesiones o heridas
del cráneo (a)
Falta de regularidad en los bordes, que estarían
tan pronto talladas a pico, o ya con un bisel
dirigido hacia el exocráneo.
Sin embargo existen numerosos casos de
cráneos con pérdida de sustancia, en los que
no es posible precisar si se trata de una
trepanación o de una herida.
Perforaciones Ciertas pérdidas de sustancia craneana,
accidentales sobre el bastante regulares, pueden a primera
sujeto vivo vista, ser consideradas como
trepanaciones, teniendo por punto de
partida erosiones de orden patológico.

Dentro de este grupo de causas, capaces


de originar pérdidas de sustancia a
b) Erosiones nivel del cráneo, debemos considerar:
de origen
patológico 1) las perforaciones que complican a
enfermedades infecciosas

2) Las perforaciones debidas a tumores


a) Tuberculosis ósea perforante (Auvray),
capaz de originar sobre los huesos del
cráneo, pérdidas de sustancia,
regularmente redondeadas u ovalares,
1. Entre los proceso dimensiones que alcanza a una moneda
patológicos capaces de 5 pesos aprox. (La tabla interna se
de determinar halla más gastada que la externa).
perforaciones a nivel b) La sífiles, que produce en la bóveda
del cráneo, y que craneana, una especie de tierra labrada,
perforada por los gomas sifilíticos. Se
constituyen también observa la sustancia ósea como esculpid,
otro tipo de pseudo – con galerías y con pérdida de sustancia,
trepanaciones, se en algunos casos enormes. Otras veces,
refieren a: la perforación es más restringida, que
puede confundirse con una trepanación.
Es difícil hacer el diagnóstico entre una
trepanación verdadera y una pérdida
de sustancia producida por un tumor.

Auvray, las clasifica las siguientes lesiones


capaces de producir perforaciones:

2. Perforaciones a) Unos nacidos en las cubiertas de


pericráneo o en las paredes óseas
debidas a tumores. exteriores, pueden destruir el hueso
hacia la profundidad.
b) Los otros de origen intra –craneano, se
hacen extra –craneanos por perforación;
siguiendo en la génesis de la solución de
continuidad que pueden determinar un
camino inverso a los del grupo anterior.
Entre ellos: quistes hidatídicos
perforantes y los tumores malignos: el
fungus de la duramadre.
Lesiones póstumas a nivel del cráneo
Lesiones sobrevenidas después de la muerte, o aquellas consecutivas a
los accidentes de excavación para la consecución de restos óseos
humanos. Dos tipos de lesiones póstumas:
1) Lesiones póstumas antiguas: Erosiones producidas por raíces de
plantas, que puedan simular “pérdidas de sustancia debidas a la
mano del hombre”. Las raíces tienen propiedad de disolver
carbonato de calcio de la sustancia ósea.
2) Lesiones póstumas recientes (en el momento de la excavación).
Dr. Pales, refiere que son comunes a todas las osamentas antiguas:
agentes químicos, las raíces de vegetales y aún seres animales: los
roedores y los animales carnívoros pueden dejar huellas dentarias.
Los agentes físicos y sobretodo el agua, son capaces
de producir en las osamentas antiguas, erosiones
evidentes. Ejemplo de la literatura antropológica:
Un cráneo Cro –Magnon que lleva una pérdida de
sustancia crateriforme, debida a la caída de gotas
de agua.

Estas ligeras consideraciones, unas con mayor razón


que otras, nos demuestran la posibilidad de
confundir, a veces, las trepanaciones verdaderas
o propiamente dichas, con las llamadas
pseudotrepanaciones.
Trepanaciones craneanas
propiamente dichas
Breve Reseña de trabajos realizados trepanaciones
craneanas antiguo Perú.
1. 1877, George Sqüier “Incideentes de viaje y
exploraciones en la Tierra de los Incas”
2. 1877 Senezé “Perforaciones craneans sobre los
antiguos cráneos del Alto Perú”. Boletín de la
Sociedad de Antropología de París.
3. 1886, archivos de Antropología de Florencia,
Montegaza publica “La trepanación de los
cráneos en el Antiguo Perú”.
Trepanaciones craneanas
propiamente dichas
5. 1890, el Dr. Antonio Lorena (catedrático de la U. del
Cusco) quien creó el curso de Antropología en dicha U
(1899) se ocupa “La medicina y las trepanaciones
Incanas”, presentado en la Sociedad Unión Médica
Fernandina, en el aniversario de su Fundación.
6. 1894, Mac Gee, presente en el Congreso de Etnología
de Washington “La trepanación primitiva en el Perú”.
7. Este mismo autor (1894) “La trepanación primitiva
ilustrada por la colección peruana Muñiz”, publicado en
el Boletín del Hospital John Hopkins de Baltimore.
Trepanaciones craneanas
propiamente dichas
8. Profesor Eduardo Lavorería (1901), se ocupa del “Arte de
curar entre los antiguos peruanos”, y aborda las
trepanaciones craneanas.
9. 1905 , se da a conocer ante el mundo científico “Cirugía
entre los antiguos peruanos” de Mac Curdy.
10. 1908, el profesor Lorena, se vuelve a ocupar de las
trepanaciones en el antiguo Perú, en su monografía
“Algunos materiales para la Antropología del Cusco”.
11. 1909, Sergi, presenta a la Sociedad de Antropología de
Roma “Cráneo peruano trepanado”.
12. Congreso Internacional de Americanistas de Londres, en
1912, el Dr. Julio C. Tello, presenta “La trepanación
prehistórica entre los antiguos Yauyos del Perú”.
Trepanaciones craneanas
propiamente dichas
13. 1914, Hrdlicka se ocupa de problema de las
trepanaciones “Trabajos antropológicos en el Perú”.
14. Dr. Morales Macedo, en 1916 “La trepanación de los
cráneos peruanos y su representación en la cerámica”.
15. Profesor Edmundo Escomel, publica “Ciencia y arte en
la Prehistoria Peruana” –Anales de la Facultad de
Medicina.
16. 1923 “Restos humanos esqueléticos del Alto Perú”
Journal de Antropología Física de Grant Mac Curdy.
17. Roy Moodie, publica en la Revista de Biología Médica
“Trepanación craneana curada de Cinco Cerros”.
Trepanaciones craneanas
propiamente dichas
18. Roy Moodie (1927) se ocupa “Lesiones de la cabeza entre los
peruanos precolombinos”
19. Prof. Eduardo Bello (Facultad de Medicina de Lima) presenta
“La cirugía del cráneo entre los antiguos pobladores del Perú”
–Tercer Congreso Científico Panamericano en 1925.
20. Anales de la Historia de la Medicina en 1930, se da a conocer
un nuevo W de Roy Moodie “Cirugía en el Perú
Precolombino”.
21. 1937 Dr. Ramón Pardal, en la obra “Medicina aborigen
Americana”, aborda el problema de las trepanaciones en el
Perú.
(Annoutchine, Bandelier, Baudouin, Da Baye, Broca, Cartailhac,
Lehmann –Nitsche, Lucas Championniere, Pales, Prunieres,
Virchow, Hrdlicka y otros).
Antigüedad de las trepanaciones en el
antiguo Perú
Doctores F. Graña, E. Roca y L. Graña, asignan
3000 años de duración de la cirugía craneal
para el Antiguo Perú.
Carbón radioactivo: Paracas Cavernas, como
centro más antiguo conocido (2300 años).
Trepanaciones suprainianas

Llamada también fosa suprainiana. Aunque


Weiss (1958) la denomina trepanación
suprainiana (trepanaciones por raspado,
probablemente profilácticas). Presente en casi
todos los cráneos de la cultura Chancay –
ancón (costa norte de Lima, Perú).
TIPOS DE TREPANACIÓN
Weiss (1958) ha estudiado por separado, cuatro tipos de trepanación para el
área central andina, aunque algunas trepanaciones tienen variantes:

a) Trepanación suprainiana
b) Técnica del corte en huso con aberturas cuadrangulares
c) Técnica de los orificios cilindro –cónicos
d) Técnica de aberturas circulares

TREPANACIONES SUPRA –INIANAS (trepanaciones por raspado,


probablemente profilácticas). Figuras 1 a 5.
Esta trepanación se presenta en niños de corta edad. Se localiza en el hueso occipital, encima
del inion, bordeada en su parte inferior por las líneas curvas occipitales superiores
(líneas nucales superiores) acentuadas y desviadas, formando una línea curva occipital
artificial, que puede ser lo único visible en el hueso (figura 3).
Con anterioridad este tipo de trepanación la interpretaban como trepanaciones occipitales y
otros como defectos óseos: anomalías o consecuencias de la presión deformadora. Aún
sino la hubiesen visto en cráneos normales, no deformados, la estarían asociando a la
presencia del dispositivo deformador.
TIPOS DE TREPANACIÓN SUPRAINIANA (Lámina VI –Weiss 1958: 531)

Figura 1. Trepanaciones suprainianas. Formas


patrones del cementerio La Calera de Chancay.
La localización en el mismo lugar del occipital
identifica esta forma de trepanación. Su alto
porcentaje en algunos cementerios, donde no
hay las otras formas, lo mismo que su
frecuencia en infantes, la singularizan por
completo, incrementando su valor como rasgo
arqueológico.
Con frecuencia la operación se redujo en el
hueso a raspar la tabla externa, sin calcular el
diploe (figura F).
En “C” se observa una fosa suprainiana
En “D” se observa un aspecto rugoso de la
trepanación.
En “E” hay un engrosamiento de las líneas occipitales.

ESTE TIPO DE TREPANACIÓN DICE WEISS (1958: 530),


se conoce con el nombre de fosa suprainiana, a la
mayoría de estas formas.
Figura 2. Trepanaciones
suprainianas. Formas de la
cultura Chancay. Son pocos los
casos en cada grupo, en la que la
localizan. Varía como en A y B
(formas aberrantes). Casos
superficiales como D, E y F
pueden pasar desapercibidos. D
y F tenían cicatrices cutáneas
definitivas (Lámina VII –Weiss
1958: 533).
Figura 3. Ejemplos de diversos tipos de trepanación de la costa. A –C –H
corresponden a Ancón I. B y E Makatambu. G Huacho, D y F , Maranga (Lámina VIII –
Weiss 1958: 534).

Esta lámina, expone ejemplos de otras


procedencias, mejor que cualquier
descripción. Estas fotos hacen
conocer la lesión. Las formas más
dudosas son aquellas que se reducen a
una rugosidad en la superficie del
hueso (figuras D y F) o a un
engrosamiento de las líneas occipitales
De la Lámina VI, figuras E –D.
Figura 4. CICATRICES DE LA
PIEL EN LA TREPANACIÓN
SUPRAINIANA, FORMADAS
POR RELIEVES Y PLACAS SIN
PELO, ALGUNAS
TRANSPARENTES ATRÓFICAS,
SUELEN SER MÁS EXTENSAS Y
VISIBLES QUE LAS LESIONES
ÓSEAS (Lámina IX –Weiss
1958: 537).
Cráneo que corresponde a un cráneo de la Cultura Chancay. Son raros los casos en
este conjunto, con trepanación suprainiana, la cual se acompaña de una
perforación cilíndrica, en la parte más alta del occipital. Weiss (1958), ha
observado este mismo tipo de trepanación en algunos cráneos de la sierra andina
(Figura 1 –Weiss 1958: 539).
El alto porcentaje que alcanza la lesión supra –iniana en algunos cementerios, la localización en un
mismo lugar de la cabeza, la circunstancia de encontrarse ya cicatrizada en párvulos, son todas
referencias, que alejan la posibilidad de que fuese una práctica sujeta a necesidades
individuales, presentándola más bien como un rito o una operación preventiva, que por el alto
porcentaje debió ser polivalente ú omnivalente. La variación de la intensidad del raspado óseo,
predominando los casos en que el operador se limitó a cortar los tejidos blandos y raspar
ligeramente el hueso, parecen indicios, también, de que fue un procedimiento de rutina en la
pediatría de algunas épocas.

El Dr. Fernando Cabieses Molina, fue quien enseñó a distinguir este tipo de trepanación.

Este tipo de trepanación está asociado a la deformación fronto –occipital de la costa, con
manchas de cobre en la cara, como es común en una época posterior del período
medio de la Costa. Existe también algunos cráneos no deformados, meso y
subdolicocéfalos.

Weiss (1958) y colaboradores examinaron cráneos del cementerio de La Calera, Hda.


Lauri en el Valle de Chancay, donde casi todos los cráneos tienen la marca
suprainiana, en algunos tenue y en otros desapercibida. De 133 cráneos, 59 (45%)
tenían trepanación suprainiana, incluyendo hombres, mujeres y niños.
Gente que no se trepanaba el cráneo, ni estaban deformados, presentaban
este tipo de trepanación suprainiana.
¿Cómo se realizó esta operación craneana?
• Con frecuencia la operación se redujo en el hueso a raspar la tabla
externa, sin alcanzar el diploe (Lám. VI, figura F). El carácter de
trepanación es evidente en los casos perforados de la Lámina VI –figura
A y H, o cuando la tabla interna aparece denundada (Lám. VII, figs. A y C
iguales a algunas trepanaciones de Paracas). Mucho más si la tabla
interna denudada presenta rugosidades (Lám. VIII, figs. A y B). En
algunos raros casos, la lesión presenta un orificio situado en el triángulo
formado por el lambda y las líneas curvas (Fig.1). Este orificio de
dimensiones variables, algunas veces filiforme como un vaso nutricio del
hueso.
• No se puede reconocer aún , como fueron hechos, pues todas las
lesiones se encuentran cicatrizadas, aunque según Weiss (1958) refiere
que quedan pocas dudas, que fueron hecha por raspado.
SIGNIFICADO CULTURAL Y ARQUEOLÓGICO DE LAS
TREPANACIONES SUPRAINIANAS

La forma como se realizó este tipo de trepanaciones no se conoce exactamente, sin


embargo, la regularidad de su localización y forma de aplicación, son hechos
objetivos que las individualizan y le confieren valor arqueológico extraordinario,
casi como la marca de determinadas culturas.

Asimismo, el alto porcentaje que alcanza esta práctica cultural, la localización en un


mismo lugar de la cabeza, la circunstancia de encontrarse ya cicatrizada en
párvulos, son todas referencias, que alejan la posibilidad de que fuese una
práctica sujeta a necesidades individuales, presentándose más bien como UN
RITO O UNA OPERACIÓN PREVENTIVA, que por su alto porcentaje debió ser
polivalente ú omnivalente.

La variación en la intensidad del raspado óseo, predominando los casos en que el


operador se limitó a cortar los tejidos blandos y raspar ligeramente el hueso,
parecen indicios, también, de que fue un procedimiento de rutina en la pediatría
de algunas épocas.
Trepanaciones suprainianas
En algunos apuntes de Tello y nuestros antiguos, se ha encontrado la anotación suprainiana en
conjuntos de cráneos en los que se Weiss y colobaradores, han verificado después la
trepanación. Al respecto el autor expresa:
En cráneos normales, no tiene porque existir fosa suprainiana de ninguna
clase a pesar de que hay tendencia a creer otra cosa, cuando se maneja muchos
cráneos de la costa peruana central, en los que es frecuente la trepanación.

La cantidad de cráneos que poseen este tipo de trepanación corresponden a la cultura Chancay
(Huaura –Shimu Posterior), Ancón, Makatambu (que posee 1500 esqueletos, la más numerosa
colección).
La trepanación suprainiana, puede ser un rasgo arcaico y quizás andino, pero solo se generaliza
haciéndose fácilmente visible, al final del período Medio de la Costa, en la misma época en
que otros rasgos Norte y Sur se mezclan.
Las formas más típicas de esta trepanación, se encuentran asociadas a la deformación fronto –
occipital de la Costa; propensa a la plagiocefalia y que suele presentar manchas verdes de
cobre en la cara. La aglutinación con este tipo de cabeza es constante en los cementerios de la
costa, centro y norte. Y refuerza su carácter de rasgo cultural.
En la época Inca posterior, este tipo de trepanación disminuye.
Por todos sus caracteres, la trepanación suprainiana aparece más como una medida
preventiva que curativa. Los linderos entre medida preventiva y rito, en el campo
de la etnología, son sutiles y fácilmente transponibles, los bautismos pueden tener
su origen en la curandería. Una medida profiláctica dolorosa, sustentada en una tan
descomunal trasgiversión de sus posibilidades altruístas racionales, no pudo
persistir y mucho menos contaminar a otras gentes, sino a mérito de los prejuicios
que la condicionaban, mucho más cuando marchaba por donde los valores útiles de
la trepanación debieron estar ya olvidados o no eran conocidos.
Estas trepanaciones suprainianas debieron alcanzar un gran significado simbólico. La
misma diferencia de magnitud de la lesión, unas profundas verdaderas
trepanaciones, la mayor parte de ellas, superficiales, reducidas a un simple
raspado, hecho de rutina, aunque conservando el rasgo de la localización, parece
una expresión de su carácter ritual.
Los antiguos peruanos preferían la parte posterior de la cabeza y la edad, debió ser la
de la lactancia. La localización anatómica precisa, parece haber sido una condición
importante de la práctica y una posibilidad de que no fue la madre la operadora,
sino alguna persona especializada. La categoría del procedimiento, puede haber
tenido relación con esta circunstancia, que debió estar estrechamente ligada a la
colocación del aparato deformador, en épocas próximas de la vida.
La trepanación suprainiana en otros países de América
La experiencia de trabajar material teotihuacano (mesoamericano), me ha permitido conocer in situ,
que algunos cráneos de Teotihuacan, como Oaxaqueños, presentan este tipo de lesión. Weiss
(1958: 547), presente un ejemplar procedente de Juchiten –Oaxaca –México, el cual evidencia
una pronunciada trepanación a la altura del ínion.

Ejemplar mexicano de Juchiten Oaxaca, con una trepanación suprainiana. Queda por averiguar si
en México esta forma se aplicó también como Profilaxia en la infancia. Museo de Antropología.
B. TREPANACIONES POLIGONALES PORCORTE EN HUSO (Técnica del
aserrado –Trepanaciones Centro Andinas) –Láminas X a XV –figs. 3,
4, 5 y 6.
• Este tipo de trepanación se llama Centro Andina, porque se la encuentra con profusión en la región Central de
los Andes, siendo en otras partes del territorio los casos excepciones, cuando se presentan.
• Esta técnica se caracteriza por la forma de los cortes: rígidos, anchos y profundos en su parte central, delgados
y superficiales en los extremos, que como puntas de flechas, sobrepasan necesariamente el tamaño de las
aberturas óseas. (Lámina X y XI).2

Lámina X. Cortes en forma de huso. No hay un corte igual en todo el material de Paracas, en Tiahuanaco ni en las
trepanaciones costeñas. Su exclusividad en la técnica Centro Andina le confiere valor de un rasgo Arqueológico.
Tomas de Tello (1912), parece que fueron hechos para descongestionar. No se ha encontrado Pruebas de que la
técnica Centro Andina se llegara a aplicar como panacea o profiláctica.
Trepanaciones en corte de huso
• La forma del corte caracteriza el procedimiento y determina la de las heridas óseas, que son :
cuadrangulares o poligonales, hasta en casos que aparentan ser circulares. La sola forma
cuadrangular, sin corte en huso, como es la herida del cráneo del joven Rey Enrique I, de
Castilla, figura 6, no se puede considerar Centro Andina.

Lámina XI. La forma estereotipada


del corte en huso, determina el
carácter de la técnica
La forma poligonal, de las
aberturas, aún en los casos que
parecen circulares, depende
De la forma de los cortes. (Cuatro
ejemplares no deformados de
Huarochirí- Museo Peruano
De A.A.).
Trepanaciones craneanas

Figura 6. Cráneo del joven Rey Enrique I de Castilla, existente en el Real Monasterio
De Las Huelgas de Burgos. La herida cuadrangular, sin corte en huso es muy distinta a la
Técnica peruana (Tomado de Rafael Vara López (1949 -1950).
EJEMPLOS INCONCLUSOS DE TREPANACIONES CENTRO ANDINAS, SERIADAS SEGÚN EL ORDEN
SUPUESTO DE EJECUCIÓN. Las aberturas se hacían con cortes rectos y palanqueando.
Contadas veces se usó el raspado en estas operaciones y menos el orificio cilíndrico –
cónico. De las tres técnicas superpuestas sólo se conoce un ejemplo el de la figura 12.

Fig. 12. único caso de trepanación en que se


presenta las tres técnicas, no combinadas sino
superpuestas. En la parte inferior se ve una
abertura por orificios cilíndrico -cónicos.
Arriba una abertura irregular, en el centro de un
área de raspado y surcada por tres cortes en huso,
que circunscriben un cuadrilátero.
Alrededor de la herida, sobre el hueso sano, como
signos del rapado, se ve las marcas de un
instrumento romo. Idénticas marcas, que parecen
huellas de auto, se encuentra en trepanaciones de
Paracas. [cráneo masculino
De Huarochirí –tomado de Moodie (1929).

Lámina XII. Ejemplos inconclusos de trepanación Centro Andina,


Seriados según el orden supuesto de su ejecución. Las aberturas
Se hacían con cortes rectos y palanqueando. Contadas veces se usó
El raspado en estas operaciones y menos el orificio cilíndrico-cónico
De las tres técnicas superpuestas sólo se conoce un ejemplo el de la
Figura 12. “A” –Cuatro cortes en huso formando un cuadrilátero
sobre un área de osteítis por abrasión del periosto. Supuesto inicial
de una Trepanación.
Lámina XIII. Continuación de la lámina anterior. En “D” y “E” los cortes en
huso se curvan sin perder su rigidez. En “A”, “C” y “D” se operó en el seno
frontal, particularidad de la escuala centro andina.

A. Aberturas y disposición de los cortes


Incomprensibles en la lógica de la
cirugía actual del cráneo.

Lámina XIV. Corte en forma de huso al lado de una


cicatriz De cauterización, con perforación triangular.
Cráneo no Deformado de Aija. Museo Peruano de A. y
A.
Lámina XV. Ejemplos de corte
en huso, hallados en lugares
marginales del área Centro
Andina de trepanación. A)
Cráneo Squier del Cusco, valle
de Yucay. B) Cráneo encontrado
en Tarma, presenta un corte en
huso al lado de una abertura
probablemente por raspado.
Colección Muñiz ((1894). C)
Cráneo deformado de
Chaclacayo, con abertura
pseudocircular por cortes en
huso, caso de Otis Masson
(1885). “D” –Trepanación
Centro Andina con cortes en
Huso procedente de Santiago
de Chuco. Momia 60 _Museo
de la Universidad de Trujillo.
C. Trepanaciones por orificios cilíndricos –
cónicos
Técnica, impropiamente llamada del barrenado. De mayor
difusión que la de corte en huso.
Figura 223. Técnica de los
orificios cilíndrico –cónicos,
erróneamente llamada del
barrenado. Rústica como la
Centro Andina, en ninguno de
sus tiempos, coincide con la
del barrenado o corona de
trepano, a pesar del parecido
morfológico. a) Cabeza
encontrada en Huarochirí
(sierra de Lima) por
Raimondi, b) Momia de
Tanya –Mayo (Departamento
de Huanuco). En “b” puede
verse el típico halo de
vascularización e isquemia
causado por el legrado del
periosto. (Weiss 1958: 577).
Figura 224. Cráneo procedente de Paracas Caverna V. Evidencia orificios en panal.
Obsérvese la porción superior de la cabeza y de cómo ha sido agujereado el techo de
la bóveda craneal. “Quizás algunas veces se agrupaban los orificios uno al lado de
otros para descongestionar, pero también así se hacían perforaciones grandes”
(Weiss 1958: 579).
Figura 225. Cráneo procedente de la Cultura Paracas Necrópolis, analizado en esta
investigación. Corresponde al cráneo N° 2615. Sexo masculino. Modelado cuneiforme de
frontal curvo levantado con pérdida de su modelo original “c3” ó Fronto –occipital erecto. En
la norma frontal, se puede observa que el cráneo evidencia una probable trepanación circular
posmorten, en la porción inferior del frontal lateral izquierdo. Observe en la norma posterior
de este ejemplar craneal, la evidencia de la trepanación con técnica de los orificios cilíndricos –
cónicos.
Trepanaciones Circulares

Trepanaciones Circulares Sur Andinas. Este tipo de


trepanaciones se ha encontrado en nueve ejemplares
en la cultura Paracas, tanto en Cavernas como en
Necrópolis:
En los cráneos con modelados anulares y tabulares
cilíndricos, está ausente la práctica trepanadora.
En los cráneos con modelados cuneiformes (o tabulares
erectos) está presente la trepanación, asimismo en los
fronto –occipitales erectos, bilobulados del grupo “D”
de Paracas. Entre los ejemplares que presentan este
tipo de trepanación están (Cuadro 49):
Figura 226. Cráneo 2519 analizado en esta investigación sin evidencia clara de haber sido
modelado. De sexo probablemente femenino de 45 años de edad. Procedente de Paracas
Caverna. Obsérvese en la porción inferior del occipital, una pequeña trepanación circular, la cual
se como regenerada en parte durante la vida del sujeto.
Trepanación circular del cráneo 1703, la cual se presenta como
curada totalmente durante la vida del individuo.
En norma frontal se aprecia en la parte lateral derecha la notable
trepanación circular.
TREPANACIONES CRANEALES CIRCULARES

Figura 1. Cráneo 2517,


exhibiendo una enorme
trepanación circular entre los
parietales. Sexo femenino.
Paracas Caverna.

Figura 2. Cráneo 2621 de Paracas Necrópolis, con


notable trepanación sobre el parietal izquierdo (Techo
de la bóveda craneal). Sexo femenino. Con evidencia de
regeneración en vida del individuo.
Figura 230. Cráneo 2509, procedente de Paracas Necrópolis. Sexo masculino, adulto
medio de 36 años de edad. Evidencia notable trepanación circular en la porción media
superior lateral izquierda del frontal. Se puede observar una notoria regeneración del
tejido óseo.
OSTEOLOGIA CULTURAL

Arqueólogos puesto énfasis en temas de


osteología cultural, en lo que se refiere a
trepanaciones y modificaciones culturales de
la cabeza: Uhle, Tello y Kroeber: Usaron datos
de la osteología, y comentan la necesidad de
tomar en cuenta los cráneos en el diagnóstico
de las culturas.
Osteología
Lagunas57 :
Podemos decir que uno de los principales objetivos de la
antropología, ha sido tratar de reconstruir la vida de los pueblos
antiguos; esto ha implicado comprender la relación entre los
grupos humanos y la cultura y el ambiente a través del tiempo. Es
así como distintas disciplinas antropológicas, entre ellas la
arqueología, la etnología y la antropología física, buscan
información en torno a las actividades y forma de vida de los
grupos humanos antiguos y del medio en que vivieron.
57 Zaid Lagunas Rodríguez (2000: 13-18). Manual de osteología
antropológica. Principios de anatomía ósea. Vol.I.
Diferencia entre Osteología Anatómica
• Lagunas (ibidem) expresa que a diferencia de la osteología anatómica
humana - la osteología antropológica se ocupa del conocimiento de la
variabilidad biológica, de las condiciones de vida de las poblaciones
humanas desaparecidas y sus causas en el ambiente físico y contexto
sociocultural en que se desenvolvieron. En cambio la osteología anatómica
humana – que también se ocupa del estudio de los huesos, sin embargo es
un conocimiento rígido de los elementos óseos sin tomar en cuenta su
variabilidad entre los individuos – y de la osteología comparada, que,
como su nombre lo indica, es el estudio comparado entre seres de
distintas especies con esqueleto óseo. Y entre sus objetivos está el
averiguar acerca de las condiciones de vida de los seres humanos en
distintas regiones a través del tiempo; así también, de cómo su esqueleto
fue influido, y en su caso, alterado en su morfología por acciones
derivadas del ambiente físicobiológico, la actividad física desarrollada y los
patrones socio –culturales (sea de modo intencional, accidental o por
cuestiones del trabajo) predominantes en cada etapa de su proceso
evolutivo.
Weiss22 quién por más de 35 años estuvo a cargo, del osario del Museo Nacional de
Antropología y Arqueología de Lima, tuvo la gran oportunidad de investigar las
relaciones entre alteraciones del cuerpo humano y contextos arqueológicos. A él le
debemos el más completo estudio tipológico de los cráneos modelados en las
culturas andinas. Sobre la osteología cultural dice:

Resumiendo, es el estudio de las alteraciones de los huesos ya sean de causas


intencionales (deformaciones, trepanaciones, cauterizaciones, etc.);
ambientales (cambios por factores stressantes o nutricionales y
patológicos) enfermedades: tumores, infecciones, etcétera, consideradas
como rasgo, asociándolas a la época, la región geográfica y rastreando las
posibles asociaciones con otros caracteres. Hicimos ver que en el Perú, la
discriminación de las diferentes técnicas y escuelas de trepanar; sus
asociaciones fijas, con las cabezas deformadas o no deformadas,
proporcionan valiosas referencias arqueológicas e históricas. En el mismo
terreno de la osteología cultural se puede lograr más informes, precisando
los tipos culturales de formas de cabezas y siguiendo la difusión de sus
asociaciones con las diversas técnicas y usos de las trepanaciones, con las
cauterizaciones, con las diversas formas de heridas de guerra, etc. La
gente enterrada en las grandes Necrópolis de Paracas, que no usó la porra
de puntas, recibió golpes de ella y aprendió a trepanarlos.
La osteología cultural, trata en primer término como rasgos, las
particularidades y alteraciones ocurridas en vida, de los restos humanos,
sean ellas espontáneas o artificiales; resultado de prácticas médicas
(trepanaciones, cauterizaciones), de costumbres (deformaciones,
mutilaciones), ocupacionales o del ejercicio de algún oficio (traumáticas,
osteomas del conducto auditivo), procurando aclarar culturalmente las
causas para cada conjunto, fijar las asociaciones entre unas y otras o con
determinados ritos funerarios (rojo vermellón, verde de cobre por
ejemplo, con trepanación suprainiana, o con determinado tipo de
deformación), con formas de atuendos o motivos estilísticos de las
mismas épocas y de las mismas tumbas. Minificación del estudio que
como hemos hecho ver, descubre hechos inusitados y asociaciones que
pueden adquirir igual valor que datos del folklore. Se puede encontrar por
ejemplo: correlaciones fijas entre tipos de deformación y tipos de
trepanación, que sugieren condiciones sociales de las trepanaciones
carentes de explicación médica; limitaciones geográficas de algunas
enfermedades que no se pueden dejar de lado en la interpretación
etiológica, lesiones implícitas de algunos oficios58.
58 Pedro Weiss (1962: 15-41). “Tipología de las deformaciones Cefálicas de los antiguos peruanos,
según la osteología cultural”. Sobretiro de la Revista del Museo Nacional. Tomo XXXI.
En consecuencia los huesos constituyen la herramienta
conceptual de interpretación socio-cultural. (Yépez 2006,
2007).

Lagunas (op.cit. 57) expresa que:


La osteología antropológica, ha sido piedra clave en el progreso de nuestro
saber acerca de la propia historia evolutiva, unida a las aportaciones de la
anatomía humana, la osteología comparada, la paleontología, fisiología,
genética, geología y otras ciencias relacionadas. Sin ella, el conocimiento
de las poblaciones contemporáneas estaría mutilado, pues ha aportado
datos valiosos que nos permiten abrir una ventana por la cual
aproximarnos al conocimiento de los seres humanos antiguos y recientes.
Así la osteología antropológica posibilita el conocimiento de esas
poblaciones, mediante el análisis de relaciones sociales, instituciones,
normas e ideologías que las conformaron y cuya expresión la
encontraremos, en parte, en el material óseo y en el contexto en que fue
hallado. También, permite aclarar que los seres humanos no son sólo
hechos biológicos, sino producto de procesos históricos y que la cultura y
sociedad en que vivieron los individuos deben ser consideradas por su
enorme peso en las atribuciones biológicas.
Weiss (1958, op.cit. 19), refiere que en el área andina
peruana, la discriminación de las diferentes técnicas y
escuelas de trepanar; sus asociaciones fijas con las cabezas
deformadas o no deformadas, proporcionan valiosas
referencias arqueológicas e históricas. En el mismo terreno
de la osteología cultural se puede lograr más informes,
precisando los tipos culturales de formas de cabezas y
siguiendo la difusión de sus asociaciones con las diversas
técnicas y usos de las trepanaciones, con las
cauterizaciones, con las diversas formas de heridas de
guerra, etcétera. La gente enterrada en las grandes
Necrópolis de Paracas, que no usó la porra de puntas,
recibió golpes de ella y aprendió a trepanarlos. Tienen valor
cultural las enfermedades óseas, de distribución geográfica
restringida o de etiología relacionada con alguna forma de
trabajo o hábito de vida. (ibídem).
En el terreno de la paleopatología, la osteología puede obtener datos culturales útiles de
las enfermedades necesariamente relacionadas con un hábito o una forma de trabajo,
como los osteomas de los conductos auditivos59 de los nadadores. De las limitadas a una
región geográfica y de una determinada edad de la vida, como espongio hiperostosis
(mal llamada osteoporosis)60. De las infecciones cuya difusión, por exigir convivencia
como son las treponemiasis (mal de Pinto, Pian, Sífilis), significan relaciones humanas
tanto o más íntimas, que las necesarias para la difusión de un rasgo cultural. Las
enfermedades óseas constitucionales y las malformaciones, así como las
infecciones y malformaciones dentarias, que en las variaciones de su frecuencia,
expresan el grado de salud probable de una colectividad. Los traumatismos de guerra
como pruebas cuantitativas del grado de belicosidad y como indicio de la forma y uso
de las armas guerreras (Weiss 1958, op.cit.19).
59 “En realidad no son osteomas, sino exostosis producidas por inflamaciones crónicas. Las ideas
sobre disposiciones crónicas hereditarias o la supuesta relación con un tipo de deformación
fronto-occipital, sugerida por Alex Hrdlicka quedan descartadas por la misma arqueología”. Este
tipo de infecciones se encuentra en los entierros de playas marinas y lacustres del Perú, como las
del Lago Titicaca, mientras que en los lugares de la cordillera andina y poblaciones distantes del
mar, no se encuentra o aparecen como cosa rara. Por los métodos combinados de la osteología
cultural, tomando en cuenta la geografía, el sexo predominante, la edad, la salud y constitución
individual, apreciada por los otros huesos del esqueleto, así como la forma de vida, se ha podido
establecer, que los osteomas del oído externo entre los antiguos peruanos, tienen mayormente
el carácter de estigmas de zambullidores, de gente recolectora de productos marinos: mariscos,
algas y peces atrapados con redes rudimentarias que se conducían a cuestas nadando. Pedro
Weiss, 1984 “Paleopatología Americana”. Boletín de Lima N° 33, Año 6.
60 Es una lesión trivial, que puede producirse en cualquier hueso del esqueleto, en cualquier edad de
la vida y en cualquier lugar de la tierra, ocasionada por muy diversos trastornos metabólicos. En
cambio la espongiohiperostosis, es una lesión ósea de la infancia, de estructura histológica y
radiológica definida, que indica un tipo especial de anemias (Weiss, ibidem).

Cabezas Trofeos
Entre otras prácticas cefálicas practicadas por los antiguos peruanos,
que sobrepasaron a otras (como la deformación craneana, las
lesiones y trepanaciones craneanas, cauterizaciones), se tienen a
las cabezas trofeos, las representaciones de cabezas trofeos en el
arte (figura 4); las representaciones de cadáveres y esqueletos; los
huacos retratos; las rodajas craneanas y los cráneos con
perforaciones para obtener rodajas (figura 8), que son muestras
una vez más, del culto al cráneo, con identidad de las
perforaciones. Estas creencias ancestrales llevan al hombre antiguo,
al uso extenso de los símbolos, los cuales abarcan relaciones entre
un lenguaje simbólico y otros aspectos de la cultura, entre
comunicación y relaciones sociales, y una trama de usos y
costumbres. De ahí que surge un proceso de abstraer la cultura del
comportamiento humano.
Cabezas Trofeos
Entre otras prácticas cefálicas practicadas por los antiguos peruanos,
que sobrepasaron a otras (como la deformación craneana, las
lesiones y trepanaciones craneanas, cauterizaciones), se tienen a
las cabezas trofeos, las representaciones de cabezas trofeos en el
arte (figura 4); las representaciones de cadáveres y esqueletos; los
huacos retratos; las rodajas craneanas y los cráneos con
perforaciones para obtener rodajas (figura 8), que son muestras
una vez más, del culto al cráneo, con identidad de las
perforaciones. Estas creencias ancestrales llevan al hombre antiguo,
al uso extenso de los símbolos, los cuales abarcan relaciones entre
un lenguaje simbólico y otros aspectos de la cultura, entre
comunicación y relaciones sociales, y una trama de usos y
costumbres. De ahí que surge un proceso de abstraer la cultura del
comportamiento humano.
La osteología cultural también estudia el tipo de deformación de
los cráneos trofeos y entre los que predominan es el tipo Nazca
(figura 4). No se han encontrado cráneos trofeos increíbles, ni
de los tipos de deformación Cavernas ni Necrópolis, datos que
tienen valor indudable para el estudio de la costumbre.
Aparentemente sólo la imagen del jaguar alcanzó igual
difusión y variedad estilística en las expresiones de las cabezas
trofeo. Jaguar y cabeza trofeo, con la costumbre de
deformarse la cabeza y las trepanaciones circulares, parecen
haberse difundido juntos en un estrato muy antiguo, que
puede ser común a culturas centro y sur andinas. Las
trepanaciones cuadrangulares, con corte en huso no asociadas
a la deformación, como se usaron en la región andina, queda
por determinar si se difundieron separadas de la deformación.
En la Amazonía, no hay pruebas de que se haya usado la
trepanación, en cambio hay todavía tribus que conservan el
uso de la costumbre de deformarse la cabeza (figura 3) y
preparar cabezas trofeo (figura 6), (Weiss 1958: 505-523).

Figura 3. La presente fotografía, muestra a
una mujer Chama con su niño, quien lleva
un aparato cefálico (Foto de los índígenas de
América del Sur), (Dávalos 1951: s/n).
Obsérvese al bebé con su respectivo
modelador sobre la cabeza. Éste consiste en
una banda gruesa que circula lateralmente al
cráneo para sujetarse sobre una tablilla
frontal. De la banda, en la parte posterior
(región occipital) nace una pretina angosta
que sigue la línea sagital, hasta el área
coronal donde es sujetada a la tablilla
frontal, la cual consiste en una almohadilla
rellenada probablemente con algodón o
tela. Nótese, la fuerte presión del
instrumento modelador sobre la cabeza del
bebé. Definitivamente el niño tendrá una
cabeza modelada en el tipo fronto–occipital
erecto, bilobulado. Esto confirma que los
tabulares erectos o fronto-occipitales, no
siempre llevaron tablillas libres, sino que
usaron bandas con tablilla frontal, como el
que ostenta el bebé. En otros casos pudo
haber llevado una colchoneta en la porción
frontal y una banda sobre el frontal, la cual
era sujetada a la tablilla.
Figura 1. Representación de la cabeza
modelada en el arte cerámico. Botella pintada
de cerámica de 17.4 cm. Obsérvese al
personaje que exhibe una cabeza moldeada
con el occipital plano, una frente huidiza
levantada e inclinada hacia atrás en su parte
media superior, similar a las formas de cabeza
del tipo cuneiforme de Paracas, analizadas en
esta investigación (Tipo Cavernas de Weiss
1961). El modelado cuneiforme, se caracterizan
por tener totalmente plano erecto el occipital,
una plana oblicua o bien una frente huidiza e
inclinada hacia atrás, dando al cráneo una
forma de cuña (véase en anexos las tablas
tipológicas de los modelados “C3.1”). Por otro
lado en la parte inferior se observan rostros
humanos que al parecer corresponden a
mujeres, un tipo físico diferente a los
paraqueños. ¿Se trata de mujeres Nasca? Este
ceramio corresponde a la cultura Nasca,
Período Intermedio Temprano (Nasca fue
descubierto por Uhle. Se entronca con las
manifestaciones artísticas de Paracas
Necrópolis (Clásico andino). Su extensión
abarcó desde Cañete (Lima) hasta Acarí
(Arequipa), en un proceso evolutivo que va
desde 200 años d.C. hasta 1000 años d.C.
(Museo de la Nación –INC, 1994: 71).
Figura 2. Representación de la cabeza
modelada bilobulada en el arte
cerámico de la cultura Lambayeque (850
d.C. -1350 años d.C.). “Botella silbadora
que ilustra a una mujer de cabeza
bilobada, quien sostiene una caja”
(Divina y humana, la mujer en el
antiguo Perú, 2005: 164. Ministerio de
Educación del Perú), (Castillo Butters,
ibidem). Obsérvese en los cráneos de la
cultura Chancay –Ancón que se
encuentran ilustrados en anexos, la
relación de la cabeza bilobulada y su
representación en el arte alfarero es
ostensible en las culturas andinas (véase
especialmente el cráneo 6909 de la
cultura Chancay, analizado en este
estudio, que corresponde a sexo
femenino, mostrando una cabeza
extremadamente bilobulada).
Figura 246. Botella silbadora
que representa a la diosa del
mar con una concha y relieve de
peces. Cultura Chimú ( Castillo
Butters 2005: 167). Al parecer, el
poblador andino costeño estuvo
rodeado de deidades femeninas.
Figura 4. a) Cabeza trofeo escultórica de cerámica de 14.4 cms. Período Intermedio
Temprano (100 d.C. a 700 años d.C.). Cultura Nasca (200 d.C. – 1000 d.C.). “Las cabezas
trofeo también fueron tomadas como tema escultórico y representadas de una manera
esquemática, ya que en un cuerpo de apariencia lenticular, aparte de su asa puente, la
nariz y el resto apenas acusa relieve y es predominantemente pintado; así vemos los ojos
abiertos o cerrados, bigotes, perilla y la boca cocida con agujas” (Museo de La Nación de
Lima, 1994: 70) b). Ceramio Nasca con cabeza trofeo. Período Intermedio Temprano.
Cortesía de Lic. Fanny Montesinos, Museo Nacional de Antropología, Arqueología e
Historia del Perú- Agosto 2003).
Figura 5. Cabeza trofeo momificada con huesos del tipo Mundurucu. El cráneo con modelado
cefálico Nasca. Un ojal en la frente para sostenerlas con una soga y la boca cosida, en este caso
con espinas de huarango, cuyas marcas son comunes en estas cabezas trofeos. Para conservar
el parecido, las órbitas y las cavidades esfeno-mastoideas se apiñaban con hilos de algodón.
Los sesos se sacaban por una abertura cuadrangular en el occipital (véase foto, lado derecho),
cortando el hueso en una forma más tosca, que en las trepanaciones. La incisión de las partes
blandas parece haber sido hecha en vida. La osteología cultural estudia el tipo de deformación
de las cabezas trofeos, las técnicas con que se cortó el hueso, las cicatrices de armas de guerra
(Weiss 1958: 513).
Figura 6. Cabeza trofeo deshuesada o
Tsantsan de origen Jibaro (Amazonía
peruana y ecuatoriana). Nótese los ojos
cocidos y la boca con hilos entrecogida.
Abundante cabellera. Los hilos que
parten de la boca, probablemente
sirvieron para colgar la cabeza. Foto
cortesía de Lic. Fanny Montesinos.
Museo Nacional de Antropología,
Arqueología e Historia del Perú, Agosto
2003.
Figura 7. Cabezas trofeos
deshuesadas o Tshatha de
origen Jibaro. El parecido
fisonómico admirablemente
conservado, a pesar de las
dificultades de la técnica de
reducción, indica su
importancia en esta forma de
animismo (Weiss 1958: 515).
Tello63 en un estudio monográfico de una cabeza trofeo,
reporta, que no sólo se guardaban las cabezas de los
enemigos muertos en el combate, sino también de mujeres y
niños, disecándolas cuidadosamente, para que conservaran
lo más posible el parecido con los difuntos, a quienes debían
representar en todas las ceremonias de la tribu;
manifestando que usaron dos maneras de conservar la
cabeza): 1) con todos sus huesos, sacando los sesos por una
abertura en el occipital, como lo hacen todavía los indios
mundurucus del Brasil (figura 5) ; 2) Deshuesándolas y
ahumándolas que preparan los Tsantsan de origen jíbaros
(figura 6). Ambas formas se caracterizan por tener la boca
cocida y un orificio en la frente, en el que se inserta una
cuerda para sostenerlas. Las cabezas tipo mundurucu son
relativamente frecuentes, con particularidad en los
cementerios del sur del Perú.

63 Julio C. Tello (1918). “El uso de las cabezas humanas artificialmente momificadas”. Revista
Univesitaria, año XIII, Vol. I.
Es necesario comentar que las rodajas craneanas (figura 8) y
cabezas trofeos, son prácticas póstumas. Mientras que las
deformaciones craneanas, las lesiones y trepanaciones
suprainianas se realizaron durante la vida del individuo.
De ahí que la osteología cultural procura estudiar hasta donde
es posible las huellas culturales impresas en los restos óseos
humanos, como también en huesos animales, que han sido
utilizados por el hombre para crear instrumentos u objetos
de uso en la vida cotidiana.
El tema de las trepanaciones, cicatrizaciones se involucran en
prácticas cefálicas médicas, para lo cual interviene la
osteología cultural y la medicina. Estas deben analizarse
desde un punto de vista “histórico –arqueológico y además
clínicamente”64.

64 Juan B. Lastres (1951: 178 -223). “La trepanación del cráneo”. Historia de la
Medicina Peruana Vol. I.
Figura 8. Muestra de las rodajas
craneanas. Las rodajas craneanas,
forma burda animista de la
reliquia, forman complejo con las
cauterizaciones y trepanaciones.
Tello refiere haberlas encontrado
en Huarochirí y con restos Chanca;
pero desgraciadamente se han
perdido. En cambio hay
trepanaciones que parecen
negativas de rodajas. La semejanza
en tamaño y forma de las de esta
lámina con algunas del Neolítico
francés es significativa (Weiss
1958: 521).
Como se podrá observar a lo largo de esta investigación,
particularmente en los capítulos históricos, etnológicos y
etnográficos, la presencia del hombre y su cabeza modelada está
inscrita en las diferentes culturas del antiguo Perú, y con
diversidad de formas moldeadas, las cuales explícitamente están
simbolizando parte de su identidad biosocio –cultural. Esas formas
modeladas intencionalmente, forman parte de la estructura
simbólica de la cultura, y además se presentan como la
representación social del cuerpo.

De acuerdo con Aguado (1998 op.cit. 65), es “a través de la imagen


corporal que podemos identificar las particularidades de un
pueblo, sus concepciones culturales más profundas; el orden que
le dan al cosmos y la representación que tienen de si mismos”.
Antes estas evidencias, manifestamos, que la grandiosidad del
cosmos, ha causado gran asombro en la mentalidad del
hombre antiguo, como en las sociedades tradicionales
contemporáneas, en donde la imagen corporal65, ha sido
motivo de reflexión desde diversas perspectivas y en relación
a distintos grupos étnicos. Sobre el cuerpo humano, Aguado
(1998:1-10) expresa:

“Desde mi perspectiva, el cuerpo humano constituye una unidad bio-cultural


que estamos lejos de comprender. La medicina ha explorado la estructura
anatomo-funcional, la psicología profunda nos ha permitido comprender
la trama del inconsciente y a través de ello ha favorecido el entender la
configuración psíquica del individuo en relación a la historia del sujeto. Sin
embargo, todavía no hemos logrado relacionar plenamente estos niveles
con el plano de la significación cultural”.

65 Carlos Aguado (1998: 1) al respecto dice “entiendo por concepto de imagen corporal, como la
estructura simbólica del cuerpo, y, por ello es la base de la identidad”. Cuerpo Humano,
ideología e imagen corporal en el México contemporáneo, Tesis de Doctorado en
Antropología.

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