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HEIMERDINGER

EL VENERABLE INVENTOR

Del diario del profesor Cecil B. Heimerdinger

14.10

09:15

Las condiciones meteorológicas actuales en la Ciudad de Bandle parecen óptimas. ¡La presión
atmosférica es ideal para los experimentos que haré hoy!

Esta tarde la dedicaré a la quinta prueba de mi Tridiminimobulador. Hay que hacer algunos
ajustes, pues la vez anterior me chamusqué el bigote. Concluyo que será necesario ajustar la
salida de energía.

16:00

¡El Tridiminimobulador sigue sin mantener la eficiencia energética debida! Habrá que realizar
más cálculos. De momento, descubrí algo que me dejó bastante intrigado.

Cuando volvía a casa desde la zona de pruebas, me crucé con una pandilla de yordles jóvenes
que estaban pasándose una especie de proyectil esférico los unos a los otros. Era un concepto
de lo más sencillo: lanzar el objeto hacia alguien, atraparlo, volver a lanzarlo a otro yordle y
repetir. Sin embargo, los fallos de cálculo de los yordles provocaban demasiados errores.
Lanzaban con una fuerza y puntería inconsistentes, por lo que la ''pelota'' (como ellos la
llaman) se les caía una y otra vez... Este proceso se puede mejorar de muchas maneras. Según
mis cálculos, y tras haber recaudado datos de entre los mismos participantes, si el lanzamiento
tuviera una velocidad y un arco adecuados, ¡la diversión aumentaría en un 44,57%! Tengo que
meditar sobre este proyecto durante la tarde.

15.10

05:20

¡Eureka! Encontré una solución.

Inventé un lanzapelotas automático. Se llama H-28G. Utiliza una velocidad y trayectoria


constantes, lo que asegura que el receptor sea capaz en todo momento de atrapar la pelota. El
aparato redirecciona sus lanzamientos hacia el yordle más cercano (si es que hay más de uno
en las proximidades) asegurándose de que nadie se quede sin un turno. Hoy se lo llevaré a los
jóvenes yordles para hacerles una demostración.

Cambiando de tema, esta mañana me derramé ácido tóxico en los zapatos. Qué
inconveniente.

10:30
Probé el lanzapelotas automático y no funcionó como esperaba. Los jóvenes estaban muy
emocionados con el invento; pero, cuando encendí la máquina, ¡resultó ser demasiado
potente! Incluso configurada a mínima potencia, era capaz de dejar fuera de combate al yordle
que la usara. Está claro que había sobreestimado la velocidad de sus lanzamientos... Volveré
en cuanto haga unos ajustes.

Mi prioridad ahora es el Tridiminimobulador, tengo que arreglar sus problemas antes de la


hora de comer. Cuando lo tenga listo, habrá que probarlo en alguna otra parte. La Ciudad de
Bandle ha resultado un campo de pruebas muy poco eficaz.

16.10

15:55

Parece que hay un gigante en la ciudad. Qué anomalía tan más inoportuna. ¡El ruido de afuera
no me deja continuar con mis investigaciones!

Tengo que revisar el acuario hoy, pues los peces han estado más tranquilos de lo común...

17.10

10:40

Oí que tras los disturbios relacionados con el gigante muchos yordles resultaron heridos. ¡Si
esto no se acaba pronto, habrá que hacer algo! Espero que mi H-28G siga intacta. Perdería un
montón de tiempo reconstruyéndola.

16:30

Todo está tranquilo otra vez. Parece que el gigante recuperó el sentido común y salió
corriendo. Tengo que recoger la H-28G mañana, cuando haya terminado con los pendientes
más importantes. ¡Estoy a punto de perfeccionar el Tridiminimobulador!

18.10

08:30

Este día las sorpresas empezaron muy temprano. Oí que alguien tocaba la puerta y para mi
sorpresa la ciudad entera estaba allí, esperándome, en frente de mi casa. Cuando se reúne una
muchedumbre ante mí, suele ser por alguna queja tonta sobre mi trabajo, pero esta vez....
¡estaban todos de fiesta!

Por increíble que parezca, uno de los jóvenes yordles aprovechó el prototipo H-28G que dejé
abandonado durante el ataque del gigante. Demostró una actitud innovadora y lo convirtió en
una especie de torreta casera, la cual probó ser lo bastante potente como para espantar a un
gigante. ¡Qué fascinante! Ese pequeñín resultó ser muy ingenioso.

Ojalá pudiera contratar al poseedor de ese encéfalo tan excepcional como el mío. Tengo
grandes planes y su ayuda podría ser muy valiosa, aunque, eso sí, tendría que abandonar la
Ciudad de Bandle, pues la ambición de mis planes requiere un campo de pruebas mucho más
grande.

¡Runaterra bastará!

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