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COLEGIO: San Bartolomé La Merced

NOMBRES: John Alejandro Hernández & Camila Contreras

FECHA: 12 de diciembre de 2013

¿Es la vida un arte consentido o un arte con sentido?

El propósito de este ensayo es establecer una posición crítica argumentativa acerca del papel
que cumple la belleza dentro del arte y como esto está directamente relacionado con la vida y lo
vivido del ser humano, pues el arte es uno de los métodos expresivos más importantes que tiene
y ha tenido la humanidad a lo largo de su historia. Además, pretende afirmar diferentes
planteamientos respecto a la concepción de estas realidades dentro de la sociedad, proponiendo
nuevas maneras de concebirlas y adaptarlas a nuestro contexto cotidiano.

Adoptando el planteamiento de Cristina Lucas, “El arte es la reflexión estética del tiempo en
que nos encontramos”, al igual que la vida es el espejo del contexto histórico que nos rodea. Sin
embargo, el arte siempre debe ser bello y con un sentido para consigo mismo y la sociedad, de tal
manera que pueda ser entendido y apreciado. Asimismo, la vida debe tener un sentido y una
razón de ser, ya que la consideramos como la manifestación máxima de belleza, que aunque se
ha degradado estéticamente, significativamente no deja de ser bella, como una joya sin brillo,
aparentemente sin valor, pero piedra preciosa hasta el final. En esta era, el arte depende
netamente del significado que le de cada uno y como lo interprete para su vida, se ha vuelto un
arte subjetivo, a tal punto que esa subjetividad ha llegado a perder el sentido propio de la obra y
el autor ya no tiene interés en dar su punto de vista. Nuestro contexto actual se trata de la época
de la información y el capitalismo, un segundo periodo de luces donde la información no tiene
límites, el dinero es la fuente de vida y cada uno tiene derecho a creer lo que considere, teniendo
en cuenta que existen reglas comunes para todos los ciudadanos del mundo.

Actualmente, observamos una decadencia en cuanto al verdadero significado del arte, pues el
motivo de algunos artistas para dedicarse a esta materia se fundamenta en el capitalismo al que
está sometido nuestro mundo, es decir que no lo hacen porque les apasiona sino porque
simplemente es su manera de subsistir, este arte en general carece de un sentido propio, pues el
autor no tiene interés en definirlo ni revolucionarlo. Por otro lado, también existen aquellas obras
que se limitan a reflejar el contexto socio-político de nuestro tiempo, sin importar mucho la
posición, los sentimientos o las emociones del autor, podríamos decir que es un arte un poco
frívolo que no trasciende más allá de lo real, ni se preocupa por hacer sentir una emoción, es un
arte sin sentido y sin esencia, pues es en estas pasiones donde se encuentra la parte más humana
de la obra y es fundamental en la expresión de belleza a través de la misma.

Para nosotros, el arte si lo necesita para dar el mensaje, debe poseer una parte estética que
además demuestra dedicación y esfuerzo en la obra, pero el elemento más importante es un
significado profundo que no solo refleje un contenido socio-político superficial, sino que se
manifieste a través de los sentimientos y emociones, tal vez dando una posición propia del autor
y dándole un sentido al trabajo.

En estos labores artísticos, es importante definir el rol de la belleza, para nosotros, es un


sinónimo de armonía, de orden, algo que no es perfecto, mas si es equilibrado y equitativo. Así
como se pensaba en la antigüedad, es lo que hace contrapeso con el caos. Sin embargo, como
dice Umberto Eco: “Nos hemos rendido ante el politeísmo de la belleza y la orgía de la
tolerancia”. Ahora la belleza es un concepto epidérmico y superficial, sin recordar que es posible
que la belleza no esté en lo de afuera sino en la capacidad de transmitir un mensaje y lo profundo
del mismo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el término “belleza” no se habla con
hondura en la sociedad, sino que se toma desde una perspectiva trivial y socio-política y no tanto
con profundidad y sentido.

Como se ve a lo largo de la historia, los cambios que sufre la humanidad se ven igualmente
representados en el arte, ya que este se comporta de acuerdo a los sucesos cotidianos y
extraordinarios del hombre. La vida de este se divide, en dos componentes principales, una parte
empírica, es decir un recuento de los acontecimientos históricos o hechos que constituyen la vida
del hombre, su cotidianidad y relación con la sociedad; el segundo componente es lo metafísico,
lo que trasciende la parte física a un producto mental y filosófico, compuesto por los
sentimientos, emociones, ideas, planteamientos, pensamientos y concepciones, así como nuestras
habilidades intelectuales, tales como la memoria, el discernimiento, la deducción, entre otras.

En este orden de ideas, podríamos decir que el arte es la manera suprema de representar la
vida misma, sin embargo la vida es a la vez la mayor expresión del arte y la belleza, pues el
regalo de la vida en si ya es bello, porque conforma en esencia una balanza, una constante lucha
entre lo bueno y lo malo, el orden y el caos, que para existir necesitan de la armonía y el
equilibrio. Es importante resaltar el hecho de que entre la vida sea más pura y se acerque más a
un sentido humano y mundano, va a ser más bella.

Consideramos que una del metáforas que más se acerca a lo que queremos del arte es “una
joya sin brillo”, cuando usamos el término joya estamos haciendo referencia a algo de mucho
valor, un conjunto de adornos formado por metales y piedras preciosas cuyo objetivo es decorar
el cuerpo del ser humano. Designadas a fomentar la estética convencional por medio de objetos
de un carácter mucho más refinado, trabajadas muy delicadamente que poseen altos costos en
nuestro mundo actual.

Lo que pretenden estos adornos es simbolizar prestigio, algo único, imponente, especial e
irrepetible. Sin embargo, estamos viviendo en una sociedad superficial, concentrada en lo
estético, la apariencia, lo material y monetario que desprestigia todas aquellas joyas sin tanta
transparencia ni composición para reflejar mejor la luz (que aunque mantienen las características
de una piedra preciosa, no cumple los “requisitos fundamentales de la estética” para adquirir su
verdadero valor).

De esta manera funciona la vida, mucha gente la considera como un ámbito de relación
basado en las apariencias y las máscaras sin preocuparse por el verdadero valor y el sentido de
poder disfrutar de las pequeñas grandes cosas que nos ofrece la naturaleza día a día, el sentir, el
amar, el gozar, el aprender, el reír, el compartir todo esto y muchas cosas más”, porque estamos
tan preocupados del sentido exterior que a veces no llegamos a aceptar que una de las verdades
de la vida es que es como “una caja de bombones….nunca sabes lo que te va a tocar”, por lo que
al igual que el arte, perdió su sentido al ser tan política, conflictiva, confusa y al final fútil.

Nuestra cultura hoy en día está basada principalmente en el concepto del autor Kluckhohn, el
cual establece que “la cultura son todos los modelos de la vida históricamente creados, explícitos
e implícitos, racionales, irracionales que existen en un tiempo dado como guías potenciales para
el comportamiento de los hombres”, claramente explicado que el pasado refleja nuestra
actualidad, la define, la justifica y la guía hacia el futuro como el resultado de todas aquellas
acciones influenciadas por nosotros con el fin de avanzar, progresar y modernizar nuestros
pensamientos y entornos, que, junto con la definición de E.B Taylor que establece que: “La
cultura es esa totalidad compleja que incluye conocimiento, creencias, arte, moral, ley,
costumbre y otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembros de la
sociedad”; le da sentido a nuestra manera de ver la vida, nuestro ser y a los demás; puesto que la
realidad cultural de nuestros tiempos se manifiesta en nuestros actos y artefactos (que no
necesariamente consiste en estos).

Gracias a nuestra vida (algunas veces sobrevalorada y otras sin valor del todo) y a la cultura
que hemos forjado, podríamos concluir que por nuestra historia, hemos logrado establecer en
nuestra actualidad una sobre importancia a la estética y lo físico, dejando de lado lo entrañable.

De acuerdo a las definiciones coloquiales, el arte eleva un sentimiento que se ha sembrado


anteriormente en tu corazón. Una evidencia de esto es cuando escuchamos una canción que nos
recuerda una vivencia pasada, también, nos permite sensibilizarnos ante la belleza. Nos
enriquece intelectual y culturalmente y nos cultiva el espíritu. El arte es una capacidad humana
que ha sido, es y será básica para el desarrollo de nuestra especie y nuestra sociedad. Es lo que
nos permite darle un sentido trascendente a los acontecimientos de la vida diaria. En él
desarrollamos nuestra facultad para sentir, plasmar, comunicar e inspirar a otros. Hoy, más que
nunca requerimos del arte y del espíritu artístico para revindicar nuestra esencia, porque es
precisamente a través de lo artístico que podemos reencausar el quehacer humano para
evolucionar de un pensamiento mecánico cerrado a una visión de vida más abierta e incluyente.
En cierta forma desde la revolución industrial y el vanguardismo se ha minimizado el valor del
arte, hemos sido condicionados a verlo como algo frívolo y ligero y no como una calidad y
destreza que desarrolla lo mejor en nosotros mismos y que tiene la capacidad de impulsar a la
sociedad a ser más justa y proactiva.

De la misma manera, debemos recuperar lo que le da sentido a nuestras vidas, que no puede
fundamentarse en algo de afuera, porque al final, eso no te va a definir como persona, sino lo que
tienes en tu interior se va a quedar contigo hasta el final. Actualmente, estamos viviendo una
vida consentida, insustancial, insípida que a veces causa el suicidio, pero aquellos que
encuentren y vivan un arte con sentido podrán ser plenamente felices y tal vez lleguen a
encontrar su camino y su propósito en el mundo, no importa cuánto brilles por fuera, sino cuánto
sentido lleves por dentro como “la joya sin brillo”.
BIBLIOGRAFÍA:

- Película “Oblivion” (2006), dirigida por Joseph Kosinski.


- Texto de Mario Gil, PHD en filosofía, docente de la Universidad de Santiago de Cali.
- Texto de José Fernando Vega: “La belleza ya no es lo que era”.
- “La historia de la belleza a cargo de Umberto Eco”