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La rebelión de Rumi Maqui

Como sabemos, en diferentes momentos de la República, la población andina alcanzó situaciones de


rebelión abierta contra el gobierno central, contra alguna autoridad local o, en realidad, contra la
permanencia de una situación que la ponía al margen de la s0ciedad “oficial”. En este sentido, los
momentos culminantes de esta agitación andina se presentaron en Huancané (1857-1868), Ancash
(1885), Puno (1915) y el sur andino (1920-1923).

En realidad, no fueron las únicas rebeliones andinas pero, a diferencia de las ocurridas durante la
segunda mitad del siglo XVIII, fueron más bien modestas y no parecen configurar una situación de crisis
general, pues en el siglo XIX se presentó una situación de menor presión del Estado frente a la población
andina. No podríamos compararlas, por ejemplo, a las movilizaciones encabezadas por Túpac Amaru II
o los hermanos Catari.

Una de las rebeliones más importantes en la zona andina fue la encabezó un oscuro mayor del ejército,
Teodomiro Gutiérrez Cuevas (1864-1936?), cuyo nombre de guerra fue Rumi Maqui (“Mano de Piedra”).
Cumpliendo órdenes oficiales, Gutiérrez Cuevas había estado en la zona del altiplano como subprefecto
de Chucuito en 1903 y al año siguiente prohibió los trabajos gratuitos de los indios en su jurisdicción
hasta ser retirado de su cargo, aparentemente por presión de los gamonales puneños. Más tarde, luego
de un autoexilio en Chile, vuelve a Puno y se instala entre los indios e inicia una campaña de agitación.
De inmediato los hacendados lo acusaron de presentarse como Mesías, de agitar a la indiada y de
propiciar un enfrentamiento racial. Así empezó a ser conocido como Rumi Maqui e inició, en 1915, una
rebelión de indios en Huancané y Azángaro, que fue debelada, siendo él apresado.

Se le abrió en 1916 un juicio y se le acusó de “traidor a la patria” por querer desmembrar el territorio y
establecer un Estado independiente. Además se le inculpó por querer regresar a los tiempos del
Tahuantinsuyo, de incitar el bandolerismo y atentar contra la propiedad privada. En el Congreso tuvo
algunos defensores, pero todo lo que se hizo fue formar una comisión que estudiaría los problemas de
la región que, como todas, nunca llegó a funcionar.

Lo cierto es que el levantamiento liderado por Rumi Maqui no se debió únicamente a la expansión de
las haciendas ganaderas a costa de las tierras comunales indígenas por causa del aumento de precio de
la lana en los mercados internacionales, o a la secuela de abusos a los que eran sometidos los indios
por las autoridades locales. Influyó poderosamente la poca preocupación de los gobiernos de entonces
que poco a nada hicieron por resolver o abordar la situación de los indios. Finalmente, el pretendido
proyecto de Rumi Maqui de restaurar el Imperio incaico fue más que toda una invención de personas
interesadas en distorsionar su verdadero proyecto de establecer en el Perú un Estado federal.

Probable retrato de Teodomiro Gutiérrez Cuevas, alias “Rumi Maqui”

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