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Esp Daniela Gómez Carelli

Derecho Colectivo del Trabajo. Caso práctico Nº 2: Encuadramiento

Un empresario, propietario de una estación de servicios, instala en el interior


del establecimiento un Mini Shop en el cual: vende golosinas, cigarrillos,
gaseosas, jugos, etc.; y también prepara empanadas, picadas, pastelitos, café,
té, licuados de frutas, y los sirve en mesas destinadas al público. Todo el Mini
shop funciona con una sola caja.

El empresario cuenta con el siguiente personal:

- 10 trabajadores que prestan servicios exclusivamente en tareas propias de


los estacioneros a los cuales encuadra en el CCT. de Estacioneros;
- 4 trabajadores que limpian todo el establecimiento (incluido el Mini Shop)
a los cuales encuadra en el CCT. de Estacioneros; y
- 10 empleados que trabajan exclusivamente en el Mini Shop a los cuales
encuadra en el CCT. de Comercio. De estos últimos, 3 trabajadores
cumplen funciones de cajero en diferentes turnos.

El 2 - Mayo - 2015, uno de los cajeros remite un TCL. (telegrama


colacionado laboral) al Empleador que dice: “Atento a que la actividad por
Usted desarrollada en el establecimiento en el cual trabajo (Mini shop) es
comprendida en el CCT. de Gastronómicos N° 389/04 (QUINTO – 5), siendo mi
categoría profesional Cajero; INTIMO que en el término de diez (10) días
hábiles proceda a registrarme conforme el CCT. que me comprende
(Gastronómicos y Hoteleros) y abonarme mi remuneración de acuerdo a la
escala salarial de la referida actividad, más las diferencias salariales que
pudiesen haber surgido por el encuadramiento erróneo desde mi fecha de
ingreso (Octubre de 2008). Mientras tanto, retengo mi fuerza de trabajo en mi
domicilio, la cual se encuentra a su disposición hasta que Usted cumpla con la
normativa vigente. Todo ello bajo apercibimiento de colocarme en situación de
despido indirecto por su exclusiva culpa (art. 242, 246 LCT.) ”

El 5 – Mayo – 2015, el Empleador contesta con la siguiente CD.: “Rechazo por


improcedente y temerario su reclamo. Niego que Usted se encuentre
comprendido en el CCT. de Gastronómicos. Ratifico que el CCT. aplicable es el
130/75 de Comercio, siendo su categoría profesional: Cajero. Intimole que en
el término de 72 horas se presente a trabajar, bajo apercibimiento de
considerarlo incurso en abandono de trabajo (art. 244 LCT)”

Trabajo en grupo: Analicen la LCT., los CCT. de Comercio, Gastronómicos y de


Estaciones de Servicio y el material remitido y responda las siguientes
consignas.

1) Los Convenios colectivos de trabajo (CCT) son fuentes del Derecho del
Trabajo?

2) Qué entienden por actividad principal del empleador?

3) El presente caso es una cuestión de encuadramiento sindical o de


encuadramiento convencional?

4) Si Ustedes fuesen los asesores del Empleador, en base a cuales argumentos


justificarían la aplicación del CCT. de Comercio ?

5) Si Ustedes fuesen los asesores de Trabajador, en base a cuales argumentos


justificarían la aplicación del CCT. de Gastronómicos ?
Esp Daniela Gómez Carelli

Cuestiones de encuadramiento: Relación entre el


Derecho Colectivo del Trabajo y el Derecho Individual
del Trabajo

Encuadramiento convencional

a. Concepto. 1 a 3
b. Diferencias con el encuadramiento sindical. 4 a 12
c. Competencia. 13 a 25
d. Criterios de resolución. 26 a 45
e. Circunstancias irrelevantes. 46 a 47
f. Casos particulares. 48 a 64

a. Concepto

1. La cuestión refiere al encuadramiento convencional el que


ha sido definido –sin fisuras y en forma unánime por toda la
doctrina y por los tribunales especializados– como el
supuesto donde se debe establecer si un determinado sector
o grupo de trabajadores se halla comprendido en el ámbito
personal o profesional de aplicación de un convenio colectivo
de trabajo, de acuerdo con la representatividad de las partes
signatarias del mismo (Corte, N.T. “El modelo sindical
argentino” Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 1994, p. 544, quien
cita a Vázquez Vialard, A. “El sindicato ....”, p. 184 y
a López, G. “Derecho de las asociaciones sindicales”) por lo
que tal determinación de convención aplicable puede darse
ya sea en ausencia de conflictos o en concurrencia de dos o
más convenciones colectivas. (Corte de Justicia de la
Provincia de Catamarca, 27/10/05, “Agüero Luis A.
c/Gutiérrez, José Antonio s/beneficios
laborales s/casación”).

2. El encuadre convencional implica la determinación de qué


convenio colectivo es aplicable a una situación de trabajo, ya
sea individual o pluri-individual. (C.N.A.T., Sala III,
26/12/1994, “Vanegas, Sulma I. c/Cámara Arbitral de la
Bolsa de Cereales”, DT 1995-A, 832).

3. El encuadramiento convencional consiste en definir cuál


es la Convención Colectiva de Trabajo aplicable a un
determinado colectivo de trabajadores (ver Dictámenes
107:54 y 176:90). (Procuración del Tesoro de la Nación,
Dictamen Nº 165, “Federación Sindicatos Unidos Petroleros
del Estado”, 01/11/1999, Dictámenes 231:131).

b. Diferencias con el encuadramiento sindical

4. Debe distinguirse lo relativo a "encuadramiento sindical"


del "encuadramiento convencional" en tanto lo primero
implica adjudicar representación sindical exclusiva a una
asociación profesional y lo segundo, en cambio, la
determinación de cuál es la convención colectiva aplicable,
la que surgirá de comparar la actividad o tarea desarrollada
por los trabajadores concretamente involucrados en el
encuadramiento y el ámbito que dicha convención contempla
(Cfe. Jorge Rodríguez Mancini, "Encuadramiento sindical", en
Enciclopedia Jurídica Omeba, Tomo VII, Apéndice, pág. 413,
citado por Julio César Simón en "Derecho Colectivo del
Trabajo", pág. 430, Ed. La Ley).(Cámara del Trabajo de
Córdoba, Sala 10, 14/08/2007, “Quinteros, Leandro Martín
c/Colonia de Vacaciones Evita de la Unión Ferroviaria”).

5. A los fines del cálculo de las diversas indemnizaciones


debidas a quien trabajaba en una Administradora de Fondos
de Jubilaciones y Pensiones, resulta improcedente la
aplicación del Convenio Colectivo de Trabajo 264/95, ya que
si bien los empleados de tales entidades se encuentran
representados gremialmente por el Sindicato del Seguro, ello
no permite sostener válidamente que se les deba aplicar
aquella normativa por cuanto no hubo participación de las
administradoras en su celebración. (C.N.A.T., Sala VI,
31/10/2006, “Mancini, Liliana D. c/Siembra A.F.J.P. S.A.”).

6. La circunstancia que los empleados de las Administradoras


de Fondos de Jubilaciones y Pensiones se encuentren
representados gremialmente por el Sindicato del Seguro
como así también que este último posea la aptitud para
intervenir en la negociación colectiva para la actividad en los
términos de la ley 14.250 (Adla, XIII-A, 195), no permite
sostener válidamente que a dichos trabajadores se les deba
aplicar el convenio colectivo de trabajo 288/97, pues, no
hubo participación de las administradoras en su
celebración. (C.N.A.T., Sala VI, 26/06/2006, “Fernández,
Sara B. c/Orígenes A.F.J.P. S.A.”).

7. Sostiene asimismo la quejosa que la determinación del


CCT aplicable debería realizarse en el marco de un
procedimiento en el que se encuentren involucrados “como
parte necesaria” los Sindicatos. Entiendo que la crítica se
sustenta en un error conceptual puesto que ello es cierto
respecto de los conflictos de índole sindical, mas no en los
casos –como en el presente- en los que lo que se cuestiona
es el encuadramiento convencional de un trabajador. Esta
clase de contienda es de tipo individual y no colectiva, y en
nada afecta en principio, a los ámbitos de representación de
los sindicatos intervinientes. (C.N.A.T., Sala II, 17/05/2006,
“Alberti, Laura Beatriz c/Food Part S.A. s/despido”).

8. Tal encuadramiento (convencional) no puede ser


confundido con el encuadramiento sindical, en el que la
contienda de encuadramiento hace a la entidad sindical que
representa al personal de determinado establecimiento, con
lo cual gira exclusivamente en el ámbito de
representatividad de las entidades profesionales en el marco
de las personerías gremiales, en tanto refieren a la capacidad
jurídica que emana de éstas.
El encuadramiento convencional se mide por parámetros y
consecuencias muy diferentes a las del encuadramiento
sindical, por ello se debe separar la determinación de cuál es
la convención colectiva aplicable –que surge de comparar la
actividad o tarea desarrollada por los trabajadores
concretamente involucrados en el encuadramiento y el
ámbito que dicha convención contempla (conf. Rodríguez
Mancini, J. “Encuadramiento sindical”, en Enciclopedia
Jurídica Omeba, T. VII; Apéndice, pág. 413)– de la
adjudicación de una representación sindical exclusiva a una
asociación sindical, es decir que el encuadramiento sindical
nada tiene que ver con dilucidar cuál es el convenio colectivo
aplicable a sujetos específicos, en razón del ámbito que
comprende el instrumento y teniendo en cuenta las
características de la actividad que se desarrolla en la
empresa (Simón, J.C., “Negociación colectiva”, en “Derecho
Colectivo del Trabajo”, AA.VV., La Ley, 1998,
p.429/430). (Corte de Justicia de la Provincia de Catamarca,
27/10/05, “Agüero Luis A. c/Gutiérrez, José Antonio
s/beneficios laborales s/casación”).

9. El encuadramiento sindical apunta a determinar cuál es el


sindicato con personería gremial apto para representar los
intereses colectivos de uno o más trabajadores de una
empresa o establecimiento o sector, mientras que el
encuadramiento convencional procura desentrañar el
conflicto que surge de la aplicación de convenios colectivos
de trabajo a una pluralidad de relaciones laborales.
Evidentemente, ambos encuadramientos tienen numerosos
puntos de contacto como consecuencia del sistema de
negociación colectiva que reconoce el derecho a la
celebración de convenios colectivos de trabajo únicamente a
la organización sindical con personería gremial y al régimen
de unidad sindical promocionada por la ley de asociaciones
sindicales (véase Enrique Strega: “Asociaciones Sindicales.
Ley 23551”, Ed. La Ley, pág. 606). Sin embargo, más allá
de las aludidas vinculaciones, también existen diferencias
respecto de la determinación de las vías y órganos
encargados de dirimir en cada caso. En efecto, “a diferencia
del encuadramiento sindical, el encuadramiento
convencional es una tarea que compete al juez que
interviene en la dilucidación de un conflicto individual o
interindividual” (CNTrab., Sala III, 27-03-91, “Sindicato de
Mecánicos y Afines del Transporte Automotor”, DT 1991 – B
- 2215). (Supr. Trib. Just. Río Negro, 12/07/05, "Federación
Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio c/C., J. C.
y/u otro s/sumario s/ inaplicabilidad de ley”).

10. La cuestión de la representación sindical es un


conflicto entre entidades gremiales al que, en
principio, resulta ajeno el trabajador individualmente
considerado y donde se discute entre asociaciones la
extensión personal y territorial de la representación,
mientras que el encuadramiento convencional es un
conflicto de naturaleza esencialmente legal -en
sentido lato- tomadas las convenciones colectivas
como fuente normativa del derecho colectivo del
trabajo y cuya elección importa en forma directa a los
derechos individuales alegados por el
trabajador. (Corte de Justicia de la Provincia de Catamarca,
28/07/2005, “Herrera, Raúl A. c/Estación de Servicio Ruta
N° 33 de José A. Gutiérrez”).

11. El encuadramiento sindical nada tiene que ver con


dilucidar cuál es el convenio colectivo aplicable a sujetos
específicos, en razón del ámbito que comprende el
instrumento y teniendo en cuenta las características de la
actividad que se desarrolla en la empresa. (Tribunal del
Trabajo de Bahía Blanca, 29/03/2000, “Niba S. R. L.
c/Subsecretaría de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires”,
DT 2000-B, 1443).
12. El encuadramiento sindical tiende a determinar, en cada
caso concreto y con carácter declarativo, en que cuadro de
representación gremial está incluido un sector
de trabajadores. Mas el régimen convencional aplicable a
una determinada actividad no emerge automáticamente de
una resolución de encuadramiento sindical sino que depende
de la naturaleza de las actividades y categorías
efectivamente comprendidas en ella.
El simple hecho de que el órgano administrativo competente
al efecto hubiera otorgado la representación sindical de dicho
personal al mencionado Sindicato (encuadramiento sindical),
no altera tal conclusión. (Procuración del Tesoro de la
Nación, 24/01/1986, Dictámenes 176:90).

c. Competencia

13. Ministerio de Trabajo carece de facultades para dictar


resoluciones de encuadramiento convencional con carácter
general, decisión que compete al juez en cada caso concreto
en que se ventile un conflicto entre una asociación
profesional y una empresa o un trabajador y un empleador
(cfr. sentencia del registro de esta Sala del 29/7/88
“Sindicato de Choferes de Camiones y Afines c/Gobierno
Nacional -Ministerio de Trabajo y Seguridad Social”, DT 1989
B. 114 y ss.). (C.N.A.T., Sala IV, 27/10/2006, “Gassman
Luiz Alverto c/Master Bus S.A. s/despido”).

14 La autoridad competente para dirimir los conflictos de


encuadramiento sindical es el MTSS art. 59, 60 y ss de la ley
23551, a diferencia de los conflictos de encuadramiento
convencional en las que “La resolución ha de ser efectuada
por el juez en cada caso en concreto en que se ventile un
conflicto entre un trabajador y su empleador” (CNTrabajo,
Sala VI sent. 63.241 29/07/88, DT 1989B1148; idemíd
1989/04/25); ello pues por tratarse de un conflicto
planteado a partir de que un sujeto suficientemente
legitimado para ello se presenta a exigir el cumplimiento de
determinadas cláusulas de un convenio a un empleador
determinado, dicho conflicto debe ser tramitado y resuelto
como uno cualquiera en el que se debaten derechos
subjetivos, ante la jurisdicción local. (Corte de Justicia de la
Provincia de Catamarca, 27/10/05, “Agüero Luis A.
c/Gutiérrez, José Antonio s/beneficios
laborales s/casación”).

15 Mientras las cuestiones de representación sindical las


resuelve la jurisdicción administrativa, las controversias
convencionales son resorte primigenio de la jurisdicción
judicial -en el caso, se discute la aplicación al actor del
convenio colectivo de los empleados de comercio o el
correspondiente a los trabajadores de estaciones de servicio-
. (Corte de Justicia de la Provincia de Catamarca,
28/07/2005, “Herrera, Raúl A. c/Estación de Servicio Ruta
N° 33 de José A. Gutiérrez”).

16. El encuadramiento convencional entre el trabajador y el


principal compete expresamente a los tribunales del trabajo,
y la resolución dictada por la autoridad administrativa del
trabajo solo puede tener por efecto el encuadramiento
sindical disputado, por imperio de lo normado en el art. 59
de la ley 23.551. (S.C.B.A., 01/04/2004, “Díaz, José L.
c/Supermercado Alcázar de Toledo Hnos. S.A.C.I.A. e I.”).

17. La determinación del encuadramiento


convencional, distinto al sindical, es una tarea que le
compete al juez que interviene en la dilucidación de
un conflicto individual o interindividual. (Cámara en lo
Civil y Comercial, del Trabajo y Familia de Cruz del Eje,
28/05/1998, “Rodríguez, Adolfo N. c/Rosas, Carlos”, DT
1999-B, 2573).

18. Los temas vinculados al encuadre convencional de


determinados trabajadores deben ser dirigidos por el Poder
Judicial de la Nación (art. 116, Constitución Nacional) y no
por un funcionario administrativo, que debe expedirse dentro
del ámbito de su incumbencia.(C.N.A.T., Sala X,
19/02/1998, “Grandío, Horacio A. y otro c/Asociación
Cultural Noel”, DT 1998-B, 1684).

19. Tanto la empleadora accionante como la entidad sindical


mencionada, se sometieron a una tramitación administrativa
sin impugnar la aptitud, discutible por cierto, del Ministerio
de Trabajo de la Nación para resolver contiendas, que
podemos denominar de "encuadramiento convencional" que,
en realidad sólo trasuntan un conflicto de concurrencia
normativa de típico carácter jurisdiccional. Esta
circunstancia, unida a la existencia de una cabal revisión
judicial ulterior como la que se materializa en estas
actuaciones, impide toda consideración acerca de la
competencia material en la validez del acto impugnado y ciñe
el litigio a un análisis del fondo del asunto, como lo ha
sostenido la Corte Suprema de Justicia de la Nación, al
revocar una sentencia de la Sala IV en un caso de aristas
análogas al presente y en el cual se había admitido la
potestad ministerial para elucidar la controversia (ver
"Sindicato Choferes Camiones y Afines c. Ministerio de
Trabajo de la Nación", expte. 60.794). (C.N.A.T., Sala VIII,
05/05/1997, “Carrocerías San Miguel S. R. L. c/Ministerio de
Trabajo y Seguridad Social”, DT 1997-B, 2035).

20. La determinación del encuadramiento convencional


distinto del sindical, es una tarea que le compete al juez que
interviene en la dilucidación de un conflicto individual o
interindividual. (Cámara en lo Civil y Comercial, del Trabajo
y Familia de Cruz del Eje, “Gallardo, Tomás W c/Rosas,
Carlos A.”, 21/03/1997).

21. Cuando se trata de un litigio de derecho individual, una


decisión administrativa de encuadre convencional puede
pasarse por alto, pues no existe norma alguna que confiera
competencia específica a la autoridad administrativa para
decidir el punto, al menos con efectos obligatorios respecto
de las relaciones individuales, por lo que el juez adoptará,
en su momento, la decisión que estime jurídicamente
apropiada. (C.N.A.T., Sala VII, 04/11/1996, “Sindicato de
Empleados de la Industria del Vidrio y Afines de la República
Argentina c/Ministerio de Trabajo y Seguridad Social”, DT
1997-B, 1390).

22. El encuadre convencional implica la determinación de


qué convenio colectivo es aplicable a una situación de
trabajo, ya sea individual o pluri-individual y compete en
definitiva al juez de la causa, por lo que resultan irrelevantes
los dictámenes emanados de un asesor técnico del Ministerio
de Trabajo, sin perjuicio de que pudiesen ser una guía para
tener en cuenta. (C.N.A.T., Sala III, 26/12/1994, “Vanegas,
Sulma I. c/Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales”, DT
1995-A, 832).

23. El encuadramiento convencional entre el trabajador y el


principal compete expresamente a los tribunales del trabajo
(art. 2º inc. a, decreto-ley 7718/71 -Adla, LIV-A, 841-
). (S.C.B.A., 04/10/1994, “Caldez, Juan A. y otro c/Ciccioli,
Pacífico S. A.”, DJ 1995-2, 30).

24. No existe norma alguna que faculte al Ministerio de


Trabajo a dictar encuadramientos convencionales de tipo
general, sino que ello es una tarea reservada a los jueces
que, en cada caso en concreto, son los encargados de dirimir
los conflictos individuales de derecho que se plantean cuando
dos sujetos interesados discuten la aplicación de una
convención colectiva. (C.N.A.T., Sala IV, 25/04/1989,
“Rodríguez, Carlos A. y otros c/Pequeña Obra de la Divina
Providencia”, LL 1989-E, 122).

25. La resolución relativa al encuadramiento convencional ha


de ser efectuada por el juez en cada caso concreto en que
se ventile un conflicto entre una asociación profesional y una
empresa o entre un trabajador y su empleador. (C.N.A.T.,
Sala IV, 29/07/1988, “Sindicato Choferes Camiones y Afines
c/Gobierno nacional - Ministerio de Trabajo y Seguridad
Social”).

d. Criterios de resolución

26. En los casos en que el empleador tenga a su servicio


trabajadores que realizan tareas distintas de las de su
actividad específica, no debe considerárselo comprendido en
las convenciones colectivas que contemplan especialmente
la profesión o el oficio de esos trabajadores (Plenario
C.N.A.T. Nº 36, 22/03/1957, “Risso, Luis P. c/Química La
Estrella”, DT 1957-237).

27. El hecho de que una entidad sindical represente a un


grupo de trabajadores, no implica que los convenios
colectivos que celebra con alguna o algunas entidades
patronales o empresariales, hayan de valer para cualquier
empleador, de cualquier actividad que fuere, porque la
representación válida de éste es el requisito básico para ello,
en los términos del art. 9 de la ley 14250 (conf. CNAT, Sala
VII, 29/10/03 “Federación Única de Viajantes de la R.A.
c/Etchart Arnardo S.A.”). (C.N.A.T., Sala II, 27/02/2009,
“LERTORA, María Alejandra c/ ATENTO ARGENTINA S.A.
s/despido”).

28. En el caso, no se trata de analizar aquí si el actor estaba


o no representado por el sindicato o unión que suscribió el
referido convenio (encuadramiento sindical que sólo puede
efectuar el órgano administrativo competente); sino,
concretamente, de una cuestión de encuadramiento
convencional a cuyo efecto, no sólo es necesario saber si la
entidad sindical signataria ejercía la representación de los
trabajadores del sector sino, además, si la entidad
demandada suscribió el convenio en forma directa o estuvo
representada por otra que asumía ese rol (el de
representante) en la actividad. Como lo han sostenido
reiteradamente diversas Salas de esta Excma. C.N.A.T., no
puede resultar aplicable a las relaciones de la demandada
con su personal un convenio colectivo que no suscribió y en
cuya celebración no estuvo representada (conf. CNAT, Sala
III, 31-10-86, sent. 53359, "Busso C/ Vialco SA"; Sala VI,
27-10-80 "Odear c/ Constructora Salto Grande SA" en T. y
S.S. 1981, pág. 24; Sala V, 30-12-87 sent. 40516
"Landaburo, Walter c/ Amadeo Quiroga Transportes SA",
esta Sala in re "Magariños Carolina Fernanda c/Galeno
Argentina S.A. s/ diferencias de Salarios", sent. 95.109, del
10/7/07). (C.N.A.T., Sala II, 30/12/2008, "Galardi Marcelo
Enrique c/Investigaciones Privadas Vanguard S.A. s/
despido").

29. Tratándose de empleados de estaciones de


servicio, resulta aplicable el convenio colectivo de
trabajo suscripto entre la asociación de empleadores
y el sindicato que representa a los expendedores de
combustibles, y no el convenio vigente para los
empleados de comercio, pues aquella normativa
específica desplaza a la genérica en la regulación de
una materia determinada. (Cámara de Apelaciones del
Trabajo de Bariloche, 26/11/2008, “Rial, Ricardo P.
c/Sindicato de Empleados de Comercio y otros”).

30. Si ante el despido indirecto dispuesto por el trabajador


por no registrarse su trabajo bajo el Convenio Colectivo de
Trabajo 335/75 que regula la industria maderera, el
empleador afirmó que el empleado estaba debidamente
encuadrado en el Convenio Colectivo de Trabajo 130/75 de
empleados de comercio, debió acreditar que su actividad
principal como empresa consistía en la comercialización de
productos, máxime cuando de la prueba testimonial surge
que se trata de una carpintería industrial. (Cámara de
Apelaciones en lo Civil, Comercial y Minas Nro. 2 de San Luis,
08/07/2008, “Olguín, Néstor Jorge Alfredo c/Cid, Aldo José).

31. Uno de los pilares básicos del encuadramiento


convencional es que la obligatoriedad del convenio colectivo
sólo es legítima en su aplicación –resulta obvio que ello
igualmente acontece al momento de liquidar las
indemnizaciones por despido– si la empresa lo ha celebrado
por sí o ha formado parte del núcleo negocial, es decir, si la
empresa estuvo representada en dicha negociación
colectiva, porque de allí emergerá diáfanamente la extensión
del ámbito de aplicación personal del convenio colectivo.
En esta línea argumental, la demandada no puede
válidamente aplicarle al actor el convenio colectivo nro.
130/75 pues resulta de toda evidencia que no ha formado
parte, ni por sí ni por representación de terceros, en la
unidad negocial que conformó el dictado de aquella
convención colectiva (cf. arts. 1 y 2 del convenio colectivo
130/75). (Cámara de Apelaciones en lo Laboral de Rosario,
Sala Primera, 06/05/08,“Echecury, Alberto O. c/Telecom
Personal S.A. s/cobro de pesos”).

32. Para resolver la controversia debe tenerse en


cuenta la actividad principal desarrollada por la
empresa (...) Como así también que el convenio que
se aplica en la empresa es el correspondiente a su
actividad principal, no influyendo las simplemente
accesorias o complementarias. Cuando se trate de
actividades mixtas debe establecerse cuál es la
prevaleciente. (Cámara del Trabajo de Córdoba, Sala
5ª, 27/09/2006, "Morales Troiano Marcos c/Ares S.A
s/ordinario despido").

33. Las controversias convencionales son resorte primigenio


de la jurisdicción judicial -en el caso, se discute la aplicación
al actor del convenio colectivo de los empleados de comercio
o el correspondiente a los trabajadores de estaciones de
servicio-, siendo el criterio de dilucidación judicial objetivo
en tanto remite a la actividad de la empresa y al rol laboral
efectivamente cumplido, dado que de lo contrario, si se
aceptaran criterios subjetivos, como la elección
supuestamente voluntaria de la agremiación o actitudes
unilateralmente asumidas en el ámbito de la relación
individual de trabajo, podrían esconderse fraudes al régimen
laboral. (Corte de Justicia de la Provincia de Catamarca,
28/07/2005, “Herrera, Raúl A. c/Estación de Servicio Ruta
N° 33 de José A. Gutiérrez”).

34. Una cosa es el derecho de representación sindical y otra


muy distinta es que si ejerciéndola se han logrado celebrar
tales o cuales convenciones colectivas, puedan extender el
ámbito de aplicación de las cláusulas convenidas a otra
actividad distinta de la representada. Estas tendrán, cada
una, el ámbito de aplicación que resulte de las coincidencias
de la representación de los viajantes con las de las
empresas pertenecientes a un determinado sector o rama
económica. Por ello, si bien el convenio colectivo de trabajo
308/75 tiene como ámbito de aplicación material a todos los
viajantes de comercio o industria, no es aplicable al
dependiente que se desempeña en una empresa metalúrgica
que no suscribió dicho convenio. (Cámara De Apelación En
Lo Civil, Comercial y Laboral, Rafaela, Santa Fe, 14/06/2002,
“Rodríguez, Ángel Alberto c/Swift Armour S.A. Arg.
s/laboral”).

35. Para fijar la actividad del empleador a los fines de


la aplicación de una convención colectiva de trabajo,
es procedente atenerse a su finalidad económica,
distinguiéndose o precisándose incluso, entre lo que
constituye su objeto esencial -en el caso, se aplica el
Convenio Colectivo de Trabajo 130/75 de empleados
de comercio respecto del dependiente de una
carnicería- y lo que reviste un carácter meramente
instrumental.
Asimismo y para el supuesto de que dos convenios
contemplen una misma relación laboral, es un
principio liminar, el que se debe evitar la
desarticulación de las normas de los convenios,
porque ello les haría perder coherencia y
sistematicidad, resultando entonces conveniente
aplicar las normas de uno u otro según convenga, pues
el criterio atomista, es desechado por la mayoría de la
doctrina, postulándose en ese caso la aplicación de un
sólo convenio, según se establece en los fallo referidos
más arriba. También corresponde tener en cuenta el
principio denominado de la unidad de la empresa que
señala que la convención colectiva de la actividad
principal de la empresa prevalece sobre los convenios
parciales, cuando estos últimos refieren a oficios que
no son extraños a la explotación, sino accesorios o
complementarios, principio que como lo tengo
expresado son consagrados por la jurisprudencia.
Que, habiéndose sentado lo que antecede, considero
que el encuadre normativo del caso debe efectuarse
sobre la actividad del empleador e inclusive de su
actividad principal en el supuesto de ser esta mixta,
según lo tengo dicho más arriba.
(Cámara de Apelaciones en lo Laboral y de Paz Letrada
de Corrientes, 20/03/2002, “Fernández, Francisco
c/Renthel, Graciela y/u otros”).

36. La aplicación de una norma convencional se determina


en función de la actividad principal desarrollada por la
empresa para la cual presta labores el trabajador, pero en
los supuestos donde la empresa cuenta con distintas
unidades técnicas de ejecución de su fin societario, dicha
determinación deberá realizarse tomando en consideración
el tipo de trabajos desarrollados por el
dependiente. (C.N.A.T., Sala II, 30/03/2001, “Almaraz,
Luisa A. c/Montisol Arg. S.A.”).

37. Si la actividad o tarea del trabajador está incluida en el


convenio colectivo correspondiente a la actividad principal y
específica de la empresa, como en el de su propia profesión,
soldador en este caso, corresponde aplicar el de la empresa,
ya que prima con respecto al de la profesión personal del
trabajador. (Cámara del Trabajo de Mendoza, Sala 5ª,
19/02/2001, “Dávila, Felipe c/Sánchez, Héctor Daniel
s/ordinario”).

38. De haber varios convenios colectivos de actividad


o de categoría que pudieran regir en una empresa, se
dará preferencia al de la actividad principal.
No puede pretenderse que la aplicación de la norma
convencional quede en manos del personal de la
empresa, que "opta" por un sindicato y obra social u
otro, ya que la norma convencional específica debe ser
unívoca o aplicable por el empleador a todos los
trabajadores de la empresa, sean sindicalizados o no.
En los casos que el empleador tenga a su servicio
trabajadores que realizan tareas distintas de las de su
actividad específica, no debe considerárselo
comprendido en las convenciones colectivas que
contemplan especialmente la profesión o el oficio de
esos trabajadores.(Tribunal del Trabajo de Bahía
Blanca, 29/03/2000, “Niba S. R. L. c/Subsecretaría de
Trabajo de la Provincia de Buenos Aires”, DT 2000-B,
1443).

39. El problema de la determinación del marco de aplicación


de los Convenios Colectivos de Trabajo debe resolverse
atendiendo a la actividad principal del empleador, en tanto
el ámbito de validez personal de tales convenciones está
dado por la representatividad de los afirmantes y ningún
empleador no afiliado queda obligado por el convenio si por
el sector patronal no intervino en el mismo, la asociación
profesional o al menos un grupo de empleadores de la
actividad. (Cámara del Trabajo de Mendoza, Sala 2ª,
19/10/1998, “Gil, Luis c/Sade S.A. s/ordinario”).

40. El encuadramiento convencional colectivo se efectúa


determinando si la relación laboral respecto de la cual se
plantea el problema, corresponde al ámbito de aplicación del
acuerdo concertado entre la asociación de trabajadores que
ejerce la representación de los intereses colectivos del sector
reconocida como la más representativa y el sector patronal
que investía la del empleador. (Cámara en lo Civil y
Comercial, del Trabajo y Familia de Cruz del Eje,
28/05/1998, “Rodríguez, Adolfo N. c/Rosas, Carlos”, DT
1999-B, 2573).

41. El régimen convencional colectivo aplicable a una


determinada actividad deriva primordialmente de la
actividad de la empresa y su inclusión en la convención
colectiva pertinente. (Cámara en lo Civil y Comercial, del
Trabajo y Familia de Cruz del Eje, 21/03/97, “Gallardo,
Tomás W c/Rosas, Carlos A.”).

42. Si el trabajador laboraba como guardavidas para la


demandada organismo dedicado a la docencia- corresponde
desestimar la aplicación del CCT 133/90 y considerarlo
encuadrado en el Convenio de Docentes Particulares, pues
conforme el fallo plenario nro. 36, en los casos en que el
empleador tenga a su servicio trabajadores que realizan
tareas distintas de las de su actividad específica, no debe
considerárselo comprendido en lo CCT que contemplan
especialmente la actividad o el oficio de esos
trabajadores. (C.N.A.T., Sala VIII, 14/06/1995, “Mellado,
Gabriel Alejandro c/Compañía del Divino Maestro - Instituto
de Cultura Religiosa s/convenciones colectivas de trabajo”).

43. Si las empresas co-demandadas operaron como


proveedoras de mano de obra para las tareas de reparación
y mantenimiento de convertidores en la planta de SOMISA,
los trabajadores que allí prestaron servicio, quedaron
encuadrados dentro de las CCT 260/75
(metalúrgicos). No interesa que con anterioridad a su
ingreso, se hubieran encontrado inscriptos en el Registro
Nacional de la Industria de la Construcción, e incluso que
hubieran realizado tareas enmarcadas dentro de la ley
22250. (C.N.A.T., Sala II, 16/02/1995, “Flores Zambrano,
Daniel c/Del Valle Ahumada, Francisco s/despido”).
44. Es de trascendente importancia determinar cuál es la
actividad principal de la empresaria, en atención a la doctrina
que emana del fallo plenario "Risso, Luis c. Química La
Estrella" (Nº 36 -DT, 1957-237-). En este sentido, no se
acredita en autos que la actividad de la demandada fuese
aquella que se invoca escuetamente en la demanda. Por lo
demás, tampoco se acredita la representatividad de la
demandada en el convenio que se pretende aplicable. Tal
como surge del texto de los convenios 81 y 82/89 agregados
a fs. 289/304, la demandada no suscribió los mismos ni se
encuentra adherida a la Unión de Recibidores de Granos y
Anexos de la República Argentina, sino a la Federación de
Empleadores de Entidades Deportivas y Actividades Civiles,
entidad que tomó participación en el convenio colectivo de
trabajo 160/75, que aplica la demandada. (C.N.A.T., Sala
III, 26/12/1994, “Vanegas, Sulma I. c/Cámara Arbitral de la
Bolsa de Cereales”, DT 1995-A, 832).

45. En los casos en que el empleador tenga a su


servicio trabajadores que realizan tareas distintas a
las de su actividad específica, no debe considerárselos
comprendidos en la convenciones colectivas que
contemplan especialmente la profesión o el oficio de
los trabajadores, debiendo darse prelación a la
actividad principal de la accionada, sobre todo si el
convenio colectivo respectivo (el de la actividad
principal), contempla a los empleados
administrativos. (C.N.A.T., Sala I, 24/11/1980, “Obra
Social para Empleados de Comercio y Actividades
Civiles c. Brever, S. A.”, DT 1981-A, 516).

e. Circunstancias irrelevantes

46. La circunstancia de que una entidad gremial ejerza la


representatividad de cierto grupo de trabajadores no implica
que los convenios colectivos que celebra con alguna o
algunas entidades patronales o empresariales, hayan de
valer para cualquier empleador, de cualquier actividad que
fuere, porque la representación válida de éste es requisito
básico para ello, en los términos del art. 9 de la ley 14250
(conf. CNAT, Sala VII, 29-10-93, "Federación Unica de
Viajantes de la R.A. c/ Etchart Arnaldo SA", comentado por
Rodríguez Mancini en D.T. 1994-A, pág. 212). (C.N.A.T.,
Sala II, 30/12/2008, "Galardi Marcelo Enrique
c/Investigaciones Privadas Vanguard S.A. s/ despido").

47. Nada interesa para la suerte de autos conocer el grado


de representatividad que el gremio referido tenía y/o cuál
era el sindicato que representaba al actor –de Comercio o
específico– por cuanto todas esas cuestiones refieren a
supuestos de encuadramiento sindical que –como se
apuntara supra– no era la cuestión a resolver. Por el
contrario, y a fuerza de resultar reiterativo, lo que se traía a
resolución de la Cámara giraba en torno a definir qué
convenio era aplicable a la relación jurídica habida entre las
partes entre el 12/febrero/1992 y el 10/junio/1997. Ello
suponía considerar el ámbito de aplicación de dos CCT, el
391/75 denunciado por la actora al deducir demanda y otro,
el 130/75 acusado por la accionada. (Corte de Justicia de la
Provincia de Catamarca, 27/10/05, “Agüero Luis A.
c/Gutiérrez, José Antonio s/beneficios
laborales s/casación”).

f. Casos particulares

48. La convención colectiva de trabajo suscripta por la


Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad
Argentina y Asociación de Hospitales Particulares, de
Beneficencia y Mutualidades, es aplicable a los trabajadores
que se desempeñan en el Sanatorio Central de propiedad de
la Unión Tranviaria Automotor. (Plenario C.N.A.T. Nº 153,
14/06/1971, “Alba, Angélica y otros c/Unión Tranviarios
Automotor”, DT 1971-452).

49. Así, resulta evidente que el CCT 201/92, suscripto entre


FOETRA y Telefónica de Argentina S.A., Telecom Argentina
Stet France Telecom S.A., Startel S.A. y Telintar S.A., no
puede resultarle aplicable a la aquí accionante (trabajadora
de Atento Argentina S.A.), pues, tal como ya sostuvo esta
Sala en la causa “Dris, Julieta c/ Atento Argentina S.A. y otro
s/ despido” (S.D. 96.333 del 5/2/09), no puede resultar
aplicable a las relaciones de la demandada con su personal
un convenio colectivo que no suscribió y en cuya celebración
no estuvo representada. (C.N.A.T., Sala II, 27/02/2009,
“Lertora, María Alejandra c/Atento Argentina S.A.
s/despido”).

50. La actividad principal de Atento Argentina SA no es la de


telecomunicaciones, sino la de mercadotecnia, como surge
de la pericia contable y lo señala el señor juez "a quo", en
segmento que no ha sido controvertido al apelar: "el CCT
201/92 no era aplicable al establecimiento de la demandada
por la índole de su actividad…la empresa no presta un
servicio de telecomunicaciones" (fs.276). En ese marco
conceptual, le asiste razón a la quejosa, de acuerdo a una
ratio que sintoniza con lo resuelto por esta Cámara en pleno,
en el fallo plenario "Risso, Luis c/ Química Estrella SA", del
22-3-1957 (DT, online), en base al cual, para definir un
conflicto de encuadramiento convencional, es decir,
responder el interrogante acerca de qué convenio colectivo
le resulta aplicable a una relación laboral, lo relevante es
determinar cuál es la actividad principal de la empresa o
establecimiento, con la salvedad de los convenios de
profesión, oficio o categoría cuando la patronal ha estado
representada. (C.N.A.T., Sala VIII, 31/10/2008, “Pacheco
Julieta Fernanda c/Atento Argentina S.A. s/despido”).

51. No resulta aplicable el C.C.T. N° 406/00 (Convenio de


empresa celebrado entre la Asociación de Agentes de
Loterías y Empleados de Empresas de Juegos de Azar y
Afines de la República Argentina y Casino de Buenos Aires)
al caso del trabajador empleado en una empresa cuya
actividad principal consiste en el expendio de comidas y
bebidas en establecimientos con servicios de mesa y/o
mostrador, con prestación de servicios en el Buque Casino
“Estrella de la Fortuna”, como ayudante de barra. Del
contenido de dicho convenio surge la exclusión en su
aplicación a las siguientes personas: 1) los empleados de
empresas de servicios especializados, mencionandos en
particular a las siguientes: a) construcción, reparación y
modificación de obras civiles; b) mantenimiento y limpieza
general; c) servicios de seguridad e higiene industrial; d)
tripulación y 2) todas aquellas que no sean empleados de la
Empresa…”, la consideración del inciso 2) es que lleva a
descartar en el caso la aplicabilidad del C.C.T. 406/00 y el
encuadramiento de la relación en la CCT 389/04 de
gastronómicos.(C.N.A.T., Sala III, 11/09/2008, “Basso
Marcelo Andrés c/Sobreaguas S.A. y otro s/despido”).

52. Resulta aplicable el C.C.T. 49/89 (actividades de


peluquería destinadas a personas del sexo femenino), al
trabajador peluquero cuyos servicios estaban destinados
principalmente a la atención de mujeres y sólo a veces a
caballeros. No corresponde hacer lugar a la pretensión de
aplicabilidad del convenio 84/89 (actividades de peluquería
destinadas a personas de sexo masculino), debido a que una
única prestación laboral, aunque involucre distintas
funciones, no es susceptible de categorizaciones
convencionales múltiples, sino que sólo resulta encuadrable
en la categoría del convenio que se corresponde con la
función principal. (C.N.A.T., Sala II, 27/06/2008,
“Maldonado Carlos Alejandro c/Aspil S.A. y otro s/despido”).

53. Es aplicable el C.C.T. 99/90 (empleados de la sanidad) a


todos los médicos de guardia que se desempeñan en las
empresas de emergencia y/o transporte de personas en
ambulancia en la jurisdicción de la ciudad de Buenos Aires,
y fue suscripto entre la Cámara de Empresas de Emergencia
y Transportes de Personas en Ambulancia y la Federación
Médica Gremial. Por ello el personal dependiente de la
demandada (OMINT S.A. de Servicios) se encuentra
comprendido en el C.C.T. 130/75 de Empleados de
Comercio, ya que dicha empresa no presta servicios con
ambulancias ni móviles propios, sino que lo hace a través de
prestadores. (C.N.A.T., Sala III, 10/03/2008, “Romeo
Teresa Elida c/OMINT S.A. de servicios s/despido”).

54. Según lo dispuesto por el art. 29 de la L.C.T., ante el


caso de que los trabajadores hayan sido contratados por un
tercero con vista a proporcionarlos a las empresas, serán
considerados empleados directos de quien utilice su
prestación. La solidaridad dispuesta en esta norma opera
"ministerio legis" sin que sea necesario para que ello suceda
que quien suministra la mano de obra haya celebrado el
negocio jurídico vinculante con el propósito de defraudar a
terceros acreedores. En el caso, ha quedado probado que el
actor no fue parte de la "consultora" Adecco sino cajero y
empleado administrativo en varias sucursales del Banco
Patagonia demandado. En consecuencia, la relación no
estuvo encuadrada en el convenio colectivo aplicable a
Adecco (130/75 de empleados de comercio), sino en el CCT
Ntion 18/75 aplicable a la actividad bancaria, es decir, la
actividad específica de la empresa destinataria de los
servicios del actor (Banco Patagonia S.A.). (C.N.A.T., Sala
VI, 22/02/2008, “Bonvecchiato Raúl Esteban c/Adecco
R.R.H.H. Argentina S.A. y otro s/ despido”).

55. El hecho de que la empleadora transportara su propia


fruta y no la de terceros, hace aplicable a la relación laboral
habida con el trabajador que se desempeñaba como chofer
de camión, el Convenio Colectivo de Trabajo 217/93 para el
Personal de Cosecha y Empaque de Fruta Cítrica de Entre
Ríos y Corrientes y no el CCT 40/89 que rige para los
transportistas, pues de lo contrario se aceptaría que la figura
de conductor debe encuadrarse siempre en el marco del CCT
40/89, lo que es inadmisible por cuanto diversos convenios
la admiten cuando ello se vincula con la actividad específica
de la empresa. (Cámara de Apelaciones de Concordia, Sala
del trabajo II, 22/02/2008, “Pérez, Horacio Raúl
c/Confalonieri S.R.L. y otros”).

56. Las tareas efectuadas por los trabajadores que


estuvieron destinados a realizar un reemplazo en las
instalaciones de un reactor nucleoeléctronico, más allá de su
alta complejidad, se asimilan a la reparación de una máquina
como actividad típicamente metalúrgica. Dichas actividades
no tienen que ver con el aspecto edilicio del edificio del
reactor, sino con la generación de energía eléctrica, por lo
cual no cabe encasillarlas en las previsiones legales y
convencionales que rigen la industria de la construcción, sino
que cabe encuadrarlas dentro del régimen legal de la LCT.,
como tareas de oficiales montadores metalúrgicos regidos
por el CCT. 260/1975. (C.N.A.T., Sala X, 06/03/2007,
“Senilliani, Osvaldo R. y otros c/Adecco Argentina S.A. y otro
s/ley 22250”).

57. La CCT 460/1973 (Unión Tranviarios Automotor -U.T.A.-


) es aplicable a los empleados de las empresas
concesionarias de líneas de transporte público automotor de
pasajeros. El personal de la demandada, que se halla
habilitada como empresa de servicios de transporte
automotor para el turismo, no se rige por aquella norma
convencional, destinada al servicio público. (C.N.A.T., Sala
VIII, 20/10/2006, “Massa, Juan C. c/Turismo Parque S.R.L.
s/despido”).

58. Si bien en el sub lite se han producido pruebas que


acreditan que se desarrollaban tareas inherentes tanto al
entretenimiento como a la gastronomía, el Tribunal entiende
que de manera predominante y principal se trataba de las
primeras. En efecto, no sólo surge del informe pericial
contable que las inscripciones y habilitaciones de la empresa
estaban realizadas para dichas actividades, sino que los
mismos testigos que depusieron en la audiencia de vista de
la causa hicieron referencia a que el mayor espacio del lugar
estaba ocupado por las máquinas de
entretenimiento. (Cámara del Trabajo de Córdoba, Sala 5ª,
27/09/2006, "Morales Troiano Marcos c/Ares S.A s/ordinario
despido").

59. El convenio colectivo de trabajo 71/89, referido a los


facultativos que se desempeñan en hospitales de
colectividades y mutuales sin fines de lucro, resulta aplicable
a la relación habida entre las partes, en tanto el sanatorio
donde el actor se desempeñaba como médico es un
"establecimiento" en los términos del art. 6° de la ley de
contrato de trabajo —t.o. 1976— (Adla, XXXVI-B, 1175). El
hecho de que el sanatorio donde se desempeñaba el actor
como médico se trate de un ente de una obra social no obsta
a que se aplique a la relación de las partes el convenio
colectivo de trabajo 71/89, el cual resulta aplicable a todos
los empleados de la actividad sanitaria sin fines de lucro, ya
que al haber sido suscripto por una asociación de
empleadores suficientemente representativa de la
explotación desarrollada por la obra social en el
establecimiento, no se advierten razones como para
considerar a aquélla como ajena a esas disposiciones, pues
si bien no se trata "estricto sensu" de una entidad mutual,
participa, en buena medida de los principios que informan
ese modo de vinculación. (C.N.A.T., Sala X, 12/03/2003,
“Sa, Edgardo Jesús Gonzalo c/Obra Social de la Unión Obrera
Metalúrgica de la República Argentina”).

60. Ninguna duda cabe que el personal que se desempeñaba


en el establecimiento frigorífico del demandado al tiempo
que lo hizo el actor, estaba comprendido en el convenio
colectivo 56/75 (art. 2, inc. a). También incluye este
convenio "al personal que se desempeñe como corredores
y/o vendedores" (art. 2, inc. c), categoría que está definida
en el art. 19, y sus remuneraciones en los arts. 20 a 23.
Respecto de éstos, el art. 24 expresamente establece que
"las empresas ajustarán su actuación a lo estipulado en lo
específico, por la ley 14.546, "Ley de Viajantes", sin perjuicio
de lo que al respecto pueda convenirse localmente". En tales
condiciones, está claro que la actividad del actor como
viajante está regulada por la ley 14.546 -cuya aplicación, por
lo demás, es insoslayable por ser de orden público (art. 4)-
y de allí que el convenio colectivo 56/75 lo reconozca
expresamente. Consecuentemente, corresponde liquidar los
rubros indemnizatorios por el despido incausado, debiendo
tenerse como tope para la base indemnizatoria (art. 245,
L.C.T.) el fijado por el Ministerio de Trabajo para el convenio
colectivo 56/75. (Cámara De Apelación En Lo Civil,
Comercial y Laboral, Rafaela, Santa Fe, 14/06/2002,
“Rodríguez, Ángel Alberto c/Swift Armour S.A. Arg.
s/laboral”).

61. Si bien la actividad de la accionada, consistía en la


venta de artículos de Ferretería Industrial y la misma
encuadra en el Convenio Mercantil, en cuanto al personal
bajo su dependencia. La situación del actor, reviste
particulares aristas, toda vez que de acuerdo a los remitos
y guías examinadas se constata que este chofer no sólo
transportaba mercadería propia de la actividad de la
empleadora como fuera la chatarra o material de rezago de
los proveedores de la Empresa y de esta a Zapla (Refinor
Ferrocarriles Argentinos) sino que además transportaba
por cuenta de terceros y para terceros. Esto se reconoce
por la empleadora en el responde, argumentando que
dicho transporte se efectuaba esporádicamente y para no
regresar vacío de Zapla. Lo cierto es que conforme la
instrumental, tal trabajo no era tan esporádico y tampoco
podía la demandada oponer sus compromisos comerciales
al actor para encomendarle un transporte que salía de los
márgenes de su actividad habitual cual era efectuar
transporte sólo para su empleadora y de mercadería o
elementos propios de la actividad de esta. De haberse
circunscripto a ello, sin duda la categoría de chofer de
larga distancia del actor habría quedado aprehendida en el
convenio Mercantil 130/1975. Pero la circunstancia de
realizar además fletes para terceros, lo faculta a
encuadrarse en la Categoría 6.1.1 Conductor de larga
distancia prevista en el Convenio 40/1989. (C. Trab.
Tucumán, Sala 1ª, 16/06/2000, “Juárez, José Guillermo
c/Mevora, Yamile Leonor y otro s/cobros”).

62. Los camioneros que transportan por todo el país lo


producido por una fábrica de chacinados quedan
comprendidos por el CCT 207/75 que abarca el personal
dedicado a tal actividad y no por el 40/89 perteneciente
específicamente a los camioneros. Esto es así, pues tal como
lo establece el plenario de esta Cámara Nº 36 "Risso C/
Química Estrella" la circunstancia de que el empleador tenga
a su servicio" trabajadores que realicen tareas distintas de
las de su actividad específica, no debe considerárselo
comprendido en las convenciones colectivas que contemplan
específicamente la profesión o el oficio de esos
trabajadores". (C.N.A.T., Sala I, 13/07/1999, “Fresser,
Ricardo y otros c/Tres Cruces S.A. y otro s/ diferencias de
salarios”).

63. No corresponde considerar enmarcada dentro del


servicio doméstico a la trabajadora que concurría tres veces
por semana para realizar las tareas generales de limpieza de
un edificio de propiedad horizontal. Ello es así pues el
Estatuto del Servicio Doméstico sólo abarca las relaciones de
trabajo que los empleados de ambos sexos presten dentro
de la vida doméstica y que no importe para el empleador
lucro o beneficio económico (art 1 del decreto ley 326/56).
Para más, el propio convenio colectivo de trabajo aplicable a
los encargados de edificios de renta y propiedad horizontal
contempla la categoría de "jornalizados" para aquellos
trabajadores que realicen tareas de limpieza y que no
trabajen más de 18 horas semanales en el mismo edificio
(art 7 inc L del CCT 398/75). (C.N.A.T., Sala III,
31/12/1996, “Escobar, Rosa c/Consorcio de Propietarios del
Edificio de Juan Bautista Alberdi 739 s/despido”).

64. Queda encuadrado en las disposiciones de la CCT 125/90


el repartidor de pizzas, empanadas y pastas a domicilio toda
vez que dicha convención comprende todos los
establecimientos gastronómicos enumerados en su art 7,
enumeración que no es taxativa sino amplia, y no excluye a
los comercios que vendan pastas. Para más, también abarca
los establecimientos donde se elaboran comidas rápidas y
semirápidas. (Del voto del Dr. Guibourg). (C.N.A.T., Sala III,
28/10/1996, “Kovalink, Sergio c/Reface S.A. s/despido”).