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Las Percepciones se constituyen en un sistema de pago adelantado del Impuesto

General a las Ventas, mediante el cual el agente de percepción (vendedor) percibe del
importe de una venta, un porcentaje adicional del 2% que tendrá que ser cancelado por
el cliente quien no podrá oponerse a dicho cobro.

El cliente a quien se le efectúa la percepción, podrá deducir del IGV que mensualmente
determine, las percepciones que le hubieran efectuado hasta el último día del período
al que corresponda la declaración, asimismo de contar con saldo a favor podrá
arrastrarlos a períodos siguientes. pudiendo compensarlos con otra deuda tributaria, o
solicitar su devolución si hubiera mantenido un monto no aplicado por un plazo no menor
de tres (3) períodos consecutivos.

APLICACIÓN DE LAS PERCEPCIONES

Las percepciones forman parte de un mecanismo para poder detectar operaciones


futuras que no se encontraran gravadas con el IGV, esta exige un deber de colaboración
de parte de los agentes señalados como perceptores.

Conforme lo determina el numeral 36 de la Sentencia que resuelve el expediente EXP. N.°


06089-2006-PA/TC, de fecha 17 de abril de 2007, el Tribunal Constitucional se pronunció
sobre la naturaleza jurídica de las percepciones, precisando que “las percepciones del
IGV no constituyen un nuevo tributo –como lo ha sostenido la demandante en
reiterados escritos– sino más bien se trata de pagos a cuenta o anticipos de lo
que posteriormente será la obligación definitiva de pago del IGV; es por ello que
en la liquidación del IGV –restado el crédito fiscal– es posible deducir del
impuesto a pagar las percepciones declaradas en el periodo o el saldo no aplicado
de percepciones de periodos anteriores (artículo 4 de la Ley 28053)”