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SÉPTIMA SEMANA

LA PRUEBA

Concepto:

Tomada en su sentido procesal la prueba es en consecuencia, un medio de

contralor de las proposiciones que los litigantes formulan en el juicio.

Procedimiento Probatorio en el Juicio Ordinario:

El procedimiento para incorporar las pruebas al proceso de trabajo, dada la

sencillez y celeridad con que se tramita, no admite las fases bien diferenciadas

en el proceso civil de: ofrecimiento de la prueba, petitorios de admisión y

diligenciamiento de la misma.

El ofrecimiento, que consiste en el acto por medio del cual se anuncia la

prueba que se va a rendir para demostrar las pretensiones, deberá hacerse

como ya se vio en las siguientes oportunidades: el actor deberá ofrecer sus

pruebas en la demanda; el demandado en la contestación, el reconviniente en la

contrademanda; y en su caso el actor de nuevo ofrecerá su prueba para

desvirtuar la reconvención, al contestar esta, o al contradecir las excepciones del

demandado. En todos estos ofrecimientos se observará lo relativo a la

individualización, con las salvedades ya contempladas.

El ofrecimiento de pruebas para combatir excepciones y para demostrar


tachas, será en el mismo momento o dentro de 24 horas después de terminada

la diligencia. La importancia del ofrecimiento es considerable toda vez, que

pruebas no ofrecidas oportunamente deberán rechazarse de plano.

El petitorio de admisión y el diligenciamiento están confundidas en el proceso

laboral, debido a que como reza el artículo 344 del Código de la materia, "el juez

recibirá inmediatamente las pruebas ofrecidas", en honor a los principios de

economía, sencillez y concentración procesales, que incluso han determinado la

inexistencia en el juicio ordinario de trabajo del término de prueba.

Unicamente cuando se trata de recabar pruebas fuera de la República, se

habla de un término para hacerlo, pero con ello más que a la acepción que se

conoce como el término de prueba, aquí se refiere el Código, a la facultad que

tiene el Juez de fijar un plazo discrecional para recabar esos medios probatorios

antes de poner fin al juicio.

Ahora el diligenciamiento, es la etapa que consiste en el conjunto de actos

procesales del Juez, que es necesario observar para trasladar al juicio los

distintos elementos de convicción propuestos por las partes, y en esa sucesión

de actos, el Juez laboral tiene que apegarse a las reglas que para tal efecto

exige el Código de Trabajo y el Decreto Legislativo 2009, sin que tampoco en

este caso, pueda actuar con libertad ya que es Juez de derecho y esta sujeto a

los minimos formalismos exigidos por las leyes.


La Carga de la Prueba y su Inversión en el Procedimiento Ordinario:

La carga de la prueba pues más que obligación es una autoimposición que

pesa sobre el litigante para no correr el riesgo de no ser creído. Hasta no hace

mucho tiempo, el problema de saber quien prueba o a cargo de que sujeto de la

relación procesal corresponde aportar los medios de convicción, era resuelto con

una fórmula por demás sencilla: el onus probandi corría a acargo de quien

afirmaba el hecho.

Sin embargo el adagio actore no probant reus absolvitur ha venido sufriendo

múltiples quebrantos inspirados en la tendencia que atribuye la carga a la parte

que se encuentre en mejores condiciones de producir la prueba, según lo

aconseja el profesor Carlenutti.

Sin embargo, en este caso podría arguirse que más que inversión de la carga

de la prueba, es un ejemplo común de contradicción de una presunción legal

que se regula conforme a los principios ordinarios de carga probatoria previstos

en el Decreto Legislativo 2009, pues en resumen se trata de rendir prueba para

desvirtuar la presunción contemplada en el artículo 137 del Código de Trabajo,

en el sentido de que en lo relativo a empresas particulares se presume, salvo

prueba en contrario, que no han otorgado las vacaciones cuando no se muestre

constancia escrita firmada por el trabajador o con impresión digital, que acredite

que se ha gozado de vacaciones.


La carga de la prueba corresponde al patrono para establecer el monto del

salario, siempre que éste congtradiga el salario invocado por el trabajador. La

carga de la prueba corresponde al patrono, para establecer que no retiene

salarios. Para que funcione la inversión de la carga en los dos últimos casos es

necesario: primero que se encuentre establecida la relación de trabajo; y,

segundo, que el patrono esté obligado a llevar planillas (por tener 3 o más

trabajadores a su serivicio) o libros de salarios aprobados por el Departamento

Administrativo de Trabajo, o libro de trabajadores a domicilio.

En estos casos se ha considerado con mucha justicia, que el patrono es a

quien corresponde probar con los documentos mencionados anteriormente o

con cualquier otro medio de prueba idóneo cuando ha infringido la obligación de

llevar libros de planillas, salarios o de trabajadores a domicilio, el monto o la no

retención de los salarios.

No obstante, repito que estos últimos casos están siendo revisados en la

doctrina sustentada por el Juzgado Segundo de Trabajo y Previsión Social, y la

Sala de Apelaciones Jurisdiccional. Con anterioridad a 1954, hubo tribunaes de

trabajo que exigían únicamente que se probara por el trabajador de relación

laboral, y acreditada ésta, corría la carga de la prueba de los salarios ordinarios

y extraordinarios a la parte patronal.


La Valoración de la Prueba:

Sistema de la Prueba Legal Tasada:

De acuerdo con este sistema, es el legislador quien ha señalado al Juez

anticipadamente el valor y grado de eficacia de cada uno de los medios de

prueba, y éste ante el material probatorio se encuentre atado, de manera que ue

deberá asignarle a los elementos de convicción aportados, el valor que

esquematicamente le traza de antemano y en abstracto la ley, aunque en lo

personal o por medio de otros elementos ajenos, tenga el convencimiento de

que determinado instrumento probatorio merece distinto grado de crédito.

Sistema de Libre Convicción:

En el no tiene el Juzgador ninguna regla o reglas que de antemano le tracen

la pauta a seguir en la valoración de la prueba. Serán estas las que de acuerdo

con las circunstancias concretas del caso, le provoquen mayor, o menor o

ningún convencimiento al magistrado, y esos elementos de convicción podrá

extraerlos tanto de la prueba incorporada al juicio, como también del crédito que

adquiera por conocimiento personal y particular de las cosas y de los hombres.

Sistema de las Reglas de la Sana Crítica:

Constituye el justo término medio entre los sistemas de la prueba tasada y la

libre convicción. Sin la excesiva rigidez de la primera y sin la excesiva

incertidumbre de la última, configura una feliz fórmula, al combinar las reglas

lógicas del entendimiento humano con las reglas empíricas de la experiencia del
Juzgador.