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Adicciones y violencia

Conceptos:
Violencia:​ Son aquellos actos que tengan que ver con el ejercicio de una fuerza verbal o física
sobre otra persona, animal u objeto y que tenga por resultado la generación de un daño sobre
esa persona u objeto de manera voluntaria o accidental.
Adicción: ​Son aquellos hábitos de conductas peligrosas o de consumo de determinados
productos, en especial drogas, y del que no se puede prescindir o resulta muy difícil hacerlo por
razones de dependencia psicológica o incluso fisiológica.

Adicciones y violencia
La violencia y las adicciones constituyen problemas de gran impacto en las personas, las
familias y las comunidades, pues alteran el normal desenvolvimiento y la posibilidad de
desarrollarse plenamente. En su presentación participan múltiples factores que obligan a que
las alternativas de solución sean articuladas desde diferentes sectores y con una mirada
integradora. Las perspectivas de un buen desarrollo individual y colectivo dependerán de la
eficacia de las acciones que se tomen, desde la mirada de la Salud Pública.
Aunque la violencia es algo innato en el ser humano, hemos aprendido a controlarla y la
sociedad ha conseguido eliminar una buena parte de esta. La convivencia ha ido
estableciéndose en nuestras ciudades y aunque hemos pasado por etapas en los conflictos eran
bastante comunes, las leyes y la regulación han conseguido erradicar prácticamente todas las
manifestaciones violentas.
Pese a esto, se mantiene alguna de ellas y muchas de estas, están vinculadas al consumo de
sustancias tóxicas y a varias conductas adictivas. Estos consumos y situaciones hacen que la
educación recibida se olvide, junto a los acondicionamientos sociales que sirven para mantener
el buen funcionamiento de la sociedad.
"Las conductas adictivas pueden causar que surjan conductas violentas en el marco de la
sociedad e incluso de la familia."
La presencia de estas conductas adictivas, estén relacionadas o no con el consumo, puede llevar
a una persona a actuar de manera desproporcionada, evitando que tome decisiones correctas y
que se sienta presa de la ansiedad. Esta es una mala consejera para la toma de decisiones y
puede conducir a un sentimiento de culpa que provoque una conducta autodestructiva.
Ante la percepción de que existen conductas adictivas, aunque no se produzca el consuma de
drogas o alcohol, hay que actuar con rapidez. No se trata solo de ayudar a las personas que
sufre esta enfermedad, sino que la propia unidad familiar puede estar en riesgo, ya que las
adicciones no permiten pensar con claridad y puede desembocar en actitudes violentas con las
personas que la conforman. Los profesionales pueden mediar y ayudar a que el enfermo
comience los tratamientos necesarios para volver a llevar una vida libre de adicciones y alejada
de la violencia.
La presencia de la violencia contra otras personas, incluso contra miembros de su propia
familia puede llegar a aparecer en estas circunstancias. La violencia no se limita a la agresión
física, sino que puede producirse en la forma de una actuación constante, en forma de insultos,
control sobre la pareja, todo formas que intentan transmitir las inseguridades propias.

¿Qué hay detrás de las adicciones y violencias?


Especialistas aseguran que éstas pueden ser sólo manifestaciones de un estado depresivo. Por
qué la depresión es una "epidemia social" y cómo la tratan la medicina tradicional y las terapias
alternativas.
En la actualidad se enfrenta a diario diferentes manifestaciones de violencia: en el hogar, en la
calle, en la escuela, en el trabajo. Física o verbal, se extiende a casi todas las actividades de la
vida cotidiana. En algunos casos, subyace un comportamiento adictivo, y no sólo a las drogas o
el alcohol. Por ejemplo, el maltrato a los empleados de un superior adicto al trabajo.

Sin embargo, tanto la violencia como las adicciones pueden sólo ser una manifestación de un
cuadro psicológico mucho más profundo: la depresión. "Efectivamente las depresiones no sólo
se manifiestan con los síntomas conocidos casi por todos: insomnio, tristeza, trastornos en la
alimentación, desesperanza, etc. En lo que se denomina 'depresiones enmascaradas' las
manifestaciones clásicas están ausentes y las personas pueden presentarse irritables, violentas,
con tendencias adictivas. Lo que subyace muchas veces es un cuadro depresivo que no se
presenta de una manera 'clásica'".
Entonces, existiría una relación no tan forzada entre la violencia, las adicciones y los cuadros
depresivos. Esto permitiría afirmar que una persona que sufre de depresión no está aislada de
su entorno, como la creencia popular indicaría, e incluso influye directamente sobre
él. "Imposible pensar acerca de la depresión como una entidad alejada del contexto
socio-histórico", señaló categórico el especialista, y abogó por una comprensión "más
abarcativa​ ​del sufrimiento humano", que exceda las explicaciones bioquímicas y biológicas.

Violencia y adicciones en la República Dominicana


Se analiza el incremento de la tasa de homicidio de los últimos años en la República
Dominicana y se compara con la de otros países de la región. Se hace alusión a diferentes
manifestaciones de violencia delictiva predominantes y al marco socioeconómico y psicosocial
que los caracteriza como factores de riesgo. Se hace referencia al costo socioeconómico de la
violencia y al gasto social como deber del Estado, responsable primordial de la seguridad de los
ciudadanos. Se introduce el concepto de violencia inercial para mostrar la resistencia del
fenómeno frente al crecimiento económico experimentado en el país. Los autores exteriorizan
su preocupación respecto al crecimiento de la criminalidad, la falta de políticas públicas
preventivas y la carencia de planes dirigidos a controlar el aumento acelerado de la violencia
criminal en la nación caribeña.

Adherente a los que piensan que el pueblo dominicano es bueno: amistoso, hospitalario,
trabajador. Esa es una cara de la moneda. La otra tiene una lista de problemas, entre ellos, las
adicciones, que no tendrán solución sin una acción conjunta del Estado y la ciudadanía; y si el
Estado falla en regular, entonces la ciudadanía tiene que asumir mayor responsabilidad para
enfrentarlos.
He aquí algunas adicciones que deberían considerarse en la reflexión que se motiva en estos
días de Semana Santa, que con el tiempo se han tornado más festivos que reflexivos.
La adicción a los juegos de azar es terrible. Legales hay unas dos mil bancas de apuestas en la
República Dominicana. Ilegales, se dice, muchísimas más. Se apuesta a todo, con los más
diversos nombres para cada juego.
Los dueños de bancas de apuestas han ido calando en los estamentos del Gobierno. Su
representación en el Congreso es ya significativa. Buscan poder político para mantener y
expandir su poder económico, y eso dificulta una mejor regulación.
No es aceptable, por ejemplo, que en dos o tres cuadras operen varias bancas de apuestas. De
eso es responsable el Estado. Pero de la adicción es responsable el adicto con sus
circunstancias de vida. No es posible eludir la responsabilidad personal. La clase social no
explica del todo las adicciones.
Las bancas cerraran si no hubiese un segmento importante de la población jugando. Muchas
personas cifran sus esperanzas de bienestar en sacarse el premio, un premio que nunca llega,
pero en el proceso de juego la gente se entretiene, aunque termine en el sufrimiento de la
pérdida. La inmensa mayoría, a lo sumo, gana un palé de vez en cuando.
Para las personas de bajos ingresos la adicción a los juegos de azar es mortal; desvían los pocos
recursos que tienen a un fin sin ningún retorno, más allá de un entretenimiento fugaz que
termina en frustración. Con poquísimas excepciones, ningún jugador gana más dinero de lo que
pierde.

Elianny Guzmán 20193-0257


Melanie Beco 20193-0272
Yorjelis Holguin.